Teatro en la época franquista

Literatura española contemporánea siglo XX. Drama de postguerra. Alfonso Paso. Jardiel Poncela. Renovación teatral

  • Enviado por: Estela
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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ESQUEMA DEL Teatro en la época franquista

Apartado PREVIO: Panorámica general

El teatro no ha sido el género más favorecido por las circunstancias. Viene marcado por los mismos condicionamientos comerciales e ideológicos que el teatro anterior a la guerra (las compañías siguen dependiendo de los intereses de unos empresarios que, a su vez, se someten a las preferencias del público burgués), más la censura férrea de la dictadura. Todo ello explica que el teatro de posguerra no sea el terreno propicio para las inquietudes renovadoras y desde luego no suele ser un negocio. Como consecuencia también aparecen dos tendencias: la comedia comercial y de evasión (intrascendente o conformista) que se consigue estrenar, y el teatro serio y comprometido que sufrirá un penoso calvario hasta que pueda en ocasiones ser estrenado. Así se habló de un teatro visible (el que accede a los escenarios) y de un teatro soterrado (que intentaba innovar y que apenas logró mostrarse).

A pesar de las dificultades añadidas sobre este género, el gasto que supone poder estrenar una obra de teatro, sigue más o menos las mismas etapas que la novela:

  • Etapa de búsqueda y teatro existencial junto con las tendencias tradicionales del teatro comercial (años 40 y 50)

  • Realismo social (años 50)

  • Teatro experimental (años 60 y 70)

  • Teatro de la democracia, en el que se elimina la censura.

  • Apartado A: Teatro en la primera posguerra: comedia comercial y de evasión. Años 40 y 50.

    La mayoría de los autores anteriores a la Guerra Civil mueren o se exilian. Y los que se adaptan a las circunstancias y siguen estrenando no escriben obras de verdadero interés (Benavente, Arniches). Por tanto etapa de búsqueda, entre los que resulta sintomático un teatro existencial.

    * Se adaptan comedias extranjeras mediocres y de diversión, pero no pueden competir en ese terreno con el cine. Dentro de ese teatro comercial y conformista, aparece una corriente de nuevos autores seguidores de la comedia benaventina, un tipo de alta comedia que se caracteriza por: el predominio de comedias de salón o de los dramas de tesis (la obra está concebida como demostración de una tesis, es decir, de un principio filosófico, político, etc. del que es partidario el autor. Se acerca a la literatura parafernalia.); y una preocupación por la obra bien hecha, con un diálogo cuidado.

    * Y aparece también una corriente de teatro cómico, la más interesante de la época. Que pretende renovar el teatro de humor introduciendo lo inverosímil y lo absurdo, pero cuya novedad también se estrella contra el gusto del público, y por tanto, tuvieron que moderar sus innovaciones para tener éxito (Jardiel Poncela, que se había propuesto renovar la risa introduciendo lo inverosímil y que después no funcionó con el público, o como Miguel Mihura al que le sucedió algo parecido. Ambos presentan facetas que se han considerado precedentes en el teatro del absurdo).

    * Y por último un teatro grave, preocupado, inconformista y existencialista (Buero Vallejo -Historia de una escalera, Alfonso Sastre -Escuadra hacia la muerte-) que desemboca en el teatro social de la etapa posterior. Son obras de un teatro “distinto” que quiere hacerse un sitio en la escena, frente a lo trivial o lo convencional

    Apartado B: Teatro de protesta y denuncia: la generación realista. Años 50 y 60.

    Aparece gracias a que, en los años cincuenta la censura se relaja y tolera algunos enfoques críticos, y porque aparece un público nuevo - además del burgués de siempre -, un público juvenil y universitario que pide otro teatro. Todo ello cuando, en el conjunto de la creación literaria, fragua la concepción del realismo social.

    Sus características coinciden con el realismo crítico de la poesía o de la novela.

    La temática de estas obras es característica del teatro social. Todas abordan problemas muy concretos, angustias, esclavitud, burocracia, situación de los obreros.. lo común es la injusticia social y la alienación, y ante ello, la actitud del autor será testimonial o de protesta.

    En cuanto a la estética y la técnica, estas obras se incluyen en el realismo, aunque con matices: realismo directo y elemental, sainete, rasgos esperpénticos, estilización expresionista de la realidad...

    Tanto en su temática como en su actitud, estos autores representan un intento de crear un teatro comprometido con los problemas de la España en que vivían.

    Por hablar de algún ejemplo del teatro que triunfó nombraremos a Alfonso Paso, que aunque sus primeras obras fueron de interés testimonial prefirió el éxito y escribió más de 100 comedias hoy olvidadas. Se inscriben también en este tipo de literatura Ana Diosdado, J.J. Alonso Millán, Jaime Salom, Jaime de Armiñán....

    Apartado C: Intentos de renovación escénica a partir de los sesenta. Años 60 en adelante.

  • Etapas en la evolución del teatro durante el siglo XX tanto por lo que se refiere al texto como al montaje del espectáculo

  • Hacia 1900, el teatro, como otras artes, vivió una reacción contra el realismo, que pretendía lograr que el espectador olvidara que se encontraba en un teatro. Contra esta característica del realismo, se rebelan el teatro simbolista, expresionista y surrealista.

  • En la época de entreguerras, innovan principalmente B.Brecht y Antoni Artaud. Brecht con su teatro dialéctico y su idea del distanciamiento del espectador. Artaud revolucionando la puesta en escena:

  • El teatro es mucho más que el teatro literario.

  • Utilizar al máximo los otros componentes de la puesta en escena: luz, sonidos, mimo, etc.

  • Intentar acabar con la pasividad del espectador.

  • El teatro del absurdo. Por su contenido tiene que ver con el existencialismo: un mundo absurdo, la angustia del sinsentido de la vida, la muerte, la nada, la soledad y la incomunicación. En cuando a las nuevas formas de expresión dramáticas: se presentan situaciones ilógicas, personajes vacíos, se mezcla lo grotesco y lo trágico, el lenguaje es también absurdo, frases sin sentido, balbuceos, pero sin teorizar sobre lo absurdo, sino solamente haciéndolo sentir al espectador.

  • Junto con otras corrientes también innovadoras de después de la II Guerra Mundial que se explican en el dictado adjunto.

  • Intentos de renovación en España. A partir de los años 60.

  • Siguen en alguna medida todas esas innovaciones aportadas por el teatro europeo.

  • El teatro realista y social seguía siendo defendido como el único que respondía a las circunstancias del país. Pero a su vez, hacia 1970, otros dramaturgos se lanzaron a la renovación de la expresión dramática. Surge así una nueva vanguardia teatral

  • La temática gira en torno a la dictadura, la falta de libertad, la injusticia, la alienación...

  • Lo nuevo es el tratamiento dramático: se desecha el enfoque realista para sustituirlo por enfoques simbólicos o alegóricos. Los personajes suelen ser símbolos descarnados; se recurre a la farsa, a lo grotesco, a deformaciones esperpénticas, que da entrada a lo onírico;

  • El lenguaje, junto con tonos directos, acude al tono poético o ceremonial. Se cultivan los recursos extraverbales.

  • Destacamos el papel ejercido por los grupos de teatro independiente. Tales grupos han llevado a cabo una síntesis entre dos direcciones: la experimental y la popular

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