Sócrates

Filosofía griega. Filósofos griegos. Sofistas. Método socrático. Mayéutica

  • Enviado por: Soulofgea
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SÓCRATES PREFERIBLEMENTE

En Grecia, más específicamente en Atenas se encontraba la sofística y posteriormente Sócrates.

Para los sofistas la areté la cual traducida literalmente es equivalente a la virtud, era una habilidad. Al igual que el término retórica era conocido como el arte de hablar bien. Estos sofistas persuadían, de ahí el término de sofisma que es una adulación, algo falso, una seducción, un engaño; al igual que, la razón o argumento aparente con que se quiere defender algo falso.

La palabra sofista que con el tiempo adquirió un significado “sucio” por así decirlo, palabra, que originalmente quería decir “maestros de la sabiduría” la acuña y se la atribuyó Protagoras -personaje del cual hablaremos mas adelante- quien funda la escuela en Atenas. Se dice que los jóvenes, para ser admitidos en ella, tenían que pagar diez mil dracmas.

Es probable que un poco de la antipatía que rodeó a los sofistas fuese debida a lo elevado de esos precios, pero la razón verdadera fue el abuso en que pronto cayeron los sofistas, de la argumentación especiosa, de la cavilación dialéctica, en suma, de lo que precisamente desde entonces se llamó con desprecio “sofisma”

Los sofistas tuvieron un papel importante en la evolución de las ciudades-estado griegas pasando de unas monarquías agrarias hasta su consolidación como “demócratas” comerciales.

Una nueva clase de ricos comerciantes comenzó a controlar el poder político. Así, quisieron prepararse para la política y el comercio pagando grandes sumas a los sofistas a cambio de enseñanzas en el arte de hablar en público, el razonamiento legal y la cultura general. El grupo de los sofistas empezó a adquirir una reputación falaz, hipócrita y demagoga. De ahí que la palabra sofisma represente esas deficiencias morales.

Los componentes de la escuela sofista mantenían que los individuos tienen el derecho de juzgar por sí mismos todos los asuntos; negaban la existencia de un conocimiento objetivo en el que se supone que todo el mundo debe creer, mantuvieron que la ciencia natural y la teología tienen un poco o ningún valor porque carecen de relevancia en la vida diaria, y declararon que las reglas étnicas sólo tenían que asumirse cuando conviene por propio interés.

Protagoras quien cita que “el hombre es la medida de todas las causas” fue uno de los sofistas más significativos, se propuso indagar con qué medios el hombre podía darse cuenta de la realidad y hasta qué punto podía conocerla. Llegó a la conclusión de que debía resignarse a lo poco que le permitían percibir los sentidos: la vista, el oído, el tacto y el olfato.

El bien, el mal, Dios mismo ¿no era pues, sino verdades contingentes y subjetivas, a las que cada uno estaba autorizado a oponer otra y totalmente diferente?.

En una conferencia ante un público de libres pensadores, entre los que figuraba también el joven Eurípides, que no debía olvidarlo jamás, Protagoras contestó que sí ante esta pregunta, entonces el gobierno lo desterró, confiscó sus libros y los quemó en la plaza pública (agora). Protagoras embarcó para Sicilia y parece que durante el viaje en un naufragio muere.

Sus discípulos habían sido numerosos porque, si es verdad que él pedía seis millones a los ricos, también es verdad que había enseñado gratis a los que, en el templo, le habían jurado ante Dios que eran pobres. Pero sobre todo él había echado una semilla en la sociedad ateniense: la duda.

Es así, como yo no estoy a favor de los sofistas pues creo que la sofística se basa en los sentidos, desconociendo la importancia de la razón, los sentidos pueden hacer desviar al hombre con respecto a la objetividad de las cosas impidiéndole el análisis y la reflexión que le da la razón.

Los sofistas no hacían inversión social, o sea, inversión en el hombre mismo, y convertían la educación en una mercancía que se cobraba.

A la vez, encuentro contradicciones entre lo que ellos consideran subjetivo y objetivo pues, consideran que los conocimientos adquiridos por el hombre son objetivos, pero basan su realidad en cosas tal vez subjetivas.

Con sus sofismas eran muy subjetivos, pues eran demagogos sin coherencia entre lo que decían y hacían, al igual que seducían y engañaban. Con su retórica adornaban las cosas y ocultaban el verdadero sentido haciendo de esto una especie de falsedad.

En ese contexto histórico en el mismo tiempo y en diferente lugar aparecen Sócrates y sus discípulos, Confucio en China y Sidartha Gautama en India, personajes que tuvieron ideas similares.

Sócrates nació en el 469 antes de Cristo: era hijo de un escultor y de una experta partera. Les estaba agradecido por tres cosas: ser hombre, y no animal; haber nacido varón, y no mujer; ser griego, y no bárbaro. Los primeros años de la vida de Sócrates coinciden, con el periodo de esplendor de la sofistica en Atenas.

Luego de haber recibido la educación ateniense normal, y de tener malos hábitos tales como: Visitar la casa de Teodata, que era la más célebre prostituta de Atenas, beber hasta caer borracho, no bañarse frecuentemente (según su esposa Jantipa), recibe un “llamado divino”, renunció a su ocupación con el fin de consagrar su vida a la reforma moral e intelectual de sus “conciudadanos”. Se apoda el “tábano” - pues hace este papel al lado de un caballo grande y noble pero un poco lento, este caballo necesita ser aguijoneado-.

Sócrates fue sobre todas las cosas un reformador. Estaba alarmado por la condición de los asuntos de Atenas, que conducían a una anarquía moral. La moral no era enseñada por principios científicamente comprobados, sino por ejemplos, proverbios y apotegmas. El auto conocimiento es el punto de partida pues la mayor fuente de la confusión predominante era la falta de reconocimiento de cuan poco sabemos de cualquier cosa, en el verdadero sentido de conocer.

En cierto ocasión un amigo de Sócrates llamado Querefonte consultó con el oráculo de Delfos si había en el mundo alguien más sabio que Sócrates y el oráculo contesto que no. Al enterarse Sócrates se quedo extrañado pues él tenia la conciencia de no saber nada. Llegó a la conclusión de que la respuesta del dios tenia un sentido oculto y quiso dedicar su vida averiguar el significado. Así se fue a conversar con los que en la ciudad pasaban por sabios: políticos, poetas, sofistas y artesanos.

Después de dialogar con ellos se convenció que no sabían lo que creían saber. Pero había una ventaja a favor de Sócrates: mientras que aquellos creían que sabían, ignorando su propia ignorancia, él sabia que no sabia, conocía al menos su propia ignorancia, y por eso era más sabio que ellos.

Con este modo de vida Sócrates tuvo una gran influencia, fue seguido por muchos jóvenes y no jóvenes que se hicieron sus discípulos y se ganó amigos y admiradores, entre los cuales se destacan: Xenofonte (historiador); Platon (Idealista); Aristóteles (lógico); Euclides (escéptico); Aristipo (Epicúreo anticuado); Alcibíades (aventurero de la política), entre otros.

Pero también surgieron muchos odios contra él pues había mucha gente que se sintió ofendida por el ridículo en que les había dejado en sus diálogos y discusiones, entre estos se encontraban: Aristófanes quien escribió la comedia “Las Nubes” que con su estilo caricaturesco retrato a Sócrates como un sofista jocoso y burlesco y que no merece mayor consideración; Licon quien era un orador sofista y político de menor categoría y posteriormente fue uno de sus acusadores; Meleto quien representa a los poetas y Anito a los artesanos y politicos.

Estos odios y resentimientos y él haberse negado a colaborar con el régimen de los Treinta Tiranos (grupo político de esa época) llevaron a que Meleto, Anito y Licon presentaran una denuncia contra él por agregar nuevas divinidades y no creer en los dioses de la ciudad al igual que ser un corruptor de menores.

Una de las acusaciones fue “cometer delito por pervertir a los jóvenes y no creer en los dioses de la ciudad sino en otras divinidades nuevas”. A esta acusación Sócrates se defendió negando la corrupción a los jóvenes, señalando que los jóvenes que le acompañaban espontáneamente “se divertían y disfrutaban” de sus enseñanzas y con frecuencia lo imitaban e intentaban enseñar de la misma manera que él lo hacia.

En cuanto a lo de no creer en los dioses de la ciudad sino en otras divinidades nuevas, Sócrates encuentra una contradicción en la acusación de Meleto, quien lo juzga de ateo al mismo tiempo que en la de creer en dioses nuevos. Sócrates dice que no es posible que una misma persona sea atea y crea en otros dioses al mismo tiempo.

Sócrates fuerza a Meleto a reconocerlo como un ateo perfecto y no acepta la existencia de ningún dios; esta acusación seria apropiada a Anaxágoras que enseñaba que el sol y la luna son piedras. Sócrates hace ver que introducir nuevos dioses es una contradicción, que Meleto no es digno de crédito y se contradice en la acusación. Nadie cree en cosas propias de las divinidades sin creer en las divinidades, y los que creen en divinidades, creen en dioses.

Otra acusación fue la de “ser sofista o sea cobrar por sus enseñanzas” lo que Sócrates negó que se dedicaba a imponer su doctrina a la gente a cambio de una remuneración, él era realmente un antisofista: Sócrates enseñaba pero con un fin educativo, sin pedir dinero a cambio. También alega que no había sido maestro de nadie y que no había ejercido magistratura alguna en la ciudad, pero que fue miembro del consejo.

También lo acusaron de ser una persona que se dedicaba a engañar a la gente por su facilidad de palabra. Según sus acusadores Sócrates tenia un lenguaje bastante elocuente. Él responde y deja claro que no posee un lenguaje tan elocuente como para conseguir engañar a la gente que instruía gratuitamente, sino que tiene dificultad para expresarse lingüísticamente.

La ultima acusación y la menos importante es que es culpable de indagar impertinentemente las cosas subterráneas y celestiales, y de hacer pasar por mas fuerte el argumento más débil, enseñando a otros estas mismas cosas. Según Sócrates su mala fama se debe a la sabiduría que posee. Su Dios le asegura que no existía un hombre más sabio que él en todo el mundo.

Esa mala fama se origino porque Sócrates se ponía a examinar a la gente que se creía sabia, sin realmente serlo, y haciéndoles conocer su verdadera imagen de ignorancia. Sócrates explicaba a los jueces que el no poseía sabiduría de ningún tipo respecto a los temas cosmológicos. En cambio, se consideraba más sabio que aquellos que presumían de ello, porque reconocía su ignorancia ante los temas que desconocía, o sea los cosmológicos, cosa que no confesaban los presuntuosos.

Después del juicio y de haber decidió todos los jueces donde hay mas votos en contra que a favor, Sócrates es condenando a muerte. Como Meleto no alcanzó la quinta parte de los votos fue condenando a su vez a pagar una multa de diez minas.

Sócrates reflexiona sobre el fundamento de que la muerte sea un bien, sea la ausencia de toda sensación, trata de un transito del alma de este mundo a otro mejor, será también para él una alegría porque se encontrara con las demás almas de los muertos y con los verdaderos jueces que impartirán justicia.

Sócrates antes de morir, realiza una suplica a los jueces: que cuando sus hijos sean mayores les convenzan y les fustiguen como Sócrates hizo con ellos también. Sócrates muere tras beber un vaso de cicuta, en el año 399 A.C.

Es también destacable en la labor de Sócrates, pues no sólo su forma de desenvolverse ante el juicio sino también contribuciones valiosas como el procedimiento inductivo y la definición universal.

Deja grandes enseñanzas cimentadas en la moralidad. Se le atribuye también la moral socrática una doctrina positiva de la virtud: aquella afirma que la virtud es conocimiento, de donde deriva que toda mala acción es fruto de la ignorancia y, por tanto, involuntaria.

Crea la denominada paradoja socrática consiste en considerar que conocer la virtud es ser virtuoso, del mismo modo que conocer las matemáticas es ser matemático.

Otra doctrina fundamental es la del cuidado de sí mismo como auténtico sentido de la vida humana. El conocimiento de sí mismo como cuidado del alma se convierte en sophrospyne, o templanza y se opone a la akrasía (o carencia de dominio del propio sí corpóreo), que se produce cuando el alma incumple los deberes para consigo misma, no realizando, por tanto, su propia función.

Otro punto a resaltar es el Método socrático en el cual con la Mayéutica pretendía ayudar a que los discípulos alcancen por sí mismos el descubrimiento de la verdad. Este método sólo infunde el interés por la investigación. Esta formo de filosofar la deduce Sócrates de la profesiones de sus padres. Sócrates, en otro orden de cosas, quiere averiguar si sus interlocutores tienen algo en su interior, y les ayuda a dar a luz, a descubrir la verdad.

La consistencia de la Mayéutica se fundamenta en el diálogo: el maestro maestro trata de que el discípulo no sólo escuche y apruebe la doctrina que se le ofrece, sino que además pretende que la encuentre en sí misma, la de la luz y la viva.

Es destacable también el desarrollo de su teoría moral acerca del conocimiento, la sabiduría, la ignorancia, el bien, el mal, y lo justo.

Demuestro que sabiendo solo lo que es bueno se puede practicar el bien.

Por el contrario, es ignorante no podrá obrar con justicia no con bondad, no con virtud, porque no sabe lo que son, y si realiza alguna acción justa, o buena, o virtuosa es “casualidad”.

Tras analizar los temas socráticos y sofistas estoy a favor de Sócrates. Pues la idea de la búsqueda interior en cada persona me parece muy interesante. Pienso, que cada hombre emprende una búsqueda y se puede dar como ejemplo la felicidad (me parece, que la mayoría de las personas buscan la felicidad) tras recorrer inmensas experiencias, esta búsqueda solo podrá encontrarse en el interior de cada persona.

Al estudiar el tema de la mayéutica el cuál me interesó mucho, resalte lo importante que es la pregunta a sí mismo. Cuando el hombre empieza a cuestionarse empieza a pensar. Y tras estas cuestiones encuentra razones o explicaciones las cuales son producto del pensamiento e las cosas o de la profunda meditación.

La idea de buscar en el interior del individuo la verdad y la razón de la existencia del ser humano, dándole mucha importancia a la espiritualidad y a la mentalidad. Aquietando los sentidos, la persona logra adentrarse al interior de su ser y escuchar la voz de su corazón, quien es en últimas el que lo lleva a encontrar la verdadera camino de la existencia.

Creo que esta voz interior él la que nos guía, Sócrates la nombra demonium, la he escuchado también con diferentes nombres, conciencia, Dios, pero tal vez todas significan lo mismo. Es un yo interior, el verdadero yo es que aquel que se haya en lo más profundo del ser, y a través del corazón, del bloqueo de los sentidos, y de la profunda meditación se puede encontrar. Pero no todos los hombres actualmente se puede decir que están en estados que facilitan la meditación o aquella búsqueda interior, pues nos rodea el materialismo y lo exterior, los disfraces, los velos y las máscaras, de pronto hemos retornado a la época de los sofistas. No podría hacer una generalidad... existen personas en constante búsqueda de la razón del ser, un en el fondo todo ser humano lo está, quizá unos mas que otros, a mayor o menor medida pero la gran mayoría buscamos algo. Esa búsqueda constante de la razón del ser es la que nos lleva por un camino de indagaciones, preguntas clásicas y eternas como ¿hacia donde voy? ¿Quién soy? ¿De donde vengo? Han sido cuestionadas por millones de hombres, tal vez desde el hombre primitivo, hasta el hombre actual. Hay preguntas a las que se le pueden dar respuestas, y de esas respuestas surgirán nuevas preguntas, haciendo de la cuestión un círculo vicioso. ¿Y que pasa con aquellas preguntas a las que no se les puede dar respuesta? ¿Se le dará una respuesta inventada?.

Importante también fue la visión de Sócrates acerca de la muerte. Como es sabido, la muerte es algo desconocido, entonces, cual es temor?... las cosas desconocidas serán inquietantes pero si no tenemos conocimiento o noción acerca de estas como reaccionar.

Tras estudiar a Sócrates, sus doctrinas y su vida consideré importante estas conclusiones:

1. Sócrates es consciente de la ignorancia de su sabiduría y esta creencia lo lleva a ser realmente sabio, pues en esa misma medida, adquiere mas conocimientos, mientras que creer conocer todo lleva las personas a la ignorancia y a no adquirir mas conocimiento acerca de las cosas.

2. La Filosofía de Sócrates permite el conocimiento del hombre y de su mundo, además pretende que sea justo y solidario con los demás; permite que el hombre se examine constantemente a sí mismo, que se conozca, y que conozca a los demás. También debe investigarse y permanecer en un dialogo continuo con los demás.

3. La mayéutica se fundamenta en él dialogo y la pregunta, mediante el cual el maestro trata y el discípulo no solo escucha y aprueba lo que se enseña sino que el discípulo deberá encontrar por sí mismo la verdad en su interior.

4. Con respecto a su teoría moral se puede afirmar que el conocerse y buscarse a sí mismo es buscar el verdadero saber y la mejor forma de vivir, identifica la virtud con el saber de la ignorancia. Por tanto sabiendo que es lo bueno se puede practicar el bien, sabiendo que es justicia se puede obrar justamente, sabiendo que es la virtud el hombre podrá llevarlo a la practica de la vida mientras que el ignorante no puede obrar con justicia, y virtud porque no saben que lo son. Este intelectualismo moral llevara a la siguiente contradicción: el que obra injustamente sabiéndolo, es mas justo que el que obra injustamente por ignorancia.

Bibliografías:

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“Curioso proceder para un hombre que decía no creer en Dios.” HISTORIA DE LOS GRIEGOS. Montanelli Indro. Circulo de lectores. Barcelona. 1989. Pág. 125

“Sócrates solía compararse con su madre pues al igual que ella, decía Sócrates daban a luz, daban el nacimiento de ideas”. HISTORIA DE LOS GRIEGOS. Montanelli Indro. Circulo de lectores. Barcelona. 1989. Pág. 140.

HISTORIA DE LOS GRIEGOS. Montanelli Indro. Circulo de lectores. Barcelona. 1989. Pág. 148.

ENCICLOPEDIA CATOLICA. William Turner. Volumen I.1997. Pág. 289

APOLOGÍA DE SÓCRATES. Platón.

APOLOGÍA DE SÓCRATES. Platón

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