Sociología del trabajo

Relaciones laborales. Sociología del trabajo. Políticas de empleo. Creación de empleo. Salario. Jornada laboral. Reparto del empleo. Reducción del tiempo de trabajo

  • Enviado por: Inita
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Tema 11.

NUEVOS DEBATES Y ESPACIOS PARA LA OCUPACIÓN

1. Introducción

Para tener una buena perspectiva sobre las diferentes intervenciones que se han puesto en marcha para paliar los problemas sociales asociados a la elevación de las tasas de paro tendremos que analizar qué medidas se aplicaron en el pasado, y qué otras medidas, que han sido muy poco aplicadas en el pasado, están en estado de propuestas o de debates abiertos hoy en día.

Al primer bloque de iniciativas lo distinguiremos con el nombre de intervenciones ortodoxas-realistas para usar la misma terminología que Claus Offe. Mientras que a las iniciativas del segundo bloque las distinguiremos por ser las nuevas propuestas.

2. Políticas y estrategias ortodoxas-realistas para la creación de empleo: medidas pasivas y medidas activas

Dentro de este bloque podemos encontrar dos tipos de medidas que actúan de forma diferente para facilitar el encuentro entre la oferta y la demanda de trabajo y mejorar la empleabilidad de los parados.

  • Medidas pasivas:

  • • Apoyos económicos estatales de diversos tipos (subsidios de empleo, etc): con el recrudecimiento del paro y las nuevas situaciones que se han dado, se ha verificado que la influencia de estos apoyos no es tan determinante como para suprimir unas medidas que contribuyen a mejorar las condiciones de vida de los parados y a garantizar una seguridad económica que les permita encontrar un buen empleo.

    • Intervenciones del gobierno para moderar el número de activos, las más importantes son: reducción de la edad de jubilación, prolongación de la escolaridad y el control de la inmigración. Todas estas intervenciones se encuentran en discusión por sus efectos perversos: sobrecarga de los sistemas de pensiones, aumento de la discriminación contra los trabajadores extranjeros, etc…

  • Medidas activas:

  • • Subvenciones a las empresas para la creación de nuevos puesto de trabajo a través de ayudas directas y/o creación de ventajas fiscales.

    • Crear nuevas formas de contratación (contratos temporales). Los sindicatos critican la sobreabundancia de estas nuevas formas de contratación.

    • La formación profesional.

    • Programas orientados a colectivos específicos con mayores dificultades del acceso al empleo.

    • Programas de promoción del desarrollo local, de creación de empresas y de apoyo a la economía.

    En estas medidas diseñadas para la inserción profesional, se pueden observar dos objetivos no declarados:

    • Que la lógica de la competitividad de la empresa no encontrase obstáculos

    • El control de una población excedente del mercado de trabajo.

    Además, el resultado de estas políticas no ha conseguido reducciones considerables del desempleo hasta que el crecimiento económico ha alcanzado niveles tales que el empleo se creaba por sí solo.

    3. Nuevos debates, nuevas propuestas

    Los problemas que padecen las sociedades occidentales sólo pueden atacarse mediante el análisis y la actitud de reforma de la sociedad salarial.
    Estas nuevas propuestas no han sido puestas en práctica porque implican modificaciones fundamentales en el marco en el que se desarrolla la producción en la actualidad y cambios civilizatorios que incidirán sobre el funcionamiento global de nuestra sociedad.

    Las tres propuestas más importantes son las siguientes:

  • Jornadas de trabajo, reparto del empleo y nuevas formas de distribución del tiempo del trabajo

  • En estos puntos se debate cuestiones sobre el tiempo que hay que dedicarle al trabajo.

    Reducción de la jornada de trabajo: en las diferentes propuestas, se parte de la base de que la reducción del tiempo de trabajo puede traducirse en nuevos empleos (estrategia contra el paro).

    Esta idea abre muchos enfrentamientos entre economistas a favor, en contra y en posiciones intermedias y también entre trabajadores. Gracias a simulaciones de instituciones internacionales todos tienen claro es que sería un camino repleto de dificultades.

    Posiciones a favor de este cambio en las jornadas de trabajo son: los sindicatos clásicos que proponen una reducción a 35 horas sin reducciones salariales; algunas intervenciones legislativas de los gobiernos ya que las tradicionales subvenciones a la contratación concedidas a los empresarios comienzan a integrarse en estrategias mixtas de creación de empleo y organización del tiempo de trabajo. Asimismo, los temores al cambio vienen de las posturas más conservadoras.

    Reparto del empleo: cuando una empresa tiene problemas económicos hay estrategias de mantenimiento del empleo mediante el reparto de empleo existente.

    Las empresas ofrecen a los trabajadores reducciones colectivas de las jornadas de trabajo con la garantía de que no se eliminarán empleos.

    Reducción y distribución del tiempo de trabajo: los puntos de partida de los defensores de tipo de propuesta son que el sistema productivo requiere cada vez menos tiempo para producir lo mismo y esto, en vez de producir paro, podría se aprovechado para liberar tiempo de trabajo y dedicarlo a otras actividades.

    Hay distintas ideas de cómo se puede hacer esto:

    El sociólogo francés Guy Aznar habla de la distribución del trabajo como un cambio sociocultural que implicara que el trabajo absorbiera menos ala gente, la lucha contra la exclusión laboral y conquistar tiempo para uno mismo, además de un remedio contra el paro. Pero esto hay que hacerlo sin aumentar los costes para el Estado y las empresas, por lo que el salario se reduciría a las horas trabajadas. Pero como este salario sería insuficiente, se complementaría con un segundo cheque que correspondería a la riqueza producida por el sistema con mucho menos trabajo.

    Juliet Schor propone la idea de establecer un derecho al tiempo libre, ya que ha podido observar que durante el paso del tiempo las jornadas trabajadas van siendo más largas (casi un mes más que en 1969). Según este autor, se podría obtener este derecho si se rompiera el ciclo “trabaja-gasta” y debilitar los incentivos que inducen a los empresarios a preferir los horarios largos.

    Como en todas las propuestas, hay personas en contra y en este caso dichas personas señalan que la gente no sabría hacer con todo ese tiempo liberado que se les ofrece.

  • Renta y trabajo: mecanismos de desvinculación de salario y trabajo en la sociedad del desempleo. La idea del salario social

  • En este punto se debaten cuestiones sobre la renta y el empleo para combatir el desempleo, ya que cada vez hay más personas dependientes del Estado o de la renta de otra persona.

    La idea fundamental de este punto es la concesión a todos los ciudadanos de una renta basada en el reparto social de la riqueza que posibilite la existencia de cada ciudadano. Esta idea se la han cuestionado distintas posturas, desde la derecha liberal, con el fin de eliminar la protección social, hasta las más progresistas.

    Entre las ideas progresistas podemos encontrar dos propuestas distintas, ya que comparten el análisis, pero discrepan en la solución:

    El primer grupo lo representa André Gorz. Discurren que garantizar una renta por parte del Estado y no garantizar un a la vez trabajo puede traer resultados negativos para quienes sólo cuenten con el ingreso estatal, ya que tendrían una subsistencia física pero no social. Además, creen que este hecho puede conducir a una dualización social.

    El segundo grupo, representado por Claus Offe y Philippe Van Parijs, propone tres principios a cumplir que cambiarían la sociedad lentamente: que nadie se excluyera del mercado de trabajo, que el no querer trabajar sea visto como una favor que le hace una persona a otra que sí que quiere, y por tanto, ese favor tiene que ser compensado mediante una renta básica y que la renuncia al empleo es irreversible.

    Esta iniciativa antepondría el derecho a una renta al derecho al trabajo.

    Un ejemplo francés

    En 1988, el gobierno francés quería superar las rentas mínimas garantizadas por lo que creó una medida para luchar contra la exclusión social y el desempleo: el Reveneu Minimum d'Insertion (RMI).

    El RMI era una garantía de renta a todos aquellos que no superasen el umbral de la pobreza, a los cuales también se les pedía una contraprestación: estos se comprometían a esforzarse en su inserción social. Si esto no se cumplía, el gobierno les retiraría el subsidio.

    Pero los resultados de estas medidas no fueron los esperados. Podemos ver, según algunos autores, cual a sido el problema de este RMI:

    Chantal Euzéby entre otros, creen que el RMI debería ser un ingreso universal para todos que podría ser ampliado con una renta proveniente del trabajo. Esto se financiaría de la reestructuración del sistema fiscal y de la creación de unas actuaciones financieras orientadas a esta medida.

    Para este autor, dicha medida conllevaría tres efectos positivos para la vida social:

  • Habría una mayor eficacia distributiva de la protección social y el sistema sería menos complejo y más transparente.

  • Se podría optar por dos tipos de vida en los que el trabajo no acaparase el tiempo.

  • Una medida así, haría más atractivos los trabajos temporales y la retirada de la vida laboral voluntaria, lo que podría reducir el paro y posibilitar el reparto del trabajo.

  • Noguera ve más de tres ventajas si se diera en la vida real esta medida:

  • La renta básica superaría la fragmentación entre beneficiarios de distintas prestaciones sociales, así como los déficits de cobertura.

  • Se superarían los problemas de exclusión social.

  • Se acabarían los subsidios sociales y por tanto, el control que ejercen estos.

  • Habría un ahorro de los costes de administración de las prestaciones y se simplificaría legalmente la acción protectora del Estado.

  • La pobreza dejaría de existir y e resolvería el problema del desempleo.

  • Ya no habrían fraudes en el cobro de prestaciones. Con esto, el Estado se ahorraría mucho en las materias de inspección.

  • El nuevo RMI se adaptaría mejor a los cambios sociales en curso en el mercado de trabajo, en las formas de familia o en los estilos de vida ante los cuales las políticas sociales tradicionales flojean.

  • Espacios desmercantilizados y servicios no lucrativos como ampliación de la esfera del empleo: los nuevos usos del tiempo y la “revolución del nuevo terciario”

  • Hace una década, se evidenció la necesidad de reintroducir la esfera de acción comunitaria en el ámbito de las necesidades económicas, ya que el Estado de bienestar estaba en crisis y el mercado no atendía a ciertas necesidades sociales.

    Por tanto, para democratizar la economía a base de una implicación ciudadana, se presencia el “tercer sector” o “economía solidaria”. Es una nueva concepción de servicios sociales que se basa en la reciprocidad; se apoya sobre un principio de comportamiento económico diferente al mercado y a la redistribución. El principio de reciprocidad guía las conductas, plenamente autónomas, para desarrollar servicios según un proceso de interacción entre personas voluntariamente implicadas.

    El objetivo de este “tercer sector” es crear servicios con una lógica solidaria y no lucrativa.

    Pero algunos autores han argumentado que este “tercer sector” puede plantear dificultades. Algunos han pensado que este desarrollo puede producir que haya personas y empresas que actúen de acuerdo a los principios de reciprocidad y otras que no lo hagan y sigan los ritos del beneficio individual y el lucro, haciendo que se cree una sociedad con velocidades diferentes, en la que haya dos grupos de personas.

    Estas críticas son importantes para que la creación de empleos a toda costa no se convierta en una manera de reforzar las tendencias desigualitarias.

    Según Jean-Louis Laville, hoy en día hay que reconocer la necesidad de una nueva economía local, contrapeso de la mundialización en términos de empleo y cohesión social. Pero esta economía solidaria, no progresará sin un nuevo sistema donde se conjuguen la acción pública y la participación de la sociedad.

    Empleo, trabajo y ecología: los límites del capitalismo de consumo de masas

    Un terreno en el que la lógica de la economía solidaria y de los nuevos servicios para el empleo se concreta en el ámbito de la ecología. Empleo y medio ambiente son una pareja de moda popularizada por sus respectivas crisis.

    A pesar de la crisis ecológica, se sigue explotando masivamente las funciones naturales útiles, pero cada vez se recurre a menos trabajo y a más tecnología.
    Para que se puedan conservar las bases naturales de la vida humana, al igual que las laborales, ha de haber un cambio de valores en nuestra sociedad, ya que, aunque cada vez haya más confianza depositada en la tecnología, ésta no va a resolver los grandes problemas del desarrollo y la equidad.

    Por último, para entender la relación entre el empleo y el medio ambiente, hay que explicar que las tendencias del empleo ligadas al medio ambiente no se distancias mucho de las tendencias generales. Esto quiere decir que hay una dualización en los empleos técnicos en el área del medio ambiente y los empleos menos cualificados.

    Bibliografía

    Santos y Poveda. Trabajo, empleo y cambio social. Editorial Tirant lo Blach. 2005

    Bibliografía complementaria

    Claus Offe:

    La sociedad del trabajo. Alianza Editorial. 199

    ¿Pleno empleo? Debats, nº50. 1994

    Il reddito di cittadinanaza: una strategia inevitable per contrastare la disoccupazione. Statu e Mercato nº56. 1999

    Guy Aznar. Lavorare meno per lavorare tutti. Bollati Boringhieri, Torino. 1993

    Juliet Schor. Come redistribuire il dividendo della tecnología, Politica ed Economia.

    André Gorz:

    Crítica de la división social del trabajo, Laia. 1977

    Crisis de la sociedad salarial, Debats, nº50. 1994ª

    Il lavoro debole, Edizioni Lavoro. 1994b

    Pour o contre le revenu minimum, l'allocation universelle, le revenu d'existence, Futuribles, nº185. 1994c

    Metamorfosis del trabajo, Sistema. 1995

    Miserias del presente, riqueza de lo imposible. Paidós. 1998.

    Philippe Van Parijs. Una vía capitalista al comunismo. Zona abierta, nº 46-47. 1988

    Chantal Euzéby. Du revenu minimum d'insertion au revenu mnimum d'existence. Futuribles, nº 177. 1993

    Noguera:

    Las políticas de garantía de rentas II: protección por desempleo y rentas mínimas de inserción, en José Adelantado (ed).

    Cambios en el Estado del bienestar. Políticas sociales y desigualdades en España. 2000.

    Jean-Louis Lavilla :

    Pour de nouvelles solidarités en Europe : les services de proximité. Esprit, nº 1

    Les nouveaux défis du plein emploi, Liberation. 2-11-1999.

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