Sociedad y cultura en los tiempos de la Revolución (1810-1820)

Historia de Argentina siglo XIX. Clases sociales. Gauchos. Indios. Encomienda. Mita. Yanaconazgo. Educación y cultura

  • Enviado por: Laurita
  • Idioma: castellano
  • País: Argentina Argentina
  • 19 páginas
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Trabajo Práctico:

Tema: La Sociedad y la cultura en tiempo de la Revolución (1810-1820)

Contenidos de Análisis:

Parte A: La Sociedad

  • Construye un cuadro sinóptico o de doble entrada que explique la estructura social en los tiempos previos a la Revolución.

  • Describe la situación del indígena antes del proceso revolucionario. ¿En qué consistían los sistemas de trabajo obligatorio: Mita, Yanaconazgo y encomienda?

  • Caracteriza la figura del gaucho.

  • Explica la siguiente frase: “La sociedad en tiempos de la dominación española se encontraba jerarquizada con criterios étnicos”

  • ¿Qué cambios sociales se manifestaron a partir del proceso revolucionario? ¿Cuáles son los principios que consolidaron esos cambios?

  • Elabora un texto que explique tu juicio crítico sobre lo leído (conclusión).

  • Parte B: La Cultura

  • ¿Cuál era la situación del periodismo en tiempos de la Revolución?

  • Explica la organización de la educación en los distintos niveles de enseñanza.

  • Analiza los siguientes documentos:

  • Los hábitos religiosos de las damas porteñas.

  • Prohibición de los castigos corporales en las escuelas.

  • Parte C: Biografía funcional de personajes históricos: Los hombres de Mayo y la Revolución.

  • José de San Martín.

  • Cornelio Saavedra.

  • Parte A:

    La Sociedad

    1-

    Urbana “Gente Decente” *Funcionarios Poseían

    *Eclesiásticos tierras y

    *Comerciantes encomiendas

    mayoristas

    *Empresarios

    Sector intelectual

    Nobleza criolla descendientes Privilegios

    ´ de conquistadores económicos

    “Plebe” Blancos de baja estirpe

    Sociedades Grupos medios: Comerciantes minoristas,

    empleados administrativos, matarifes, etc.

    Mestizos: al principio del siglo XIX no podían ser

    propietarios, ni abrir comercios.

    Mulatos.

    “Clase servil” Esclavos. Sometidos a la

    Negros (Africanos) voluntad

    Mulatos. de sus

    Zambos (cruza de indio y negro) patrones

    Rural “Hacendados y sus Sometidos a la autoridad de

    dependientes” grandes funcionarios y

    comerciantes.

    El pulpero: dueño de la

    Pulpería.

    “El Gaucho” Unión de blancos e indios,

    seminómade libre.

    Llamado también vagabundo

    o matrero.

    Vivienda: Chozas, ranchos.

    Habilidad: cuchillos, caballos.

    2- El nombre que recibieron los naturales de América, sin mezcla de sangre europea fue Indios. De acuerdo con el Derecho Castellano, los indios eran considerados hombres libres, pero en el orden de su adoctrinamiento, estaban equiparados a personas que necesitaban protección legal.

    La condición jurídica de los indios era la de vasallos libres de la Corona y protegidos por las leyes de Indias. Sin embargo, en la realidad fueron tratados como mano de obra al servicio del blanco. Diversas instituciones hispanas se beneficiaron con su trabajo. Las leyes protectoras dictadas por la Corona no dieron resultado.

    Los indios, fueron corridos hacia el sur y hacia las pampas centrales, excepto en el centro-norte, donde habían sido empleados por los encomenderos o enviados a las reducciones. La derogación en el sistema de encomiendas y la expulsión de los jesuitas de las misiones guaraníes produjo el desarraigo de muchos que huyeron a los campos, mientras otros se convirtieron en un proletariado, únicamente homogeneizado por la labor religiosa.

    En el Río de la Plata la situación del indio fue diferente según las regiones. Entre los guaraníes del Nordeste, las encomiendas fueron muy importantes. Se destinaba al indio al trabajo agrícola vinculado con la explotación del algodón, tabaco y yerba mate.

    En la región pampeana y patagónica, el indio no cayó en el dominio blanco, conservando su vida nómade y tribal. Enfrentó al blanco atacando las estancias y poblados de las zonas rurales, para obtener lo más importante de la Pampa: el ganado.

    En la zona chaqueña, protegidos por el bosque, los indígenas también evitaron caer en manos de los blancos, y al igual que los Pampas atacaban las zonas rurales. Los gobernadores realizaban contra ellos expediciones armadas llamadas entradas.

    En el Noroeste, los indígenas de base cultural quechua habían sido sometidos. Vivían en sus pueblos, bajo el gobierno del blanco que cobraba el tributo y disponía de los turnos de trabajo. Además fueron utilizados como labradores, conductores de carretas, arrieros, cuidadores de ovejas. En las ciudades se destacaron en la industria textil y otras artesanías.

    Los métodos de trabajo indígena adoptados en América del Sur fueron las encomiendas, la mita y el yanaconazgo, la reducción y la misión, a excepción de los dos últimos (a cargo de religiosos) la práctica de estos sistemas dio origen a muchos excesos por parte de los españoles.

    La encomienda: comprendía un núcleo de indios, entregados a un particular por el término de la vida de éste y con frecuencia de la de uno o más sucesores, con el compromiso de suministrarles víveres, ropas y habitación, y de educarlos, beneficiándose en retribución, con su trabajo o el pago de un tributo.

    La mita: consistía en el trabajo obligatorio, no gratuito como el sistema anterior, ya que los indios debían recibir un salario.

    La mita (palabra quechua, cuyo significado es turno), ya empleada por los incas, era utilizada para diversas labores, principalmente la de las minas. El turno duraba una semana, con dos de intervalo, en cuyo lapso el obrero podía volver a su residencia; por esto estaba prohibido emplearlo más allá de cierta distancia de ella.

    El yanaconazgo: era similar a la mita, se aplicaba como castigo a los indios alzados o fugitivos, que eran entregados por las autoridades a los dueños de chacras o establecimientos rurales para ocuparlos en las faenas del campo, o en el servicio doméstico.

  • Sociedad y cultura en los tiempos de la Revolución (1810-1820)
    Hoy es vulgar encontrar gauchos rubios, blancos, ojos azules, de facciones sumamente finas. Sin embargo, el tipo más general es banco tostado o trigueño, pelo negro o castaño oscuro, ojos pardos, negros o verdosos, barba muy rala o tupida. El carácter principal del gaucho son los pies inclinados hacia adentro y las piernas un poco arqueadas, resultado de su hábito de vivir sobre el caballo desde la más tierna infancia.

  • Un poco indolente, tiene el genio alegre y festivo y es bastante supersticioso. Habla siempre con malicia y en su fondo es bueno, honrado, hospitalario y generoso. El viajero no llega a la choza pajiza del gaucho sin salir de su bondad, sencillez, negligencia y hospitalidad.

    El gaucho va siempre a caballo; un pedazo de cuero sujeto por una correa bajo sus pies, que están desnudos, hace de zapato (botas de potro), frecuentemente va sin estribos y cuando los tiene, no están destinados sino a sostener el dedo gordo del pie. Dos pieles, una de vaca, otra de cordero, extendidas sobre la tierra sirven de cama. Su poncho le sirve de vestido durante el día y de frazada durante la noche (es un pedazo de género, con un agujero en el medio, para dejar pasar la cabeza). Un pedazo de cuero para cubrir su caballo y una cincha para sostenerlo completan su equipaje. Cuando encuentra un pedazo de género cualquiera para hacerse una faja, ya no le falta más.

    Se conocen dos tipos de gauchos: el gaucho verdadero y el gaucho compadre.

    El gaucho verdadero conserva casi todas las costumbres de sus antecesores. El sombrero o el chambergo lo usa con el ala levantada hacia adelante y volcada por detrás, pañuelo al cuello o atado por bajo la barba y sobre la cinta o barbijo. Anda en mangas de camisa y con poncho, sin dejar el chiripá. En días de festejo gasta el calzoncillo con flecos. Más emplea la bota de becerro que la de potro. Entre todos es constante el tirador. Le adornan con monedas de plata y los hay que ostentan onzas, cóndores y otros cuños de gran valor. Generalmente el boliviano es el de su preferencia, lo mismo que aquellas antiguas monedas de plata españolas que aún se encuentran en la campaña sin saberse cómo no han desaparecido. En su pingo (caballo) no falta el fiador, el pretal, el cabestro, las riendas, el recao, las boleadoras y el lazo.

    El gaucho compadre usa el sombrero echado sobre los ojos, levantaba el ala atrás y medio volcada de adelante. Prefiere la bombacha al chiripá. Nunca deja su poncho, que bien lo lleva doblado sobre el hombro o como los demás. Su largo flamenco nunca se le cae de la cintura. Jamás deja las compadradas. Siempre es chocante y es muy difícil que donde él pise no se arme algún barullo. Es pendenciero y a veces no cobarde. Es el tipo medio entre el gaucho verdadero y el compadrito de la Capital. Milonguero como él solo, sus canciones están siempre salpicadas de una sal compadre e hiriente. Tanto como el verdadero, son sumamente aficionados al juego de los naipes. El monte, la brisca, el siete, la treinta y una, el punto y el truco constituyen el repertorio de su tapete. Juegan también a las bochas y a la taba.
    Hacen siempre carreras, que es otra de sus predilectas diversiones. Gustan mucho de las cinchadas. Liban con más placer la caña o la ginebra a cualquier otra bebida. Entre sus platos favoritos está el puchero, el asado al asador y la mazamorra. En su fogón hierve el agua desde el amanecer hasta que anochece el cimarrón corre constantemente de mano en mano.

    EL GAUCHO: Testimonios sobre su origen y significación

    La descripción de un viajero: Los gauderios son unos mozos nacidos en Montevideo y en los vecinos pagos. Mala camisa y peor vestido procuran encubrir con uno de dos ponchos, de que hacen cama con los sudaderos del caballo, sirviéndoles de almohada la silla. [...] Se pasean a su albedrío por toda la campaña [...] Si pierden caballo o se lo roban, les dan otro o lo toman de la campaña enlazándolo con un cabresto muy largo [...] También cargan otro, con dos bolas en los extremos [...] que muchas veces son de piedra que forran de cuero, para que el caballo se enrede en ellas [...] Muchas veces se juntan de éstos, cuatro o cinco, y a veces más, con pretexto de ir al campo a divertirse, no llevando más prevención para su mantenimiento que el lazo, las boleadoras y un cuchillo. Se convienen un día para comer la picana de una vaca o novillo; lo enlazan, derriban y bien trincado le sacan casi vivo, toda la rabadilla con su cuero, y haciéndole unas picaduras por el lado de la carne la asan mal, y medio cruda se la comen [...] Otras se les antojan caracuce, que son los huesos que tienen tuétano, que revuelven con un palito, y se alimentan de aquella admirable sustancia.

    Concolorcovo, El Lazarillo de ciegos caminantes (1773)

    El aporte de un historiador actual: El modo de vivir del gaucho, que tenía poca o ninguna tierra y pasaba la mayor parte de su vida a caballo, era casi tan primitivo como el de su enemigo, el indígena. Su principal ocupación era la caza y el faenamiento del ganado montaraz, cuya carne y pieles le proporcionaban comida y vestimenta. Vendía cueros donde podía abastecerse de telas de lana, tabaco y yerba mate. La proverbial independencia del gaucho, cuya existencia alternaba entre el ocio absoluto y el ejercicio violento, era sintomática de los sentimientos de toda población colonizadora.

    John Lynch, Administración colonial española.

  • “La sociedad en tiempos de la dominación española se encontraba jerarquizada con criterios étnicos.” Para los conquistadores las clases sociales estaban dadas de acuerdo a las razas. Una frase característica de los españoles era: un nativo bueno es un nativo muerto.

  • Desde mediados del siglo XVIII la población del virreinato aumentó gradualmente, aunque su distribución geográfica no era uniforme. Desde el punto de vista étnico, la sociedad del periodo hispánico estaba formada por blancos, indígenas y negros.

    Los blancos comprendían los españoles, los criollos y los extranjeros.

    Los españoles:

    Los hidalgos españoles que pasaron al Nuevo Mundo conservaron los caracteres propios de su tierra natal, mantuvieron su fe religiosa y su carácter autoritario. De mediocre instrucción se consideraban superiores a los criollos (sus iguales americanos), quienes no podían compartir sus privilegios por el solo hecho de haber nacido en este continente.

    Los españoles ocupaban el gobierno y las principales funciones públicas. Administraban sus ganados y haciendas, es decir, las tareas que resultaban más provechosas, ya que “su propensión e inclinación los lleva a enriquecerse” según decía un documento de la época.

    Los criollos:

    Hijos de padres españoles, pero nacidos en América, los criollos eran inteligentes, ambiciosos, altivos y liberales. No pudieron tolerar que los “chapetones” (españoles) recibieran todos los privilegios y que los excluyeran de las funciones públicas.

    Aunque las leyes otorgaban a los españoles y a los criollos la igualdad jurídica, estas disposiciones no se cumplían en la práctica.

    Los extranjeros:

    Los monarcas españoles trataron de impedir la libre entrada de extranjeros en sus dominios de ultramar. Procedían en esta forma, de acuerdo con principios políticos y religiosos comunes de la época.

    A pesar de lo que establecían las leyes vigentes, buen número de portugueses, ingleses, franceses, italianos y judíos, se radicaron en América para ejercer variados oficios (sastres, zapateros, carpinteros, etc.)

    Los indios:

    Eran los naturales sin sangre española. Para facilitar la obra colonizadora en América, la corona implantó el trabajo obligatorio de los naturales por medio de las encomiendas.

    Los negros:

    La necesidad de reemplazar a los indígenas que no respondían en los trabajos rudos, inició la trata o comercio de negros. Éstos eran adquiridos a sus reyes en la costa atlántica del África por traficantes ingleses, portugueses y franceses, quienes luego los vendían como esclavos en América.

    Por constituir un elemento comercial, los negros recibieron mejor trato que los indígenas.

    Los mestizos:

    Los españoles del período virreinal, se alarmaron ante la gran cantidad de mestizos (hijos de blanco e india), ya que estos hábiles jinetes se destacaban por su arrogancia y falta de escrúpulos.

    Prefirieron abandonar la ciudad, donde se les reprochaba su mestizaje se internaron en las campañas. En principio, estos campesinos fueron llamados gauderios, y más tarde conocidos como gauchos.

  • En la sociedad también se percibió claramente el cambio revolucionario. Muy pronto, los españoles peninsulares no afectos al nuevo orden establecido, fueron considerados abiertamente como enemigos. El derecho privado fue rápidamente cambiado: en 1811 se suprimió el tributo indígena; en 1812 se prohibió la importación de esclavos; en 1813 se eliminó toda forma de servicio personal de los indígenas, se liberó a los hijos futuros de madres esclavas, la liberación de todo esclavo introducido al territorio y de todo aquel que se enrolara en el ejército. Asimismo, se abolió todo tipo de nobleza y se prohibió la exhibición de blasones, en una sociedad que, en la época colonial, estaba muy acostumbrada a su uso.

  • La guerra y la necesidad de armar ejércitos para sobrevivir, generó un fenómeno social: la progresiva militarización de la sociedad y la influencia que este sector iba a ir teniendo en los asuntos políticos.

    En lo que respecta a la cuestión religiosa, la revolución impuso profundos cambios. En una sociedad muy religiosa, como era la colonial, los gobiernos revolucionarios no dudaron en perseguir a aquellos miembros del clero desafectados al proceso que se inició en 1810. Llegó incluso, en 1813, a manejar los asuntos eclesiásticos en forma absoluta: las relaciones con el Vaticano no se reanudarían hasta bien avanzado el siglo XIX. Es más, la propaganda revolucionaria logró que una fiesta cívica como el 25 de mayo superara en importancia a las festividades religiosas tan importantes en la sociedad colonial.

    Los cambios en la clase “principal”

    Desaparecidos los funcionarios reales, surgió una elite revolucionaria o clase dirigente que ocupó los principales cargos políticos, militares, administrativos y eclesiásticos, siguiendo la escala de cargos públicos, la que se caracterizó por la inestabilidad debido a los enfrentamientos internos entre los distintos grupos políticos.

    Los comerciantes mayoristas españoles perdieron importancia. Los criollos, que querían reemplazarlos, tuvieron que competir con los comerciantes ingleses a causa del libre comercio.

    Los hacendados y estancieros, en cambio, beneficiados con la valorización de su producción, consiguieron una influencia que no tenían en la época de la colonia.

    Los militares adquirieron una gran importancia gracias a la guerra. Los jóvenes comenzaron a ver posibilidades en la carrera de las armas, es por eso que comenzaron a incorporarse en el ejército.

    El clero, mantuvo su importancia espiritual, intelectual y política. Conservó a su cargo, la educación, la orientación espiritual de la población y de los ejércitos en marcha.

    Medidas contra los españoles peninsulares

    En los primeros días de la revolución, la Junta Gubernativa trató de evitar la división entre americanos y españoles peninsulares. Pero al iniciarse la resistencia de los funcionarios españoles, comenzó a surgir un legislación antipeninsular que afectó a los españoles que no se adhirieron a la revolución. Tenían prohibido realizar labores civiles, militares o altas dignidades eclesiásticas. A partir de 1812 debieron obtener la ciudadanía.

    Supresión de los títulos de nobleza

    La Asamblea del Año XIII dispuso la supresión de los títulos de nobleza y de las armas o escudos que en las fachadas de las casas exaltaban la condición social.

    El mayorazgo, institución que preservaba el patrimonio familiar, reservando la herencia para el hijo mayor, fue abolido por la Asamblea para que haya igualdad entre los hijos antela herencia.

    Estas medidas, de poca repercusión por la escasez de títulos de nobleza y mayorazgos en el Río de la Plata, eran para organizar la sociedad sobre la base de la igualdad jurídica.

    Ley:

    La Asamblea General ordena que en los Pueblos de la comprensión de las Provincias Unidas del Río de la Plata no deberán desde el presente existir en las fachadas de las casas y demás parajes públicos, armas, jeroglíficos ni distinciones de nobleza, que digan relación a las señaladas familias que por este medio aspiran a singularizarse de las demás. Firmado: Tomás Valle, presidente; Hipólito Vieytes, secretario.

    El redactor de la Asamblea, n°18, 20 de noviembre de 1813.

    Elevación de los extranjeros

    Luego de la revolución la Junta y el Triunvirato aseguraron la protección de los derechos de los extranjeros, podían comerciar y poseer bienes, les dieron facilidades para obtener la ciudadanía y fueron eximidos de los empréstitos forzosos.

    Gracias a la atracción que causó la política del libre comercio, gran cantidad de comerciantes extranjeros llegaron a Buenos Aires, especialmente los británicos.

    Los cambios en la “plebe”

    La revolución dio mayores posibilidades de participación y ascenso social a los sectores medios, a través de las nuevas actividades derivadas de la guerra y el libre comercio. Su evolución dependía de sus méritos, relaciones familiares y fortuna.

    Con relación a las clases bajas, gauchos y peones fueron incorporados a los ejércitos de la independencia y comenzaron a participar en el proceso político; lo mismo ocurrió con los orilleros de las ciudades, que integraron los cuerpos cívicos, pero su vida no mejoró sustancialmente.

    Intentos de mejorar la situación del aborigen

    Un propósito de la revolución era unir al criollo con el indio para así, luchar juntos contra los españoles.

    En el Alto Perú Castelli proclamó la igualdad, dispuso la exención de cargas y tributos y les reconoció derechos políticos; pero su acción quedó inválida después de la derrota de Huaqui.

    Belgrano redactó un Reglamento para los indígenas de las Misiones que proclamaba su libertad, les reconocía el derecho de propiedad, preveía el reparto de semillas y útiles de labranza y suprimía el tributo. Pero la Junta Grande dispuso su suspensión.

    La Asamblea del Año XII tomó medidas que modificaron la situación legal del indio:

    La abolición del tributo: La Asamblea confirmó, el 12 de marzo de 1813, el decreto de la Junta Grande del 1° de septiembre de 1811, por el que se había extinguido el tributo que debían pagarlos indígenas.

    Asimismo, suprimió la mita, las encomiendas, el yanaconazgo y el servicio personal que pesaban sobre los indígenas. De esta forma dispuso que se los tenga “por hombres perfectamente libres”.

    Los sometidos siguieron integrando el sector más bajo de la sociedad, los no sometidos mantuvieron el dominio sobre sus territorios.

    La mayoría indígena se mantuvo al margen de la Guerra de la Independencia. Las excepciones se dieron en el Alto Perú, donde se sumaron a la resistencia altoperuana y en las Misiones, donde se plegaron al movimiento revolucionario atraídos por Artigas.

    Desaparición de la esclavitud

    Los gobiernos revolucionarios dotaron medidas para asegurar la desaparición de la esclavitud en forma gradual, con el propósito de no causar impacto en la producción y en las fortunas particulares.

    En 1812 el Triunvirato prohibió la introducción de esclavos para la venta, pero fue la Asamblea del Año XII la que adoptó las principales medidas para terminar con la esclavitud:

    Libertad de Vientres: Propuesta por Alvear, estableció que todo hijo de esclavo nacía libre. La abolición total de la esclavitud fue resistida por los grandes propietarios de esclavos.

    A los que la presente viesen, oyesen y entendiesen, sabed: que la Asamblea Soberana General Constituyente se ha servido de expedir el decreto del tenor siguiente:

    Siendo tan desdoroso y como ultrajante a la humanidad, el que en los mismos pueblos, que con tanto tesón y esfuerzo caminan hacia su libertad, permanezcan por más tiempo en la esclavitud los niños que nacen en todo el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata, sean considerados y tenidos por libres todos los que en dicho territorio hubiesen nacido desde el 31 de enero de 1813, inclusive en adelante, día consagrado a la libertad por la feliz instalación de la Asamblea General... Firmado: Carlos Alvear, presidente - Hipólito Vieytes, secretario.

    Bando del 2 de febrero de 1813. Publicado en la Gazeta el 5 de febrero.

    El 4 de febrero la Asamblea declaró libres a todos los esclavos de países extranjeros, por el sólo hecho de pisar el territorio de las Provincias Unidas. El gobierno portugués en Brasil protestó por este decreto de la Asamblea, argumentando que estimulaba la fuga de esclavos. En consecuencia y para evitar mayores incidentes, la disposición fue modificada el 21 de enero de 1814. Sólo serían considerados libres al pisar el territorio de las Provincias Unidas los esclavos procedentes de países extranjeros introducidos para su comercio o venta, y no los fugados ni los sirvientes de los viajeros.

    La militarización de la Sociedad

    La guerra de la Independencia afectó a todos los sectores de la sociedad. La supervivencia del Estado naciente dependía del triunfo de las armas. Representantes de todas las clases sociales se incorporaron al ejército, con lo cual la actividad militar se jerarquizó.

    La guerra generó violencia y dividió a las familias. Ciudades, aldeas y haciendas fueron arrasadas en el Norte y el Litoral; la población tuvo que abandonar sus viviendas. Salta y Jujuy fueron invadidas repetidamente por el ejército español, mientras que Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y la Banda Oriental, fueron invadidas repetidas veces por el ejército porteño.

    Los hombres, que incorporaron las armas desde muy jóvenes se mostraron poco predispuestos a las actividades normales en tiempos de paz y

    conservaron ciertas características de la vida militar que transmitieron a la sociedad.

    Los principios que consolidaron estos cambios fueron:

    El principio de libertad: Se entendía por libertad la libre disposición de sí mismo y de los bienes, lo que implicaba la abolición de la esclavitud y las formas de servidumbre.

    El principio de igualdad jurídica: Que se aspiraba a imponer consistía en la abolición de los privilegios de nacimiento y títulos de nobleza, característicos del antiguo régimen.

  • A partir de la Revolución, el Virreinato le da paso a la sociedad criolla. Esto originó un movimiento social, que logró algunos principios de igualdad y libertad.

  • Este movimiento revolucionario hizo que los criollos, tengan un lugar importante en política y economía y comenzó la competencia con grupos extranjeros. Surgió la guerra y la violencia dando paso a la inseguridad en la sociedad.

    Comenzaron las luchas de poder entre la burguesía y la plebe, y entre la ciudad y la campaña. La ciudad, por medio de la guerra, devastó su riqueza y poder, por ser el centro de la revolución.

    Al terminar esta etapa resurge la campaña con poder militar y económico, ganando terreno todos los hacendados.

    Bibliografía:

    • Florencio F. Hubeñak: “Historia II”. Editorial Estrada. Buenos Aires, 1988.

    • Lladó/ Grieco y Bavio: “Historia Segundo Curso, Contenidos Mínimos”. Editorial AZ. Buenos Aires, 1995.

    • “Historia Argentina- La Argentina Criolla I”. Editorial Clasa. Buenos Aires,1989.

    • José C. Ibañez: “Historia Argentina 4°año”. Editorial Troquel S.A. Buenos Aires, 1963.

    • José C. Astolfi: “Historia Argentina”. Editorial Kapeluz. Buenos Aires, 1969.

    • Diccionario Enciclopédico Salvat. Salvat Editores S.A. Barcelona, 1986

    • Diccionario Enciclopédico Granda. De la Rivera S.A. Ediciones. España, 1985

    • Enciclopedia Multimedia Encarta 2000.

    • Historia Visual de La Argentina- Clarín, Capítulo 14, 25 y 32. Buenos Aires, 2001

    • www.buscador.clarin.com.ar - Temas: Proceso Revolucionario - Historia Argentina

    • www.historiadelpais.com.ar

    Parte B

    La cultura

  • Los orígenes del periodismo en el Río de la Plata se remontan a 1764, año en que circuló por primera vez en Buenos Aires un periódico manuscrito. El encabezamiento más antiguo del ejemplar más antiguo dice: “Gazeta de Buenos Aires del martes 19 de junio de 1764”. Se conservan otras dos publicaciones de este periódico que circuló de mano en mano difundiendo noticias locales y algunas europeas.

  • El primer trabajo periodístico de la Real Imprenta de Niños Expósitos fue un “noticiero” de ocho páginas, publicado en 1781 con el título “Noticias recibidas de Europa por el correo de España y la vía del Janeyro”. Luego le siguió otro dedicado a la guerra entre España e Inglaterra, con el encabezamiento: “Extracto de las noticias recibidas de Europa por la vía de Portugal”.

    Algunos años más tarde, el 1° de abril de 1801, apareció el primer periódico editado en Buenos Aires, que se llamó: “Telégrafo Mercantil, Rural, Político-Económico e Historiógrafo del Río de la Plata”. Su fundador y director fue el militar, abogado y escritor extremeño Don Francisco Antonio Cabello y Mesa.

    El Telégrafo Mercantil se sostenía gracias a la contribución de ciento cuarenta y nueve suscriptores. Desde su creación hasta el mes de octubre, apareció miércoles y sábados; luego salió los domingos. Llegó a publicar ciento diez números, hasta el 17 de octubre de 1802 que fue clausurado por orden del virrey del Pino.

    La medida se debió a un articulo aparecido el 8 de octubre de 1802, titulado: “Circunstancias en que se halla la provincia de Buenos Aires e Islas Malvinas y modo de repararse”. Este escrito, considerando agraviante por las autoridades, se atribuyó durante muchos años a Cabello y Mesa, aunque actualmente los historiadores opinan que fue una reproducción de un trabajo perteneciente a Juan de La Piedra, del año 1778.

    En septiembre de 1802 apareció un nuevo periódico: el “Semanario de Agricultura, Industria y Comercio”, dirigido por el comerciante criollo Juan Hipólito Vieytes. De acuerdo con su título, la citada publicación propició el fomento de las industrias, estimuló la producción y sostuvo la necesidad del libre comercio interior y exterior.

    El 23 de mayo de 1807, los ingleses iniciaron desde Montevideo la publicación de la “Estrella del Sur” (The Southern Star) periódico bilingüe, escrito en inglés y castellano. Sus artículos difundían propaganda británica e incitaban a los criollos a abatir el yugo español, para gozar de los beneficios de la libertad de comercio. Sólo aparecieron siete números.

    El 3 de marzo de 1810, Manuel Belgrano comenzó publicar el “Correo de Comercio de Buenos Aires”, cuyo principal objeto sería “el estudio de las ciencias, de las artes y de la historia”. El virrey Cisneros brindó inconsciente apoyo a estos principios sin saber que, gracias a la sagacidad de Belgrano, iban a utilizarse en servicio de la emancipación. Luego de publicar cincuenta y dos números, dejó de aparecer el23 de febrero de 1811.

    El 7 de junio de 1810, la Primera Junta aprobando una propuesta de Mariano Moreno, dispuso la publicación de la “Gazeta de Buenos Aires”, con doble propósito de divulgar las noticias y convertirla en el órgano oficial donde debían transcribirse los decretos y el estado de la hacienda pública.

    Al vocal Manuel Alberti se le encomendó la tarea de seleccionar los materiales de lectura pública. El nuevo periódico se convirtió en el vocero de la Revolución. En su portada se estamparon estas palabras de Tácito: “Rara felicidad de los tiempos en que os es permitido sentir lo que queráis y decir lo que sentáis”. Este pensamiento resume, por sí solo, la firmeza y la dignidad de los ideales que pretendieron encararse con la publicación de esta hoja periódica.

    Para lograr una mayor difusión de la obra de gobierno, se ordenó leer la Gazeta desde los púlpitos de las iglesias para que “el público estuviera bien informado, a fin de no ser sorprendido por argucias y habilidades de la reacción realista.”

    El censor, aparecido en 1812,desde una posición conservadora bregaba por la tolerancia política, bajo la dirección del sacerdote aimará Vicente Pazos Silva.

    Reglamento sobre la libertad de imprenta

    Uno de los actos institucionales más trascendentes de la Junta Grande fue el Reglamento sobre Libertad de Imprenta, dictado el 20 de abril de 1811. En su introducción afirmaba que la facultad de los ciudadanos de publicar sus pensamientos e ideas “es no sólo un freno a la autoridad de los que gobiernan sino también un medio de ilustrar la Nación...”. El artículo primero reconocía la libertad de escribir y publicar, y en el segundo se declaraba abolida la censura sobre otras políticas. La excepción estaba dada en el artículo sexto, pues establecía la censura previa de escritos relaciones con asuntos religiosos. Posteriormente, este Reglamento fue incorporado por el Triunvirato al Estatuto Provisional.

    2- Las primeras letras:

    La enseñanza de las primeras letras era dada en las escuelas religiosas, particulares y de los cabildos, existentes desde tiempos del Virreinato. Los gobiernos revolucionarios tomaron medidas para renovar sus contenidos y metodología, para formar al futuro ciudadano y fomentar el espíritu patriótico.

    La Junta de 1810 proyectó mejorar la enseñanza y el sueldo de los maestros y construir edificios adecuados a las escuelas, pero los gastos de guerra impidieron concretar los proyectos.

    La Asamblea del año XIII abolió los castigos corporales de las escuelas.

    Manuel Belgrano insistió en la necesidad de educar a la mujer. Las hijas de familias pudientes recibían educación particular que incluía leer, escribir, calcular, coser, bordar, música, baile, pintura, y después de la revolución, francés e inglés. Existía el Colegio de Huérfanas, que desarrollaba sus actividades desde tiempos de la colonia.

    Los estudios preparatorios y especializados:

    La revolución cambió los intereses vocacionales de los jóvenes. Cambiaron los estudios clásicos, filosóficos y teológicos por otros como la carrera militar, la política, el comercio, etc.

    En Buenos Aires decayó la importancia del Colegio de San Carlos, que preparaba para la universidad. Su edificio fu utilizado como sede del Regimiento de Patricios. Subsistieron los Reales Estudios, que en 1813 debieron refundirse con el Seminario Conciliar.

    En 1810 se creó la Escuela de Matemática con el fin de formar a los oficiales del ejército. La Academia de Jurisprudencia, que otorgaba el título de abogado fue creada en 1814. Los servicios de medicina continuaron en el Protomedicato; en 1813 fue creado el Instituto Médico, para servicio del ejército.

    Las universidades:

    En córdoba, la Universidad de San Carlos y de Nuestra Señora Monserrat conservó su prestigio y renovó sus planes de estudio. En ella se podían seguir las carreras de sagrados cánones y derecho.

    Charcas, principal centro universitario del Virreinato, quedó dentro del territorio ocupado por las fuerzas leales a España y decayó por la guerra.

    Pueyrredón propuso crear una universidad para Buenos Aires pero su iniciativa no tuvo éxito.

    3- Los Hábitos Religiosos de las Damas Porteñas- Documento

    Las iglesias están siempre abiertas, de que se percata uno muy bien por el continuo tañido de las campanas. Las misas se celebran desde la aurora al mediodía, y en días de fiesta, de once a una son horas de moda; las damas entonces se ven en grupos seguidas de muchachas negras y mulatas llevando alfombras de los colores más vivos para arrodillarse, pues los templos carecen de escaños y están pavimentados con piedra o ladrillo. Una beldad española saca gran ventaja del vestido de misa, de seda negra perfectamente ajustado al cuerpo; mantilla blanca o negra puesta graciosamente en la cabeza, que a veces contrasta con un chal de seda de color vivo sobre los hombros; los zapatos y medias son de seda blanca porque las damas españolas nunca usan medias negras o azules y se enorgullecen mucho de sus pies, lo que es de admirar, pues generalmente muestran pie muy pequeño y bien torneado.

    Samuel Haigh, Bosquejos de Buenos Aires, Chile y Perú.

    • Explica cómo se manifestaba la religiosidad en la sociedad revolucionaria:

    La religiosidad en la sociedad revolucionaria se respetaba mucho más que en nuestros tiempos... Todo se basaba con respecto a la Iglesia.

    • Describe el vestido de misa de las damas porteñas

    El vestido era de seda negra ajustada al cuerpo, mantilla blanca o negra puesta graciosamente en la cabeza, que a veces contrastaba con un chal de seda de colores vivos sobre los hombros, los zapatos y medias de seda blanca.

    • ¿Qué comentarios del viajero resultan extraños en nuestro tiempo? Fundamenta.

    “Las damas entonces se ven en grupos seguidas de muchachas negras y mulatas llevando alfombras de los colores más vivos para arrodillarse, pues los templos carecen de escaños y están pavimentados con piedra o ladrillo”. Porque siendo tan importante la religión, las damas debían llevar alfombras, ya que las iglesias no estaban pavimentadas o con alfombras.

    “El vestido de misa, de seda negra perfectamente ajustado al cuerpo; mantilla blanca o negra puesta graciosamente en la cabeza, que a veces contrasta con un chal de seda de color vivo sobre los hombros; los zapatos y medias son de seda blanca”. Es raro que las mujeres se vestían como para una fiesta para ir a las misas, y tenían un “uniforme” o un tipo de ropa determinado para concurrir.

    Prohibición de Castigos Corporales en las Escuelas- Documento

    Habiendo llegado a entender este gobierno que aún continúa en las escuelas de educación esta práctica bárbara de imponer a los niños la pena de azotes, cuyo castigo es excesivo y arbitrario por parte de los preceptores, que no están autorizados para ello en manera alguna, y perjudicialísimo a los objetos mismos de las instituciones juveniles; siendo además absurdo e impropio que los niños que se educan para ser ciudadanos libres, sean en sus primeros años abatidos, vejados y oprimidos por la imposición de una pena corporal tan odiosa y humillante como la expresada de azotes; queda desde hoy en adelante abolida y proscripta semejante costumbre.

    • Sintetiza los fundamentos de la medida y elabora una opinión fundamentada

    Prohibición estricta de los castigos corporales en las escuelas, por que nadie tiene el derecho de hacer justicia por mano propia, y menos con niños.

    • Explica por qué se considera incompatible con la formación del ciudadano la imposición de castigos corporales

    Porque los niños que van a estudiar, a relacionarse con otras personas y a ser formados como ciudadanos libres, si reciben castigos crecen con resentimiento y miedo, privándolos de actuar libres.

    Parte C

    Los hombres de Mayo y la Revolución

    José de San Martín

  • Datos biográficos:

  • Nacimiento: Nació en Yapeyú (Corrientes) el 25 de Febrero de 1778

  • Muerte: Murió en Boulogne- Sur- Mer (Francia) el 17 de agosto de 1850

  • Relaciones Familiares:

  • Padres: Juan de San Martín y doña Gregoria Matorras

  • Hermanos: 4

  • Otros Parientes:

  • Matrimonio: Remedios de Escalada

  • Hijos: Mercedes

  • Estudio/s:

  • Lugar/s: Buenos Aires / España en el “Seminario de Nobles”

  • Compañeros:

  • Profesores:

  • Título: Teniente Coronel

  • Profesión: Militar

  • Actividad Privada:

  • Ocupación/s:

  • Relaciones de negocios y/o laborales:

  • Propiedades:

  • Sociedad Criolla de la época:

  • Actividad Pública:

  • Cargo/s públicos: Político

  • Colaboradores:

  • Actividad periodística:

  • Tiempo donde transcurrió su vida: General y político argentino, libertador de la Argentina, Chile y Perú. Nació en Yapeyú. Estudió en España, tomó parte de la guerra de la Independencia española, hallándose en la Batalla de Bailén. En 1812 pasó a América, luchando por la emancipación de su patria. Organizó el ejército de los Andes, obtuvo las victorias de Chacabuco y Maipú,cuya consecuencia fue la independencia de Chile, pasó luego a Perú, y conseguida su independencia (1821), asumió su gobierno con el título de Protector. Cansado de rivalidades y disenciones, dimitió todos sus cargos, cediendo a Bolivar la gloria de consumar la libertad del Perú, y se retiró a Francia, donde murió en Boulogne en 1850.

  • Sociedad y cultura en los tiempos de la Revolución (1810-1820)

  • Fuentes bibliográficas consultadas: Diccionario Enciclopédico Salvat.

  • Nuevo Diccionario Enciclopédico Granda -

    De la Rivera S.A. Ediciones.

    Enciclopedia Multimedia Encarta 2000.

    Sociedad y cultura en los tiempos de la Revolución (1810-1820)
    Cornelio Saavedra

  • Datos biográficos:

  • Nacimiento: Nació en Potosí el 16 de Septiembre de 1759

  • Muerte: Murió el 20 de marzo de 1829 en Buenos Aires

  • Relaciones Familiares:

  • Padres:

  • Hermanos:

  • Otros Parientes: Prima: Francisca de Cabrera

  • Matrimonio: Francisca de Cabrera

  • Hijos:

  • Estudio/s:

  • Lugar/s: Colegio San Carlos en la Capital del Virreinato del Río de la Plata de 1773 a 1776

  • Compañeros:

  • Profesores:

  • Título:

  • Profesión: Militar

  • Actividad Privada:

  • Ocupación/s: Regidor del Cabildo, administrador de granos

  • Relaciones de negocios y/o laborales:

  • Propiedades:

  • Sociedad Criolla de la época:

  • Actividad Pública:

  • Cargo/s públicos: Jefe Militar del Estado Mayor del Ejército, Político

  • Colaboradores:

  • Actividad periodística:

  • Tiempo donde transcurrió su vida: Político y militar argentino que actuó en las invasiones inglesas (1806 y 1807).Apoyó la sedición de Martín de Alzaga en 1809 y fue designado presidente de la Primera Junta de Gobierno de 1810. Tras la derrota de Huaquí, se dirigió al Alto Perú par hacerse cargo del ejército. Disuelta la junta, fue enjuiciado y exilió en San Juan y luego en Chile (1761-1829).

  • Fuentes bibliográficas consultadas: Diccionario Enciclopédico Salvat. Nuevo Diccionario Enciclopédico Granda - De la Rivera S.A. Ediciones

  • Sociedad y cultura en los tiempos de la Revolución (1810-1820)

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