Socialismo

Historia y evolución. Friedrich Engels. Karlos Marx. Servicios públicos. Colectivización de la producción. Países socialistas. Economía socialista

  • Enviado por: Solanye Pineda
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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EL SOCIALISMO

Socialismo es un conjunto de teorías socioeconómicas que abarcan un sentido general, desde el socialismo utópico y la social democracia, hasta el comunismo y el anarquismo, y a distintas prácticas políticas que tienen en común el intento de abolir las diferencias y conflictos entre clases sociales.

Está ligado al desarrollo de la industrialización y del movimiento obrero, el socialismo a pretendido conseguir un modelo de sociedad en el que la igualdad económica lograra acabar con los conflictos entre las clases.

Surgió con la idea de conseguir la armonía social. Algunos teóricos socialistas apoyaban la idea de que la revolución violenta era el único medio para alcanzar la nueva sociedad, mientras que otros, como los social-demócratas, consideraron que las transformaciones políticas debían realizarse de forma progresiva y dentro del marco de los sistemas democráticos y de la economía capitalista o de mercado.

A mediados del siglo XIX, se separaron dos ramas importantes del tronco ideológico del socialismo: el marxismo o socialismo científico, y el anarquismo(conducta política destructora de la autoridad y subversiva del orden social)

El anarquismo contó con diversos teóricos de diferentes tendencias, y nunca llegó a constituir un cuerpo dogmático. Proudhon atacó en concepto de propiedad, y afirmó que los bienes adquiridos mediante la explotación constituían un robo.

Marx y Friedrich Engels crearon una doctrina sólida, que consideró la sociedad como un todo estructurado en el que los elementos determinantes eran los factores y relaciones de producción y la lucha de clases.

Ellos al igual que otros teóricos, vio en la revolución violenta el único medio para imponer, mediante la dictadura del proletariado, un nuevo orden que habría de conducir a una sociedad justa, igualitaria y solidaria. El fundador del marxismo denominó a su doctrina socialismo científico.

La Comuna parisiense de 1870, fue el primer intento histórico de implantación de una sociedad socialista, contribuyó al hundimiento de la Internacional.

El socialismo científico

Gracias a Karl Marx y a Friedrich Engels, el socialismo adquirió un soporte teórico y práctico a partir de una concepción materialista de la historia. El marxismo sostenía que el capitalismo era el resultado de un proceso histórico caracterizado por un continuo conflicto entre clases sociales opuestas. Al crear una gran clase de trabajadores sin propiedades, el proletariado, el capitalismo estaba sembrando las semillas de su propia muerte, y, con el tiempo, acabaría siendo sustituido por una sociedad comunista.

Según Marx, todos los sistemas sociales del pasado habían sido un medio para que unos pocos, ricos y poderosos, pudieran vivir a costa del trabajo y la miseria de una mayoría pobre. Por eso, todo sistema está amenazado por un posible conflicto surgido de cada contradicción histórica.

Según esto los socialistas sostenían que las relaciones capitalistas irían eliminando a los pequeños productores hasta que sólo quedasen dos clases antagónicas enfrentadas, los capitalistas y los obreros. Con el tiempo, una grave crisis económica dejaría paso al socialismo y a la propiedad colectiva de los medios de producción.

El Comunismo, es una ideología política cuya principal aspiración es la consecución de una sociedad en la que los principales recursos y medios de producción pertenezcan a la comunidad y no a los individuos.

El concepto comunista de la sociedad ideal tiene lejanos antecedentes, incluyendo La República de Platón y las primeras comunidades cristianas. La idea de una sociedad comunista surgió, a principios del siglo XIX, como respuesta al nacimiento y desarrollo del capitalismo moderno.

Posteriormente, el término `comunismo' pasó a describir al socialismo científico, la filosofía establecida por Karl Marx y Friedrich Engels a partir de su Manifiesto Comunista.

Socialismo y servicios públicos

Fue sobre todo después de 1945 cuando se relacionó el socialismo con la gestión de la economía por parte del Estado y con la expansión del sector público a través de las nacionalizaciones. Aunque los activistas socialistas concebían la propiedad estatal como un primer paso hacia la abolición del capitalismo, las nacionalizaciones tenían por lo general objetivos más prácticos, como rescatar empresas capitalistas débiles o ineficaces, proteger el empleo, mejorar las condiciones de trabajo o controlar las empresas de servicio público

Rasgos de la Economía Socialista

La colectivización de los medios de Producción:

El sistema socialista no admite la propiedad privada los medios de producción y comercio, de manera que casi todo pertenece al Estado, o sea, al pueblo.

Cada país ha utilizado sus medios de producción cada cual a su manera, pero dentro de esta misma doctrina.

La planificación de la economía:

En el sistema socialista, el Estado es el máximo responsable de la economía. Estos suelen hacer Planes Quinquenales, en los que se fijan cada punto de la economía local.

El plan es elaborado por una especie de ministerio de elaboración y su impulsión es obligatoria una vez aceptada por los políticos.

Estos países invierten poco en sociedades de bienes de consumo, y prefieren comprar bienes indispensables.

Esto ha hecho que se cree un aparato burocrático excesivo.

Régimen político:

Para conseguir estos objetivos, en el Estado asumió el poder el partido comunista y estableció la ley de partido único, esto hizo que se produjera un sistema autoritario y dictatorial.

El duro camino hacia el desarrollo:

El objetivo del socialismo era mejorar el nivel material y cultural de los ciudadanos, para ello es necesario modernizar casi todo.

Esto solo es posible gracias al esfuerzo de todos los productores. Para ello convertían el trabajo como un deber nacional, que apoyaría la economía y la patria a cambio de recibir menos dinero por la cantidad de trabajo, a esto se le llamo el stajanovismo. También prevaleció los incentivos económicos a tipo individual, sobre todo a los agricultores con parcelas pequeñas y grandes producciones.

El Socialismo en Europa

 

Cuando las divisiones rusas alcanzaron la Europa a través de Polonia, establecieron gobiernos provisionales de matiz comunista en Rumania, Bulgaria, Hungría, Yugoslavia, Albania y Polonia. Todos estos territorios, excepto Yugoslavia, fueron ocupados por el Ejército Rojo al término de los enfrentamientos. Los tratados de paz prometían elecciones libres mediante las cuales aquellos pueblos elegirían su propio gobierno, pero estas promesas no se cumplieron. Cada uno de estos países tenía un gobierno de coalición en el que estaban incluidos los comunistas. Trabajando desde el interior con su táctica acostumbrada, los comunistas liquidaron toda la oposición. En 1947 cada uno de estos Estados se había declarado una República Democrática Popular. Estas "democracias populares" no eran más que una pantalla tras la que se ocultaban sendas dictaduras comunistas. A estos estados se les llamaron, “Estados Satélites”, ya que actuaban tanto en cuestiones internas como externas, según los dictados de otro Estado más poderoso, como lo era la Rusia soviética

Durante 1947 la antigua organización comunista por otra parte, fue resucitada de nuevo, pues había sido disuelta en 1943. El nombre que entonces adoptó la Internacional Comunista fue el de Kominform (Oficina de Información Comunista). Exteriormente su finalidad era sólo informativa pero en la realidad era en medio de mantener la unión entre Rusia, sus países satélites, y los partidos comunistas de otros países.

Al término de la guerra, Polonia quedó ocupada por el ejército soviético por lo tanto los comunistas no tuvieron dificultad en tomar el poder. Todos los no-comunistas, inclusive los líderes de la resistencia, fueron arrestados y juzgados, sin posibilidad de defenderse ya que el ejército, la policía, la prensa y la radio, estaban controlados por los comunistas. En febrero de 1947, asume como presidente el veterano comunista Bierut, con lo que el proceso de sovietización se agudizó. También la Iglesia Católica sufrió persecuciones culminando con el arresto del Cardenal Wyszynski en 1953.

En 1980, tras la caída del sucesor de Gomulka, un período de inquietud llevó al nacimiento del sindicato obrero independiente Solidaridad, dirigido por Lech Walesa.

La ley marcial fue declarada por el general Jaruzelslki en 1981 en un intento de restaurar la autoridad comunista. Solidaridad fue prohibida y sus líderes fueron detenidos, pero la inquietud pública y las dificultades económicas continuaron. En 1989 Solidaridad fue legalizada y se alcanzó el acuerdo sobre la reforma política. Solidaridad ganó las elecciones libres al nuevo senado y con el apoyo de los antiguos aliados de los comunistas obtuvieron suficientes escaños para lograr la mayoría en la dieta y formar gobierno. El líder de Solidaridad Walesa accedió a la presidencia en 1990. Desde que se celebraron elecciones generales para la dieta en 1991, gobernaron algunas coaliciones de corta vida hasta que en 1993, en las segundas elecciones, volvieron al poder los antiguos comunistas reconvertidos a la social democracia.

Checoslovaquia

Aproximadamente por 1948, Checoslovaquia cae en manos del comunismo. La Checoslovaquia de antes de la guerra se había distinguido como el país más democrático de todos los Estados de Europa Central. El gobierno de la posguerra también fue democrático, aunque con una fuerte representación comunista. Checoslovaquia se hallaba en una situación muy complicada. Si bien no estaba ocupada por las divisiones soviéticas, tenía fronteras comunes con la Polonia ocupada, la Alemania Oriental, Hungría e incluso con la propia Unión Soviética. A causa de ello, el Gobierno checo trató de realizar una política muy difícil, actuando como puente entre el Este y el Oeste. Se esforzaron por mantener por mantener relaciones amistosas con las democracias occidentales y con el bloque comunista.

Las elecciones demostraron que la fuerza del comunismo en Checoslovaquia iba en disminución. Faltaba poco tiempo para las nuevas elecciones cuando los dirigentes comunistas checos fabricaron una "crisis" y se apoderaron del gobierno. Cuando llegó el momento de las elecciones, se creó una lista única de candidatos, todos ellos elegidos por los comunistas. El ministro de Asuntos Exteriores de la infortunada nación checa, Jan Masaryk, se suicidó. El presidente Benes presentó la dimisión, siendo sustituido por un jerifalte comunista. Así, contra su voluntad, la culta y democrática Checoslovaquia, se convirtió en un Estado satélite.

A fines de 1987, los movimientos de protesta arreciaron y también la represión. En noviembre de 1989, la oposición se organizó en el Fórum Cívico, que dirigió una huelga general. El presidente del gobierno y el presidente de la República renunciaron. Dando paso a un gobierno no comunista. En junio de 1990 el Fórum Cívico obtuvo la mayoría absoluta en las elecciones. En 1991 ingresó en el Consejo de Europa.

El 1 de enero de 1993 nació la República Checa y Eslovaquia. En realidad Checoslovaquia dejó de existir en junio del año anterior cuando el primer ministro Kaus y el líder eslovaco Meciar se pusieron dé acuerdo con la división.

Hungría

La implantación del régimen comunista de Hungría se llevó a cabo igualmente. En las elecciones de noviembre de 1945, el partido campesino de Ferenc Nagy, obtuvo amplia mayoría parlamentaria, pero los comunistas pusieron dificultades insuperables a Nagy como primer ministro. Ferenc Nagy fue procesado por las autoridades soviéticas, que lo acusaron al antiguo secretario del partido campesino, de haber hecho espionaje contra el ejército rojo, manteniendo relaciones con las "fuerzas reaccionarias" establecidas en el extranjero. Nagy dimitió el 29 de Mayo de 1947, imponiéndose en Hungría el comunismo.

La implantación del régimen comunista de Hungría se llevó a cabo igualmente. En las elecciones de noviembre de 1945, el partido campesino de Ferenc Nagy, obtuvo amplia mayoría parlamentaria, pero los comunistas pusieron dificultades insuperables a Nagy como primer ministro. Ferenc Nagy fue procesado por las autoridades soviéticas, que lo acusaron al antiguo secretario del partido campesino, de haber hecho espionaje contra el ejército rojo, manteniendo relaciones con las "fuerzas reaccionarias" establecidas en el extranjero. Nagy dimitió el 29 de Mayo de 1947, imponiéndose en Hungría el comunismo.

La caída de Kadar en 1988, aceleró los cambios democráticos. En 1989> una nueva constitución estableció el fin del Partido comunista y el establecimiento de una democracia de tipo parlamentario. En las elecciones de 1990 se impuso el Foro Democrático Húngaro, de corte democristiano.

Rumania

Al finalizar la II Guerra Mundial, Rumania fue ocupada por las tropas soviéticas formándose un gobierno de coalición dominado por los comunistas y que fue confirmado por vía electoral. Petru Goza, jefe del gobierno desde 1945, asumió la presidencia de la República en 1952, y se aprobó una nueva constitución, institucionalizándose la República Democrática Popular Socialista. Prosiguieron las estratificaciones y se pusieron en marcha proyectos de gran envergadura que en pocos años transformaron el aspecto del país.

En 1958 Gheorge Maurer sucedió a Goza. En 1961 ascendió a la presidencia Gheorghiu Dej, que desarrolló una política relativamente independiente de la URSS. Esta política nacionalista fue proseguida por Nicolae Ceausescu, secretario Gral. del Partido Comunista en 1965 y jefe del Estado desde 1967. En 1974 una enmienda. Constitucional amplió los poderes de Ceausescu, que desde entonces ocupó el cargo de presidente de la República.

Al finalizar la II Guerra Mundial, Rumania fue ocupada por las tropas soviéticas> formándose un gobierno de coalición dominado por los comunistas y que fue confirmado por vía electoral. Petru Goza, jefe del gobierno desde 1945, asumió la presidencia de la República en 1952, y se aprobó una nueva constitución, institucionalizándose la República Democrática Popular Socialista. Prosiguieron las estratificaciones y se pusieron en marcha proyectos de gran envergadura que en pocos anos transformaron el aspecto del país.

En 1958 Gheorge Maurer sucedió a Goza. En 1961 ascendió a la presidencia Gheorghiu Dej, que desarrolló una política relativamente independiente de la URSS. Esta política nacionalista fue proseguida por Nicolae Ceausescu, secretario Gral. del Partido Comunista en 1965 y jefe del Estado desde 1967. En 1974 una enmienda constitucional amplió los poderes de Ceausescu, que desde entonces ocupó el cargo de presidente de la República.

La implantación de un régimen cada vez más represivo desembocó en una sublevación popular en diciembre de 1989. Ceausescu fue detenido, y luego de ser juzgado por un tribunal militar, ejecutado. Se formó un Consejo Provisional que dirigió el país hasta la celebración de elecciones (1990) Iliescu, líder del frente de Salvación Nacional (ex-comunistas), fue elegido presidente de la República y Petre Roman, del mismo partido, fue nombrado primer ministro.

Bulgaria

Bulgaria tras el referéndum del 8 de Septiembre de 1946, elaboró una nueva constitución por la que se declaraba República Popular. Fue designado jefe del gobierno el comunista Georgi Dimitrov, que murió tres años más tarde. Hasta el año 1956, la política tuvo un carácter estrictamente estalinista. A partir de entonces, paralelamente a la evolución de la Unión soviética, el régimen comenzó a liberarse aunque Bulgaria sigue siendo uno de los países de Europa Oriental más acordes con el modelo soviético en todos los campos.

Alemania

Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania fue dividida en 4 zonas: los rusos al este, los ingleses al noroeste, los norteamericanos al sur y los franceses al sudeste. Al propio tiempo se preparaba un reparto cuartripartido de la ciudad de Berlín, rodeada por la zona soviética de ocupación.

Toda la centralización a través de la proyectada autoridad conjunta, demostró ser un auténtico mito, ya que nadie consideraba la Alemania dividida como una unidad política o económica; al contrario, cada ocupante pretendía administrar la zona que le había "correspondido" según sus propios conceptos. Los rusos transformaron sistemáticamente su zona de ocupación en una democracia popular, mientras que los norteamericanos, los franceses y en menor escala los ingleses, favorecían la implantación de un sistema en cierto modo federalista, pero que restablecía con la ayuda económica norteamericana el surgimiento de una Alemania potente, lo cual no hizo más que aumentar el recelo de los rusos y países vecinos víctimas del nazismo.

En 1948 la situación en Alemania había alcanzado un punto en el que se había hecho totalmente imposible la continuidad de la administración conjunta. La situación económica de la nación alemana inspiraba serias inquietudes. En las zonas occidentales el problema se veía complicado por la afluencia continuada de los refugiados procedentes de la zona rusa.

Las tres potencias occidentales ocupantes decidieron unir económicamente sus zonas con la esperanza de resolver este difícil problema. Declararon que si Alemania no se unía bajo un tratado de paz, permitirían que los alemanes de sus respectivas zonas se promulgaran una constitución y estableciesen un gobierno democrático. Los alemanes occidentales celebraron una asamblea constitucional en Bonn, de la que salió la República Federal Alemana, puesta todavía bajo la autoridad de las potencias occidentales de ocupación. Dichas potencias también unieron sus zonas en Berlín, permitiendo que se celebrasen elecciones para que el Berlín occidental tuviese un gobierno municipal democrático.

Los rusos dieron entonces 2 pasos: primeramente establecieron un gobierno comunista en la Alemania oriental, incluyendo el Berlín oriental. Luego, interrumpieron todo el tráfico terrestre y fluvial en dirección a Berlín desde el Oeste. Esto fue el famoso "bloqueo de Berlín" que duró desde junio de 1948 hasta mayo de 1949. No había duda que su verdadero objetivo era el de obligar a las potencias occidentales a que abandonasen Berlín. No obstante, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña montaron un impresionante y muy costoso "puente aéreo" para abastecer, con combustibles y alimentos, a esa ciudad.

Esa división de la ciudad en 2 sectores se agudizó aún más en la noche del 12 al 13 de Agosto de 1961: al amanecer aparecieron alambradas, colocadas por la Unión Soviética, que impedían a los berlineses orientales pasar al sector occidental de la ciudad. A poco las alambradas fueron reemplazadas por un muro de aproximadamente 2 metros de alto y por construcciones complementarias (barricadas, torres de vigilancia, fortines, etc.) que impedían cualquier fuga.

A pesar de todas las medidas adoptadas muchos alemanes orientales escaparon a la República Federal Alemana, utilizando los más extravagantes artefactos (avionetas mini-submarinos propulsados a pedal, automóviles con doble fondo, etc.). Lamentablemente no todos los intentos de fuga fueron exitosos y se ignora la cantidad de alemanes orientales que han perdido la vida en fallidos intentos.

A finales de los años 80, los crecientes "conflictos interétnicos" internos, la insuficiente producción de alimentos, la necesidad de acceder a la tecnología occidental, las manifestaciones masivas a favor de la reforma, etc. llevó a la República Democrática Alemana a un cambio en el gobierno y la apertura del muro de Berlín (noviembre de 1989), permitiendo el paso entre oriente y occidente. Continuaron las manifestaciones en favor a un cambio más radical y se designó un gobierno de coalición en la República Democrática Alemana. Cuando la economía de esta colapsó, la RFA propuso la unión monetaria y el proceso de la reunificación Alemana se hizo imparable. En 1994 se retiraron las tropas rusas del territorio de la antigua RDA y todos los soldados de las potencias vencedoras de la guerra Francia, Reino Unido, EUA y Rusia, abandonaron Berlín, consagrando así la plena devolución de la soberanía a Alemania.

 OTROS PAÍSES SOCIALISTAS

LAOS:

De 1955 a 1975, la decisión política de Laos se basó en las difíciles pretensiones entre el Este y el Oeste. El conflicto de Vietnam hizo que el ejercito comunista conocido como Patet Lao tomara el país y rechazara las revoluciones de los países del este, dejando a Laos aislado.

VIETNAM:

Vietnam mantuvo primero una guerra de independencia y luego otra frente a los Estados Unidos cuando esta potencia intento que no se implantara el comunismo. Hoy sigue con estos ideales comunistas, pero la grave situación de la U.R.S.S. han hecho que dejen de recibir ayudas, con lo que se agrava su situación.

COREA DEL NORTE:

Es un país socialista desde 1948 y posee una crisis económica que se agrava con el tema de las malas cosechas, también se ha visto afectado por la desintegración de la U.R.S.S. con el que mantenía la mitad de su comercio. Su grave situación ha hecho que este país se acerque más a Japón y suavice sus relaciones con Corea del Sur.

CUBA:

Cuba luchó contra el neocolonialismo y contra la corrupción de los gobiernos dominados por EE.UU. Cuando triunfó la revolución, EE.UU. sometió a Cuba a un duro bloque económico y forzó a Cuba a pedir ayuda a la U.R.S.S.

Cuba a hecho un gran esfuerzo y hoy muestra grandes progresos como la educación, la sanidad etc. .. También a diversificado su producción agrícola, antes basada en el monocultivo de la caña y la producción de tabaco.

Actualmente, su aislamiento y las dificultades de recibir ayuda por parte de Rusia han hecho que surjan problemas como el empleo, el suministro de energía y la sustitución de tractores por bueyes.

El gobierno ha dado prioridad a la agricultura, a la exportación y al turismo, pero la situación en Cuba parece insostenible. Esto es gracias a los EE.UU., que se consideran emisarios de los derechos humanos pero impiden que

Cuba comercie ni siquiera para la compra de medicinas y alimentos.

Causas del Colapso del Sistema Socialista

El colapso del socialismo hasta ahora intentado está íntimamente relacionado con lo que ha sido el ulterior desarrollo del marxismo, así como los grandes problemas que esta corriente, con o sin razón dejó resolver. Por lo tanto, su llamado fracaso está estrechamente relacionado con las bases teóricas del socialismo, así como con su práctica. Una cosa no puede ser separada de la otra.

Es incuestionable que fue Lenin quien contribuyó de manera más decisiva a las soluciones prácticas y teóricas independiente de los resultados, a problemas teóricos no resueltos o mínimamente desarrollados por Marx, Engels y los socialistas seguidores de la corriente por ellos encabezada, en el siglo XIX.

En tal sentido, las ideas de Lenin son partes inseparables del pensamiento socialista, y más que eso, de la cultura política socialista. De ahí la imposibilidad de la separación de la práctica y la teoría en el caso específico del análisis del colapso o crisis de las experiencias socialistas.

EL SOCIALISMO QUE HA FRACASADO

Entre los factores causales del deterioro del socialismo se suele citar como determinante el que la revolución socialista, según Marx, debió comenzar en aquellos países altamente desarrollados, como Inglaterra, donde el desarrollo de sus fuerzas productivas había llegado a su punto más elevado.

El proceso de transformaciones revolucionarias comenzaron por primera vez en una sociedad con una estructura económica muy débil. Además con una estructura de clase donde la población campesina era predominante, y también muy atrasada del resto, de reciente superación de la servidumbre.

Algunos autores han planteado que el socialismo debió ser el resultado o la continuidad del desarrollo capitalista, pues sólo en esta sociedad se había alcanzado una producción de bienes y servicios de un nivel bastante elevado, los cuales una vez apropiados por las masas depauperadas provocarían que éstas entrasen al reino de la abundancia y por lo tanto al reino de la libertad, como decía Engels. Dicen que por esa razón esas experiencias tuvieron un pobre desarrollo de su economía, determinando graves privaciones a su población.

No obstante, esas revoluciones no pudieron evitar un proceso de disminución del nivel de vida de la población urbana que antes tenía un cierto acceso a bienes y servicios, dado sus niveles de calificación y sobre todo la intelectualidad y sectores profesionales, lo mismo que en sectores del campo acomodados y con posibilidades de colocar sus excedentes el mercado.

Hubo una virtual disminución de la calidad de los productos de consumo diario en general. Por otra parte, la insuficiencia de la gestión económica generalizó la escasez y hasta mala calidad de ciertos servicios, debido a la incorporación al consumo de los sectores antes marginados, los cuales inclusos llegaron y comenzaron a ser más exigentes con la calidad de los productos, algo que se acentuaba por la disminución del inicial dinamismo de la economía.

Por esas razones los factores económicos jugaron un papel de primera importancia en el agravamiento de los problemas del socialismo y el posterior rechazo hacia este de parte de grandes segmentos la población, al ver que sus problemas no se resolvían, por los efectos de demostración de algunos productos, y por el contacto de algunos con el consumo de la sociedad capitalista se comenzaron a hacer que falsas comparaciones con las oportunidades que supuestamente daba el capitalismo.

Sin embargo, sin restarle importancia a esas cuestiones, el análisis del fracaso de ese socialismo debe buscarse desde una perspectiva que nos oriente hacia puntos más profundos, o sea en el nivel de la política y factores sociológicos y culturales puestos en tensión por las modificaciones provocadas por el nuevo orden.

En efecto, las revoluciones socialistas hechas por fuerzas nacionales tuvieron un fuerte apoyo de masas empobrecidas, pero sin tradición ni experiencia de luchas en contextos democráticos capaces de establecer una relación con las clases dominantes basadas en el reconocimiento consciente de sus derechos, que le sirviese de sedimento cultural y político, a través del cual pudiesen defender sus prerrogativas, aún dentro del marco de lo que entendía su nuevo poder.

En el caso de la Revolución Rusa, ésta fue dirigida por una élite de revolucionarios de sólida formación intelectual, pero la base del movimiento fue una clase obrera de débil formación no sólo política sino incluso laboral. El campesinado que jugó un papel importante, apenas tenía unos 50 años de haber dejado la servidumbre desde el punto de vista legal, pero su mentalidad, en los albores de este siglo era aún básicamente de siervo.

En China, el agente principal fue este último sujeto social, y en Cuba el proceso fue dirigido por un núcleo de pequeños burgueses radicalizados, con todas las virtudes y defectos de este grupo social cuando se radicaliza.

Esas masas apoyaron con entusiasmo a su nueva dirección, a su nuevo Estado benefactor que en los inicios del proceso les elevó su nivel de vida. Sin embargo ninguna de las revoluciones pudieron romper lo que parece ser una ley que acompaña a esos procesos de ruptura violenta: una gradual pérdida del ímpetu inicial, acompañada de una profunda tensión entre las fuerzas del cambio o del nuevo orden, y la continuidad del peso del pasado. El nuevo orden tiende a cambiar todo, a crear una cotidianidad, que va produciendo un nuevo tipo de relaciones entre la población, donde la tendencia hacia el reconocimiento y delegación a las nuevas autoridades de los derechos adquiridos, principalmente el poder, va poco a poco convirtiéndose en una pérdida del control sobre el proceso de cambio.

La búsqueda de la racionalidad, del poder, lo conduce la instauración de principios centralizados y únicos en la toma de decisiones, tendencia ésta que se acentúa por el hecho de que ideológica y políticamente esos principios se plantearon antes de la toma del poder, (la concepción centralizada del "Partido Guía").

Otro elemento que parece ser una ley en las rupturas violentas de un orden social, es que la creación de las nuevas instituciones del poder tiene un tiempo de consolidación e interiorización por la población de duración un tanto prolongada, lo cual crea una situación de provisionalidad y de sensación de caos, que termina cansando moralmente a la población.

Mientras mayor es la acentuación del cansancio, mayor es la tendencia hacia el uso de la fuerza, para elevar la moral en la población y generar el necesario clima para el cumplimiento de metas del nuevo poder, y a mayor uso de la represión mayor es la tendencia hacia el retraimiento, hacia el extrañamiento de las masas en la construcción de su destino, mayor es su grado de despolitización y de resistencia pasiva contra el poder. Esta ultima se manifiesta sin su escaso esfuerzo en la producción, una suerte de boicot no concertado contra la producción y el nuevo orden.

A esas tendencias no han podido escapar las revoluciones socialistas, y han sido factores determinantes para su ulterior y dramático colapso, por lo que parece ser las formas políticas hasta ahora intentadas se han demostrado fallidas para evitar lo que parece ser una inexorable ley. De eso han escapado las ya desplomadas, ni las por desplomarse.

Los grupos dirigentes de esos procesos, compelidos por las circunstancias a resolver nuevos problemas sin experiencias previas, tienden no a potenciar la participación de las masas en la solución de sus apremios, sino que orientan sus acciones hacia una actitud dirigista en el ejercicio del poder de manera vertical y paternalista.

Podría argumentarse, con razones válidas, que entre los tantos factores adversos que enfrentaron los revolucionarios, fueron el acoso y cerco de las potencias capitalistas. Rusa fue invadida por casi toda Europa, Cuba ha sido más hostigada, invadida y agredida por casi toda su existencia que ninguna otra revolución; China cuando comenzó su revolución fue aislada y acosada por más de veinte años, hasta que la Francia Dé Gaulle, le abrió una ventana hacia el concierto de naciones del mundo. Estos han sido factores que han gravitado muy negativamente sobre las economías y la política de esas y otras revoluciones.

El Socialismo en la actualidad

En 1985 los países comunistas dominaban todo el este de Europa, la antigua U.R.S.S. llegando hasta China. En América latina estaba manifestado en la isla de Cuba.

En 1985 muchos de estos países han sufrido una serie de transformaciones tanto políticas como económicas que se han acelerado en 1989.

La mayoría de las antiguas Repúblicas democráticas populares han abandonado el comunismo, como es el caso de Hungría, Polonia, Checoslovaquia, Rumania, Bulgaria y en 1991 la propia U.R.S.S. La República Democrática Alemana se unió con la Federal, de la que se había separado tras la II guerra mundial. Otras se han dividido, como es el caso de la U.R.S.S., Checoslovaquia y Yugoslavia.

Los países comunistas presentan rasgos comunes que definen su ideología frente a los capitalistas.

URSS (unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas):

Después de la guerra fría, la economía se estancó y el país fue minado por las cargas de un imperio empobrecido y sobre extendido. Brezhnev (líder entre 1964 y 1982) revocó el breve deshielo que se había experimentado bajo Krushev (líder entre 1956-64) y la reforma de gran alcance tuvo que esperar la política de Gorvachov después de 1985.

Enfrentado con graves reformas económicas, Gorvachov intentó introducir la reconstrucción (perestroika) y con grandes aperturas (glasnost) realizando reformas sociales, económicas e industriales. Una importante reforma de la constitución llevó a elecciones más libres> y el Partido comunista abandonó su papel dirigente. El abandono de la doctrina Brezhnev- el derecho de la URSS a intervenir en los asuntos de otros países del Pacto de Varsovia (como había hecho militarmente en Hungría en 1956 y en Checoslovaquia en 1968)promovió un cambio rápido en la Europa Oriental, donde uno tras otro los estados satélites renunciaron al comunismo y empezaron a restaurar sistemas multipartidistas.

En 1991, la iniciativa de Gorvachov había pasado a Yeltsin (presidente ruso), que fue el instrumento que estableció la Comunidad de Estados Independientes (CEI), un grupo militar y económico de estados soberanos que incluye todas las repúblicas de la antigua unión excepto Georgia y los estados bálticos.

En 1994, la política ha sido más relajada. Rusia ha incrementado su presencia en antiguas repúblicas soviéticas, como el caso de Chechenia. La crisis económica permanente, el ascenso imparable del poder mafioso, el ultra - nacionalismo, las periódicas crisis con Ucrania por la soberanía sobre Crimea o sobre la flota del Mar Negro y el descontento militar son otros tantos problemas que empañan el futuro inmediato de Rusia.

Desarrollo soviético político y económico

Desde la conquista del poder por los bolcheviques, el gobierno comunista de la Unión Soviética se enfrentó a toda una serie de problemas. Durante los primeros años, los amigos del sistema dentro del país cuestionaban incluso la existencia del gobierno. Cuando el partido comunista salió victorioso, tuvo que enfrentarse con la necesidad de reconstruir y modernizar la arruinada economía del país. Después, todos los esfuerzos estuvieron encaminados a transformar un país atrasado en una nación industrial y en una primera potencia militar.

El objetivo era ambicioso, los obstáculos enormes, y no había tiempo que perder, sobre todo después de la desastrosa interrupción que significó la II Guerra Mundial. Por ello, los líderes soviéticos eran implacables a la hora de organizar todos los recursos disponibles, materiales y humanos, para lograr la modernización. La dura disciplina y la austeridad económica que se requería sólo podían imponerse mediante una inflexible dictadura que pudiera controlar todas las actividades de los ciudadanos y suprimir cualquier viso de disidencia o autonomía. El sistema de control total resultante fue denominado estalinismo, en virtud del personaje que lo protagonizó, Iósiv Stalin, el líder que controló y diseñó el gobierno de la URSS durante más de un cuarto de siglo tras la muerte de Lenin.

A principios de la década de 1980, la URSS era la segunda potencia industrial mundial. Su arsenal bélico y equipamiento industrial estaban respaldados por importantes avances científicos y por un alto nivel general de educación técnica. El nivel de vida, aunque seguía siendo bajo comparado con el de los países occidentales, había aumentado considerablemente desde la II Guerra Mundial. Sin embargo, hacia finales de la década se fue haciendo patente que el comunismo soviético estaba en crisis. El crecimiento de los nacionalismos entre las repúblicas soviéticas, unido al resentimiento provocado por décadas de escasez y arbitrariedades, desafiaron tanto los fundamentos ideológicos del comunismo como la legitimidad del Estado. A finales de 1991, la lucha política llevó al colapso al Partido Comunista y a la propia disolución de la URSS.

La URSS y el comunismo mundial

La relación entre el primer Estado comunista y el resto del mundo fue, lógicamente, problemática. Para Occidente, un gobierno comunista siempre constituiría una amenaza y desde su implantación, se intentó destruirlo por la fuerza; estos intentos no hicieron más que reforzar los esfuerzos del gobierno comunista por salvaguardar su integridad extendiendo la revolución al resto del mundo. A pesar de su posición aislada y amenazada, el régimen comunista también necesitaba establecer relaciones comerciales y alianzas con otros países.

Entre 1945 y 1975 el número de países comunistas aumentó espectacularmente, en parte porque los países vencedores de la II Guerra Mundial se repartieron el mundo y, en parte, porque los movimientos revolucionarios comunistas fueron ganando fuerza en muchos países del Tercer Mundo.

Los rápidos cambios políticos ocurridos en Europa del Este, la URSS y otros lugares del mundo entre 1989 y 1991 redujeron de forma dramática el número de regímenes comunistas existentes. Los gobiernos comunistas que aún perduran siguen leales a las doctrinas de Marx y Lenin, pero difieren no sólo en tamaño y desarrollo industrial, sino también en la interpretación de sus principios, objetivos y forma de gobierno. El comunismo mundial también abarca numerosos movimientos que luchan por el poder y son todavía más heterogéneos que los regímenes comunistas existentes.

Conclusión

Como hemos podido analizar las revoluciones dirigidas a la implementación de un sistema socialista tienen tendencia a provocar el descontrol social.

Las preguntas que se deben plantear de inmediato son las siguientes: ¿Por qué esa circunstancia? Por qué las revoluciones no pudieron escapar a lo que parecer una ley cuando hay rupturas violentas del orden social: Cansancio de las masas, alejamiento de la política y emergencia del dirigismo de los funcionarios que en nombre de aquellos ejercen el poder y finalmente reproducción de un nuevo despotismo?

En tal sentido esto nos lleva a graduar la afirmación de las carencias de mecanismos democráticos institucionalizados para el ejercicio del poder a través de la participación y representación democrática. Debemos precisar que cuando hablamos de carencias, con ello no queremos plantear que el leninismo en sus bases teóricas no tenía concepciones sobre las formas del ejercicio del poder. No, ellas aún con sus límites, estaban presentes en su obra.

Lenin planteaba que Marx en sus concepciones sobre el socialismo no se "proponía descubrir las formas políticas de ese futuro", pero que al analizar la Comuna de París encontró las formas bajo las cuales "puede lograrse la emancipación económica del trabajo"

Para Lenin la comuna era la forma que debía tener el Estado socialista, como la organización de éste en sus órganos de dirección de abajo hacia arriba con iniciativas del pueblo, elecciones libres y directas de sus dirigentes, los cuales serían revocables en asambleas a requerimiento de las masas.

También hablaba de la necesidad de la expansión de la democracia directa rechazando el Gobierno de minoría, aunque mantenía su concepto de partido dirigente de minoría.

Sin embargo, todas estas concepciones teóricas, a pesar de ser insuficientes, si hubiesen sido bien "aplicadas" los resultados hubieran sido otros, tendríamos que plantearnos, porque no pudieron ser aplicadas? Ha sido por insuficiencia de voluntad o incapacidad de las direcciones de los procesos revolucionarios, o porque las condiciones objetivas que éstos enfrentaron imposibilitaron su aplicación? No sería también porque la historia tenía y tiene una lógica de desarrollo de imposible como es en gran medida la concepción de la historia en el marxismo.

De manera que podamos concluir con que las causas fundamentales de la decadencia de las experiencias socialistas, e incluso del movimiento en su conjunto, deben buscarse en formas políticas, en su práctica y en gran medida las bases sobre las cuales aquellas fueron justificadas. Más no sólo en las bases teóricas antes de la revolución por insuficiencia, sino de aquellas desarrolladas durante el proceso que condujo a la toma del poder y durante la consolidación de éste.

Es la práctica y teoría lo que está en cuestión, mas no la teoría en su totalidad, sino en aspectos de ésta, los referidos a las formas políticas que deben tener el programa socialista.

Habrá que esperar el desenlace de las luchas entre las diferentes corrientes para determinar de manera clara hacia donde se orientará el nuevo sistema que se implantará. Lo que sí puede decir es que difícilmente será igual al anterior.

El colapso del socialismo hasta ahora intentado está íntimamente relacionado con lo que ha sido el ulterior desarrollo del marxismo, así como los grandes problemas que esta corriente, con o sin razón dejó de resolver. Por lo tanto, su llamado fracaso está estrechamente relacionado con las bases teóricas del socialismo, así como con su práctica. Una cosa no puede ser separada de la otra.

Es incuestionable que fue Lenin quien contribuyó de manera más decisiva a las soluciones prácticas y teóricas independiente de los resultados, a problemas teóricos no resueltos o mínimamente desarrollados por Marx, Engels y los socialistas seguidores de la corriente por ellos encabezada, en el siglo XIX.

En tal sentido, las ideas de Lenin son partes inseparables del pensamiento socialista, y más que eso, de la cultura política socialista. De ahí la imposibilidad de la separación de la práctica y la teoría en el caso específico del análisis del colapso o crisis de las experiencias socialistas.

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