Superfantasmas en un supermercado; Maria Dolors Alibés

Literatura española contemporánea, siglo XX. Narrativa catalana. Novela infantil y juvenil. Argumento. Personajes

  • Enviado por: Puchy
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 5 páginas
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I.

AUTORA: Mª Dolors Alibés

EDITORIAL: Bruño

EDICIONES: Alta Mar

TÍTULO: Superfantasmas en un Supermercado.

EDICIÓN: 4ª

DIRECTORA DE LA COLECCIÓN: Trini Marull

COORDINADOR DE PRODUCCIÓN: M. Morales Milla

TRADUCCIÓN: Angelina Catell

DISEÑO GRÁFICO: Tau Diseño, S.A.

ILUSTRACCIÓN: Joma

TALLER DE LECTURA: Assumpta Vinyeta

IMPRESIÓN: Edígrafos, S.A.

DATOS DEL AUTOR.

Nació el 2 de Enero de 1941 en Vidrá, comarca del Ripollés. Actualmente reside en Masnou, cerca de Barcelona.

Es licenciada en Historia General por la Universidad de Barcelona y profesora de Primaria en la especialidad de Sociales y Catalán.

Ha sido profesora de catalán durante seis cursos, profesora de catalán para adultos y asesora durante tres cursos en el SEDEC.

Actualmente trabaja como escritora.

Ha publicado treinta libros y un centenar de relatos y artículos.

Es ganadora de varios premios en la modalidad de cuento infantil: Premio Caball Fort 1983, Premio Feria de Premiá de Dalt 1984, un premio concedido por la Biblioteca Nacional de Munich en 1984, Premio Artes y Letras 1986…

II. RESUMEN:

“SUPERFANTASMAS EN UN SUPERMERCADO”

En la Prehistoria los fantasmas iban vestidos con pieles, e iban arrastrando por allí metales modernísimos, como el cobre, el bronce y el hierro, pero ahora los fantasmas viven en esos grandes castillos antiguos y cubiertos con una sábana blanca.

Yo sólo conozco a seis fantasmas y los seis viven en el supermercado donde suelo ir a comprar. Y os preguntareis de donde saco tanta información, bien, yo casi nazco en un supermercado, tres horas antes de que yo viniera al mundo mis padres hicieron una compra, después mis padres me llevaban con el carrito al súper y yo señalaba con el dedo lo que quería, hasta que me di cuenta que pedir cosas inútiles es algo que hacen los niños pequeños.

Un día de primavera encontré a un fantasma encima de un montón de alcachofas, al día siguiente encontré otro en la sección de limpieza y así hasta seis fantasmas distintos. Esto me hizo ver el súper con otros ojos, sólo me interesaba encontrarme con los fantasmas y decidí hacer la carrera de especialistas en supermercados o especialista en fantasmas modernos.

Los llamaba “Los Efes”. Al F-5, le decían sabelotodo porque siempre estaba en la sección de periódicos y revistas. Al F-6, le decían metomentodo porque al menor descuido ya estaba tomando decisiones sin consultar a nadie. Al F-2, le decían batallitas porque siempre estaba contando cosas que le ocurrieron.

Sabelotodo le dice a los demás Efes que si no se habían dado cuenta de que las personas compran siempre las mismas cosas y que podían salir del súper para ver cómo es el mundo por fuera. También se preguntaba qué dirán los hombres cuando llaman al súper por teléfono.

Al anochecer, los fantasmas rondaban por los teléfonos esperando a que alguien llamara. Al alba empezaron a recibir llamadas y ellos contestaban hasta que llegaron los dependientes.

Después van al departamento de reclamaciones para mirar que reclaman los compradores en las pantallas de los monitores.

La primera reclamación fue la devolución de un micro porque por las noches despertaba a todo el vecindario y se había enamorado de la ducha originando escapes de agua.

La segunda era la de un chico que por error recibió una máquina de escribir mágica, que en lugar de escribir hacía dibujos, pero ésta le fue sustituida por otra máquina de escribir normal. Lo que el chico pedía era recibir una cómo la primera y devolver la que tenía pagando la diferencia.

La tercera era una señora que había comprado una cámara de fotografiar “avanzada” y había recibido una cámara “futurista”, pues hacía fotografías de las cosas hoy y salían fotografías de estas mismas cosas en un futuro. La señora pensó que sería divertido quedarse la cámara y lo que pedía era que se la revisarán y le pusieran un carrete nuevo.

A F-4 le iba bien el nombre de optimista porque era tan transparente que se le veían todos los sueños esperanzados.

La noche siguiente los fantasmas hicieron futurgrafías, jugaron con el micromico haciendo un programa de radio y F-4 buscaba entre las máquinas de escribir, la máquina mágica.

En el programa S-M-3 que hacían los fantasmas, hablaban sobre algunas palabras que aparecen en el diccionario. Algunos de los oyentes llamaron al Súper- Máximo para saber que estaba ocurriendo con el programa. Los responsables recorrieron todo el súper para ver si encontraban algo, pero solo encontraron unos diccionarios abiertos y un plano de Italia.

Al día siguiente los fantasmas estuvieron ojeando libros y un niño le dijo a su padre que había visto salir un fantasma de un libro y quería que se lo comprara. Su padre le dijo que el libro trataba sobre Mitología y no lo entendería, pero el niño decía que a el le interesaban los temas que le interesaban a los fantasmas.

Después los fantasmas hicieron una mesa redonda para hablar de los humanos, y llegaron a la conclusión de que cada uno era diferente.

F-6 recogió las futurgrafías, pero solo salio bien la de F-3 que estaba en un circo con dos payasos, un señor y un niño. Cuando los viera en el súper, se iría con ellos y los demás irían cada uno donde quisieran pero al regresar tenían que traer un objeto del lugar donde habían estado y contar su historia.

Roger dice que no quiere que los efes vayan a su casa no porque les tenga miedo sino porque se aburrirían, porque en su casa siempre pasan las mismas cosas.

El señor y la señora Landa, un matrimonio de mediana edad y sin hijos, entró en el supermercado discutiendo sobre lo que tenían que comprar. En las escaleras mecánicas, al marido se le cayó una lentilla y se pusieron a buscarla, la gente que los veía preguntaba que hacían y después les ayudaban a buscarla, pero no la encontraron. Finalmente se lo dijeron al encargado que les dijo que la buscarían.

F-2, encontró la lentilla y se metió en el coche del matrimonio en el cojín rojo, el que habían visto en la futurgrafía, y cuando llegaron a la casa dejó la lentilla en la mesita. La mujer cuando la vio creyó que su marido le estaba tomando el pelo e hizo las maletas, pero F-2, le quitó las llaves y no se pudo ir. Cuando llegó el marido se enfadó con él pero al final hicieron las paces y a F-2 se le cayeron las llaves.

F-2 llevo como recuerdo de su aventura un dibujo de un espantapájaros, inspirado en Charlot.

F-3, conoció a los personajes de su futurgrafía, en la sección de discos, salió con ellos y se metió en su coche. Cuando iban en coche el niño dijo a su padre que unos payasos les estaban siguiendo, el padre intentó despistarles, pero ellos continuaban siguiéndoles, hasta que pararon y se dieron cuenta de que los payasos les seguían porque iban al circo del puerto y no sabían el camino. Les indicaron el camino y entraron al circo y les gustó el espectáculo. F-3 regresó al súper con la palabra “horóscopo” para consultar en el diccionario y un conejo domesticado como trofeo.

F-1, se fue con una señora que decía que a las nueve iba a llegar un canguro. F-1, era muy tímido e iba contando todo lo que veía a su ombligo. A las nueve llegó una chica rubia para cuidar a una niña pequeña que dormía tranquilamente, F-1 se pasó el tiempo observando a la pequeña y esperando ver aparecer al canguro, pero éste no apareció y F-1 tiró del chupete de la pequeña para llevárselo de recuerdo y volvió al súper por el camino más largo.

F-4, oyó hablar a una mujer diciendo que iba a comprar fantasmicida, pero se dio cuenta de su equivocación al ver que la niña le decía a su madre porque compraba raticida, si en su casa no había ratas. La madre le dijo que era para la tía Magda, que tenía toda la cocina llena de ratas. El fantasma se fue con ellas a su casa, donde se celebraba el cumpleaños de la niña. La madre manda el raticida a la tía Magda y mientras tanto F-4 y Famélico (el gato) se contaban su vida. F-4, le dijo a Famélico que le recordara que antes de irse se llevara un recuerdo.

Mientras los Efes estaban cada uno por su lado, Roger volvió por última vez al súper y estuvo observando a los fantasmas para que no se fueran con él a su casa. Todo parecía ir bien cuando regresó a casa, hasta que apareció un conejo correteando por toda la casa, un dibujo de Charlot en el cajón superior del escritorio, un micro que le regalaron a su padre, que se apagaba y encendía cuando él quería y una postal de Londres. Por lo cual, me temo que los cinco fantasmas restantes se encuentran en la casa y mi casa parece más divertida e interesante.

III. PERSONAJES.

PERSONJES PRINCIPALES:

Los fantasmas.

  • F-2, “el batallitas” porque siempre estaba contando batallitas ganadas de otros tiempos.

  • F-1, “el tímido” porque de lo tímido que era le hablaba a su ombligo.

  • F-3, “Afortunado”, porque es el único que sale en las futurgrafías.

  • F-4. “Optimista” porque era tan transparente que se le veían todos los sueños esperanzados.

  • F-5, “Sabelotodo” porque era el que más solía rondar por la sección de periódicos y revistas y que, por lo tanto, estaba más al día de cualquier suceso que tuviera lugar en el globo terráqueo.

  • F-6, “Metomentodo” porque al menor descuido ya estaba tomando decisiones sin consultar con nadie.

PERSONAJES SECUNDARIOS:

  • El narrador: Se llama Roger, y es uno de los personajes de la historia. Le gustan los fantasmas pero no quiere que se metan en su casa porque es aburrida, pero finalmente se meten en su casa y ésta resulta más divertida.

  • El señor y la señora Landa. Siempre se estaban discutiendo, incluso por una lentilla.

  • Los payasos, que perseguían a un coche porque no sabían como ir al circo.

  • La niña del cumpleaños, su madre y la canguro.

  • La señora del raticida.

  • Los padres de Roger que siempre hacían lo mismo durante el día y eran muy aburridos.

IV. VALORACION

Me ha gustado mucho porque es un libro de fantasmas, que intentan modernizarse escuchando los pedidos y las conversaciones de las personas. Le ocurren aventuras muy divertidas y graciosas. Me hace gracia cuando “batallitas” empieza a contar aventuras y los demás le dicen: “no empecemos batallitas”.