Suicidio

Trabajo social. Autoeliminación. Problemas mentales. Depresión. Suicidas potenciales. Durkheim. Factores extrasociales. Suicidio maniático, melancólico, obsesivo, impulsivo. Factores cósmicos. Causas. Estadísticas. Teoría de la enfermedad

  • Enviado por: Alvaro Quispe Juanillo
  • Idioma: castellano
  • País: Perú Perú
  • 162 páginas

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INTRODUCCIÓN

Suicidio...

¿Por qué elegimos hacer este tema y no otro? ¿Cuáles fueron las causas que nos motivaron para investigar sobre el Suicidio y no otro tema? Creemos que todas las razones se pueden resumir en una sola idea: el tema es preocupante y es necesario abordarlo. Es cierto que los otros temas en la lista también eran de interés, pero este nos llamó más la atención debido a lo fuerte que resulta un suicidio. Nuestra definición inicial era la autoeliminación, pero ciertamente, llegamos mucho más allá que eso. De eso trata nuestro trabajo, de un estudio mucho más detallado del suicidio y principalmente el Suicidio en los adolescentes.

Ahora bien. ¿Qué es el Suicidio?

Definiciones se podrían sacar de muchas líneas que tratan sobre este -a nuestro parecer- interesante problema que afecta a la población mundial... La definición que nos interesa dar por el momento es una de las más básicas, que extrajimos de un sociólogo francés llamado Emile Durkheim. Según Durkheim, el Suicidio es toda muerte que resulta mediata o inmediata de un acto positivo o negativo realizado por la misma persona. Textualmente señala: “Hay Suicidio cuando la víctima, en el momento en que realiza la acción, sabe con toda certeza lo que va a resultar de él.”

... De inmediato van surgiendo términos como víctima. ¿Víctima de qué? Quizás podemos estar hilando muy fino pero es total y absolutamente conocido que las personas o víctimas que cometen acto de suicidio (independiente si lo logran o no) no están bien psicológicamente. ¿Razones? Muchas. Demasiadas y no todas están del todo claras. ¿Causas que producen el acto suicida? Son aún más pero todo depende del punto de vista con que se mire este tema. La Iglesia lo asocia a una falta de fe, por ejemplo; pero la sociología y autores como Durkheim buscan ligar más estos actos a causas relacionadas con el medio que rodea al individuo realizador de estos actos... La medicina (psiquiatría, Psicología, neurología, etc.) tiene otras causas.

De todo lo que hemos leído sobre el Suicidio, no nos interesaremos en escribir ni analizar en profundidad la postura de la Iglesia ante la autoeliminación. No así la importancia de las propias creencias que tiene el individuo que comete o intenta suicidarse. No es que tengamos un problema de religión, es simplemente que creemos que condenar el suicidio como lo ha hecho la Iglesia Católica durante siglos no es un buen camino para ayudar a estas personas que buscan el suicidio como salida. Solo eso.

Volviendo a la visión del sociólogo Emile Durkheim, queremos aclarar que su ensayo sobre el Suicidio no sólo habla de factores sociales que influyen en el Suicidio sino que los clasifica en tres grandes tipos. Eso lo veremos en las siguientes páginas.

Pero al punto de vista que estará enfocado principalmente este informe, será al Suicidio desde un punto de vista sociológico, sus características, trastornos en la adolescencia y juventud; que son causantes del suicidio.

Digamos entonces que de eso tratará nuestro trabajo. La información ya está, las herramientas también, solo falta comenzar a leer.

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA A INVESTIGAR

  • PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

  • El suicidio puede ser visto desde muchas perspectivas, pero sólo quien lo ha vivido de cerca puede dar una opinión contundente acerca de la carga significativa y valorativa de la palabra y la acción. Desde el punto de vista religioso es una mala acción debido a que el ser humano no tiene derecho a quitarse la vida que Dios le regaló, sólo él tiene ese derecho; desde el punto de vista jurídico y de los derechos humanos, el suicidio es considerado por muchos como eso, un derecho humano, un derecho a la muerte ya que teniendo derecho a la vida, a la libertad, al libre albedrío, etc., ¿por qué no tener derecho a quitarnos la vida?.

    Se dice que el suicidio tiene muchas razones, podríamos empezar por los análisis que se le han hecho a esta acción humana y por las diversas tonalidades que puede adquirir al ser utilizada por el ser humano como una manera de salir de los problemas y de adquirir cierto grado de irresponsabilidad ante su vida. En muchos lugares, principalmente en la sociedad oriental, el suicidio se ha visto como algo heroico o noble, un asunto de conciencia o una forma extrema de protesta contra las injusticias. Sin embargo el suicidio en la actualidad ha sido catalogado como una irresponsabilidad por parte del suicida hacia la familia que le sobrevive, mencionándose un caso que ha sucedido en los bosques de Japón en el que los actos suicidas han aumentado en un 34.7%, en relación al año anterior en el que se realizó la investigación.

    Este caso en particular utiliza una razón para dar el por qué de los hechos que se han suscitado, y esta es la falta de empleo como factor primordial que orilla a los japoneses a suicidarse por no encontrar trabajo y no poder mantener a su familia. Pero más allá de proporcionar una razón por la cual los suicidas actúan de ese modo, acabando con sus vidas sin importarles más que lo que están viviendo y no tomar en cuenta el futuro que les depara la vida; Durkheim, mediante sus estudios sociológicos, nos menciona que no existen razones explícitas ni contundentes por las cuales una persona toma la decisión de quitarse la vida.

    Una persona es un ente integral, que está formado de muchos aspectos que le dan las pautas a seguir para su desarrollo como ser humano. De este modo, no sólo se puede dar una explicación por el comportamiento de un individuo, así como también no se pueden dar las mismas razones para comportamientos similares en personas que aparentemente no son distintas.

    A pesar de parecer un trabalenguas, no lo es, ya que sabemos que cada persona es como un mundo con sus propias convicciones y creencias, sin embargo todos vivimos en una sociedad y esto nos lleva a comportarnos de maneras parecidas a pesar de nuestras diferencias personales. Esto nos lleva a reflexionar en la influencia de los factores sociales en nuestro comportamiento común, así cómo también los factores psicológicos, económicos, políticos y culturales, de los cuales estamos rodeados diariamente durante nuestro desarrollo humano.

    Así pues, Durkheim, nos pone las cartas sobre la mesa y nos guía a concluir que la vida social de un grupo es la que define el comportamiento y las actitudes de los individuos que en él se integran. "El suicidio es un problema multifactorial. En esta grave situación confluyen diversos elementos que ocasionan una conducta autodestructiva. Entre los causas que destacan en esta compleja problemática se encuentran , por citar tan sólo algunas, aspectos psicológicos , individuales, familiares, sociales, culturales, educacionales , filosóficos, religiosos y económicos. En otras palabras, el suicidio no puede ser considerado como una conducta aislada : se da siempre en un contexto que es necesario conocer y comprender con amplitud."

    De este modo podemos darnos cuenta de la cantidad de elementos indispensables para que se presente la mente suicida en un individuo para evitar aislar al suicidio poniendo a un solo factor como razón clave del ejercicio del suicidio y, sin olvidar la importancia de la experiencia, las vivencias y los referentes de vida que posee el individuo y que de modo directo afectan su porvenir y su visión del mundo, también debemos recordar la relevancia que adquieren en este sentido los medios de comunicación como parte del proceso de desarrollo educacional del individuo adentrado en una sociedad.

    Los medios de comunicación forman una parte sumamente importante en la recepción de información y de datos que constituyen nuestro bagaje cultural (cultura referida a conocimientos generales) que le permiten al individuo desde pequeño formarse un concepto de la sociedad y de la vida, junto con la familia y los aspectos antes mencionados que lo rodean como elemento de un grupo social. Así pues los medios masivos influyen en su comportamiento y en sus actitudes ante la vida y ante los problemas que se le puedan presentar en la misma. De tal manera que lo ayudan a tomar decisiones y lo pueden empujar a determinar sus pautas de comportamiento según los patrones de conducta que le indiquen los medios a través de estereotipos o a través de la información que se le proporcione al individuo.

    Un caso muy común es la gran influencia, más no determinación, que ejercen los noticiarios televisivos, por ser este el medio de comunicación masivo por excelencia, en las personas al presentar una imagen del mundo deteriorada y muchas veces de modo morboso sólo para atraer la atención del público; es poco común observar noticias acerca de temas relevantes que no presenten imágenes crudas acerca de suceso. Esta es la razón por la cual podemos observar la gran cantidad de noticiarios que sólo se dedican a mostrar lo que está pasando valiéndose de imágenes morbosas que atraen al público y de este modo obtener mayor rating, y como los medios aparentan permitirnos "participar", aunque no directamente, en la actividad mundial; el público cree en lo que ve por ser la imagen una prueba fidedigna de lo que está sucediendo, pareciendo más real lo que vemos en pantalla que nuestra propia existencia.

    Cabe mencionar que el resultado del proceso de emisión - recepción - retroalimentación que ejercen los medios en los individuos actúa como refuerzo de las actitudes o tendencias de comportamiento ya existentes en el ser humano haciendo que estos sean positivos o negativos en su desarrollo social.

  • FORMULACIÓN DEL PROBLEMA

  • En los Estados Unidos cada año más de 30,000 personas se quitan la vida. El suicidio es la octava causa de muerte y entre las personas cuyas edades van de los 15 a los 24 años, es la tercera causa de muerte. Más personas mueren por suicidio que por homicidio. Cerca de 500,000 personas al año comenten un intento de suicidio lo suficientemente serio como para recibir atención en salas de urgencias. Y millones más sufren de pensamientos suicidas. Sabemos que estas estadísticas nos hablan de individuos cuyas historias y relaciones son únicas. Nos hablan de personas con las cuales vivimos en nuestras familias, congregaciones, vecindarios y sitios de trabajo. Algunos de entre nosotros han intentado suicidarse, y otros nos hemos tenido que asegurar de que algún familiar o amigo que había amenazado con suicidarse, obtuviera ayuda.

    Muchos de nosotros hemos tenido, incluso, que lamentar la muerte por suicidio de algún ser querido, y sufrido por ello. por último, algunos de nosotros habremos de experimentar algún día esta pena y este dolor tan indescriptibles. Cada suicidio rinde testimonio de una trágica ruptura con la vida. Creemos que la vida es un bien de Dios y un inapreciable regalo para nosotros. Y aún esta vida (que lo es para nosotros y para los demás) a veces parece ser un infierno, un tormento sin esperanza. Cuando optamos por ignorar o rechazar (incluso huir de ellos) a aquellos que están desesperados de la vida, necesitamos recordar lo que hemos oído: el infinito amor de Dios en Jesucristo no dejará a nadie solo o abandonado. Aquellos de nosotros que para vivir nos apoyamos en el amor de Dios estamos llamados a "ayudarnos unos a otros a soportar las cargas, y de esa manera cumpliremos la ley de Cristo" (Gálatas 6:2). Nuestros esfuerzos por impedir cualquier suicidio obedecen a nuestra obligación de proteger y promover la vida, a nuestra esperanza en Dios aún en medio del sufrimiento y la adversidad, y a nuestro amor por nuestro prójimo perturbado. El suicidio esta siendo percibido cada vez más como un serio problema de salud pública que se puede evitar.

    El suicidio y su prevención son complejos y multidimensiones y necesitan ser abordados de manera abierta e integral. La prevención del suicidio requiere de esfuerzos coordinados y de la colaboración de todos los sectores de la sociedad. Contribuyamos (en la iglesia Luterana en América) a estos esfuerzos. Con este mensaje, el consejo eclesial exhorta a sus miembros, congregaciones e instituciones afiliadas a que aprendan más acerca del suicidio y como prevenirlo en sus comunidades, y los invita, a si mismo, a que pregunten lo que pueden hacer y que trabajen con los demás en la prevención del suicidio.

    Las llamadas causas externas de mortalidad (accidentes, homicidios o suicidio) adquieren una importancia cada vez mayor, se reconoce que del 11% al 25% de la población mundial sufre lesiones discapacitantes por estas.

    El problema de salud "suicidio" viene afectando a la humanidad de manera importante en las últimas décadas, las estadísticas oficiales y los centros de tratamientos médicos muestran un aumento de las tasas, sobre todo en los ancianos y los jóvenes.

    Su incremento en niños y adolescentes en la actualidad ha provocado un gran interés en los profesionales de la salud, maestros, padres y otros grupos sociales por estudiar las causas de estas conductas. El suicidio tiene antecedentes que se remontan a la existencia misma del hombre, y varían sus características de acuerdo con la cultura y la estructura socioeconómica existente, encontrándose datos sobre él, desde las civilizaciones más antiguas durante la edad media, observándose una caída en su incidencia con posterioridad. De nuevo reaparece el suicidio, impetuosamente en el siglo XVIII hasta nuestros días, fenómeno que ha ocupado la atención de filósofos, médicos, sociólogos, psicólogos y educadores, entre otros.

    La Organización Mundial de la Salud reporta alrededor de 500 000 muertes cada año, con un estimado de 1110 suicidios cada día, produciéndose a la vez, entre 10 y 20 intentos por cada uno. El suicidio está considerado como un acto biológico, psicológico y social. En cuanto a lo biológico, la deficiencia de la serotonina (un neurotransmisor) se encuentra presente en la conducta impulsiva, (tal como sucede en pacientes con trastorno depresivo). Se invoca además factores genéticos presentes en estos actos, como el que suele presentarse en determinadas familias. Con relación a lo psicológico, la depresión, la desesperanza y la impotencia se consideran las causas más comunes. También lo es la pérdida de un ser querido, o una situación que no se tolera.

    Es entonces que decidimos plantearnos la pregunta fundamental del presente trabajo de investigación basándonos en los planteamientos de Emile Durkheim; en su obra “El Suicidio”; ¿Es el medio social la influencia suficiente para que los jóvenes decidan auto-eliminarse.? ¿cuál es la situación social-emocional que atraviesan los adolescentes y jóvenes estudiantes de la Universidad Privada de Tacna?. Partiendo de estas preguntas analizaremos como el suicidio en la adolescencia se ha convertido en un problema de salud, observándose un dramático incremento de sus tasas, fundamentalmente en el varón, las explicaciones que se ha dado a este fenómeno son: el reflejo de los cambios sociales, una mayor disponibilidad de medios, el incremento de estos medios, el abuso del alcohol y otras drogas.

    Los informes de suicidios posiblemente han sido infravalorados debido a determinados estigmas culturales y religiosos, relacionados con la autodestrucción y a una falta de voluntad para conocer ciertos traumas auto infligidos, como lo es el accidente de tránsito y dentro de este tirarse frente a vehículos. En otros es visto como un fracaso personal por parte de los padres, amigos y médicos que se culpan por no detectar signos que los alerten. También es considerado como un fracaso por la comunidad, al servir de vivo recordatorio de que la sociedad, a menudo, no entrega un ambiente en condiciones adecuadas para que el adolescente crezca y se desarrolle.

    La organización mundial de la salud ha manifestado su preocupación a todos los países del mundo, mencionando que la depresión es la principal causa de suicidio entre personas de los 15 a los 19 años de edad. (Prevención del suicidio, OMS 2001.)

    A continuación mencionaremos los objetivos del presente trabajo de investigación:

    Objetivos generales:

    • Conocer cual es la realidad social y emocional de los estudiantes de la universidad privada de Tacna, ya que influyen en la determinación a un futuro suicidio.

    • La influencia que tiene la depresión en la formacion de suicidas potenciales.

    • Conocer la existencia de suicidas potenciales y las formas de prevención que se deberían tomar por parte de la universidad en su conjunto, tanto docentes, administrativos y estudiantes ante un posible caso.

    Objetivos específicos:

    • Aprender sobre los aspectos fundamentales de “El Método Científico”, y su metodología, tomando en cuenta la realidad social en que vivimos.

    • Reconocer la realidad de la universidad en cuento a este problema social.

    • Reconocer el nivel de depresión en los jóvenes estudiantes

    • Aprender sobre las causas y consecuencias, clasificación, así como de la prevención acerca del tema.

    JUSTIFICACIÓN, IMPORTANCIA Y TRASCENDENCIA

    Por otra parte es de suma importancia el saber reconocer a un individuo que tiene pensado suicidarse ya que podemos detenerlo a tiempo y evitar que esto suceda. Nosotros podemos estar o estamos cerca de un suicida y no nos damos cuenta, tal vez por que no aparenta serlo o porque no sabemos que características son las que distinguen a un individuo que está pensando en matarse. Y, aunque por las mismas diferencias individuales a veces no se presentan los mismos "síntomas", podemos decir que hay ciertos comportamientos que llegan a caracterizar a un individuo en la categoría de suicida: llantos, peleas, infracciones a la ley, irreflexiones, autoherirse, escritos acerca de la muerte y suicidio, comportamiento previo de suicidio, extremos en el comportamiento y cambios en el comportamiento, falta de energía, desequilibrio en el sueño, dormir demasiado o demasiado poco, falta de apetito, aumento o pérdida repentinos de peso, aumento en las enfermedades sin importancia, cambio en el interés sexual, cambio repentino en la apariencia, falta de interés en la apariencia, pensamientos hacia el suicidio, soledad, falta de apoyo de la familia y amigos, rechazo, sentirse marginado, profunda tristeza o culpabilidad, incapacidad de enfocar las cosas, soñar despierto, ansiedad y estrés, inutilidad y pérdida de auto estimación.

    Los signos más comunes con los que se puede detectar normalmente al suicida son cuando la persona hace comentarios acerca de que no puede seguir adelante con su vida o que ya nada le importa, incluso hasta puede hacer referencia directa al suicidio como solución a sus problemas existenciales.

    El suicidio, más allá de las tasas de mortandad, estadísticas, simbolismos, etc.; es un problema que debe detectarse a tiempo, no tomar a la ligera comentarios ni actitudes de personas allegadas a nosotros, tomando en cuenta que siempre contamos en el tiempo para evitarlo, ya que el suicida no lo hace repentinamente de la noche a la mañana sino que lo piensa durante un tiempo antes de quitarse la vida y todos los signos y advertencias que se dejan ver nos ayudan a prevenir algo lamentable como la muerte de una persona.

    VIABILIDAD DE LA INVESTIGACIÓN

    En cuanto a la viabilidad de la investigación, luego de los estudios preliminares para la obtención de los conocimientos doctrinarios, existe un amplia variedad de autores sobre el suicidio, la depresión, Psicología en adolescentes, etc. mas aun en las bibliotecas locales, también en cuanto a la información en internet, que va a ser la principal para la realización de la investigación, ya que podríamos contrastarla con la información en otros países latinoamericanos, existiendo también una gran variedad de Web sites referidos al tema, en cuanto a la realización del trabajo de campo, lo analizaremos dentro de la universidad, realizando test psicológicos, encuestas, algunas entrevistas a psicólogos de la ciudad, en algunas veces por la necesidad de buscar prototipos predeterminados de suicidas potenciales.

    MARCO TEORICO GENERAL

    INTRODUCCIÓN

    Durkheim pretende con esta introducción dejar perfectamente delimitado el concepto objeto de nuestro estudio. Par ello da una definición objetiva del suicidio, eliminando las posibles alteraciones que las palabras sufren al incluirse en el vocabulario cotidiano. Así define el suicidio como toda muerte que resulta mediata o inmediatamente de un acto positivo o negativo realizado por la misma víctima. Tras dar esta definición observa en su argumentación que pueden quedar incluidos los hechos accidentales, así establece la siguiente matización: “ Hay suicidio cuando la víctima, en el momento en que realiza la acción, sabe con toda certeza lo que va a resultar de él.”

    A continuación se ocupa del interés que este fenómeno puede tener para la sociología, ya que el suicidio puede considerarse además de en su vertiente individual, en su vertiente colectiva, ya que cada sociedad presenta una cifra casi invariable suicidios aun cuando el periodo estudiado sea demasiado largo. Es así un fenómeno independiente, con naturaleza propia, de cuyo estudio se encarga la Sociología y en concreto esta obra.

    BIOGRAFÍA DE EMILE DURKHEIM

    Émile Durkheim nació en Espinal, Francia, en 1858, en el seno de una familia judía. Se graduó en la École Normale Supérieure de París en 1882 y trabajó como profesor de Derecho y Filosofía. En 1887 comenzó a enseñar Sociología, primero en la Universidad de Burdeos y después en la de París. Murió en 1917.

    Es uno de los grandes clásicos de la Sociología; muchos de sus análisis no sólo han enriquecido la teoría sociológica, sino que además siguen siendo modelos de investigación empírica. Durkheim perteneció a la corriente Positivista. El Positivismo es un sistema Filosófico que admite únicamente el método experimental y rechaza toda noción a priori y todo concepto universal y absoluto.

    Tiene el mérito de haber sido el primero en tratar la Sociología como en la actualidad se considera la ciencia. Es el primero en poner en práctica el trabajo interdisciplinario; y rompe con la idea de lo social heredado, concretando la cultura como creación social. Este teórico pensó en establecer una ciencia "científica" que analizase y pudiese ordenar la sociedad imperante, la cual había sido modificada por la Revolución Industrial, repercutiendo en el ámbito social. Pensaba que los métodos científicos debían aplicarse al estudio de la sociedad, y creía que los grupos sociales presentaban características que iban más allá o eran diferentes a la suma de las características o conductas de los individuos. Además estudió la base de la estabilidad social, es decir, los valores compartidos por una sociedad, como la moralidad y la religión. Dichos valores (que conformaban la conciencia colectiva) son los vínculos de cohesión que mantienen el orden social. La desaparición de estos valores conduce a una pérdida de estabilidad social o anomia (del griego anomia, "sin ley") y a sentimientos de ansiedad e insatisfacción en los individuos. Explicó el fenómeno del suicidio como resultado de una falta de integración del individuo en la sociedad. Durkheim analizó esta correlación en su obra El Suicidio: un estudio sociológico, en

    1897.

    Para explicar sus teorías en sus escritos se apoyó a menudo en material antropológico, especialmente en sociedades aborígenes. Otras de sus obras son: La División del Trabajo Social (1893); Las Reglas del Método Sociológico (1895); Las Formas Elementales de la Vida Religiosa (1912); Educación y Sociología (1922); Sociología y Filosofía (1924); La Educación Moral (1925); La Educación Moral y el Socialismo (1928); La Evolución de la Pedagogía en Francia (1938); Enseñanzas de la Sociología (1960).

    Los desarrollos de Durkheim son ejemplos paradigmáticos de la forma de trabajar las relaciones entre teoría y método: no es posible intentar interpretar sus planteamientos teóricos sin tener presente el Positivismo. Recién a finales del siglo XIX, con este teórico, las ideas expuestas por Comte lograron tener, en Francia, un seguidor de primera línea. Es por ello que tomaremos como referencia principal de nuestro trabajo la obra “El Suicidio” de Emile Durkheim.

    COMENTARIO PRINCIPAL DEL PENSADOR “ EMILE DURKHEIM.

    En primer lugar considero destacable el método empleado per el autor a la hora de realizar la exposición. Es un método ordenado de manera lógica podríamos decir desde fuera hasta dentro: primero se dedica a exponer los factores extasociales que en la conclusión descarta como no relevantes para su estudio para ir acercándose cada vez mas al individuo, eso si, sin entrar en las causas individuales que no son más que tangenciales al estudio que se realiza en la obra, en este acercamiento va alcanzando las proposiciones que el autor considera como válidas. Es digamos un doble acercamiento conforme va desechando los factores ajenos a la sociedad se va acercando la sociedad y también a los resultados esperados, que se encuentran en la propia sociedad y no fuera de ella como se podía pensar al comienzo del ensayo.

    Este método no ha sido elegido caprichosamente por el autor sino que es un método propio de los estudios sociológicos, que consideran que los hechos sociales deben ser considerados como casa, es decir como realidades externas al individuo, cosa que queda perfectamente reflejada en la obra en la que Durkheim trata únicamente con carácter tangencial y solo cuando es estrictamente necesario los factores internos del sujeto relevándolos al campo de la psicología. Este método requiere un objeto propio y no obtenido de otras ciencias ya que esto desvirtuaría la propia sociología.

    Dentro del estilo del autor, ya que nos referimos al método encuentro como punto muy favorable la previa delimitación de los conceptos, cosa que se repite de manera continua como demuestran los capítulos referentes a la raza, la imitación entre otros y que facilita la comprensión de los razonamientos posteriores, como punto en contra y salvando las distancias desde el tiempo en que se escribió la obra que pueden justificar un estilo un tanto farragoso, (también probablemente debido a la cantidad de cifras) considero de que en su afán por abarcarlo todo, el autor se detiene en aspectos quizá no tan relevantes y que complican el seguimiento del hilo conductor de la argumentación. (Como pueden ser la exposición de ejemplos concretos con circunstancias particulares).

    A continuación me dispongo a comentar la idea que en mi opinión subyace a lo largo de toda la obra y que aunque esta expuesta como guión para este caso concreto, el del suicidio serviría para cada una de las materias que son objeto del estudio sociológico: la existencia de una realidad moral que supera y conduce al individuo, la realidad colectiva.

    Son fuerzas sociales que existen independientemente del individuo en el caso concreto de este ensayo se refleja en la repetida idea de que existe un numero invariable de suicidios dependiendo de la sociedad de la que hablemos. A lo largo de la obra a quedado explicado como los factores individuales son en gran parte internacionalizaciones de los factores sociales, lo que nos lleva a pensar que la sociedad es un ente propio y autónomo, con lo que es también centro de un estudio objetivo del que se encargará la sociología, y que es a su vez un objeto tan válido como cualquiera de los que estudian las ciencias de la naturaleza. Todos los factores estudiados de los que depende en mayor o menor medida el suicidio son propios de cada una de las sociedades e influyen en ella creando este porcentaje constante del que ya hemos hablado. Durkheim incluso abre la posibilidad de que ciertos de estos factores de los que se deducen leyes para determinar su influencia en el porcentaje de suicidios, puedan expresarse incluso con un rigor numérico pero descarta esta idea debido a su falta de eficacia para su estudio.

    Pasando ya a aspectos más concretos de la obra quiero mostrar mi discrepancia con algunas de las ideas manifestadas por el autor:

    En primer lugar y en lo referente al matrimonio. La óptica de Durkheim ha quedado ya bastante obsoleta en lo referente a este aspecto, seguramente por la evolución que esta institución a sufrido con el paso del tiempo. Parte de la idea de que el que no se case es porque sus características físicas y morales y/o su condición económica no se lo permiten. Hoy en día el panorama social en este aspecto ha variado mucho, cada vez es mayor el número de personas que eligen la soltería voluntariamente aun contando con posibilidad para el matrimonio, con lo que la frustración que provoca este estado de la que parte Durkheim para señalar en un principio que el número de suicidios es mayor en el colectivo de los solteros (hipótesis que después descarta) no sería valida pues como ya hemos dicho hoy en día la cuestión de casarse o no es una cuestión de voluntad en la mayoría de los casos, me atrevería a decir.

    En segundo lugar y en lo referente a la educación, tema del que Durkheim habla como posible solución al elevado número de suicidios que se producen y que descarta con el argumento de que la educación no crea valores en la sociedad sino que refleja los que la propia sociedad ya posee, no me encuentro totalmente de acuerdo con esta idea aunque si en parte, veamos:

    Es indudable que la educación refleja valores ya adquiridos por la sociedad, ya que inculcamos a los más pequeños que algún día constituirán una futura sociedad lo que en cada momento creemos que es lo correcto. Pero si realmente la sociedad rechaza el suicidio como manifiesta el autor, mi pregunta es ¿por qué no se inculcan estos valores en la educación?

    Tras barajar distintas posibilidades he llegado a la conclusión de que porque probablemente el rechazo al suicidio no es tal. En mi opinión la moralidad social se sobrecoge ante estos fenómenos y se preocupa mas del caso concreto que del suicidio como fenómeno social. Cuando se da el suicidio en un entorno más o menos próximo, el resto de individuos se compadecen del que voluntariamente se quita la vida, y estos sentimientos impiden la visión globalizada y objetiva que Durkheim persigue en este aspecto. Es cierto que desde el aspecto religioso es fácil condenar estos actos ya que el Creador (llámese como se llame dependiendo de la religión)es el único legitimado para disponer de la vida

    Pero, y aprovecho ya esta mención a la religión para exponer otra idea distinta derivada de lo leído en el libro a cerca de este tema, si ya Durkheim al final de la obra considera que la religión carece de la fuerza necesaria para evitar o al menos disminuir el porcentaje de suicidios en su tiempo, hoy esta fuerza todavía se ha disipado más. La religión y me refiero desde luego de manera general, ocupa un papel secundario en las sociedades desarrolladas, y sus juicios resultan en muchas ocasiones arcaicos, desconectados con la realidad social (por poner un ejemplo basta con mencionar la cuestión del aborto tan en boga hoy en día.). Si que y en esto me muestro de acuerdo con el autor es cierto que religiones como el judaísmo y el protestantismo mantienen a sus fieles menos cohesionados, ya que fomentan la reflexión individual pero no dispongo de datos actuales para determinar si a pesar de la evidente pérdida de fuerza que ha sufrido la religión, hoy en día las conclusiones de l autor continúan vigentes en lo que a veracidad se refiere.

    En lo relativo a los tipos de suicidios va a realizar un breve comentario a cerca de las distintas conclusiones a las que llega el autor, pero no puedo dar una visión crítica completa ya que desconozco si en el panorama actual se dan únicamente este tipo de suicidios y con que importancia se dan en nuestra sociedad.

    El suicidio egoísta: este se caracteriza por que el sujeto pierde toda clase de interés con lo que le une a la vida, por eso Durkheim, establece que la relación que une al suicidio egoísta con el grado de desintegración social es inversa. Dado que el suicidio egoísta es el más frecuente en nuestras sociedades desde el punto de vista del autor, es evidente que el grado de desintegración social es bastante, con lo que me muestro totalmente de acuerdo, vivimos en un tiempo en que priman los intereses individuales, quizá por la falta de tiempo cada vez es menor el grado de cohesión entre sus miembros, salvo en entornos muy cerrados, como puede ser la familia(aunque el autor afirma que esta estructura carezca de la fuerza que tuvo en un pasado ya que la familia te determinaba hasta la muerte cosa que hoy en ida no se en la generalidad de los casos). Este suicidio proviene de una individualización excesiva, pero analizando el siguiente tipo veremos que la postura radicalmente opuesta tampoco cambia las cosas.

    El suicidio altruista se da con más frecuencia en sociedades mas primitivas, en nuestra sociedad se dan ejemplos claros en el ejercito, donde la conciencia del deber y la integración en el grupo (pequeña sociedad podíamos decir) es mucho mayor que en otras parcelas de la sociedad. Este suicidio es menos frecuente, lo cual es lógico por las mismas razones que explican el suicidio egoísta, las estructuras en las que el ente colectivo prima sobre los interese individualesno destacan por su presencia en la vida actual.

    Como podemos ver en los tres casos todo viene dado por la estructura de la sociedad de la que se forma parte y aquí es donde personalmente no estoy en absoluto de acuerdo con el autor. Una cosa es que el fenómeno socialmente analizado goce de una plena autonomía y otra a que quede totalmente desligado del plano individual

    El suicidio anómico propio de las sociedades desarrolladas, lo cual es bastante lógico porque supone situaciones de desorden. Es evidente que el materialismo reinante, los desordenes económicos, puedan causar estragos. Supone una perdida de la propia identidad, los valores tradicionales se desmoronan.

    Otro aspecto importante a comentar y uno de los que a nuestro juicio mas relación tiene con la dimensión social del suicidio es discutir la opinión que tiene Durkheim sobre la actitud de la sociedad ante el suicidio a la que tacha de relajada, ya que considera que la sociedad ha asumido la imposibilidad de castigar estos actos. Como este punto además de tener que ver con la obra guarda también relación con el derecho, me ha llamado especialmente la atención y por eso lo he escogido como corolario e este trabajo.

    Es lógico pensar que una vez fallecido el sujeto no se le puede oponer ningún castigo ni siquiera moral ya que, ¿de qué serviría?, en lo referente a lo legal tampoco sería coherente imponer ningún tipo de castigo. Por los comentarios de Durkheim puedo deducir que opina que si se estableciera un castigo o una mayor conciencia de rechazo hacia este acto, el suicida por internalización de estos valores, se mostraría más reacio a la ejecución de un suicidio. Es cierto que el derecho a través de la tipificación educa a la población, pero en lo referente al suicidio, cuando en cualquiera de los tipos de suicidio mencionados, alcanza la resolución de quitarse la vida, ¿qué pena podría impedir la ejecución?

    PRINCIPALES ACLARACIONES DE LA OBRA “EL SUICIDIO”

    LOS FACTORES EXTRASOCIALES

    EL SUICIDIO Y LOS FACTORES PSICOPATICOS

    En este capitulo Durkheim, se ocupa de analizar si factores ajenos a la sociedad pueden afectar al porcentaje de suicidios, como pueden ser la raza, la temperatura, el clima. Se plantea debido a las similitudes del suicidio con la locura, si el primero puede ser una clase de enajenación mental. Si el suicida fuera un loco, se trataría de una locura parcial y delimitada, es decir, una monomanía. Antiguamente si se admitía la existencia de estos fugaces de locura que únicamente afectan a una facultad mental, pero distintos estudios han demostrado que su existencia no es posible por lo que queda desechada esta hipótesis. Descartado este punto queda investigar si todos los casos de suicidios caben dentro de la clasificación de los suicidios vesánicos, es decir saber si el suicidio es un acto típico de los alienados. Así clasifica los suicidios vesánicos, tomando como referencia las reglas de Jousset y Moureau de Tours en:

    Suicidio maniático:

    Producido como consecuencia de alucinaciones o de concepciones delirantes. Deriva de la enfermedad de la manía. Es un torbellino constante de ideas y sentimientos entre los que puede surgir la idea del suicidio provocados por la alucinación.

    Suicidio melancólico:

    La idea del suicidio nace de estados de extrema depresión en los que el individuo deja de apreciar los vínculos que le unen con la vida, es similar al maniático ya que la idea de suicidarse puede surgir de alucinaciones con la salvedad de que en este caso las ideas gozan de una gran fijeza. Preparan la ejecución con gran detenimiento.

    Suicidio obsesivo:

    En este caso la idea del suicidio es similar a un instinto, la idea fija de la muerte se va apoderando del individuo. El enfermo sabe que esta idea es absurda, el problema es que el individuo ha de luchar contra este sentimiento porque si se abandona este ansia por matarse puede vencerle. Es una especie de ansiedad, por eso se le ha llamado suicidio ansioso.

    Suicidio impulsivo o automático:

    Carece de razón tanto en la realidad como en la imaginación del enfermo, surge la idea sin fundamento y progresivamente se va apoderando de la voluntad, en un tiempo mas o menos largo y bruscamente puede provocar la ejecución.

    Tras esta clasificación Durkheim descarta que estos tipos engloben todos los suicidios, por lo tanto queda también descartado la hipótesis de que el suicidio nazca de la locura ya sea esta transitoria y duradera. Un porcentaje alto de suicidios son deliberadamente preparados y además no son fruto de alucinaciones.

    También hay que analizar sobre un estado intermedio, la neurastenia que se caracteriza por ser un estado en el que los individuos presentan un umbral para los sentimientos más bajo de lo normal, tras un estudio en los sexos, los cultos, la edad los países. Llega a la conclusión de que la neurastenia tampoco afecta al porcentaje global de suicidios y por lo tanto no es relevante para nuestro estudio.

    EL SUICIDIO Y LOS ESTADOS PSICOLOGICOS NORMALES. LA RAZA

    De nuevo lo primero es definir la raza, en la búsqueda de una definición Durkheim cae en la cuenta de que no es posible definirla obviando los tipos hereditarios. Tomando la división de las tres razas que hace Morselli, se observa una gran diversidad en la aptitud para el suicidio en los esclavos, los celtarromanos y las naciones germanas. Solo los alemanes tienen una fuerte propensión que se pierde cuando salen de Alemania. Finalmente llega a la conclusión de que la raza no puede ser un factor del suicidio si no es este esencialmente hereditario, hipótesis que descarta debido a la insuficiencia de pruebas.

    EL SUICIDIO Y LOS FACTORES COSMICOS.

    El estudio de la influencia del clima nos lleva a la conclusión de que este nada tiene que ver con el porcentaje de suicidios lo que lleva al autor a estudiar si la temperatura tiene algún efecto.

    Los distintos estudios muestran que la época del año en la que más suicidios se cometen es en el semestre que va de Marzo a Agosto siendo siempre el número de suicidios inferior en el siguiente periodo. Morselli llega a la conclusión de que la temperatura fomenta la actividad tanto social como cerebral y es en esto estados de mayor agitación cuando se da un mayor número de muertes voluntarias, de aquí que considere que suicidio y temperatura estén perfectamente relacionados. Durkheim rechaza esta hipótesis.

    Las razones que expone para este rechazo son que en primer lugar, esto implica una concepción muy discutible del suicidio como es que éste tenga siempre como antecedente psicológico un estado de sobreexcitación, por el contrario, el suicidio es un resultado frecuente de estados de depresión profundos; además Durkheim opina que el calor afecta de diferente forma a unas personas que a otras, por lo tanto la acción agravante que pueda tener sobre unos se verá compensada por la acción moderadora que tenga sobre otros.

    El doctor Dietrich ofrece una explicación de cómo las temperaturas extremas son las que afectan al índice de suicidios, tanto el frío como el calor. Esto se comprende porque los excesos de todo tipo, los cambios bruscos y violentos, sobrevenidos en el medio físico, turban el organismo, desconciertan el juego normal de las funciones y determinan especies de delirios de los que puede la idea del suicidio realizarse si nada la contiene.

    Si tomamos como posible respuesta a las estadísticas veremos que tampoco esta regla se cumple porque aunque en todos los países la diferencia de temperaturas entre primavera y verano es muy fuerte, la de suicidios por el contrario es muy débil, y lo mismo sucede entre el otoño y el invierno.

    Esta independencia se pone más en relieve todavía si consideramos los datos estadísticos por meses, de esta forma se observa que tomando enero como punto de partida, el mes más frío del año, los suicidios van aumentando hasta alcanzar su punto álgido en el mes de Julio y a partir de agosto comienzan de nuevo a descender. Si además realizamos esta comparación entre diferentes países podremos observar que el número de suicidios en un mes es prácticamente el mismo, siendo las temperaturas bastante diferentes de un país a otro.

    Por otro lado si la temperatura tuviese influencia esta debería dejarse sentir también en las diferentes áreas geográficas, y por esto los países cálidos deberían ser los más atacados, y esto realmente no se da, Italia tiene 5 veces menos que Francia y España y Portugal están casi indemnes.

    Para conocer la naturaleza de estas causas podemos comparar la parte proporcional de cada mes en el total de suicidios anuales, con la longitud media del día en igual momento del año, las dos series de números que de ellas se obtiene varían exactamente de la misma manera, tienen un paralelismo perfecto.

    Cuando los días se alejan más, los suicidios aumentan mucho (de Enero a Abril), en los meses de Abril a Junio el crecimiento de ambos se detiene y ocurre exactamente igual en los meses de decrecimiento. En los meses en que los días son iguales de largos el número de suicidios es muy similar (Julio y Mayo, Agosto y Abril).

    Con esto e independientemente de la temperatura lo que se demuestra es que en cualquier estación la mayor parte de los suicidios tiene lugar de día, los suicidios llevados a cabo por la mañana y por la tarde suponen los cuatro quintos del total, siento los de por la mañana los tres quintos.

    Por lo tanto si la mayoría de los suicidios se producen en horas diurnas es normal que el número de estos aumente conforme aumenta el número de horas de día independientemente de la temperatura. La explicación queda confirmada por el hecho de que el suicidio es mayor durante el día y las horas de actividad máxima.

    No es precisamente el medio físico el que estimula de manera directa el suicidio depende sobretodo de los factores sociales, lo que se determinara en el libro próximo.

    LA IMITACIÓN

    Se considera la imitación como el último factor psicológico a tratar antes de poder pasar a hablar sobre las causas sociales del suicidio.

    El fenómeno de la imitación se puede dar entre dos personas sin que a estas les una ningún vínculo social, o relación de cualquier tipo, es un fenómeno puramente psicológico e individual, y si llegamos a establecer que contribuye a determinar la cifra de suicidios, resultará que esta cifra depende directamente, total o parcialmente, de causas individuales.

    En primer lugar hemos de definir la palabra Imitación que se usa normalmente para designar los tres conceptos siguientes:

    Ocurre en el seno de un mismo grupo social, cuyos elementos todos están sometidos a la acción de una misma causa o causas semejantes, en virtud de la que todo el mundo piensa o siente al unísono; en este caso la palabra designa la propiedad que tienen los estados de conciencia, simultáneamente experimentados por un cierto número de sujetos diferentes, y obrar los unos sobre los otros y combinarse, de modo que crean un estado nuevo, Necesidad que nos impulsa a ponernos en convivencia con la sociedad de la que formamos parte y de este modo a adoptar las maneras de pensar o de hacer que son generales en los que nos rodean. Son un ejemplo muy claro de este caso las modas y las costumbres.

    Finalmente puede ocurrir que reproduzcamos un acto que pasa delante de nosotros o que conocemos, únicamente porque ha pasado delante de nosotros o porque hemos oído hablar de él, se copia por el simple hecho de copiarla. Así bailamos, reímos o lloramos cuando otra persona lo hace, es la imitación por sí misma.

    Estas tres clases de imitación son completamente diferentes las unas de las otras. La primera no puede ser considerada como un hecho de reproducción, ya que esta no se produce sino que surge de una síntesis de estados diferentes. Solo podemos considerar la imitación propiamente dicha cuando un acto tiene como antecedente inmediato la representación de otro acto semejante, anteriormente realizado por otro, sin que entre esta representación y en la ejecución se intercale ninguna operación intelectual, explícita o implícita, que se relacione con los caracteres intrínsecos de los actos reproducidos, esta es la definición que se debe emplear cuando se trata a la imitación como influencia en el suicidio.

    Durkheim opina que no hay duda de que el suicidio se comunica por contagio, y relata numerosos casos en los que en lugares donde una persona se ha suicidado después otras de su alrededor lo han hecho también, pero es frecuente atribuir a la imitación cierto número de hechos que pueden tener otro origen, esta es la causa de los que se han tomado a veces por suicidios obsesiónales. Estos suicidios en masa no parece que tengan por origen una o dos causas individuales, si no que más bien parecen resultar una resolución colectiva, más que una simple propagación contagiosa. La idea no nace de un sujeto en particular para extenderse a los otros sino, que es elaborada por el contingente del grupo que, colocado por entero en una situación desesperada, se sacrifica colectivamente a la muerte.

    Generalmente para poder imputar la imitación no basta con comprobar que los hechos se produjeron en el mismo momento y en igual lugar bastante número de suicidios, que pueden ser debidos a un estado general del medio, y por lo tanto ser el resultado de una disposición colectiva del grupo, que se traduce bajo un suicidio múltiple. , por lo tanto hemos de distinguir también entre contagio y epidemia, esta es un hecho social producido por causas sociales; El contagio consiste en un encadenamiento más o menos repetido de unos hechos individuales.

    Si la imitación es una fuente de fenómenos sociales se debe testimoniar su efecto sobre el suicidio, especialmente, puesto que no existe ningún hecho sobre el que tenga mayor imperio. Si esta influencia existe debe de sentirse sobre todo en la distribución geográfica de los suicidios, hay pues que consultar el mapa, pero esto ha de hacerse a través de una metodología. Para poder afirmar que una tendencia se extiende por imitación es preciso que se le vea salir de los ambientes donde ha nacido y extenderse en actos que por si solos no tengan capacidad para producirla. Ante todo no puede haber imitación si no existe un modelo al que imitar, y no hay contagio si no existe un foco donde el fenómeno tenga su máxima intensidad.

    En resumen, si es cierto que el suicidio es contagioso de individuo a individuo, jamas se ve a la imitación propagarlo de forma que influya en la cifra social de los mismos. Puede decirse que salvo raras excepciones la imitación no es un factor original del suicidio, se limita a exteriorizar un estado que es la verdadera causa generadora del acto, y que seguramente hubiera pasado, aunque esta no hubiese intervenido, ya que es preciso que la predisposición sea bastante fuerte para que tan poca cosa la transforme en acto.

    CAUSAS SOCIALES Y TIPOS SOCIALES

    MÉTODO PARA DETERMINARLOS

    En el libro anterior se ha determinado que para cada grupo social existe una tendencia específica al suicidio, que nos basta para explicar la constitución orgánico-sociológica de los individuos y la naturaleza del medio físico.

    Sólo puede haber tipos de suicidios distintos cuando sean diferentes las causas de las que suceden, como no podemos estudiar los suicidios por sus diferentes formas o caracteres morfológicos, ya que no se dispone de casi nada de la información necesaria. En base a esto podemos constituir los tipos sociales de suicidio clasificándolos no directamente y según sus caracteres, sino comprobando las causas que los producen, esta será a primera vista una clasificación etiológica, así penetramos mucho mejor en la naturaleza de un fenómeno, ya que conocemos sus causas.

    A través de este método se puede establecer la naturaleza de los suicidios y su número pero no sus caracteres distintivos.

    ¿Cómo podemos investigar las diferentes causas?

    En primer lugar hay que fijarse en la causa inmediata de un suicidio, que es la que figura en las diligencias judiciales, y en las tablas estadísticas sobre los mismos donde las causas tienen un apartado especial. Esos nos indican los antecedentes inmediatos de los distintos suicidios.

    Aunque hemos de considerar estas informaciones con cierto escepticismo, ya que son informaciones ofrecidas por personas cercanas al suicida u otro tipo de informadores, que tal vez no sepan la causa real del suicidio.

    EL SUICIDIO EGOISTA

    En primer lugar observaremos como influyen sobre el suicidio las diversas confesiones religiosas.

    Si se estudian los suicidios europeos, vemos que en países católicos son menos numerosos que en los países protestantes. Aunque hay que tener en cuenta que no en todos los países sus habitantes no están al mismo nivel social y moral, pero las semejanzas son lo suficientemente importantes para que tenga algún fundamento el atribuir a la diferencia de cultos el contraste tan marcado que presentan desde el punto de vista del suicidio.

    Para poder comparar esto deberemos comparar ambas religiones, catolicismo y protestantismo desde el seno de la sociedad. En lo que respecta a los judíos, su actitud para el suicidio es también inferior a la de los protestantes, y generalmente también inferior aunque en menos grado a la de los católicos. La única diferencia que existe entre católicos y protestantes es que el segundo admite el libre examen con mayor extensión que el primero. Sin duda el catolicismo concede al pensamiento y a la reflexión un menor espacio que el protestantismo o que el judaísmo, lo que busca es reinar sobre las conciencias. El protestante es el más autor de su creencia, la Biblia se deja en sus manos y ninguna interpretación de ella se le impone, esto hace más sensible el individualismo religioso.

    Así llegamos a un primer resultado; la inclinación del protestantismo por el suicidio debe estar en relación con el espíritu de libre examen, que anima esta religión. Si el protestantismo da una mayor eficacia al pensamiento individual es porque cuenta con menos creencias y prácticas comunes. Como conclusión podrá decir que la superioridad del protestantismo con respecto al suicidio, proviene de que se trata de una iglesia integrada con menor fuerza que la Iglesia Católica. De la misma forma puede explicarse lo que sucede con el judaísmo. Debido a su historia de numerosas persecuciones, los judíos han creado en sus comunidades una sociedad compacta con un alto sentido de la unidad y de la solidaridad, todo el mundo piensa y vive en ella de la misma manera, por eso la Iglesia Judía resulta ser más fuertemente concentrada que ninguna otra, en consecuencia y como analogía del protestantismo es a esta misma causa a la que debe atribuirse la débil inclinación de los judíos por el suicidio.

    El Judaísmo, como todas las religiones inferiores, consiste esencialmente en un cuerpo de doctrinas que reglamenta de un modo minucioso todos los detalles de la existencia y deja poco lugar al juicio del individuo. Durkheim comprueba la veracidad de esta hipótesis en el caso de Inglaterra. De todo lo anterior se deducen dos conclusiones importantes; por un lado, vemos como el suicidio progresa con la ciencia; y por otro lado vemos como cuanto más numerosos y fuertes son los estados colectivos, más fuertemente integrada está la comunidad religiosa y más virtud preservativa tiene. Lo importante no son los dogmas y los ritos, sino que sirvan por su naturaleza para alimentar una vida colectiva de una suficiente intensidad: Porque la iglesia protestante no tiene el mismo grado de consistencia que las otras, es por lo que no ejerce sobre el suicidio la misma acción moderadora.

    En este punto y una vez visto que la religión no preserva del suicidio vamos a observarlo desde el punto de vista de la familia y la sociedad política. En un principio se penso, y si se miran las cifras a priori, sin una mayor profundidad es lo que se ve, que las personas casadas se suicidaban más que las solteras, pero esta afirmación es completamente falsa y lo demostró Berlinton padre que tras un detenido estudio concluyo que no es causa del matrimonio, sino causa de la edad, ya que si se estudia a todos los solteros frente a todos los casados, tenemos en cuenta también a personas de corta edad que en ningún caso están casadas y debido a su corta edad tampoco tienen en general tendencia al suicidio, por lo tanto si queremos comparar estos dos grupos, habremos de hacerlo con personas de igual edad tanto solteros como casados, y así se comprueba que la cifra de suicidios es mayor en los primeros que en los segundos.

    Podemos decir que el estado del matrimonio disminuye aproximadamente en una mitad el peligro del suicidio. De otro estudio similar se deduce que las personas viudas se suicidan mucho más que cualquier otro grupo de población de la misma edad. De todos estos estudios se desprenden una serie de leyes:

    Los matrimonios muy precoces ejercen una influencia agravante en el suicidio, sobre todo en lo que se refiere a los hombres. A partir de los veinte años los casados de ambos sexos se benefician con un coeficiente de preservación con relación a los solteros. El coeficiente de preservación de los casados en relación con los solteros, varia según los hechos. La viudez disminuye el coeficiente de los esposos de ambos sexos, pero frecuentemente no lo suprime por completo. La inmunidad de la que gozan los casados, puede deberse únicamente a dos causas:

    Por un lado la influencia del medio doméstico, que entonces sería la familia o por otro lado podría ser la selección matrimonial, no se casa el que quiere, hay pocas probabilidades de formar una familia cuando no se reúnen ciertas cualidades de salud, de fortuna o de moralidad.

    Fuera de estas consideraciones, los numerosos hechos demuestran que la situación respectiva a los casados y a los solteros se debe a causas muy distintas. Si fuese un efecto de la selección matrimonial, en el momento en el que los jóvenes empiezan a casarse debería empezarse a ver que la diferencia iría creciendo poco a poco, a medida que los matrimonios aumentan, finalmente el culmen debería darse en el momento en el que toda la población de una generación admisible para el matrimonio ha sido realmente admitida y sólo quedan entre los solteros aquellos que sufren de alguna inferioridad de las antes mencionadas, este momento debe colocarse entre los 30 y los 40 años, ya que más allá no hay matrimonios.

    Por el contrario el coeficiente de previsión evoluciona de otra forma, los casados muy jóvenes son más proclives al suicidio que los solteros de su misma edad, en segundo lugar el máximum se da casi en conjunto y al llegar a la edad de entre 30 y 40 años donde se supone que las diferencias deberían ser mayores el coeficiente de preservación sufre un descenso brusco e importante.

    Aquí hemos de tener igualmente en cuenta el sexo de la persona, ya que dependiendo de que sociedad estemos tratando y como sean las condiciones para cada sexo los coeficientes variaran de diferente forma dependiendo de cual de los dos este más protegido.

    Hemos de fijarnos igualmente si las parejas de las que estamos tratando tienen o no hijos, ya que independientemente del estado civil de uno, la población con hijos tiende mucho menos al suicidio.

    Podemos decir que la inmunidad que presentan los casados no se debe a la sociedad conyugal, sino a la sociedad familiar. Si tomamos ahora como referente a las sociedades políticas, veremos que en las sociedades jóvenes la tendencia al suicidio es menor que en otras. Todas las crisis políticas o nacionales ejercen un efecto impulsor para el suicidio, y este no vuelve a sus cifras cuando termina la agitación, sino que lo hace de forma pausada.

    Las grandes conmociones sociales, así como las grandes guerras populares avivan los sentimientos colectivos y estimulan tanto el espíritu como el patriotismo, la fe política como la fe nacional y, conectando las actividades a un mismo fin, determinan por cierto tiempo una integración más fuerte en la sociedad, por lo tanto el individuo piensa menos en sí y más en la idea común.

    Hasta aquí se establece que el suicidio varía en razón inversa del grado de desintegración de la sociedad religiosa; domestica y política. Esta proximidad demuestra que, si esas diferentes sociedades ejercen un efecto ralentizador sobre el suicidio no es por consecuencia de caracteres particulares de cada una de ellas, sino por una causa que es común a todas; El suicidio varía en razón inversa a del grado de desintegración de los grupos sociales de que forman parte los individuos.

    ¿ Cómo puede tener tal origen el suicidio?

    Cuando la sociedad está completamente integrada tiene los individuos bajo su dependencia; considera que están a su servicio y por consiguiente no les permite disponer de sí mismos a su antojo; Se opone, pues, a que eludan, por la muerte, los deberes que con ella tienen.

    Como conclusión dirá que el egoísmo, así es como hemos definido este tipo de suicidio, no es un factor simplemente auxiliar; es una causa generadora. Si el lazo que liga al hombre con la vida se afloja, es porque el nexo que le une a la sociedad, se ha relajado. Los incidentes de la existencia privada, que parecen inspirar inmediatamente el suicidio y que pasan por sus condiciones determinantes, en realidad no son más que causas excepcionales. Si el individuo cede al menor choque de las circunstancias es porque el estado en que se encuentra, la sociedad ha hecho de él una fuerza dispuesta al suicidio.

    EL SUICIDIO ALTRUISTA

    Si como hemos visto hasta ahora una individualización excesiva conduce al suicidio, una individualización insuficiente produce los mismos efectos. Cuando el hombre está desligado de la sociedad se mata más fácilmente.

    En las sociedades denominadas inferiores, el suicidio egoísta como el que hemos visto hasta ahora es prácticamente desconocido, pero se encuentra en otras formas; y cada una de ellas tiene caracteres muy particulares.

    Todos los hechos entran en una de las tres categorías siguientes:

  • Suicidios de hombres llegados al dintel de la vejez o atacados por una enfermedad.

  • Suicidios de mujeres a la muerte de su marido.

  • Suicidios de clientes o servidores a la muerte de sus jefes.

  • Si el hombre se mata por alguna de estas causas no es porque se arrogue el derecho de hacerlo, sino porque cree que es su obligación. Si falta a esta obligación, se le castiga con el deshonor y también, lo más menudo, con penas religiosas. Para que la sociedad pueda constreñir así a ciertos miembros suyos a matarse, es preciso que la personalidad individual cuente muy poco, para esto, es preciso que este casi totalmente absorbido por el grupo y por consiguiente que está fuertemente integrado.

    Llamamos a este tipo de suicidio altruista porque como hemos llamado egoísta al estado en que se encuentro el yo cuando vive su vida personal y no obedece más que a si mismo, la palabra altruismo expresa bastante bien el estado contrario, aquel en el que el yo no se pertenece, en que se confunde con otra cosa que no es él, en que el polo de su conducta está situado fuera de el, en uno de los grupos de que forma parte.

    Esta variedad de suicidio altruista la podemos denominar suicidio altruista obligatorio, porque no todos los suicidios altruistas los son; ahora vamos a ver otras formas de este. Uno de ellos puede ser el suicidio por no tener ningún apego a la vida, y a la menor indicación renuncian a ella. Estos podremos llamarles suicidios altruistas facultativos. Por esta palabra ha de entenderse solamente que son los mismos exigidos por la sociedad que cuando son estrictamente obligatorios. Por último hablaremos del suicidio altruista agudo, cuyo perfecto modelo es el suicidio místico. Estas diferentes formas contrastan del modo más notable con el suicidio egoísta, el uno está ligado a esa moral ruda que estima en nada lo que sólo interesa al individuo; el otro es solitario de esta ética refinada que pone tan alta la personalidad humana que esta ya no puede subordinarse a nada. Hay pues entre ellas toda una distancia que separa a los pueblos primitivos de las naciones más cultas.

    Pero aun en las sociedades más cultas aún existe un medio especial donde el suicidio altruista está en estado crónico; El ejercito. En todos los países europeos se ha observado que la aptitud de los militares para el suicidio es muy superior a la de la población civil de la misma edad.

    EL SUICIDIO ANÓMICO

    Es sabido que cuando se producen crisis económicas la cifra de suicidios aumenta de forma vertiginosa, pero cuando se produce lo contrario la cifra de suicidios no disminuye en la misma proporción. Tras numerosos estudios se ha llegado a la conclusión que no es por que la crisis en sí empobrezcan a la población, sino porque son perturbaciones del orden colectivo. El estado de irregularidad o de anomalía está, pues, reforzado por el hecho de que las pasiones se encuentran menos disciplinadas en el preciso momento en que tendrían necesidad de una disciplina mucho más fuerte. Esto hace que las ambiciones sobreexcitadas vayan siempre más allá de los resultados obtenidos, cualquiera que sean, porque no se les advierte que no deben ir más lejos. Nada pues les contenta y todo la agitación se gasta sobre sí misma sin llegar a saciarse.

    Entonces si la pobreza protege contra el suicidio es porque por si misma, es un freno. Cuanto menos posee uno, menos intenta extender el círculo de sus necesidades. La riqueza al contrario por los poderes que confiere, nos da la ilusión de que nos engrandecemos por nosotros mismos. Al disminuir la resistencia que nos oponen las cosas, nos induce a creer que pueden ser indefinidamente vencidas, ahora bien, cuanto menos limitado se siente uno, más insoportable le parece toda limitación. En épocas pasadas la religión servia de consuelo tanto para ricos como para pobres pero hoy en día la religión ha perdido toda su fuerza, esto ha llevado a la consagración del materialismo, que el desarrollo económico se sitúe en primer lugar, nos lleva a considerar si no será esto el causante de que en crisis económicas se dispare el numero de suicidios. La anomia es en las sociedades modernas un factor regular y especifico de suicidios, el suicidio anómico proviene de que la actividad de estas personas está desorganizada y esta es la razón de su sufrimiento. Comparando este tipo de suicidio con el suicidio egoísta podemos decir que aunque guardan cierta relación ocupan parcelas sociales diferentes: el primero se ocupa del mundo empresarial mientras que el segundo se centra en carreras intelectuales.

    Hay otros tipos de anomia como la que se da en el enviudamiento y en la que nos vamos a detener a continuación que es la referente a los divorcios; M. Bertillon establece que el número de suicidios varía con el de divorcios, en todo Europa, y este autor dice que esto depende de un mismo factor que es el numero de personas equilibradas, este tipo de suicidio no deriva del hecho del divorcio, sino que ambos juntos derivan de la misma causa. Tras descartar varias hipótesis Durkheim establece que sólo queda una posibilidad y es que la institución misma del divorcio por la acción que ejerce sobre el matrimonio predisponga al suicidio. El debilitamiento de la disciplina matrimonial agrava la tendencia ala suicidio de los hombres y disminuye el de las mujeres.

    FORMAS INDIVIDUALES DE LOS DIFERENTES TIPOS DE SUICIDIOS

    En este capitulo se va a intentar realizar una división etiológica de los suicidios. Cada suicida da a su acto una huella personal, que expresa su temperamento, las condiciones especiales en las que se encuentra y que por consecuencia no puede explicarse por las causas sociales y generales del fenómeno, pero estas a su vez deben tener una marca colectiva que es la que se pretende averiguar.

    Existe una primera forma de suicidio, que se distingue por un estado de languidez melancólica, que hace que el individuo se encierre en sí mismo haciéndose insensible a lo que le rodea. El desenlace no tiene nada de violento ni de precipitado, pudiéndose ligar con el suicidio egoísta. El carácter meditativo e intelectual de este tipo de suicidio se explica si se recuerda que el suicidio egoísta tiene por contenido necesario un desarrollo de la ciencia y una inteligencia reflexiva.

    Durkheim dice que esta es una forma elevada del suicidio egoísta, pero existe también una forma más vulgar. El individuo se impone satisfacer como única tarea satisfacer sus necesidades y si se le impide este fin último la existencia deja de tener sentido. Es el suicidio epicureo. La melancolía se reemplaza por sangre fría especialmente en el momento último. Como ejemplo están los vividores que cuando ya no pueden continuar con su existencia fácil se matan con tranquilidad.

    Bajo el prisma común del suicidio altruista, caracterizado por ser un suicidio activo, encontramos el suicidio obligatorio en el que el sujeto se mata porque su conciencia se lo ordena. Hay una tercera clase de suicidios que se diferencias de los anteriores porque están marcados por un carácter pasional, no es el entusiasmo, la conciencia o la fe religiosa, sino la cólera y lo que acompaña a la decepción. Son un ejemplo las personas que tras cometer un asesinato seguidamente se suicidan. Parece ser que este tipo de suicidios está bajo la naturaleza del suicidio anómico. Existe también el tipo de suicidio que efectúan los incomprendidos, que se da sobre todo en épocas donde no hay una clasificación reconocida.

    Conviene con todo añadir, que no se presentan siempre en la experiencia, aisladas y sin mezcla, sino que sucede a menudo que se combinan entre sí, de suerte que dan nacimiento a especies compuestas; caracteres pertenecientes a muchas de ellas se encuentran conjuntamente en un mismo suicidio. La razón de esto es que las diferentes causas sociales del suicidio pueden actuar simultáneamente sobre un mismo individuo y mezclarse en él diferentes efectos. Singularmente hay dos factores del suicidio que tienen el uno con el otro una afinidad especial, y son el egoísmo y la anomia; Sabemos que generalmente no son más que dos aspectos diferentes de un mismo estado social, no es extraño pues que se den en un mismo individuo. La anomia puede igualmente asociarse al altruismo, una misma crisis basta para trastornar la existencia de un individuo, romper el equilibrio entre él y su medio y, al mismo tiempo, poner sus disposiciones altruistas en un estado que le incite al suicidio. Este es el campo de lo que denominamos suicidios de obsesión. Otro tipo de suicidio que trata Durkheim, es el suicidio estoico, que aunque ya se ha tratado desde el punto de vista del suicidio egoísta puede verse desde otro punto de vista completamente diferente. Si es estoico profesa una absoluta independencia para todo lo que traspasa el recinto de la personalidad individual, y al mismo tiempo se coloca en estado de estrecha dependencia frente a la razón universal y le reduce a no ser más que el instrumento por el que ella se realiza. También el suicidio que practica a veces es apático como el del egoísta y realizado como un deber igual que el altruista.

    En principio parece lógico que los medios empleados para la ejecución dependan de los sentimientos del sujeto y por lo tanto lo reflejen. Podríamos utilizar los datos de las estadísticas para delimitar desde las formas exteriores las diferentes especies de suicidios, pero de este modo sólo obtenemos resultados negativos. Las causas sociales de las que dependen los suicidios difieren de las que determinan la manera de ejecutarse, por lo que no se puede establecer ninguna relación entre los tipos de suicidio y el modo de ejecutarlo. La muerte escogida por el suicida es un fenómeno distinto al mismo suicidio, el estudio del primero no podría añadir nada a nuestro estudio, con lo cual queda obviado.

    EL SUICIDIO COMO FENÓMENO SOCIAL EN GENERAL

    EL ELEMENTO SOCIAL DEL SUICIDIO.

    En este libro Durkheim comienza por considerar los resultados del capitulo anterior, como ya ha dejado demostrada la inexistencia de relación con los factores cósmicos pasa a estudiar este fenómeno en su dimensión social. Aquí es donde ha encontrado autenticas leyes que determinan perfectas (o casi) relaciones con el porcentaje de suicidios. Establece pues que cada sociedad tiene una aptitud para el suicidio y que es esta misma la que influye en mayor o menor grado en los individuos. Los actos individuales son una prolongación del estado social.

    El autor entiende, que el número de suicidios sea prácticamente constante es una corroboración de esta teoría y descarta la teoría de Quetelet conocida como la teoría del hombre medio, debido a la compensación de datos dispares que se da en los estudios estadísticos, reconoce la necesidad de un conjunto de fuerzas colectivas cuya intensidad expresa el porcentaje global de suicidios. A continuación pasa a determinar el significado de fuerza colectiva realidad exterior y superior al individuo, concepción a la que le encuentra distintas objeciones que superara razonadamente. En todas las sociedades dice el autor se encuentra un numero invariable de muertes voluntarias que se manifiesta en los tipos de suicidio explicados y que no varia hasta que cambia el estado de la sociedad. Admite que podría entenderse que ha de haber una predisposición individual pero explica que esta es a su vez fruto del medio social en el que viven, que se asimila dentro de las conciencias individuales.

    RELACIONES DEL SUICIDIO CON OTROS FENOMENOS SOCIALES.

    En este capitulo el autor se ocupa de si el suicidio es un factor moral o inmoral. Tras una exposición histórica manifiesta que el fenómeno es y ha sido objeto de reprobación debido a su anormalidad dentro de las circunstancias normales de la vida social. A continuación se detiene en realizar una comparación entre el suicidio y otras formas de inmoralidad, deteniéndose especialmente en el homicidio. Estudiando dos cuestiones diferentes. Si son idénticas las condiciones psicológicas y si hay antagonismo entre las formas sociales de las que dependen. La respuesta que da a la primera pregunta es negativa ya que analiza factores como el sexo, la temperatura y la edad no actúan del mismo modo en ambos fenómenos. La respuesta que se da a la segunda cuestión es mas complicado, hay casos en los que el antagonismo no se presenta y otros en los que si astro se debe a que como ya ha admitido existen distintos tipos de suicidio. En el caso del suicidio egoísta, las condiciones de las que depende si son contrarias a las del homicidio, en el caso del suicidio altruista las causas si pueden evolucionar de manera paralela. en el caso del suicidio anomico se encuentra un paralelismo menor que en el caso anterior, pero que se acentúa en el caso de las sociedades civilizadas. El suicidio no es pues una derivación del homicidio, sin embargo suele manifestarse en condiciones sociales similares.

    CONSECUENCIAS PRACTICAS.

    Las soluciones que se pueden dar a este problema practico dependen de si se considera a este un factor normal o anormal de la convivencia ciudadana. Durkheim opina que le actitud ante el suicidio es demasiado relajada, piensa que ofende la moral y por lo tanto tendría que ser castigado. Los distintos métodos de castigar el suicidio tendrían únicamente un carácter moral y las sociedades han asumido la imposibilidad de prohibir legalmente este acto y por lo tanto la actitud ante el suicidio es muy relajada desde el punto de vista del autor. Llega entonces a plantearse si el único medio de solución es la educación. La educación no crea la moral de una sociedad sino que es el reflejo de la misma,

    La única manera de solucionar el suicidio egoísta es dar consistencia a los grupos sociales, en las sociedades actuales donde tanto la política como la religión han perdido la fuerza de antaño se hace difícil encontrar una estructura que evite que el individuo se encuentre con ese vacío incomprensible que le empuja al suicidio. Durkheim halla este soporte tan necesario en la estructura profesional, proponiendo su inclusión en mundo del Estado y no únicamente en el mundo privado como se hace en las sociedades modernas. Finalmente y a modo de conclusión explica que el incremento de suicidios en el tiempo actual es fruto de la miseria moral que reina en la sociedad. Reclama una reforma de la estructura social con la desaparición de los grupos intermedios entre el individuo y el estado. Determina que para predecir la evolución del suicidio es necesario un estudio detallado del régimen corporativo.

    MARCO TEORICO REFERENCIAL

    DEFINICIONES BÁSICAS

    ASPECTOS GENERALES ACERCA DEL SUICIDIO

    Concepto

    Se define como la acción de quitarse la vida de forma voluntaria. Se entiende a la distribución directamente querida de la propia vida, bien sea por un acto o una omisión voluntaria. Se distingue de la destrucción indirecta de la vida que se da cuando la muerte propia no procede de un acto cuyo único fin sea quitarse la vida, aunque de ese acto resulte la muerte. En este caso no hay suicidio, pues, la muerte propia no es causada ni directamente querida por el agente, si no solo permitida. Esto se puede dar en el caso que se exija el cumplimiento de obligaciones ineludibles aun a riesgo de perder la propia vida. Según Durkheim: Entre las diversas muertes hay algunas que presentan la particularidad de ser obra de la propia víctima, resultante de un acto en el que el agente y el paciente son una misma persona. Por lo general, nos representamos el suicidio como una acción positiva y violenta que implica cierto despliegue de fuerza muscular o como una actitud puramente negativa, o una simple abstención con idéntica consecuencia.

    Para que podamos considerar la muerte como su efecto, el acto del paciente no puede haber sido inmediatamente antes de ella: la relación de causalidad, puede ser indirecta. Toda muerte meditada o inmediata de un acto positivo o negativo, ejecutado por la misma víctima se considera suicidio. Las causas de la muerte están fuera de nosotros y hablar de la intención es muy íntimo. Entonces, "Si la muerte es aceptada simplemente como una condición lamentable, pero inevitable, del fin que se tiende, como si expresamente fuese querida y buscada por si misma, lo cierto es que en uno u otro caso el sujeto renuncia a la existencia, y las diferentes maneras de renunciar no pueden ser sino variedades dentro de una misma clase".

    Lo común a estas formas de renunciación suprema es que el acto que lo consagra es cumplido con conciencia de causa. La víctima sabe cuál va a ser el resultado de su conducta. Así en definitivo: "Suicidio es todo caso de muerte que resulte

    directa o indirectamente de un acto positivo o negativo ejecutado por la propia víctima, a sabiendas de que habría de producir este resultado".

    Contexto histórico y social

    A lo largo de la historia ha variado la actitud de la sociedad hacia el acto del suicidio, sus formas y su frecuencia. En la Europa Antigua, sobre todo en el Imperio Romano, el suicidio estaba consentido y hasta era considerado como un acto honroso; por esta razón los antiguos romanos admitían muchas razones legítimas para su práctica. Después, varios de los primeros concilios de la Iglesia Cristiana decretaron que aquellos que cometieran suicidio, no se les podría aplicar los rituales de la iglesia tras su muerte. En la edad media, la Iglesia Católica Romana consideró expresamente esta práctica y lo tomó como un pecado. En las legislaciones medievales se ordenaba la confiscación de todas las propiedades del suicida y el cadáver sufría todo tipo de humillaciones. En la actualidad, desde el punto de vista religioso el suicidio es considerado como una mala acción, debido a que el ser humano no tiene derecho a quitarse la vida de Dios le ha dado, y está condenado por el Cristianismo, Judaísmo e Islamismo. Desde el punto de vista jurídico y de los derechos humanos hoy el suicidio, se considera por muchos como un derecho. En 1897 Durkheim postuló que el suicidio era un fenómeno sociológico más que un puro acto de individualismo. Lo consideraba como una consecuencia de una mala adaptación social del individuo y de una falta de integración. Este autor identificó cuatro tipos de suicidio: Suicidio Egoísta, Altruista, Anómico y dentro de este el Fatalista. Estos se sucedían como consecuencia de determinadas condiciones sociales. No obstante, la tendencia actual considera al suicidio desde el punto de vista psicológico en lugar de una perspectiva moral.

    Teorías psicológicas

    Formulaciones no psicoanalíticas según Freud: Hablan de un agotamiento que restringe el campo de la conciencia, lo que ocasiona una depresión orgánica. Refieren también a la incapacidad de adaptación, desequilibrio en la voluntad de vivir; de protesta y hostilidad infantil; narcisismo; compensaciones de impulsos homicidas contra miembros de la familia y niños.

    Formulaciones psicoanalíticas según diferentes autores:

    • Freud postula que la depresión y el consiguiente suicidio son resultado de un gran impulso agresivo contra un objeto interior, que era amado y ahora es odiado.

    • Menninger habla de un instinto de muerte y postula tres elementos del suicidio: Un deseo de matar, un deseo de ser matado y uno de morir.

    • Zilborg considera al suicidio como una forma de frustrar las fuerzas externas, y de conseguir la inmortalidad.

    • O'Cannor dice que la sensación experimentada por la persona de alcanzar por medio del suicidio la omnipotencia, nos retrae a un narcisismo de la autoridad.

    • Gorma hace resaltar la impotencia de la pérdida de un objeto de amor: El suicidio sería el medio para recuperarlo

    • Bergler habla de suicidio introvectivo e histérico.

    Factores psicológicos influyentes en el suicidio.

    Incluyen no solo la personalidad y las constelaciones psicosomáticas del individuo, sino también las motivaciones de su comportamiento suicida. Las motivaciones interpersonales se producen cuando el suicida trata de provocar una acción por parte de otras personas y un cambio de actitud o sentimiento de las mismas, o ambas cosas a la vez. Por lo tanto se considera al comportamiento suicida como medio de influencia, persuasión, cambios, etc. sentimiento o conducta de otro que suele ser alguien con una estrecha relación con el suicida como por ejemplo miembro de su familia, A veces, puede ocurrir que el objeto de esa conducta sea más general e incluso puede ser la misma sociedad.

    Se pueden hallar motivaciones para el suicidio entre personas de todas las sociedades, aunque predominan en personas jóvenes y de mediana edad. Su estado emocional es de dependencia, falta de madurez, impulsividad, etc. Con su conducta suicida expresan rabia o sus sentimientos de repulsión para forzar un cambio en la persona que los rechaza o le provoca sentimientos de culpa. Este comportamiento es de características verbales. Es menos frecuente la explicación o la necesidad de expresar el remordimiento que la persona siente por haber hecho algo en sus relaciones con otros, y con respecto a la muerte, no obstante su comportamiento suicida por lo general la persona no quiere morir.

    La acción suicida del individuo quiere dar a entender las presiones y tensiones interiores y satisfacer necesidades internas (lo típico es que esto ocurra después de haber sufrido la pérdida de un ser querido, o que se sienta incapaz de hacer trabajo alguno). Su estado anímico de depresión, retraimiento, agotamiento físico y emocional; puede presentarse como necesidad de explicación y penitencia por su sentimiento de culpa.

    Hay casos de suicidas que es difícil distinguir si predominan motivaciones interpersonales o intrapersonales. Parece ser que ambas actúan de igual forma, pero no con la misma fuerza en los diferentes momentos. Muchas veces se observan síntomas de dependencia frustrada, hostilidad y agresividad; tal vez por la repulsión sentida o masoquismo, así como el elemento de ordalía que es visible en gran ambivalencia, en cuanto a morir y en la fuerte tendencia a entregar la propia fuerza al destino.

    La agresión es una conducta cuya finalidad es causar daño a un objeto o persona. La conducta opresiva en el ser humano, puede interpretarse como una manifestación de un sentimiento o pulsión de destrucción, como reacción que aparece ante cualquier tipo de frustración o como respuesta aprendida ante situaciones determinadas. Según Freud la agresión es una "reacción primordial "del ser humano, entre su imposibilidad de evitar el dolor o buscar el placer. Posteriormente, sus investigaciones lo llevaron a la conclusión de que en todo individuo existe un instinto innato de destrucción y de muerte. Para otros psicólogos, la conducta agresiva se encuentra vinculada a la frustración. Dollard desarrolló la hipótesis de que la intensidad de la agresión es inversamente proporcional a la intensidad de la frustración que para él es una interferencia q incide a llevar a cabo una respuesta de acercamiento al objetivo de un determinado momento.

    Actualmente se postula que la frustración origina un estado emocional que "predispone" a actuar de forma agresiva, pero solo en determinadas condiciones y en personas propensas. El aprendizaje juega un papel fundamental en la conducta agresiva. Seres humanos y animales pueden aprender a evitar reaccionar de forma agresiva ante situaciones que originan una respuesta hostil, y pueden de forma paralela actuar de manera agresiva frente a situaciones que no provocan violencia.

    CAUSAS QUE LLEVAN AL SUICIDIO.

    La influencia de los medios de comunicación en el suicidio.

    Los medios de comunicación forman una parte sumamente importante en la recepción de información y de datos q constituyen nuestro bagaje cultural. Los medios masivos, influyen en su comportamiento y en sus actitudes ante la vida misma. Lo ayudan a tomar decisiones y lo pueden empujar a determinar sus pautas de comportamiento a través de estereotipos o por la información que se le proporciona al individuo. Un caso muy común es la gran influencia que ejercen los noticieros y este medio de comunicación masivo por excelencia y por presentar una imagen del mundo deteriorada y muchas veces de modo morboso, solo para atraer la atención del público.

    Cabe mencionar que el resultado del proceso de emisor, receptor y o retroalimentación, que ejercen os medios masivos en los individuos, actúan como refuerzo de las actitudes en el ser humano, haciendo que estos sean positivos o negativos en su desarrollo social.

    Un suicida puede llegar a tener gran influencia por parte de los medios al orillarlo a la depresión, al temor, la angustia, la agonía y hasta la imitación de estereotipos que por estar en la televisión peden ser un ejemplo a seguir para los televidentes.

    Otras causas

    Desde el punto de vista sociológico poco se sabe de las causas: Para algunos sería a causa de una dificultad de integración social por parte del suicida; para otros se debe a desórdenes mentales, incapacidades físicas mal asimiladas, etc. El suicidio en la juventud ha aumentado y algunos se lo atribuyen al abuso de las drogas y el alcohol.

    Es más agresivo afirmar que los mismos factores que llevan a las personas al alcohol o a las drogas, las lleven a intentos de cometer actos suicidas. Los factores de aislamiento social o psicológico y los estados depresivos tienen una mayor importancia en momentos de cometer el suicidio. El aislamiento psicológico producido a veces por la ruptura de los lazos afectivos, por las carencias endémicas de afecto o por la frustración de determinadas expectativas. Desde el punto de vista ético, la causa más inmediata suele ser la desesperación, situación extrema a la que se llega por diversas influencias. Dejando de lado los casos patológicos (trastornos mentales habituales o esporádicos de difícil valoración moral) y el reconocimiento de la frialdad y cálculo, muy pocas veces coexisten con un gesto contrario al instinto de conservación del hombre. Tampoco puede excluirse el hecho de decisiones trágicas tomadas con la deliberación suficiente de quien sabe lo que hace y por qué lo hace. Como causa principal a las que se reducen todas las demás, a de señalarse el concepto materialista de la vida y la consiguiente insatisfacción que producen los fracasos. La angustia y la ansiedad que provocan el suicidio son efecto de una exagerada sensibilidad o de falta de ideales, acabando por quitar todo sentido a la existencia, cuando se cae en una apreciación de los acontecimientos.

    La comunicación en el acto suicida

    El comportamiento suicida, aparece más claro cuando se considera como una forma de comunicación. En la mayoría de los casos el suicidio, es como una larga cadena de acontecimientos, acompañada de muchas comunicaciones a lo largo de este proceso, el acto suicida acaba convirtiéndose en una comunicación que puede tener muchos sentidos y gran importancia.

    La comunicación en la conducta suicida se clasifica según:

    Su forma: Puede ser verbal (incluyendo escrita); no verbal y comportamental.

    Si es directa o indirecta: Puede ser abierta y clara, implícita e indirecta. Son formas de comunicación el retraimiento, la donación de objetos estimados, las alusiones a cosas que no necesitan, fantasías de muerte, sepultura o recate de situaciones peligrosas.

    Sustancias o contenido: Puede contener expresiones de culpabilidad explicaciones

    del acto suicida o instrucciones para las demás personas, por ejemplo testamentos o cartas de los suicidas.

    Objeto de la comunicación: En las situaciones más interpersonales la comunicación ya dirigida a una persona o personas concretas; cuando las motivaciones son intrapersonales, la comunicación va más bien dirigida a la sociedad en general.

    Finalidad: Puede ser patente o indirecta, a veces se trata de un pedido de auxilio, un deseo de que lo contengan y lo rescaten, un medio para manifestar la hostilidad y el odio, una imputación final de culpa, un modo de humillar a otros o hacerles sentirse culpables, o una forma de echarse así mismos culpas de absorber a otros y de espiar los delitos propios.

    Características del suicidio

    El comportamiento de la actividad suicida, comprende la autodestrucción total (muerte), la autodestrucción (no muerte), la mutilación y otras acciones dolorosas y no dolorosas, las amenazas, indicaciones verbales de las intenciones de destruirse, depresión e infidelidad y pensamientos de separación, partida, ausencia, consuelo y alivio. Clínicamente una vez que se han roto las defensas psicológicas, es mayor la posibilidad de que la persona se deje vencer por la tensión emocional cuando esta aparece. El comportamiento es más grave debido a sentimientos de culpa o porque es necesario poder comunicar algo con impacto equivalente.

    Normalmente una persona suicida se descubre a si misma comunicando su tendencia a través del comportamiento, o verbalmente antes de que se produzca un acto específico. El suicida típico presenta un deseo de morir y vivir a la vez; desesperación, impotencia e imposibilidad de hacer frente a los problemas, agotamiento físico o psicológico, ansiedad, tensión, depresión, rabia, culpa, caos y desorganización, estados de ánimo cambiantes, reducción del cognitivo, pérdida del interés por actividades normales, malestar físico, etc. En los sentimientos de culpabilidad existe una imagen negativa de si mismo, actitudes y expectativas negativas frente al medio ambiente, al futuro y así mismo, desamparo y desesperanza. Existe también una pasividad, una falta de iniciativa o pérdida de interés de objetos y planes de acción. Hay una paralización de la voluntad. En el comportamiento suicida, se observa una pérdida del libido, trastornos de sueño, pérdida del apetito y molestias psicosomáticas. Se desconocen cuáles son los síntomas fundamentales. Esta determinación depende en cada caso de la teoría y de las experiencias correspondientes de los investigados y prácticos clínicos, pero al parecer son básicos el abatimiento y la incapacidad de alegrarse o de anticipar alegría.

    TIPOS DE SUICIDIO

    SUICIDIO EGOÍSTA:

    En los países de religión puramente católica el suicidio está poco desarrollado, pero en los países protestantes llega a su máxima expresión. Entonces, es válido atribuir a la diferencia de cultos los diferentes puntos de vista sobre el tema. En lo que concierne a los judíos el Número de suicidios es menos que en la comunidad protestante y en la católica. Concebimos que los católicos deben ejercer sobre si mismos un control severo y sujetarse a una disciplina rigurosa "para mantenerse". Además están obligadas a mantener una "moralidad más alta" porque mediante la moral justifican la tolerancia. No obstante, tanto en la sociedad católica como en la protestante el suicidio está prohibido y condenado, lo sancionan penas morales severas y enseñan que después de la muerte comienza una nueva vida en que el hombre será castigado por sus malas acciones. Cabe destacar que en ambos casos, el suicidio es considerado como la peor de la acciones.

    Podemos encontrar la respuesta al interrogante de que por qué en una religión divisamos mayor número de suicidas que en la otra, partiendo de la base que en el protestantismo se admite un libre examen en mayor proporción que en catolicismo. En el catolicismo todo lo que salga de lo común, la variable, causa horror, el protestante es más autor de su creencia. Entonces factiblemente la inclinación del protestantismo hacia el suicidio está relacionado con este "espíritu de libre examen" que motiva a esta religión, y este libre examen se debe a que esta religión se tiene en cuenta (más que en catolicismo) el pensamiento individual , debido a que contiene menos creencias y prácticas comunes. Además el protestantismo tiene una consideración menos que el catolicismo no están unidos entre si.

    Conclusión: La inclinación al suicidio se agravia de debido a un debilitamiento de las creencias tradicionales y al estado de individualismo moral resultante de ello, este desaparece respondiendo a la instrucción a otras necesidades. El hombre busca instruirse, cuando su doctrina religiosa no responde a esta necesidad, por haber perdido cohesión, se mata. En la religión se protege al hombre contra el deseo de destruirse porque forma parte de una comunidad, de una sociedad, no porque se predique el respeto de su persona.

    La sociedad en este caso religioso, está constituida por un conjunto de creencias y prácticas comunes a sus fieles. Este conjunto es tradicional y, por lo tanto, obligatorio. Mientras más numeroso y fuerte sea, mayor capacidad preservadora y de integración logrará una sociedad.

    Suicidio egoísta en la familia.

    En el suicidio puede observarse un acto de desesperación, determinado por las dificultades de la existencia. El matrimonio conlleva una serie de dificultades y responsabilidades. Por esta razón, en épocas pasadas llegó a afirmarse que el matrimonio y la vida familiar multiplicaban las probabilidades de suicidio. Veremos a continuación que esta afirmación resulta falsa. Una gran mayoría de los solteros son menores de 16 años y los casados sobrepasan este promedio de edad. En el primer caso la tendencia al suicidio es menor por el hecho de atravesar este periodo evolutivo ausente de grandes y numerosas preocupaciones (infancia). Entonces, la atenuación en cuanto al número de suicidas se debe a la edad y no al celibato. Es más, el estado matrimonial disminuye casi a la mitad el peligro de suicidio. Esto se debe a la existencia de la influencia familiar. En cuanto a los viudos, podemos destacar que el número de suicidios es mayor que en cualquier otra clase de población. De aquí se parte para considerar a la viudez como la más desgraciada de todas las formas de suicidio.

    Conclusión: Los matrimonios demasiados precoces ejercen una influencia negativa sobre el suicidio: los matrimonios prematuros determinan un estado moral de acción nociva. A partir de los 20 años las personas casadas, corren un riesgo menor ante el peligro de suicidio: Esta inmunidad se debe a una de las siguientes causas:

    • La acción de la familia, que neutraliza la acción o inclinación al suicidio, o bien, le impide manifestarse.

    • La selección matrimonial: Sólo son admitidos al acceso a ka vida familiar aquellos que ofrecen serias garantías de salud, tanto física como moral.

    • En cuanto a la viudez podemos destacar que los hijos "atan" a la vida a su padre o madre, pero a la vez hacen más profunda la etapa de crisis por la que este está atravesando. La familia, que antes funcionaba como un "sistema de organizador" del todo, ahora está "desconcertada" por la falta de una pieza elemental.

    Mientras más fuertemente esté constituida una familia, ejerce una preservación "poderosa" frente al suicidio.

    Suicidio egoísta en la sociedad.

    Está comprobado a través de la historia, que el suicidio es poco frecuente en aquellas sociedades que se encuentran en proceso de evolución y de concentración. Contrariamente, se multiplican en aquellas en etapa de desintegración. Pero cabe destacar que no todas las crisis políticas o nacionales inducen al suicidio, sólo influyen en esta decisión aquellas en que existan las pasiones. Las conmociones sociales, las grandes guerras populares, etc. generan y avivan el sentimiento colectivo, concentran las actitudes de una sociedad hacia un mismo fin, determinando así una integración social más fuerte. Por esta razón el individuo piensa menos en si mismo y más en el objetivo común que se desea alcanzar.

    Conclusiones generales del suicidio egoísta: El suicidio varía en forma inversa según el grado de integración

    • Religioso

    • Doméstico o familiar

    • Político o social

    La sociedad se desintegra en la medida en que el individuo se desprende de la vida social, pretendiendo imponer su personalidad sobre la personalidad colectiva. Se llama egoísmo al estado en el que el yo, individual se afirma con exceso sobre el yo social. Por esta razón se denomina "egoísta" al tipo particular de suicidio que resulta de una individualización desmesurada. El resultado que se obtiene del individualismo excesivo es favorecer la acción de las causas del suicidio. El sentimiento de inutilidad frente a la sociedad en que nos desarrollamos puede generar deseos, acciones suicidas "si la vida no vale la pena ser vivida, todo se convierte en un pretexto para deshacernos de ella. En este tipo de suicidio, el egoísmo es la causa generadora.

    Es suicidio es excepcional en el niño y disminuye en el anciano debido a que tienen menos necesidades de completarse con algo exterior a ellos mismos, se bastan por si solos, por lo tanto están menos expuestos a carecer de lo necesario para vivir.

    La mujer puede vivir aislada más fácilmente que el hombre, esto se debe a que ella tienen "menos vida común" que el hombre, entonces se "penetra" menos en la misma. La sociedad le resulta menos necesaria porque está menos "impregnada" de sociabilidad. Contrariamente, la estabilidad moral del hombre depende de más condiciones, por lo que es vulnerable con más facilidad.

    SUICIDIO ALTRUISTA:

    Así como una individualización excesiva conduce al suicidio, aquella persona que se encuentra demasiado ligada a la sociedad puede suicidarse también. Pero para que el individuo se sienta tan "insignificante" en la vida colectiva como para suicidarse, es necesario primero que el grupo lo "absorba", que forme una masa compacta y continua, todos sus integrantes (no son grupos numerosos) comporten todo, hasta la vida misma, ideas, ocupaciones, etc. En estos grupos, al poseer estas características resulta sumamente fácil y constante la "vigilancia colectiva". El individuo resulta ser distinto de sus compañeros, forma parte de un todo, sin valor por si mismo. Así su persona deja de tener valor. Para estas personas, los atentados que provienen de individuos particulares, resultan insignificantes; mientras que las exigencias colectivas resultan sumamente importantes, y por tanto, la sociedad le "exige" poner fin a su vida ante el menor motivo.

    En este tipo de suicidio, nos encontramos a una etapa previa a él caracterizada porque "el yo no se pertenece", se confunde con todo aquello externo a él. Cabe destacar que no todo suicidio altruista comprende algunas variedades, aunque en todas ellas el hombre se mata sin estar expresamente obligado a matarse. Para quienes practican este tipo de suicidio, la virtud máxima es no tener apego a la existencia, quien renuncia a ella sin que las circunstancias la soliciten es la persona más virtuosa. Así podemos divisar una primacía social al suicidio, que se ve alentado. El individuo se sacrifica únicamente por el placer del sacrificio. El sujeto aspira a despegarse de su ser personal para "lanzarse" a otra cosa que es considerada como su verdadera existencia y su existencia propia.

    La naturaleza del suicidio altruista proviene de la "esperanza", pues responde a la expectativa de que más allá de esta vida hay mejores perspectivas. Además, implica el entusiasmo y una fe impaciente en su satisfacción mediante actos de gran energía. Suicidio altruista se transforma en Obligatorio, Facultativo y Agudo; Estima en modo todo aquello que interesa sólo al individuo.

    SUICIDIO ANÓMICO:

    La sociedad no sólo atrae hacia sí los sentimientos y la actividad de los individuos, sino que también es un poder que los regula. Esta regulación, mantiene una profunda relación con la tasa total de suicidios.

    ¿Las crisis económicas influyen de manera considerable al suicidio?

    El infortunio económico no tiene la influencia agraviante que a veces se le ha atribuido. Las crisis financieras no conducen al suicidio por empobrecer a la gente, sino porque son crisis, rupturas del orden colectivo, del equilibrio que impulsan a la muerte voluntaria. Una persona no puede vivir ni ser feliz si sus necesidades no son suficientemente proporcionadas a sus medios. La tendencia a la vida es el resultado a todas las demás tendencias y, consecuentemente, se debilita si las otras se relajan. En ninguna sociedad se ven igualmente satisfechos los grados de la jerarquía social. Sin embargo, la naturaleza humana es casi la misma en todos los ciudadanos. Esta naturaleza no es la que asigna un límite a las necesidades; por lo tanto cuando dependen exclusivamente del individuo, son ilimitadas. Debido a que nuestra necesidad es imposible contener desde afuera, se constituye para sí mismo como "una fuente de tormentos", porque los deseos ilimitados son insaciables, no encuentran limitación, sobre pasando indefinidamente los medios de que disponen.

    Este estado de indeterminación se relaciona primero con las exigencias de la vida física, Perseguir un fin inaccesible provoca un continuo y permanente estado de descontento, este fin puede sostenerse por un tiempo, pero al repetirse las decepciones causadas por la experiencia, se abandonará. Es imposible permanecer en un estado alcanzado por mucho tiempo, debido a que "mientras más tenemos, más deseamos poseer". Esto se debe a que las satisfacciones, más que calmar, estimulan las necesidades. En la búsqueda de estas satisfacciones siempre encontramos obstáculos y en la medida en que estos se ausenten, se estará unido a la vida mediante un hilo muy tenue que puede "cortarse" en cualquier momento.

    Es necesario que, así como en el organismo regula las necesidades físicas, exista un "poder regulador" para las necesidades morales. Este poder no puede ser otra cosa que moral, por lo tanto, la conciencia es la única que puede proveer los medios para constituirlo. Los hombres consienten la limitación de sus deseos, debido a que no se consideran aptos para transgredir estos límites. Además, esta aceptación deviene deque esta limitación no se la dictan ellos mismos sino que proviene, es recibida de una autoridad que respetan y en algunos casos, veneran. Es la sociedad, por mediación de sus integrantes, la que desempeña este papel moderador, ya que es el único "poder moral" superior al individuo y cuya superioridad es aceptada por este. Es la única "autorizada" para declarar el derecho y señalar a las pasiones su límite. En consecuencia moral de las sociedades; sobre la cuál se asientan el bienestar de los trabajadores, opiniones, ideas admitidas. Es bajo este contexto de que cada individuo fija el punto extremo hasta el cual pueden llegar sus ambiciones, y si posee una sana construcción moral, sabe que no es correcto exigir más allá de esos límites. De esta manera señala sus pasiones, objetivos y términos, pero esta determinación no es rígida ni absoluta.

    La limitación relativa y la moderación resultante de ella, genera que los hombres "se sientan contentos con su suerte" y a la vez, los estimula a llevarla mejor a cabo. Este contentamiento genera un sentimiento de tranquilidad y actividad, un placer de ser y de vivir, constituyendo en estos signos, las características de la salud. Aunque cada uno se sienta bien con su condición y no desee más de lo que puede legítimamente, no está "condenado" a una especie de inmovilidad, no obstante, aunque el nivel medio de necesidades esté regulado para cada condición por el consentimiento público, se hace necesaria otra reglamentación más precisa, cuya finalidad será fijar la forma en que las diferentes formas deben ser abiertas a las particularidades. Esta reglamentación se hace presente en todas las sociedades y varía acorde a los tipos y lugares, y es impuesta a los individuos por una autoridad por encima de ellos, por una autoridad colectiva. Esta autoridad se establece a partir de sacrificios y concesiones hechas de unos por otros, en nombre del interés público. De todos modos, aún resulta necesaria una disciplina moral tendiente a que aquellos que han sido menos favorecidos por la naturaleza, acepten a la situación de inferioridad que deben al azar de su nacimiento.

    Normalmente, la mayoría de los sujetos, reconocen como equitativo el orden colectivo. Este orden colectivo está destinado a contener las pasiones individuales y responde a la obediencia y al respeto, y no al temor. El hombre se caracteriza por estar sometido a un freno moral y no físico, es decir, responde a una limitación social. Recibe su "ley" de una sociedad que siente como superior a la suya. Es la conciencia social. En el único caso en que la sociedad deja de ejercer su función de "conciencia moral", es cuando se encuentra perturbada debido a transformaciones demasiado repentinas. En este momento es cuando se producen bruscos ascensos en el número de suicidios.

    Los casos de desastres económicos generan que algunos individuos, desciendan

    una situación inferior a la que antes se encontraban. Por esta razón, deben reducir sus experiencias, restringir sus necesidades, aprender a contenerse, su educación moral debe rehacerse. En este momento se sienten "excluidos", la sociedad no puede en un instante plegarlos a esta nueva vida y enseñarles a ejercer sobre si mismos ese aumento de conciencia al que no estamos acostumbrados. Si la crisis tiene por origen un brusco acrecentamiento de poderío y fortuna, como las condiciones de la vida cambian, se pretende mucho más. Las fuerzas sociales liberadas, no vuelven a encontrar equilibrio, su valor respectivo permanece indeterminado y consecuentemente por un tiempo habrá ausencia en la reglamentación, no se sabe que es lo justo y que lo injusto, que es lo legítimo y que no, etc.

    El estado de irregularidad o anomia es reforzado por el hecho de que las pasiones son menos disciplinadas simultáneamente al momento en que tienen necesidad de una disciplina más fuerte. En este caso sus experiencias se tornan imposibles de resolver. Las ambiciones sobre exitadas van más allá de los límites permitidos, pues la presencia de estos no les son advertidos por nadie. Por esta rezón nada las socia, nada las satisface. Entonces la "lucha" se vuelve más violenta, Actualmente, esta lucha se encuentra presente en todas las clases, esto se debe a que ya no hay clasificación establecida. La pobreza no protege contra el suicidio, porque es un freno por si misma; los deseos están obligados a contar con los medios. Mientras menos uno posee, menos inclinaciones se vayan a extender sin límites el circuito de sus necesidades. La impotencia, el obligarnos a la moderación, nos ha situado a ella y, como la mediocridad es normal, nada viene excitar el deseo. En oposición, mientras menos limitado se encuentra uno, más "insoportable" parece la limitación.

    CONTROL DEL SUICIDIO

    Los controles pueden ser externos o internos.

    • Controles externos: Son aquellos por medio de los cuales la sociedad influye en el individuo para que acepte su situación y continúe viviendo. Ej: tabúes, religión, mitos, costumbres, familia, hijos, etc. También tienen importancia las acciones de los otros tipos, con respecto al individuo en cuestión Ej: la compresión, el apoyo, interés y preocupación.

    • Controles internos: Pueden ser los ideales, las normas, la conciencia, la moralidad y los sentimientos de responsabilidad de la persona. Además la estructura de su personalidad puede ser tal que de a la persona flexibilidad, adaptabilidad, independencia y sentimientos de autoestima que le permitan soportar. Por el contrario, una persona puede ser más vulnerable a causa de su personalidad rígida, excesiva dependencia concepto pobre de si mismos.

    Psicología de los supervivientes

    El suicidio provoca diversos sentimientos y reacciones entre las personas estrechamente unidas con la víctima y un impacto al superviviente. Las reacciones de los cercanos pueden ser muy variadas: se pueden tratar de sentimientos profundos de pérdida, acompañados con gran tristeza, de rabia por sentir que lo hacen a uno responsable de lo sucedido o porque la víctima rechazó lo que se le ofrecía, culpa, vergüenza o confusión, acompañados de un sentimiento de responsabilidad por la muerte, sentimiento de fracaso e impotencia por ser incapaces de ofrecerle lo que el otro necesitaba, alivio por quedar libre de molestias y demandas insistentes de la víctima, el sentimiento de sentirse abandonado ambivalencia, reacciones de duda, obtención en negar que se ha dado el suicidio y posible en el superviviente.

    Entre los que estaban más distantes en relación con la víctima se puede producir rabia, porque el suicida ha eludido sus responsabilidades sociales y morales o por verse acusados como responsables o por sentirse acusados por los no intereses en su prójimo; culpa por pensar que no se ha apreciado lo suficiente a la víctima, repulsión resultante de la elección del suicida de prescindir de ellas; desosiego por una vaga necesidad de auto examen para determinar lo que estaba errado o racionalizar malestar sentido y expulsarlo de si mismo.

    DEPRESIÓN Y SUICIDIO

    La forma extrema de huida de una situación vital y de una tensión emocional intolerable es el suicidio. El acto del suicidio ha de considerarse como un intento de "superación" de una situación que resultó incontrolable, incluye el uso de energía, planificación y depresión desprovistas de intentos de superación.

    A las personas expuestas al peligro del suicidio les sobreviene un número mayor de acontecimientos vitales, amenazadores, indeseables y desvalorables. El 80% de los suicidios anunciados han de considerarse como llamadas de auxilio, "intentos de control". Los siguientes motivos pueden impulsar a las personas afectadas por el peligro

    del suicidio

    • El deseo de vivir, pero en mejores circunstancias.

    • El deseo de no sufrir, de no resultar una carga para nadie.

    Se ponen en cambio los siguientes sentimientos:

    • Las responsabilidades existentes

    • Los proyectos de vida que aún no han sido abandonados

    • El miedo a la acción

    • La condena social del suicidio

    • Las tareas no consumadas.

    En la ancianidad se acumulan las características que afectan desfavorablemente a las situaciones vitales y los factores de tensión psíquica que pueden provocar ideas de suicidio:

    • La jubilación

    • La pérdida de funciones y obstáculos

    • Los prejuicios del ambiente

    • El aislamiento social

    • El alojamiento en asilos

    • La pérdida del cónyuge

    • La ayuda familiar

    • Sensibilidades personales

    • Una elaboración resignada de las experiencias

    Todos estos sentimientos incrementan la tensión de tal forma que se considera al suicidio como última salida. La vejez no produce forzosamente depresiones. La tendencia al suicidio es el mejor signo de la presencia de una tensión extraordinaria o que una carga emocional muy elevada, produce precisamente, tales indicaciones.

    CONDICIONES QUE INDUCEN AL SUICIDIO

    La mayor parte de los científicos sociales están de acuerdo en que el suicidio es una forma compleja de conducta, que tiene causas biológicas, psicológicas y sociales. Por ejemplo, los psiquiatras han descubierto que, en los casos estudiados, existe generalmente una fuerte depresión. Otros científicos afirman que algunas personas son genéticamente más propensas que otras a las depresiones y por lo tanto al suicidio.

    Los psicólogos y sociólogos han encontrado muchas otras influencias personales y situaciones que también contribuyen a la muerte voluntaria. Ésta se produce a menudo para escapar de circunstancias dolorosas; también como acto de venganza contra otra persona a la que se acusa de ser responsable del sufrimiento que lleva a tomar tan drástica decisión. Estos sentimientos se conocen por las notas o cartas que, en ocasiones, deja la persona antes de suicidarse. No obstante, la causa más frecuente es la percepción por parte de la persona de que la vida es tan dolorosa que sólo la muerte puede proporcionarle alivio. La pérdida de un ser querido, o dolores crónicos, físicos o emocionales, pueden producir una sensación de incapacidad para cambiar las circunstancias de la vida y un sentimiento general de desesperanza ante cualquier cambio, lo que lleva a un callejón sin salida donde la muerte es la única solución.

    Con frecuencia determinadas condiciones sociales adversas provocan un aumento considerable del número de suicidios. Esto sucedió, por ejemplo, entre la población joven de Alemania después de la I Guerra Mundial y en Estados Unidos en el punto álgido de la Gran Depresión de 1929.

    Los intentos fallidos de suicidio pueden significar una petición de ayuda que, si es ignorada, puede ser precursora de posteriores intentos. Sin embargo, estas peticiones de ayuda hay que diferenciarlas de otras formas más manipuladoras de intento o amenaza de suicidio que buscan llamar la atención, cuyo propósito es controlar las emociones y el comportamiento de otras personas, normalmente familiares.

    ESTADISTICAS EN EL PERÚ SOBRE EL SUICIDIO

    Nunca es tarde para enterarse de lo que sucede, en el 2004, en el Perú, un país colmado de múltiples preocupación; es alarmante saber que en lo que va del año del total de las personas suicidas; en Lima; 70 personas se suicidaron porque tenían problemas conyugales y familiares, 53; sufrieron decepciones amorosas, 49 tenían problemas económicos, 26 estaban desahuciados por enfermedades terminales, 23 sufrían enfermedades mentales, y 29 tuvieron otro tipo de problemas, acotando que de cada 100 000 que intentan suicidarse en el mundo, 18 son los que están en el Perú, teniendo en cuenta que 176 de las victimas tenían entre 17 y 85 años, mientras que 74 tenían entre 9 y 16 años, mas aun que el numero de adolescentes que intentan suicidarse crece cada día , una persona que tiene intentos previos de suicidio presenta mayor riesgo de suicidarse.

    Pero como es un suicida; en el Perú no difiere mucho de los del mundo; Es demasiado sensible ante el fracaso, le cuesta asumir cambiar de roles y metas. Se siente inferior a los demás. Ve el futuro con temor y vergüenza. Quiere tener éxito en determinado modo y en determinado rol, no ve otras opciones. Se esfuerza por agradar a lo otros y cuando falla experimenta decepción. El suicida interioriza de manera extrema la realidad que existe a su alrededor. Del total de personas suicidas, el 39.5 %uso toxico y veneno como el popular “campeón”, 33.2 se ahorco, el 12. 6 % se lanzó al vacío, el 11.8 % usó un arma de fuego y se disparó;

    el resto se corto las venas, se ahogó y también usaron métodos drásticos.

    El Ministerio de Salud (Minsa) informó que durante el 2005 un total de 630 personas con intentos e ideas suicidas recibieron tratamiento oportuno en el Programa de Prevención del Suicidio del Instituto Especializado de Salud Mental “Honorio Delgado - Hideyo Noguchi”.

    El médico psiquiatra Freddy Vásquez Gómez, jefe de dicho programa, reveló que el 40% de los atendidos ingresó con un intento de suicidio, el 35% presentó más de dos intentos previos, mientras que el 25% restante sólo tuvo ideas de autoeliminarse. El especialista explicó que el grupo poblacional más vulnerado por los intentos de suicidios son las mujeres. “Actualmente se estima que por cada tres mujeres que intentan quitarse la vida existe un varón”, dijo.

    Recordó que en el año 2005 se registró un total de 337 suicidios en nuestro país. “Es alarmante los casos de suicidios, ya que representa un acto en el cual deliberadamente una persona busca autoeliminarse”. Enfatizó que un gran número de casos tiene como trasfondo la depresión, así como las decepciones amorosas, los problemas conyugales, económicos y familiares, los duelos no resueltos, enfermedades terminales (como el cáncer y VIH SIDA), entre otras causas.

    Acerca de la prevención destacó que una de las mejores formas de prevenir el suicidio consiste en la detección precoz de cuadros de depresión, para lo cual los familiares y amigos deben prestar atención a los cambios bruscos en la conducta de los seres queridos. Advirtió que todos los casos de intentos de suicidio siempre deben tomarse en serio, ya que pueden tener consecuencias devastadoras el pensar que sólo se hace por llamar la atención. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre los factores de protección contra el suicidio se encuentra una alta autoestima y unas relaciones sociales saludables. “Una rápida identificación y el tratamiento adecuado de los trastornos mentales son una importante estrategia preventiva”. Es importante destacar que los síntomas más frecuentes de la depresión que conlleva al suicidio son la tristeza, irritabilidad, problemas de sueños y conducta.

    ASPECTOS GENERALES ACERCA DE LA DEPRESIÓN

    DEFINICIÓN

    El termino depresión toma distintas significaciones radicalmente diferentes, en función de la cultura en que se da la depresión está relacionada con las presiones presentes en determinadas culturas, sobre todo en la infancia en sus periodos críticos. Ciertas pautas de crianza familiar que "protegen" al niño contra el riesgo de la depresión. El peligro de depresión ocasionado por muertes u otras pérdidas, puede ser reducido mediante determinados rituales de duelo y salidas de agresividad.

    La depresión se refiere a una situación psíquica morbosa en la que se altera fundamentalmente el estado de ánimo, en el sentido de una disminución del mismo, y en el que la sintomatología se centra sobre la vivencia de la tristeza y la inhibición psíquica. Esta denominación ha ido adquiriendo más usos y prácticamente ha sustituido al clásico de melancolía, a pesar de que algunas escuelas mantienen la independencia psiquiátrica de ambos términos. La depresión psíquica constituye un síndrome muy frecuente en psiquiatría y prácticamente puede aparecer en todas las enfermedades mentales. En síntesis, la depresión es un trastorno mental caracterizado por sentimientos de inutilidad, culpa, tristeza, indefinición y desesperanza profunda. La depresión patológica está determinada por una tristeza sin razón aparente que la justifique y además, grave y persistente. Puede aparecer acompañada de varios síntomas concomitantes, incluidas las perturbaciones del sueño y de la comida, la pérdida de iniciativa, el auto castigo, el abandono, la inactividad y la incapacidad para el placer, incapacidad para concentrarse o tomar decisiones, energía decaída, sentimientos de inutilidad, culpa y desesperación, desprecio de uno mismo, disminución del interés sexual, ideas recurrentes de suicidio, muerte, ataques de llanto. Afecta a hombres y mujeres, y las personas en ciertos períodos del ciclo vital parecen ser las más afectadas.

    La Depresión Como Emoción Normal

    La depresión es una emoción común, se trata de un sentimiento de desagrado, acompañado por condiciones somáticas, como envenenamiento, paréntesis dermáticas, alteraciones en el tono muscular y transpiración. La persona deprimida camina con la cabeza gacha, las piernas dobladas, con movimientos lentos, es débil, etc. Pero, sobre todo, en el plano mental, las características de la depresión son más específicas. La ansiedad se caracteriza por el temor al peligro, va acompañada de un sentimiento de que el suceso peligroso, ya se ha dado y de que no está sufriendo el mal temido. En condiciones "normales", la depresión es una reacción provocada por procesos psicológicos como evaluaciones y estimaciones a nivel cognitivo.

    En el proceso de depresión intervienen factores cognitivos y sociales. Por su condición desagradable, la depresión parece tener una función: la de eliminación a sí mismo. Pero será así si la persona se ve obligada a reorganizar sus pensamientos y buscar nuevas ideas para reconstruir su vida. Sobre todo, organizará las ideas referentes a la persona perdida de modo que ésta no aparezca como indispensable.

    La Depresión Como Emoción Anormal

    Una depresión es anormal cuando no guarda proposición con el suceso (o sucesos) antecedentes que lo han provocado; cuando es excesiva con respecto a la causa o factor precipitante conocida; cuando se produce en sustitución de otra emoción

    más adecuada. Para explicar esta depresión tenemos factores psicológicos y constitutivos. Estos factores están conectados con la depresión durante la psicosis maniaco-depresiva. La depresión no reorganiza las ideas sino que piensa los procesos de pensamiento portadores del dolor mental. Aparentemente funciona un mecanismo de adaptación que reduce la cantidad de pensamiento con el fin de disminuir el dolor, dejando en algunos casos solo pensamientos vagos y generales acompañados por un sentimiento de melancolía. La paralización de los pensamientos dolorosos es un mecanismo que se destruye a sí mismo, empeorando la situación general.

    Mecanismos Psicodinámicos de la Depresión

    Hay elementos o factores hereditarios y otros vivénciales que desencadenan procesos psicodinámicos que determinan los trastornos depresivos. Los mecanismos psicodinámicos se aplican principalmente a las depresiones de la psicosis maniaco-depresiva, depresión psicótica y melancolía de la involución. Abraham, discípulo de Freud, aplico los principios psicoanalíticos a la psicosis maniaco-depresiva mediante la comparación de la depresión anormal con la tristeza normal. Ambas condiciones son provocadas a veces por una perdida; la persona normal piensa en el ser perdido, mientras que el paciente depresivo se siente dominado por sentimientos de culpa. La hostilidad que se sentía hacia el objeto perdido se dirige hacia él mismo.

    Abraham presuponía una represión a un estado pre-genital ambivalente de relación hacia el objeto, lo que es igual a volver al estado anal sádico.

    Freud aceptó esta idea de la existencia de una relación entre la aflicción y la melancolía, y observo que en la primera el objeto se siente perdido por la mente, mientras que en la segunda se da la perdida interna, porque la persona desaparecida ha sido incorporada. El sadismo existente en esta relación se dirige hacia el objeto de amor incorporado.

    Radó insinuó que la melancolía representa una búsqueda desesperada de amor. El yo se castiga en prevención del castigo paterno.

    Klein considero a una actitud depresiva un acontecimiento normal en la vida de un niño hacia los 6 meses, la época del destete. La madre ha sido vista por el niño como 2 personas, buena o mala. El niño teme que sus impulsos agresivos instintivos destruyan el objeto bueno e interpreta la perdida del pecho y su leche como el resultado de esos impulsos agresivos. La incapacidad de resolver esta "actitud depresiva" puede conducir a una posterior depresión patológica.

    Arieti observó que en los primeros años de vida de las personas propensas a la depresión psicótica hay fase de intensa gratificación de las necesidades. La madre se siente movida por un sentimiento de deber, al tener al niño y quererlo. Esto hace que el niño sea muy receptivo con respecto a los otros, a introyectarlos y, mas tarde, a ser introvertido y conformista. A los 2 o 3 años la madre le presta menos atención que antes al niño, inculcándole más responsabilidades, un sentimiento de deber y obligación. En este cambio el niño puede sufrir un trauma. Trata de hallar soluciones o pseudo soluciones, utilizando dos mecanismos: el primero es hacerse más infantil, dependiente, agresivo, por lo que el adulto que lo rodea debe crearle la atmósfera de la primera infancia y felicidad; el otro es tratar de vivir de acuerdo con lo que la madre espera de él, así mediante la obediencia recuperará el primer amor y la primera felicidad.

    Más tarde se descubre que estos mecanismos no funcionan. Por muy obediente o agresivo que se vuelva no recupera la primera felicidad, esto provoca sentimientos depresivos. Con algunos años más, la sintomatología de la depresión reproduce aquel primer trauma. Interpreta la pérdida de un objeto querido como si se debiese a él mismo. Esta pérdida puede ser la muerte de alguien querido como el fracaso de una interrelación personal o la desilusión con respecto a una institución u obra a lo que se había entregado la vida. En ocasiones la pérdida es más difícil de evaluar, pueden ser cosas abstractas, tales como ideales, el sentido de la vida y el valor de uno mismo como persona.

    Factores etipatogénicos y teoría de la enfermedad.

    Aunque se desconoce la causa de la locura maníaco-depresiva, existen una serie de hechos altamente significativos. La herencia juega un papel indudable en esta enfermedad alrededor del 60% de los casos tiene una carga hereditaria. La auténtica psicosis circular (depresión y manía) está más condicionada genéticamente (alrededor del 70%). La depresión simple o periódica tiene una carga hereditaria de alrededor del 40%. En íntima relación con la herencia, está la hipótesis constitucional. Kretschmer ha llamado la atención sobre la preponderancia del hábito pícnico y el temperamento ciclotímico en estos pacientes y es evidente que tales sujetos predominan entre los deprimidos. Se han aducido otros factores biológicos, bioquímicos y neurofisiológicos, pero estos no pasan de ser meras hipótesis. Debe existir indudablemente una alteración científica, ya que en esta Enfermedad aparecen una serie de alteraciones de mecanismos biológicos regidos por este centro. Una cuestión muy debatida reside en la aceptación o no de factores psicológicos y ambientales, como agentes causales de esta enfermedad. La mayoría de los autores piensa que en las depresiones endógenas y las psico-reactivas, estos factores sólo tienen un papel desencadenante. En conjunto, parece ser que el desencadenamiento psicológico de una fase depresiva es más significativo para las primeras fases que para las otras, que suelen aparecer automáticamente.

    Debe restablecerse una línea continua desde el paciente en que la depresión es exclusivamente endógena, hasta la típicamente reactiva, y la significación del factor desencadenante hay que valorarla en relación con la importancia que éste tenga vivencialmente y en relación con las características esenciales de la personalidad: situación biográfica en el momento de la aparición de la fase y otras variables.

    Fases de la depresión.

    La enfermedad cursa con fases (períodos recortados), que al ceder no dejan efecto psíquico alguno. Estas fases duran por términos medios de 6 a 12 meses. En la descripción clásica, el curso de la enfermedad va alternando períodos de depresión con fases de manía ("locura maníaco- depresiva"), pero son más numerosos los pacientes que sólo tienen fases de depresión. Estas fases suelen aparecer en las mujeres alrededor de los 25 y 40 años, en períodos de desequilibrio hormonal (parto, lactancia, menopausia), en los varones, la distribución por edades no es tan característica. La duración de la fase varía según se refiere a la primera o a las siguientes. En conjunto se aprecia que la duración suele aumentar en cada crisis, y además suelen ser más prolongadas a parir de los 50 años de edad.

    En las ínter crisis, el paciente se encuentra totalmente libre de síntomas. La duración de estos períodos varía según se refiere al primer brote o a los siguientes. En conjunto se aprecia una tendencia a ir acortándose los períodos de ínter crisis. Todos estos datos sólo pueden tomarse como una estimación estadística, ya que la variación de un paciente a otro es grande. Es característico de esta enfermedad su buen pronóstico (las enfermedades son recortadas y dejan al paciente "limpio" de síntomas), pero en algunos hay una tendencia la cronicidad, especialmente en los pacientes avanzados. Muy característico es el cambio de sintomatología a lo largo del día y es usual que ésta sea mucho más intensa en las primeras horas del día que en el resto.

    En algunos pacientes las fases no son típicas, en el sentido de mezclarse síntomas de depresión con otros de manía (depresión agitada y manía estuporosa, etc.).

    Grupos de depresiones según Kraepelin.

    1º Grupo: Retardación simple: En la forma simple de depresión, hay ausencia de alucinaciones y delirios importantes. Comienza de modo gradual, se hace difícil pensar, la toma de decisiones y la expresión se tornan dificultosas al igual que el seguimiento de una idea tanto en la lectura como en el habla). El interés por lo que rodea al sujeto desaparece. Muestran carencias de ideas y pobreza de pensamiento, la memoria disminuye, su apariencia es indolente y explican que se sienten cansados y exhaustos. En cuanto a lo emocional puede verse una depresión uniforme. El paciente es pesimista en cuanto a la visión de la vida, no logra adaptarse al medio, siente fracaso en su profesión, pierde la fe en la religión, frecuentemente expresan la idea de suicidarse, aunque raramente intentan esta acción. Son conscientes de su estado mental deteriorado.

    2º Grupo: El retardo psicomotriz: Caracterizado por alucinaciones, diversas ideas de persecución y auto acusación; El retardo psicomotriz y dificultad de pensamiento y estado emocional de tristeza; también son comunes las ideas hipocondríacas. El comienzo de esta forma es agudo o sub-agudo y sobreviene, generalmente, de un período de alegría y gran animación. También, en algunos casos, puede aparecer tras una enfermedad aguda o shock mental. Síntomas físicos: "atontamiento", sensación de "pesadez" en el pecho, palpitaciones, apetito escaso, la lengua sucia, estreñimiento, sueño ente cortado y alterado por sueños con ansiedad, ausencia de brillo en los ojos, piel macilenta y sin firmeza. Tiene una duración de 8 a 18 meses.

    3º Grupo: Estado de estupor: Se caracteriza por numerosas ideas delirantes, incoherentes (semejantes a los sueños) y alucinaciones. Además hay un elevado obnubilamiento de la conciencia, depresiones Reactivas, Psicógenas Y Endógenas. Las emociones anímicas graves que se presentan de una sola vez y que en su profundidad morbosas representan reacciones vivénciales anormales, se designan con el nombre de depresiones reactivas. Con frecuencia, no es el suceso en sí mismo lo más importante, sino el grado de sensibilidad de la personalidad frente a él. En estos casos es más adecuado hablar de depresión psicógena. Las depresiones reactivas suelen remitir en un lapso de tiempo relativamente corto o, al menos, pasar a grados normales de distimia tiste. Las distimias son anormales cuando afectan al hombre a tal grado que resiente todo su concepto de la vida. Entonces, se abriga el deseo de que la vida termine y el suicidio o su intento, son consecuencia de esa forma psicológica. En tales reacciones, a menudo, se trata de individuos cuyo estado de ánimo es débil por naturaleza.

    Entonces, si la reacción de suicidio no es inmediata se inicia prontamente la mejoría y ya no suele haber peligro. Los enfermos con depresión reactiva que ingresan en una clínica por intento de suicidio, generalmente, recuperan su concepto normal de vida en pocos días, puede surgir una esperanza después de la grave desilusión. En el caso de las depresiones endógenas, se diferencian de las reactivas no sólo por su origen y curso, sino también por su cuadro patológico. Incluso cuando la depresión reactiva ensombrece la vida, Nunca afecta a toda la personalidad; y cuando los pacientes piensan o hablan de ella se incrementa la depresión. Si n embargo, cuando se consigue darle un giro a la conversación, sustrayendo su atención de la vivencia, se liberan de ello por completo. Entonces se reconoce que no enfermó la personalidad como tal, sino que sólo reaccionó patológicamente.

    En las depresiones reactivas intensas puede ocurrir que la vivencia perturbadora, con su tono afectivo intenso, actúe fuertemente durante un breve período de tiempo y que fracasen luego todos los intentos para suprimirla.

    OCHO PUNTOS DE LA DEPRESIÓN QUE ORIGINAN EL SUICIDIO

    1.- La depresión es una enfermedad severa, pero estable. La depresión es más que una baja temporal de estado de ánimo. Los síntomas de la depresión afectan pensamientos, sentimientos y comportamiento. Sin tratamiento adecuado los síntomas pueden durar meses, años o toda la vida.

    2.- La depresión se presenta en formas diferentes. Algunos episodios depresivos ocurren en forma repentina, sin causa aparente. Algunos son desencadenados por experiencias desagradables. Determinadas personas tienen un episodio en su vida y otras tienen episodios recurrentes. Los síntomas son tan severos que afectan la vida diaria del paciente. Otros tienen síntomas crónicos que no interfieren con su vida, pero si con su estado de ánimo. Algunas personas tienen alteración bipolar (enfermedad maniaco depresiva), experimentan ciclos de baja del estado de ánimo y ciclos de elevación del estado de ánimo.

    3.- Algunos síntomas de la depresión incluyen: Tristeza persistente, pérdida del interés o placer por las actividades ordinarias incluyendo el sexo. Disminución de la energía, fatiga, alteraciones del sueño (insomnio, despertares tempranos, somnolencia), alteraciones del apetito (pérdida de éste y peso o ganancia de peso), dificultad para concentrarse, sentimientos de culpa y de infelicidad, pensamientos suicidas, intento de suicidio, irritabilidad, llanto excesivo, dolores crónicos y dolores que no responden al tratamiento.

    4.- Algunos no reconocen su enfermedad. Dos tercios de los pacientes deprimidos no tienen un tratamiento apropiado porque sus síntomas nos son reconocidos, son atribuidos a otra enfermedad, son mal diagnosticados y erróneamente tratados.

    5.- La mayoría de la gente puede ser ayudada rápidamente Con los tratamientos disponibles, el 80 % de los pacientes con depresión pueden mejorar significativamente; los síntomas pueden ser aliviados usualmente en semanas. existe medicación efectiva y tratamientos psicológicos que frecuentemente son usados en combinación. Varios tipos de medicación están disponibles y ninguno de ellos provoca hábito. Algunos pacientes necesitan psicoterapia (terapia hablada) para tratar sus problemas psicológicos o interpersonales asociados con su enfermedad. Otros tratamientos biológicos pueden ser de ayuda, por ejemplo el tratamiento electroconvulsivo, etc. Los individuos responden de manera diferente al tratamiento, si después de varias semanas los síntomas no han mejorado, el plan de tratamiento debe ser re-evaluado.

    6.- El costo de la depresión puede ser reducido. Cuando se diagnostica tempranamente en el curso de la enfermedad, los pacientes deprimidos usualmente pueden ser tratados como pacientes externos y mejorar su productividad, evitando la pérdida de horas de trabajo y reduciendo los altos costos por tratamiento prolongado, hospitalización y tratamiento por otras alteraciones físicas mentales resultantes de la depresión no tratada.

    7.- La ayuda puede ser recibida de:

    • Médicos generales.

    • Psiquiatras.

    • Psicólogos.

    • Sociedades médicas.

    • Centros de salud mental.

    • Hospitales psiquiátricos.

    • Grupos de apoyo.

    8.- Los pacientes deprimidos pueden necesitar ayuda para "conseguir ayuda" Es muy natural que los pacientes deprimidos puedan interferir con las personas que desean ayudarlos, la depresión hace a las personas sentirse cansadas, inútiles indefensos, sin esperanza, por lo tanto:

    • La gente deprimida severamente necesita el apoyo de su familia y amigos para aceptar su enfermedad y acudir al médico.

    • No ignorar los pensamientos suicidas, palabras o actos; buscar ayuda profesional inmediatamente.

    PSICOPATOLOGÍA Y SINTOMATOLOGÍA CLÍNICA PSIQUIÁTRICA

    La sensación de sentirse triste, decaído emocionalmente, y perder interés en las cosas que antes disfrutaba es lo que se llama depresión. Se debe saber que la depresión es una enfermedad como puede ser la diabetes o la artritis, y no es solo una sensación de tristeza o de desánimo. Esta enfermedad progresa cada día afectando sus pensamientos, sentimientos, salud física, y su forma de comportarse. La depresión no es culpa de la persona que la padece, como tampoco es una debilidad de la personalidad. Es una enfermedad médica que es muy frecuente y puede afectar a cualquier persona.

    Todos hemos experimentado estados de ánimo que implican depresión o alegría en algún momento de nuestras vidas. La pérdida de un trabajo o la muerte de un ser amado pueden dar por resultado depresión. La depresión es una de las condiciones diagnosticadas en forma más común entre los pacientes hospitalizados por trastornos mentales y también es bastante frecuente en la población en general. La depresión no respeta posición socioeconómica, logros educativos o cualidades personales; puede afligir a ricos o pobres, a personas con éxito o fracasados, a los muy educados o a los analfabetos. La depresión es mucho más común entre las mujeres que entre los hombres. Sin importar la región del mundo, raza, etnicidad y clase social, las mujeres tienen casi el doble de probabilidad de sufrir depresión que los hombres. Las mujeres tienden a amplificar sus estados de ánimo depresivos y los hombres encuentran medios de minimizar la misma. El problema central de la depresión, en el mundo contemporáneo, no solo se funda en la extensión creciente del fenómeno, principalmente en las ultimas décadas, ni en el reconocimiento de que “ la depresión es el síntoma universal de la psicopatología y la clínica psiquiátrica”, a tal punto que la nuestra ha sido llamada la “era de la depresión”.

    Se debe unir a lo anterior varios factores, relacionados entre sí, al crecimiento de su perfil sintomatológico, a sus nuevas modos expresivos cada vez más detectados por la clínica; al crecimiento de los métodos terapéuticos, biodinámicos, y psicodinámicos a nuestro alcance; a la mundialización del proceso perceptible y ubicable en múltiples formas clínicas en todas las culturas que pueblan el orbe.

    En los tiempos actuales la depresión es un síntoma psíquico muy frecuente relacionado con el tipo de vida que llevamos, nuestras relaciones familiares (problemas con la pareja o los hijos), en el ámbito académico (problemas en la escuela o universidad) o laboral (falta de empleo, remuneración insuficiente, problemas con el jefe) y otros. La misma lleva al que la siente, a la soledad, la pérdida de motivación, el retraso motor y la fatiga. Puede llegar incluso a convertirse en un trastorno psicótico donde el individuo se queda completamente incapacitado para actuar en forma normal en su vida de relación.

    Las personas deprimidas se consideran desgraciadas, frustradas, humilladas, rechazadas o castigadas. Miran el futuro sin esperanza. Los individuos deprimidos muestran:

    • Una consideración negativa de sí mismo. La persona deprimida muestra una marcada tendencia a considerarse como deficiente, inadecuada e inútil y atribuye sus experiencias desagradables a un defecto físico, moral o mental. Tiende a rechazarse a sí misma, ya que cree que los demás la rechazarán.

    • Una consideración negativa del mundo. Se siente derrotado socialmente. Considera al mundo como haciéndole enormes exigencias y presentándole obstáculos que se interfieren con el logro de los objetivos de su vida.

    • Una consideración negativa del futuro. Ve el futuro desde una perspectiva negativa y le da vueltas y más vueltas a una serie de expectativas negativas. El deprimido prevé que sus problemas y experiencias comunes continuarán indefinidamente y que se le amontonarán otros mucho peores en su vida.

    • Tienden a deformar sus experiencias, malinterpretan acontecimientos concretos e irrelevantes tomándolos como fracaso, privación o rechazo personal. Exageran o generalizan excesivamente cualquier situación por más sencilla que sea, tienden también a hacer predicciones indiscriminadas y negativas del futuro. Todo siempre va a ir contra sí mismo, acentuando lo negativo hasta casi excluir los hechos positivos.

    Las personas que padecen de depresión tienen ciertos síntomas característicos que les afectan casi todos los días por lo menos por un período de dos semanas. De estos síntomas los más característicos son :

    • Perder interés en las cosas que antes disfrutaba.

    • Sentirse triste, decaído emocionalmente o cabizbajo.

    Y se asocian los siguiente síntomas secundarios:

    • Sentir que no tiene energía, cansado, o al contrario, sentirse inquieto y sin poder quedarse tranquilo.

    • Sentir como que no vale nada o sentirse culpable.

    • Que le aumente o disminuya el apetito o el peso.

    • Tener pensamientos sobre la muerte o el suicidio.

    • Tener problemas para concentrarse, pensar, recordar, o tomar decisiones.

    • No poder dormir, o dormir demasiado.

    Además se asocian otros síntomas de tipo físico o psicológico, como pueden ser:

    • Dolores de cabeza.

    • Dolores generales por todas las partes del cuerpo.

    • Problemas digestivos o gástricos .

    • Problemas sexuales.

    • Sentirse pesimista

    • Sentirse ansioso o preocupado.

    En la cultura occidental se enfoca el papel de los eventos estresantes y recursos en los trastornos afectivos y luego se plantea la cuestión de los índices de depresión en apariencia más altos entre las mujeres que entre los hombres.

    Las conceptualizaciones del papel del estrés en la psicopatología en general y en la depresión en particular han propuesto de manera típica que este es uno de los tres factores amplios que es importante considerar: diátesis, estrés y recursos o apoyos sociales. La diátesis se refiere al hecho de que debido a condiciones genéticas o constitucionales o sociales, ciertos individuos pueden tener una predisposición o vulnerabilidad para desarrollar depresión. El estrés puede actuar como un desencadenante para activar esta predisposición, en especial cuando los individuos carecen de recursos para adaptarse al mismo.

    La depresión es a la psicopatología lo que el catarro a la medicina; nos afecta a todos, pero en mayor medida a las mujeres (la proporción es de 3 mujeres por cada hombre) aunque la mayor incidencia de suicidios consumados corresponde a los varones. El índice es mayor en mujeres casadas que en solteras. Se ha demostrado que las mujeres reaccionan de forma más ansiosa que los hombres frente a las situaciones conflictivas de la vida.

    La mujer deprimida percibe a menudo fuertes sentimientos de aversión hacia sí misma; se siente inútil y culpable de sus insuficiencias. Pueden comenzar a producirse ataques de llanto, pérdida de peso e insomnio. La comida no sabe bien, el sexo no resulta excitante y se pierde todo el interés por la gente afectivamente ligada a ella. Esta mujer deprimida puede empezar a tener deseos suicidas. A medida que sus intenciones se hacen más serias, las ideas esporádicas se convierten en deseos; preparará incluso un plan y lo pondrá en práctica. Hay pocos trastornos psicológicos que sean tan debilitadores y ninguno que produzca tanto sufrimiento como la depresión grave.

    Si se puede mejorar la orientación negativa o dicho de otra forma, lo que el individuo se dice a sí mismo de los hechos o pensamientos que le acontecen en el diario vivir, entonces se puede decir que mejora y pasa a tomar la vida de una forma más real, positiva, logrando así un cambio de su conducta tanto para él como con respecto a lo que lo rodea, sean personas o acontecimientos en general. Para ello, lógicamente, se necesita una terapia personalizada.

    Cuando se ha pasado por varias depresiones y se tienen datos suficientes para pensar que son orgánicas, existe medicación que previene, con distinta eficacia según los casos, la aparición de futuros episodios depresivos.

    Un modo de vida adecuado puede hacernos más inmunes a la depresión. Cada persona ha de encontrar la forma en que quiere vivir, quizá lo más conveniente sería diversificar los intereses y encontrar un equilibrio entre ellos, considerar los diversos aspectos de nuestra vida como el trabajo, el descanso, la familia, la pareja, los hijos, las amistades, los hobbies, la vida espiritual, y desarrollarlos adecuadamente. La polarización sobre unos aspectos, olvidando los otros, nos hacen más vulnerables. El tratamiento ha de ser abordado por profesionales de la salud, psiquiatras o psicólogos, y los métodos son diversos, según los casos. Si estamos ante un episodio agudo de depresión o ante un período de progresivo deterioro, estará indicada la hospitalización. En depresiones graves puede estar indicado el uso de terapia convulsiva. El tratamiento médico con medicación es siempre adecuado, pues alivia un sufrimiento innecesario.

    En todos los casos, la psicoterapia de apoyo es necesaria, en ella se ayuda al enfermo, en un principio a desahogarse, y posteriormente a identificar y asimilar los eventos de su vivencia, que pueden estar implicados en el desarrollo y mantenimiento de su estado, para mediante el entendimiento, la comprensión, la simulación, el aprendizaje y el cambio de determinados aspectos de la vida, prevenir futuros episodios. Las personas desarrollan defensas para afrontar y superar las depresiones leves que se originan por las frustraciones cotidianas.

    Debemos saber que la depresión va más allá de la voluntad; por ello cuando se trate de familiares no se deben poner metas difíciles de alcanzar, tampoco reclamar su conducta, sino asimilar que es el proceso de una enfermedad que rompe con los hábitos. Hay gente que se abraza a la depresión y la hace una forma de vivir; es entonces cuando la familia se separa y quien no conoce la naturaleza de esta patología dice y hace cosas que lastiman al enfermo.

    No se debe acusar a la persona deprimida de aparentar enfermedades o flojera ni esperar que salga inmediatamente de la depresión. Con el tratamiento adecuado presentará mejoría en un plazo de dos a tres semanas, ya que el tiempo de recuperación en psiquiatría es muy lento.

    Hay que tener en cuenta que la ansiedad hace a las personas trabajar cuando es funcional; cuando es disfuncional las paraliza y sólo cuando altera sus vidas acuden al médico; aunque con la depresión también se vuelven más sensibles, más receptivos; crecen y entienden más la vida.

    Para el tratamiento de las depresiones más comunes, las reactivas, se han formulado tres teorías en la psicoterapia conductual.

    Baja proporción de reforzamiento. La depresión se debe a una baja proporción del reforzamiento positivo seguido de respuestas específicas, bien porque existen pocos acontecimientos reforzadores en el ambiente del paciente y porque éste no suele tener respuestas gratificantes (posiblemente por falta de habilidades sociales). Los síntomas cognitivos y verbales de la depresión son consecuencia de la ausencia de respuestas que crea esta pérdida de reforzamiento. Es decir, el individuo deja de hacer más esfuerzos para obtener los resultados deseados porque los anteriores fracasaron. La terapia se dirige a identificar fuentes potenciales de reforzamiento en el ambiente del paciente y a desarrollar métodos para aumentar su disponibilidad (entrenamiento en habilidades sociales).

    Pérdida de control: indefensión aprendida. Una persona se deprime cuando cree que su conducta tiene poca o ninguna influencia sobre el resultado de los acontecimientos, es decir, no tiene ningún control. La terapéutica incluye:

    • Cambiar la posibilidad de acontecimientos provocadores de depresión con cambios ambientales.

    • Reevaluar las metas y las normas del paciente para que se vuelva más realista y reducir la posibilidad de que insista en el fracaso (pueden utilizarse varios tipos de terapias cognitivas para ello).

    • Desarrollar expectativas de control, por ejemplo, resaltando la variedad de habilidades sociales y comunicativas relevantes del paciente, aumentando el repertorio de actividades generales de modo que existan más oportunidades de resultados positivos y proporcionar estrategias de autocontrol eficaces.

    • Modificar atributos poco realistas de los fracasos, resaltando las circunstancias que impiden el resultado deseado.

    • Modificar atributos poco realistas de éxito, resaltando las cualidades personales relevantes (fomento de la autoestima).

    Distorsiones cognitivas. El estado depresivo surge de distorsiones cognitivas basadas en un conjunto de pensamientos negativos respecto a la visión del individuo de sí mismo, del mundo y del futuro. La terapia se dirige a la variedad creciente de actividades del paciente, identificando los pensamientos automáticos que siguen a la percepción de una dificultad, generando pensamientos alternativos (no depresivos) de índole más realista y adaptable, poniendo a prueba la credibilidad de estas alternativas y modificando los supuestos inadaptados que parecen caracterizar los pensamientos automáticos que conducen a las respuestas depresivas.

    La depresión ha sido subdividida en varias categorías. A continuación se explican algunas de las principales.

    TRASTORNOS DEPRESIVOS PRIMARIOS

    Básicamente los Trastornos Depresivos Primarios se dividen en 2 grandes grupos:

    • Trastorno Depresivo Mayor

    • Distimia

    Trastorno depresivo mayor. Este se caracteriza por la presencia de uno o más Episodios Depresivos Mayores. El Episodio Depresivo Mayor abarca 5 o más de los siguientes síntomas:

    • Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día

    • Disminución importante del interés o de la capacidad para el placer (disfrutar la vida) en todas o casi todas las actividades

    • Pérdida importante de peso (sin haber realizado dieta) o aumento significativo de peso, o disminución o aumento del apetito casi cada día.

    • Insomnio o hipersomnia (sueño durante el día).

    • Agitación o retardación psicomotora

    • Fatiga o pérdida de la energía

    • Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados

    • Disminución de la autoestima y de la confianza en sí mismo

    • Disminución de la capacidad para pensar, tomar decisiones o concentrarse

    • Visión pesimista, poco promisoria o "negra" del futuro

    • Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse.

    Estos síntomas persisten por lo menos dos semanas y producen un malestar muy significativo que altera la vida familiar, social, laboral y de otras áreas importantes de la actividad de la persona. Cuando estos episodios depresivos mayores se repiten (Depresión Mayor Recurrente) suele haber por lo menos un intervalo libre de síntomas, de alrededor de dos meses, entre uno y otro. En la forma melancólica de la depresión mayor se incluyen los siguientes síntomas típicos:

    • Falta de reactividad a los estímulos habitualmente placenteros (no se siente mejor, ni siquiera temporalmente, cuando sucede algo bueno)

    • Una cualidad distinta del estado de ánimo depresivo (por Ej.. la depresión se experimenta en forma diferente al tipo de sentimiento que acompaña a la muerte de un ser querido)

    • La depresión es habitualmente mayor en la mañana, mejorando el estado de ánimo al anochecer

    • Despertar precoz (por Ej. 2 horas antes de lo habitual) que suele estar acompañado de angustia

    El tratamiento del Episodio Depresivo Mayor es fundamentalmente farmacológico acompañado por una psicoterapia de apoyo al paciente y de orientación y psicoeducación a los familiares del mismo respecto a lo que pueden y/o deben realizar para ayudar a la persona que está sufriendo. Suele ser muy difícil para una persona que nunca ha experimentado un episodio depresivo poder entender que se trata. El apoyo afectivo por parte de la familia es de fundamental importancia. En los casos severos, especialmente cuando existe ideación suicida, se podría indicar una internación hospitalaria. Cuando el paciente comienza a recuperarse puede comenzar a trabajarse mediante psicoterapia, ya que durante la fase de duración del Episodio Depresivo Mayor la persona es prácticamente inaccesible a las palabras, es decir, que hablándoles no es posible ayudarlos completamente, ya que el dolor que padecen es demasiado intenso. Incluso algunos pacientes se niegan a hablar o escuchar durante esta fase de esta forma de depresión, sólo quieren "dormir todo el día" o estar a "oscuras y en silencio en su habitación". Cuando un paciente experimenta por primera vez en su vida un Episodio Depresivo Mayor tiene un 50% de probabilidades de padecer otro, si ha experimentado un segundo Episodio Depresivo Mayor tiene un 80% de probabilidades de padecer un tercero. En situaciones como éstas se habla de Depresión Mayor Recurrente. El tratamiento farmacológico y psicoterapéutico cobran una vital importancia. El mismo tiene como fin: evitar que éstos episodios nunca más se repitan y en el caso de producirse un nuevo Episodio Depresivo Mayor, que éste tenga una duración más corta y una intensidad menor.

    El trastorno depresivo mayor, tanto en adolescentes como en adultos, es dos veces más frecuente en mujeres que en varones. En la edad prepuberal los niños y las niñas están afectados en la misma proporción. Tanto en varones como en mujeres las tasas son más altas en el grupo de edades comprendidas entre los 25 y los 44 años, mientras que tanto en hombres como en mujeres las tasas más bajas se dan en las personas de más de 65 años.

    Los estudios del trastorno depresivo mayor han indicado un amplio intervalo de valores para la proporción de la población adulta que padece el trastorno. El trastorno depresivo mayor puede empezar a cualquier edad, y la edad promedio de inicio es alrededor de los 35 años. Los datos epidemiológicos sugieren que la edad de inicio está disminuyendo entre las personas nacidas más recientemente. El curso del trastorno depresivo mayor, recurrente, es variable. Algunas personas tienen episodios aislados separados por muchos años sin síntomas depresivos, en tanto que otras tienen episodios agrupados, e incluso otras tienen episodios cada vez más frecuentes a medida que se hacen mayores. Algunos datos sugieren que, en general, los períodos entre cada episodio duran más en las fases tempranas del curso del trastorno. El número de episodios previos es predictor de las probabilidades de presentar un episodio depresivo mayor posterior.

    Los episodios depresivos mayores pueden desaparecer completamente (aproximadamente en dos terceras partes de los casos) y no hacerlo o hacerlo sólo parcialmente (en aproximadamente un tercio de los casos). Los sujetos que presentan sólo una remisión parcial tienen más probabilidades de presentar otros episodios y de continuar con el patrón de recuperación parcial ínter episódica. Por tanto, las especificaciones de curso, con recuperación ínter episódica total sin recuperación ínter episódica total, pueden tener valor pronóstico. Algunos sujetos presentan un trastorno distímico previo al inicio del trastorno depresivo mayor, episodio único.

    Los estudios de seguimiento del curso natural sugieren que después de 1 año del diagnóstico de un episodio depresivo mayor del 40% de los sujetos presenta aún síntomas que son de la suficiente gravedad como para cumplir los criterios para un episodio depresivo mayor, más o menos el 20% sigue teniendo algunos síntomas que ya no cumplen los criterios completos para un episodio depresivo mayor y un 40% no presenta trastorno del estado de ánimo. La gravedad del episodio depresivo mayor inicial parece ser predictora de la persistencia del trastorno. También las enfermedades médicas son un factor de riesgo para episodios más persistentes.

    A menudo, los episodios de trastorno depresivo mayor se producen después de un estrés psicosocial grave, como la muerte de un ser querido o el divorcio. Algunos estudios sugieren que los acontecimientos psicosociales (estresores) desempeñan un papel importante en la precipitación del primer o el segundo episodios posteriores. Las enfermedades médicas crónicas y la dependencia de sustancias (especialmente la dependencia de alcohol o cocaína) pueden contribuir al inicio o la exacerbación del trastorno depresivo mayor.

    El trastorno depresivo mayor es 1,5-3 veces más frecuente en los familiares biológicos de primer grado de las personas con este trastorno que en la población general. Hay pruebas de un mayor riesgo de dependencia del alcohol en familiares biológicos de primer grado adultos y puede haber un aumento de la incidencia de trastorno por déficit de atención con hiperactividad en los hijos de adultos con este trastorno.

    Distimia. La distimia presenta síntomas similares a la depresión mayor, pero se diferencian entre sí respecto a:

    • Tipo de evolución: el estado de ánimo depresivo es crónico (no presenta intervalos libres de síntomas o mejorías significativas) y dura por lo menos 2 años.

    • Severidad de los síntomas: los mismos suelen ser leves o moderados, sin una alteración significativa de las relaciones familiares, sociales y laborales del individuo.

    El tratamiento de la Distimia (o Neurosis Depresiva) es fundamentalmente psicoterapéutico. Aunque cuando el Trastorno Distímico dificulta la vida de relación del individuo (con los familiares y amigos) o el rendimiento laboral o académico, los fármacos antidepresivos pueden llegar a ser de gran ayuda para que el individuo recupere a corto plazo un nivel de bienestar que no lo discapacite para desempeñarse en su vida afectiva, social y laboral.

    En los niños el trastorno distímico parece presentarse por igual en ambos sexos y provoca frecuentemente un deterioro del rendimiento escolar y de la interacción social. En general, los niños y adolescentes con un trastorno distímico están irritables e inestables, además de tristes. Tienen una baja autoestima y escasas habilidades sociales, y son pesimistas. En los adultos las mujeres son dos o tres veces más propensas que los varones a presentar un trastorno distímico.

    Frecuentemente, el trastorno distímico tiene un inicio temprano e insidioso (por Ej., en la niñez, adolescencia o al principio de la edad adulta), así como un curso crónico. Habitualmente, en el marco clínico, los sujetos con trastorno distímico presentan un trastorno depresivo mayor superpuesto, que suele ser la razón por la que buscan tratamiento. Si el trastorno distímico precede al inicio del trastorno depresivo mayor, es menos probable que se produzca una recuperación completa espontánea entre los episodios depresivos mayores y hay más probabilidades de presentar más episodios posteriores.

    El trastorno distímico es más frecuente entre los familiares biológicos de primer grado de las personas con trastorno depresivo mayor que entre la población general.

    TRASTORNOS DEPRESIVOS SECUNDARIOS

    Los trastornos depresivos secundarios comprenden:

    1.- Depresión debida a sustancias. Las causas más comunes son:

    • Algunas píldoras anticonceptivas

    • Ciertos analgésicos

    • Ciertos antibacterianos

    • Ciertos antihipertensivos

    • Ciertas hormonas esteroides

    • Cocaína

    • Anfetaminas

    • Alcohol en altas dosis

    2.- Depresión debida a enfermedad o condición médica. Las causas más comunes son:

    • Posparto

    • Alteraciones hormonales (especialmente el hipotiroidismo)

    • Alteraciones neurológicas (por Ej. accidentes cerebro vasculares, demencias, epilepsias)

    • Infecciones (por Ej. SIDA, mononucleosis)

    • Cáncer (especialmente de páncreas)

    • Anemia

    • Déficit de vitaminas.

    3.- Depresión secundaria a otro trastorno mental.

    • Trastorno de pánico

    • Trastorno obsesivo-compulsivo

    • Trastorno por estrés postraumático

    • Trastornos psicóticos

    • Fase de agotamiento del Estrés

    4.- Duelo. Ocurre como una reacción normal ante la muerte de un ser querido. Se piensa que este duelo intenso tiene una función psicológica positiva al ayudar a las personas a adaptarse. Sin embargo, un periodo de duelo prolongado en exceso acompañado de preocupación por sentimientos de inutilidad, deterioro marcado del funcionamiento y retardo psicomotor grave, pueden indicar un trastorno afectivo importante. Las culturas varían en duración normal del duelo, pero la depresión grave, incapacitante, rara vez continua después de los primeros tres meses.

    DEPRESIÓN EN LA INFANCIA Y EN LA ADOLESCENCIA

    La historia de la depresión infantil ha atravesado diferentes etapas. De ser intensamente cuestionada o negada, a ser considerada una de las más frecuentes causas de consulta psicopediátrica.

    La depresión infantil posee algunas características similares a la depresión en el adulto, aunque con síntomas acompañantes peculiares. Cualquier trastorno emocional que se manifieste a través de síntomas en la conducta o en los aprendizajes, puede ser debido a una depresión. Cualquier cambio de conducta, a peor, en un niño, puede ser un índice de depresión. La depresión infantil, al igual que la de los adultos, responde bien a la combinación de dos tipos de tratamiento:

    • Acción psicoterápica, preferentemente cognitiva, que debe extenderse al entorno familiar.

    • Tratamiento farmacológico con psicofármacos antidepresivos (AD).

    En toda depresión hay factores bioquímicos. También en toda depresión hay factores psicológicos, y de ahí que la combinación de terapéuticas que aborden ambos factores sean lo más eficaz.

    ASPECTOS GENERALES SOBRE ADOLESCENCIA, PUBERTAD, JUVENTUD.

    La adolescencia consiste más en un proceso, en una etapa de transición que en un estadio con límites temporales fijos. Ahora bien, los cambios que ocurren en este momento son tan significativos que resulta útil hablar de la adolescencia como un periodo diferenciado del ciclo vital humano. La adolescencia comienza con la pubertad, es decir, con una serie de cambios fisiológicos que desembocan en plena maduración de los órganos sexuales, y la capacidad para reproducirse y relacionarse sexualmente. El intervalo temporal en que transcurre comenzaría a los 11-12 años y se extendería hasta los 18-20. Sin embargo no podemos equiparar a un chico de 13 con uno de 18 años; por ello hablaremos de "adolescencia temprana" entre los 11-14 años (que coincide con la pubertad), y luego de un segundo periodo de "juventud" entre los 15-20 años; su prolongación hasta llegar a la adultez, dependerá de factores sociales, culturales, ambientales, así como de la adaptación personal.

    En sociedades diferentes a la nuestra y también en la misma sociedad occidental, en otros tiempos, la adolescencia puede, o podía, darse por terminada con el matrimonio y la entrada en el mundo laboral. En la actualidad, y dentro del contexto occidental, la generalizada demora del momento del matrimonio, la situación de prolongación de los estudios y, sobre todo, de desempleo juvenil, ha hecho difícil la delimitación final de la edad adolescente; en definitiva la sociedad occidental ha contribuido a alargar la adolescencia mucho más de lo habitual en otras sociedades. Los cambios biológicos marcan el inicio de la adolescencia, pero esta no se reduce a ellos, sino que se caracteriza además por significativas transformaciones psicológicas y sociales.

    ADOLESCENCIA: ÉPOCA DE INMADUREZ EN BUSCA DE MADUREZ:

    El ingreso en el mundo adulto exige una serie de cambios, de maduraciones en todos los niveles del ser que desembocan en actitudes y comportamientos de madurez. Este cambio pone de manifiesto que el verdadero sentido de la etapa adolescente es la maduración de la autonomía personal. El adolescente en medio de su desorientación y conflictos persigue tres objetivos íntimamente relacionados entre sí:

    • Conquista de madurez entendida como personalidad responsable.

    • Logro de la independencia.

    • Realización de la cualidad de tener una existencia independiente, de ser, en definitiva, persona.

    La adolescencia debe entenderse, por consiguiente, como un complejo proceso de maduración personal, como una "etapa de inmadurez en busca de madurez". Pero la inmadurez del adolescente es distinta a la del niño o el adulto inmaduro:

    • La inmadurez del niño es la de la persona que, sin valerse de sí misma, no percibe esta situación como problemática.

    • La inmadurez del adolescente es la de quien no sabiendo valerse por sí mismo, experimenta el deseo de hacerlo, y al intentar conseguirlo pone en marcha capacidades nuevas, es decir, inmaduras.

    • La inmadurez del adulto normalmente no es debida a una falta de experiencia ante situaciones nuevas, sino a una ausencia de esfuerzo.

    Al comparar las actitudes o el comportamiento del adolescente con el "niño bueno" o el adulto responsable, se puede tener una falsa impresión de retroceso, ya que el adolescente es menos ordenado, menos sociable, menos dócil y menos respetuoso que antes; pero eso no significa que sea menos maduro o menos responsable. Ahora el adolescente necesita obrar por convicciones personales lo que le conduce a replantearse su comportamiento anterior. Ha elegido un campo de juego más difícil que antes, y esto produce que se obtengan peores resultados, sin embargo estos resultados no son signos de retroceso, sino de crecimiento, de madurez propia de la adolescencia. Por tanto sería un error creer que la madurez llega de pronto al final de la adolescencia.

    A partir de los 12 años comienza el aprendizaje para saber afrontar la realidad de modo personal. A lo largo de este aprendizaje el chico/a denota comportamientos inmaduros, pero hay que decir que estos comportamientos son necesarios para el desarrollo de la personalidad. El adolescente madura en la medida en que se decide a recorrer el camino recién descubierto sin "andaduras". El progreso es más lento y difícil pero también más efectivo. "El concepto de madurez respecto al adolescente no debe considerarse un estado fijo o el punto final de proceso de desarrollo; la madurez es un término relativo que denota el grado en que la persona descubre y es capaz de emplear recursos, que se hacen accesibles a él en el proceso de crecimiento".

    Junto con los comportamientos inmaduros, se dan también desde el inicio de la etapa adolescente, comportamientos que denotan cierta madurez; porque un rasgo de inmadurez solamente queda evidenciado cuando se ha producido algún progreso de algún tipo. La adolescencia es una época de inmadurez que normalmente (no siempre) deja paulatinamente de serlo.

    PRINCIPALES TEORÍAS SOBRE LA ADOLESCENCIA:

    Teoría psicoanalítica de FREUD:

    Según esta teoría la adolescencia es un estadio del desarrollo en el que brotan los impulsos sexuales y se produce una primacía del erotismo genital. Supone, por un lado, revivir conflictos edípicos infantiles y la necesidad de resolverlos con mayor independencia de los progenitores y, por otro lado, un cambio en los lazos afectivos hacia nuevos objetos amorosos.

    Teoría de la adolescencia de ERIKSON:

    Para ERIKSON la adolescencia es una crisis normativa, es decir, una fase normal de incremento de conflictos, donde la tarea más importante es construir una identidad coherente y evitar la confusión de papeles.

    Visión psicosociológica:

    Esta visión subraya la influencia de los factores externos. La adolescencia es la experiencia de pasar una fase que enlaza la niñez con la vida adulta, y que se caracteriza por el aprendizaje de nuevos papeles sociales: no es un niño, pero tampoco es un adulto, es decir, su estatus social es difuso. En este desarrollo del nuevo papel social, el adolescente debe buscar la independencia frente a sus padres. Surgen ciertas contradicciones entre deseos de independencia y la dependencia de los demás, puesto que se ve muy afectado por las expectativas de los otros.

    Escuela de Ginebra. PIAGET:

    Este autor señala la importancia del cambio cognitivo y su relación con la afectividad. El importante cambio cognitivo que se produce en estas edades genera un nuevo egocentrismo intelectual, confiando excesivamente en el poder de las ideas.

    Teoría de ELKIND:

    Como autor de orientación piagetiana, habla de dos aspectos de ese egocentrismo adolescente: "la audiencia imaginaria", que es la obsesión que tiene el adolescente por la imagen que los demás poseen de él, y la creencia de que todo el mundo le esta observando; y "la fábula personal" que es la tendencia a considerar sus experiencias como únicas e irrepetibles.

    Teoría focal de COLEMAN:

    Este autor toma a la adolescencia como crisis, si bien los conflictos se dan en una secuencia, de tal forma que el adolescente puede hacerlos frente y resolver tantos conflictos sin saturarse.

    DESARROLLO FÍSICO DEL ADOLESCENTE:

    Durante la adolescencia se produce un importante crecimiento corporal, incrementándose el peso y la estatura. En las chicas se ensanchan las caderas, redondeándose por el incremento de tejido adiposo; en los chicos se ensanchan los hombros y el cuello se hace más musculoso. Durante este periodo del desarrollo humano es cuando maduran los órganos sexuales, tanto internos como externos, y generalmente les ocurre antes a las chicas que a los chicos debido a factores hormonales:

    • En las chicas se produce una dilatación de los ovarios y la primera menstruación.

    • En los chicos se desarrolla el pene y los testículos, así como la próstata y el uréter; aparece la primera eyaculación.

    También se desarrollan los caracteres sexuales secundarios:

    • En las chicas vello púbico y en las axilas; crecimiento de los senos.

    • En los chicos vello púbico, facial y en las axilas; cambio de la voz.

    La incertidumbre con la que se viven estos cambios, ya sean más temprana o tardíamente, tiene mucha relación con el sentimiento de confianza en uno mismo, y del entorno social significativo del adolescente.

    DESARROLLO AFECTIVO DEL ADOLESCENTE:

    LA IDENTIDAD PERSONAL:

    La adolescencia es un momento de búsqueda y consecución de la identidad personal. Esta identidad es de naturaleza psicosocial y contiene importantes ingredientes de naturaleza cognitiva: El adolescente se juzga a sí mismo a la luz de cómo es percibido por los otros, y se compara con ellos. Esos juicios pueden ser conscientes o inconscientes, con inevitables connotaciones afectivas, que dan lugar a una conciencia de identidad exaltada o dolorosa, pero nunca afectivamente neutra. El autoconcepto es el elemento central de la identidad personal, pero integra en sí mismo elementos corporales, psíquicos, sociales y morales.

    Los cambios fisiológicos obligan a revisar y rehacer la imagen del propio cuerpo: La preocupación por el propio físico pasa a primer plano. Pero no sólo la imagen del propio físico, sino la representación de sí mismo pasa a constituir un tema fundamental. El adolescente tiene una enorme necesidad de reconocimiento por parte de los otros, necesita ver reconocida y aceptada su identidad por las personas (adultos, compañeros) que son significativas para él. Es este reconocimiento y aceptación lo que asegura un concepto positivo de sí mismo.

    CONDUCTA SEXUAL:

    Con la pubertad ha comenzado la capacidad sexual propia del organismo humano maduro, con la instauración de la genitalidad. En todos los tiempos y en todas las sociedades, la adolescencia parece haber sido una etapa de peculiar actividad sexual. Lo que varía de unas épocas a otras, de unas sociedades a otras, son los modos o patrones de ejercer esa sexualidad. La actividad más característica entre adolescentes suele ser la conducta heterosexual de caricias íntimas, dentro de un marco de encuentro, que puede dar lugar a desarrollar distintos tipos de sentimientos y comportamientos: desde la mera simpatía y amistad, hasta el enamoramiento propiamente dicho.

    DESARROLLO COGNITIVO DEL ADOLESCENTE:

    El niño de 11-12 años va entrando en lo que la Escuela de Ginebra denomina: "Periodo de operaciones formales", el pensamiento lógico ilimitado, que alcanza su pleno desarrollo hacia los 15 años. (Estudios posteriores lo prolongan hasta los 18-20 años). Este periodo (de las operaciones formales)se caracteriza por el desarrollo de la capacidad de pensar más allá de la realidad concreta. La realidad es ahora un subconjunto de lo posible, de las posibilidades para pensar. En la etapa anterior el niño desarrollo un número de relaciones en la interacción con materiales con materiales concretos; ahora puede pensar acerca de la relación de relaciones y otras ideas abstractas. El adolescente de pensamiento formal tiene la capacidad de manejar, a nivel lógico, enunciados verbales y proposiciones en vez de objetos concretos únicamente (pensamiento proposicional). Es capaz de entender plenamente, y apreciar las abstracciones simbólicas del álgebra y las críticas literarias, así como el uso de metáforas en la literatura. A menudo se ve involucrado en discursiones espontáneas sobre filosofía y moral, en las que son abordados conceptos abstractos, tales como justicia y libertad.

    Desarrolla estrategias de pensamiento hipotético-deductivo, es decir, ante un problema o situación actúa elaborando hipótesis (posibles explicaciones con condiciones supuestas), que después comprobará si se confirman o se refutan. Puede manejar las hipótesis de manera simultánea o sucesiva, y trabajar con una o varias de ellas. La comprobación de las hipótesis exige la aplicación del razonamiento deductivo: capacidad de comprobar sistemáticamente cada una de las hipótesis establecidas, después de seleccionarlas y analizarlas. Estudios posteriores han ido matizando algunas de las ideas expuestas por PIAGET, aunque los conceptos anteriores parecen mantenerse. Los últimos trabajos sobre el tema, indican que parece ser que el contenido de la tarea y los conocimientos previos del niño sobre dicha tarea influyen decisivamente a la hora de utilizar o no estrategias de pensamiento formal.

    DESARROLLO LINGÜÍSTICO DEL ADOLESCENTE:

    Durante la adolescencia el lenguaje continúa desarrollándose, ganando en complejidad (mayor dominio de las estructuras sintácticas, frases mucho más largas, incremento del vocabulario, uso de terminología más abstracta) a la vez del nivel de abstracción que va desarrollando el pensamiento formal. Las relaciones lenguaje-pensamiento continúan siendo objeto de discursión entre los investigadores. El pensamiento parece que se desarrolla en los primeros años, a partir de acciones sobre los objetos y las personas sin la utilización del lenguaje. Desde los 5-7 años uno y otro se complementan y se influyen recíprocamente, y, según los últimos estudios el lenguaje influye en la adquisición y desarrollo del pensamiento formal (en contra de las tesis piagetianas, que subordinan el lenguaje al pensamiento durante todo el proceso evolutivo).

    EL DESARROLLO SOCIAL DEL ADOLESCENTE:

    INTRODUCCIÓN:

    • Emancipación familiar: En la adolescencia los espacios donde son posibles las interacciones sociales se expanden, mientras que se debilita la referencia familiar. La emancipación respecto a la familia no se produce por igual en todos los adolescentes; la vivencia de esta situación va a depender mucho de las prácticas imperantes en la familia. Junto a los deseos de independencia, el adolescente sigue con una enorme demanda de afecto y cariño por parte de sus padres, y estos a su vez continúan ejerciendo una influencia notable sobre sus hijos. En nuestra sociedad se esta produciendo cada vez más un aplazamiento de las responsabilidades sociales y la adquisición de la propia independencia. Algunos adultos continúan siendo eternamente adolescentes: se habla del síndrome de "perpetua adolescencia", con sentimientos de inferioridad, irresponsabilidad, ansiedad, egocentrismo,...

    • El grupo de compañeros: Paralelamente a la emancipación de la familia el adolescente establece lazos más estrechos con el grupo de compañeros. Estos lazos suelen tener un curso típico: primero es la pandilla de un solo sexo, más tarde se fusionan con las pandillas de distinto sexo, y al final se acaban consolidando las relaciones de pareja. Por lo general el adolescente observa el criterio de los padres en materias que atañan a su futuro, mientras que sigue más el consejo de sus compañeros en opciones de presente.

    SOCIABILIDAD DEL ADOLESCENTE:

    Con el desarrollo de la sociabilidad llegamos a un tema que se centra plenamente en la problemática de la psicología social. La sociabilidad se manifiesta en la búsqueda de un socius, de un compañero; o también por la integración en un grupo. Dos aspectos generalmente enmarcados en el campo de la psicología social son las relaciones individuales por una parte, y el grupo por otra. Pero para poder vivir las relaciones interpersonales, para poder integrarse en un grupo se precisa una condición previa: El deseo de la persona y su aptitud para vivir con otro. Esta aptitud no es algo innato, sino que varía a lo largo del desarrollo. La sociabilidad es la capacidad, la aptitud que permite al individuo vivir con los otros y en grupo, y es fruto de comprensión hacia el otro, de posibilidad de simpatía y empatía. A partir de los 8 años es lo "extremo de la personalidad" lo que motiva las simpatías. Desde los 10 años las motivaciones tienen en cuenta preferentemente la conducta del individuo frente al grupo (por ejemplo ser buen compañero). A partir de los 11-13 años la elección de compañeros se basa sobretodo en aspectos individuales del carácter. La simpatía en el momento de la adolescencia se dirige cada vez más hacia la personalidad total del otro; y tiene en cuenta, sobretodo, las cualidades afectivas del otro. Con el desarrollo de la madurez las posibilidades asociativas se multiplican, y las relaciones sociales se descubren mejor. El adolescente no sólo tiene la necesidad de encontrar un amigo, sino, que de hecho se hace capaz de vivir la amistad dado que tiene la capacidad de sociabilidad. En la sensibilidad social se distingue entre: sensibilidad ante la persona, y la sensibilidad a las normas del grupo. Son estos dos aspectos los que se manifiestan en las relaciones con los otros, como más característicos en la adolescencia.

    • La amistad:

    Las amistades juegan un doble papel en la adolescencia: En el desarrollo de la personalidad, reforzando el "yo". En el proceso de socialización. Es la primera vez que se establece una relación no-biológica y no-institucional con el otro. THAN HUONG ha llevado a cabo una investigación con adolescentes para estudiar el significado de la amistad en la integración social, y en particular el papel que desempeña en el camino hacia el amor, la sexualidad, la propia conciencia y la del otro. Una de las preguntas hacía referencia a las relaciones de los adolescentes con sus padres. Tras las respuestas se puede deducir que los momentos más difíciles en la relación con los padres corresponde al intervalo de edad de entre 11-12 años, y 14-15 años. Un 87´50% de adolescentes declara que no habla con sus padres de cosas íntimas, no confían fácilmente en sus padres principalmente en lo que concierne a la vida sentimental, a los problemas muy personales, y en algunos casos a los problemas políticos o religiosos. Todos estos temas personales que los adolescentes no confían a sus padres se los cuentan a los amigos. Por lo que respecta a la sexualidad sólo un 24% han sido informados por sus padres. La amistad tiene una función muy importante en la integración de la sociedad. El hecho de sentirse integrado en el mundo y en la sociedad por medio de la amistad contribuye al mismo tiempo a reforzar y sociabilizar el "yo". La amistad juvenil permite que se tome conciencia de la realidad del otro, se forman actitudes sociales, se toma experiencia en las relaciones interpersonales. Si las amistades juveniles contribuyen a un aprendizaje de las relaciones interpersonales, el pertenecer a un grupo o a una banda puede aparecer como un aprendizaje de la vida en sociedad.

    • El grupo:

    No todas las palabras con las que se designan a los grupos (pandilla, banda, el "gang" grupo, asociación, sociedades de adolescentes,...) significan lo mismo. La banda, igual que el "gang" los forman jóvenes espontáneamente; estos jóvenes que componen la banda, suelen vivir al margen de la sociedad, aunque no cometan necesariamente actividades delictivas. Mientras que las bandas no están organizadas desde fuera, el grupo si puede estar organizado o institucionalizado; de hecho hay grupos a los que pertenece el adolescente aunque el no quiera, como son por ejemplo el grupo familiar, el grupo escolar, o el grupo de trabajo. El adolescente espera del grupo que le permita la conquista de su autonomía, pero una vez que llega a ser independiente abandona el grupo porque la noción de autonomía y la de grupo se oponen. Es normal que el adolescente se salga del grupo para comprometerse en relaciones personales, y en relaciones con el otro sexo.

    RELACIONES ENTRE PADRES E HIJOS ADOLESCENTES:

    Los adolescentes se encuentran con dos grandes fuentes de influencia social en su desarrollo: Los, amigos que adquieren un papel fundamental en este periodo; y la familia (especialmente los padres). Hay investigaciones que demuestran, que el hecho de que el adolescente mantenga estrechas relaciones positivas, tanto con la familia, como con los amigos, contribuye a su adaptación social actual y futura. En el periodo adolescente el chico/a, al igual que en la infancia, necesita cariño, afecto y apoyo por parte de sus padres; así como también de mayor comprensión y paciencia, ya que, esta sufriendo una serie de cambios en su forma de pensar y en su aspecto físico, que en un primer momento, no sabe como afrontar y por lo tanto necesita de la ayuda de los adultos. Tanto el grupo de iguales, como los padres, se convierten en fuentes importantes para ofrecer apoyo social al adolescente. El grado de influencia que ofrece cada grupo social (padres/iguales) variará en función del tipo de relación actual, en función de la disponibilidad que presente cada uno de ellos y en función de la edad del joven. En relación a todo esto se observa que los adolescentes que perciben un gran apoyo por parte de sus padres se acercan más a ellos, mientras que los que reciben escasa ayuda por parte de su familia acuden más a los amigos buscando en ellos el apoyo que necesitan.

    Los adolescentes tienen más dificultad para comunicarse con los adultos (en especial con la figura paterna) que con los iguales, ya que estos ofrecen mayor capacidad de comprensión y escucha; aunque esto no significa que no necesiten y deseen establecer diálogos y comunicaciones con los padres. En general cada fuente de influencia predomina en distintas áreas, así los padres influyen más sobre el adolescente en decisiones que afectan a su futuro como pueden ser: elecciones respecto a los estudios, posibles trabajos, cursos a seguir, cuestiones económicas o problemas escolares; mientras que hacen más caso a los iguales en opciones sobre el presente, sobre deseos y necesidades, como pueden ser: las relaciones sociales, temas sexuales, diversiones, forma de vestir,... Por tanto las influencias de los padres y los iguales se complementan, siendo las influencias recibidas de los padres, poderosas y decisivas en el desarrollo del adolescente.

    PRINCIPALES CONFLICTOS Y CONCORDANCIAS EN LA RELACIÓN CON LOS PADRES:

    A partir de la pubertad, los adolescentes empiezan a sentir nuevas necesidades de independencia, y como consecuencia de esto desean realizar actividades sin el continuo control paterno; les molestan las ocupaciones caseras, las preguntas de los padres sobre lo que ellos consideran "su vida privada" (amigos, lugares que frecuentan,...). Los padres ven como sus hijos van perdiendo la docilidad infantil, se vuelven más desobedientes, mostrándose ingobernables. Los adolescentes no saben muy bien lo que quieren o a qué aspiran. Pueden llegar a parecer adultos muy pronto (físicamente), por lo que desean ser tratados como tales por sus padres; sin embargo la concepción social de la adolescencia alarga enormemente este periodo, por lo que aun les queda un largo camino por recorrer para conseguir el estatus de adulto.

    El salto generacional que existe entre padres e hijos, y las nuevas necesidades de autonomía de los adolescentes, provocan ciertas tensiones familiares, pero el hecho de que existan algunos conflictos inevitables no quiere decir que las relaciones entre padres e hijos estén continuamente deterioradas. Existen investigaciones que demuestran que un comportamiento paternal de orientación igualitaria, democrática y liberal favorece que no aparezcan conflictos graves, contribuyendo al dialogo y la comunicación familiar, y pacificando las relaciones con los hijos. Así GRYGIELSKI afirma que los adolescentes que mantienen una comunicación abierta con sus padres, tanto en temas sociales como en temas personales o íntimos, se identifican con ellos más que los adolescentes que no logran alcanzar un buen grado de comunicación socio-personal con los padres.

    Existen estudios como el de NOLLER y CALLAN (1991) que analizan las diferencias existentes entre los padres y las madres en la relación con sus hijos/as adolescentes. Los resultados, en general, indican que las actitudes que tienen ante la vida familiar los/las adolescentes coinciden más con las de sus madres que con las de sus padres, ya que las madres son más comprensivas y abiertas en la comunicación con los hijos, siendo más fácil negociar y llegar a acuerdos con ellas. Los resultados de estos estudios también indican que hay claras diferencias entre los chicos y las chicas en la relación con los padres; las adolescentes se comunican más con los padres que los chicos, y tanto ellos como ellas se comunican más con sus madres que con sus padres. También hay evidencias de que los diálogos con las madres son considerados, generalmente, como más frecuentes, positivos y fructíferos que con los padres, debido a esa mayor frecuencia y calidad de sus interacciones.

    Los adolescentes hablan con más frecuencia con su madre que con su padre y en general, los temas a tratar son sobre su vida social y sus intereses (relaciones con amigos, información sexual, problemas diarios,...) mientras que los temas a tratar con el padre suelen ser de política, e interés nacional. En cuanto a compartir y descubrir sus sentimientos, la madre vuelve a ser la elegida para hacerlo por delante del padre.

    A la hora de hablar de conflictos y discrepancias entre padres e hijos adolescentes los temas hacen referencia a:

    • El orden en la casa,

    • La forma de vestir,

    • La apariencia externa,

    • La obediencia a los adultos,

    • La higiene personal,

    • Las peleas con los hermanos,

    • La reivindicación de la autonomía e independencia,

    • El trato a las salidas con otros chicos y chicas,

    • El horario de salidas,

    • Cuestiones económicas,

    • Consumo, etc

    BEHAR y COLS han analizado las distintas estrategias utilizadas por los adolescentes para afrontar los conflictos entre ellos y sus padres:

    • Cuando el tema hace referencia a la vida social del joven (horario de salida, salidas fuera de casa, fiestas,...), las estrategias más utilizadas por los adolescentes son las descargas emocionales con enfados y gritos.

    • Cuando el tema a tratar son las relaciones con el sexo opuesto, el adolescente se muestra menos agresivo, pero en caso de no haber acuerdo con los padres, callan, y no hacen caso de la opinión de estos.

    • Cuando el tema se refiere a los estudios, el adolescente, en un principio, lanza la descarga emocional, pero posteriormente es capaz de dialogar para así buscar nuevas alternativas.

    Un rasgo característico de la adolescencia es el deseo de emancipación familiar, que se transforma en un elemento del proceso de adquisición de autonomía personal e independencia social. Los padres en muchas ocasiones reclaman la independencia por parte de sus hijos, pero solo en determinadas condiciones que al fin y al cabo conllevan a la dependencia. Así la adaptación a la autonomía no es fácil para el adolescente, y los adultos a menudo no se la facilitan, le enfrentan a situaciones contrapuestas tratándole como a un niño y a un adulto, según las circunstancias. Se le advierte que solo cuando sea adulto y gane su propio dinero podrá realizar muchos de sus deseos; con lo que el adolescente ve su autonomía psico-social cada vez más lejos.

    BEHAR y FORNS analizaron la autonomía de conductas de los adolescentes de 13 a 16 años, y en líneas generales estas autoras describen a los adolescentes con una conducta independiente en lo relativo a su propio aseo y a la elección de su ropa desde comienzos de la pubertad, es decir, a su autonomía personal. En lo referente a la autonomía de desplazamientos (salidas de fin de semana, salidas nocturnas,...) es la que el adolescente tarda más en adquirir, suelen tener libertad para ir al cine y salidas cercanas en la propia ciudad, pero esta libertad disminuye cuando se trata de distancias mayores o salidas nocturnas. Por lo que respecta a la autonomía ideológica y de toma de decisión el progreso más importante valorado en los últimos años se refiere a la propia decisión sobre los futuros estudios a cursar. Hay que señalar que a medida que avanza la sociedad actual se va concediendo mayor libertad e independencia a los adolescentes, que, por su parte cada día exigen más. De igual modo cada día se van aproximando más las diferencias entre los sexos, mucho más difuminadas que hace unas décadas. En este sentido hay que señalar que la posición económica y el nivel sociocultural que tenga la familia, va a determinar la independencia otorgada a los hijos.

    TIPOS DE DISCIPLINA PATERNAL, Y SU INFLUENCIA EN LA ADOLESCENCIA:

    La intervención de los padres en el periodo adolescente es decisiva, la calidad de relación que establezcan con sus hijos y el tipo de disciplina que empleen con ellos, va a modular cada uno de los logros que estos consigan favoreciendo, o entorpeciendo el desarrollo del adolescente.

    Se observa que los diferentes tipos de disciplina parental se relaciona con la probabilidad de aceptación, por parte de los hijos, de los padres democráticos; el rechazo de los padres autoritarios y los excesivamente permisivos, ya que los adolescentes lo interpretan como desinterés de los padres hacia ellos.

    a) PADRES DEMOCRÁTICOS: Los adolescentes con conductas más autónomas e independientes, proceden de familias con padres democráticos o igualitarios que favorecen la adquisición de la autonomía personal, que ofrecen un gran calor emocional, una comunicación abierta, una disciplina dialogante y razonada, una tolerancia y flexibilidad adecuadas, y unas exigencias de madurez acordes con la edad de su hijo. Este tipo de disciplina favorece y potencia el desarrollo integral del adolescente, además de una mayor adaptación y madurez del joven, e incluso con resultados académicos positivos.

    b) PADRES AUTORITARIOS: Son aquellos padres que no favorecen el diálogo y la comprensión, que no demuestran afecto a sus hijos, que ejercen un fuerte control sobre ellos y exigen demasiado a los adolescentes. Estos padres se convierten en padres autoritarios al no permitir que se discuta su autoridad y su poder sobre los hijos. Estos padres no exigen de sus hijos superaciones personales, y este tipo de disciplina da lugar a que aparezca: la incomprensión, falta de comunicación, así como también continuos conflictos familiares.

    c) PADRES EXCESIVAMENTE PERMISIVOS: Son padres que no ejercen ningún control sobre sus hijos, no les exigen superaciones personales, provocan en los adolescentes sentimientos de abandono y de no ser importantes para los padres, sintiéndose poco apoyados en su desarrollo personal.

    EVOLUCIÓN Y FUNCIÓN DE LA AMISTAD EN LA ADOLESCENCIA:

    Concepto de amistad: Las amistades son vínculos afectivos que se definen como relaciones voluntarias y recíprocas, que se mantienen en el tiempo y que conllevan afecto.

    Principales características de la amistad:

    • Aceptación del amigo, sinceridad, lealtad y confianza.

    • Creación de vínculos afectivos entre amigos.

    • La amistad ofrece cuidado, seguridad y apoyo emocional.

    • La amistad implica interés y sensibilidad; y requiere empatía.

    • Los amigos buscan la proximidad física para compartir actividades y afectos.

    Estas características contribuyen a que las amistades sean experiencias muy valoradas y altamente gratificantes en la vida de las personas.

    • La amistad en la adolescencia:

    Para los adolescentes la amistad significa entablar relaciones duraderas basadas en la confianza, la intimidad, la comunicación, el afecto y el conocimiento mutuo. Durante este periodo se valora a los amigos principalmente por sus características psicológicas, y por ello los amigos son las personas ideales para compartir y ayudar a resolver problemas psicológicos como pueden ser: La soledad, la tristeza, las depresiones,... Esta concepción de la amistad en los adolescentes es posible por el avance cognitivo que se produce en la toma de perspectiva social, que consiste en adoptar la posición de una tercera persona para analizar más objetivamente sus relaciones, es decir, tal y como las vería una tercera persona. Los adolescentes consideran las amistades como interacciones del momento, como relaciones sociales que perduran y se construyen a lo largo del tiempo; entienden la amistad cono un sistema de relaciones.

    • Importancia de la amistad:

    Las amistades hacen contribuciones específicas al desarrollo que no son aportadas por ningún otro tipo de relación, como por ejemplo el sentimiento de igualdad y el de pertenencia a un grupo. Dado que las relaciones con amigos son igualitarias por naturaleza, además son íntimas. Las amistades permiten que el adolescente experimente dentro de ellas una amplia gama de sentimientos y valores que pueden ser tanto positivos (cariño, confianza, lealtad,...) como negativos (celos, ira, agresividad,...). Las amistades son también logros sociales significativos, son indicadores de la competencia social. En definitiva el establecimiento de nuevas amistades es posible que aumente la autoestima.

    Las relaciones con los iguales ofrecen un contexto en el que, tanto niños como adolescentes, pueden compararse con los demás, crear así un concepto de autoeficacia en las relaciones sociales y por consiguiente llegar a un mejor conocimiento de sí mismo. (La comparación social es necesaria para que las personas lleguen a desarrollar un sentimiento válido y preciso de su propia identidad). El grupo de iguales ayuda a desarrollar una toma de conciencia acerca de nosotros mismos que la experiencia familiar no puede proporcionar.

    RELACIONES SOCIALES CON LOS IGUALES EN LA ADOLESCENCIA:

    Las relaciones con los iguales cumplen un papel importante en la socialización de las personas, pero de un modo muy especial durante la transición de la adolescencia, ya que en esta etapa lo que se busca en el grupo de iguales es un apoyo para ir logrando progresivamente autonomía respecto al contexto familiar. Los estudios actuales muestran unos resultados que apuntan en la dirección de que no existe tanta diferencia entre los valores de la familia y el grupo de iguales, ya que son los padres quienes sitúan al hijo en el contexto externo en el que se va a desarrollar (eligen el barrio, el colegio al que asistirá,...), por tanto el entorno inmediato de los hijos esta formado por familias del mismo nivel socioeconómico y cultural; esto garantiza una cercanía en valores y actitudes, creencias, estilos de vida y prácticas educativas de los adolescentes.

    La influencia del grupo de iguales parece decisiva en la adolescencia, en cuanto al sentimiento de pertenencia a un grupo y a la identificación con las actividades propias de ese grupo, como son diversiones, gustos, forma de vestir, música,... Estas influencias se complementan con las ejercidas por los padres en temas relacionados con valores, estudios, futuro,...

    Por tanto en el periodo adolescente el grupo de iguales cumple un importante papel porque proporciona un entorno en el que los adolescentes ven reforzada su autoestima, en el que pueden experimentar y practicar su nuevo rol, compartir sus nuevos intereses, así como también aprender nuevas habilidades para relacionarse. Este contexto (grupo de iguales) representa además un microsistema relacional estable en un periodo de cambio, que les sirve de referencia en su búsqueda de autonomía e identidad.

    Para estudiar las relaciones sociales que construyen los adolescentes con su grupo de iguales, los objetivos, características, y funciones del microsistema que forman los adolescentes con su red social de iguales hay que tener en cuenta el enfoque ecológico de BRONFENBRENNER y la teoría de las redes sociales de LEWIS, que son dos marcos distintos pero complementarios:

    ENFOQUE ECOLÓGICO DE BRONFENBRENNER:

    Este autor se centra en analizar el ambiente ecológico en el que se producen los intercambios recíprocos entre la persona en desarrollo y el ambiente cambiante en el que vive. Este enfoque concibe el medio social como un sistema organizado en el que se pueden distinguir los siguientes subsistemas: Microsistema (conjunto de relaciones interpersonales que lleva a cabo cada persona en un determinado entorno). Mesosistema (interacciones entre los principales escenarios de conducta de una persona). Exosistema (conjunto de entornos que afectan a los escenarios inmediatos de conducta de la persona). Macrosistema (cultura o valores que afectan a la persona). Pero lo que interesa analizar es el microsistema constituido por el adolescente y su grupo de iguales: actividades, roles y relaciones interpersonales que mantienen los adolescentes en su red social. Los dos cambios más importantes que se producen en la adolescencia son: El cambio de rol, pasar de niño a adolescente, y el cambio de entorno, pasar del colegio al instituto.

    a) EL CAMBIO DE ROL: viene marcado por la pubertad (momento en el que se deja de ser niño para ser adolescente). Este paso exige nuevas adaptaciones y aprendizajes, adquirir nuevos conocimientos y conductas, establecer nuevas relaciones y afectos con el otro sexo, con los compañeros/as y con los amigos/as. Por tanto la llegada de la pubertad requiere la elaboración de una nueva identidad, obliga a los adolescentes a redefinir sus afectos, sus ideas, sus conductas, sus relaciones sociales,... En definitiva a la elaboración y adquisición de un nuevo rol.

    Los cambios de roles son momentos bastante difíciles para la mayoría de las personas debido a la extinción de ventajas que poseía el rol que se abandona, así como también por las exigencias del nuevo rol; pero en la adolescencia a estas dificultades por el cambio de rol se suman las motivadas por el cambio de entorno.

    b) EL CAMBIO DE ENTORNO: La entrada de las personas en nuevos entornos suele producir conflictos intra e interpersonales, ya que normalmente el nuevo contexto exige también cambios en todos los procesos de socialización (afectivos, cognitivos y conductuales) que se reflejan en la necesidad de establecer nuevos vínculos y relaciones personales, en la necesidad de conocer el funcionamiento del nuevo entorno, así como cambios en la conducta para adaptarse al nuevo sistema social. Los cambios de entornos propios de la adolescencia en nuestra sociedad, están asociados al paso de la escuela al instituto. Esta transición no solo es espacial (cambio de centro)sino que influye y afecta en muchos aspectos de la vida de la persona (tiene que conocer la organización y funcionamiento del centro, nuevos profesores, nuevas relaciones con compañeros,...). El tránsito es más fácil cuando se ingresa en el nuevo entorno acompañado por personas con las que se ha compartido y participado en entornos anteriores (cuando varios compañeros del colegio pasan al mismo instituto). Por tanto la adolescencia (desde esta teoría) es una etapa que supone ciertos riesgos adaptativos para el adolescente, por tener que afrontar ciertas exigencias evolutivas debidas tanto al cambio de rol, como de entorno.

    TEORÍA DE LAS REDES SOCIALES DE LEWIS:

    Según esta teoría el ser humano, desde su nacimiento, se encuentra inmerso en un sistema de redes sociales que van a configurar su desarrollo. Las características que definen son las siguientes:

    • Los sistemas se componen por redes sociales que a su vez están formadas por elementos, sujetos o agentes sociales. Los elementos de la red social de los iguales en la adolescencia serían: los compañeros del instituto, los vecinos del barrio, los amigos de la pandilla, amigos íntimos...

    • Los agentes sociales cumplen distintas funciones en una u otra etapa de la vida.

    • Los elementos o sujetos que forman el sistema están relacionados y se influyen recíprocamente, estas influencias pueden ser directas o indirectas.

    • Los agentes sociales o sujetos se comportan de forma distinta en interacción o presencia de unos u otros sujetos. Las personas se comportan de manera diferente según las situaciones o los elementos sociales presentes en cada contexto de interacción.

    • Los sistemas están orientados a la consecución de unos objetivos y para lograrlos cumplen ciertas funciones.

    La teoría de las redes sociales defiende que para comprender el desarrollo social de las personas indistintamente de la etapa de la vida en la que se encuentren, es necesario el estudio de los siguientes aspectos que definen las redes sociales: - Naturaleza y características de las redes sociales. - Tipos de relaciones que constituyen las redes. - Evolución de las interacciones y relaciones a lo largo del tiempo.

    1. Naturaleza y características de las redes sociales: Hay que tener en cuenta:

    • Elementos que componen la red.

    • Tipo de actividad que comparten los diferentes miembros.

    • Frecuencia de los intercambios.

    • Tipo de vínculo afectivo que se tiene con cada miembro.

    • Reciprocidad de las relaciones.

    • Calidad de las relaciones.

    • Funciones que cumplen los distintos miembros de la red.

    • Duración de las relaciones.

    • Expectativas de cada persona en su relación con los otros.

    • Igualdad o diversidad en las relaciones.

    • Objetivos y valores de la red social.

    2. Tipos de relaciones que constituyen las redes: Para calificar el tipo de relación hay que considerar los vínculos afectivos creados entre los miembros de la red y el grado de intimidad logrado. Teniendo en cuenta estas dos dimensiones, las relaciones se pueden clasificar de la siguiente manera:

    • Relación de apego.

    • Relación de amistad.

    • Relación con los compañeros.

    • Relación de enamoramiento.

    3. Evolución de las interacciones y relaciones a lo largo del tiempo: En cuanto al desarrollo de las relaciones LEWIS propone un modelo sobre la formación y evolución de las relaciones, a partir de las interacciones. Siendo las interacciones comportamientos cuantificables y observables, mientras que las relaciones no se observan, sino que hay que extraerlas de las interacciones y por ello sin más difíciles de medir. Según esta teoría las relaciones se construyen a lo largo del tiempo, nutriéndose de múltiples interacciones que van especificando la clase de relación y el tipo de vínculo que se está estableciendo.

    BANDAS DE ADOLESCENTES:

    Las bandas son un fenómeno de la adolescencia, también son un fenómeno patológico dada la oposición que existe entre estas y la sociedad, e ilustrada con los actos delictivos realizados por las mismas.

    - Tipología: Hay muchísimas clases y tipos de grupos pero según su formación pueden ser grupos espontáneos o grupos organizados. Los grupos espontáneos se caracterizan sobre todo por la homogeneidad de edades y sexo, así como también por la homogeneidad social. Las motivaciones que reúnen los grupos espontáneos son sobre todo la búsqueda de distracciones comunes y la posibilidad de "discutir entre jóvenes". Las actividades más frecuentes de estos grupos suelen ser: Reuniones en casa, salidas por la ciudad, excursiones, deportes, ... El grupo espontáneo es una forma particularmente desarrollada de los grupos de adolescentes, su frecuencia es mucho más importante que la de los grupos organizados. Hay estudios que demuestran que los grupos espontáneos pueden deslizarse hacia una situación más marginal, formando las llamadas "bandas de adolescentes"; caracterizadas básicamente por una falta absoluta de organización y por vivir en un perpetuo presente, así como también por la inseguridad e incomprensión de los integrantes. Estas bandas de adolescentes pueden dar lugar a la aparición de subgrupos que se pueden dividir en dos categorías:

    • Grupos de amistad, fundados de manera estable.

    • Grupos delincuentes (transitorios, pero mejor organizados) más frecuentes entre adolescentes marginales.

    LOS 3 PROBLEMAS MÁS FRECUENTES EN LA ADOLESCENCIA:

    LA REBELDÍA:

    La rebeldía es un rasgo típico de la edad juvenil e impropio de la infancia, no es que en esta última no se den conductas desobedientes, pero tienen un sentido muy distinto a las de la adolescencia. Conviene distinguir la rebeldía de la disconformidad y del espíritu crítico que surge en la adolescencia media, ninguna de estas actitudes supone rechazo de la subordinación a los adultos; aceptar la autoridad de una persona es compatible con discrepar de ella en la opinión sobre cualquier tema, aún cuando ambas se dan juntas con alguna frecuencia. Esta diferencia ha sido estudiada por JEIF y DELAY, y para estas autoras la violencia no tiene un objeto, supone una ruptura completa y definitiva con los otros. La rebeldía, en cambio, tiene objeto, no rompe con los otros y hace referencia a algún valor. La rebeldía es más humana que la violencia.

    Es frecuente la existencia de manifestaciones aisladas de rebeldía a lo largo de la adolescencia, aunque el ambiente familiar y social no influya negativamente en la personalidad del adolescente. La rebeldía en el ámbito familiar puede agudizarse entre los 14 y 17 años, fase caracterizada como la del negativismo y las impertinencias. La rebeldía extrafamiliar dirigida contra las estructuras, valores y costumbres sociales, aparece más adelante, y aveces se prolonga más allá de los 20 años. Hay que distinguir 4 tipos de rebeldía en la juventud:

    1.- La rebeldía regresiva: Nace del miedo a actuar y se traduce en una actitud de reclusión en sí mismo. El adolescente adopta una postura de protesta muda y pasiva contra todo.

    2.- La rebeldía agresiva: Se expresa de forma violenta. El adolescente no pudiendo soportar las dificultades de la vida diaria intenta aliviar sus problemas haciendo sufrir a los demás.

    3.- La rebeldía transgresiva: Consiste en ir contra las normas de la sociedad, o por egoísmo y utilidad propia, o por el placer de no cumplirlas.

    4.- La rebeldía progresiva: Es signo del adolescente que sabe soportar el paso de la realidad pero no el de la injusticia, acepta las reglas, pero las discute y critica para mejorarlas.

    La rebeldía crece si el afán de independencia y autoafirmación del adolescente tropieza con actitudes proteccionistas, autoritarias, o abandonistas por parte de los padres. Los movimientos de protesta de la juventud tienen como motivación principal y generalizada una profunda insatisfacción ante una sociedad que no les gusta. Esta insatisfacción aumenta el sentimiento de inseguridad. La rebeldía e la juventud se dirige contra la sociedad de la abundancia material y de la pobreza espiritual, y contra la hipocresía de quienes hablan de una manera y viven de otra. Los jóvenes están en un fuerte desacuerdo con el mundo de los adultos, y reclaman el derecho a elaborar su propio sistema de vida. La juventud es rebelde por naturaleza, y los jóvenes actuales son más rebeldes que los de otras épocas, dado que la sociedad en la que viven ha cambiado; solamente a causa de determinados cambios sociales, el afán de independencia de los adolescentes ha podido derivar hoy en fenómenos de delincuencia juvenil, y de la mentalidad marxista de cierta parte de la juventud que tiene una arraigada conciencia de clase frente a los adultos. Por otro lado, una gran parte de la juventud se esta volviendo conformista porque no han tenido que esforzarse para conseguir lo que querían, pueden protestar ante las injusticias sociales pero las admiten.

    LAS FUGAS DEL HOGAR:

    La fuga del hogar de los adolescentes es un riesgo que ha existido siempre, pero en la actualidad, el riesgo ha aumentado como deterioro del ambiente familiar y del ambiente social. La fuga del hogar es la satisfacción de una necesidad de evadirse de un ambiente en el que el joven se siente incómodo. Normalmente, sobretodo en la pubertad, la fuga no responde a una decisión madurada, sino a deseos impulsivos de marcharse sin ningún rumbo concreto y sin pensar en las consecuencias que pueden derivar de esta acción. La fuga material o abandono físico del hogar es una reacción típica de la adolescencia inicial, mientras que las fugas formales o pseudofugas son más propias de la adolescencia media. En las pseudofugas se busca una ocupación o costumbre social como medio para alejarse de la familia (un trabajo en otra localidad, ingreso en el servicio militar, pisos de estudiantes,...)

    Las causas que originan las fugas del hogar son muy diversas, algunas están relacionadas con las malas condiciones del ambiente familiar y social: matrimonios separados, desavenencias conyugales, falta de cariño en el hogar,...

    Entre las malas condiciones psicológicas del hogar que favorecen la fuga de los adolescentes debe destacarse la "vida de los internados" privada de un lazo familiar, el sentimiento de repulsión a causa de segundas nupcias y la discriminación injusta de los padres respecto al trato de los demás hermanos. Otras causas pueden deberse a las presiones familiares: actitudes autoritarias y proteccionistas de los padres, educación rígida, etc. Estas presiones son, a la vista de los hijos, un obstáculo para el logro de la autonomía personal. La fuga también puede obedecer a ciertas causas como es por ejemplo una búsqueda de lo nuevo o desconocido.

    La predisposición hacia la fuga a menudo se encuentra favorecida por la existencia de deficiencias mentales y de la personalidad. Los adolescentes nerviosos pueden fugarse del hogar de forma espontánea como consecuencia de un incidente familiar; otros huyen como consecuencia de un sentimiento de inferioridad que pone de manifiesto la falta de cariño o amor, otro factor puede ser la influencia de otras personas.

    LA TIMIDEZ Y EL SENTIMIENTO DE INFERIORIDAD:

    La timidez es un sentimiento de inferioridad para actuar en presencia de otras personas, es un miedo crónico a obrar que proviene de la falta de confianza en los demás y en la desconfianza en sí mismo. El tímido se cree y se siente siempre observado. Los efectos de la timidez son bastante conocidos: en presencia de otras personas, el tímido se muestra vergonzoso, torpe al expresarse y confuso. Al tímido le preocupan los efectos externos de su timidez, ya que quiere evitar que le presten atención y fijen su mirada en él.

    La timidez no tiene que ser vista como algo problemático, sólo lo es cuando es excesiva; en este caso puede perturbar la vida emocional y mental de las personas, y crear un estado permanente de ansiedad e insatisfacción; pero una timidez moderada no es preocupante. Con la llegada de la adolescencia la timidez se hace mucho más consciente y sistematizada. La timidez es más propia de la adolescencia que de la infancia, por la aparición de la capacidad de reflexión que permite ser consciente de la propia timidez, y por el problema con el que se encuentran los adolescentes de adaptarse a un nuevo ambiente.

    El individuo que padece un sentimiento de inferioridad es consciente del mismo, y este sentimiento responde más a un problema que el individuo se crea que a una dificultad objetiva. Este sentimiento supone acrecentar excesivamente la conciencia de alguna inferioridad personal hasta absolutizarla. Cuando los adolescentes no logran superar el sentimiento de inferioridad, experimentan un sufrimiento interior que se traduce casi siempre en una timidez muy acusada, cobardía, rebeldía o neurosis. Este sentimiento les suele conducir además a la búsqueda de compensaciones psicológicas inadecuadas. Estas compensaciones pueden ser afectivas y sociales; Las afectivas consisten en reacciones coléricas que pueden llegar a la violencia, y en estados depresivos (pasividad, melancolía,...). En cuanto a la compensación social, las más comunes son la mentira y el robo; el adolescente utiliza la mentira para eludir un dolor moral. La mentira compensatoria consiste en ocultar una verdad concreta a una persona, porque esta podría utilizar la verdad para inferiorizarle.

    El sentimiento de inferioridad renace en la adolescencia cuando el joven se siente torpe, a disgusto ante los adultos, cuando su físico y su imagen no responden a sus esperanzas, o cuando sus compañeros le gastan bromas. La inadaptación ante los cambios físicos y psíquicos de la pubertad origina un sentimiento de inseguridad que crecerá con la exigencia poco comprensiva de los adultos. Los adolescentes son muy sensibles a los defectos físicos y a las situaciones humillantes. Divulgar públicamente una mala acción, compararles con otras personas o castigarles de forma que se hiera su amor propio, puede fomentar en alto grado el sentimiento de inferioridad.

    SUICIDIOS EN LA ADOLESCENCIA

    Suicidio en adolescencia

    Particularmente, el suicidio entre los adolescentes ha tenido un aumento dramático en los años recientes, siendo la tercera causa de muerte más frecuente para los jóvenes de entre 15 y 24 años de edad, y la sexta causa de muerte para los de entre 5 y 14 años. Los adolescentes experimentan fuertes sentimientos de estrés, confusión, dudas sobre sí mismos, presión para lograr éxito, inquietudes financieras y otros miedos mientras van creciendo. Para algunos adolescentes, el divorcio, la formación de una nueva familia con padrastros y hermanastros, o las mudanzas a otras nuevas comunidades pueden perturbarlos e intensificarles las dudas acerca de sí mismos. En algunos casos, el suicidio aparenta ser una "solución." La depresión y las tendencias suicidas son desórdenes mentales que se pueden tratar. Hay que reconocer y diagnosticar la presencia de esas condiciones tanto en niños como en adolescentes y se debe desarrollar un plan de tratamiento. Cuando los padres sospechan que el niño o el joven puede tener un problema serio, un exámen psiquiátrico puede ser de gran ayuda. Muchos de los síntomas de las tendencias suicidas son similares a los de la depresión. Los padres deben de estar conscientes de las siguientes señales que pueden indicar que el adolescente está contemplando el suicidio. Los psiquiatras de niños y adolescentes recomiendan que si el joven presenta uno o más de estos síntomas, los padres tienen que hablar con su hijo sobre su preocupación y deben buscar ayuda profesional si los síntomas persisten.

    La mayor parte de los adolescentes que se suicidan han manifestado ideas suicidas a amigos, familiares, profesores o médicos. Una historia de intento de suicidio previo, es uno de los predictores más potentes de suicidio. No obstante, no hay acuerdo sobre predictores de reincidencia. Se plantea que los que viven solos, y es menos frecuente en los estudiantes. La soledad y los antecedentes psiquiátricos deben ser tenidos en cuenta. No podemos hablar de una "personalidad suicida", pero hay signos que nos pueden alertar acerca de posibles conductas suicidas en los adolescentes como puede ser:

    • Ensimismamiento, urgencia por estar sólo, aislamiento

    • Mal humor

    • Cambios de personalidad

    • Amenaza de suicidio

    • Entrega de las pertenencias más preciadas a otros

    • Cambios en los hábitos de dormir y de comer.

    • Retraimiento de sus amigos, de su familia o de sus actividades habituales.

    • Actuaciones violentas, comportamiento rebelde, o el escaparse de la casa.

    • Uso de drogas, o del alcohol.

    • Abandono poco usual en su apariencia personal.

    • Cambios pronunciados en su personalidad ((parecen tristes, aislados, irritados, ansiosos, cansados, indecisos o apáticos)

    • Aburrimiento persistente, dificultad para concentrarse, o deterioro en la calidad de su trabajo escolar.

    • Quejas frecuentes de dolores físicos, tales como dolores de cabeza, de estómago y fatiga, asociados con su estado emocional.

    • Pérdida de interés en sus pasatiempos y otras distracciones.

    • Poca tolerancia de los elogios o los premios.

    • Cambios en el comportamiento (falta de concentración en la escuela, trabajo o en tareas rutinarias, calificaciones que empeoran);

    • Cambios en sus hábitos alimenticios (episodios de inapetencia o de bulimia)

    • Cambios físicos (falta de energía, subir o bajar de peso repentinamente, falta de interés en su apariencia);

    • Un cambio drástico en su vida o una pérdida de un ser querido (ya sea por causa de muerte, divorcio, separación o relación fracasada)

    • Bajo nivel de autoestima (no sienten que tienen valor alguno, sentido de culpabilidad u odio hacia sí mismos

    • Falta de esperanza en el futuro (sienten que nada va a mejorar, que nada cambiará

    • Preocupación con la música, arte o reflexiones personales sobre la muerte

    • Amenazas directas por suicidarse al decir cosas como, "¡Mejor quisiera morirme!" "Mi familia estaría mejor sin mí." O "No tengo razón para vivir."

    Estas amenazas hay que tomarlas siempre en serio. Quejarse de ser "malo" o de sentirse "abominable." Lanzar indirectas como: "no les seguiré siendo un problema", "nada me importa", "para qué molestarse" o "no te veré otra vez." Ponerse muy contento después de un período de depresión. Los períodos de estados de ánimos de depresión son comunes en la mayoría de los adolescentes provocados muchas veces por los grandes cambios biológicos, Psicológicos y sociales que se producen en esta etapa evolutiva. El conocimiento por parte de los adultos cercanos a él, permiten una mayor ayuda para la adaptación saludable con lo cual se pueden evitar que dichos períodos conduzcan a síntomas depresivos más severos. La comunicación abierta con el adolescente puede ayudar a identificar la depresión a tiempo.

    Con frecuencia es difícil prevenir los episodios de depresión en adolescentes con fuertes antecedentes familiares de este problema, o con múltiples factores de riesgo, pero la identificación oportuna y el tratamiento rápido y comprensivo, puede prevenir o posponer los episodios posteriores.

    Si el niño o adolescente dice, "Yo me quiero matar" o "Yo me voy a suicidar", hay que tomarlo muy en serio y hacer una consulta a un psiquiatra de niños y adolescentes o a otro médico para que evalúe la situación. A la gente no le gusta hablar de la muerte. Sin embargo, puede ser muy útil el preguntarle al joven si está deprimido o pensando en el suicidio. Esto no ha de "ponerle ideas en la cabeza"; por el contrario, esto le indicará que hay alguien que se preocupa por él y que le da la oportunidad de hablar acerca de sus problemas. Con la ayuda de la familia y con tratamiento profesional, los niños y adolescentes con tendencias suicidas se pueden recuperar y regresar a un camino más saludable de desarrollo.

    MITOS Y FALACIAS SOBRE EL SUICIDIO

    Siendo el suicidio un tema tabú en nuestra sociedad, parece existir una tendencia a ocultar el hecho y asumir que es un fenómeno poco frecuente. Si bien es cierto que en términos de proporciones no posee las mismas magnitudes que otras problemáticas (Infección por VIH, maltrato infantil, abuso y acoso sexual), no por esto podríamos decir que es una conducta que no se presenta entre algunos miembros de la población. Por otra parte, las reacciones emocionales de las personas ante el conocimiento de un suicidio suelen pasar desde la estupefacción y sorpresa macabra hasta la consumación de otro suicidio. Así mismo, también se tiende a buscar culpables

    para poder dar una explicación lógica y aceptable a la muerte de alguien. En ese mismo sentido, también existen falsas creencias que podrían reconfirmar la actitud de negación y censura hacia el suicidio. Los siguientes son algunos de los mitos existentes alrededor del suicidio y tal y como la evidencia lo señala, son más el desconocimiento y las falsas creencias las que prevalecen alrededor del tema (Wekstein, 1979; Davison & Neale, 1996).

  • Mito: Los que hablan sobre suicidio no lo llevan a cabo. Hechos: De cada 10 personas que se suicidan, 8 habían advertido de forma clara sus intenciones suicidas.

  • Mito: El suicidio se produce sin previo aviso. Hechos: Los estudios realizados muestran que las personas suicidas proporcionan muchos indicios y advertencias sobre sus intenciones suicidas.

  • Mito: Las personas suicidas están decididas a morir. Hechos: La mayoría de las personas suicidas están indecisas entre vivir o morir; lo que hacen es apostar por la muerte dejando que sean los otros los que los salven. Casi nadie se suicida sin que los otros sepan cómo se sienten.

  • Mito: Una vez que una persona está en estado suicida ya lo estará siempre. Hechos: Las personas que desean quitarse la vida están en estado suicida sólo por un tiempo.

  • Mito: La mejoría después de la crisis suicida viene a significar que el riesgo de suicidio se ha superado. Hechos: Son muchos los suicidios cometidos al cabo de 3 meses de comenzada la mejoría, cuando la persona tiene la suficiente energía como para poner sus ideas y sentimientos mórbidos en práctica.

  • Mito: El suicidio es mucho más frecuente entre los ricos o, a la inversa, se presenta casi exclusivamente entre los pobres. Hecho: El suicidio no es una enfermedad de ricos ni la maldición de los pobres. El suicidio está representado proporcionalmente en todos los niveles de la sociedad.

  • Mito: El suicidio se hereda o está en la familia. Hecho: Es un patrón individual.

  • Mito: Todas las personas suicidas son enfermos mentales y el suicidio es casi siempre la actuación de una persona psicótica. Hechos: Los estudios realizados sobre cientos de notas de verdaderos suicidios indican que, aunque la persona suicida es extremadamente infeliz y se halla alterada, no es necesariamente un enfermo mental. De hecho, hay evidencias de pensamiento racional y de estar en contacto con la realidad.

  • Mito: Ser miembro de un grupo religioso en particular, es un buen predictor de que la persona no considere el suicidio. Hechos: Es un error creer que la fuerte prohibición que existe dentro de la religión católica, es un freno eficaz para evitar la actuación suicida de una persona. Además, que una persona se identifique con una religión particular no es una representación de sus creencias particulares.

  • Mito: El motivo del suicidio se puede establecer fácilmente. Hechos: La verdad es que es muy difícil entender por qué una persona decide suicidarse. Por ejemplo, un revés en la situación económica precedido de la actuación suicida, no es una causa que explique fácilmente el suicidio.

  • Mito: Todos los que comente suicidio están deprimidos. Hechos: Esta falacia radica en el hecho de que muchos de los signos de las actuaciones suicidas frustradas son ignorados porque la persona no actúa como si estuviera deprimida. Muchas de las personas que se suicidan no están deprimidas. De hecho, algunas personas se muestran calmadas y en paz consigo mismas.

  • Mito: Una persona con una enfermedad física terminal, no contempla la posibilidad del suicidio. Hecho: Teniendo en cuenta las condiciones de padecimiento tanto físico como moral, propios o de los seres amados, el suicidio es una posibilidad que frecuentemente pueden contemplar, en miras de darle fin lo antes posible la sufrimiento, aun cuando la muerte se perciba como un hecho inminente.

  • Mito: El suicidio es influido por las estaciones del año, la latitud y las condiciones climatológicas en general o los días de la semana. Hecho: No hay datos suficientes para sostener estas creencias

  • Mito: El suicidio es influido por factores cósmicos como las fases de la luna. Hecho: No hay evidencias que confirmen lo anterior.

  • Mito: El suicidio es un evento aislado. Hecho: Aun cuando existe un debate muy amplio en este sentido, se hace clara la conexión como factor desencadenante, sin que este factor pueda llamarse como tal la causa del suicidio.

  • Mito: Pensar en el suicidio es algo más bien raro. Hecho: Estimaciones hechas sobre estudios hechos con muestras no clínicas, sugieren que la idea del suicidio esta presente desde un 40% hasta un 80% de la población. Esto significa que han pensado al menos una vez en la vida en la idea del suicidio.

  • Mito (especialmente presente entre terapeutas): Preguntarle a una persona sobre sus ideas de suicidio, especialmente si está deprimida, puede llevar a que la persona realice un intento, que no se hubiese dado si no se le hubiese preguntado. Hecho: Un de los principales aprendizajes en la labor clínica, es indagar en profundidad sobre la ideación y su estructura. Además, el hacer la pregunta es conceder tácitamente un permiso a la persona para que hable sobre algo que puede considerar como un secreto inconfesable. De hecho, muchas personas se siente más aliviadas al poder exponer sus ideas sobre el suicidio.

  • Mito: Las personas que realizan intentos con medios de baja letalidad, no están considerando seriamente la idea de matarse. Hecho: Aquí se confunde la letalidad con el intento. Algunas personas no están bien informadas sobre la letalidad del método que van a emplear, como puede ser la utilización de píldoras. El método empleado no necesariamente está en consonancia con la intención subyacente.

  • SISTEMA DE HIPÓTESIS

    Para desarrollar el tema, planteamos nuestra hipótesis usando las siguientes variables e indicadores; que serán de imprescindibles en la encuesta realizada.

    VARIABLES INDEPENDIENTES

    SOCIO - DEMOGRÁFICOS.

    Edad:

    Influye porque los problemas que surgen en los jóvenes afectan la personalidad aun no desarrollada, es decir que mientras mas jóvenes o adolescente sea el individuo esta mas propenso a los cambios en su personalidad; y este nivel de inmadurez, este individuo, se va a presentar desordenes en la conducta ante cualquier problema que le aqueje, mas aun si hablamos de depresión.

    Sexo:

    Muchos de los índices estadísticos de la primera parte del trabajo; hablamos de la relación que existe en los suicidios sobre el sexo, la relación que existe es de 3 a 1, es decir que por cada tres hombres, una mujer intenta suicidarse.

    Religión:

    Emile Durkheim, afirma que los católicos son los mas propensos al suicidio, por la libertad que tienen a escoger sus decisiones, pero son propensos al suicidio egoísta; mientras que los protestantes y judíos se sienten no lo son; pero existe el riesgo que cometan el suicidio altruista, por el apego que tienen a las reglas establecidas,. A estas tres religiones, le agregamos la del ateismo - agnosticismo y la otras religiones existentes, asumiendo un estudio paralelo a la propensión que exista a la depresión y al suicidio.

    SOCIO - FAMILIARES

    Convivencia:

    Uno de los indicadores es la convivencia de la persona, porque con quien convive el individuo ya que podría sentirse en soledad dependiendo con quien viviese, muchas persona por los alejados de los familiares es uno de los principales indicadores de suicidios y d depresión en la actualidad, en el caso de los estudiantes de la universidad privada de Tacna, algunos de ellos provienen de las provincias aledañas de la ciudad.

    Estado civil de los padres:

    La familia como núcleo o célula de la sociedad también es un indicador, puesto que la conformación de la familia es importante en la estructuración de la personalidad del adolescente o joven, sujeto de nuestro estudio, además la falta de uno de los integrantes, por muerte o por alejamiento, en plena etapa de esta estructuración podría significar un crecimiento en el nivel de depresión.

    Relación de convivencia:

    No solo la falta de uno o varios integrantes de la familia podría afectar la personalidad del individuo, sino también lo seria un hogar sin unidad, es decir que uno de los padres fuese alcohólico, drogadicto, infieles; es decir; la relación que exista entre los miembros afectaría la anomia posterior dentro del individuo,

    ESTADO PSICOLÓGICO

    Depresión interna:

    Dentro del sujeto suceden un sinfín de pensamientos o ideación de supuestos ocasionados por el ambiente que lo rodea que lo podría llevar a una fuerte depresión, esta depresión cuando es extrema podría conducir a un seudo suicidio, producto de la baja autoestima autoprovocada por la falta de confianza, la falta de valores y principios.

    Autoestima:

    Para los jóvenes y adolescentes, en la formacion de la personalidad, el autoestima es una de las necesidades de subsistencia, porque genera confianza propia, autorespeto, y conciencia de vida; un resquebrajamiento en el amor propio podría ocasionar un nivel extremo de depresión, sin dejar de nombrar la capacidad de enfrentarse a los problemas sentimentales, académicas, familiares o de otra índole.

    Tipo personalidad:

    Existen adolescentes que por la vida familiar lograron desarrollar características agresivas o muy débiles, cualquiera de estos tipos de personalidad podrían ocasionar desordenes en el tipo de vida sentimental, académica o futura familiar que desarrollarían, además lo que ellos esperan de la vida forma parte de su manera de pensar, algunas personalidades fácilmente irritables conformarían parte también del grupo de suicidas potenciales.

    Sentimental:

    Dentro de la vida de los adolescentes y jóvenes, la parte sentimental juega un papel muy importante, ya que la inestabilidad emocional de las parejas, o el elevado nivel de ilusión que se tiene, o el hecho de la sensación de necesidad que siente el individuo podría ocasionar la fatalidad de un desenlace de la pareja, mas aun cuando esta relación es intensa o conflictiva.

    Recuerdos del pasado:

    Los traumas en el pasado del individuo por distintos aspectos que le pudo ocurrir en la niñez o en la misma adolescencia podrían ocasionar el suicidio porque los recuerdos traen al presente el daño ocasionado en el pasado, así como también le traería fuerte depresiones internas.

    CARACTERÍSTICAS DEL AMBIENTE

    Tipo de problemas:

    La procedencia de los problemas que aquejan a una persona podría ocasionar un desenlace suicida, todo depende de los puntos débiles del carácter, es decir en que aspecto se encuentra el mayor apego sentimental o de trauma, siendo fundamental el reforzamiento de la personalidad del individuo.

    Las amistades:

    También existen los suicidio colectivos, estos se dan por el apego que tienen al grupo, además que algunos grupos que presentan anomia social en su conformación psico - colectiva, podrían tener tendencias suicidas, sin embargo así como podrían estar presente en un potencial suicidio, podría ser también un antidepresivo, todo depende del tipo de relación se tenga con esas amistades.

    Situación académica:

    Si en las personas adultas de una ya conformada personalidad, en el caso de países desarrollados, se da por la caída de grandes empresas, o por la caída en banca rota de su estado económico, en los jóvenes una situación análoga es el fracaso en los estudios, obviamente que esta situación no es demasiado grave dando cuenta la finalidad monetaria de una comparada con la otra, pero depende de la capacidad formativa es este aspecto.

    VARIABLE DEPENDIENTE

    EL ESPECTRO SUICIDAL

    La suicidalidad puede comprenderse como un espectro que abarca a las ideas y deseos suicidas (ideación suicida), las conductas suicidas sin resultado de muerte (intentos suicidas) y los suicidios consumados o completados. Si bien existen importantes diferencias demográficas entre quienes intentan suicidarse y quienes lo consuman (los primeros tienden a ser mayoritariamente mujeres jóvenes y los segundos varones de con presencia débil de carácter), se considera que estos grupos conforman un continuo de creciente severidad y riesgo. Se ha demostrado que toda forma de suicidalidad conlleva un riesgo incrementado a morir por suicidio. Algunos psicólogos han estimado que en pacientes hospitalizados que quienes son ideadores, amenazadores e intentadores de suicidio evidencian respectivamente, 30, 35 y 40 veces mayor riesgo de autoinfligirse la muerte.

    Tanto la ideación como los intentos de suicidio son heterogéneos. Así, las ideas suicidas pueden abarcar desde pensamientos de falta de valor de la vida a la planificación de un acto letal, pasando por deseos más o menos intensos de muerte o fantasías de suicidio. Las conductas de autodaño pueden abarcar desde gestos comunicativos sin intención definida de muerte, hasta tentativas tan severas que constituyen verdaderos suicidios frustrados. Últimamente se ha propuesto la categoría de “intento abortado”, definido por la presencia de intención suicida, en que la ejecución del acto es interrumpida sin consecuencias médicas o daño físico. Se ha reportado una elevada frecuencia de intentos abortados en pacientes psiquiátricos, los que se asocian a intentos efectivos y deben ser considerados una señal de riego autolítico.

    La suicidalidad (ideas e intentos suicidas) puede adoptar diversos cursos. En sus polos extremos, puede distinguirse una suicidalidad ocasional o aguda y una suicidalidad crónica. La primera suele presentarse asociada a cuadros como trastornos del ánimo o esquizofrenia; la segunda es característica de trastornos severos de la personalidad como el limítrofe. Una forma intermedia o episódica puede observarse en pacientes con trastornos psiquiátricos recurrentes o crónicos con agravaciones episódicas.

    EL INTENTO SUICIDA

    Un intento de suicidio es uno de los fuertes predictores de suicidio, quienes han efectuado una tentativa presentan un riesgo de 50 veces mayor que el de la población general de autoeliminarse.

    Se ha encontrado que el período de mayor vulnerabilidad al suicidio es el primer año tras la tentativa. Por otra parte, los intentadores exhiben tasas de morbimortalidad por diversas causas varias veces mayores a las esperadas, así como una evolución clínica comprometida en el largo plazo.

    Una historia de tentativas previas es un poderoso predictor de repetición, y su numero se asocia directamente a mayor riesgo de intentos o de reintentos. Antecedentes remotos tales como la exposición a conductas suicidas en la infancia, separación de los padres y una niñez estimada como infeliz elevan el peligro.

    LAS IDEAS SUICIDAS

    La ideación suicida puede considerarse una expresión temprana de vulnerabilidad y abarca desde manifestaciones vagas de poco valor de la vida hasta propósitos autodestructivos más definidos. Puede adoptar una cualidad persistente y asociarse a diversas variables psicológicas como depresión, autoestima baja, etc. Los ideadores de suicidio presentan una elevada prevalencia de patología psiquiátrica, como trastornos del sueño, por uso de alcohol/sustancias, de personalidad y conducta antisocial. Las ideas suicidas se asocian a variables psicosociales y a medio familiar caótico.

    Las ideas suicidas son más comunes entre quienes han intentado autoeliminarse, se asocian a la severidad del intento y con a mayor probabilidad de repetición. Al constituir un importante indicador de riesgo, las ideas suicidas deben explorarse cuidadosamente. Debe considerarse que las dos terceras partes de quienes se quitan la vida han comentado previamente su propósito. Tales expresiones pueden ser verbales o no verbales (por ejemplo preparativos, regalar objetos o bienes).

    TRASTORNO DEL ÁNIMO Y SUICIDIO EN LA ADOLESCENCIA

    Los trastornos del ánimo constituyen el diagnóstico más frecuentemente encontrado en adolescentes suicidas, sumándose el abuso y/o dependencia al alcohol u otras sustancias. Al comparar víctimas adolescentes con jóvenes sanos se obtiene un conjunto de factores de riesgo, incluyendo la depresión mayor, estados bipolares mixtos, abuso de sustancias y trastorno de conducta. Se diferencian, además, en historia familiar (de depresión, abuso de sustancias y conducta suicida), y estrés familiar (discordia con los padres, abuso físico). En adolescentes hospitalizados, las tendencias suicidas se asocian a diversos síntomas depresivos.

    (I) Factores de Riesgo Suicida En Trastornos del Ánimo.

    1. - Conducta Suicida Previa; ideación suicida.

    2. - Historia Familiar de Suicidio.

    3. - Desesperanza elevada; ausencia de reactividad.

    4. - Ausencia o insuficiencia de tratamiento psiquiátrico.

    5. - Acontecimientos de pérdida.

    En adolescentes que ya presentan historia de trastorno del ánimo, el riesgo autolítico se ve incrementado por un episodio depresivo actual, abuso de sustancias, intentos suicidas pasados, historia familiar de depresión, tratamiento con tricíclicos y disponibilidad de armas de fuego. Al comparar adolescentes con ideas e intentos de suicidio versus quienes lo consuman, se encuentra en los últimos una frecuencia mayor de estados bipolares, así como la ausencia de tratamiento psiquiátrico y disponibilidad de armas. Este perfil delinea a un grupo con riesgo extremo de suicidio, con elevada capacidad de lograr la muerte por si mismos.

    TENTATIVAS Y CONSUMACIÓN DE SUICIDIO EN ADOLESCENTES

    El suicidio de adolescentes o jóvenes ha pasado a constituir un problema importante de salud pública. Su incidencia se ha triplicado en los países occidentales en los últimos treinta años, y está entre la segunda y tercera (12%) de las causas de muerte de jóvenes de 15 a 19 años de edad. Se destacan los aspectos epidemiológicos del suicidio, los factores precipitantes, los métodos autodestructivos utilizados, el significado psicopatológico de la conducta, las características de los adolescentes suicidas y las circunstancias familiares que rodean al hecho.

    Los adolescentes llevan a cabo actos suicidas con diferentes métodos. Estos incluyen armas de fuego, medicamentos o venenos, ahorcamiento, salto desde altura, intoxicación con monóxido de carbono, lanzamiento al tráfico vehicular, incineración, asfixia por inmersión, apuñalamiento. Entre los factores precipitantes en conductas suicidas en los adolescentes se mencionan las crisis disciplinarias y legales, pérdidas y conflictos interpersonales, exposición al suicidio o conducta suicida de familiares o amigos, acumulación de circunstancias vitales adversas y, en un pequeño número de casos, lecturas sobre suicidio en periódicos o novelas.

    HIPÓTESIS GENERAL

    Aclaremos que las observaciones documentales realizadas por Durkheim no cuestionan los procedimientos de recolección de información. Esto es, Durkheim trabaja con datos secundarios. Si fuera de otro modo, se apreciaría mejor la utilidad de la definición del concepto, ya que entonces serviría en la contabilidad del fenómeno, es decir, en el proceso de recolección de información.

    Pero, el proyecto de Durkheim sigue el hilo conductor del suicidio entendido como fenómeno social. La definición antedicha, de carácter operacional, ya que se trata de una secuencia de actos observables, tiene para Durkheim "la ventaja de prevenir contra las aproximaciones engañosas o las exclusiones arbitrarias" y además "nos ofrece una idea del lugar que los suicidios ocupan en el conjunto de la vida moral"

    Si para Emile Durkheim, los factores sociales y los extrasociales significaban la causa del suicidio, nuestro trabajo desarrolla el medio social como influencia en los adolescentes y jóvenes, pero no como factor directo, sino a través de un desarrollo paulatino dentro de la personalidad creciente a la de un potencial suicida, a esto agregado la tendencia depresiva que tienen los jóvenes estudiantes de la universidad, dado que todos en algún momento lo somos, porque en algún momento de la formacion de la personalidad se crea la propensión hacia el intento de autoeliminarse, y solo para encender el espectro suicidal, se necesitaría algún factor emocional para que se transforme en un intento suicida, y un muy probable suicidio concretado.

    METODOLOGÍA DEL TRABAJO DE CAMPO

    Nuestra metodología del trabajo de campo es un plan que integra de manera coherente los objetivos de la investigación, las hipótesis, las técnicas de recolección de información que se utilizarán y el análisis previsto para la información recolectada.

    El tipo y el nivel de la investigación; según su nivel de capacidad explicativa el estudio es descriptivo o explicativo); y es no experimental

    DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN.

    Serán nuestros procedimientos que se seguirán para validar las hipótesis en la realidad o responder a las preguntas de investigación. En este caso nos hemos valido de una encuesta donde se encuentran los indicadores que debemos obtener para comprobar nuestra hipótesis (ver anexo 001).

    Además de esto nos hemos valido de un test desarrollado en una pagina de internet. Llamado Test de autoevaluación para la depresión (Test de depresión), en este caso es la Version validada en castellano de la escala geriátrica para la depresión (Ramos Brieva et al.,1991,1993.) (Test de depresión o Depresion Test). Donde el tipo de evaluación que se da, ósea el desarrollo del test, lo hicimos a través del internet, pues solo administramos los datos de las encuestas en el orden establecido, dando como resultado, las siguientes respuestas: sin depresión, depresión leve, depresión, y depresión alta, que mas adelante daremos los datos exactos porcentualizados.

    En los datos de las encuestas se tuvo cuidado con relacionar los indicadores con otros indicadores, también se darán a conocer en el análisis de datos.

    EL TAMAÑO DE LA MUESTRA:

    Al realizar un muestreo probabilística nos debemos preguntar ¿Cuál es el número mínimo de unidades de análisis (personas, organizaciones, capitulo de telenovelas, etc), que se necesitan para conformar una muestra (que me asegure un error estándar menor que 0.01 ( fijado por el muestrista o investigador), dado que la población es aproximadamente de tantos elementos.

    En el tamaño de una muestra de una población tenemos que tener presente además si es conocida o no la varianza poblacional. Para determinar el tamaño de muestra necesario para estimar con un error máximo permisible prefijado y conocida la varianza poblacional () podemos utilizar la formula:

    'Suicidio'

    (1)

    ( 1 )

    que se obtiene de reconocer que es el error estándar o error máximo prefijado y está dado por la expresión

    para el nivel de confianza y constituye una medida de la precisión de la estimación, por lo que podemos inferir además que

    .

    Si la varianza de la población es desconocida, que es lo que mas frecuente se ve en la práctica el tratamiento será diferente, no es posible encontrar una fórmula cuando la varianza poblacional es desconocida por lo que para ello aconsejamos utilizar el siguiente procedimiento-

    Primeramente, se toma una pequeña muestra, que se le llama muestra piloto, con ella se estima la varianza poblacional () y con este valor se evalúa en la formula (1), sustituyendo () por su estimación (). El valor de obtenido será aproximadamente el valor necesario, nuevamente con ese valor de se extrae una muestra de este tamaño de la población se le determina la varianza a esa muestra, como una segunda estimación de () y se aplica de nuevo la formula (1), tomando la muestra con el obtenido como muestra piloto para la siguiente iteración, se llegará a cumplir con las restricciones prefijadas. Se puede plantear esta afirmación ya que la de tiende a estabilizarse a medida que aumentaalrededor de la por lo que llegará el momento en que se encuentre el tamaño de muestra conveniente, sin embargo, en la práctica es mucho más sencillo pues, a lo sumo con tres iteraciones se obtiene el tamaño de muestra deseado, este procedimiento para obtener el tamaño de muestra deseado se puede realizar utilizando en Microsoft Excel en la opción análisis de datos las opciones estadística descriptiva para ir hallando la varianza de cada una de las muestras y la opción muestra para ir determinado las muestras pilotos. Para obtener el tamaño de la muestra utilizando este método recomendamos la utilización de un paquete de computo como por ejemplo el Microsoft Excel, aplicando las opciones muestra y estadística descriptiva.

    Para determinar el tamaño de la muestra cuando los datos son cualitativos es decir para el análisis de fenómenos sociales o cuando se utilizan escalas nominales para verificar la ausencia o presencia del fenómeno a estudiar, se recomienda la utilización de la siguiente formula:

    fsffssgfret (2)

    ( 2 )

    siendo sabiendo que:

    es la varianza de la población respecto a determinadas variables.

    es la varianza de la muestra, la cual podrá determinarse en términos de probabilidad como

    es error estandar que está dado por la diferencia entre () la media poblacional y la media muestral.

    es el error estandar al cuadrado, que nos servirá para determinar , por lo que =es la varianza poblacional.

    Dado estas pautas, hemos desarrollado el hallar el tamaño de muestra solo por Microsoft Excel, en las opciones anteriormente nombradas, teniendo una población de 3000 estudiantes a nivel de estudiantes de pre - grado de la universidad. Así tenemos que el tamaño de muestra es de 353.84, pero como no existen decimales entre las personas se redondea a 354 encuestados.

    DATOS GENERALES DE LA INVESTIGACIÓN

    TITULO : “ Trabajo de Investigación Sobre el

    Suicidio, y la Depresión como factor

    Existente en la Formación de Suicidas

    Potenciales en los Estudiantes de la

    Universidad Privada de Tacna.”

    ÁREA DE INVESTIGACIÓN : Universidad Privada de Tacna

    AUTORES : Grupo N° 4

    DOCENTE RESPONSABLE : docente del curso

    INSTITUCIÓN : Universidad Privada de Tacna

    TAMAÑO DE MUESTRA : 354 muestras

    Dentro de la clasificación de los datos obtenidos y el análisis esta de manera implícita dentro del disco n° 001 anexado al trabajo; están especificados la matriz de datos de la encuesta y también la del test de depresión.

    INTERPRETACIÓN DE LOS RESULTADOS

    Desarrollaremos los cuadros con un pequeño análisis de cada cuadro:

    DATOS GENERALES

    INDICADOR: EDAD

    En el presente cuadro se muestran la edad en 3 intervalos creados de manera adecuada comprendiendo los niveles de adolescencia y juventud, en estos casos el 36.4 % tiene una edad entre 16 a 18 años de edad, el 32.2 % tiene entre 22 a mas años, y de 19 a 21 años; un 31.4 %. Dada la situación equivalente entre cada uno de los intervalos, la tendencia es de equivalencia en las edades de los estudiantes de la universidad privada.

    INDICADOR: SEXO

    En cuanto a los datos sobre el genero, también existe una similitud en el resultado, existe un 48.3 % de sexo masculino, mientras que un 46.6 % de mujeres; la diferencia al parecer se negó en aclarar la situación de su sexo, por tanto asumiremos que el 5.1 no tiene claramente establecida su sexualidad, o tal vez establecer el error estadístico planteado en capítulos anteriores.

    INDICADOR: RELIGIÓN

    Respecto a la religión es clara la tendencia de que existe mayor cantidad de católicos cristianos en al universidad, con un 66.9 %, en tanto, un 5.1 % es ateo - agnóstico, mientras que en el 16.9 % se dan los que tienen otras religiones, en mucho casos no especificados, en el caso de los protestantes solo el 2.6 % es de esa religión, en blanco, solo el 8.5, en este indicador, como lo interpreta Durkheim, los que profesan la religión católica tiende al suicidio egoísta anteriormente explicado. También por parte del suicidio altruista, solo es un ínfimo 2.6 % de los protestantes y en el caso de loos judíos de quienes no se obtuvieron datos, son los menos propensos a cometer el mismo suicidio.

    VARIABLE: SITUACIÓN FAMILIAR

    INDICADOR: CON QUIEN VIVE

    INDICADOR: ESTADO CIVIL DE LOS PADRES

    INDICADOR: RELACIÓN FAMILIAR

    En cuanto a como es la convivencia diaria en el hogar, la mayoría de las relaciones familiares son buenas, a pesar de que existan índices de divorcio y viudez de los padres, esto hasta cierto punto afecta en la personalidad del adolescente, dependiendo de la relación que tengan con los demás miembros de la familia, puesto que el 23.7 tiene una excelente relación familiar, así como es positivo 50.8 conviva actualmente con ambos padres así como también los es el 66.9 que sus padres con casados o por lo menos conviven actualmente. Pero no lo es las personas que viven con padres separados o viudos, esto es en suma cerca del 32%, además del índice que comprueba lo anterior pues viven en casa de otros familiares o solo con unos de los padres

    OTRAS VARIABLES

    INDICADOR: RELACIONES SENTIMENTALES

    Unos de los problemas que sufren los adolescentes, es el de el tipo de relaciones sentimentales que tienen, en el cuadro el 34.7 % mantiene relaciones inestables, junto a este el 13.6 % que son conflictivas, mientras la intensidad de las relaciones están 5.9 % de incidencia; siendo en total, estos tres items que muestran uno de los puntos débiles en la formacion de la personalidad.

    INDICADOR: RELACIONES AMIGALES

    A nivel de las amistades, también a estabilidad en los amigos, en los jóvenes y adolescentes, les da un fuerte significado, especialmente en las mujeres, puesto que mas del 80% de los que se llevan de forma excelente con las amistades fueron mujeres, mientras que las relaciones amigales que llevan relaciones normales que es el 45.8 % lo es en mayoría amplia hombre, en los demás items, las mujeres son las que llevan relaciones; cambiantes, malas y múltiples; y es que estas son las que marcan la distorsión, o bien de la persona estudiada o del tipo de amistad que lo rodea.

    INDICADOR: FUTURO

    Aquí mostramos que un alarmante 10.2 % no espera de la vida; nada, mientras que la frivolidad de la personalidad los es en 13.6 % que esperan dinero, pero la gran mayoría espera tranquilidad y felicidad con 37.3 y 33.9 % respectivamente, y en el fondo; solo el 5.1 % espera salud del futuro, entre la tendencia de los que no esperan nada, se encuentra implícita la presencia femenina en gran mayoría y esta tiene incidencia en la religión católica - cristiana y a la vez, mantienen una edad entre 16 a 18 años, entre tanto de los que esperan dinero, existe mas incidencia entre los hombres, mas aun en los de la de otras religiones.

    INDICADOR: CONSIDERACIÓN PROPIA

    La personalidad que presentan y sobre todo como se consideran como persona muestra el nivel de autoestima, autorespeto y autoconfianza, existe un 11 % de incidencia que ha fracasado hasta el momento, un 10.2 a veces se siente fracasado, pero la predominancia esta en el 39 % y 38.1 % que se siente triunfador y a veces triunfador, el voto en blanco esta en 1.7 %.

    INDICADOR: ANIMO PREDOMINANTE

    Mientras tanto en el estado de animo; consideran que el 46.6 % esta permanentemente alegre, mientras los demás items que marcan una tendencia suicida, en las que están; triste, estresado, cansado y aburrido, tiene mas del 50 % de incidencia, donde la tristeza tiene 26.3 %, incluso es alarmante la situación de tristeza, puesto que enmarcaría una serie de problemas internos, que de la índole del problema aun no se descubre, el 13.6 % se siente aburrido permanentemente, esto muestra un poco aprecio por las actividades que realiza en tiempos libres, y el poco interés que presentarian en la parte académica, al igual del item anterior, cansado y estresado, nos muestra la pocas ganas de vivir, siendo su vida aburrida y cansada, muestra la tendencia de un suicida potencial.

    INDICADOR: SI LA VIDA HA VALIDO LA PENA

    Este indicador nos muestra, al igual que algunos indicadores anteriores, acerca de si es que su vida ha valido la pena, incluso es alarmante ver un 19.5 % que nunca lo sintió y a la vez el 17.8 % que antes lo sintió, y mas aun este 26.3 % que conforma también la parte negativa del hecho, siendo estas personas que tienen la propensión al suicidio, mientras por el otro lado 26.3 % siente que la vida si ha valido la pena, al igual también el 26.3 % que a veces lo siente, también es a favor, pero no le quita la bipolaridad que presenta, en este aspecto la tendencia hacia si ha valido la pena o no, la mayoría de las mujeres tienden a que no lo ha valido, o lo sintieron alguna vez, al igual que la religión predominantes es la católica - cristiana.

    INDICADORES: RECUERDOS DE LA NIÑEZ

    La mayor parte de los entrevistados considera que is guarda ciertos malos recuerdos en su niñez, solo el 25 % afirma que no tiene malos recuerdos, al tendencia marca una influencia en la personalidad por estos malos recuerdos, talvez, estos sean las causas de que no le encuentren sentido a la vida o que se sientan fracasados, el 18 % siente que todos sus recuerdos de la niñez han sido tristes o malos, el 35 % dice que algunos, siendo estos dos items los que marcan una atrofia en la personalidad.

    INDICADOR: DE LA PERSONALIDAD

    En la anterior pregunta que al parecer similar, es muestra de otro tipo de análisis, puesto que las alternativas son otras, el 28.8 cree que su personalidad es alegre, 23.7 es melancólica, el 20.3 % dice que es no convencional e irritable es de 0.8 %, y amistosa es de 26.3 %. La melancolía, la no convención y lo irritable de la personalidad generan propensión de suicidio, o muestran presencia de depresión.

    INDICADOR: ACADEMICAS

    Como lo dijimos que en los adultos lo triunfador de la vida empresarial define su percepción similar a lo académico en los jóvenes, por tanto 7.6 % y 6.8 % que son sus notas pésimas y malas, muestran un fracaso académico, que en su mayoría son hombres los que presentan esta tendencia, particularmente estos tienden a propender al suicidio o a la depresión, mientras la mayoría tiene registros académicos normales y hasta excelentes.

    INDICADOR: ORIGEN DE LOS PROBLEMAS

    respecto al origen de los problemas que aquejan a los jóvenes; la mayor parte proviene de las relaciones sentimentales, mientras que el 16.9 % dicen que provienen de la universidad, el 15 % de la familia, que va en contraste con algunos items anteriores, solo el 10 % proviene de las amistades, y respecto a que la proveniencia de otros lados de la vida esta el 24.6 %

    En cuanto a la comprobación de la hipótesis, tendremos mas claro el panorama en la muestra de la presencia de la depresión en la vida de los jóvenes, puesto que servirá como contraste con lo ya planteado.

    PRESENCIA DE DEPRESIÓN

    El cuadro presenta las frecuencias relativas y absolutas:

    CONTEO FINAL

    Frec. Absoluta

    Frec. Relativa

    Sin Depresión

    84

    23.60

    Depresión Leve

    115

    32.30

    Depresión

    98

    27.53

    Depresión Alta

    59

    16.57

    Total

    356

    100

    En el cuadro se muestra la existencia de la depresión en los estudiantes con un 23.6 % de estudiantes donde no existe depresión, y los restantes que tienen en los diferentes niveles de depresión, es decir, un 32.30 % presenta una depresión leve, mientras el 27.53 % presenta depresión moderada o solamente depresión, y en un 16.57 % presenta depresión alta, estos son los que se encuentran en riesgo del suicidio, siendo este índice el mas preocupante, es índice relativo confirma los que anteriormente nombramos si hacemos una análisis que se encuentra incidencia en puntos casi dispuestos que se encuentran entre 15 a 20 % de niveles bajos de personalidad, autoestima, sentimiento de fracaso, el hecho de no esperar nada concreto para el futuro y las bajas notas académicas, sumado a los recuerdos del pasado sufrido o decadente, también en el estado de animo que presentan los encuestados, por esto concluimos que los estudiantes están propensos a tomar de decisión de suicidarse.

    CONCLUSIONES

    • Conforme el trabajo se realiza, nos damos cuenta que existe un elevado índice de propensión al suicidio, si bien el dato no es explicito, si analizamos el desarrollo de las encuestas nos damos cuenta de que el índice esta entre un 15 % a 20 %, dada la cualidad del hecho es preocupante la situación de los jóvenes.

    • Los desarrollos de Durkheim son ejemplos paradigmáticos de la forma de trabajar las relaciones entre teoría y método: no es posible intentar interpretar sus planteamientos teóricos sin tener presente el Positivismo.

    • En primer lugar considero destacable el método empleado per el autor a la hora de realizar la exposición. Es un método ordenado de manera lógica podríamos decir desde fuera hasta dentro: primero se dedica a exponer los factores extasociales que en la conclusión descarta como no relevantes para su estudio para ir acercándose cada vez mas al individuo, eso si, sin entrar en las causas individuales que no son más que tangenciales al estudio que se realiza en la obra, en este acercamiento va alcanzando las proposiciones que el autor considera como válidas.

    • Se define como la acción de quitarse la vida de forma voluntaria. Se entiende a la distribución directamente querida de la propia vida, bien sea por un acto o una omisión voluntaria. Se distingue de la destrucción indirecta de la vida que se da cuando la muerte propia no procede de un acto cuyo único fin sea quitarse la vida, aunque de ese acto resulte la muerte. En este caso no hay suicidio, pues, la muerte propia no es causada ni directamente querida por el agente, si no solo permitida. Esto se puede dar en el caso que se exija el cumplimiento de obligaciones ineludibles aun a riesgo de perder la propia vida. Según Durkheim: Entre las diversas muertes hay algunas que presentan la particularidad de ser obra de la propia víctima, resultante de un acto en el que el agente y el paciente son una misma persona. Por lo general, nos representamos el suicidio como una acción positiva y violenta que implica cierto despliegue de fuerza muscular o como una actitud puramente negativa, o una simple abstención con idéntica consecuencia.

    • En el Perú, un país colmado de múltiples preocupación; es alarmante saber que en lo que va del año del total de las personas suicidas; en Lima; 70 personas se suicidaron porque tenían problemas conyugales y familiares, 53; sufrieron decepciones amorosas, 49 tenían problemas económicos, 26 estaban desahuciados por enfermedades terminales, 23 sufrían enfermedades mentales, y 29 tuvieron otro tipo de problemas, acotando que de cada 100 000 que intentan suicidarse en el mundo, 18 son los que están en el Perú, teniendo en cuenta que 176 de las victimas tenían entre 17 y 85 años, mientras que 74 tenían entre 9 y 16 años, mas aun que el numero de adolescentes que intentan suicidarse crece cada día , una persona que tiene intentos previos de suicidio presenta mayor riesgo de suicidarse.

    ANEXOS

    ENCUESTA N°________

    DATOS GENERALES:

    1.- Edad: ( a ) 16 - 18 años ( b ) 19 - 21 años ( c ) 22 - a mas

    2.- Sexo: ( a ) Masculino ( b ) Femenino

    3.- Religión: ( a ) Católica ( b ) Protestante ( c ) Judía ( d ) Ateo - Agnóstico ( e ) Otros

    SITUACIÓN FAMILIAR:

    1.- Padres:

    ( a ) Casados ( b ) Divorciados ( c ) Viudos

    2.- Actualmente vive con:

    ( a ) Padres y Hnos. ( b ) Solo Madre y Hnos. ( c ) solo padre y hermanos

    ( d ) Solo(a) ( e ) Otros Familiares

    3.- ¿Cómo es tu Relación Actual con su Familia ?

    ( a ) Muy Buena ( b ) Buena ( c ) Regular ( d ) Mala ( e ) Muy Mala

    SITUACIÓN PERSONAL:

    1.- De tus Relaciones Sentimentales; como las Califica:

    ( a ) Recuperables ( b ) Inestables ( c ) Conflictivas ( d ) Estables ( e ) Intensas

    2.- De tus Relaciones con sus Amigos; como las califica:

    ( a ) Excelentes ( b ) Normales ( c ) Cambiantes ( d ) Malas ( e ) Múltiples

    3.- ¿Que esperas de la vida?

    ( a ) Felicidad ( b ) Tranquilidad ( c ) Dinero ( d ) Salud ( e ) Nada

    4.- Respecto a tu persona; ¿Cómo te consideras?

    ( a ) triunfador ( b ) Fracasado ( c ) a veces triunfador ( d ) a veces Fracasado

    5 ¿Cuál es tu estado de animo normalmente?

    ( a ) alegre ( b ) Triste ( c ) aburrido ( d ) cansado ( e ) estresado

    6.- ¿Sientes que tu vida ha valido la pena?

    ( a ) a veces ( b ) nunca lo sentí ( c ) antes lo sentí ( d ) sí, lo siento ( e ) no sé

    7.- ¿Guardas malos recuerdos de tu niñez o adolescencia?

    ( a ) ninguno ( b ) casi todos ( c ) algunos ( d ) no lo recuerdo

    8.- ¿Cómo consideras tu personalidad?

    ( a ) alegre ( b ) melancólica ( c ) no convencional ( d ) amistosa ( e ) irritable

    9.- En lo Académico; crees que tus notas son:

    ( a ) buenas ( b ) regulares ( c ) excelentes ( d ) malas ( e ) pésimas

    10.- De los problemas que te aquejan, estos son:

    ( a ) Familiares ( b ) académicos ( c ) sentimentales ( d ) de amigos ( e ) otros

    BIBLIOGRAFÍA:

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    • Martínez Jiménez A., Moracen Disotuar I. , Madrigal Silveira M., Almenaga

    • Aleaga M: Comportamiento de la conducta suicida Infanto Juvenil. Rev. Cub Med Gen Integr 1998;14(6)554-559

    • Disponible en URL: http://usuarios.lycos.es/igon3al/suicidio.htm. El suicidio.(Revisado 2/11/2003)

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    • Disponible en URL: http:www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/0015118.htm. (Revisado 18/10/2003)

    • Disponible en URL: wwwsicologiapopular.com/adolescente.htm. Depresión en la adolescencia.(Revisado 15/10/2003)

    • DURKHEIM, Émile, La División del Trabajo Social, Madrid, Akal, 1987 [1893]. Las Reglas del Método Sociológico, [s/l], Dédalo, segunda edición, 1959 [1895]. El Suicidio: un Estudio Sociológico, Madrid, Reus, 1928 [1897]. Las Formas Elementales de la Vida Religiosa, Madrid, Alianza, 1993 [1912].

    • Enciclopedia Autodidáctica Océano Color, Barcelona, Océano, 1997, XII volúmenes, volumen II.

    • FILLOUX, Jean-Claude, Durkheim y la Educación, Buenos Aires, Miño y Dávila editores, 1994.

    • MARRERO, Adriana, Introducción a la Sociología, Montevideo, FCU, 1997.

    • REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, Diccionario de la Lengua Española, Madrid, Espasa

    • Calpe, vigésima primera edición, 1992.

    • Enrique, Educación Social y Cívica, Montevideo, Idea, 1995.

    • Páginas Web:

    • www.lafacu.com

    • www.monografias.com

    • www.sociologicus.com

    Derechos Reservados a Alvaro Quispe Juanillo - presentado al curso de sociología del 2do ciclo de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Privada de Tacna - MMVI

    Pág. 162

    'Suicidio'

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