Suelo y organismos vivos

Edafología. Alcalinidad. Acidez. Humus. Materia orgánica. Componentes orgánicos. Cambios orgánicos. Agriculturización del suelo

  • Enviado por: Lucia
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
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EL SUELO.

*Generalidades:

El suelo es la porción de tierra firme que contiene la mayoría de los elementos nutrientes necesarios para las plantas, y para todos los animales.

Al suelo se le puede considerar como una entidad en constante evolución, ya que al tiempo que nutre a los vegétale y a los animales, estos lo crean y lo transforman.

Los organismos vivos no son los único que participan de su transformación, pues existen otros factores , el clima y la constitución de la roca madre son los mas importantes, que condicionan sus características y composición.

Dos elementos esenciales: el viviente, formado por el conjunto de todos los organismos vivos que dependen de el y que lo crean y el inanimado, la serie de características físicas y químicas que determinan en buena medida su posterior evolución.

*Características:

El grado de alcalinidad o acidez de un suelo se expresa por el valor del ph , que depende de la naturaleza de la roca madre, el grado de disgregación y el tipo de actividad biológica. El punto neutro se encuentra alrededor del valor 7

Y por encima de el los suelos serán básicos, mientras que con valores inferiores a 7 son ácidos.

El valor de ph es muy importante para la vida vegetal y para aquella parte de la fauna que vive en medio edifico. La mayorías de los animales prefieren el suelo neutro y cuando las condiciones son muy ácidas, no existe prácticamente fauna .En el suelo se encuentran diversos componentes minerales. Todas estas sustancias son determinantes para el crecimiento vegetal.

La temperatura va volviéndose constante con la profundidad y a una cierta distancia de la superficie se mantiene mas o menos uniforme a lo largo del año. Los suelos húmedos mantienen también una temperatura mas estable que los secos. Dos aspectos importantes del suelo son la porosidad y la permeabilidad.

Dicha cantidad determina la humedad del suelo, que se ve sujeta también a la influencia de otros factores como la presencia o no de humus, la temperatura exterior.

Los suelos saturados de agua impiden el crecimiento de muchas especies de vegetales y tampoco permite vivir en ellos a numerosos animales. Así , otros de los factores edáficos , importantes para el desarrollo de una flora y fauna ricas en especies y abundantes en cuanto al números de individuos.

Los componentes orgánicos del suelo:

La materia orgánica que se en cualquier terreno determinado es consecuencia de la actividad biológica de los organismos que viven allí.

Cuando dicha materia orgánica pierde su estructura microscópica original y adquiere un aspecto amorfo se habla de humus. Este es el resultado de un proceso llamado humificacion que se inicia en el mantillo, conjunto de todos los materiales fértiles que se acumulan sobre la superficie. Los hongos, las bacterias y multitud de pequeños invertebrados de suelo inicial la desintegración de esa materia, reduciéndola a partículas mas pequeñas. Esta acción va acompañada de procesos químicos que transforman también la materia orgánica. Al final se tiene el humus, que es un componente esencial del suelo y determina su fertilidad.

*Formación del suelo:

El proceso de formación del suelo es lento y de ahí la importancia de no destruir el ya formando, pues su recuperación es muchas veces imposible.

El resultado final es la desertización. El suelo se inicia a partir de la roca madre gracias a la acción de agentes atmosféricos que la desmenuzan y reducen tamaño. Así, factores físicos y factores químicos, crean una capa de partículas minerales. Este fenómeno llamado meteorización se ve reforzado por la acción biológica de los microorganismos. Los restos orgánicos que poco a poco se transforman en humus se mezclan con las partículas minerales para crear el medio que conocemos por suelo.

*Perfil y tipo de suelo:

Podemos distinguir distintas capas con características propias y una fauna y flora típicas. En parte mas profunda se encuentra la zona en contacto con la roca madre y con unos grados mas o menos avanzados de disgregación, es la llamada horizonte c. El subsuelo con el material mineral ya mas disgregado en partículas y mezclado con pequeñas cantidades de materia orgánica. Esta zona constituye el horizonte b

Y alberga unas condiciones de gran estabilidad. Por ultimo aparece el horizonte a muy disgregado en partículas de pequeño tamaño y con un porcentaje elevado de materia orgánica. En este horizonte la materia mineral está enriquecida con humus. Los suelos suelen clasificarse atendiendo al números y tipo de horizonte presentes.

Ahora comprenderemos la transformación del suelo siguiendo la actividad agrícola, su evolución, modernización junto con la ganadera.

La actividad agrícola

En la Argentina, la agricultura constituye una actividad sumamente importante; junto con la ganadería, suministra la mayor parte de los alimentos que consume la población del país, así como muchas de las materias primas que utilizan las industrias.

La actividad agrícola se desarrolla en diferentes lugares del país, aprovechando una gran variedad de condiciones naturales. Por ejemplo, en las llanuras templadas del este, la fertilidad de los suelos y la abundancia de lluvias favorecen la agricultura de secano(producción agrícola que no necesita riego artificial, el volumen de las lluvias resulta suficiente) con altos rendimientos, fundamentalmente centrada en la producción de cereales y oleaginosas. En las zonas áridas y semiáridas del oeste, se aprovechan los ríos cordilleranos y el clima seco y soleado para obtener productos que necesitan mucho tiempo de exposición al sol para su maduración, como uvas y aceitunas.

Al mismo tiempo que se sacó ventaja de esas condiciones naturales, se fueron realizando distintas obras, como vías de comunicación o sistemas de riego y drenaje(sobre todo en las zonas áridas o con lluvias marcadamente estacionales). Ese aprovechamiento, además se ha ido transformando a lo largo del tiempo. Hacia principios de siglo, por ejemplo, el grueso de las tareas agrarias eran realizadas por muchos trabajadores, en su mayoría contratados en forma temporaria. En la actualidad, en cambio, una parte importante de los productos agrícolas se obtiene mediante el empleo de diferente maquinaria, manejada por pocos trabajadores.

También se han ido transformando las formas de organización de la producción agrícola. Tradicionalmente tenía carácter familiar, es decir, la explotación agrícola era manejada por el jefe de la familia, quien realizaba las tareas principales junto con los demás integrantes del grupo familiar. Si bien esta forma de organización de la producción aún predomina en áreas como el noroeste y el noreste, en otras ha cambiado: es el caso, por ejemplo, del área pampeana, donde la producción agrícola es llevada a cabo, en la mayor parte de los casos, por empresas en las que predomina el trabajo asalariado.

En nuestro país podemos reconocer dos grandes áreas agrícolas: la pampeana, especializada en la producción de cereales y oleaginosas, sobre todo para el mercado externo, y la extrapampeana, donde se desarrollan una variedad de productos destinados, en su gran mayoría, al mercado interno.

La modernización de la agricultura

La introducción de innovaciones tecnológicas ha sido constante en el desarrollo de la actividad agrícola argentina. Sin embargo, desde mediados de este siglo esos avances son cada vez mayores y más frecuentes; entre ellos se destacan: la incorporación del tractor (que reemplazó a los animales de tiro); de maquinaria para tareas específicas (como cosechadoras y sembradoras); de nuevas variedades de semillas de alto rendimiento, y de fertilizantes, insecticidas y herbicidas. A este proceso de fuerte transformación tecnológica de la actividad se lo denomina modernización agrícola.

Uno de los resultados más importantes de este fenómeno es el notable aumento del volumen de la producción agrícola, dado que el uso de las nuevas variedades de semillas y de fertilizantes ha provocado, entre otros factores, un aumento en los rendimientos de los cultivos. En algunas oportunidades, el aumento en el volumen de la producción fue provocado, además, por la ampliación de la superficie cultivada como sucedió, por ejemplo, con la soja; también por una mayor intensidad del uso del suelo, debido a que las nuevas variedades de cultivos, al tener un ciclo vegetativo más corto, permiten realizar dos cosechas anuales en un mismo campo.

Estos cambios tecnológicos se han aplicado, en particular, en aquellos cultivos destinados al mercado externo y responden, en gran medida, a las transformaciones operadas en ese mercado. En las últimas décadas se ha incrementado, a nivel mundial, la demanda de productos agrícolas de mayor calidad, fundamentalmente en relación con el mejoramiento en las condiciones de vida de la población. También aumenta la demanda de nuevos productos, como la soja, de múltiple aprovechamiento por parte de la industria. En este marco los cambios tecnológicos desarrollados en nuestro país han permitido obtener productos más acordes a los requerimientos del mercado mundial, permitiendo, de esta manera, mejor la competitividad de las exportaciones.

Las transformaciones señaladas han generado profundos cambios sociales en los diferentes ámbitos rurales; por ejemplo disminuyó notablemente la demanda de trabajadores temporarios, en especial para las tareas de cosecha. Por otra parte, algunos productores atraviesan un fuerte endeudamiento financiero contraído, en gran medida, para poder incorporar las innovaciones tecnológicas; otros no han podido modernizar sus explotaciones por no disponer de los recursos económicos necesarios, por lo cual cada vez tienen más dificultades para vender sus productos.

También se han registrado profundos cambios en los paisajes. Así, las explotaciones agrícolas modernas constituyen más un paisaje de máquinas que de hombres; a su vez, la actividad es constante durante todo el año, ya que ha perdido el carácter marcadamente estacional de la producción agrícola tradicional.

Las áreas modernizadas

Tal como lo hemos dicho, las áreas más afectadas por los procesos de modernización tecnológica han sido aquellas en las cuales se producen cultivos destinados al mercado externo.

Entre ellas se destaca, el área pampeana, tradicional productora de cultivos exportables. En la actualidad, los cultivos más importantes son los cereales (en especial trigo, maíz y sorgo) y las oleaginosas (sobre todo soja y girasol). En las últimas décadas, estos cinco cultivos registraron un notorio aumento de su superficie sembrada, provocando una disminución del área ocupada por otros cultivos, por ejemplo el lino, u otros usos, como el ganadero. A esta expansión en el uso agrícola del suelo se la denomina agriculturización.

También en otras áreas del país se registró esta expansión ha sido notable en el cultivo de la soja, en el este de las provincias de Tucumán y Salta y del girasol y del sorgo, en la provincia del Chaco.

Esta expansión de cultivos y modalidades productivas típicamente pampeanas, en otras áreas del país, se denomina pampeanización.

Las áreas extrapampeanas por su parte, se han visto transformadas por la expansión de otros cultivos destinados a la exportación. Es el caso de las legumbres en la provincia de Salta, que remplazado la ganadería de vacunos y la explotación maderera. Allí se instalaron importantes empresas agrícolas que cultivan grandes extensiones de tierra, utilizan maquinarias potentes y aplican herbicidas y pesticidas y cuya producción se destina principalmente al mercado europeo.

El caso de la producción de arroz en la provincia de Entre Ríos y Corrientes se ha expandido y modernizado en los últimos años.

Entre los cambios asociados a los procesos de modernización tecnológica cabe destacar la aparición de nuevas formas de organización de la producción agrícola. Una de ellas es la agricultura de contrato, una empresa comercializadora establece un contrato con ciertos productores para que estos le vendan su producción; la empresa se encarga de suministrar los insumos necesarios y se compromete a comprar lo producido. Este tipo de organización se desarrolla en la producción citrícola de Tucumán, Corrientes y Entre Ríos.

Otra de las nuevas formas de organización son los pools de siembra o fondos de inversión agrícola. Se trata de empresas que no poseen tierras ni maquinarias; sólo administran el dinero de terceros .

Transformaciones Ambientales.

El desarrollo de la actividad agrícola en nuestro país ha provocado transformaciones ambientales, entre las cuales se destaca el aumento en la artificialización de sus bases naturales. Un ejemplo de esto es que el desarrollo agrícola en el área pampeana ha llevado al reemplazo de la vegetación natural por cultivos o pasturas; otro ejemplo es la construcción de equipos de riego en las zonas áridas.

Modernización y ambiente.

La disminución del uso mixto del suelo a favor del incremento del uso exclusivamente agrícola, ha modificado las características de este recurso; lo mismo ha sucedido respecto a la mayor intensidad de uso, posibilitado por la aparición de cultivos de ciclo corto. Por ejemplo, la intensificación del laboreo del suelo provoca que este resulte más suelto o disgregado y pueda ser arrastrado más fácilmente por las lluvias y los vientos; de esta manera se potencia le erosión hídrica y eólica de los suelos. El laboreo continuo del suelo no permite que éste descanse y recupere los nutrientes naturales que absorben los cultivos; este proceso de pérdida de nutrientes se denomina agotamiento de los suelos.

También la expansión dela mecanización de las tareas agrícolas ha transformado las características de suelo en muchas áreas. La realización de algunas tareas con maquinaria pesada provoca la compactación del suelo a cierta profundidad, denominada “piso de arado”; así se dificulta la infiltración del agua de lluvia, por lo que esta escurre sobre la superficie arrastrando las partes superiores del suelo. El uso intenso de maquinaria pesada también desencadena procesos de erosión hídrica.

En diferentes áreas de nuestro país muchos de esos procesos se registran en forma conjunta. Se generan graves consecuencias para los productores, que se manifiestan en la disminución de los rendimientos de los cultivos.

En el área conocida como Pampa ondulada, situada en el norte de la provincia de Buenos Aires y sur de la de Santa Fe, la mecanización e intensificación de la agricultura ha incrementado la erosión hídrica de los suelos; las situaciones mas preocupantes se encuentran en las cuencas de los ríos Arrecifes y Carcarañá. Una situación similar se registra en el centro y oeste de Entre Ríos, sur de Corrientes, centro y sur de Córdoba y Misiones, donde el escurrimiento de las aguas ha provocado la formación de cárcavas o surcos de erosión. En la pampa ondulada y el este salteño, la intensidad del uso agrícola también ha provocado importantes procesos de agotamiento de los suelos.

En las zonas áridas y semiáridas, las nuevas modalidades agrícolas incrementaron los procesos de erosión eólica de los suelos. Un ejemplo de esto es, en la provincia de La Pampa, donde el desmonte de los bosques de caldén y el desarrollo del cultivo del trigo en las primeras décadas de este siglo, así como la reciente expansión del girasol, han incrementado la voladura de los suelos y la formación de médanos.

El elevado e incorrecto uso de agroquímicos que se realiza en algunas explotaciones modernizadas generan otra problemática ambiental: la contaminación de los suelos y el agua.

Prácticas conservacionistas del suelo.

Frente a los problemas detectados a causa de la expansión y modernización de la agricultura, han comenzado a desarrollarse algunas propuestas de manejo conservacionista del suelo, que tienen por objetivo final revertir la caída en los rendimientos de los cultivos.

Entre ellas se encuentra la reducción de las tareas de labranza y el uso de maquinarias.

Otras propuestas para disminuir la erosión y el agotamiento de los suelos es la rotación de los cultivos, o sea, el cambio del tipo de cultivo realizado cada año en un mismo campo, y la combinación de agricultura y ganadería.

Actividad Ganadera sobre suelos argentinos.

Existen en producción en éste momento variados tipos de ganado: (teniendo en cuenta el orden) bovino, ovino, porcino, equino, caprino, llamas, abejas y aves de corral. Éste orden “jerárquico” hace referencia a la rentabilidad de cada uno de ellos, ya que nuestros suelos aportan un medio óptimo junto con el clima principalmente para la producción de carnes, leche, pieles, cueros, miel y huevos. Su rentabilidad se ve a la hora de exportar éstos productos, especialmente si se logran procesar antes de exportar.

La actividad ganadera se distribuye a lo largo de todo el país, omitiéndose únicamente los oasis de cuyo, quedando así las zonas cálidas, frías, húmedas o áridas. La producción de determinado tipo de ganado va a ir de acuerdo a cual se adapte mejor a cada zona; sin embargo se tiene en cuenta la rentabilidad, el ganado vacuno es el más utilizado, predominando en la llanura pampeana. En la Patagonia, predomina el ganado ovino, debido a su adaptabilidad al clima frío, dando como producto su lana y carne. La provincia de Entre Ríos se encarga de la aves de corral, teniendo un clima propicio para dicha actividad. El resto del país toma las distintas variantes de acuerdo a como le convenga dependiendo de la relación suelo- clima.

Actividad agropecuaria.

La actividad agropecuaria en nuestro país se ha ido modificando de acuerdo a la demanda de determinados tipos de productos, por lo que se ha mal- orientado a la práctica monocultivo produciendo un terrible desgaste de los suelos llevando a que éstos sean inútiles erosionándose o bien, quedando sin nutrientes que permitan seguir trabajando. Las principales siembras se dan en el área de la soja, el maíz, el trigo, el girasol, el maní y el sorgo, existiendo también otro tipo de cultivos como la vid, los cítricos, el algodón, la yerba mate, el té y la caña de azúcar en lo que respecta a la industria alimenticia.

Bibliografía: