Tabaquismo

Adicciones. Tabaco. Componentes. Enfermedades derivadas. Dejar de fumar

  • Enviado por: Alejandro Díaz
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 5 páginas
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CONFERENCIA.

ASPECTOS MÉDICOS DEL TABAQUISMO.

1. INTRODUCCIÓN.

1.1. ¿Por qué es importante dejar de fumar?.

Desde los años 50 hasta hoy se han realizado numerosos estudios que demuestran que hay varias enfermedades relacionadas directamente con el consumo de tabaco. Estas patologías, que fundamentalmente son: cáncer de pulmón y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (bronquitis crónica y enfisema), son perfectamente prevenibles, disminuyendo de forma considerable su incidencia con el abandono del hábito tabáquico. El tratamiento principal de estas enfermedades se basa en el abandono de la sustancia o sustancias que las han provocado, esto es, el tabaco.

1.2. Relacción “dosis-efecto” del tabaco.

La patología ocasionada por el consumo de tabaco va a estar directamente relacionada con:

- el número de cigarrillos que se fume,

- el tiempo que se lleve fumando (tiempo de hábito), y

- la forma de fumar (duración de la inhalación, etc.).

1.3. Susceptibilidad individual.

Algunas personas son más susceptibles que otras a la hora de desarrollar estas enfermedades, esto explica las diferencias existentes entre los diferentes síntomas entre unos fumadores y otros. Esta susceptibilidad viene determinada genéticamente.

2. COMPONENTES DEL HUMO DEL TABACO.

Existen más de 4.000 sustancias procedentes de la combustión incompleta del tabaco y del papel de su envoltura. Las más importantes se resumen en :

- Nicotina. Es una sustancia tóxica que produce entre sus acciones más destacadas un aumento de la frecuencia cardiaca, de la contractilidad del corazón y de la excitabilidad del mismo.

- Monoxido de carbono (CO). Es un gas incoloro que se une a la hemoglobina de los hematíes, desplazando al oxigeno unido a ésta, de forma que provoca un aumento de “carboxihemoglobina” y disminución del oxigeno transportado por el hematíe, originando una deficiente oxigenación de nuestros órganos y tejidos.

- Sustancias cancerígenas. Son fundamentalmente los alquitranes, que se unen a las células alterándolas y haciendo que se multipliquen de forma desordenada y sin control (esto es el cáncer).

- Sustancias irritantes. Producen irritación de toda la vía respiratoria provocando un aumento de la secreción de mucosidad e inflamación de las mismas como respuesta defensiva a un agente irritante. Además, paralizan las células ciliadas que son las responsables de la expulsión de sustancias las extrañas que entran en nuestros bronquios.

3. PRINCIPALES ENFERMEDADES DERIVADAS DEL CONSUMO DE TABACO.

3.1. Cavidad oral (labio, lengua), faringe y laringe.

A este nivel se produce fundamentalmente cáncer (sobre todo carcinoma epidermoide) por la acción de las sustancias cancerígenas. Está favorecido por una boca mal cuidada y con heridas en las mucosas. Este tipo de cáncer es más frecuente en fumadores de pipa o puro.

La incidencia de cáncer de cavidad oral aumenta considerablemente si además de fumar se consume alcohol.

3.2. Aparato respiratorio.

Las sustancias irritantes actúan produciendo principalmente bronquitis crónica ( se define como la presencia de tos y expectoración al menos tres meses al año durante dos años consecutivos) y enfisema (es la distensión de los espacios aéreos distales con destrucción de las paredes alveolares, presentando el paciente gran dificultad para respirar: disnea). Estas patologías son debidas a que queda anulada la función de defensa de las vías respiratorias originándose infecciones de repetición e inflamación crónica de las vías que a la larga produce un estrechamiento de las mismas, impidiendo así, que el aire pase a nuestros pulmones llegando a una situación de insuficiencia respiratoria.

Las sustancias cancerígenas producen cáncer de pulmón, cuya frecuencia entre las personas fumadoras es altísima.

3.3. Aparato cardiovascular.

El humo del tabaco favorece la aparición de arterioesclerosis que es el depósito de placas de ateroma (de “grasa”) sobre las paredes de las arterias impidiendo el paso de sangre a través de ellas con el consiguiente déficit de riego de los tejidos y órganos afectados, haciendo que estos puedan necrosarse y “morirse”. Esta enfermedad afecta a todas las arterias de nuestro cuerpo ocasionando según la localización distintas patologías:

- CORAZÓN (arterias coronarias): angina de pecho, infarto agudo de miocardio.

- CEREBRO (arterias carótidas): infarto cerebral (provoca dificultad del habla, hemipléjias, etc.).

- EXTREMIDADES (brazos y más frecuentemente piernas): isquemia arterial aguda y crónica (produciendo dolor con el uso de las extremidades afectadas pudiendo llegar incluso a la gangrena).

- INTESTINO (arterias mesentéricas): isquemia intestinal.

3.4. Aparato digestivo.

El tabaco aumenta la incidencia de úlcera gastroduodenal porque ocasiona un aumento en la secreción de ácido por parte del estómago, además, el consumo de tabaco dificulta la cicatrización y curación de las úlceras.

Las sustancias cancerígenas provocan la aparición de cáncer de esófago y estómago favorecido en este caso también con la ingesta conjunta de alcohol. El cáncer de páncreas también está asociado al tabaco.

3.5. Aparato genitourinario.

El consumo de tabaco es el factor más importante en la aparición de cáncer de vejiga, así como ocasiona un aumento en la incidencia del cáncer de riñón.

4. EL FUMADOR PASIVO.

La figura del fumador pasivo o involuntario es de reciente aparición en la bibliografía médica. Se deben considerar como tal, a todas las personas que no son fumadoras pero que habitualmente conviven en su lugar de trabajo, su circulo de amigos , o en su hogar, en un ambiente de fumadores. En un principio se pensó que fumar “involuntariamente” causaba primordialmente efectos irritantes como por ejemplo quemazón ocular. Sin embargo estudios médico-científicosmás recientes han demostrado que las consecuencias derivadas de este hecho para la salud del fumador pasivo pueden ser graves: no sólo se han descrito una mayor incidencia de patologías relativamente banales como catarros, faringitis, laringitis, sinusitis y bronquitis, sino que también se ha demostrado un riesgo mayor de padecer cáncer de pulmón (35% más que los que no conviven con fumadores).

Por último no debemos olvidar que el feto de la mujer embarazada fumadora también debe ser considerado fumador pasivo, dado que, el humo del tabaco atraviesa la placenta actuando sobre el feto en formación. La consecuencia fundamental estriba en una reducción de la oxigenación fetal que se traduce en:

- Reducción de unos 200 gramos del peso fetal ideal.

- Disminución del perímetro cefálico y longuitud corporal.

- Retraso del crecimiento hasta la edad de los 11 años.

- Síndrome de muerte súbita del lactante.

Además la mujer gestante presenta mayor riesgo en la aparición de complicaciones del embarazo, tales como, partos prematuros, abortos espontáneos, desprendimiento prematuro de placenta, placenta previa o parto con periodo de expulsión prolongado.