Tabaco y salud

Drogas. Historia. Nicotina. Alquitrán. Efectos en la salud

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EL TABACO

La incursión femenina en un hábito reservado para los hombre desde los tiempos de Colón (una de las primeras cosas que lo indígenas le dieron al almirante fue una planta de tabaco); pasó por el escándalo y la marginalidad se vistió con larguísimas y elegantes boquillas y llegó a afianzarse como una costumbre más: hoy nadie se mosquea por una mujer fumando. Con el tiempo, el cigarrillo fue marcando su nivel pero sin llegar a alcanzar nunca su equilibrio justo: por momentos fue símbolo de clase y distinción. Otras veces, un estandarte de rebeldía; para lo amantes de las interpretaciones psicológicas, un símbolo fálico; para los jóvenes, un dudoso pasaporte a la adolescencia. Ahora el escenario es diferente: lo que se discute es, el fumar o no fumar. Existen actualmente prohibiciones que intentan regular el espacio disponible entre los no fumadores y la especie adicta al cigarrillo, pasando por premios para los que dejen de fumar, hasta campañas que hablan de la nicotina como una droga adicta. Los argumentos de uno y otro son variados y no se han modificado a lo largo de la historia: “El fumador es un delincuente social, en tanto reparte enfermedades comprpbadas por las más serias investigaciones” según un adicto y del otro lado la opinión es: “cada individuo tiene el derecho a usar y gastar su cuerpo como más leguste. Hemos conocido ya la represión política en muchos lugares del mundo. Ahora entramos en la era de represión científica” El cigarrillo perdió prestigio con los años y su imagen ya es interpretada como un símbolo de enfermedad y muerte. En la Argentina están las campañas antitabáquica de la la Liga Argentina de Lucha contra el Cánces (L.A.L.C.E.C.); que apuesta a la vida y no a ilimitar la libertad de la gente. En lema debería ser “RESPETEN ME LIBERTAD Y LA DE LOS DEMÁS” Mientras las campañas antitabaco advierten acerca de los peligros del cigarrillo, los fumadores defienden su derecho a elegir uan vida con humo. El cigarrillo es la droga que con más asiduidad se consume: “Nadir se droga cada veinticinco minutos. El fumador sí” Los médicos que se dedican a luchar contra este vicio no hablan de adicciones, hablan de prudencia. Enfermedades provocadas por el CIGARRILLO Tumores *Esófago *Laringe * Estómago *Boca (fumadores de pipa se nota una mayor incidencia de cáncer del labio inferior por contacto permanente con el calor) Cáncer *Pulmón *Laringe *boca *Esófago *Páncreas *Riñón *Cuello del útero *Vejiga *Enfermedades cardiovasculares y respiratoria: arritmias, taquicardia, bronquitis crónica o el enfisema (un aml que impide la mormal absorción de óxigeno en el organismo ya que las toxinas se eliminan por vía urinaria y se concentran en la vejiga) *Alteraciones en el sistemas nervioso: pérdida de la memoria, insomnio, impotancia, temblores *Enfermedades en el cuello del útero *enfermedades pulmonares: once de cada doce personas que padecen cáncer de pulmón es causa del cigarrillo. La bronquitis es la principal afección. De cromificarse puede derivas en un enfisema y la muerte. Por las finas venas el oxígeno pasa a la sangre, como el monóxido de carbono es más volátil que el oxígeno se filtra más fácilmente y pasa en mayor cantidad a la sangre aejendo el organismo con menos oxígeno. *Alteraciones en el sistema arterial: accidentes crebrovasculares y obstrucción de las arterias de las piernas que pueden terminar en derrames y gangrenas. La nicotina es ua droga contenida en el cigarrillo, da: · Efectos inmediatos: sedante, más dosis excitabilidad · Efectos a largo plazo: Cánceres y tumores: Tumores *Esófago *Laringe * Estómago *Boca (fumadores de pipa se nota una mayor incidencia de cáncer del labio inferior por contacto permanente con el calor) Cáncer *Pulmón *Laringe *boca *Esófago *Páncreas *Riñón *Cuello del útero *Vejiga · Síndrome de abstinencia: irritabilidad. · Ataca el ADN de las células. La rotura de material genético provoca daños irresistibles en la maquinaria celular, hasta que las células dejan de comportarse normalmente y se transforman en cancerígenas. Partes del cigarrillo y sus consecuencias El humo: contiene monóxido de carbono y provoca problemas circulatorios y cardíacos. La nicotina: es un veneno utilizado como plaguicida. La ingestión de ella en estado puro puede causar hasta la muerte. El alquitrán: es el compuesto más peligroso. Posee una cantidad muy grande de elementos cancerígenos. El papel: su combustión libera gases que al ser inhalados, destruyen las vías respiratorias. Benzopirenos y Sustancias ciliotocicas: El tabaco contiene suficiente cantidad de estas sustancias como para dañar el organismo. BIBLIOGRAFÍA · REVISTA VIVA- DIARIO CLARÍN · DIARIO CLARÍN · MEDICAL NEWS- 1999. ED. SERVIENED Nº1 · SUMMARIEM. MEDICINA DE LABORATORIA. ELIA Nº4 (AÑO 1, 1996) Y Nº27 (AÑO 3; 1998) · MEDICAL MAG argentina. VOLUMEN 4, Nº27, 1993 · LIBRO DE LA VIDA. VOLUMEN 6, ABRIL EDUCATIVA Y CULTURAL SA El humo del tabaco que consumen los fumadores, constituye una fuente de irritantes de interiores y es una mezcla grande y compleja de gases, vapores y partículas contaminantes. Se han encontrado más de 4.500 compuestos y contaminantes en el humo del cigarrillo entre los que se encuentran partículas respirables, hidrocarburos, policíclecos, monóxido de carbono, dióxido de carbono, óxido nítrico, óxidos de nitrógeno, nicotina y acroleína. La nicotina es la responsable de parte de la dependencia física, estimula el sistema nervioso central y circulatorio y es inductora de secreción de catecolaminas. El monóxido de carbono impide la buena oxigenación de los tejidos por producir cambios en la estructura de la hemoglobina. Hidrocarburos con capacidad oncogénica. Las partículas de carbón, alteran estructura de vías aéreas y aumentan la resistencia al paso del aire. Todo esto hace que el tabaco produzca una disminución de la capacidad vital, la fuerza respiratoria desciende y también la capacidad de difusión alveolocapilar. Todo esto hace que disminuya la oxigenación de la sangre entonces si uno realiza ejercicios físicos a continuación de fumar tiene disminuía la capacidad para realizarlos, por lo cual rinde menos, se cansa más y puede presentar hasta dificultad para respirar y muchos comienzan a toser que empeora la situación. Si se fuma durante el ejercicio el rendimiento puede estar más disminuído y la dificultad para respirar puede ser mayor. El efecto del humo en un primer momento es irritante pero con el correr del tiempo tiene efecto nocivo acumulativo. Si una persona fuma en un lugar cerrado, el humo queda en ese ambiente y al haber menos concentración de oxígeno en aire, al respirar las personas que se encuentran allí inhalan más monóxido de carbono que no puede dispersarse fácilmente. En cambio en un ambiente abierto hay más oxigenación y cuanto más espacio haya más rápido se dispersa el humo con sus componentes tóxicos que no sólo perjudica al fumador sino también a quienes enhalan el humo sin fumar.

El tabaco priva al organismo de varios nutrientes esenciales, necesarios para el buen funcionamiento del S.I. (sistema inmunológico) y digestivo. Estimula la segregación de hormonas suprarrenales como respuesta a la nicotina, provocando agotamiento suprarrenal al ser estimulante.Roba vitamina C necesaria para la reparación de los tejidos; el colágeno forma parte del tejido conectivo de todo el organismo, pulmones; paredes intestinales; vasos sanguíneos; etc.Contiene varias sustancias químicas y metales pesados nocivos (alquitrán, cadmio, plomo, etc.) y estos producen envejecimiento prematuro y alteraciones celulares. Aumenta el riesgo de padecer:

1. Cualquier enfermedad relacionada con los radicales libres (que no son pocas).

2- Procesos inflamatorios (asma, bronquitis, alergias).

3. Deficiencias del S.I. por desgaste de los antioxidantes.

Roba ciertas Vitaminas del grupo B necesarias para una buena tolerancia al estrés y conservar el adecuado funcionamiento del S.N.C.Aumenta el riesgo de padecer ulceras digestivas. Los estimulantes (cafeína y nicotina) producen una indiscriminada secreción de ácido gástrico (cuando no se necesita) y a la vez puede haber una menor acidez disponible (cuando se necesita) cuando uno come. Agrava en pequeñas cantidades las candidiasis, psoriasis, eccema, alergias, etc. A la larga causa daños en el sistema nervioso.

Tabaco y países en vías de desarrollo

Dossier informativo de Infomundi, Servicio de Información y Documentación sobre el Tercer Mundo creado por la ONG Medicus Mundi en 1996

Mayo 1996

LA 'PLAGA MARRON' SE EXTIENDE POR EL SUR

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que en el mundo existen unos 1.100 millones de personas que fuman regularmente: 800 millones viven en el Tercer Mundo frente a los 300 que viven enganchados al cigarrillo en los países industrializados (1).

El consumo de tabaco está bajando en los países desarrollados, aunque sigue siendo el responsable de diversas enfermedades que se cobran cerca de dos millones de muertes cada año. Sólo tres de cada diez adultos fuman, mientras que hace 40 años lo hacían seis de cada diez (2). Algunos especialistas opinan que en los próximos 30 años el tabaco será considerado sólo como un hábito perteneciente al pasado.

Esta situación está forzando un cambio de estrategia de las compañías productoras, que están invirtiendo cantidades astronómicas para abrir nuevos mercados y factorías en lugares como China o Malasia. Mientras que el consumo de tabaco decrece en el Norte, sube en el Sur, donde fumanel 50 por ciento de los hombres y el ocho por ciento de las mujeres (2).

Hace 40 años sólo fumaba alrededor del 20 por ciento de los hombres de los países en vías de desarrollo y casi ninguna mujer. Datos de la OMS revelan cómo se están estrechando las distancias que separaban, hace años, el consumo de tabaco en los países desarrollados y en los del Sur. A comienzos de los años 70 el consumo en los primeros era 3,25 veces mayor que en el Sur. En los ochenta pasó a ser del 2,38 y en los noventa sólo un 1,75 veces mayor que en el Tercer Mundo.

Hasta 1950 apenas se registraron muertes atribuibles al tabaco en el Sur, según la OMS (2). Hoy mata cada año a un millón de personas en el Tercer Mundo. Si el consumo continúa avanzando en estos países, llegará a producir siete de los diez millones de muertes que se registrarán a nivel mundial a causa del tabaco en los próximos 30 años, de acuerdo a los datos de la Organización Mundial de la Salud (3).

Los fabricantes de tabaco estiman que el número de fumadores crece a un ritmo anual del dos por ciento en los países en vías de desarrollo (2). Tal como ha indicado Richard Peto, de la Imperial Cáncer Research Fund, dependiente de la Universidad de Oxford, "una de las mayores amenazas a la salud de los países en desarrollo es la plaga marrón".

AFRICA

Es la zona que presenta un menor consumo de tabaco: 540 cigarrillos por persona al año frente a los 2.290 que fuman los europeos (1).

ASIA

El consumo de cigarrillos está creciendo al ritmo del 1,8 por ciento al año en el sur de Asia.

El avance es especialmente significativo en China, donde ha venido aumentando un 3,9 por ciento cada año -las estimaciones de la OMS sitúan el consumo medio por chino al año en 1.900 cigarrillos- (1). Unos 300 millones de chinos fuman. Un 70 por ciento de los hombres mayores de 25 años están enganchados al tabaco. Esto significa que en China, que consume un 30 por ciento de los cigarrillos del mundo (4), hay más fumadores que personas en EEUU. El tabaco es una de las mayores fuentes de ingresos, vía impuestos, del gobierno.

En países como Singapur también está progresando el consumo: la cuota de fumadores de entre 18 y 19 años se triplicó entre 1987 y 1991, pasando del 5 al 15 por ciento (5).

En Bangladesh, se ha comprobado que la población más pobre es, precisamente, la que más fuma, aunque también se dan porcentajes altos de fumadores entre profesionales cualificados como los médicos -uno de cada dos fuma, según datos de 1990- (6).

La OMS calcula que los hindúes fuman unos 1.200 cigarrillos al año, incluidos los bidis -cigarrillos tradicionales liados a mano-. El consumo, en este país, crece al ritmo de un dos por ciento anual (1).

LATINOAMERICA

Argentina cada vez fuma más. El consumo medio de cigarrillos se situaba, en 1992, en 1.680 cigarrillos por persona y año. En 1993 ascendía ya a 1.720 y la tendencia se mantiene. Un informe elaborado en el 92 indicaba que los grupos de bajo nivel socioeconómico fumaban más que los de alto nivel. En 1988 fumaban el 45,7 por ciento de los médicos y un 40 por ciento de las enfermeras (6).

NICOTINA Y ALQUITRAN

Algunos de los productos exportados por las grandes empresas de tabaco a los países del Sur contienen más alquitrán y nicotina que las marcas vendidas en los países desarrollados (2). Dos de las marcas más consumidas en Pakistán -Capstan y Morven- contienen 29 miligramos de alquitrán por cigarrillo, mientras que las marcas más conocidas en Gran Bretaña y Australia tienen una concentración de alquitrán inferior a los 19 miligramos (Fortuna, una de las marcas más consumidas en España, contiene 15 miligramos por cigarrillo, mientras que las llamadas marcas light apenas tienen 9 miligramos).

Los cigarrillos con filtro que se comercializan en Bangladesh tienen entre 19 y 27 miligramos de alquitrán -los bidis tienen más de 23 miligramos- (6).

En Malasia tenían, en 1992, entre 15 y 60 miligramos de alquitrán y entre 1 y 2 miligramos de nicotina, según datos de la OMS (7). Una ley de 1994 fijó el nivel máximo de nicotina en 1,5 miligramos y el alquitrán en 20 miligramos. Sin embargo, muchos fumadores de este país consumen unos cigarrillos llamados kreteks fabricados en países vecinos que son importados ilegalmente y que contienen 40 miligramos de alquitrán o incluso más.

El tabaco picado para pipas y cigarrillos liados a mano también contiene un alto contenido en nicotina y alquitrán en Egipto, donde los cigarrillos sí presentan, en cambio, entre 8 y 15 miligramos de alquitrán y entre 0,5 y 2 miligramos de nicotina (7).

En Argentina, los cigarrillos más populares tienen entre 13,44 y 18,1 miligramos y entre 0,9 y 1,0 miligramos de nicotina.

CONSECUENCIAS DEL TABACO EN LA SALUD

El consumo de tabaco está asociado a las muertes por cáncer de pulmón, enfermedades coronarias y apoplejía. El tabaco favorece también la aparición de enfermedades como la bronquitis, enfisemas y úlceras. En el caso de los fumadores pasivos, la exposición aguda al humo del tabaco conlleva molestias oculares, de garganta y tracto respiratorio, así como agravamiento de ciertos procesos respiratorios, como el asma.

Es cierto que la pobreza mata más gente que el tabaco en el Sur, pero también lo es que el consumo de tabaco provoca enfermedades que, colateralmente, favorecen a su vez la pobreza al mermar la salud de sus consumidores.

AFRICA

El cáncer de pulmón se ha convertido ya en una de las dolencias más comunes en hospitales como el de Mpilo de Bulawayo, en Zimbabwe. Los mestizos sudafricanos, entre los que fuman un 55 por ciento de los hombres y un 36 por ciento de las mujeres, presentan una de las incidencias de cáncer de pulmón más altas del mundo (8).

ASIA

Los casos de cáncer de pulmón están creciendo al ritmo del 4,5 por ciento anual en China, según los resultados publicados por un equipo de investigación en el Journal of American Medical Association (9). El cáncer podría matar a 900.000 chinos en el año 2025, de acuerdo a los datos de este estudio (10).

La tercera parte de las 650.000 muertes por cáncer que se registran anualmente en la India están relacionadas con el tabaco (11).

PAISES ARABES

La incidencia del cáncer originado por el tabaco ha subido en Egipto del 9,9 por ciento que se registraba entre hombres en 1974 al 14,8 por ciento en 1987. El número de mujeres afectadas por esta enfermedad es muy baja (7).

LATINOAMERICA

Un 13 por ciento de la muertes de hombres registradas en Argentina tienen su origen en el consumo de tabaco (6).

LAS MUJERES Y LOS NIÑOS PRIMERO

Las mujeres del Sur fuman, por ahora, poco: sólo lo hacen unos cien millones frente a los 700 millones de hombres que hay enganchados a su consumo -de los 300 millones de fumadores de los países desarrollados, 100 son mujeres y 200 hombres- (1).

En los países en vías de desarrollo fuman entre un 2 y un 10 por ciento de las mujeres (12). Una cantidad reducida, si se tienen en cuenta los datos de fumadoras en los países desarrollados, pero elevada, si se considera la posición social de las mujeres en el Tercer Mundo y su falta de recursos económicos. La OMS estima, por ejemplo, que el precio de un paquete de 20 cigarrillos equivale, en Bangladesh, al salario correspondiente a media jornada de trabajo.

El porcentaje de fumadoras varía sustancialmente de un país a otro: sólo un uno por ciento de las mujeres de Ghana y Etiopía fuma, mientras que en Senegal lo hacen un 35 por ciento de las mujeres. En Egipto se estima que lo hacen un 2,3 por ciento de las mujeres, aunque la OMS considera que la proporción puede ser mayor ya que muchas mujeres pueden no atreverse a admitirlo por motivos sociales o culturales (7). En Perú fuma el 53,8 por ciento de las mujeres -los hombres que lo hacen representan el 61,8 por ciento-, según datos aportados por el doctor Miguel O. Benito, médico del Centro de Salud de San Fernando (Lima), profesor universitario y responsable local de proyectos de Medicus Mundi.

Médicos norteamericanos consideran que la cifra de fumadoras en los países del Sur crecerá en el futuro por la creciente atención que las compañías productoras de tabaco están prestando a las mujeres, como potenciales clientes, y por la progresiva mejora de su posición económica y social. En Bangladesh sólo había un uno por ciento de fumadoras en 1980. En la actualidad fuma el 15 por ciento (6).

La OMS teme también que las compañías intensifiquen sus campañas de marketing dirigidas específicamente a las mujeres, identificando el consumo de cigarrillos con la independencia, la seducción, la delgadez o la diversión.

Las mujeres de ciertos países, como Burkina Faso, muestran un claro rechazo social hacia el consumo del tabaco industrial que, al igual que en el caso del tradicional, que muchas veces se consume mascándolo, es todavía un vicio fundamentalmente masculino. En Perú también se mantienen ciertos recelos sociales hacia las mujeres fumadoras. "En la cultura andina cuando se ve fumar a una mujer se le señala como que parece un hombre", según Carmen Valverde, presidenta de la ONG de Lima Centro de Investigación y Promoción Popular (Cendipp).

El consumo de tabaco crea problemas de salud específicos en el caso de las mujeres: favorece las complicaciones en el embarazo, especialmente graves en el caso de madres desnutridas, la osteoporosis y la disminución de la fertilidad.

Las compañías productoras también se han fijado en los niños y jóvenes como objetivo prioritario, según la OMS. Hasta ahora, la publicidad está logrando incorporarlos al mundo del tabaco: por lo menos 4.000 jóvenes empiezan a fumar cada día. En Argentina fuma un 14,5 por ciento de los jóvenes entre 15 y 19 años. En Perú lo hace el 17,2 por ciento de los niños entre 12 y 14 años. Entre los 15 y los 18 años el porcentaje de fumadores se dispara: uno de cada dos muchachos de esta edad fuma, de acuerdo a los datos del doctor Benito, extraídos de una investigación efectuada por el Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (CEDRO) en 1992. En muchos países no existe ningún tipo de legislación que prohiba la venta de tabaco a los niños. Es el caso de Bangladesh, según constató la OMS en 1995.

El perfil del fumador en Burkina Faso responde a hombres jóvenes o de edad media, "aunque cada vez se va viendo un consumo en grupos de edad más jóvenes", según Celia Roldán Ruiz y Milagros Herrero, cooperantes de Medicus Mundi Andalucía en el país africano.

EL SUR TAMBIEN PRODUCE

Cuatro de los cinco mayores productores de tabaco del mundo son países en vías de desarrollo. China, Brasil, India y Turquía son, junto a EEUU, los reinos del tabaco (2). China es el primer país productor, una circunstancia que inquieta a las todopoderosas compañías norteamericanas, que precisan equilibrar su decreciente consumo interno con las exportaciones -EEUU dedica a la exportación un 30 por ciento de su producción de tabaco-. China acumula un 31 por ciento de la producción mundial, mientras que EEUU fabrica en torno al 13 por ciento (9). La provincia de Yunnan es el epicentro de la producción tabaquera en este país.

A la lista de exportadores de tabaco se unen Argentina, Tailandia, Malawi y Zimbabwe. Argentina produjo entre 1990 y 1993 una media anual de 37.000 millones de cigarrillos, lo que representa aproximadamente un 1,7 por ciento del total mundial. Bangladesh ingresó en 1993 unos 10 millones de dólares por exportaciones de tabaco. Sin embargo, la mayoría de los países en vías de desarrollo son importadores, no exportadores, de tabaco (2). Gastan las escasas divisas que poseen en la compra de un producto que figura entre los más nocivos para la salud.

Los fabricantes de tabaco argumentan que su producción sirve, en algunos países del Tercer Mundo, como uno de los escasos pulmones económicos que contribuyen al mantenimiento de sus deterioradas finanzas. Afirman que es uno de los pilares de sus exportaciones, contribuye al pago de su deuda exterior y genera puestos de trabajo -en todo el mundo hay cerca de 18 millones de personas que trabajan para la industria tabaquera.

Bangladesh, que apenas produce el 1,3 por ciento de la producción mundial, emplea a más de 130.000 personas a jornada completa en la manufactura de hojas de tabaco, venta y reparto del producto y a 204.500 en su cultivo (2 y 6)- El cultivo del tabaco emplea a más de 100.000 campesinos en Argentina.

43 países en vías de desarrollo obtienen divisas a través de las exportaciones de tabaco. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce si se tiene en cuenta el coste derivado del tratamiento de las enfermedades originadas por el tabaco y los graves efectos medioambientales que depara su cultivo.

EL TABACO SALE CARO

En los países del Sur apenas se ha estudiado cuáles son los ingresos reales que reporta a los estados y cuál el coste sanitario que depara el consumo de este producto. Sí se ha hecho, por ejemplo, en Canadá, donde genera unos beneficios, vía impuestos, de unos 280.000 millones de pesetas al año y unos gastos, por atención hospitalaria, medicinas y servicios administrativos paralelos, de unos 230.000 millones de pesetas. A esta última cantidad hay que añadir cien mil millones más derivados de la pérdida de productividad laboral asociada a problemas de salud motivados por el tabaco (2).

Todos los estudios elaborados al respecto en el Sur son antiguos: las autoridades chinas estimaron en 1992 que las ventas arrojaban unos beneficios de 520.000 millones de pesetas en 1989, mientras que el coste de enfermedades causadas por el tabaco fue de 650.000 millones (2). El Indian Council for Medical Research calculó, hace un par de años, que el coste del tratamiento de los enfermos con dolencias asociadas al consumo del tabaco duplica los ingresos gubernamentales generados por este producto (11).

Habitualmente, los cultivadores del Tercer Mundo obtienen pocos beneficios con sus plantaciones: venden el tabaco seco a las grandes compañías al precio que éstas fijan unilateralmente. La superficie destinada al cultivo del tabaco se redujo en 1994 en Malawi en respuesta a los bajos precios percibidos por los cultivadores durante la campaña anterior (13). Además, estas empresas son las que venden a los agricultores, normalmente a crédito, semillas, fertilizantes, pesticidas y asesoramientos técnico (2). Mientras que el precio del tabaco vendido por los cultivadores ha caído, por la sobreproducción y los stocks acumulados, el coste de pesticidas y fertilizantes se ha duplicado en los últimos años en países como Kenia. El resultado de todo este proceso no es más que un círculo vicioso: muchos siguen cultivando tabaco porque deben dinero a las grandes compañías.

Algunos países destinan las tierras más fértiles al cultivo del tabaco en vez de dedicarlas a la producción de alimentos como el maiz, que además precisa cuatro meses para su cultivo en lugar de cinco o seis que requiere el tabaco.

Ciertos gobiernos, como el de Zimbabwe, han reconocido ya la necesidad de diversificar la producción agrícola y buscar producciones alternativas al tabaco.

CONSECUENCIAS EN EL MEDIO AMBIENTE

El cultivo del tabaco provoca erosión y reduce los nutrientes del suelo. Para su cultivo suelen emplearse fertilizantes y pesticidas que pueden afectar a las reservas de agua y, en ciertos casos, a la propia salud de los agricultores.

Aproximadamente la mitad de la producción de las hojas de tabaco que se fabrica en el Sur se trata, es decir, se seca para la elaboración de cigarrillos, con madera. Para tratar una hectárea de tabaco se precisa, según las propias empresas tabacaleras, 7,8 kilos de madera, circunstancia que puede influir seriamente en la deforestación de algunos países. La falta de árboles favorece la erosión de la tierra y la sequía y acaba mermando la productividad del terreno agrícola colindante.

Algunas ONGs, como el Panos Institute de Londres, aseguran ya que la deforestación originada por el cultivo del tabaco alcanza niveles preocupantes en países como Malawi y Brasil. A su juicio, "la producción de tabaco es un peligro.