Sociedad española

Salud. Alimentación. Dietas de adelgazamiento. Hábitos de vida. Fumar

  • Enviado por: Athenea
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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CAPÍTULO: SALUD Y ALIMENTACIÓN

  • GORDOS Y FLACOS

  • RITMOS VITALES

  • GORDOS Y FLACOS

  • GORDOS Y FLACOS

  • En la actualidad existe una grean obsesión por el cuerpo. En ésta han influido mucho los medio de comunicación, ya que generalmente, suelen aparecer jóvenes con cuerpos muy saludables.

    Todo esto conlleva a un círculo vicioso, empezando por dejar de comer, practicar ejercicios físicos intenso e incluso llegar a la ingesta de fármacos adelgazantes. Muchas de las personas que llegan a tal extremo, suelen acabar con sus vidas.

    Esto ocurre por las modas que van surgiendo a lo largo de la historia, en la actualidad estamos en un momento en el que se llevan las mujeres muy delgadas.

    En esta sociedad lo más importante es la apariencia física, dependiendo de ésta la vida de las personas estará condicionada.

    Estamos en un mundo en el que prima la delgadez excesiva, todo ello ha producido una obsesión por la cirugía estética, sin tener en cuenta que cada persona tiene una constitución física por naturaleza y que en ocasiones es imposible cambiarla.

    Todo lo dicho hasta ahora recae más en las mujeres que en los hombres, ya que precisamente son ellas la que parecen preocuparse más por su físico aunque hay que resaltar que de forma indirecta se les exige estar más en forma puesto que no sólo se ocupan de sus labores domésticas sino también de las profesionales.

    Se ha pensado que los rasgos físicos influyen en la personalidad pero se sabe que no es así que la fisiología de una persona, no tiene nada que ver con el carácter de la misma.

    Lo que sí se puede demostrar con respecto a lo gordo y lo delgado, es que la gordura puede afectar más a las mujeres que a los hombres aunque la diferencia no es muy considerable. También se ha podido observar que dependiendo de la edad se tendrá mayor o menor peso, es decir, en la barrera de los 45 años, se suele engordar, aunque esto no se puede verificar al 100%.

    Las personas pasan de un extremo a otro, es decir o se dan verdaderos atracones alimenticios en alguna etapa de us vida o pasan otra de ella restringiendose absolutamente de todo en cuanto a hábitos alimenticios nos referimos.

    Con esto se puede deducir que lo que importa en la actualidad no es la supervivencia, como ocurría en tiempos remotos, sino el estilo de vida.

    Existen estadísticas en las que se reflejan las personas que hacen dietas y las personas que olvidan comer ciertos alimentos porque engorda, en esta estadística se observa que más de la mitad de la población se abstienen de beber o comer algo que les engorde.

    Con todos estos datos que nos ha demostrado el autor, podemos sacar claras deducciones de toda la población española que ha participado en estas encuestas. Sabemos ya, que dependiendo de la edad se estará mas o menos obsesionado por la figura corporal aunque hay que resaltar que desgraciadamente, esto no es lo que ocurre actualmente cada vez podemos ver a más chicas jóvenes anoréxicas y que no sólo se preocupan por la figura las mujeres maduras.

    Vivimos en un mundo donde desafortunadamente prima cada vez menos la personalidad o carisma de las personas. Estamos ante una sociedad cruel, muy influenciada por ciertos valores que cada vez ocupan un papel más relevante y donde ciertos factores insignificantes como puede ser la fisiología humana, constituye un papel fundamental en la vida cotidiana. Así que en función del peso que tengas te catalogarán de una forma u otra.

    Hay algo particularmente cruel e injusto con las mujeres en este terreno,mucho más de lo que se suele admitir como machismo, entre otras cosas porque no se trata solo de la imposición de los varones sino de la sociedad toda como embalse de creencias que también es. Si se contemplan las fotos de los españoles de hace sesenta años no es que predominaran las personas delgadas sino las esmirriadas, solo que de ahí el genio Marañon anticipaba una tendencia que en nuestra época ha llegado a la cima.Muchas personas son delgadas o por lo menos no engordan porque fuerzan la naturaleza, porque se someten a una dura ascética civil.

    La creencia de que los gordos y los flacos significan como tales personalidades y caracteres distintos es tan popular como indemostrable, seguramente es el último resto de la fisiognomica.

    El ser gordo o delgado es como ser rubio o moreno, con los ojos de uno u otro color. Son rasgos que contribuyen a romper la monotonía con la especie pero que condiciona poco las conductas de los humanos. Otra cosa es que la sociedad introduzca el valor de la gordura o la delgadez pero eso es otro asunto, lo malo s que el eminente médico da pocas pistas para distinguir socialmente esos dos tipos inconfundibles.

    En las epístolas familiares de Fray Antonio de Guevara se dice que los hombres que son regocijados y alegres siempre están gordos, sanos y colorados, cumple el trabajo sociológico la explicación de que circunstancias sociales acompañan a la gordura o la delgadez, digamos que hay tantos delgados como gordos y que la mayoría no son ni una cosa ni otra, hay una pequeña indicación de que esa característica corporal afecta más a las mujeres que a los hombres, pero las diferencias no llegan a se de consideración, más acusadas son las diferencis que marca la edad en cada sexo, la entrada en la barrera de los cuarenta y cinco supone aumentar la proporción de las personas gordas. No es propiamente una manifestación de la tranquilidad y buenos alimentos como suele decirse sino una declinación de las hormonas sexuales, a igualdad de sexo y de edad, conforme empeora la sensación sobre la salud propia, aumenta la proporción de personas gruesas.

    Durante muchos años la obsesión de la humanidad fue la de proveerse de alimento para no perecer. El hombre es un mamífero que por las necesidades de su cerebro necesita una nutrición muy variada, ahora bien, esa variación s limitada como también la cantidad de elementos nutrientes que se necesitan. Llega un momento en que la preocupación es inversa la de seleccionar y dosificar unos u otros alimento. Se llega incluso a un esfuerzo organizado para rechazar ciertos alimentos o para disminuir su reacción. En cuestión de hábitos alimentarios es porque no comemos cierta sustancia porque no consumimos todo lo que es biológicamente comestible. La pregunta tiene más sentido en la situación actual de las sociedades complejas donde ya no preocupa la mera supervivencia sino el estilo de vida. El fundamento es ahora un nuevo culto secular, el culto al cuerpo. El hecho es que sólo pocas personas siguen alguna dieta sistemática, no obstante un 35% evitan comer o beber algunas cosas que le sientan mal. Casi la mitad de la población se abstiene de comer o beber algo que pudiera redundar en el peso o en la salud. Visto por otro lado observamos que más de la mitad de la población com y bebe todo lo que quiere, sin privarse.

    Los estudios han demostrado que a menor edad más probable es que no haya restricciones para comer y beber, a una misma edad los varones se privan menos de comer y beber que las mujeres. Las mujeres que superan la edad de los 45 años aceptan con mayor resignación el hecho de superar el peso normal, vigilan mucho las comidas pero con independencia de si son gordas o delgadas. Con independencia del sexo y la edad las personas que se sienten más saludables se privan meno de comer y beber. No existe relación entre la clase social y la decisión de comer y beber todo lo que se quiere se puede sospechar que la clase baja tiene peor salud pero no es así, el hecho de pertenecer a una u otra clase social no condiciona el hedonismo a la hora de comer o beber, durante mucho tiempo toda la clase acomodada comía todo lo deseable respecto a las estrecheces y forzados ayunos de las clases humildes, hoy en día esto ya no existe.

    Lejos de ser más inapetentes como popularmente se piensa parece que los fumadores son los que más gozan de la bebida y la comida. Los católicos practicantes, con independencia del sexo o la edad son los más contenidos a la hora de comer ybeber de todo. Un alto porcentaje de varones areligiosos de menor edad de 45 años comen y beben todo lo que quieren sin privarse de nada apetecible, en las mujeres alcanzan un bajo porcentaje si son católicas practicantes.

    Las personas golosas son sobre todo jóvenes y para cualquier edad son más las mujeres que los varones. Con independencia de gordos o flacos las personas saludables se distinguen por saborear mejor los dulces. Los fumadores son menos golosos y los no fumadores más aficionados al dulce.

    A igualdad de años las mujeres suelen sentirse peor de salud que los varones, hay que matizar que las mujeres presentan más achaques de salud que los varones a partir de los 45 años, hasta esa edad los porcentajes de salud deficiente están muy igualados. Es lógico que la diferencia se amplie en el grupo de mayores de 65 años porque comprende más mujeres que varones. La morbilidad femenina puede que sea mayor ya que las mujeres sufren más molestias de todo tipo y más estados de ansiedad y estados morbosos de toda especie.

    Manteniendo constante el sexo y la edad según se baja la clase social asciende la proporción de los que manifiestan una salud deficiente. No se olvide que realmente conviven dos sistemas sanitarios, el público y el privado. Las clases altas disfrutan asi de una mejor atención sanitaria. Además de esot también interviene la alimentación,las condiciones de trabajo y las de vivienda o el lugar de residencia. Se podría pensar que esto puede estar asociado al hábito de fumar pero los estudios realizados demuestran que cuando mantenemos constante los dos sexos y los dos grupos de edad en cada uno de ellos, se ve que no existe ninguna relación ordenada entre el tabaco y la salud subjetiva.

    Tradicionalmente existía una asociación positiva entre la gordura y la sensación de buena salud. Pero los datos prueban que a igualdad de sexo, en las personas de menos de 45 años sucede que los gordos se consideran con peor salud. A partir de ese límite de edad ya no se cumple el enlace dicho entre gordos y flacos y salud.

    Otro de los estudios realizados está referido a la propensión a tomar medicinas y éstos nos muestran que una pequeña minoría acude a tomar un medicamento inmediatemente para mejorar un simple dolor de cabeza. La edad explica en parte esta propensión a tomar fármacos.

    Durante los últimos diez años se ha observado un menor porcentaje de personas con salud quebrantada comprobando también que existe una constancia en la distribución del estado de salud. El estado de salud se deteriora con la edad y es más acusado en las mujeres que en los hombres.

    En estudios realizados durante el periodo de 1987 y 1993 se ha visto como ha aumentado la proporción de personas que acuden al médico con mayor frecuencia. En 1987 un 42% de la población consumía algún fármaco, ascendiendo en 1993 a un 43%. Esta tendencia se puede explicar porque cada vez hay más viejos.

    Una característica muy específica de la dieta mediterránea es el consumo del vino, la tradición recoge la importancia del vino en muchos hábitos cotidianos. Entender de vinos es muestra de gusto cultivado, el vino es arte y cultura y por eso se enmarca en su lugar de origen. Su consumo se circunscribe a determinadas zonas geográficas que coinciden con la cultura cristiana y muestra un estilo de viad específico de esas sociedades. El vino se empareja, según su tipo, con determinados platos con lo que se convierte en elemento de distinción social. Es un signo cultural y una forma de entender la vida buena, condiciona un modo de comer y a su vez un modo de vivir. Los países de Europa meridional comparten este modo de vida y estadísticamente se constata uan menor incidencia de las enfermedades cardio_vasculares. Se trata de una sociedad menos competitiva y de alimentación más sana. No se puede afirmar que sea el vino el que genere esta situación, sino que éste es un elemento específico de un modo de vida.

  • RITMOS VITALES.

  • El hábito de fumar afecta a la mitad de la población adulta, es tan general que por fuerza hay que considerarlo como central en la vida cotidiana. Son las mujeres las que ingresan en el hábitodel tabaco más frecuentemente que los hombres y tan sólo una pequeña proporción de la población deja de fumar. Estos constituyen los fumadores que llevan ya muchos años en el vicio.

    La población fumadora permanece más bien estable respecto al volumen de personas aficionadas al tabaco. Se trata de un hábito fuertemente condicionado por la edad: fuman más las personas de menos de 45 años. La proporción de fumadores se hace máxima en el grupo de los maduros, si hablamos de los varones, y en el grupo de las jóvenes, cuando nos referimos al público femenino. En el grupo de los jóvenens se ha invertido la tendencia tradicional: son más las mujeres que fuman. En la población masculina se ve mejor que la proporción de exfumadores suben con la edad. Los varones jóvenes cada vez se están alejando más de hábito del tabaco. Es realmente decisiva la influencia del doble condicionamiento, sexo-edad que cualquier aseveración que hagamos tiene que ser tenido en cuenta esas dos circunstancias al mismo tiempo. Por ejemplo se asocia personas delgadas como inapetentes para los alimentos pero deseosas de coger un cigarrillo, los datos que se tienen prueban que es bastante correcto con independencia del sexo o de la edad.

    Existe un enlace negativo entre religiosidad y el hábito de fumar por razones qu son difíciles de determinar, lo que sí es cierto que el hábito de fumar califica mucho más a las personas alejadas de la práctica religiosa.

    En el caso de la población que fuma la actitud permisiva a la prohibición de fumar es mayor según decrece la edad, lo que verdaderamente es cierto es que los varones son más permisivos que las mujeres respecto a la prohibición de fumar.

    Otro de los aspectos que afecta a la vida cotidiana y que también lo podemos considerar como ritmo vital es el acto de dormir. En los estudios realizados predominan el tipo de los que dicen que tienen un sueño fácil en un 63%, hay sólo un 28% que reconocen tener un sueño difícil y un 8% que la cuestión les resulta indiferente. A medida que avanzan los años los varones dicen dormir mejor que las mujeres, esa diferencia es másw bien a favor de las mujeres en el grupo de los jóvenes pero cambia a medida que van avanzando los años. Estamos ante un posible reflejo de lo que tantas veces se ha señalado: la mayor dureza de la vida para las mujeres de cierta edad. Otro factor a tener en cuenta es la relación que puede existir entre la clase social y la facilidad para dormir, a partir de los 30 años que es cuando comienzan los problemas a la hora de dormir, cuanto más acomodada sea la clase social mejor se duerme.

    En las encuestas realizadas se ha tenido en cuenta el sentido del tiempo a través de la impresión que tienen los entrevistados sobre si les sobra o les falta tiempo, el porcentaje máximo de personas a las que les falta tiempo corresponde al grupo más activo de los maduros, de 30 a 44 años. En uno y otro sexo. En cada grupo de edad las mujeres aparecen más acuciadas que los varones. Los acuciados son sobre todo personas ocupadas de la clase acomodada, pero con independencia del tipo de ocupación. Las mujeres expresan más ese sentimiento de que les falta tiempo. Seguramente lo que ocurre es que sobre ellas pesa la doble demanda de sus papeles familiares y laborales, la mujer no sólo tiene hijos sino que atiende más que lo que puede corresponder al padre, pero encima la mujer estén casi todas las tareas del hogar, función que incluye, cada vez más el cuidado de los viejos.

    Más que la clase social lo que determina verdaderaqmente la falta de tiempo es el nivel de estudios. En todos los grupos de edad y sexo, según subimos por la pirámide escolar, también se alza la proporción de los acuciados. Un 77% de las mujeres universitarias manifiestan también que les falta tiempo, ese sentimiento afecta sólo a un 27% de los varones.

    Ante la disyuntiva de si los entrevistados rinden más por la mañana o por la noche es la población adulta, un 64% , insiste que por la mañana, sólo el 17% dice rendir más por la noche. Los jóvenes de ambos sexos son decididamente los que dicen rendir más por la noche (32% varones, 28% mujeres)

    A lo largo de estos estudios hemos manejado cuatro indicadores muy distintos de lo que podríamos llamar estrés, son distintos porque afectan de manera diferente a las personas según sea su sexo o su edad. Hay una clara tendencia a que las personas más estresadas sean también las que se caractericen como nochemiegas.

    CRÍTICA AL ARTÍCULO

    Actualmente cada vez existe más preocupación por el cuerpo y los medios de comunicación influyen mucho en este comportamiento, principalmente en la población adolescente ampliándose cada vez más el índice de incidencia. El artículo, basándose en investigaciones de otros autores que utiliza como elementos comparativos y un trabajo de campo con muestra específica, establece correlaciones entre el hecho de ser gordo o flaco y elementos diversos que afectan a la vida del sujeto. Así se relaciona con la clase social, el sexo, la edad, la alimentación, el uso de fármacos e incluso la prática religiosa. El autor se limita a exponer los datos y echamos de menos una reflexión más pausada donde se expongan conclusiones. La investigación se extiende en el tiempo al comparar datos de investigaciones precedentes con los actuales y la principal conclusión es que las variaciones en los últimos años a las cuestiones planteadas han variado muy poco. Es decir, a pesar de las marcadas diferencias que ha vivido la sociedad española en los años objeto de estudio no se detecta que estos cambios hayan provocado formas distintas en la alimentación o en la influencia corporal de los sujetos.

    El segundo punto del artículo afronta, desde una óptica muy semejante a la del primero, lo que el autor define como ritmos vitales. En éste título engloba el hábito de fumar, el sueño, la sensación de tiempo, el estado de salud subjetiva y el estrés estableciendo correlaciones entre los distintos elementos y, sobre todo, como afecta cada uno de ellos a la situación de estrés. También en este caso la muestra atendnerá de forma muy significativa el sexo y la edad como elementos diferenciales entre los sujetos.

    “LA SOCIEDAD ESPAÑOLA”

    AUTOR: AMANDO DE MIGUEL