Sistemas Políticos

Ciencias Políticas. Antisistemas. Izquierda Real. Antimundializadores. Ecosocialismo. Extrema Izquierda. Populismo. Neofascismo. Liberalismo. Nacionalismo. Liga Lombarda. Movimientos religiosos. EEUU (Estados Unidos). España. Alemania. Francia. Gran Bretaña. Japón

  • Enviado por: Lira
  • Idioma: castellano
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SISTEMAS POLÍTICOS COMPARADOS

1. EL PANORAMA

1. Prolegómenos

Como dijo Marx desde siempre han existen los explotados y los explotadores. Pero también existen una serie de Hetedoroxos, Disidentes, Resistentes, Rebeldes, Revolucionarios y hasta Refractarios, que denuncian el orden establecido y proponen relaciones sociales diferentes. También existen marginados que, ante Sistemas sociales que niegan la condición de humanidad a una parte de la misma optan por apearse.

Las propias condiciones del dominio y enriquecimiento de la burguesía implicaban realmente que se negara a una parte de la humanidad la condición de tal, haciéndola objeto de un proceso de expropiación-explotación y de degradación que no podía sino alzarlos contra el Sistema. Es cierta la aseveración marxista de que la historia de la humanidad lo es también de la expropiación-explotación del hombre por el hombre, con la consiguiente relación Anti-Sistema de los expropiados-explotados. El Capitalismo no es sino una de las muchas modalidades de expropiación-explotación, que le precedieron y le sucederán. Así los sucesores de Marx vieron que el Socialismo podría ser alcanzado de una sola vez y de manera irreversible cuando en realidad requería de un continuo esfuerzo diario contra las nuevas formas de desigualdad y de privilegio que traería consigo.

Todo Sistema genera pues, tarde o temprano, si antítesis, o cuando menos su oposición al orden establecido. Y ello desde dentro de la sociedad pero también desde dentro. El siglo XX puede ser considerado como el siglo del fin de los Imperios tras violentos choques entre sí y las dificultades de escapar a los movimientos centrífugos. Quizá sea por eso por lo que Bouthoul vaticinaba el constante predominio del armamento defensivo o la pertinaz reconversión de casi todos los avances en materia de armamento ofensivo hacia lo defensivo. En 100 años de Historia se ha visto caer al Imperio británico, al francés, al español, al ruso dos veces, al otomano, al alemán dos veces, al austrohúngaro, japonés y portugués. Incluso el norteamericano ha entrado en crisis aunque no se pude fechar. Como dice Bensaïd, en los 70 Norteamérica caía a causa de la inconvertibilidad del dólar y de la guerra de Vietnam. En los 80, su enorme déficit le transformó en la nación con más deudas y en el principal beneficiario de las inversiones internacionales. Pero el rearme, la situación económica a favor del dólar y las políticas liberales contrarias a los trabajadores han conseguido incluso invertir esta tendencia.

Pero aún así el Imperio, declinante o no, va generando sus Anti-Sistemas, internos y externos. Porque cada polo de poder genera, tarde o temprano, su antítesis. Así señala Schlesinger que el crecimiento de la animosidad hacia EEUU como potencia directora del mundo, sin que la hostilidad se pueda desviar hacia la URSS, sencillamente porque ya no existe. El Liberalismo, sin el Comunismo, tiene que aprender a vivir sin su repelente, sin instrumentalizar el miedo hacia la URSS para hacer olvidar sus taras. En lugar de ser juzgado como un “mal menor” ahora debe serlo como lo que es en realidad.

2. ¿Es posible la Revolución?

Para Ellul no hay en la sociedad fuerzas capaces de promover un proceso revolucionario ya que todos los grupos que se lo proponen son grupos minoritarios, débiles. Esto también es así, piensa, porque además estos grupos tampoco están proletarizados, con lo que conseguirían una posibilidad y una legitimación para hacer la revolución.

Ellul se equivoca ya que no tiene en cuenta que los parados en la década de los 90 se convirtieron en un elemento estructural de considerables consecuencias políticas, sociales y económicas, como se observa en la relación existente entre el aumento del número de parados de larga duración y el del voto Anti-Sistema. A esto se debe añadir el aumento de la fuerza de los estudiantes en los últimos años. Se equivoca también al afirmar que es imprescindible la proletarización del movimiento revolucionario pues los hechos demuestran que los movimientos Anti-Sistema están captando, no solo a los que menos tienen o a las clases medias, si no que alcanzan a los que incluso creen tener algo. Es más, se vislumbra la creación de un nuevo proletariado formado no en base a los conceptos de clásicos del mismo sino que definible en función de la percepción de las rentas de trabajo. El nuevo proletariado sería, tal y como lo describe Bensaïd, aquel conjunto de personas que no reciben su renta mayoritariamente de la posesión de bienes capitales.

Siguiendo a Ellul, dice que las revoluciones del “Tercer Mundo” no son traspasables a las sociedades occidentales y, además, no contagiaran a estas. De nuevo aquí se equivoca ya que no existe ninguna razón para que los movimientos revolucionarios del “Tercer Mundo” tengan una influencia en nuestras sociedades. Ejemplos como el Guevarismo y el Maoísmo se contradicen con Ellul. El concepto de “cerco tercermundista” no tendría una verdad absoluta, pero sí parte de razón en que el Sistema puede tener gravísimos problemas al surgir competidores económicos - como pasó con Japón y Alemania .

Otro argumento que declara Ellul para afirmar que la revolución es imposible es la falta de objetivos. Afirma que la gente sigue buscando la “justicia y la libertad” pero ¿qué justicia y que libertad? Para hacer la revolución se necesita un programa, y para Ellul faltan los “programadores”. Aunque es cierto que las reivindicaciones de los movimientos actuales se centran más en lo concreto (pensiones, sueldos, etc.) y que esto no constituye programa alguno, también es cierto que crece continuamente el número de personas y de movimientos en disconformidad con el Sistema en general o con aspectos de éste.

Sin embargo esto no constituye ningún programa político que vaya a transformar la sociedad mediante un proceso revolucionario. Tal programa sería necesario y de éstos nuevos ejes se vislumbran algunos esbozos:

  • La mercantilización de la vida social, cultural y política llevaría consigo la aceptación de que no hay más alternativa que el mercado, pero también a la idea de que no toda la sociedad se debe ajustar al mercado. La Revolución consistiría en establecer relaciones sociales, culturales y políticas no sometidas al mercado pagando esto con las plusvalías obtenidas a través del proceso de mecanización de la producción y con parte de los beneficios financieros. En lugar del “mercado al cuadrado” consistiría en “cuadrar al mercado” en la economía. Se limitaría al mercado al ámbito del capital y de la producción de bienes, pero se le excluiría de la redistribución de éstos. Ellul afirma sobre esta tecnificación que podría conducir a una “dulcificación” de las costumbres. Pero no tiene en cuenta que dicha “dulcificación” también podría extenderse hacia la represión, convirtiéndola en imposible de realizar por su coste político.

  • Ellul también habla de un conformismo o desinterés por la política de los técnicos, cosa que para él rompería todo lo que de revolucionario tendría la tecnología. Pero no tiene en cuenta que ese desinterés bien podría traducirse en la puesta en cuestión del Sistema o bien en la no defensa del mismo.

  • Si el progreso es continuo, para Ellul, entonces no tendría sentido hablar de la necesidad de una Revolución. Sin embargo la idea de Revolución viene impregnada del concepto de Progreso, ya que a menos que se considere a tal como el avance del salvaje capitalismo, la idea de racionalidad impulsada por la revolución viene conjuntamente con la de progreso.

  • Si la conciencia revolucionaria es esencial para la Revolución, Ellul se pregunta cómo puede ésta nacer de una sociedad que se dedica a condicionar la conciencia. La contestación a esto es bien sencillo ya que los hecho de Mayo del 68 demostraron la resistencia a dicho condicionamiento. Hay constantes biológicas que dificultan traspasar un cierto umbral de condicionamiento.

  • La Revolución debe ser total, para Ellul. No existen Revoluciones parciales. Desde este punto de vistas las críticas a Ellul han venido de diversos lugares. Se ha dicho que su postura es funcionalista y que está equivocada pues todo Sistema comporta partes más integradas, el centro o el núcleo, y partes no tan dependientes. También se ha dicho que no es lo mismo la sociedad mercantilizada que la sociedad tecnificada, que no es la misma la movilización popular en su defensa. Las Revoluciones no son eternas, ni en su planteamiento ni en su sus consecuencias. Y, aunque la Revolución influya en gran parte de los aspectos de la vida, no puede transformarlos todos, así que esa pretensión de “totalidad” no es posible. Habría que abandonar el planteamiento marxista de la Revolución irreversible. Una Revolución puede durar centenares de años e iniciarse desde un extremo de la sociedad aún cuando no se expanda a la completa totalidad de la sociedad y solo a veces a la globalidad.

  • Tenga o no tenga razón Ellul, hay que afirmar que en el tiempo en que son imposibles las Revoluciones siempre serán posibles, al menos, las revueltas.

    3. Textos muy últimos sobre el Rebelde, el Revolucionario y el Refractario.

    Según Kant la repetición de un pensamiento dulzón no provocó en Francia la sustitución de un auténtico discurso político. Que cuanto más repetitivo sea, más provoca la ideología dominante reacciones de rechazo. Dice que hoy es imposible afirmarse si no se pasa por la negación del Sistema. Existen tan solo dos clases de actores políticos, aquellos que desean cambiar el mundo y aquellos que se limitan a la gestión de los engranajes de la sociedad y ello porque básicamente la juzgan aceptable. Los resignados aceptan la sociedad, los Rebeldes rechazan dicho orden en el nombre de una convicción, de una tradición, de un sentimiento de clase, etc. Éstos últimos son casi siempre minoritarios.

    I. EL SISTEMA

    1. Sistema y Antisistema

    De las leyes que Marx enunció pocas han sido tan controvertidas como aquella, llamada de la dialéctica, según la cual toda situación de poder, todo Sistema, genera tarde o temprano su contrario, de donde surge una relación antitética, de enfrentamiento, cuyo resultado es la superación de ambas, de la tesis y de la antítesis, por la síntesis.

    Todo principio aplicado más allá de lo razonable termina generando tal desequilibrio que termina por producir su contraposición, principio destinado a frenar los excesos del primero.

    A partir de la década de los 30, comenzó una era de expansión y de progreso social. Pero al inicio de la década de los 90 el panorama se hizo claramente retrógrado. Ahí el origen de la crisis económica crónica y grave que padecemos. Nos hallamos en recesión, lo cual en régimen capitalista es, periódicamente, normal; pero su dureza y duración producen efectos sobre las relaciones sociales y fomenta la aparición de actitudes y de grupos anti- sistema. Esta crisis económica está extendida por doquier. Y en primer lugar, a las economías más conectadas con la norteamericana, o más dependientes de las importaciones realizadas por los USA. La pobreza se extiende, dentro y fuera de los USA, reapareciendo incluso los casos de pobreza absoluta. Nuestra sociedad produce pobreza igual que mercancías.

    La desigualdad en Estados Unidos también se está reproduciendo en Europa, pero con menos intensidad en la UE, aunque el caso británico es sangriento.

    Ahora bien: no es la cuestión de la pobreza absoluta la más grave, sino la de la pobreza relativa. Derivada de la comparación de mi propia situación real con mis propias aspiraciones. Las revueltas, es decir, la aparición de actitudes anti- sistema y su radicalización, tienen como causa un sentimiento de frustración, un descontento o un grado de privación relativa. La privación relativa se traduce en un desfase entre las aspiraciones de los individuos y grupos, y las posibilidades que creen tener de realizar sus aspiraciones.

    Hay, pues, privación relativa cuando las aspiraciones se desarrollan sin que progresen las posibilidades de que se cumplan.

    Este es el caso, hoy en general, del llamado Primer Mundo en el que, a la vista de la actual realidad económica, existen razones económicas suficientes para que aumente la privación relativa, y, por ende, la protesta contra el Sistema.

    Más razones para atacar al Sistema:

    • Frustración social porque se dijo que la caída de los sistema del Este iba a permitir un crecimiento económico aún mayor acompañado de los primeros intentos serios de erradicación de la pobreza extrema, y ello no se ha cumplido.

    • Las economías son cada vez menos nacionales, con lo cual se pierde la posibilidad de control sobre el propio bienestar y aumenta la irritación porque éste dependa de voluntades no propias.

    • Paso de un paro coyuntural a otro estructural, de larga duración.

    • Desaparición de una oposición verdadera y la exaltación de los procesos de excesiva convergencia programática entre los gobiernos y la oposición.

    • Propensión de los gobiernos a incumplir sus promesas electorales, eso sí, recurriendo al voto popular cada x años amenazando con que los otros lo harán peor.

    Si falla el mecanismo de ritualización, si cada vez sirve de menos votar, la agresividad tiende, en una primera fase a derivar desde el voto a las formaciones más sistémicas hacia la abstención; luego a la baja en militancia; después hacia el voto de castigo a favor de la oposición; y más tarde hacia el voto anti- sistema, y después, hacia la acción violenta en la calle. Fase en la que estamos entrando ahora.

    Otro punto, muy importante, y que hay que relacionar con el proceso que acabamos de describir: la Polemología ha descrito con bastante exactitud lo que los políticos saben desde hace milenios, a saber, que la existencia de un enemigo exterior creíble refuerza la cohesión de grupo y elimina divisiones a la vez que refuerza al Sistema y a los gobernantes, a los que endiosa, evitándole oposiciones y críticas, etc. El problema reside en que la ausencia del enemigo exterior tiende a provocar efectos exactamente contrarios: ya que no hay enemigo exterior, se puede comenzar a hablar de las deficiencias del Sistema propio, el cual es sometido a examen. Igualmente, unidades políticas creadas (o mantenidas) artificialmente inician su resquebrajamiento.

    ¿Qué es un Sistema? Es un compuesto de partes interdependientes muy complejas, de Subsistemas al fin, compuesto que funciona como un ordenador que procesa inputs y produce outputs, mientras los mecanismos de ajuste permiten una retroalimentación que va desde los outputs al mecanismo de producción de inputs y que relaciona entre sí los diferentes Subsistemas.

    Algunos definen el Sistema también como el Centro, lo institucional, lo establecido, lo legal. En contraposición, la Periferia sería lo no institucional, lo que está fuera del Sistema, y a veces puede considerarse como Anti- Sistema.

    Ahorraremos más explicaciones teóricas si definimos al actual Sistema como el modelo correspondiente a la idea capitalista liberal: ultraliberalismo económico y oligarquismo financiero más o menos atemperados; división internacional del trabajo con predominio de los anglosajones en particular y de los blancos en general; democracia política mediatizada por las oligarquías de los partidos y de los grupos de presión y de comunicación, así como por los poderes económicos y financieros; domesticación de las fuerzas sociales y religiosas, y hasta de la expresión cultural.

    Para lograr su aceptación, el Sistema legitima su insuficiente grado de representatividad popular real a través de una Democracia siempre más o menos aparentemente amenazada por poderes exteriores o quintas columnas interiores; y por la generalidad de un modelo económico unitario, Subsistema basado en el desarrollismo y el consumo masivo. Se trata de mecanismos de sobrelegitimación del Sistema, sobrelegitimación para compensar la deslegitimación producida por el desfase entre, por una parte, la ideología y, por otra, la práctica real del Sistema.

    El Sistema requiere que, al menos, una parte de su Periferia sirva de volante de desempleados y de proveedora de materias primas baratas, así como de compradores de sus excedentes. Como no toda la población puede ser comprada con el excedente, o no desea ser comprada, eso que queda por integrar constituye la Periferia del Sistema. Dicho de otra manera: el Sistema se compone de Centro y de Periferia; cuanto más rica sea la sociedad y menos injusta (sin ser igualitaria), mayor será el Centro, menor su Periferia, y mayor la estabilidad del Sistema; y a la inversa.

    Por cierto que, definida la Periferia como lo que queda fuera del Centro, hay que distinguir después entre la Periferia del Sistema y la Anti- Sistema. La Periferia del Sistema ha sido descrita como la parte del Sistema que, no integrada en el Centro, contribuye voluntariamente al mantenimiento, al ajuste, del Sistema. Se trata habitualmente de grupos que desean acceder al Centro y que aprovechan las tensiones dentro del mismo centro y entre éste y las periferias para acceder a ese Centro. Lo cierto es que también determinados Nacionalismos o Fundamentalismos religiosos, a priori no Anti- Sistema, presionan tanto para acercarse al Centro del Sistema que, a veces, involuntariamente, producen efectos adversos, o lo desequilibran notoriamente.

    Por oposición, la Periferia Anti- Sistema o los Anti- Sistemas, acepten o no las reglas de la competencia política dentro del Sistema, desean el cambio radical de su naturaleza profunda; son grupos que no desean formar parte del Sistema y pretenden sustituirlo por otro. Estos son, hoy, los partidos auténticamente partidarios del cambio. Puede ocurrir también que partidos Anti- Sistema contribuyan, por una estrategia o táctica equivocadas, al ajuste, integración y mantenimiento del Sistema.

    Finalmente, está la Periferia geográfica del Sistema. Éste, como veremos, tiene su Centro geográfico en Estados Unidos, el Núcleo duro, protegido por un primer círculo constituido por lo que podríamos llamar potencias anglosajonas (y sus protegidos más inmediatos: Holanda, Dinamarca, Noruega, Italia y Portugal, más el caso de Israel); un segundo círculo, especies de tribus germánicas en situación de vasallaje (casi todo el resto de la antigua Europa Occidental y Japón); un tercer círculo ya fuera del Centro, el limes estable(por ejemplo, Turquía, los antiguos países del Este excepto las Repúblicas musulmanas de la antigua URSS, México y parte de América Central y del Sur, la República Surafricana, Marruecos, Túnez, Egipto, Siria, Pakistán, determinados países indochinos, Filipinas e Indonesia); y un cuarto círculo o limes inestable: Nicaragua, Cuba, Afganistán, Argelia, Iraq, Libia, muchas de las antiguas repúblicas islámicas de la ex URSS, Serbia hasta hace poco, y Nigeria. Más allá, Anti- Sistemas reales o potenciales como China, India, Brasil, etc. Más allá aún, lo que no cuenta ya para nada (África negra, etc).

    Por cierto: la desaparición del bloque soviético obliga ahora al Sistema a buscar enemigos de sustitución con los que conseguir periódicamente recohesionamientos, reajustes y reintegraciones del Sistema. Por eso los medios de comunicación son, hoy más que nunca, esenciales para el Sistema.

    2. El sistema dominante I: subsistema militar

    El actual Sistema conduce a la hegemonía de los anglosajones y, en particular, de su núcleo más duro, los USA. Hegemonía que está significando, en la práctica, la sustitución de los anteriores Imperios coloniales, más o menos reconvertidos a partir de la década de los 60, en un Imperio Único que cubre una parte importante del planeta. El origen del proceso debe buscarse en el resultado de la Segunda Guerra Mundial. Alemania la pierde básicamente por 3 errores importantes:

  • La política de recohesionamiento interno de Alemania a costa e las personas de confesionalidad judía, que conllevará no sólo que Alemania perderá el tren nuclear, sino que, y eso es mucho más grave, lo tomarán los anglosajones. Aunque Hitler no lo sabe, emprende pues una carrera contrarreloj porque sus enemigos dispondrán de un arma entonces absoluta.

  • No imponer Hitler a las altas jerarquías militares alemanas una política sincera de alianza con Francia que hubiera dado un vuelco de 180º al aislamiento relativo de Alemania. Era en 1940 cuando Hitler debió proponer a Francia una paz sin anexiones, la liberación inmediata de los soldados franceses prisioneros en Alemania, y un eje París- Berlón que junto con Roma hubiera condominazo Europa. Teniendo en cuenta la actitud como mínimo hostil de los ingleses contra Francia tras junio de 1940, ese condominio hubiera garantizado acortar considerablemente la guerra al disuadir la intervención norteamericana. Cuando a finales de 1942, y tras la invasión de África del Norte por los anglosajones, Hitler le propone a Pétain la unión de los dos países, para lo mejor y lo peor, ya será tarde.

  • Hitler no ha sabido prever que la URSS era un tajo demasiado gordo para Alemania.

  • Lo cierto es que, finalmente, los ganadores fueron los norteamericanos y aláteres anglosajones, y no los alemanes, con lo que desaparecía una potencia rival de los USA a efectos de la posibilidad de aspirar ésta a la hegemonía mundial. Alemania, por lo demás, fue debidamente reeducada para no plantear problemas futuros.

    No sólo Alemania había sido derrotada, sino que las dos únicas potencias continentales con posibilidades de rivalizar con la nueva primera potencia marítima en que la guerra había transformado a los USA, Rusia y Alemania, se habían destrozado mutuamente.

    Cuando los USA heredan Gran Bretaña, Francia, Italia, Austria, la parte más rica y poblada de Alemania, Dinamarca, Noruega, el BENELUX y, en concreto el Eje Rhin- Ródano- Po, que es el corazón industrial del mundo, la URSS tiene que conformarse, además de con la parte oriental de Alemania, con la pequeña zona industrial checa y los petróleos rumanos, y unas Polonia, Rumania, Bulgaria, Hungría y zona báltica claramente subdesarrolladas y sin grandes recursos en materias primas.

    Para colmo, el miedo al rojo obligará a Occidente a edificar un Welfare State que desviará a las masas obreras europeas, al oeste del Elba, de un ardor revolucionario que, sin duda, hubiera beneficiado a la URSS.

    El resultado final será unos USA hiperarmados, en posesión de la bomba atómica, nada dañados por la guerra y con una clara visión de pueblo elegido. Durante años los USA utilizarán su superioridad militar para imponer, en última instancia, sus puntos de vista, inclusive a sus aliados. Hasta utilizarán esa superioridad (La Guerra de las Galaxias) para tumbar a una URSS que se había erigido en cabeza de la Periferia Anti- Sistema.

    Objetivamente, la superioridad militar norteamericana no es real: no sólo Rusia, sino Francia, Israel y China, la República Surafricana, India y Pakistán se han dotado de tecnología nuclear y de misiles suficientes para disuadir, sino que otros muchos más lo pueden hacer: Brasil, Italia, Alemania, España, Irán, Iraq.

    El nuevo expansionismo norteamericano, el intento de perpetuar la hegemonía militar USA se debe al sentimiento creciente, en Washington, de que están perdiendo la hegemonía económica. La caída de la URSS, y sólo entonces, es lo que le ha dado un balón de oxígeno a un Imperio Americano decadente.

    Para mantener su hegemonía militar los USA han lanzado una triple ofensiva:

  • Intentando a la desesperada evitar la proliferación nuclear. Servirá de poco.

  • Lanzando su programa de escudo antimisiles. También servirá de poco.

  • Mantenimiento de la OTAN y las Guerras contra Iraq, Serbia y Afganistán, cuyos objetivos son claros. Para los USA, el mantenimiento de la OTAN es esencial, dado que constituye el espacio elegido para la dominación norteamericana de la seguridad europea. La OTAN es hoy una Alianza sin proyecto. Desde esta perspectiva, las Guerras contra Iraq, Serbia y Afganistán han cumplido 2 objetivos esenciales. No sólo es vital el control de los Balcanes y del aliado preferido, tanto de Rusia como de Francia, o sea, Serbia, sino que la implicación de Francia y Alemania en el conflicto al lado de Washington dificulta la posible extensión del eje París- Berlín hacia Moscú, auténtica pesadilla para los USA. Finalmente, está la cuestión de la traslación del eje de gravedad geopolítico y geoestratégico del mundo, que explica muchas cosas. Cuando el Pacto de Varsovia aún existía, dicho eje pasaba por Europa Occidental. Al desaparecer la URSS se produjo un primer desplazamiento del mismo hacia el este, hacia el triángulo Praga- Belgrado. Bagdad. Se hacía pues imprescindible expulsar definitivamente a Rusia tanto de Europa Central y Oriental como de Oriente Medio. Pero la guerra de Afganistán no sólo permitirá prolongar el cerco de Rusia hasta Kabul, sino también contrarrestar un nuevo desplazamiento del mencionado eje de gravedad, provocado por la irrupción de China como macro potencia rival, curiosamente, el nuevo eje pasa por… Afganistán.

  • 3. El sistema dominante II: subsistema económico y social

    Estos subsistemas se estructuran en torno a un predominio casi absoluto del Capital. Se ha bautizado a ese predominio con nombres pomposos como mundialización, Neo- Liberalismo, incluso Tercer gestión capitalista de la crisis.

    En la práctica, sobre dicha mundialización caben incluso dudas de que exista como algo novedoso. En realidad, se trata del retorno al Capitalismo anterior a 1914; sólo que con 4 variantes:

  • El Estado del Bienestar, progresivamente mermado, aún no ha desaparecido.

  • La cabeza del Subsistema económico se ha desplazado unos miles de kilómetros hacia el Oeste.

  • Con la excepción de los grupos antiglobalización, determinados partidos comunistizantes y algún líder auténticamente populista, poca oposición existe actualmente hacia el Subsistema Económico.

  • A la explotación creciente se le llama hoy desigualdad.

  • El modelo teórico, por la libertad total de circulación de capitales y de mercado, la merma de derechos sociales y la desregulación generalizada que afecta al mercado laboral también se parece cada vez más al Capitalismo salvaje anterior a 1914.

    De lo que se trata es no tanto de una superioridad económica (ya inexistente), sino financiera, basada en el establecimiento del dólar como moneda internacional, en su sobrevaloración o infravaloración según convenga a Washington, y en el golpe financiero dado por el Presidente Nixon en 1971 al decretar la no convertibilidad en oro de la moneda estadounidense.

    El capital es el rey de este Sistema, el capital anglosajón en particular, y los Subsistemas económico y social nacionales se articulan en función de dicha preeminencia absoluta. Por lo demás, la competitividad internacional exacerbada tiende a alinear los salarios de los países que más altos los fijan sobre los salarios de los países que más los comprimen. A efectos sociales, lo que sí que se produce es la mundialización del cinturón de parados en detrimento de los trabajadores mejor remunerados o/y más protegidos, quedando en entredicho el producto de dos siglos de luchas sindicales.

    A poco que se produzca algo de indicación salarial, a quien perjudica la inflación es a los detentadores del capital. Sólo pierde quien tiene. Por ello el subsistema económico tiende a la inflación nula lo cual sólo se puede conseguir comprimiendo las diversas modalidades de masa monetaria y yendo al déficit cero, es decir, en ambos casos reduciendo gastos e inversiones sociales, sanitarias, y culturales/educativas, lo cual perjudica a los menos pudientes. Ello se ve habitualmente acompañado por una política llamada de precios reales, lo cual significa, gradualmente, la supresión de la gratuidad en muchos servicios sociales y educativos.

    Es el tránsito del Estado del Bienestar al Estado Penitenciario, que golpea preferentemente a los excluidos. Simultáneamente, en nombre de la supuesta superioridad en eficacia de la propiedad privada y del mercado, se ha vuelto a una concepción romana del derecho de la propiedad: uso y abuso, y ya nadie habla de la dimensión humana y social de la empresa como lugar en el que se aplica el fruto del trabajo. Pero sí de un nuevo ideal empresarial: el de la empresa sin trabajadores por una mecanización a ultranza o el recurso sistemático al trabajo foráneo o/y al inmigrado; último grito en la materia: las fábricas son vendidas, trabajadores incluidos, a los subcontratistas interesados en adquirirlas.

    Paralelamente, el sector público no privatizable es presionado para someterse a los criterios de rentabilidad del sector privado, el cual es sistemáticamente engordado a base de privatizaciones.

    Todo este panorama viene reforzado en su tendencia por cuatro hechos graves:

  • La desaparición de la URSS en particular y del bloque soviético en general, lo cual ha acabado aparentemente con la amenaza revolucionaria que de algún modo frenaba al capital.

  • El alejamiento en el tiempo de un resultado particularmente impactante de la II Guerra Mundial, a saber de una relación de fuerzas políticas y sociales claramente más favorable al trabajador que al capital.

  • La consiguiente pérdida de influencia de sindicatos y partidos comunistas mientras la internacionalización del capital ha reforzado considerablemente a este último.

  • La aceptación, bajo el apelativo de Pensamiento único, de que no hay otro sistema económico, social y político alternativo a éste.

  • 4. El sistema dominante III: subsistema político e ideológico

    Porque, llamémosle Pensamiento Único o Pensamiento cero, se ha difundido una ideología autojustificativa del Sistema que goza de amplísimos apoyos y complicidades en los medios de comunicación de masas y entre los intelectuales y que está siendo la inspiradora básica de todos los partidos, no ya de Gobierno sino incluso también de los demás partidos parlamentarios; es el sistema llamado de Partido Único donde las diferencias intrapartidistas quedan reducidas al mínimo y a cuestiones mínimas.

    Partido y clase dominante únicos: se percibe un proceso de oligarquización concomitante. Todo ello plantea dos cuestiones cruciales, a saber:

  • El papel creciente de los Partidos Anti- Sistema, que es el objeto final de este trabajo.

  • Hasta qué punto las bases y el funcionamiento del Sub- Sistema político, llamado democrático pero en realidad meramente representativo, conducen inevitablemente cuando menos a una oligarquización y a un monolitismo creciente, y, en todo caso, al apartamiento del pueblo del acceso a todo poder real.

  • El modelo político de Atenas se reproduce, fuera de allí, tan sólo en algunas ciudades italianas del Renacimiento, pero es defendido, sin éxito hasta ahora, por los Anti- federalistas norteamericanos, por determinados planteamientos del Leninismo y por partidos populistas.

    Hoy, teniéndose el principio representativo por inevitable, se insiste más en temas tales como la reintroducción de modalidades diversas de mandato imperativo, la necesidad de que las circunscripciones no sean demasiado extensas, una mayor frecuencia de elecciones, y, sobre todo, que el órgano representativo que va a gobernar en el nombre y lugar del Pueblo sea el reflejo más fiel posible de éste y que se recurra todo lo posible a las consultas directas. Como se verá, el grado de desconfianza hacia el poder y quienes los detenten es en esta concepción muy elevado y... con razón en vistas a la experiencia histórica.

    El Populismo es mucho más de izquierdas de lo que ha sido considerado hasta ahora.

    La otra corrientes importante en la historia política europea es radicalmente opuesta a la primera ya descrita. Los hombres, se piensa, son desiguales entre sí, en origen, o/ y en destino, o/ y en el tránsito. Por lo que hay que seleccionar: no teniendo capacidad el Pueblo globalmente considerado para gobernar, hay que negarse a cualquier tipo de Gobierno en Asamblea y extraer de la masa los que son dignos de poder mandar: la Elite. El segundo punto esencial es que, sin embargo, ello debe ser legitimado por el Pueblo, si no un gobierno estable por parte de la Elite es imposible. La Teoría del Consentimiento es completada a su vez por la del Tiranicidio: quienes gobiernan fuera del consentimiento podrán ser derrocados, incluso por la fuerza; mismo caso si los gobernantes incumplen el pacto. Esto funcionaba ya en las originarias monarquías electivas germánicas. Y se modificó cuando la alianza con el altar permitió pasar a la monarquía de origen divino y transmitida hereditariamente. El precio que pagaron los Pueblos fue altísimo.

    Mientras, dadas las transformaciones económicas y sociales, la fase evolutiva fue precapitalista y preburguesa, el sistema de la representación- delegación conformado por el origen divino no tuvo rival.

    Cuando la burguesía inicie su asalto al poder, echará mano de la famosa representación- delegación, modificándola y llevándola a la perfección hoy conocida, consistente en que en ningún caso el Pueblo manda, ni gobierna; y sí que manda y gobierna aquella nueva clase.

    La burguesía no podía con la nobleza y el clero por sí sola. Necesitaba de la masa más o menos esclavizada, del Pueblo, para vencer. Pero en ningún caso se trataba de compartir el poder con él. Había pues que re- producir /producir una teoría que le permitiera a la burguesía arrogarse el poder en exclusiva, y que el Pueblo lo aceptara. De ahí surge la idea de una elite natural, meritocrática.

    Se iría pues a un gobierno representativo- delegativo. Hay que sustituir los derechos divino y de bragueta por la elección; así el pueblo podría elegir a sus gobernantes/ representantes.

    La trampa fue perfecta: el principio electoral aseguraba que en ningún caso el Pueblo gobernaría directamente, pero sí que serían los mejores los que lo hicieran; los mejores, es decir, como veremos, los pudientes, la burguesía. Porque la burguesía intentó al principio, mediante el sufragio censitario, que sólo los pudientes, los burgueses, llegasen al estatus de representantes/ gobernantes.

    Lo cierto es que la elección, en primer lugar, favorece la desigualdad: si se escoge a uno en lugar de a otro, el uno es privilegiado en relación con el otro. Segundo, favorece al diferente; hay que escoger, diferenciar. Tercero, lo que es más grave, sólo es diferenciable el notorio, el conocido.

    Estuvo claro, desde que este Sistema se implantó, quienes podían optar/ lograr representar/ gobernar, y quienes, de entrada, no. Pero la trampa no era perfecta sin otras dos condiciones:

  • Que el burgués representante/ gobernante, una vez elegido, pudiese hacer una gestión/ gobierno adecuada a sus intereses de clase.

  • Que no pudiese ser sancionado por ello por el Pueblo.

  • Que en cualquier caso todo siguiese, después de una relativa sanción electoral, igual.

  • Lo primero se cumplió gracias a un auténtico Golpe de Estado. La tradición del Mandato Imperativo es muy antigua en Europa: en virtud de éste, un representante sólo puede moverse dentro de los límites del programa que han votado/ adoptado sus representados. Y para cualquier variación sustancial, debe consultar a sus representados. Pero claro, ello ata la elite a la voluntad del Pueblo. Y de lo que se trataba ahora (y hoy) es de que los representantes, burgueses, no tuvieran/ tengan que aplicar políticas contrarias a su clase social. Para evitarlo, se suprime el dicho Mandato Imperativo. El argumento principal que se usó consistió en afirmar que, una vez elegido el representante, deja de representar a los que le han elegido en la circunscripción correspondiente, para representar a todo el país. Y, a partir de ese momento, el representante, una vez votado, pudo pasar por alto cualquier deseo de sus representados. Su independencia era total: votado por el Pueblo, podía servir a su clase, y ello con toda libertad.

    E impunidad. Porque aún cabía, al menos, que una vez que el representante traicionase a los representados, pudiese ser destituido. Pero tampoco: no sólo fue declarado inviolable, sino que no cabía sanción posible hasta el final de su mandato legal. Además la sanción era que no se le volviese a votar.

    Si a esto se añade el absoluto predominio de los partidos, nos hallamos ante un Subsistema político calcado sobre el económico: si éste ha permitido/ favorecido una oligopolización creciente de la economía, aquél ha producido lo mismo en el ámbito político.

    En los partidos deciden los que en él ostentan el poder. Y estos sirven en última instancia a quienes les dan los medios económicos y mediático- económicos de conseguir/ conservar el poder, o conseguir/ conservar la posibilidad de ser de nuevo el poder. Es decir, a los grandes contribuyentes, al poder económico...

    Tarde o temprano esto iba a conducir a la aparición de partidos o /y actitudes Anti- Sistema. Más aún cuando la tendencia a la oligarquización, a la separación entre el Pueblo y el poder se acentúa. El actual Subsistema político no puede ser calificado de democrático. Es meramente representativo- delegativo. En ningún caso el Pueblo gobierna en él, sino que es gobernado por la clase política. Pero más aún: el Subsistema político, lejos de democratizarse, ha entrado en una fase de involución.

    Manin describe 3 fases en la historia del gobierno representativo:

  • Liberal- caciquil: los partidos son débiles y todo gira en torno a los representantes, que gozan de una independencia total tanto en relación con los representados como con los partidos; no hay prácticamente programas y hay que confiar en el representante, perteneciente claro está a la clase dominante burguesa. Con la llegada de las luchas sindicales y del sufragio universal, dicho Subsistema político se modifica. Aparecen los partidos de masas, que van a democratizar el invento representativo. Pronto, dichas organizaciones partidistas se oligarquizarán, pero en primer lugar sus enormes necesidades de reclutamiento han abierto mucho su abanico de clases sociales; en segundo lugar, ya es todo el Pueblo el que puede elegir/ consentir/ opinar, aún dentro de la oferta partidista, es decir, limitada.

  • Parteien Demokratie: el representante pierde considerablemente independencia, dado que prevalece sobre él el partido, y que es elegible gracias a la etiqueta del partido y gracias a un programa que actúa, sino como Mandato Imperativo, al menos como un cierto compromiso electoral. El Pueblo sigue teniendo vetado el ejercicio del gobierno.

  • Democracia de Audiencia o de Opinión Pública: sus características son alarmantes: en primer lugar, los representantes clásicos, de circunscripción, han cedido considerable terreno ante el Representante, líder máximo del partido; con lo que aquellos siguen sin poder hacer lo que les venga en gana...pero quien sí lo puede hacer es el Superlíder, al cual imperativos comunicacionales obligan a presentar poco programa, pero sobre todo un perfil que inspire confianza personal. Antes terminaron mandando las oligarquías de partido, ahora lo hace la monocracia del Líder, que lo dirige todo: partido y gobierno, grupo parlamentario, y, algo menos, la oligarquía de él dependiente.

  • Resumiendo: antes el Pueblo tenía que escoger entre caciques, a nivel local; luego lo tuvo que hacer entre listas de partidos en las que él participaba algo más, pero no decisivamente; hoy escoge entre Superlíderes mediáticos que no son elegidos por su compromiso real, sino por su habilidad para inspirar, a priori, una confianza por cuya posterior quiebra nadie podrá exigirles seriamente responsabilidades... Y sólo cuando ven seriamente que no van a lograr convencer a nadie, dichos líderes o bien se mojan más con su electorado potencial, o bien practican Seudo- Populismo del tipo catch- all.

    ANEXO 4. USA: HACIA STALINGRADOS

    Hipersoberanía

    Uno de los seudodebates más de moda es el de la crisis de la soberanía de los Estados. Es un falso debate. Primero, porque el movimiento, iniciado hace 20 años, de merma de la soberanía estatal en beneficio forzoso tanto de los entes supranacionales como de entes regionales, se ha invertido: la Nación vuelve al galope, el Soberanismo se está transformando en una corriente política fundamental, y los Estados no sólo racanean con cada vez mayor intensidad nuevas delegaciones de poder sino que estudian a marchas forzadas qué medidas nuevas adoptar, en su ámbito, frente a la mundialización.

    Nos hallamos en realidad ante un proceso de Recolonización Unipolar de ámbito mundial en beneficio de los USA. Formidable absorción de soberanía por los USA. Absorción paralela al vergonzoso abandono de soberanía por parte de los países europeos en beneficio de aquéllos.

    Ningún indicio ha permitido hasta ahora mezclar a Iraq en los atentados del 11 de septiembre; en cuanto a Corea del Norte, nada estrictamente tiene que ver con ese drama. Pero no importa. Se ha interiorizado la evidencia de que ser acusado por los USA equivale a una culpabilidad implícita. Se están dibujando así los contornos de un mundo unipolar que no tiene equivalente en la historia.

    La opción unipolar

    Que un país se haya tornado hipersoberano es una cosa. Mejor para él. Que, sin embargo, tras la caída de la URSS, vaya cada vez más claramente hacia un dominio total sobre los demás, hacia un Imperio único, hacia la Recolonización Unipolar del planeta, es otra cosa.

    Finalidad: hay que ir a un nuevo Leviatán mundial, un ordenador mundial, pero, además, encarnado por los USA.

    Ilusos son tanto Samir Amin cuando habla del dominio por parte de la triada (USA, Japón y UE) como William Pfaff, para quien los USA son de alguna manera el primer Estado proto- mundial y tienen la capacidad de encabezar una versión moderna del Imperio universal, pues de lo que se trata en realidad es de ir al Imperio sin socios fundadores. El Imperio serán los USA: los demás no cuentan.

    Exit la OTAN

    Tras la mascletá del 11 de septiembre, un servidor vaticinó un giropróximo de los USA hacia el multilateralismo. Quizá algún día ese giro se produzca, cuando el Imperio no sea percibido por los demás países ni como espontáneo ni como voluntario. Y se verá. Pero mientras, ni unilateralismo multilateral, ni tampoco OTAN: ellos solos, pues piensan que aún así pueden. No existe tarea militar alguna para la que los americanos necesiten a la NATO. Incluso para implantarse en las antiguas repúblicas de Asia Central (Uzbekistán, Tayikistán y Kirgistán), los USA no necesitan hoy a la Alianza Atlántica.

    Dantzig y Blitz

    Esta ciudad del Báltico fue utilizada por Alemania como la espoleta detonadora que le permitió iniciar su malograda aventura imperial. En el caso de los USA, la mascletá del 11 de septiembre cumple la misma función. Que, de paso, sirva para hacer a América aún más totalitaria es problema de ellos.

    La finalidad de todo esto es la misma que la que pretendía Hitler. Éste se lanzó, como explica Ian Kershaw en Hitler, a la aventura imperial no por uan megalomanía irrefrenable, sino porque consideraba que las dificultades con que se enfrentaría Alemania para mantener su nivel económico, incluso su nivel de subsistencia, serían a la larga insuperables sin la conquista tanto de tierras como de materias primas.

    La vía por la que han optado los USA es pues la de mantener, gracias a un poderío militar incontestable, dicha diferencia con los demás países.

    Y ya han iniciado ellos también su Blitz. Desde posiciones ganadas tras la II Guerra Mundial, los USA han procedido, tras la caída de la URSS, a una expansión geométrica de su presencia militar.

    Paralelamente a este despliegue geográfico hallamos la multiplicación de objetivos militares estadounidenses.

    Actualmente, la doctrina Rumsfeld prevé llevar, simultáneamente, 4 contiendas pero, a la vez, proteger el territorio nacional y las bases norteamericanas en el extranjero, asegurar la proyección de fuerzas militares hacia teatros lejanos de operaciones, destruir los santuarios del enemigo, garantizar la seguridad de los sistemas de información y de comunicaciones, desarrollar el uso de las técnicas necesarias a las operaciones combinadas en los teatros de operaciones, y la protección del espacio y del potencial espacial norteamericano. Justificación: la mascletá 11-09-01.

    Hacia la guerra

    ¿O pretexto? Uno puede entender que tras las Torres Gemelas, Washington se pusiera nerviosa. Pero las medidas complementarias que se han tomado a continuación demuestran otra cosa; a saber: la marcha hacia la hegemonía absoluta sobre los demás, violando todo lo que haga falta en cuanto a compromisos internacionales previos. Si un arma de destrucción masiva es utilizada contra los USA o sus aliados, no se descarta ningún tipo de respuesta. Lo cual plantea dos cuestiones: la primera, ¿qué se entiende por masivo? Porque puede ser que la muerte de unos miles de ciudadanos estadounidenses valga por millones de muertos en otras partes del planeta. Segunda: fenece el Tratado de No Proliferación dado que éste se basaba en el no uso de armamento nuclear contra aquellos países que a su vez renunciaran a poseerlo. Ahora, cabe por USA el uso de armamento nuclear frente a éstos si desarrollan armas químicas y/o biológicas (que los Usa sí que tienen y desarrollan) o, sencillamente, el arma atómica del pobre (la llamada bomba aire- combustible, que, por cierto, no tiene nada de nuclear).

    Munich

    La Revolución Soviética posibilitó la aparición de un contra- polo, primero contra el Fascismo (que de no ser por la URSS habría barrido con todo), y luego contra los USA. Por ello, desde el punto de vista de la independencia de los pueblos y del derecho de las minorías, o mayorías, oprimidas, la desaparición de la URSS ha sido una auténtica catástrofe histórica. Y sin embargo, achacar a la Revolución Bolchevique, por su fracaso, la responsabilidad de la aparición de un nuevo Leviatán es injusto. Pues la causa mayor es, sobre todo, la renuncia de las demás naciones a un destino histórico que no sea el de cipayos.

    La URSS falta, ciertamente, pero si los USA se han transformado en la única superpotencia, es… por el derrumbamiento, o el debilitamiento de las naciones, de las federaciones que hubieran podido, o debido, servir de contrapeso. El ultravoluntarismo norteamericano se nutre, en realidad, de la pusilanimidad europea. Y también de nuestra incapacidad para imaginar, pensar, formular un proyecto alternativo al que encarnan los USA.

    Europa asiente, abdica, pues (con la excepción, a veces, de Francia). Pero, curiosamente, de nuevo, el paralelismo con la aventura hitleriana es pasmoso. Porque, ¿qué fue el hitlerismo sino, en definitiva, la potenciación por Occidente de un gendarme- mercenario frente a la URSS con el cometido de defender al Capitalismo?

    Lo que pasa es que el pueblo- señor, al igual que el Herremvolk hitleriano, ha terminado por, una vez asegurado que los demás van a seguir pagando, optar por una política exclusivamente propia. El poder hitleriano terminó obrando exclusivamente en función de los intereses de Alemania como potencia aspirante al poder mundial abandonando sus veleidades de control económico, por un imperialismo militar puro y duro; e igual están obrando los USA. Por cierto que, en ambos casos, se comienza por justificar las ingerencias en otros países por motivos humanitarios, en ambos casos minorías nacionales, y en ambos casos muy selectivamente. Para luego bajar las máscaras: hay un Derecho, prácticamente divino, a la dominación, y el mundo necesita un Orden Nuevo ya sabemos a cargo de quién (Berlín antes, Washington hoy), asegurado previa imposición. Y quien no está conmigo está contra mí.

    SDN- ONU: RIP

    En un proceso tal, habitualmente fenecen todas las instituciones internacionales de carácter arbitral: el poder que aspira a ser absoluto no tolera ningún mecanismo que lo contenga. En el interior primero. A partir de 1941, el poder militar se torna absoluto en la Alemania nazi, donde los últimos atisbos de legalidad desaparecen definitivamente.

    En USA, el Presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor es ahora un verdadero miembro del Gabinete del Presidente. Ir a la guerra será, cada vez menos, una decisión democrática.

    Pero hacia fuera, internacionalmente, el mismo paralelismo entre el expansionismo hitleriano y el norteamericano: a la SDN la mataron la Guerra de Etiopía y la retirada de Alemania, Japón e Italia; a la ONU, la guerra contra Iraq y eso que llaman consenso y que en realidad es rendición ante los USA.

    Pero no sólo la ONU ha muerto; otras instituciones de arbitraje están moribundas. Las grandes organizaciones multinacionales… son también desarmadas. La OUA ya no pesa nada, la Conferencia Islámica muy poco. La Organización de los Países no Alineados ya es pura fachada. Los tigres asiáticos han perdido sus garras. Japón se limita a gerenciar su descomposición económica. En cuanto a la UE, tras el 11 de septiembre, practica el hoy por ti, mañana por mí sin reconocer que, para los USA, sólo son calificables de terroristas

    La Escalada

    Sin embargo y a pesar de todo, la evolución de la situación está clarificando muchas cosas y demostrará que a los EEUU se le va a poner muy difícil una opción final de Reconciliación Unipolar. Los EEUU están obviando la nueva guerra que se les plantea y construyendo armas mmilitares más propias de otras épocas y aumentando su extensión por todo el mundo. Escribe Kaplan que pese a ser la potencia preminente en el mundo, EEUU solo debe predicar castigar la injusticia de vez en cuando o se excedería en sus curelaciones hegemónicas con otras naciones, además de intervenir periódicamente en pequeñas guerras con lo que su fuerza disminuiría. Además el cerco a Rusia que va creando el ejército de EEUU conlleva que los rusos se pongan nerviosos por verse acosados en su territorio.

    Esta actitud se verá recompensada con una nueva carrera armamentística entre sus rivales potenciales. Además crece la sensación de que para librarse de un posible ataque se debe tener la bomba nuclear. De verse acosados lo EEUU por la UE estos se acercarían más a Rusia para compensar un bloque que, vía Francia, poseería la bomba nuclear. Si no surgen polos continentales la nuclearización podría llegar a generalizarse.

    La nueva guerra total (asimétrica).

    Para los EEUU hacer frente a todo esto será extremadamente caro, y no sólo económicamente. Como Kaplan dice, al ser EEUU el país dominante y precisamente por eso, debería saber que los ataques hacia él van a venir siempre desde fuera del DI. Los avances tecnológicos en el plano del armamento químico y nuclear convertirá a los adversarios en amenazas estratégicas porque ya no se necesitan grandes presupuestos. A mediida que se acumule más información sobre los objetivos a atacar es muy posible que ésta se confunda con el conocimiento real de la situación.

    No hay que confundir Terrorismo con Guerra Asimétrica. Definienfo Guerra como la define Kende como un conflicto armado violento entre masas, con dos o más fuerzas contendientes de las cuales al menos una es un ejército regular y otra clase de tropa, al servicio de un gobierno instituido, con bandos organizados que centralizan su lucha, defensa organizada y ataques calculados, debiendo existir planificación y no encontronazos ocasionales se le puede añadir una declaración formal de guerra y respeto a las concvenciones internacionales. Definiéndola así, decía, se observa que el conflicto entre EEUU y Al-Qaeda cumple todos los requisitos salvo el último, lo que no quiere indicar terrorismo sino una mutación de la Guerra.

    Se observa con esto que las sociedades dominantes tratan de imponer, lógicamente, el modelo de guerra que más les interesa, teniendo más que perder si las cosas les salen mal. Y aquellas que tienen menos que perder, las no dominantes, tienden a romper las reglas, tanto más cuanto más son favorables para las potencias dominantes. Tanto es así que a lo largo de la historia son mayoría las victorias no de las sociedades diminadoras sino de las dominadas que provocaron una innovación en materia bélica.

    Las nuevas guerras son sólo Guerras Asimétricas, que los poderosos siempre llamarán terrorismo. Esta guerra será consecuencia de una revoución industrial que permite a cualquiera atacar los puntos de flotación de un potencia.

    Hacia Stalingrado (el teorema de Paul Kennedy).

    EEUU se encaminan hacia un Stalingrado, porque se enfrenta con unos enemigos a los que seguirán otros, y luego otros. Ese es el destino de los Imperios de pretensión Unipolar. Pero incluso antes que Stalingrados militares se puden llegar a los económicos. La teoría d P. Kennedy dice que todo Imperio inicia su declive cuando el coste de su grado máximo de expansión resulta más gravoso que lo que dicho mantemimiento le reporta.. sólo se podrá mantener la guerra procediendo a una sobreexplotación de la sociedad de EEUU que conllevará a una ruptura de la paz social que necesita.

    II. LOS ANTISISTEMAS

    1. Izquierda Real, Antimundializadores, Bolcho- Bonapartismo, Ecosocialismo y Extrema- Izquierda

    La crisis del Comunismo parece absurda. Es evidente que el caldo de cultivo para una Revolución existe ya. Dos muestras: en primer lugar la cuestión ésta de la desigualdad/ sobre- explotación crecientes. A las desigualdades ya conocidas se están sumando otras.

    La contestación y la huelga vuelven a aparecer como elementos esenciales de la lucha no sólo política, sino global, contra el Sistema. Lo que se plantea ahora es la cuestión de la eficacia de la huelga. Vayamos a mar: la cuestión, en el Capitalismo, es el beneficio; ése es el motor del Sub- Sistema económico; y también la única manera de incidir sobre él. Ahora bien, el beneficio sólo se obtiene mediante la realización. Es decir, que el capital no gana nada en producir, incluso en vender lo producido si nadie compra lo producido. Incluso reducir salarios, o en general, costes de producción, no aporta ningún beneficio añadido si nadie compra lo producido.

    De ahí que, excepto la Rebelión- Revolución, no haya arma más eficaz contra el Capitalismo que decidir masivamente no comprar, no permitir realizar, no permitir el beneficio.

    El consumo, es decir, la realización, es obviamente la obsesión del Sistema capitalista. Cuando el capital deslocaliza la producción, se guarda muy mucho de deslocalizar el consumo.

    La huelga de consumo es anónima, difusa. No permite identificación personal. Y golpea donde más le duele al capital. Como trabajadores, somos un coste más; como consumidores, somos esenciales e imprescindibles.

    Las condiciones políticas y socioeconómicas son mucho peores en Gran Bretaña o los USA que en Francia, Alemania o España... Ciertamente, se perciben movimientos de descontento pero, cuando rebasan la mera alternancia de partidos del sistema, suelen habitualmente beneficiar a movimientos populistas o/ y a movimientos que sin ser auténticamente populistas, adoptan parte de los ropajes de aquéllos.

    El porqué de por qué la izquierda no está capitalizando las dificultades del Capitalismo viene de lejos. Desde finales de los 70, el proceso de deterioro de la izquierda, a pesar de notorios sobresaltos y de esperanzadoras contraofensivas, ha sido constante.

    ¿Motivos de ese deterioro? Muchos, comunes a todas las izquierdas; y algunos específicos de cada una de ellas. En primer lugar hallamos la capacidad de adaptación del propio Sistema, que parece hoy culminar en la resignación de las gentes. Esta es la calve básica, la ecuación esencial para comprender el mundo: no es tanto la lucha de clases como la dominación, la relación de los dominantes con los dominados, y cómo unos y otros se organizan, se estructuran, realizan; unos para dominar y otros para resistir a la dominación.

    Esto no es nuevo. Sólo que hay que comenzar por sacar conclusiones, de una vez, de ello: así el mercado no es más que un medio de dominación y, además, circunstancial: caso de no servir para mantener la dominación sobre los dominados, los dominantes no tendrían inconveniente en sustituirlo por otro mecanismo. El Capitalismo no es sino el sistema en virtud del cual la dominación se ejerce a través del capital. Y el capital no es sino el instrumento de dominación que hasta ahora se ha utilizado mayoritariamente.

    Las cuestiones clave son hoy:

  • Que la dominación se ejerce a través del capital y del mercado.

  • Que como tal la dominación ha sido aceptada.

  • Que la actual meta de la dominación consiste en establecer reglas jurídico- morales de dominación en virtud de las cuales los excesos condenables de la dominación, en tanto que son recriminados como tales, justifican el principio de una dominación moral, justificable, aceptable.

  • Y es que el Capitalismo como expresión/ medio de la dominación, hoy se lo ha montado muy bien. ¿Y la Revolución en todo esto? Pues si lo único que la justifica es la transformación del régimen de la propiedad, ha quedado, por a hora, eliminada, dado que al preocuparnos por la limpieza y legalidad del Sistema, el Capital se ha quedado solo como enunciador de las condiciones de la propiedad.

    La desaparición de las cuestiones de la Revolución, del régimen de la propiedad, de la igualdad, en definitiva la desaparición de la cuestión de lo Político, tiene sus beneficiarios: no sólo los dominadores o los mercados financieros, sino también los jueces y los periodistas.

    Ahora bien, la dominación se enfrenta a varias contradicciones:

  • Su excesiva identificación con el Capitalismo.

  • El trabajo ya no es indispensable para la dominación.

  • La desaparición del miedo al rojo, de la alternativa supuestamente comunista que intentaba representar la experiencia soviética.

  • Claro que la pregunta es: ¿cómo se ha llegado a este tal desactivar de la Izquierda globalmente considerada? Pues hay más motivos: como el subestimar la clase de referencia; considerar al Socialismo y al Comunismo como punto final; el fracaso de la experiencia soviética; el resultado final de la II Guerra Mundial y el fracaso en la Guerra de las Galaxias; el cumplimiento de determinados objetivos intermedios; la ausencia de alternativa al Sistema; el menosprecio de la izquierda por la idea nacional; etc.

    La clase de referencia es un modo de clase ideal, aquélla a la que no perteneciendo, sin embargo a uno le gustaría pertenecer. Clase habitualmente más elevada en la escala. Y cuyos valores y comportamientos son interiorizados por el aspirante. Y esto pesará no poco en la evolución de los partidos socialistas y en los líderes más moderados hacia la aceptación rápida del Capitalismo y el pase a posiciones reformistas.

    Tanto los socialdemócratas como los comunistas hubieran sido otra cosa de haber seguido los pasos de reconciliar Socialismo y Nación. Hoy, paradójicamente, desaparecido el Comunismo y aún incipientes los movimientos antiglobalización es, al menos por ahora, la Nación la última barrera, en los países de cultura europea, frente a la mundialización. Hoy quizá China dé el paso; y bajo la forma de bolcho- bonapartismo la idea sigue vigente en Europa, como veremos...

    Otro factor que ha contribuido a la crisis de la Izquierda ha sido la aplicación de una parte de su programa, lo cual en sí, ciertamente, no es condenable. E importa poco que ello se debiera a la necesidad del Sistema de dotarse de un submodelo económico salvador de las particulares circunstancias creadas tanto por la crisis de 1929 como por la II Guerra Mundial; a saber, el Keynesianismo (los más propensos a consumir son las clases más populares). El Keynesianismo ya no se aplica pero muchos de sus efectos aún se mantienen. Y forman parte del elenco de lo que la izquierda ha aportado. Claro que la izquierda paga hoy también por lo que no terminó de hacer. Más aún, hoy ese programa está siendo aplicado al revés.

    Finalmente, no ha sido baladí el hecho de que sean los anglosajones la potencia dominante, y que su imposición de un Capitalismo pareciera inapelable, amén de que no estuvo carente de costes el apoyo dado por éstos a los socialistas para erigirlos en barrera anticomunista. De hecho, en la actualidad el grado de americanización de la parte socialdemócrata de la izquierda europea no es menos que el de los conservadores.

    Se alega con frecuencia que el motivo de la decadencia de la izquierda en general reside en que ha cambiado la base social proletaria. Eso es futil: claro que la clase trabajadora actual no es la misma que la de hace un siglo. Pero está siendo sustituida por otra cuya potencialidad revolucionaria es mayor, precisamente porque tiene algo que perder.

    Pero si alguien alega que estos factores de decadencia son imputables a la parte soft, o light, de la izquierda, también hallamos otros, gravísimos, más a la izquierda, concretamente en los comunistas. Esto es más paradójico, pues las condiciones objetivas de carácter económico favorables al establecimiento del Comunismo están hoy más reunidas que nunca.

    La auténtica realidad cambiante es que lo que la jerga periodística designa con la palabra mundialización es en realidad la generalización planetaria de las relaciones mercantiles. El Capitalismo lo transforma todo en mercancía. El comercio de todos con todos conduce a la guerra de todos con todos. Conocido es el precio de esto, en términos de paso endémico de exclusión masiva, de pobreza, de patologías sociales y de buscar bárbaros. Y es ante eso lo que hay que luchar. Lo cual explica el éxito creciente de la extrema izquierda y de los movimientos antimundialización, que luchan resistiendo paso a paso. Lo cual explica, sin embargo, también, el retroceso de los comunistas, incapaces de vender sus actuaciones... Se pagará caro el no enfrentar, y tan sólo tergiversar o/ y regular. Sin duda, en esa paralización o en esa merma de las ambiciones por parte de los comunistas, al menos ha pesado, sin duda, la cuestión de la caída del Imperio Soviético. Se han dicho muchas barbaridades sobre éste, sobre su fracaso económico, sobre su incapacidad de cambio, sobre su carácter totalitario.

    Todo ello no debe interpretarse como que aquel Sistema soviético carecía de errores graves. Por ejemplo, no se puede negar su excesiva burocratización.

    Finalmente, el movimiento tercermundista se hallaba demasiado necesitado de dinero para el desarrollo de sus países, y dependía en exceso del peso carismático de sus líderes- libertadores... Ello provocó el paulatino enfriamiento del entusiasmo tanto popular como de las nuevas elites gobernantes, transformadas paulatinamente en agentes del extranjero, y compradas por éste.

    Prosigamos con los errores teóricos. En 1977 se pedía ya:

  • Afirmar el carácter histórico relativo de las leyes generales del socialismo.

  • Considera que su invocación no puede servir de estrategia.

  • Abandona, como características del Socialismo, el igualitarismo de los salarios ficticios, la adjudicación por los ministerios de los equipamientos, la dependencia presupuestaria, el monolitismo organizativo y la designación de los dirigentes desde arriba; sustituyéndolos por la remuneración del trabajo real, la explotación familiar arrendada a plazo, la aplicación del mercado a los bienes de producción, la autonomía financiera de las empresas, el pluralismo político, y la selección de los dirigentes mediante el sufragio.

  • Además, hay que dejarse de determinismos y actuar de acuerdo con el fundador del Comunismo cuando afirma que somos, en tanto que autores, parte integrante del devenir (...) Nada se hace sin nosotros.

  • 15 años antes, Habermas propuso una visión más matizada del Marxismo, centrada en las siguientes constataciones:

  • El Marxismo bien interpretado no tiene por qué llevar a una linealidad, necesidad, continuidad o inflexibilidad de la historia. Se sabe que Marx dibujó los modos de producción secuencialmente; pero hoy, también, que muchos caminos pueden conducir a un mismo nivel de desarrollo.

  • Tampoco existe garantía de desarrollos interrumpidos. Dicho de otra manera, una sociedad puede producir estructuras nuevas o estancarse.

  • También son posibles retrocesos en la evolución.

  • No siempre la complejidad creciente es garantía del mantenimiento de la existencia de una sociedad. Sociedades muy complejas pueden involucionar perfectamente. No siempre, por cierto, complejidad creciente implica niveles superiores.

  • No es que la infraestructura determine: limita; y la dependencia de la superestructura, en relación con la infraestructura, no siempre es tan fuerte; lo es cuando cambiar la infraestructura y, si no, hay una posibilidad de oscilación o de independencia.

  • Finalmente, cabe inversión de papeles de un hecho social.

  • Así sea. Pero aún así esto es en parte baladí en relación con 3 últimas cuestiones esenciales:

  • Habiendo dejado muchos de sus teóricos que la idea comunista fuera transformada en una religión de salvación terrenal, ésta ha muerto por una especie de continuación del proceso de secularización que afectó y afecta aún tan negativamente a las religiones aún no laicizadas. Tras la caída de las religiones religiosas, he aquí que llegaría la de las religiones seculares.

  • Por otra parte, hallamos el abuso de la concepción del Socialismo triunfante como una fase histórica concreta y, por lo demás, irreversible, final; cuando, como dijo Gorbachov, el Socialismo es la búsqueda continua de una fórmula óptima de vida, y ello en todos los estadios de desarrollo de la humanidad. Y es que la idea según la cual un día se llegaría irreversiblemente al socialismo, y luego, irreversiblemente al Comunismo, ha sido radicalmente desmotivadora, a la par que radicalmente falsa, pues la historia admite no sólo los giros a la derecha, a la izquierda, al norte, al sur, al este, al oeste, sino también los giros de 180º.

  • Finalmente, hay que tener en cuenta que nos hallamos en un período de crisis del pensamiento utópico, o de crisis, sencillamente, de la idea de progreso. Ello es producto de un siglo XX en muchos aspectos terrible, y, con el tiempo, muy cambiante. Pero la ausencia de alternativa por la crisis del Comunismo es real y, lo que es peor, radicalmente desmovilizadora. La elaboración de proyectos alternativos se ha transformado por lo tanto en una cuestión tan esencial como la de no temer largar hacia la Izquierda de gobierno a todos aquellos que ya sólo desean gobernar, y volver, no tanto a los orígenes, sino a la cuestión fundamental: el cambio de Sistema; una nueva utopía. Y no hay por qué perder la esperanza. Ello teniendo en cuenta 2 factores esenciales: el día a día por una parte; y, por otra, los nuevos aliados objetivos. El día a día no es sólo circunstancial, sino también consustancial. Consustancial porque es un deber moral para la Izquierda luchar por los más desvalidos; circunstancial, porque esa lucha le permite reclutar bases, es decir fuerza. Lo cual nos lleva a la cuestión llamada de la función tribúnica. Los PC, en realidad, han dejado pasar a un segundo plano la cuestión de la defensa de los intereses inmediatos, del día a día, del petit peuple. No significa esto que se hayan transformado en defensores del Capital, pero lo cierto es que se nota menos entusiasmo y agresividad en relación con la multiplicación de nuevas formas de sobreexplotación. La recuperación de la función tribúnica es absolutamente esencial. Eso es también saber escoger los aliados nuevos, y desechar a antiguos. Los antiguos: una parte de la Izquierda clásica se ha transformado en Izquierda del Sistema y no tiene como objetivo la supresión del orden existente, sino tan sólo su humanización. Dicha seudoizquierda cree que sencillamente el orden existente es permanente, inamovible. Y es que la mente humana tiende, perezosamente, a la estabilidad, al conservadurismo. Es humano. Pero la historia es sobrehumana, sobre todo en sus saltos cualitativos. Esa Izquierda de gobierno o del Sistema no puede ser ya más que un aliado circunstancial y poco fiable. La Izquierda real la tendrá casi siempre enfrente y la única utilidad de la relación con ella reside en una sana competencia en la defensa día a día del débil, del que necesita protección y ayuda. Los nuevos aliados: son varios, y agrupables. Están en primer lugar aquellos partidos que, en parte, han asumido la función tribúnica; en segundo lugar, los ecologistas, que pueden ser considerados como continuadores del Marxismo clásico, ya que son producto, en el fondo, de un desarrollo perfectivo de la teoría marxista. Luego están los que intentan reconciliar la Izquierda real con la Nación, al considerar que muchos de los planteamientos de la Izquierda real son aceptables, pero que la Nación es una realidad no superable y que hoy por hoy, sólo en ella son aplicables las soluciones de la primera. Y además están los que privilegian objetivos finales: por una parte, los Antimundialización (que privilegian el cambio de Sistema) y los Populistas (que privilegian el lograr de una vez que el pueblo gobierne realmente).

  • La izquierda extrema

    Ésta asume cada vez más, en lugar de los PPCC, la función tribúnica; además, mantiene alto el objetivo de supresión del subsistema económico capitalista. Partidarios de la autogestión económica y social, no reivindican, al menos a corto plazo, un sistema socialista. Particularmente fuertes en Francia tienen también posibilidades en Bélgica y en Italia. En todo caso ya son una realidad no obviable. Líder ideológico: Daniel Bensaïd, considerado el mejor teórico del actual Marxismo.

    Al margen, pero cada vez más influidos tanto por la Extrema izquierda como por los Antimundialización, hallamos los grupos, más o menos informales, y asociaciones, que intentan recuperar la cultura de oposición antaño de Izquierdas, y disputar a la Derecha las clases medias y bajas angustiadas ante la crisis. Por cierto, que no se proclaman de Izquierda.

    El ecologismo

    Hoy a los comunistas les falta un mito movilizador, intermedio, mientras resurge la utopía igualitaria. Pues bien: ese mito puede ser el Ecosocialismo. Que el mito ecológico es movilizador resulta obvio: los Ecologistas son designados como producto de la inteligentsia (reclutarán, sobre todo inicialmente, entre las clases sociales cultas), de lo urbano (sus votantes son, sobre todo, habitantes de las ciudades); o como los últimos utópicos, o... como los nuevos materialistas históricos, o como continuadores del anarquismo, o como refugio de nazis...

    ¿Cuáles son los orígenes del Ecologismo? Comencemos por los más lejanos: el ecologismo arranca de la nostalgia del mito de la Edad de Oro. Lo que se reivindica aquí es el hombre natural.

    Origen más próximo: el movimiento vegetariano, la propaganda naturista que luchaba por la libertad y la desnudez del cuerpo, por la unión libre, por la protección de la naturaleza frente a las agresiones del maquinismo industrial.

    Lo cierto es que parece evidente que a partir de la Ilustración el mito de la reivindicación de los natural es d e izquierdas, a partir del mito del buen salvaje de D'Alembert, Diderot, Voltaire, y sobre todo Rousseau, y pasando por los movimientos anarquistas del siglo XIX y contestatarios radicales del siglo XX, aunque algo eclipsado por la deriva prometeico- industrial de las primeras etapas del Marxismo.

    Posteriormente al siglo XIX, coincidieron el primer intento de definición de la ecología y la progresiva toma de conciencia de la relación entre el hombre y su entorno exterior. De esta forma, entre las causas no lejanas sino más próximas del surgimiento del ecologismo como movimiento político y social, están:

  • La toma de conciencia del impacto negativo del mito prometeico- industrial.

  • El agravamiento del proceso por la incidencia de la guerra fría y por un hiperdesarrollismo.

  • Pero, además, la búsqueda de planteamientos políticos alternativos a los del sistema actual.

  • Para unos el ecologismo tiene como consecuencia pensar un mundo radicalmente nuevo. Según otros, los partidos verdes son hoy día los partidos que ejercen una crítica más radical a las sociedades industriales avanzadas y, de paso, a sus instituciones políticas. Castoriadis se pregunta si el Capitalismo es soluble en la ecología.

    Así, ¿realmente son los movimientos ecologistas Anti- Sistema? Desde luego, los defensores del statu quo disparan cada vez con mayor frecuencia contra todo ecologismo radical; pero también se ve al Sistema emplear el arma ecológica para asegurar su permanencia al tiempo que, aprovechando la juventud y los orígenes espontáneos y múltiples del actual movimiento ecologista, procura descafeinarlo cediendo sólo en lo más aparatoso del deterioro medioambiental sin entrar en los aspectos sociales, societarios, de la cuestión.

    En todo caso: que los partidos verdes son Anti- Sistema a priori, potencialmente, no lo duda nadie:

  • Por los valores finales que defienden los ecologistas radicales y que son contrarios a los principios de hiperrentabilidad, de predominio del valor económico, etc.

  • También por los valores instrumentales reivindicados y aplicados: sistema asambleario, Democracia directa, desconfianza hacia los partidos tradicionales, etc.

  • Se está pasando del ecologismo a un ecosocialismo:

    • Esta época reúne la mayor producción material lograda jamás por la humanidad con el hecho de que más de dos tercios viven en condiciones difícilmente tolerables.

    • Esto no es corregible, porque el planeta no lo aguantaría si se extiende al resto del globo la civilización del despilfarro que domina en los países industrializados.

    • No sólo hay que constatar la crisis en la relación ecológica del hombre con su entorno, sino que es necesario un nuevo cambio de civilización, un nuevo proyecto universalista.

    • Modelo de civilización repensando la alianza con la naturaleza pero repensando también el contrato social. Reivindicar la exigencia de autonomía de las personas, de las comunidades y de las regiones.

    • Hay que repensar la soberanía política, ampliando profundamente los principios democráticos.

    Se está pasando del ecologismo a un ecosocialismo.

    • Esta época reúne la mayor producción material lograda jamás por la humanidad con el hecho de que más de dos tercios viven en condiciones difícilmente tolerables.

    • Esto no es corregible, porque el planeta no lo aguantaría si se extiende al resto del globo la civilización del despilfarro que domina en los países industrializados.

    • No sólo hay que constatar la crisis en la relación económica del hombre con su entorno, sino que es necesario un nuevo cambio de civilización, un nuevo proyecto universalista.

    • Modelo de civilización repensando la alianza con la naturaleza pero repensando también el contrato social. Reivindicar la exigencia de autonomía de las personas, de las comunidades y de las regiones.

    • Hay que repensar la soberanía política, ampliando profundamente los principios democráticos.

    De la ecología como nostalgia al ecologismo militante como rebelión, y al Ecosocialismo como Anti- Sistema, queda aún un paso más. El marxismo, además de ser la justificación ideológica de la rebelión de los explotados y una utopía a realizar, fue, en tercer lugar, un método de análisis científico; el ecologismo da los dos primeros términos de la ecuación marxista, pero bien mirado también da el último.

    Marx no fue ajeno al pensamiento ecológico; ahora bien; no profundizó en esa dirección por dos causas:

  • Porque aún no había conciencia del inmenso daño que el productivismo a ultranza, el beneficio por encima de cualquier consideración, el Capitalismo salvaje al fin, estaban provocando en el entorno.

  • Porque bastante tenían ya Marx y Engels con resistir a los ataques de todo tipo tendentes a desacreditar la tesis de la infraestructura como factor dominante y la importancia de la economía en esta última.

  • La ecología, como Nuevo Materialismo Histórico, como ideología radicalmente anti- sistema, se halla hoy en germen, a la espera de ser desarrollada.

    Varios autores, seguidores de la obra de Marx, trabajan actualmente sobre cómo pasar a una segunda fase del análisis marxista, yendo más allá de donde Marx se quedó y pasando a la fase del eco- marxismo o de la ecología como nuevo desarrollo del materialismo histórico, con lo que el ecomarxismo serviría de fundamento filosófico y científico al Anti- Sistema ecosocialista. Se trata de pasar de los límites infraestructurales del Marxismo primitivo a un concepto más amplio de esos límites, precisamente al contexto ecológico; y de prever qué nuevas repercusiones tiene esa ampliación.

    Cada sistema tendría sus propios límites, y la revolución podría consistir en cómo trascender esos límites y alcanzar otros. De lo que derivan dos propuestas que ese Nuevo Materialismo Histórico que será el ecosocialismo tendría como otros elementos básicos:

  • Hacer una tipología de los procesos de trabajo teniendo en cuenta la naturaleza profundamente depredadora, también para el medio ambiente, que implica el capital actual.

  • Hay que reconceptualizar la tipología marxista de los modos de producción como combinaciones articuladas de fuerzas y de relaciones de producción.

  • Este es el camino hacia un Materialismo Histórico verde, tanto más necesario desde la óptica de la lucha anti- sistema cuanto que ya no hay frente central en el cual la victoria decisiva se pueda obtener mediante enfrentamiento de clase; pero está claro que, estando el frente en todas partes, la ecología es el nuevo frente, y quizá el decisivo.

    Los bolchobonapartistas, sucesores del nacional- comunismo

    Existen, en la historia de las ideas políticas europeas, tres corrientes, originariamente distintas, del nacional- comunismo:

  • Deriva de la nacionalización de determinadas experiencias históricas del sovietismo. Así, la conjunción de la idea comunista con la nacional se puede apreciar tanto en la Rumania de Ceaucescu, la Yugoslavia de Tito, la URSS de Stalin durante y después de la Segunda Guerra Mundial hasta el período Breznev incluido. Hoy el fenómeno prosigue en China y en Vietnam, al igual que en Corea del Norte.

  • Alemana. Nació en 1919 en Alemania de la conjunción de hombres procedentes de campos tan diversos como la derecha revolucionaria prefascista y determinados grupos del partido comunista alemán. Nazis y comunistas rechazaron ambos la experiencia; los primeros en 1926, cuando Hitler afirmó que las raíces del nacionalsocialismo no deben ser buscadas en el socialismo. Los comunistas se unieron al rechazo. El proletariado debe ser sujeto de dos revoluciones: una hacia fuera, afirmando la identidad nacional frente al imperialismo (occidental), aliándose para ello con los demás pueblos proletarios; y, posteriormente, sujeto de la revolución interna o social, una vez realizada, reforzará la orientación hacia el Este transformándola en una auténtica comunidad de destino. Queda claro que, para el Nacionalbolchevismo, sólo la revolución nacional permite la oportunidad de realizar la sociedad. La finalidad es llevar al proletariado al poder. En definitiva, para el Nacionalbolchevismo, los comunistas van por buen camino, pero necesitan completar su revolución mediante el previo abandono del internacionalismo y la recuperación de la idea de Nación. No es que Europa no deba existir, pero vista como la Europa de Occidente, imperialista, burguesa, es contraria a los pueblos y al Socialismo. El Nacionalbolchevismo tendría un drástico eclipse entre 1933 y 1945, pero a partir de la derrota del nazismo y de la década de los 50, volverá a influir en campos tan variados como los movimientos ecologistas, pacifistas, neutralistas, y de la Izquierda y de la derecha revolucionarias alemanas. Hoy, los derroteros parecen más bien ir en dos direcciones:

  • La reivindicación de un neo- nacionalismo alemán.

  • La inversión en el movimiento antimundialización.

  • El tercer origen es francés: la Revolución Francesa consagra la Nación, compuesta por seres iguales entre sí, co- propietarios paritarios de la cosa pública, del Estado y de la Nación. La República postula una igualdad originaria a la que acompaña durante la vida del individuo, una igualdad mínima básica y universal. Casi dos siglos más tarde, la herencia jacobinismo+socialismo reaparecerá después. En todo caso, cuando la Segunda Guerra Mundial pareció acabar de raíz con el fascismo, el comunismo, entonces, triunfaba. Pero el tema estaba en el aire en Francia. Esta vez, arrancando simultáneamente del Gaullismo de izquierdas como convicción y del Comunismo como éxito. Olvidémonos ahora del Gaullismo de izquierdas; incluso el Gaullismo tal y como lo atribuyen a su fundador, podrá por muchos ser definido como un sincretismo original y con frecuencia frágil entre el nacionalismo y el espíritu republicano. Y, por republicanismo, De Gaulle entenderá algo no muy alejado de lo postulado por Robespierre, tiempo por medio. Lo interesante es que el Gaullismo ha tenido heredero, desde luego en la izquierda. Y no me refiero tanto a los acentos Gaullistas, con el tiempo cada vez menos fuertes, del Mitterrandismo, sino a un curioso movimiento llamado Movimiento de los ciudadanos, en torno a J. P. Chevenement, que lleva años creciendo. En todo caso, es una corriente a seguir, entre otras causas, porque desborda otras muchas opciones políticas. Hace unos años, el periodista P. Hassner acuñó la expresión Bolcho- bonapartistas o Bobos, por oposición a los Lilis o Liberales- Libertarios, que vendría a reproducir la vieja división entre Girondinos (la derecha en la Revolución Francesa) y Jacobinos (la izquierda).

  • Nacionalistas+Euroconfederalistas+Dirigistas+Anti-regionalistas

    Comunistas (IU)

    Grupos antimundializadores Bobos o Soberanistas del Frente

    Nacional- Nacional

    Republicanos

    Izq. Dcha.

    Lilis y Socialistas (PSOE) Derecha Post-Gaullista y

    Liberales (PP)

    Mundialización+Eurofederalistas+Mercado+Regionalistas

    Los antimundializadores

    Que el Comunismo ha constituido la idea central del siglo XX puede verse si se calibran los efectos producidos por la aparición de un fenómeno de recolonización unipolar en beneficio de los USA una vez desaparecido el contrapeso soviético; reaparición del Fascismo, del Nacionalismo y del Fundamentalismo religioso, dado que los comunistas eran la única eficaz barrera contra éstos; explosión del Populismo al no cumplir ya los partidos comunistas la función tribúnica; abandono por parte de la izquierda social, porque no advierte competencia suficiente por su izquierda, de la mayoría de los puntos programáticos defensores de la clase obrera o/y de los humildes... pretendiendo compensar esto con un antifascismo folclórico, mediático y circunstancial, y una actitud lacrimógena e hipócrita en relación con el fenómeno de la inmigración extra- europea. Los Bobos cosechan, en Francia, a costa del PC; otro tanto van a hacer la Extrema Izquierda y el Movimiento antiglobalización. La Extrema Izquierda primero. Aún más a la izquierda se hallan los neo- anarquistas o Comunistas Libertarios que también reclutan a costa de los Comunistas.

    Otra cuestión es el Movimiento Antimundialización que no es reductible, aunque influyan decisivamente en él, a los anarquistas, trostskistas, y comunistas. Constituyen los 3 grupos una buena parte de su fracción más activa. Pero hay mucho más en dicho movimiento: movimientos sociales, sindicatos. El actual movimiento antiglobalización tiene puntos fuertes y puntos débiles:

  • Fuertes: su estructura horizontal (hace difícil su control y represión). Su aparentemente claro programa:

  • Lucha sin cuartel contra la Santísima Trinidad de la economía global: Banco Mundial, FMI y OMC.

  • Perdón de la deuda externa a los 42 países más pobres.

  • Nuevo modelo de elaboración Norte- Sur, basado también en valores humanitarios y solidarios.

  • Prioridad a la defensa del medio ambiente.

  • Pautas de consumo justo y apuesta por los productos locales.

  • No a los alimentos transgénicos y sí a la agricultura ecológica.

  • Boicot a las multinacionales y apoyo a las PYMES.

  • Activismo al servicio de la comunidad.

  • Defensa mundial de los derechos de los trabajadores.

  • Respeto a la diversidad cultural y creación de una sociedad planetaria.

  • La diferencia entre los Comunistas, los Bobos, y la Extrema izquierda por una parte, y el Movimiento antimundialización por otra, reside en el enfoque: básicamente nacional en el primer caso, y planetario en el segundo.

    Sin embargo, los 10 puntos enunciados antes no carecen de contradicciones. Por ejemplo, no es fácil priorizar la defensa del Medio Ambiente al mismo tiempo que la colaboración Norte- Sur. Pero, y sobre todo, se nota la carencia de un proyecto alternativo.

    Ahora bien, sólo caben, hoy por hoy, cinco opciones. Tres son aún no viables. Y otras dos son seguramente hacia las que nos encaminamos. Comencemos por las 3 primeras: un gobierno mundial que regule positivamente los lados más negativos de la mundialización; según las diferentes ópticas, o ya existe, o es inviable. La segunda, el repliegue sobre el Estado Nacional clásico: ya es tarde; sólo caben soluciones confederales o repliegue sobre sí mismos de Estados particularmente grandes más satélites, y ello en condiciones políticas particulares. La tercera, una Revolución generalizada contra el Sistema mundial.

    Pero quedan otras dos alternativas que sí que son viables. Y se trata de dos teorías económicas de carácter básicamente proteccionista.

    Podemos distinguir dos planteamientos: uno más radical, y otro más pragmático. Si bien ambos parten de una crítica fundamental: no debe ser el mercado quien regule los intercambios de capital, de mercancías y de mano de obra. Sobre todo ponen en solfa el libre- cambio.

    Los años de mayor grao de protección lo han sido también de un desarrollo más vigoroso de los intercambios exteriores.

    Más aún, cada vez son más numerosos los economistas que rechazan de plano que la libertad de circulación de los capitales constituya realmente un motor para el crecimiento. Y ello por muchas razones, entre las cuales sobresalen dos: los capitales van sobre todo hacia los países ricos o, cuando menos, lo hacen en procesos estables y continuados de desarrollo; pero, al tiempo, dicha libertad absoluta de circulación desalienta la estabilidad de los capitales, y ello cuando es imposible conciliar crecimiento económico e inestabilidad de las inversiones.

    En todo caso, el mantenimiento del libre cambio y de la actual DIT, a quien favorece realmente es a la potencia financieramente dominante, USA, sobre todo cuando ella sigue defendiéndose de ellos gracias a elevadas cuotas de proteccionismo y obligando a los Bancos Centrales de los demás países a comprar dólares para mantener valores aceptables de esta manera, a pesar de la abundancia de moneda propia con que el déficit exterior y el endeudamiento norteamericanos nos agracia. Por otra parte, la dependencia cada vez más alta de algunos países industrializados en relación con otros con fuentes de materias primas que los primeros no controlan directamente, no es ciertamente un factor de paz a largo plazo.

    Finalmente, si la interdependencia económica creciente de unos pueblos con otros hace menos fácil relanzamientos económicos aislados lo mejor es entonces hacerse a la idea de que a interdependencia creciente, mejor que sea dentro de grandes espacios, defendidos arancelariamente hacia el exterior. Más vale eso que recurrir a las chapuzas proteccionistas clásicas.

    Pero aún faltaban las dos visiones más sistemáticas en la materia, a saber, por una parte, de Samir Amin, y por otra, de André Grjebine. Mi tesis es que el Movimiento Anti Mundialización se terminará decantando por una u otra. La tesis de Samir Amin puede ser calificada de maximalista. Es el productor de la Teoría llamada de la desconexión. Para Amin, una economía mundializada requiere reglas globales, es decir, un sistema político que a escala del planeta tenga tanta eficacia como la que tuvo el Estado a nivel nacional. Si no, la situación se hará insostenible... excepto si se va a un mundo policéntrico, basado en la organización económica de interdependencias negociadas, en la autonomía de las grandes áreas desigualmente desarrolladas y en la adopción, por estas de sistemas monetarios regionales.

    Además de este proyecto máximo, que en definitiva supone una alternativa radical al actual movimiento mundializador, Amin ha desarrollado varias propuestas intermedias, siendo la más interesante la que presenta en La Gestión capitalista.

    Propone 3 tandas de medidas concretas:

  • Hay que ir a una nueva OMC que se encargue de planificar el acceso al uso de los grandes recursos del planeta y el precio de las materias primas.

  • Es necesario concebir el establecimiento de mercados organizados de capitales que permitan canalizar los excedentes financieros hacia inversiones productivas en las periferias.

  • Hay que repensar el sistema monetario global, ya caduco, y sustituir los cambios flotantes y al patrón dólar por sistemas que articulen conjuntos monetarios regionales de manera a garantizar una relativa estabilidad de las paridades y reforzar la eficacia de los mercados de capitales.

  • Siendo bastante moderadas sus propuestas, Amin obvia aquí algo que reconoce en sus últimos escritos, a saber, que la Mundialización no es sino la recolonización del planeta por la famosa Triada (USA- Japón- UE), la cual evidentemente no tiene mucho que ganar de modificarse el actual funcionamiento de la economía mundial. Si se va un poco más lejos y se reconoce que, en la famosa Triada, dos de los partenaires (la UE y Japón) son vasallos cipayos del tercero (y no parecen tentados/capaces de variar dicha relación) y que, por lo tanto, nos hallamos ante un fenómeno de recolonización unipolar a favor del mundo anglosajón liderado por los USA, entonces, cualquier aspiración al policentrismo, paso previo a la constitución de dichos bloques continentales y subcontinentales, pasa por el enfrentamiento con los USA.

    Para que los Grupos Anti- Mundialización lleguen a aceptar la teoría de Amin se necesita tiempo y concienciación. Para que luego los políticos tengan el valor de aplicarla, seguramente la intervención de todo un consorcio de divinidades. Igual que para que los anglosajones se dejen...

    Pero el mejor teórico actual del desarrollo autocentrado, como hemos dicho, es A. Grjebine, que simultanea los marcos nacional y continental inclinándose sin embargo hacia este último.

    La obligación de centrar el crecimiento económico en el propio mercado continental obliga a fomentar el consumo interno y el alza del nivel de vida de la propia población, y a respetar, e incluso potenciar, el Welfare State. Proteccionismo, aquí, es la protección de grandes espacios económicos frente a otros, de manera que no se permita la generación de más del 12-15% del PNB por el sector exterior de la economía considerada, y que equivale pues, sobre todo hoy, a más nivel de vida y mayor bienestar social.

    Además, cerrar hasta le 15% los Bloques autocentrados es lo único que puede obligar a los demás Bloques a tener que absorber el excedente productivo a través de la demanda interna; y por ello, esta es la mejor arma contra el subdesarrollo y contra la dictadura económica y social del capital.

    La libertad política que adquiere el espacio continental autocentrado en relación con otros debe ir acompañada de la seguridad de que ese poder político, hacia el interior, no pueda escapar de la voluntad popular que deberá expresarse no sólo a través del sufragio y de la representación, sino también del grado más elevado posible de gestión directa por el propio pueblo.

    2. Populismo: democratismo real

    Como señala Guy Hermet, el mejor especialista actual en materia de Populismo, lo menos que se puede decir es que el Populismo, brevemente desaparecido, nos ha vuelto a alcanzar; y ello con una intensidad desconocida desde 1945. El Populismo renaciente es producto de un malestar en las democracias contemporáneas, malestar debido a su vez:

    • Al descontento hacia los partidos políticos.

    • Al descontento resultante del foso entre las promesas electorales y las realizaciones efectivas.

    • A la incapacidad del personal político para enfrentar e inscribir en la agenda política determinados problemas.

    • A la falta de instrumentos institucionales o procedimentales que permitan canalizar y hacer emerger visiones o ideas no convencionales susceptibles de perturbar el orden establecido de las cosas en el seno de los partidos o de las instituciones.

    • A la insatisfacción frente a las políticas aplicadas, en particular en el ámbito económico y social.

    • A la pérdida de confianza en los hombres políticos y las instituciones, incluso en las reglas democráticas mismas, en particular tras la revelación de la corrupción de una parte del personal político.

    • A la mundialización y la concomitante crisis del Estado: los regímenes políticos occidentales se han construido progresivamente en torno a dos formas estructurantes esenciales, que han terminado por delimitar y encarnar un espacio político propio: el Estado- Nación y el Estado- Providencia. Ahora bien: esas dos formas se hallan hoy sometidas a presiones que amenazan los equilibrios tradicionales.

    • A una crisis económica persistente: dicha recesión duradera ha marcado para algunos el agotamiento del ciclo económico abierto por la Revolución Industrial y por la aparición de una estructura particular de la actividad económica y comercial.

    • A la crisis de la legitimidad política, la confianza en los partidos, en los hombres políticos, incluso en las instituciones no alcanza a los mínimos y se expresa a veces por la anomia y la indiferencia políticas, a veces por el declive del voto a favor de los partidos que dominan el Sistema, los partidos de gobierno.

    • Está, además, la cuestión del abandono de la función tribúnica por parte de los comunistas.

    Pero hay una causa final. Muchos han definido al Populismo como una patología de la Democracia. O bien, para otros: no se trata de una patología, sino de la patología de la Democracia.

    Mejor y más honesto es considerar al populismo como un ideal de más Democracia.

    El Populismo es el sentimiento de la utopía democrática como algo necesario y alcanzable. El Populismo sería así la reivindicación de la voz y el gobierno del Pueblo, por el Pueblo. El Populismo es un eje tan central del Pueblo, que se ha podido decir que es radicalmente distinto de la Democracia Cristiana porque, para el populismo, Dios es el Pueblo...

    La cuestión crucial reside ahora sin embargo en definir al Pueblo. Explica Hermet que hay Populismos que han recurrido al Pueblo- Nación, pero hay otros que han recurrido al Pueblo- Plebe. Pero también están los reunidores aquellos que reúnen al Pueblo, pero lo justifican en nombre de la Nación; ejemplo: De Gaulle.

    Lo lógico sin embargo, entre los varios Populismos que pueden derivar de estas distinciones, es zanjar:

    Para el Populismo:

  • El Pueblo es Dios.

  • Es capaz de gobernarse a sí mismo. El Populismo constituye pues una visión optimista de la naturaleza humana.

  • Hay Populismo y Seudo- Populismos. Desde luego, ni el Fascismo ni tampoco la extrema derecha son Populismo. Tampoco son Populismo ni la Derecha ni la Izquierda del Sistema aunque recurran a algunos planteamientos seudopopulistas para ganar elecciones. ¿Lo es el Comunismo? No a plazo inmediato, aunque sí a largo plazo.

  • Hallaríamos, sobre la base de un eje de más o menos democracia real este esquema:

    Poder por Poder por el Poder por el Representación Pueblo sólo Poder

    el Pueblo- Pueblo- Pueblo- corregida/ Representado sin el

    Plebe Clase Nación plebiscito Pueblo

    y ya a plazo

    Populismo Comunismo Nacional Unificadores Derecha Extre-

    Populismo Reunidores e izquierda ma

    de Gobierno Dere-

    o del Sistema cha y

    Fascis-

    Mo

    Seudopopulistas y Nacional- Liberales

    Los Nacional- Populistas no deben ser confundidos con los Nacional- Liberales y los Seudo- Populistas aun cuando, a veces, las fronteras son fluctuantes. Se pretenden Populistas, pero no conciben al Pueblo sino como Nación. En esa franja de Seudo- Populismo e incluso de Nacional- Liberalismo deben ser ubicados la inmensa mayoría de los líderes calificados hoy erróneamente de Populistas y de Neo- Populistas, así como sus partidos.

    Más peligroso puede ser el Etno- populismo, pero este lo estudiaremos con ocasión del Neo- Fascismo.

    En definitiva, el populismo auténtico es lo que Meny & Surel llaman el Populismo del Pueblo y nosotros Populismo- plebe. Aquí sí que se cumplen las 5 características básicas del populismo:

  • El pueblo no incluye a las clases dirigentes, dado que éstas se segregan de él al defender únicamente sus propios intereses.

  • Actitud ésa equivocada de estos grupos, pues el interés bien entendido de esas clases dirigentes pasa también por la defensa de los intereses generales.

  • En todo caso, el pueblo sabe qué le conviene; sabe qué es lo correcto, lo eficaz y lo moralmente honesto.

  • ¿Y qué es el Pueblo? Pues es la plebe, la clase humilde, obrera, proletaria incluso.

  • Pero, atención, todo esto es retórica si no se le reconoce al Pueblo la capacidad para gobernarse a sí mismo. No se trata de demagogia en el caso del populista auténtico sino, como hemos visto antes, de una concepción optimista de la capacidad del Pueblo, de la masa.

  • La cuestión reside en cómo articular ese autogobierno del Pueblo teniendo en cuenta en primer lugar la carencia de precedentes históricos contra la hostilidad, ilimitada, de todos los demás Sistemas. Lo cual, por cierto ha desembocado, históricamente, y en el caso de Populismos sinceros, en el recurso a la emergencia: se posponen las reformas reales de autogobierno y se cierran filas en torno a un maxi- líder que encarna no la voluntad popular, pero sí que la expresa... Algo parecido al drama del Comunismo con su fase de Dictadura del Proletariado.

    ¿Es el Populismo real un Anti- Sistema? Pues sí en principio, dado que supone la puesta patas arriba de todos los mecanismos hasta ahora utilizados de control político de las masas por las clases dominantes... De ahí los insultos y las descalificaciones.

    3. Neofascismo, Nacional- Liberalismo, Etno- populismo y otros

    El Fascismo no murió en 1945. En la década de los 50, Francia produjo la aparición del influyente partido Joven Nación. Luego, en los 60, aparecieron la famosa y temible Organisation Armée Secrete (OAS) y los grupos Occident y Europe Action, etc.

    En Gran Bretaña tuvo eco el Movimiento Nacional- Socialista Británico y el Nacional Front; en Italia, cuna de esa ideología, no poco dieron que hablar el Uomo Cualunque y el Movimiento Social Italiano, hoy fuerza parlamentaria fundamental del país bajo el nombre de Alleanza Nazionale.

    En Alemania, nación que, por haber llevado el Fascismo a su paroxismo y por estar ocupada por tropas extranjeras, era muy vigilada, nada menos que ya en 1947 surgió el Partido Socialista del Reich. Luego vendrían las Vertribenenbund, etc, y las más eficaces y lógicas las asociaciones de ex combatientes.

    En Estados Unidos coexistían fenómenos tan dispares como los ultras del ala derecha tanto del Partido Republicano como del Demócrata, los grupúsculos nazis folclóricos tipo Partido Nacional Socialista, o la WUNS, y los restos derivados del Ku- Klux- Klan...

    Afortunadamente no llegó la sangre al río, y esas manifestaciones de paleo- fascismo casi desaparecieron durante la década de los 60 y mitad de la siguiente. Fuera de Europa y Estados Unidos, hasta los modelos nacionalistas autoritarios entraron en crisis.

    Sin embargo, el panorama cambió a partir de 1980. En Alemania aparecieron grupos violentos y xenófobos de jóvenes skins, y los avances del Partido Republicano y, sobre todo, de la muy radical Unión Popular Alemana.

    En Inglaterra, del Nacional Front y de la ideología ultraderechista derivaron también desde fuertes grupos de skin heads hasta populares cantantes. O Japón.

    Volvamos ahora, en la década de los 90, a Francia, Italia, o a Austria, en donde líderes políticos como Le Pen, Fini y Häider han superado en votos a los principales partidos.

    En Estados Unidos, no hay duda de la existencia de un fascismo reptante bajo los postulados del precandidato republicano Pat Buchanan o en numerosísimos grupos paramilitares y hasta roqueros, hoy, reforzado por los poderes de excepción reclamados y obtenidos por Bush junior tras los atentados del 11 de septiembre.

    Pero esta actual oleada fascista o fascinante no es homogénea. Tropezamos con factores muy diversos, porque no es lo mismo el paleofascismo de las viejas asociaciones de ex combatientes; el nacionalfascismo de los grupos de extrema derecha y tradicionalistas autoritarios de los países del Este; el Neo- Fascismo, de intelectuales y militares casi siempre estudiantes, algo más hacia la izquierda, admiradores de la República Social Italiana de 1943 y de Gregor Strasser; el fascismo radical, xenófobo y skinhead, también llamado prolet- ario; el nacional- fundamentalismo, de carácter religioso, el Etno- populismo...

    Casi todos son claramente movimientos Anti- Sistema. Preconizan un Sistema social claramente opuesto al actual.

    El Fascismo retorna, en primer lugar, por el alejamiento mismo de su experiencia histórica. Con el tiempo, los perfiles más horribles del fascismo se difuminan y se suavizan: en ello trabajan, además, los historiadores llamados revisionistas.

    En segundo lugar, hallamos la crisis económica: a los brutales efectos del tránsito de una sociedad industrial, basada en el consumo, pero también por la sustitución del obrero por la máquina, con la aparición del paro crónico, la desaparición de categorías laborales enteras y el establecimiento de sociedades de dos velocidades, se ha sumado la crisis económica profunda ya descrita, y de la que da más cuenta la teoría de los ciclos de Kondrátiev que cualquiera de las recientes elucubraciones monetaristas. El proceso de mundialización- recolonización unipolar, con la extensión del ejército de reserva de parados a la escala mundial, la descolonización industrial, el baile de capitales y el libre comercio tiran hacia abajo tanto a las clases obreras como a las medias, como hemos visto más arriba.

    Producto de todo ello es un lógico pesimismo persistente que se está extendiendo por las clases bajas y medias. Las primeras están siendo muy perjudicadas por la mundialización, las políticas económicas anticrisis de moda, de saneamiento económico, de lucha contra la inflación y búsqueda constante de la competitividad exclusivamente por la vía de los despidos masivos, es decir, a costa de más marginación, más excluidos y, claro, menos consumo.

    El Fascismo retorna, en tercer lugar, por la ausencia no sólo de alternativas al Sistema, sino incluso de oposición a éste. El Fascismo se está transformando en una de las nuevas formas de respuesta de los excluidos, máxime cuanto que el Comunismo, al estar de capa caída, por el abandono de su función tribúnica no sólo ya no constituye la temible oposición de antes al Sistema, sino que tampoco ofrece ya la eficaz barrera que representó frente al Fascismo. El Fascismo, al igual que el Ecologismo, el Populismo y otros, al configurarse como fuerza Anti- Sistema se colocaría en situación de recoger los votos de oposición que, antaño, fueran a la Izquierda Real, la Anti- Sistema.

    También influye, en cuarto lugar, el deterioro de la moral democrática: pérdida de credibilidad de las instituciones representativas y burocráticas, amplificada por unos medios de comunicación en competencia desmelenada.

    Finalmente, hallamos el resurgimiento del Nacionalismo: es sabido que, históricamente, el Nacionalismo radicalizado y expansionista es un componente fundamental del Fascismo. Hoy, como veremos, el Nacionalismo renace como refugio.

    Los fascismos del Sistema:

    1. El nacional- liberalismo

    Hasta ahora hemos analizado manifestaciones del Fascismo contrarias al Sistema; pero quedan por ver otras modalidades muy peligrosas, producto mismo del Sistema; o sea, modalidades de Fascismo del Sistema.

    Al ser al mismo tiempo producto de la simbiosis entre el Ultraliberalismo y el Neo- Fascismo, no está claro el carácter Anti- Sistema del Nacional- Liberalismo. Nacional- Liberalismo: el término sugiere una liberalización del Fascismo, una sistematización sofá de éste, un Fascismo del Sistema, edulcorado por el Sistema.

    Lo interesante es cómo se ha llegado a esa convergencia entre el Fascismo y el Ultraconservadurismo, el Nacional- Liberalismo, también definido como Rigorismo, que prosperó, en primer lugar, en Estados Unidos y Gran Bretaña, a la sombra del Reaganismo y del thatcherismo. Sin embargo, no es un fenómeno específicamente anglosajón y protestante. Es en Francia donde se produce la aparición de una versión light, liberal, del Fascismo.

    El cómo ha llegado este modelo sureño, del Nacional- Liberalismo, a infiltrarse en la vida política francesa a través del lepenismo constituye una de las más curiosas evoluciones ideológicas recientes de la derecha francesa.

    Hay sin embargo etapas diferentes en esta revolución, veamos la primera. A la Revolución Neoconservadora anglosajona, basada en el monetarismo de la Escuela de Chicago y en el Anarcocapitalismo de la de Miami, en el ultraliberalismo político, en el final de las ideologías, en el tradicionalismo moral, y en la moral del éxito, se sumó entonces, en Francia, otro proto- Neo- Fascismo de carácter darvinista y que sustituyó al autoritarismo tipo años 30 por un tipo de presidencialismo plebiscitario gaullista, y por un modelo tradicionalista y xenófobo ciertamente, pero también, y simultáneamente, partidario del Liberalismo Orgánico y defensor de una economía ultraliberalizada.

    Tanta similitud ideológica fomentó un intenso trasiego de militantes y de votos desde la derecha y los liberales hacia el Nacional- Liberalismo, y viceversa.

    Obviamente, no era ésta una situación circunscrita a Francia. Esa simbiosis entre Ultraliberalismo, Conservadurismo, y Neo- Fascismo se percibió ya también entonces en Austria, con el Partido Liberal Austriaco de Jorg Häider; y en Italia, con las huestes del seudo- populista Berlusconi y las de Gian Carlo Fini.

    2. La cuestión del etno- populismo

    Hoy, prácticamente nadie discute unos principios democráticos al menos mínimos, y tan sólo algunos grupos muy Anti- sistema defienden cosas como el autoritarismo político, el partido único, y la intervención del Estado en la economía. Hemos visto al Fascismo convertirse en Nacional- Liberal. La gente, mayoritariamente, ya sólo acepta una crítica de la democracia que implique más democracia, o sea, populismo; por ello, los seudo- populistas y los nacionales- liberales retoman, como hemos visto, algunas propuestas populistas y adoptan perfiles superficialmente populistas.

    Pero hay más: en el fondo, la única herencia duradera del Fascismo histórico procede del germánico, y es el Racismo. Y éste, dado que la Mundialización- Recolonización Unipolar está abriendo fronteras mucho más allá de lo social y económicamente soportable para las clases medias y bajas, tiene días prósperos por delante. Existe en el fascismo una larga tradición de anti- democratismo. Y éste se basa en 2 postulados básicos: el primero, la desigualdad humana. El Fascismo considera que la desigualdad humana tiene una base genética y que no debe ser contrariada (el Liberalismo piensa igual, por cierto).

    El segundo postulado del Fascismo es la crítica hacia el sistema representativo, por ineficaz, que permite también desviar votos que irían a un Populismo auténtico, desviándolos hacia un etno- populismo que no sería sino la etnificación de la Nación o del pueblo en beneficio tanto de Neo- Fascismos como de Nacional- Liberalismos más o menos popularizantes...

    Realmente, esto es una falacia, pues el Populismo critica al sistema representativo precisamente para conseguir una Democracia auténtica. Y el Fascismo, en el fondo, para reducir los actuales niveles de Democracia.

    Desde estos 2 postulados (desigualdad humana y consiguiente crítica del Parlamentarismo) cabe un modelo que históricamente existió hace mucho y que en su variante demo- liberal resurgió mucho más tarde y ha existido hasta hace poco: en él sólo una parte de la población tiene todos los derechos formales, compartidos igualitariamente; y la otra parte, racial, étnicamente, distinta, sirve a la primera mientras su organización política es Tribal- cipayo. Fueron la Grecia antigua; y después, sobre todo, la República Surafricana, con su famoso Apartheid o desarrollo por separado...

    4. Nacionalismo: la búsqueda del paraíso perdido

    El Nacionalismo se extiende hoy a tal velocidad que se ha pasado de considerarlo la ultima fase del Sistema soviético a tomarlo como una de las ideologías universales futuras, yendo camino incluso de ser causante de tantas muertes como antaño lo fueron las religiones a las que sustituyó, total o parcialmente, y de las que actualmente se hace cómplice con frecuencia...

    Porque la idea Nación, la ideología nacional, es producto del largo procedimiento de descristianización iniciado en Europa en la Edad Media.

    Más allá de las seductoras teorías de Todd, otros muchos factores, aparte de los modelos estructurales familiares a los que él es tan afecto, llevaban no sólo al triunfo del modelo nacional, sino a la permanencia del mismo en la historia. Ciertamente, el hecho nacional, tal y como hoy lo conocemos, no tiene mas de mil y pico años de existencia. Pero es, probablemente, bajo otras formas y expresiones, incluso más viejo que el hombre.

    Muchos nacionalismos llevan implícito el deseo de volver a una era en que el grupo social considerado era, supuesta o realmente, más fuerte, más poderoso y/o mejor estructurado.

    Así, no sólo están aún por alcanzar la independencia las identidades nacionales que no pudieron llegar a ésta, al Estado- Nación, durante el siglo XIX o el siglo XX, sino también las que fueron absorbidas por los Estados- Nación que cuajaron o terminaron de cuajar durante esos dos siglos.

    En todo caso, parece que hoy es la hora de la reivindicación tanto de los pocos últimos Estados- nación evidentes aún no constituidos como de los numerosísimos micronacionalismos, tanto cuando tienen como base los clásicos factores nacionalitarios objetivos como cuando, además, se combinan con el nacionalismo como protección. A este último factor contribuyen:

  • El temor ante el infinito poder de las multinacionales, poderes y mafias económicas en general.

  • El temor, igualmente, ante los órganos supranacionales.

  • Una funcionalidad económica mayor de lo esperado de numerosos entes regionales.

  • Se supone pues que el Nacionalismo del Estado- Nación tanto como el localmicronacionalismo protegen frente a las tecnoestructuras de diverso tipo y pelaje, favoreciendo la aparición de Supranacionalismos, pero también de Mininacionalismos e incluso la reivindicación del Estado- nación ya existente: es el Soberanismo. Se mezclan aquí:

  • La pérdida de sustancia de los Estados- Nación clásicos.

  • La negativa a que esto ocurra.

  • Necesidades económicas.

  • Uno de los orígenes más claros del nacionalismo más moderno, sobre todo del micronacionalismo: en definitiva, si como expresión de la territorialidad humana, el Estado- Nación no tiene, como hemos señalado anteriormente, mucho más de mil años, ello es debido a que la forma nacional del marco económico convivencial no fue necesaria hasta el advenimiento de la era industrial y del Capitalismo.

    Capitalismo y Sovietismo respondían ambos a un enfoque racional- económico de la realidad. Por ello, tanto las actuales dificultades del Capitalismo, como, sobre todo, la caída de los sistemas del ex Este europeo, tienen mucho que ver con el resurgimiento del Nacionalismo.

    Hoy la Nación cuando no es cipayo, sino real, molesta al Sistema. Por ello, el Sistema ya no apuesta por esas naciones, lo cual se traduce por una propaganda y presión durísimas. La Nación molesta al Sistema en el afán de éste por establecer un mercado supuestamente mundial

    Pero avancemos un peldaño más: la creciente soberanización de las fuerzas políticas francesas se debe a la identificación entre mundialización y recolonización unipolar por los USA. Pocas dudas existen sobre el hecho de que los franceses serían mucho más proclives a una Federación Europea si Alemania, Italia, España, Holanda y Noruega adoptasen posturas mucho más independientes en relación con los USA. Ello aparte del hecho de que la delegación de poderes hacia Bruselas es sentida como una delegación por parte de la voluntad popular, pero, además, no consentida.

    Finalmente, los imperativos de todo tipo que, en las dos últimas décadas, han obligado a los partidos políticos del Sistema a acercar posiciones, han contribuido, no poco a que las actitudes de oposición radical se reporten sobre partidos Anti- Sistema, en este caso, también en los de corte nacionalista.

    En todo caso, el problema clave de los años venideros es el de la lucha multiforme entre, por una parte, las formas de asociación, Confederación, Federación, no sólo en Europa sino en el mundo, y, por otra parte, las fuerzas de disyunción, de explosión, de ruptura, de conflicto cuando aquellas acompañan nuevas modalidades de Imperialismo.

    Y es que el mayor freno existente hoy en día al proceso de Mundialización económica son los Estados- Nación que se resisten a desaparecer sin más a favor de un macromercado global y la contradicción entre elites económicas mundializadotas y las nacionales que, hoy por hoy, desaparecerían en el proceso de mundialización.

    La lista de los actuales enfrentamientos étnico- nacionalistas es, en todo caso, impresionante, aunque muchos de ellos tienen base religiosa.

    El caso de la Liga Lombarda

    En Italia llegó muy tarde la unificación. Habitualmente ello se achaca a la existencia de territorios pontificios. Dicha circunstancia, así como la actuación de los imperialismos austriaco y español, que desgarraron el país en dos, sí que influyeron muy negativamente.

    Lo cierto es que hay 4 Italias:

  • Una que, prolongación del valle del Rhin y del llamado eje renano, entronca al norte y a la Lombardía con el mundo franco.

  • Otra que, lindando con la ex Yugoslavia, constituye una fuente permanente de conflicto con diversos pueblos de la zona.

  • Otra, antaño compuesta por las 3 islas mayores, de donde los franceses desgajaron Córcega.

  • Y a la Italia del sur, originariamente una mezcla de normandos y árabes y luego claramente mediterránea, donde durante mucho tiempo predominó la influencia española.

  • En el período que va de la unificación hasta el Fascismo inclusive, predominaron las fuerzas de unificación, favorecidas por la necesidad de la burguesía de disponer de un mercado lo suficientemente amplio. Tras la derrota del Fascismo aparecieron sin embargo las primeras tendencias centrífugas, que fueron contrarrestadas por la ocupación norteamericana y por el estallido de la Guerra Fría.

    El Sistema se sostenía, por entonces, por un peculiar entramado de partidos donde el insuficiente predominio de la Democracia Cristiana, claramente apoyada por el Vaticano, los alemanes y los norteamericanos, se complementaba con coaliciones permanentes con partidos no neofascistas y no comunistas. Si la Democracia Cristiana no logró aglutinar a toda la derecha prácticamente en todos los países de Europa, tampoco la segunda fuerza del país, el Partido Comunista Italiano, pudo aglutinar a toda la izquierda.

    El transcurrir del tiempo terminó dañando fuertemente al Sistema. El hecho de que la única fuerza de oposición real fueran los comunistas bloqueaba la alternancia.

    Mientras, al descrédito creciente de partidos políticos que nada en sustancia cambiaban, se sumaba la compenetración entre las sub- clases política y económica y la extensión galopante de la corrupción política, económica y administrativa. La acción de la Mafia acentuó el descrédito tanto de la sub- clase política como del Sistema en general. A su vez, la bonanza económica no se repartió por igual entre el Norte y el Sur.

    Pero la puntilla se la ha dado al Sistema la desaparición de su progenitor: la Guerra Fría. El Norte, por tradición más contestatario que el Sur, redescubrió sus peculiaridades y sus intereses, y ahí reside el origen de la famosa Liga Lombarda; en eso, y en la sensación de una cada vez mayor indefensión del ciudadano frente a la omnipotencia del Sistema político financiero y a las mafias varias.

    En definitiva, al igual que en las antiguas URSS y Yugoslavia, y España, los ricos se van. Ello es tan cierto como que la Liga recluta sus votos entre el electorado demócratacristiano, es decir, de la clase dominante.

    ¿Qué es la Liga Lombarda?

    Sus orígenes ideológicos deben ser buscados ciertamente en el equivalente italiano de los Comuneros castellanos. Pero, más recientemente, sus ideólogos proceden de escisiones de la DC.

    Su ideología se puede casi adivinar sin recurrir a su programa. Amén del seudopopulismo personal de Bossi, el programa de la Liga gira en torno a unos ejes claros:

  • Anticentralismo: la Roma ladrona debe ser apartada de los destinos del norte del país: los miembros de la Liga Lombarda se definen como federalistas. Buscan para Italia un futuro federal o confederal, constituido por 3 repúblicas diferentes: Norte, Centro y Sur, con sistemas ejecutivo, parlamentario y judicial independientes. Única excepción sería la política exterior y de defensa. Para la Liga, el actual gobierno de Roma es incapaz de solventar los problemas del país, hundiendo a toda Italia en el déficit económico.

  • Antipartitocracia: Bossi culpa de la situación a un sistema parlamentario caduco, bloqueado, en el que los grandes partidos políticos son incapaces de encontrar solución a los problemas actuales. Todo esto hace que el objetivo principal lombardo sea la total destrucción de la partitocracia gobernante.

  • Reforma constitucional. La asunción de las propuestas de la Liga Lombarda implica la necesidad de una remodelación constitucional. El actual texto fundamental defiende un sistema en realidad unitario, por lo que se tornaría inservible para un futuro Estado federal o confederal.

  • Lucha contra la corrupción. La Liga Lombarda convierte Roma en sinónimo de corrupción. Justamente este mensaje anticorrupción es el que ofrece mayor atractivo a la hora de captar votantes.

  • Lucha contra los impuestos. Uno de los puntos clave del programa lombardo es el ataque contra los impuestos abusivos que, viniendo de Roma, afectan principalmente a los ciudadanos del Norte.

  • Lucha, pues, también contra el despilfarro.

  • Lucha contra la inmigración salvaje. Durante las campañas electorales la Liga ha sido reiteradamente acusada de racista, pero, según sus líderes, son exactamente lo contrario a Le Pen. Creen que la inmigración descontrolada es un fenómeno negativo. La Liga apuesta por la radicalización de las medidas para que sólo entren en el país aquellos que posean un contrato de trabajo en las debidas condiciones.

  • En todo caso, el deseo de diferenciarse de Le Pen les ha llevado a insistir una y otra vez en el tema de la incompatibilidad radical entre el Fascismo de Le Pen por una parte y el Federalismo, el Confederalismo, y la Liga, por otra.

    En definitiva, una mezcla de seudo- populismo, de regionalismo europeizante, y huida de la Italia rica.

    La Liga se ha transformado ya en uno de los primerísimos partidos de Italia, y su influencia geográfica se acerca hasta Roma. Su única gran limitación, lógicamente, reside en la dificultad para penetrar en el sur de la península y en cómo despegarse definitivamente de Forza Italia y de los misinos, con los que formó y forma coalición. No es descartable, en el futuro, un giro estable a la izquierda de su oferta de coalición, hacia los PDS y los Verdes. Por ahora, ha reclutado entre los pequeños empresarios, trabajadores autónomos, profesionales, trabajadores del campo, asalariados y jóvenes... y hasta emigrantes meridionales. El derrumbamiento de la izquierda y el proceso de descristianización lo han favorecido. Si Italia no produce, rápidamente, un sistema estable de fuertes partidos nacionales habrá un nuevo salto delante de la Liga con, a medio plazo, la secesión o, cuando menos, el pase a una estructura confederal.

    ¿Es la Liga un partido Anti- Sistema? Sin duda sí en su origen, y también si se contemplan determinados aspectos de su programa, ello, amén del impacto sobre los demás Micronacionalismos irredentos europeos. Su participación en el segundo Gobierno Berlusconi abre sin embargo un interrogante muy serio al respecto.

    El Caso Español.

    España es uno de los primeros países que consiguen su unidad territorial y por ello cabría pensar que ésta debería estar completamente asentada como en el caso de Francia. Sin embargo esto no es así debido a varias causas.

  • Porque la composición inmediatamente anterior a esa unidad es la de un conjunto de reinos bien definidos y que, debido a diversas causas históricas, mantendrán a lo largo de la historia unos derechos o privilegios especiales.

  • Por las dificultades encontradas por las ideas de la Ilustración.

  • Y porque España, desde el final de su Imperio, no ha vuelto a participar de victorias importantes en el terreno militar que ayudaran a recohesionar el territorio.

  • El caso vasco resume, para Verstrynge, el caso español. El País Vasco ha sido desde siempre una zona considerada por su nacionalismo como paladín de la libertad. Se considera que, desde tiempos inmemoriales, los pueblos que habitaban esa zona se resistían a las invasiones extranjeras y que de esa resistencia vendrían los fueros y derechos especiales que siempre han tenido.

    La desaparición del Carlismo como vía para la afirmación nacional y la continua industrialización de las provincias, con la pertinente emigración hacia ellas y el establecimiento del PSOE, UGT y, en menor medida, PCE, hacen que surjan reacciones defensivas ante los mitos del Complot, de la Unidad Vasca y del “Paraíso Perdido”.

    Pero es con Sabino Arana cuando el Nacionalismo Vasco va a cobrar el carácter de institución social y se va a dotar de una serie de mecanismos tales como un Movimiento Cultural, un Periódico, un Partido (PNV) e, incluso un Sindicato (ELA-STV) que tratará de encuadrar a todos los trabajadores vascos y cuyo nivel de acción será pactista con la patronal vasca.

    Tras un periodo de clandestinidad con Primo de Rivera, el PNV se verá ante el dilema de apoyar a la izquierda republicana partidaria de una cierta autonomía o, por el contrario, apoyar a los conservadores españoles tal y como se les pide desde el Vaticano. Con el Franquismo los problemas serán de otra índole pues, si bien los contactos entre el PNV y Franco se seguirán produciendo vía Vaticano, la Dictadura considerará a las tres provincias como “culpables” de la República. El clima de represión que se establece de todo lo vasco provocará la espera de mejores momentos para la lucha. Pese a esta represión los mitos como el Estatuto de Autonomía con la República y la presencia de un Gobierno Vasco en el exilio hace que el Nacionalismo siga latiendo. Tras esto, la coincidencia de valores de lucha con la izquierda española, la fuerte oligarquía empresarial vasca que agitará el fantasma nacionalista frente a Madrid y la aparición de ETA y HB hacen fuerte al PNV para lograr el nuevo Estatuto de Autonomía tras la muerte de Franco.

    Ni el PNV ni CiU pueden ser consideradas como fuerzas antisistemas, aunque en potencia pudieran serlo. No cabe ninguna duda respecto a HB y ETA. Durante el franquismo, señala Yaiza García, la represión de lo vasco se tradujo en os ejes. Una negación física del universo simbólico de individuos y familias nacionalistas. Y una imposibilidad de expresión de toda forma cultural extraña a la oficial.

    Con la represión física del régimen hacia lo vasco se consigue que la sociedad se sienta cohesionada y se adquiera una identidad de territorio. La experiencia social de la represión imbrica sólidamente la biografía individual en la biografía colectiva, con l cual la política y la violencia se hacen centros fundamentales de la vida cotidiana, constituyéndose en centros simbólicos fundamentales de las movilizaciones populares que cada vez fueron más frecuentes. Pero dentro del nacionalismo vasco se produce, con la llegada de ETA, la solución a una necesidad de pluralismo. ETA se considera a sí misma y a su programa como una organización socialista enmarcada en el ámbito vasco de actuación.

    Pero el movimiento político lo capitaliza HB. Recoge todo el descontento que la sociedad vasca tenía en la transición con el PNV. Este descontento viene ocasionado por una Constitución y un Estatuto que la sociedad vasca considera ajenos a ella. HB se establece así como la mayor fuerza Anti-Sistema. HB está formado por una “militancia directa”, un contacto directo de la organización con el partido que resulta muy efectivo para la vinculación y la integración del colectivo. Se llega a hacer más importante la vida cotidiana a través de las actividades del Partido que meter la papeleta en una urna. HB es producto de las insuficiencias en la representatividad y acción política de los demás partidos.

    Bélgica, ¡revienta!

    Bélgica como Nación no existió nunca. La razón de su existencia reside en la necesidad de poner un “Estado-tapón” entre Francia y Centroeuropa. Bélgica no es homogénea cultural y étnicamente. Hay una desigualdad entre el Sur, francófono, obrero, industrial, laico, rico, cuya élite controlaba los resortes del poder, y un Norte flamenco, campesino, hortera, inculto y no es apoyado por los Países Bajos. En la actualidad, y tras haber sufrido dos guerras mundiales, el nacionalismo flamenco ha revivido. En parte por culpa de que fue fomentado por os alemanes y en parte porque el desarrollo económico ha sido mucho mayor en la zona Norte.

    Actualmente Valonia y Flandes tienen gobiernos propios controlados por Asambleas elegidas por sufragio universal y, además, el gobierno nacional está compuesto por 14 ministros repartidos por igual entre neerlandófonos y francófonos y presidido por un primer ministro a ser posible “asexuado” lingüísticamente.

    Si a esto unimos que el Estro Belga tiene gravísimos problemas económicos, y que ellos causan que varios sectores de la sociedad vean con buenos ojos la “adopción” del territorio por parte de una entidad supranacional (la Europa de las regiones), es muy posible entonces que dentro de 10 años la unidad de Bélgica se vea terminada por medios pacíficos tal y como sucedió en Checoslovaquia.

    El Renacimiento Báltico.

    A diferencia de la Europa Occidental donde las fronteras son estables cuando no prácticamente fijas, en la Europa Oriental y Central el panorama es muy diferente. Perder una guerra equivalía, prácticamente, a desaparecer como Estado. Sin contar con el enjambre de etnias que en la zona existen.

    Los países bálticos han sido siempre una zona muy disputada y sometida a procesos de germanización y rusificación. Sin embargo la tendencia independentista vendrá aumentada por varias razones en la década de los setenta. La primer es que la economía de la zona era la superior en todo el cómputo de la URSS, lo que provocó que éstas se acercaran a la economía germana y nórdica. La segunda es la aparición de movimientos xenófobos contra las poblaciones emigrantes tras 1945 de movimientos nacional-irredentistas. La tercera es el fomento de las interrelaciones bálticas. Y la cuarta son los errores soviéticos y el rápido apoyo internacional a la independencia.

    ¿Europa como Nación?

    DE AQUÍ NO PONGO NADA PUES SÓLO HABLA CONJETURAS.

    EL RETORNO DE LOS BRUJOS: RELIGIÓN, REACCIÓN Y REVOLUCIÓN.

    Las religiones han sido, a lo largo de la historia, la excusa perfecta para iniciar guerras, legitimar tiranos en el poder, satanizar al “otro”, etc. Tras las ideas ilustradas la religión se había dirigido hacia el ámbito privado, su influencia en la sociedad se podía apreciar claramente pero no así su influencia sobre el poder político. Sin embargo en el siglo XX se cambian las tornas, en parte por la aparición de un fenómeno: el fundamentalismo. N es que haya más creyentes que en otros siglos, todo indica lo contrario, sino que los creyentes de ahora tratan de influir notablemente sobre el poder político. Esto ha sido así con los Nacionalismos Cristianos que condujeron a Dictaduras, con la comunión entre los fundamentalistas protestantes y la Administración Reegan, con la alianza entre el poder político ruso tras la caída de la URSS y la Iglesia Ortodoxa, con el Papa polaco militante, con el ascenso de los islamistas al poder…

    Los Nuevos Movimientos Religiosos (Alias “Sectas”).

    La proliferación de Sectas ha sido un hecho bastante común a lo largo de la Historia de las Religiones. Sin embargo es en este momento cuando esa proliferación está contando con un número cada vez mayor de Sectas y, sobretodo, una mayor influencia sobre el poder del Sistema.

    Es en EEUU donde la proliferación de tanta Secta y su importancia puede verse con mayor claridad. En primer lugar porque estos movimientos se hallan en el origen mismo de la Nación. Y en segundo lugar porque periódicamente hay oleadas de reactivación de su importancia. La primera de ellas fue hacia los siglos XVIII y XIX. La segunda de ellas va de 1960 a 1968. Es en esta segunda etapa cuando muchas de ellas se entremezclan con los pilares del Sistema.

    El Fundamentalismo Protestante.

    Este tipo de Fundamentalismo no es Anti-Sistema sino Pro-Sistema. Consiste en exaltar los valores del American Way of Life, mediante el “Rigorismo” antes explicado (AL PARECER EN EL CAPÍTULO SOBRE LOS NEO-FASCISMOS). Esto se hace mediante la exarcebación del carácter bíblico del Sistema. A todo esto se le ha de sumar una seria influencia sobre la sociedad debido a su abundancia de medios para la divulgación de su mensaje. Poseen infinidad de medios de comunicación, influyentes estrellas del espectáculo, miembros del sistema político, tele predicadores y una red enorme de asociaciones de ciudadanos que defienden sus ideas tanto en los grandes escenarios políticos como en los pequeños.

    El Fundamentalismo Ortodoxo.

    Desde hace dos siglos la religión ortodoxa pesa mucho en la formación del sentimiento nacional. Dos superestructuras, la religiosa y la nacional, no dejan de azuzarse mutuamente y de alinearse recíprocamente. Por ejemplo, en la ExYugoslavia la religión ortodoxa refuerza en sentimiento o la identidad nacional colectiva. Y esta ideología nacionalista refuerza a su vez la identidad ortodoxa.

    Para François Thual esto no es exclusivo de Serbia. Según él, la religión ortodoxa y los países en que está presente, han tenido que hacer frente a una historia de lucha contra el Imperio Otomano. Un invasor que, además de ser extranjero, era musulmán. Por tanto la religión se convirtió en el refugio tanto de la identidad nacional como de la identidad cultural.

    El Fundamentalismo Católico.

    En lo referente a la religión católica hay que destacar el radicalismo en las posiciones de la Iglesia, sin perjuicio de un intento de ésta por “reconciliarse” y admitir sus errores del pasado. La manera de actuar de la Iglesia Católica en los últimos años del siglo XX se asemeja a los modos del autoritarismo. Su estructura ha seguido siendo jerarquizada, no demócrata, sexista, ligada al poder (aunque éste no siempre le prestase atención), se ha pensado infalible, ha declarado juicios sumarios entre sus clérigos, etc, etc, etc.

    Y en lo referente a su postura respecto de las otras religiones cristianas, la Iglesia ha mantenido una postura de acercamiento a sus zonas de influencia pero, al tiempo, de proselitismo y enfrentamiento. Incluso respecto al judaísmo. Hechos como la tardanza de la Iglesia Católica en reconocer el Estado de Israel, de llamarse a sí mismo como el verdadero pueblo de Israel, o la actitud antisemita en el pasado y reconocida ahora.

    El Fundamentalismo Judío.

    La diferencia que existe en el Fundamentalismo Judío es que no persigue el proselitismo. Esto, en cierta medida, es algo positivo. Sin embargo en lo que afecta este Fundamentalismo es en la cantidad de gente judía que antes se declaraba agnóstica o abiertamente atea y, ahora, se declaran arrepentidos y han vuelto a las creencias con una fuerza desmesurada. El Fundamentalismo Judío reside hoy en estos mismos, en aquellos arrepentidos cuyos partidos políticos son hoy día los árbitros del Parlamento de Israel. Sus ideas son la estricta obediencia a los textos sagrados, una vuelta al judaísmo anterior al siglo XIX y su secularización, penalización de los matrimonios mixtos (judío-no judío), etc. Aumenta así la presión sobre el Estado de Israel provocando que no existan matrimonios sólo legales, han de ser siempre religiosos, que los organismos estatales respeten estrictamente las leyes sagradas como el Shabbat y el Caherout, etc. Incluso, han llegado a conseguir que en el DNI se introduzca el parámetro “judío” o “no judío”. Llegaron, al comienzo del Estado de Israel, ha paralizar cualquier proyecto de Constitución al plantear que cualquier conato de ésta debería estar supeditado a la Toráh.

    Los fundamentalistas judíos están muy divididos sobre cuestiones religiosas básicas. Hay que distinguir entre el Mafdal o Partido Nacional Religioso, de tendencia sionista y de línea nacionalista dura, perseguidor del Gran Israel. El Yah dout Atora, ultra-ortodoxo y no sionista, anexionista. El partido de los Sefardíes guardianes de la Toha, también ultra-ortodoxo pero sefardí de origen marroquí y populista, no especialmente anexionista. Y otros.

    El caso particular del Islam.

    El Islam es la religión monoteísta de mayor expansión y dinámica de las que existen. Según Martine Gozlan esto viene ocasionado por la salida que le da a los desheredados, a los que ofrece una red social de ayudas y posibilidades.

    En el origen del Islam hay una radicalización del monoteísmo. El Islam surge como una reacción al politeísmo del Cristianismo, que se adueñó de los dioses paganos. Esa confrontación al politeísmo de los cristianos hizo que el Islam se extendiera rápidamente por zonas muy amplias del mediterráneo. Sin embargo, y a pesar de que el monoteísmo puede conducir fácilmente a las ideas de un solo Dios, una sola comunidad, un solo Libro y por lo tanto pueda provocar el enfrentamiento con otras comunidades, el Islam es una religión que tolera mucho más que cualquier otra religión los otros modos de creer.

    El Islam ha sido mucho más moderado que el Cristianismo. No ha buscado nunca el obligar al no creyente a creer, ha tenido grandes personajes ateos o no creyentes mientras en el mismo momento el Cristianismo tenía la Inquisición, ha tenido siempre un cierto “hermanamiento” con el judaísmo, supuso un punto de partida para la liberación de la mujer (a la que concedió derechos que en otras religiones estaban supeditados a los hombres). El concepto de Yihad, contrariamente a lo que se pueda pensar, es una defensa de la comunidad de creyentes frente a un ataque externo. Nunca un ataque, siempre una defensa. Incluso en el interior de los individuos se denomina Yihad a la lucha interna frente a las propias pasiones.

    Tampoco el Islam es una religión monolítica. Tiene varias escuelas o facciones que se han ido creando a lo largo de la historia y que entienden la religión y al Islam de manera muy diferente. Y estas facciones comienzan desde la sucesión de Mahoma y su disputa entre Alí y Muawiyya.

    Siendo así, ¿cómo ha llegado el Fundamentalismo al Islam? Sin duda la primera respuesta consiste en el desprecio de Occidente hacia el Islam. La siguiente respuesta sería el fracaso de los distintos modelos de organización social y política que desde Occidente se han tratado de imponer: Kemalismo, fascismo, neoimperialismo, neutralismo, capitalismo liberal, etc. Ni si quiera el movimiento Panislámico promovido por Al-Afghani y Al-Kawakibi consiguió fructificar. Estos fracasos vienen ocasionados por la imposibilidad de asentar la idea del laicismo en el mundo islámico. Para el Islam se nace creyendo y de ahí que todos los movimientos políticos, tanto de izquierdas como de derechas, tengan a la religión en el fondo de sus idearios.

    Si dejaos aparte los residuos de países árabes socialistas que aún están presentes, y los intentos de conciliar Capitalismo, Democracia occidental e Islamismo, podemos distinguir entre dos modelos islamizantes rivales:

  • Los regímenes fundamentalistas integristas, feudales y nacidos como tapón al impulso del Comunismo, alentados por Occidente. Son abiertamente antieuropeos y antiamericanos (salvo en su política exterior), estructurados en monarquías de derecho divino. Sin elecciones, partidos, Parlamentos, derechos de la mujer, etc. El sistema económico es patrimonial-feudal, no hay ciudadanos, sino súbditos .Ejemplos de estos países son Arabia Saudí, Kuwait e incluso Marruecos.

  • Los regímenes fundamentalistas reformistas radicales. Son sistemas que surgen frente al Capitalismo liberal de Occidente que ha tratado de ser importado. No hay monarquía sino República Islámica, con elecciones, partidos (sujetos a la ley de Dios) Parlamento, sufragio activo y pasivo de las mujeres, el sub-sistema económico es islámico, abierto, no patrimonial. Hay ciudadanos. Ejemplos de estos países son Sudán, Argelia, Irán, Indonesia, Egipto, etc.

  • Tras esto cabe preguntarnos si estos dos sistemas del Islam pueden ser realmente considerados como Anti-Sistema de Occidente. Desde el punto de vista de los valores que defiende estos Anti-Sistema luchan contra la mundialización Occidental creando mundialización. Lo cual resulta un peligro para el sistema. Los conceptos económicos que proponen son diferentes al Occidental y, en cierta medida, es tan completo como los de los Antimundializadores Occidentales.

    Para la actual expansión del modelo Fundamentalista Reformista Radical existen, sin embargo, impedimentos difíciles de superar.

  • La cuestión de la libertad religiosa se contrapone con la imposibilidad, antes explicada, de un laicismo en tierra del Islam. De cualquier manera, y a la espera de que los regímenes “guía” de este modelo, como el iraní, se serenen tras la Revolución, la tradición histórica en este aspecto es la de tolerancia religiosa.

  • La cuestión de los derechos humanos, puestos en entre dicho por la fuerza de la Ley Coránica.

  • El estatus de la mujer, no como ciudadana (que tiene derechos y deberes) sino como integrante de la vid familiar donde está extremamente supeditada al marido o al padre (esto es una perversión del Islam inicial).

  • La cuestión democrática. El concepto de Democracia en el Islam no puede ser el mismo que en Occidente por su tradición de unión entre las estructuras políticas y las religiosas y la dependencia de aquellas a éstas. Aún así el Islam no está reñido con un alto nivel de autogobierno de los ciudadanos y de democracia electiva.

  • La cuestión del terrorismo islámico. El Islam condena cualquier manera de terrorismo islámico, incluso el defensivo si mueren inocentes. No es pues el origen del terrorismo árabe, sino la debilidad militar de muchos países árabes frente al Imperio.

  • De todo esto se infiere que el Islam tiene más posibilidades Anti-Sistema fuera del área de cultura europea que en ella. Más allá de la cuestión del terrorismo, la culpable de esto sería la concepción de un poder no laico o, cuando menos, relacionado estrechamente con la religión. Sin embargo en el llamado Tercer Mundo sus posibilidades se multiplican tras el derrumbamiento de las ideologías que hacían de freno a Occidente y su Imperio. Con esto el Islam se haría, si sigue con su crecimiento que indica que en 2020 serán más de 2500 millones los musulmanes, con todas las penínsulas que fueron objetivo militar en la Segunda Guerra Mundial y en la Guerra Fría. Situándose en la frontera del Imperio el mayor Anti-Sistema del mismo.

    ALEMANIA

    Antecedentes históricos

    Al igual que sucede con Italia, Alemania es un Estado nacional de tardía aparición en el escenario europeo, pues no tiene existencia real hasta 1871. Que la unificación nacional de Alemania se haga bajo la hegemonía de Prusia es un asunto cargado de consecuencias, pero 2 en especial son de interés:

  • La unificación se lleva a cabo con la exclusión de Austria, tras la guerra austro- prusiana.

  • Se articula sobre la base rígida del Estado autoritario prusiano, que generaliza así su modelo.

  • Hay 4 momentos distintos en la historia política del Estado alemán contemporáneo:

  • El Obrigkeitsstaat Guillermina (1871-1918).

  • La República de Weimar (1918-1933).

  • El III Reich nacionalsocialista (1933-1945).

  • La época de la Alemania dividida (1949-1989).

  • Los años de 1945 a 1949 son los de las potencias ocupantes al fin de la Segunda Guerra Mundial. Todo esto explica, en parte, la preocupación de la vigente Constitución de 1949 por dar estabilidad no sólo al Gobierno, sino al conjunto del sistema democrático- liberal.

    El Estado Guillermina era funcionalmente un régimen de Monarquía constitucional no parlamentaria. Territorialmente se trataba de una confederación. El Jefe del Estado, el Emperador, era el Rey de Prusia, en tanto que el Primer Ministro, el Canciller, era nombrado por el Emperador. La Cámara legislativa, el Consejo Federal (Bundesrat), estaba compuesto por delegados de los Estados y Prusia tenía en él un derecho de veto. El órgano de representación popular (el Reichstag- Congreso Imperial-), era elegido por sufragio universal, pero sus competencias eran muy reducidas.

    Poco a poco, en los últimos años, este régimen fue evolucionando en el sentido de que el Bundesrat fue retirándose mientras el Gobierno presentaba cada vez más los proyectos en el Reichstag. No obstante, hasta la ley de 28 de octubre de 1918 no se produjo la parlamentarización del sistema.

    Este Estado autoritario se hundiría en un confuso proceso revolucionario a partir del fin de la Primera Guerra Mundial, en 1918, para dar paso a uno de los experimentos primeros en el mundo de la república democrático- social, la República de Weimar, cuya Constitución es la primera alemana que proclama la soberanía nacional. Era un Estado federal democrático, con una estructura parlamentaria con mezcla de presidencialismo. El Presidente de la República era elegido por sufragio universal directo. Sus atribuciones eran sobre todo ceremoniales, pero el artículo 48 de la Constitución le daba plenos poderes en situaciones de necesidad y una amplia latitud a la hora de interpretar cuándo se daban estas situaciones. El órgano legislativo era bicameral, compuesto por el Reichstag (Congreso) y el Reichsrat (Consejo Nacional). El primero, la Cámara de representación personal elegido por un sistema de representación proporcional pura, que favorecía un sistema de multipartidismo atomizado, y el segundo, la Cámara de representación territorial, compuesta por representantes de los Länder. Dada la hegemonía que en ella ejerció desde el principio el Partido Socialdemócrata, la República de Weimar fue una típica república social, en la que comenzó a aplicarse una legislación laboral de la que surgirían más tarde algunas de las notas esenciales del Estado de Bienestar.

    La República de Weimar pereció víctima de una inadecuación entre estructuras constitucionales arbitradas y la realidad de un movimiento político de intensa confrontación, tanto en el ámbito interno como en el externo. El 30 de enero de 1933 Adolf Hitler formó su primer gobierno dentro de una insegura legalidad, tras las elecciones de noviembre de 1932, en las que su partido, el NSAPD obtuvo la minoría mayoritaria. El régimen nacinalsocialista suspendió la Constitución de Weimar con el decreto del 28 de febrero de 1933. A continuación, constituyó un régimen de concentración de poderes en la persona del Führer, que se inspiraba parcialmente en el modelo de Mussolini de partido único, de intervencionismo estatal (Estado totalitario) y de política exterior agresiva e imperialista.

    El Tercer Reich presentaba también la peculiaridad de ser un régimen extraordinariamente ideológico. Estaba destinado a provocar una Segunda Guerra Mundial y a hundirse con la derrota de los ejércitos alemanes, como antes lo hiciera el Segundo Reich.

    El cuarto momento, de 1949 a 1989 es el que corresponde a la República Federal, desde la promulgación de la Ley Fundamental de Bonn de 1949 hasta la caída del muro de Berlín en 1989 que pone fin simbólico a la división de Alemania como resultado de la guerra, si bien la unificación, propiamente hablando, no se hace hasta la firma del correspondiente Tratado en octubre de 1990.Durante 40 años convivieron dos Alemanias, la República Federal y la República Democrática Alemana, con difíciles relaciones entre sí. Por último, el citado Tratado de 1990 se llamó de unificación pero fue realmente de absorción de la República Democrática por al Federal. Por ello mismo, si bien a partir de 1990 hemos de considerar que se extingue la existencia de la República Democrática, no así la República Federal que continúa en su esencia, si bien con algunos cambios- aunque no institucionales -.La misma Ley Fundamental de 1949 sigue en vigor a partir de 1990.

    La Ley Fundamental de Bonn de 1949


    Al final de la Segunda Guerra Mundial Alemania era un país derrotado, ocupado y dividido. El hecho de la partición y algunos otros influyeron decisivamente en el contenido de la Ley Fundamenta de Bonn, de 6 de mayo de 1949.

    En primer lugar llama la atención su nombre, que remite de inmediato al problema de su naturaleza (no era un país soberano+provisionalidad). Hoy este asunto no tiene ya mayor importancia.

    El primer punto de referencia de la Ley Fundamental de Bonn es de carácter negativo. El legislador de 1949 tuvo muy presente la Constitución de 1919 y la tuvo como modelo del que debía huir en ciertos aspectos. Era una obra de ingeniería constitucional.

    Se cuenta con un complejo sistema electoral que garantiza la proporcionalidad al tiempo que reduce el riesgo de fraccionamiento partidista y un mecanismo de relación entre los poderes que permite compaginar la responsabilidad parlamentaria del Gobierno con la estabilidad de éste, a la vez que elimina la posibilidad de una dictadura constitucional. De hecho, hasta 1967 no se introdujo mediante reforma constitucional un mecanismo de estado de necesidad legislativo que diera paso a situaciones legales de excepción.

    Además tiene especial relevancia la declaración del Estado alemán como Estado social y democrático de derecho. La Constitución alemana es, en este terreno, una típica constitución de Estado del bienestar que, si bien es neutral (o ambigua) en cuanto al modelo económico de la sociedad, según la jurisprudencia del Tribunal Constitucional Federal, abre la vía a una posible organización socialista de la economía.

    El proceso de unificación, culminado en el Tratado correspondiente de 1990 ha puesto fin también al carácter provisional de la LF.

    Por último, la Constitución alemana es rígida: requiere mayorías especiales para la reforma ordinaria y hace imposible la extraordinaria. Introduce una cláusula de intangibilidad que hace irreformable la organización territorial federal del Estado.

    La organización territorial del Estado. El federalismo alemán.

    Alemania es un Estado federal formado por 16 Länder de muy diversas dimensiones. Debe señalarse que, por primera vez desde la unificación nacional de 1871, Alemania no está sometida a la hegemonía de Prusia. De hecho, Prusia ya no existe como entidad política, dividida entre los Länder de Alemania oriental.

    El federalismo alemán establece un equilibrio entre competencias de la Federación y de los Länder. La Constitución enumera las materias en las que la Federación tiene competencia exclusiva y también las materias de competencia concurrente con los Länder. Esto es lo que entendemos por federalismo equilibrado: aquel en que no hay tendencias centrífugas fuertes.

    El modelo federal alemán está fundamentado en el principio del federalismo cooperativo. Esta idea consiste en abrir la posibilidad de que la Federación colabore con los Estados federados concretos en determinado tipo de proyectos, sin que se altere la distribución de competencias establecida con carácter general, es decir, que la Federación financie directamente en unas u otras proporciones actividades o servicios que corresponden en principio a los Estados federados.

    Las consecuencias de este modo de entender el federalismo son evidentes:

    • 1.- Posibilita el desarrollo equilibrado de los distintos Estados federados.

    • 2.- Permite resolver de modo más flexible los posibles conflictos entre la Federación y los Estados federados.

    3.- Implica un régimen distinto de transferencia presupuestarias de la Federación a los Estados, de participación de éstos en la administración de los recursos recaudados a escala federal y de política de gastos del Estado federal en la ejecución de los programas en los estados federados.

    4.- Supone que los Estados federados pueden participar en proporción distinta a su fuerza recaudatoria en la asignación de recursos federales.

    Materialmente, por otro lado, el federalismo alemán tiene un elemento descentralizador en la exigencia de las leyes precisadas de asentimiento del Bundesrat por mayoría absoluta. Se trata de normas legislativas que versan sobre materias delicadas de organización de los poderes del Estado.

    Las instituciones del Estado

    La Jefatura del Estado. El Presidente de la República

    La más alta magistratura de la República, el Presidente, es elegido por vía indirecta, a través de un órgano especial, la Asamblea Federal, compuesta por todos los diputados del Bundestag más una cantidad igual de miembros elegidos por los parlamentos de los Estados federados, en votación sin debate. Para la elección se requiere mayoría absoluta de miembros en las dos primeras votaciones y mayoría simple en la tercera. El mandato del presidente es de 5 años y sólo se prevé una reelección de carácter inmediato.

    Los poderes del Presidente son ceremoniales y de representación ya que la LF de Bonn configura un régimen parlamentario casi puro. En especial, carece de las facultades extraordinarias que concedía el artículo 48 de la Constitución de Weimar al Presidente del Reich. El de la República Federal nombra jueces y funcionarios federales, así como oficiales y suboficiales si la ley no dispone otra cosa, y ejerce el derecho de gracia. Representa al Estado en el exterior, recibe y acredita a los embajadores y concluye tratados internacionales. No tiene responsabilidad política y todos sus actos como Presidente de la República están sometidos a refrendo.

    La Jefatura del Estado en la RFA, como centro de imputación de la lealtad de los ciudadanos, ha estado rodeada siempre de un halo de prestigio, por lo cual ha solido recaer en personalidades que, siendo de un partido, gozaran del respeto del otro mayoritario; esto es, en realidad, de personalidades secundarias en el mundo de la política activa.

    El poder legislativo

    El Poder legislativo en la RFA es bicameral sólo en un sentido formal del término. En un sentido más realista se trata de un poder con una estructura muy peculiar: el Poder legislativo se divide en dos Cámaras: el Bundestag y el Bundesrat. Lo que sucede es que el Bundesrat, esto es, una especie de Senado o de cámara alta de representación territorial, no es un órgano representativo en el sentido de que lo sea electivo. El Bundesrat es una especie de consejo de los gobierno de los Länder, como si lo fuera de una Confederación. Por este motivo, como la única Cámara electiva es el Bundestag, no hay inconveniente en traducir la expresión como Parlamento Federal, si bien probablemente la traducción más adecuada habría de ser Congreso Federal.

    Las relaciones entre ambos órganos son complejas. Sin duda el órgano primordial es el Parlamento Federal pero, en cierto modo, se reserva al Consejo Federal una facultad de oponerse al Parlamento Federal de no pequeña entidad.

    El Parlamento Federal (Bundestag)

    El Bundestag es la Cámara de representación personal elegida por sufragio universal por un complejo sistema proporcional, llamado voto personalizado. El período de sesiones es de 4 años y tiene todos los rasgos característicos de un órgano parlamentario típico.

    El Parlamento comparte la iniciativa legislativa con el Gobierno y con el Consejo Federal pero, legislativamente hablando, tiene una posición subordinada ya que la iniciativa legislativa del Gobierno se presenta, en primer lugar, ante el Consejo Federal. Igualmente, el Parlamento Federal ejerce la función de control del Gobierno, que es responsable ante él.

    El Parlamento Federal es el órgano políticamente más importante. Es el órgano en el que se llevan a cabo los debates sobre asuntos políticos de interés para la nación.

    El comportamiento de los grupos parlamentarios en el Bundestag responde al concepto más puro y rígido de la disciplina de partido.

    El Consejo Federal (Bundesrat)

    Es el órgano de representación territorial, pero lo es de representación en tercer grado. El Bundesrat está compuesto por delegados designados por los gobiernos de los respectivos Länder en razón proporcional a la cantidad de habitantes a partir de 3.

    El Consejo Federal es un órgano que se encuentra equidistante entre el Gobierno y el Parlamento Federal.

    El Consejo Federal es sobre todo un instrumento en manos de los Länder, es la válvula que garantiza la existencia de la Federación frente a los intentos centralizadores del Estado federal.

    El Gobierno federal y la Administración pública

    El Gobierno es el centro del poder político en la RFA. La Ley Fundamental se esfuerza por configurar un órgano estable que, al tiempo que responde ante el Parlamento y el Consejo Federales, conserva una libertad razonable de movimientos que le permita llevar a cabo su política en un clima de seguridad en el futuro. Los mecanismos han funcionado a la perfección y los Gobiernos de la RFA se cuentan entre los más estables de Europa. Esta estabilidad, a su vez, está relacionada con la gran importancia que tiene la figura del Canciller (el Primer Ministro) en el sistema político germano- occidental.

    El poder del Canciller comienza en el momento mismo de su investidura parlamentaria. Sigue la organización del Gobierno, ya que propone libremente al Jefe del Estado el nombramiento y cese de los Ministros y culmina en el hecho de que la Ley Fundamental le otorga la facultad de formular las líneas de política nacional y el deber de responder por ello. Esta preeminencia del Primer Minsitro se corrige por el hecho de que, salvo muy breves períodos la RFA sólo ha sido gobernable mediante gobiernos de coalición, en los que uno u otro de los dos partidos mayoritarios, socialdemócratas y demócrata- cristianos, han tenido que formar gobiernos con los liberales.

    El Gobierno es parlamentario: su mandato es de 4 años, como el del Parlamento Federal, ya que nace con él. El Gobierno es solidariamente responsable de su política ante el Bundestag y puede y debe asimismo comparecer ante el Bundesrat, si bien la moción de censura sólo puede presentarse en el primero.

    La Ley Fundamental muestra una gran preocupación por la estabilidad del Gobierno, de forma que cuando éste no la tenga garantizada, dispone de dos procedimientos para afianzarse: uno ordinario, a través del voto de confianza, y otro extraordinario, a través del estado de necesidad legislativa.

    Dentro de la tradición del Estado autoritario, el Gobierno dispone de la poderosísima maquinaria burocrática de los funcionarios públicos. Dicha administración pública está estrictamente profesionalizada y jerarquizada en cuerpos, adaptados a la estructura federal del Estado.

    La administración pública refleja asimismo el carácter asistencial del Estado alemán, uno de los estados del bienestar más completos de Occidente antes de la crisis de 1992. Su adecuación a la estructura federa del estado quiere decir que, en lo esencial, la administración pública es competencia de los Länder.

    El poder judicial. El Tribunal Constitucional Federal

    La Administración de justicia en la RFA está confiada a jueces y magistrados de carrera, dentro del modelo clásico de los países de tradición continental. La independencia de la justicia está basada en la seguridad e inamovilidad de los jueces quienes se ajustan a un derecho codificado y dentro de una estructura jerarquizada que respeta la organización federal del país, pues constituye una jerarquía en cada estado.

    Gran importancia política que alcanza la jurisdicción administrativa, que vela por la legalidad de la acción del ejecutivo.

    La jurisdicción constitucional, inequívocamente concebida como una actividad de carácter judicial, culmina en el Tribunal Constitucional Federal, a su vez órgano supremo con respecto a los Tribunales competentes en asuntos constitucionales de los estados. Está compuesto por 16 magistrados elegidos 8 por el Parlamento Federal y 8 por el Bundesrat. Mandato improrrogable de 12 años.

    La creación de este Tribunal, novedad de la Ley Fundamental en la historia constitucional alemana es un paso en la articulación de un mecanismo de defensa de la Constitución, en general de un mecanismo de defensa del orden constitucional en su conjunto.

    El Tribunal Constitucional Federal es un órgano básico de la estructura político- jurídica de la RFA pues tiene una jurisdicción muy amplia. Es el máximo intérprete de la Constitución. Para el ejercicio de esta atribución, el Tribunal tiene asignado el control de constitucionalidad de las leyes y de los actos con fuerza de ley. El Tribunal Constitucional también resuelve los conflictos de competencias entre órganos del Estado, entre órganos del Estado y de los estados o de los estados entre sí.

    La importante función realizada por este Tribunal le ha ganado una posición de sólido prestigio en el contexto del sistema político germano- occidental.

    Los partidos políticos

    El sistema de partidos de la RFA es un multipartidismo moderado. A todos los efectos, el sistema político ha venido descansando sobre un tripartidismo al que, en los últimos tiempos había venido a añadirse una nueva formación política (Los Verdes).

    El sistema alemán de partidos había dado comienzo con 10 partidos representados en el Bundestag, lo que amenazaba con ser una repetición de la República de Weimar. Con la reforma de la ley electoral en 1953, los 10 partidos en el Parlamento quedaron reducidos a 6 y, luego, con la posterior reforma de 1956, a 4, que se convirtieron en 3 en las elecciones de 1961. Los Verdes no hacen su aparición hasta las elecciones de 1983.

    En primer lugar, la CDU/CSU (esto es, la Unión Demócrata Cristiana/ Unión Social Cristiana) que es una asociación entre un partido de ámbito federa y un partido de Land, ya que la CSU es bávara. La Democracia Cristiana alemana fue fundada por Konrad Adenauer. Fue el partido al que vino a encomendarse la reconstrucción de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial. La reconstrucción después de la Primera quedó en manos del SPD, que fracasó por una diversidad de motivos.

    En segundo lugar, el SPD (Partido Socialdemócrata Alemán), es el viejo Partido Socialista de Marx, Engels y Lasalle, el decano de los partidos socialistas del mundo. A lo largo de su historia, el SPD se ha mantenido en una curiosa tensión entre la obediencia a las tesis de Marx y Engels y la obediencia a las de Lasalle. Ya en la República de Weimar estaba claro que la tensión se había resuelto a favor de los criterios de Lasalle, esto es, de la idea de que cabe servirse del Estado para hacer adelantar la causa del movimiento socialista. Después de la Segunda Guerra Mundial acentuó su curso reformista y gradualista hasta que, en el Congreso de Bad Godesberg de 1959, renunció al marxismo y se manifestó programáticamente a favor de una economía de mercado, al tiempo que también pasaba a ser lo que es hoy, un partido de todo el pueblo y no de clase, como era el viejo SPD.

    En Server lugar, el FDP, el Partido Liberal Alemán, es el heredero de los liberales de la República de Weimar, que había ido adquiriendo mayor fuerza a medida que se acentuaba la crisis institucional de ésta, si bien no consiguieron mantenerse ante el ataque combinado de la extrema izquierda y la extrema derecha. En la posguerra, el partido colaboró decididamente en la reconstrucción de la RFA según las directrices de la LF de Bonn. Curiosamente y dado el sistema electoral alemán, el FDP, un partido minoritario, a gran distancia en votos y escaños de los otros dos, ha venido actuando como complemento imprescindible que ha permitido gobernar con mayorías estables.

    En cuarto lugar, los Verdes no son un partido político en sentido tradicional del término, si bien se comportan como un partido político clásico. Articulan un ideal ecologista, mezclado también con las tradiciones del movimiento pacifista de las Ostermarchen.

    Los grupos de presión

    Es en la RFA y, sin duda, a su imagen y semejanza, donde se ha acuñado el término Verbändestaat, el Estado de las asociaciones. Es un sistema político en el que los grupos de presión tienen un carácter cuasi institucional.

    Entre los grupos de presión de relevancia política habituales en las sociedades industriales avanzadas se cuenta, sobre todo, la organización sindical y la patronal. Las organizaciones sindicales más importantes son 3: la DGB (Federación de Sindicatos Alemanes), la DAG (Sindicato Alemán de Empleados) y la DBB (Federación Alemana de Funcionarios Públicos). No obstante, los años de 1990 en adelante han visto descender la importancia social de los sindicatos.

    En cuanto a las organizaciones patronales, también tienen un gran peso. Prácticamente todos los empresarios alemanes se encuentran asociados y sus asociaciones están federadas en 3 grupos distintos que, a su vez, colaboran entre ellos.

    De gran importancia son también los grupos de presión agrícolas que, a través de la coordinación de sus diversas asociaciones, ha conseguido articular una eficaz línea conocida con el nombre de Frente Verde.

    En Alemania, a pesar de la separación entre la Iglesia y el Estado, la influencia de la primera es muy considerable. Esta influencia viene dada por el hecho de que uno de los partidos mayoritarios es abiertamente confesional en tanto que el otro, el SPD, mantiene una actitud de indiferencia hacia el hecho religioso.

    Propios de Alemania, como grupos de presión y por diversos motivos, hemos de contar con la burocracia y las asociaciones de expatriados.

    Igualmente cabe considerar a los gobiernos de los Länder como grupos de presión. Y no hay duda de que, además, son de una gran eficacia, dado que tienen acceso a uno de los mecanismos decisorios fundamentales del sistema político, que es el Bundesrat.

    Por último, deben señalarse también como grupos de presión las tendencia de movimientos relativamente espontáneos de ciudadanos para reivindicaciones concretas.

    El sistema electoral

    En el ámbito federal no hay más elecciones directas que las legislativas al Bundestag.

    Ahora bien, el sistema electoral alemán es bastante complicado. Intenta combinar el principio decisorio de la elección mayoritaria con el modelo representativo de la elección proporcional.

    El sistema presupone la existencia de un voto doble que el elector realiza en una sola papeleta. En cada una de éstas el elector vota por un candidato a diputado por su circunscripción (en régimen mayoritario) y por una lista de Land. Por supuesto, el voto no tiene por qué ser para el mismo partido en uno y otro caso. En el voto uninominal, el escrutinio es mayoritario mientras que el de lista es por cálculo de suma de todos los votos de lista de Land y recuento luego en colegio nacional único, repartiéndose los escaños según el sistema d'Hondt. Una vez que mediante el recuento y reparto por el sistema d'Hondt se ha averiguado cuántos escaños corresponden a un partido, se le restan los que ya ha obtenido éste por vía uninominal y lo que queda son los escaños que le corresponden por lista.

    El sistema electoral, que se clasifica como mixto por el hecho de tener elementos mayoritarios y proporcionales consigue, en todo caso, niveles de proporcionalidad muy elevados pues el porcentaje de escaños en el Bundestag suele coincidir con un margen de variación muy estrecho con el porcentaje de votos del partido. El sistema electoral de la RFA contiene una cláusula de barrera que excluye del reparto de escaños a los partidos que no hayan obtenido el 5% de los votos de lista o 3 diputados en elección uninominal. La justificación que suele darse a esta barrera es la conveniencia de que no ingresen en el Bundestag partidos minoritarios radicales. Contra ello cabe argumentar que los partidos minoritarios no tienen por qué ser radicales y que la ausencia de estos partidos empobrece el debate electoral.

    La cultura política

    Alemania es de constitución estatal tardía. Este fenómeno, conocido en la historia intelectual alemana como el de la nación tardía es determinante a la hora de aquilatar la mentalidad alemana: una intensa conciencia nacional dentro de los límites siempre imprecisos de un Estado que jamás ha sido fijo en Europa. Alemania no ha permanecido nunca con las mismas fronteras más de 50 años.

    Este hecho de nación pero no Estado tiene 2 consecuencias a la hora de hablar de la cultura política alemana:

  • La circunstancia en sí que obliga a plantearse qué sea lo alemán.

  • Que, caso de resolverlo, es obligado diferenciar entre la cultura política de la antigua RFA, y la de la RDA, porque es difícil pensar en algo más difícil que la integración de dos mentalidades tan disímiles como la democrático- liberal y la comunista.

  • Curiosamente, sin embargo, es la primera consecuencia (la nación alemana sin Estado) la que ha posibilitado esta asombrosa unificación porque ya desde los orígenes de la RFA en 1949 fue opinión general y base de su cultura política la idea de que, aun habiendo dos Estados alemanes, la nación alemana seguía siendo única.

    Esta idea de nación alemana es la columna vertebral de la cultura política germánica y la que explica la organización federal del Estado, en cuanto plasmación de una actitud filosófica del espíritu germánico que es el idealismo.

    Las relaciones internacionales

    En sus orígenes no puede decirse que la RFA haya tenido una política internacional propiamente dicha ya que, al ser un Estado bajo ocupación militar, de acuerdo con el Estatuto de las Potencias Ocupantes, las relaciones exteriores de Alemania eran cosa de éstas. En 1952 se pone fin a la situación de guerra y se restablece a la RFA en pleno uso de su soberanía, con algunas excepciones que afectan a los asuntos de la defensa. La normalización de las relaciones exteriores fue obra personal de Konrad Adenauer quien, de 1951 a 1956, fue también Ministro de Asuntos Exteriores.

    Dos elementos esenciales de la política exterior de la RFA desde sus orígenes fueron la política de reunificación de los dos Estados alemanes y la política oriental.

    La RFA ingresó en la OTAN desde el principio. La política de reunificación ha perdido su razón de ser desde el momento en que las dos Alemanias han pasado a ser una sola. La política del Este, relacionada con la anterior, se ha articulado siempre en torno al problema del reconocimiento alemán de las fronteras surgidas después de la Segunda Guerra Mundial.

    La RFA tiene, además de todo o anterior, una vertiente claramente europea y con su integración en la CE ha acabado alcanzando una posición de preeminencia en Europa que no hubiera sido imaginable en 1949. Para ello ha sido vital el restablecimiento de relaciones pacíficas con Francia.

    Por último, la RFA tiene también una vertiente planetaria, a través de una inteligente planificación exterior de los capitales, del comercio internacional y de la ayuda oficial al desarrollo.

    DINAMARCA

    Antecedentes históricos

    Dinamarca forma parte de Escandinavia. Existen unas características comunes, que comparte con Noruega y con Suecia, que hay que mencionar a la hora de entender este complejo geopolítico.

    Estos países han presentado un modelo tardío de desarrollo y adaptación a las formas políticas y económicas modernas. Los rasgos culturales que forman la mentalidad escandinava tienden al alejamiento de los conflictos abiertos, por lo cual la evolución podemos definirla como lenta pero pacífica y segura. La evolución hacia el parlamentarismo y la democracia fue mucho más lenta y costosa en Dinamarca que en los otros dos países.

    La revolución europea de 1848 es el acontecimiento que empuja al rey Federico VII a promulgar la primera Constitución (1849). La reforma constitucional se lleva a cabo en 1866 creando una cámara aristocrática elegida en parte por el rey y en parte por sufragio restringido, junto a la cámara popular. La implantación de esta cámara alta produjo un retraso considerable en la marcha hacia el parlamentarismo, ya que se creó para mantener las viejas estructuras, siendo el apoyo principal del monarca.

    El golpe de gracia se produce en 1901, cuando los conservadores pierden las elecciones y el rey se ve obligado a llamar a los partidos de izquierda para que formen gobierno. Sin duda, este hecho introdujo el parlamentarismo en Dinamarca.

    El nuevo texto constitucional de 1915 supone la aceptación general por la monarquía y por los distintos grupos políticos del principio parlamentario de gobierno. Además se introduce el sufragio universal masculino y femenino. Se abolen los privilegios de la cámara alta y con respecto al equilibrio entre las cámaras, queda ligeramente decantado a favor de la cámara popular.

    La invasión alemana el 9 de abril de 1940, inició su período de ocupación y de resistencia, que caracterizó a Dinamarca durante la Segunda Guerra Mundial. La liberación llegó en mayo de 1945, restableciéndose el régimen monárquico constitucional.

    La Constitución danesa

    La Constitución danesa vigente data de 1953, y es producto de una reforma sobre las reformas anteriores, siendo el texto primitivo el de 1849. Es una Constitución corta y pragmática, donde se encierra la esencia de los principios liberales y fundamenta una monarquía parlamentaria. El papel del monarca en la estricta literalidad del texto es muy amplio, estando considerado cabeza del ejecutivo. Después, ya aparecen perfectamente delimitados legislativo y judicial.

    La Constitución consagra una especie de estado confesional tolerante. La Iglesia evangélica luterana es la iglesia nacional, y el Rey, como símbolo del Estado, ha de pertenecer a dicho credo.

    En el apartado dedicado a los derechos y libertades, el capítulo VIII reconoce expresamente la tabla de derechos más comunes del estado liberal y del estado social.

    La reforma constitucional prevista por el texto actual de 1953, supone un cambio importante con respecto al anterior, al introducir una gran rigidez. El nuevo procedimiento es una interesante combinación de iniciativa parlamentaria y subsiguiente ratificación popular de la revisión constitucional. Tras la iniciativa de reforma, se han de convocar elecciones. Si la nueva cámara, especialmente llamada para ello, hiciese prosperar las enmiendas, se acabaría en un referéndum. Una vez concluido este proceso, el rey sanciona la proposición, entrando inmediatamente en vigor.

    La organización territorial del Estado

    Dinamarca es un estado unitario modelo: pequeño en extensión, no muy densamente poblado y con una clara igualdad distributiva. El reino se encuentra dividido en 17 condados, agrupados en 5 regiones.

    Esta situación ha provocado una reestructuración de las entidades locales, que fundamentalmente ha consistido en una unión o una fusión de los municipios a partir de los años 60 y 70.Otra consecuencia ha sido el aumento espectacular del empleo local. La cuestión queda planteada en los siguientes términos: si bien se trata de una descentralización administrativa de servicios, su volumen es tan grande, que resta poco para el Estado, y bordea los límites de una descentralización cualitativamente distinta.

    Por otro lado, y en otro orden de cosas, la soberanía del estado danés incluye dos territorios distantes de la península de Jutlandia y sus islas adyacentes: el archipiélago de las Feroe y Groenlandia. Ambos territorios han pasado con el tiempo de ser colonias a convertirse en provincias, si bien disfrutando de sendos estatutos de autonomía, que las diferencian claramente del resto del país.

    Las instituciones del Estado

    La jefatura del Estado: la Corona

    El sistema danés es una monarquía constitucional. El Rey es el Jefe del Estado y el símbolo de la unidad del Reino. Además, en la letra del texto constitucional, conserva unos amplios poderes, fundamentalmente ejecutivos, que en la práctica no tiene.

    Su reconocida autoridad es ejercida por los ministros, presidiendo formalmente el Consejo de Ministros, aunque éste tome decisiones en su ausencia y aquel necesite el refrendo ministerial para cualquier acto de estado.

    La sucesión al trono danés viene regulada de forma explícita en el anejo a la Constitución, estableciendo la dinastía reinante como ya está dicho. Tienen preferencia la descendencia directa, y dentro de ésta, la línea masculina sobre la femenina, y en caso de personas del mismo sexo, la de más edad. El heredero de la corona contraerá matrimonio con el consentimiento del parlamento y del rey, otorgado en Consejo de Ministros.

    El poder legislativo: el Folketing

    La gran modificación que incluye el texto constitucional de 1953 es la introducción del monocameralismo. El Folketing, la antigua cámara popular, se convierte en la única.

    El Folketing tiene 179 miembros, y teóricamente su legislatura dura 4 años, sólo que la práctica de la disolución anticipada está convirtiendo los madatos en casi bianuales.

    El modelo parlamentario danés impone una mecánica de estrecha relación entre la cámara y los ministros. El parlamento goza lógicamente de potestad autonormativa, por lo cual organiza libremente su trabajo y elige sus órganos de gobierno.

    La iniciativa legislativa que descansa tanto en el parlamento como en el gobierno ha sufrido, como en casi todos los sistemas del mundo, un fuerte desequilibrio a favor del último. El proceso legislativo impone un sistema de triple lectura de los textos, necesitando un quórum de más de la mitad de sus miembros. Está, además, institucionalizada la consulta a los grupos de interés implicados.

    El Gobierno de Dinamarca no necesita votación de investidura, siempre se presume al confianza, salvo una declaración explícita en contra.

    La Constitución prevé el referéndum abrogativo. Un tercio de los miembros de la Cámara pueden solicitar la consulta popular, en el plazo de los 3 días hábiles siguientes a la votación definitiva del proyecto. El rey no puede mientras tanto sancionarlo.

    La figura del Ombudsman o defensor del pueblo es una institución de origen escandinavo, concretamente sueco. La Constitución alude a que el Parlamento nombra a una o dos personas, que no sean miembros de la Cámara, para controlar la gestión de la Administración civil y militar del Estado.

    El gobierno

    El desplazamiento de los poderes ejecutivos de la corona se ha efectuado a favor del gobierno (primer ministro y ministros). Los ministros serán responsables de la gestión del gobierno. El Consejo de Ministros es el lugar de reunión, deliberación y decisión sobre legislación y medidas políticas importantes.

    La institución del primer ministro presenta unas características peculiares. Los ministros pueden sufrir individualmente la retirada de la confianza. Ahora bien, si esta circunstancia concurre en el primer ministro, debe dimitir todo el gabinete.

    Pero sin duda, los 2 aspectos más interesantes del ejecutivo danés son el ejercicio del derecho de disolución y el mantenimiento de la práctica de los gobiernos minoritarios.

    El ejercicio del derecho de disolución aparecía cuando había una crisis de gobierno, gabinetes de por sí frágiles, al sustentarse en coaliciones resbaladizas. Aunque la coalición no ha sido el único recurso para gobernar, ya que Dinamarca ha ensayado muy frecuentemente la posibilidad del gobierno minoritario homogéneo, con apoyo exterior por parte de los pequeños partidos de centro. La pérdida de dicha confianza exterior genera en algunos casos la dimisión del gobierno, pero no la disolución anticipada.

    El poder judicial

    Queda garantizada la unidad jurisdiccional, al no estar permitido tribunal de excepción alguno, así como la inamovilidad de los jueces y la actuación de jurado, integrado por simples ciudadanos, en los procesos de instrucción criminal.

    La organización del poder judicial es piramidal, situándose el Tribunal Supremo del Reino en el lugar de máxima autoridad.

    Los partidos políticos

    La característica más visible del sistema de partidos danés es el multipartidismo. Desde el último cuarto del siglo pasado, Dinamarca fue el escenario de la formación de grupos políticos con bases sociales definidas. Hoy día, a pesar del transcurso de 100 años y del multipartidismo formal del que ya hemos hablado, existen 3 grandes familias partidarias: los conservadores, los liberales y los socialdemócratas. La proliferación de partidos viene provocada por escisiones dentro de los partidos- nodriza, y argumentada por los distintos puntos de vista que puede ofrecer una sociedad con desahogado poder económico.

    El partido liberal (Venstre) nació en 1870, fruto de la unión de diferentes grupos de ideología liberal, y siendo por lo tanto el partido más antiguo de Dinamarca. El partido luchó por la implantación del parlamentarismo, del sufragio universal, de la libertad de pensamiento, credo y expresión. Se preocupa por la posición de las minorías dentro del sistema político. En política exterior mantienen que la seguridad nacional danesa se basa en su pertenencia a la OTAN, a la Comunidad Europea y a las Naciones Unidas.

    El Partido Socialdemócrata (Sociademokratiet) nace en 1871, llegando en 1924 al gobierno, marcando igual que en el resto de los países escandinavos la etapa dorada de la socialdemocracia del siglo XX. El partido se ha convertido en un poderoso partido de masas, partiendo de una pequeña agrupación. Son los responsables de la implantación y desarrollo del estado del bienestar. Apoyaron la OTAN, desde una posición defensiva y como garante de la paz internacional.

    El partido radical (Det Radícale Venstre) fue fundado en 1905 y desde entonces siempre ha tenido representación parlamentaria. Ha formado gobierno en muchas ocasiones, fruto de las coaliciones. El discurso ideológico del partido predica la libertad política, económica y espiritual del pueblo. Defienden asimismo el principio de la justicia y la no violencia entre las personas y entre las naciones.

    El partido conservador (Det Konservative Folkeparti) nace en 1916 auspiciando la propiedad privada, la libre iniciativa y la libertad individual. Se ha ido convirtiendo de forma paulatina en un partido de gran influencia, en los últimos años a la sombra de la dominación socialdemócrata, participando en algunos gobiernos. Sin duda su papel más relevante lo juega desde 1982, fecha en que su líder se convirtió en primer ministro. Son partidarios de la pertenencia del país a las Naciones Unidas y a la OTAN.

    Antes de 1960 esos 4 partidos tradicionales y alguno más fueron quienes dieron nombre al multipartidismo danés. Después de aquella fecha, el surgimiento de nuevos partidos va a fragmentar aún más el espectro partidario del país.

    El partido socialista popular (Socialistik Folkeparti) nace en 1959 como escisión a la izquierda de la socialdemocracia, al abanderar un cambio en la sociedad.

    La década de los 70 va a fragmentar aún más el sistema de partidos con la aparición de otros nuevos, y coronando el fenómeno al pasar tras la convocatoria electoral de 1973, de 5 a 11 partidos con representación parlamentaria.

    El partido cristiano popular se fundó en 1970. No existía hasta aquel momento una organización política confesional de este estilo que, sin embargo, tanto se había desarrollado por Europa.

    El partido del Progreso nace en 1972, planteando un ideario basado fundamentalmente en la libertad individual, como rechazo a la intervención coercitiva y agresiva del Estado en las vidas de los ciudadanos y fomenta la implantación de instituciones de democracia semidirecta como el referéndum.

    El partido de los demócratas del centro fue fundado en 1973, constituyendo una nueva escisión, esta vez a la derecha, de los socialdemócratas.

    El Partido Verde surge en 1983, como aglutinador de una gran cantidad de movimientos medioambientales. Están vinculados al movimiento verde europeo. Están en contra de la Unión Europea.

    El Camino Común nace en 1986 como un partido de trabajadores socialistas.

    Los partidos políticos, gracias a la legislación vigente, disfrutan de subvenciones anuales por parte del Estado, según el número de votos obtenido en las elecciones, así como una cantidad más por grupo parlamentario.

    Los grupos de presión

    Uno de los rasgos más significativos de la cultura política de este país es la voluntad asociativa de sus ciudadanos.

    Los sindicatos presentan una alta tasa de afiliación, y mantienen unos fuertes lazos con los partidos hermanos.

    El sistema electoral

    Desde 1918, Dinamarca opera electoralmente con el principio de la representación proporcional. Hoy día, el sistema electoral surte una proporcionalidad extrema, lo que le configura lógicamente como un mecanismo complejo. De los 179 escaños que componen el Folketing, apartamos en primer lugar 4 (2 por las islas Feroe y 2 por Groenlandia), que son elegidos por mayoría relativa.

    Los 175 restantes se reparten a su vez: 135 distribuidos entre circunscripciones plurinominales. Los 40 escaños restantes, llamados suplementarios, se asignan a los partidos en proporción al porcentaje de votos que hayan obtenido previamente. Para acceder a los escaños suplementarios se precisa haber conseguido al menos uno por distrito, o el 2% de los votos. Este sistema se utiliza para corregir las desviaciones de proporcionalidad que pueden presentar a magnitud de los distritos. A mayor número de escaños suplementarios, se consigue mayor índice de proporcionalidad, siendo muy alto en el caso danés.

    La variedad de expresión del voto en Dinamarca es enorme, pudiendo variar desde la lista de partido a la expresión del voto de preferencia y la candidatura persona.

    El sistema electoral proporcional casi puro favorece a los partidos medianos y garantiza lógicamente una representación parlamentaria de las minorías, evitando la concentración fusionada de la oposición y perjudicando a los partidos pequeños y extremistas.

    La participación electoral es alta, a pesar de la gran cantidad de convocatorias electorales y referenda a que ha sido convocado el electorado danés.

    La cultura política

    Una sociedad compuesta por algo más de 5 millones de habitantes que podemos calificar de homogénea, el largo período de ensayo del estado providencia y la estabilidad política de la que ha gozado, configuran una cultura política democrática muy firme y asentada.

    Esa sociedad que llamamos homogénea presenta indudables contradicciones; por un lado, en el país está profundamente arraigado el luteranismo, y por el otro, la filosofía racionalista e individualista del siglo de as Luces, por lo cual la ciudadanía se debate entre el férreo moralismo luterano y la permisividad sin barreras.

    La división socioeconómica es fundamental en esta sociedad, caracterizada por una distribución bastante igualitaria de la propiedad de la tierra. El aumento del paro, de la inflación, del descenso de las exportaciones y la enorme deuda externa han sido los grandes debates nacionales, en un país que, no obstante, está presentando importantes síntomas de recuperación e incluso de crecimiento.

    Las relaciones internacionales

    La proyección exterior de Dinamarca plantea 2 vertientes principales: el escandinavismo y el europeísmo.

    La cooperación nórdica entendida como las relaciones que histórica, cultural y lingüísticamente sostienen los países del norte de Europa, es uno de los lazos exteriores que más potencia Dinamarca.

    En 1953 nace el Consejo Nórdico, integrado por Noruega, Suecia, Dinamarca e Islandia, integrándose Finlandia en 1956.

    A evolución de la economía internacional fue poniendo en claro para el país la necesidad de no apartarse del sistema económico de la Comunidad Europea, por lo cual aquí se abre la otra vertiente exterior, y bien controvertida para el país, su adhesión al Tratado de Roma. Después de un referéndum celebrado en 1972, Dinamarca ingresa como miembro de pleno derecho en la CEE a partir del 1 de enero de 1973, manteniendo desde siempre una postura peculiar con la Comunidad.

    Por otro lado, cabe señalar el alineamiento danés en el bloque occidental, sellado con su incorporación a la OTAN.

    FRANCIA

    Antecedentes históricos

    Francia pasa por ser el país de Europa en que la evolución política ha sido más agitada. Nos ofrece la imagen de una nación convulsa, incapaz, al parecer, de conseguir ajustes por procedimientos que no sean revolucionarios, en continuas rupturas y crisis. Todos los cambios de envergadura habidos en Francia han ido acompañados de debates teóricos importantes acerca de las instituciones políticas fundamentales del mundo moderno y que tienen gran importancia no sólo para el conocimiento de su realidad estatal, sino también para el de la de otros países europeos y no europeos que han recibido su influencia. La revolución de 1789 trajo la modernidad.

    Podemos distinguir 5 etapas en la trayectoria político- constitucional de Francia:

  • De 1789 a 1814, introducción de la idea democrática en el juego de las instituciones.

  • De 1818 a 1848, la era de la democracia burguesa.

  • De 1851 a 1870, la época del sufragio universal.

  • De 1875 a 1940, el gobierno de la Asamblea. III República.

  • De 1944 a la actualidad, gobierno provisional tras la liberación, IV República y V República.

  • La Constitución francesa

    La Constitución francesa del 4 de octubre de 1958 es el resultado de una crisis política que llegó a hacer temer una guerra civil: la sublevación del General Massu en Argelia al frente de un Comité de Salud Pública y que pedía el retorno al poder del General De Gaulle, el héroe de la liberación, apartado de la política desde 1946. El Presidente de la República llamó al General De Gaulle a formar gobierno y éste obtuvo a confianza de la Asamblea, así como la aprobación a un decreto de plenos poderes que le permitió actuar con gran celeridad, como un poder constituyente de hecho. En primer lugar, reformó el artículo 90 de la Constitución de 1946, que regulaba el mecanismo de revisión constitucional con lo que pudo hacer una Constitución nueva en un plazo brevísimo.

    La Asamblea Nacional se había puesto en manos del Presidente del Gobierno, otorgándole el Poder Constituyente con 3 condiciones:

  • Que la nueva Constitución no configurase un presidencialismo de tipo norteamericano.

  • Que el Gobierno no fuera responsable ante la Asamblea.

  • Que, además, precisara de la confianza de la Asamblea.

  • La Ley del 3 de junio de 1958, que otorga el Poder Constituyente al General De Gaulle, especifica que la revisión de la Constitución se llevará a cabo apoyándose en 5 principios:

  • La única fuente del poder es el sufragio universal.

  • Hay que separar realmente al poder legislativo del ejecutivo.

  • El Gobierno ha de ser responsable ante el Parlamento.

  • El Poder Judicial será independiente, con el fin de conseguir una protección eficaz de los derechos fundamentales y de las libertades públicas.

  • La Constitución regulará las relaciones de la República con los pueblos asociados.

  • El producto final de este enfoque habría de ser un texto constitucional híbrido que los autores no pueden clasificar unívocamente entre los regímenes presidencialistas y los parlamentarios, por lo cual se han acuñado expresiones como semipresidencialismo o neopresidencialismo.

    La Constitución resultante fue un texto conservador y hasta autoritario.

    La organización territorial del Estado

    Francia ha sido tradicionalmente considerada como el caso paradigmático del país unitario y centralizado. La organización napoleónica del Estado llevó esta centralización a sus últimas consecuencias. No obstante, a partir del imperio, la historia de Francia ha tenido altibajos. De hecho, la descentralización ya fue defendida durante la III República, aunque con escaso éxito, y también en la V. La IV fue centralizadora.

    El primer intento de dar carta de naturaleza a las regiones se produjo en 1964. Posteriormente, el General De Gaulle presentó un proyecto de descentralización regional que pretendía también mejorar la funcionalidad del Senado y que puso a referéndum en 1969, condicionando a su aprobación su continuidad al frente de la Presidencia de la República. El proyecto, sin embargo, fue rechazado. El segundo intento de regionalización de Francia se daría en 1972.

    Posteriormente, tras el triunfo de los socialistas en 1981, éstos promulgaron una ley marco de descentralización regional en 1982. Francia es desde entonces un Estado descentralizado. Hoy Francia es un Estado regional si bien estos entes territoriales no tienen con mucho la autonomía, la importancia y las competencias de las regiones en el sistema político italiano ni de las comunidades autónomas en el caso de España.

    Las instituciones del Estado

    La Jefatura del Estado. El Presidente de la República

    La Constitución no concede en realidad una extraordinaria cantidad de poderes al Presidente y, sin embargo, la supremacía presidencial en Francia ha venido siendo un hecho innegable. Era preciso esperar a que el Presidente y el Primer Ministro fueran de partidos distintos para ver en cuánto se reducía dicha supremacía.

    El Presidente de la República había comenzado siendo de elección indirecta, en la cual participaban las Cámaras, consejeros municipales, representantes de los consejos municipales de la metrópoli y representantes de los territorios de ultramar. En 1962 De Gaulle sometió a referéndum la forma de elección del Presidente de la República con el fin de hacerla directa por sufragio universal.

    Es evidente que la elección directa ha otorgado al Presidente una legitimidad parangonable a la de la Asamblea Nacional, lo que, por otro lado, era el único medio real de hacer verdad el propósito constitucional de establecer poderes independientes.

    El Presidente puede hacer dimitir al Gobierno, pero sólo si es de su partido; si es de partido distinto, únicamente mediante disolución anticipada de la Asamblea Nacional y ésta está sometida a un límite temporal: no puede haber otra en el año siguiente a unas elecciones.

    El Presidente es elegido por 7 años y es reelegible. El Presidente de la República ejerce las atribuciones que corresponden generalmente al Jefe del Estado en los regímenes parlamentarios, esto es, es un magistrado que ostenta la suprema representación de la nación, acredita a los embajadores, es el jefe supremo de las Fuerzas Armadas y muchos de sus actos requieren el correspondiente refrendo para ser válidos.

    Además de todo ello, la Constitución de 1958 aumenta considerablemente los poderes del Presidente en los artículos 11 y 16. El artículo 11 le faculta para convocar a referéndum cualquier proyecto de ley que afecte a la organización de los poderes públicos, que suponga una aprobación de un acuerdo de la Comunidad Europea o que implique la ratificación de un tratado que, aunque sea constitucional, pueda incidir en el funcionamiento de las instituciones. Por el artículo 16 se otorgan plenos poderes al Presidente en los casos en que él lo juzgue necesario para el mantenimiento de la legalidad y en función de los intereses nacionales. Queda así configurado como un dictador constitucional, si bien conviene recordar que el artículo 16 contiene también una serie de requisitos y garantías para asegurar que el Presidente no abuse de sus poderes.

    El Parlamento

    El Parlamento de la V República vuelve a ser bicameral, como lo era el de la III. En la IV había sólo una Cámara legislativa. En todo caso, pocas veces ha habido en la historia de Francia un órgano parlamentario tan débil como el de la V República.

    Lo más llamativo de la regulación constitucional del Legislativo en la V República es la cantidad de trabas y restricciones impuestas al ejercicio de sus competencias más importantes, esto es, la normativa y la de control del ejecutivo.

    El Gobierno puede forzar la aprobación de proyectos de ley sin acuerdo del Parlamento y éste está sometido a un recurso previo de inconstitucionalidad lo que hace que su posición respecto al Consejo Constitucional sea de inferioridad. De igual modo, el Parlamento no puede deponer al Presidente de la República. En cambio, el Presidente sí puede disolver el Parlamento cuando lo estime oportuno.

    La Asamblea Nacional

    Está compuesta por 577 diputados elegidos por sufragio universal por un sistema mayoritario uninominal a dos vueltas. Es un órgano más poderoso que el Senado. Ambas Cámaras son colegisladoras.

    Ante la Asamblea Nacional se sustancia la responsabilidad política del Gobierno. Los gobiernos no están obligados a pasar una votación de investidura aunque en la práctica, por elegancia constitucional, lo hagan. La Asamblea Nacional puede, desde luego, forzar la dimisión del Gobierno mediante una moción de censura, muy estrictamente regulada. Pero, con anterioridad a ella, el Presidente de la República puede proceder a una disolución parlamentaria.

    El aspecto políticamente más interesante de las relaciones entre la Asamblea y el Gobierno deriva de un asunto aparentemente trivial: la diferente duración de los mandatos, de 5 años en la Asamblea y de 7 en la Presidencia. Siendo así, habría de llegar un momento en que la mayoría parlamentaria fuera de un partido contrario al Presidente. La cohabitación, sin embargo, como se denomina en Francia a esta situación, ha venido funcionando porque todo el mundo la entiende como algo provisional.

    La Asamblea Nacional sólo puede actuar en aquello que tiene expresamente permitido; el resto es ámbito exclusivo de la actividad gubernativa.

    El Senado

    El Senado es una cámara de representación territorial elegida por sufragio universal indirecto con base electora en los departamentos. La cantidad de senadores es proporcional al tamaño del departamento. El método de elección es diverso, según la cantidad de senadores del departamento. En los departamentos de hasta 4 senadores se sigue el método de escrutinio mayoritario a 2 vueltas en el mismo día. En la segunda vuelta puede presentarse quien no lo hiciera en la primera. En los departamentos con más de 4 senadores (14), el método es el proporcional con la media mayor. El mandato de los senadores es de 9 años, renovados cada 3 por terceras partes.

    En la actualidad, el Senado francés se compone de 315 senadores, de los que 305 representan a la Francia metropolitana y el resto, a los territorios de ultramar y a los franceses fuera de Francia.

    Su importancia es menor que la de la Asamblea Nacional por varios motivos: no puede exigir la responsabilidad política del Gobierno, si bien éste puede pedirle al Senado un pronunciamiento sobre una declaración de política general; además, en caso de discrepancia entre las dos, el Gobierno puede dar preeminencia a la posición de la Asamblea Nacional excepto en las leyes orgánicas sobre el Senado o en las leyes constitucionales.

    El Gobierno

    El carácter híbrido de la República francesa que, sin ser presidencialista ni parlamentaria, tiene elementos de ambas formas, se refleja necesariamente en la organización y funcionamiento del órgano fundamental.

    Corresponde al Presidente de la República el nombramiento del Primer Ministro. A instancias del Primer Ministro, el Presidente nombra también a los demás miembros del Gobierno, que no pueden ser parlamentarios. El Gobierno es responsable ante la Asamblea Nacional.

    Es el Presidente quien, tras consultar con el Primer Ministro, disuelve la Asamblea Nacional. Sin embargo, la Asamblea Nacional no puede forzar la dimisión del Presidente de la República.

    La responsabilidad del Gobierno está concebida de tal modo que su exigencia no conduzca con facilidad a la dimisión del gabinete. Una vez más, de lo que se trata aquí es de garantizar la estabilidad del ejecutivo. La estabilidad del Presidente es total, ya que se escuda en su Gobierno. Y también la estabilidad del Gobierno es grande ya que, en condiciones de mayorías parlamentarias claras es difícil que el Parlamento pueda sacar adelante una moción de censura y obligarle a dimitir.

    En ninguna parte se establece con exactitud cuál sea la composición del Gobierno. Tampoco está enteramente clara su organización.

    A la indeterminación orgánica viene a añadirse la funcional: una vez más, el resultado de encontrarnos con un órgano a medio camino entre el régimen presidencialista y el parlamentario. La indeterminación funcional se produce, sobre todo, porque varias de sus competencias se solapan con las del Presidente de la República.

    El poder judicial y el Consejo Constitucional

    La organización judicial francesa es un ejemplo típico de desarrollo del derecho llamado continental o de tradición romana, por referencia a los sistemas del Common Law. Quiere decir que la justicia administrada en nombre de la nación se basa en el sistema del derecho codificado.

    La organización judicial francesa, basada en un sistema estricto de acceso por oposición a la carrera judicial, compensado con los principios de independencia e inamovilidad judiciales, se corona con un Consejo Superior de la Magistratura, compuesto por 9 miembros, presidido por el Presidente de la República y con el Ministro de Justicia como Vicepresidente.

    Resulta difícil no ver en el Consejo Constitucional una instancia más de restricción de poderes y facultades del legislativo a la vista de sus competencias. El nuevo Consejo Constitucional de la V República es celoso de sus competencia y tiene gran importancia en el sistema político francés.

    El Consejo Constitucional está compuesto por 3 miembros nombrados por el Presidente de la República, 3 por la Asamblea Nacional y 3 por el Senado, todos ellos por un mandato de 9 años y con un Presidente con voto de calidad, también designado por el de la República. Son miembros vitalicios, salvo renuncia expresa, los ex Presidentes de la República.

    Las competencias del Consejo Constitucional son muy amplias y de gran importancia política. El problema que más se ha debatido doctrinalmente es el de la naturaleza jurídica del Consejo Constitucional. Evidentemente, dada su composición y su funcionamiento, no es un órgano judicial. Pero sí es un órgano jurisdiccional, al sentar jurisprudencia, al ser sus decisiones vinculantes para todos los poderes públicos y autoridades administrativas y jurisdiccionales y al ser competente para declarar la inaplicabilidad de una norma considerada inconstitucional.

    Los partidos políticos

    La V República nació en el contexto de una opinión reticente con los partidos políticos y de una cultura política que había llegado a ser crítica con ellos. La propia personalidad e ideología del General De Gaulle, contrarias a los partidos y favorables a las ideas de movimientos, explica bien el inicial carácter antipartitocrático de la V República.

    En verdad, a pesar del parlamentarismo racionalizado, de las trabas en el sistema electoral y de la imagen negativa de los partidos que se transmitía, éstos se consolidaron durante la primera parte de la V República. A esa consolidación vino a ayudar, paradójicamente, el hecho de que la Constitución de la V República en su artículo 4, consagre la existencia constitucional de los partidos políticos.

    El sistema de partidos de la V República configura lo que Sartori llama un pluralismo moderado que, para algunos, llega incluso a suponer un proceso de constitución de un bipartidismo entre izquierdas y derechas.

    Los partidos con representación mayoritaria en la Asamblea Nacional son los dos de la derecha que suelen formar coalición electoral. Las derechas nacionalistas gaullistas están agrupadas en torno al RPR (Agrupación por la República), en tanto que los sectores de las derechas tradicionales francesas (los sectores no proclives al bonapartismo) de la burguesía de corte liberal, se concentran en torno a la UDF (Unión por la Democracia Francesa)

    En las izquierdas viene siendo dominante el Partido Socialista Francés, que ha tenido una historia muy agitada y un carácter impreciso, sin que se sepa si es un tipo de partido de clase o catch-all. La derrota electoral socialista de 1993 fue de tal magnitud y tan hondas consecuencias, que movió a los principales dirigentes del partido a iniciar una nueva política de refundación.

    El otro gran partido de la izquierda, el Partido Comunista Francés (PCF), también ha conocido una gran variación en sus fortunas. Fundado en 1919, pasó por todas las etapas de la historia del movimiento comunista en la época del stalinismo y emergió luego de la Segunda Guerra Mundial como miembro de los gobiernos tripartitos entre 1944 y 1947 y con un 20% del voto aproximadamente. Su porcentaje electoral comenzó a descender desde el comienzo de la V República y el descenso se hizo más pronunciado a raíz del fracaso del Programa Común de la Izquierda, el triunfo socialista de los años 80 y el fin del comunismo a partir de 1989.

    Los años 80 han visto el surgimiento de partidos nuevos en Francia, a derecha e izquierda, pero que han alcanzado mucha menos importancia de la que se presumió en un principio. Los Verdes no han conseguido consolidar presencia parlamentaria.

    Los grupos de presión

    En el sistema político francés los grupos de presión tienen una fuerte presencia. Entre los más relevantes debe citarse en primer lugar a los sindicatos. Los más importantes de éstos son la CGT, CFDT y FO. La CGT ha sido siempre el sindicato controlado por el PCF. La CFDT es un sindicato de tradición católica.

    También de importancia política son las organizaciones empresariales, igualmente 3, aunque esta vez no estén divididas en función de criterios políticos, sino en virtud de la condición de los empresarios. Así, los grandes empresarios están organizados en la muy poderosa CNPF; los pequeños y medianos en la CGPME, mientras que los artesanos y trabajadores autónomos se encuentran en el CID- UNATI, asociación mucho más radical que las otras dos y que ha recurrido a veces a acciones violentas.

    Por último, debe señalarse con especial insistencia la gran importancia que tienen en el sistema político francés los grupos de presión agrícolas. La acción de estos grupos de presión ha llegado en ocasiones a tener trascendencia para las relaciones exteriores de Francia con algunos de sus vecinos europeos, especialmente España.

    El sistema electoral

    Dada la complejidad del sistema político francés, no es propio hablar de un solo sistema electoral, sino de 3: el de la Asamblea Nacional, el del Senado y el de la Presidencia de la República.

    El sistema electoral a la Asamblea Nacional ha sufrido algunas modificaciones en los últimos años. Durante el mandato socialista se ha reformado dos veces el sistema. En 1985 se pasó al sistema proporcional en circunscripciones plurinominales con listas bloqueadas y cerradas. Posteriormente, para las elecciones de 1988, las derechas volvieron al sistema mayoritario a dos vueltas.

    En cuanto al Senado, se trata de un órgano elegido mediante sufragio indirecto. Los senadores son elegidos por sufragio mayoritario a dos vueltas en circunscripciones uninominales por un colegio electoral de unos 100.000 electores compuesto por los diputados, los consejeros generales y los delegados de los consejos municipales.

    La elección del Presidente de la República, por último, se hace por el procedimiento de la mayoría absoluta a dos vueltas en circunscripción nacional, presentándose a la segunda tan sólo los dos candidatos que más cerca hubieran quedado de la mayoría absoluta.

    La cultura política

    En la cultura política francesa ocupa un lugar destacado la conciencia del pasado revolucionario. La tradición revolucionaria tiene su manifestación más evidente en 5 aspectos de la conciencia política francesa que han llegado hasta nuestros días y forman parte de la cultura política contemporánea de Francia. Son: los derechos humanos, el carácter democrático e igualitario de las instituciones, la desconfianza frente al poder judicial, el laicismo y la tendencia al bonapartismo.

    El excepcionalismo francés, como el inglés, está basado en la convicción de la superioridad de la cultura francesa no sólo ya fuera de Europa, sino dentro de ella. Esa conciencia de superioridad francesa da paso a una mentalidad nacionalista que fácilmente se convierte en chauvinista.

    Las relaciones internacionales

    La política exterior francesa se articula en 2 frentes en los que el país tiene considerable fuerza:

  • El ámbito europeo.

  • El ámbito del antiguo imperio.

  • Esta última proyección mantiene la condición de potencia mundial de Francia que, al tener intereses prácticamente en todo el planeta, ejerce una influencia global muy superior a lo que su poderío militar y económico real permite suponer.

    En el ámbito europeo, Francia fue una de las principales animadoras del proceso de integración europea a través de los Tratados de Roma. La justificación del proceso de integración europea era garantizar que no volviera a haber una guerra europea a causa de un enfrentamiento entre Francia y Alemania. Francia es hoy día, junto a Alemania,la principal impulsora de la idea de la CE como potencia económica, comercial e industrial que pueda dar la réplica a las otras dos potencias económicas mundiales, los Estados Unidos y el Japón, si bien Alemania tiene una actitud más librecambista donde Francia es más tendente al proteccionismo.

    En la vertiente del antiguo imperio, la actividad de Francia ha cambiado de signo. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la República se enfrentó con ánimo belicoso al inevitable proceso de descolonización. A diferencia de Inglaterra, Francia no había creado ninguna colonia que tuviera mayoría de población blanca que constituyera la clase gobernante del nuevo país. En todas las colonias francesas sería la población autóctona la que heredara la tarea de organizar el Estado. Francia se opuso por las armas a la independencia de Indochina y a la de Argelia. En ambos casos la metrópoli hubo de reconocer su derrota.

    Durante la Guerra Fría, Francia mantuvo una actitud de relativo distanciamiento frente a los dos bloques. Partícipe en el occidental (si bien no integrada en la estructura militar de la OTAN) fue la democracia liberal que siempre mantuvo abierta la vía del diálogo con la Unión Soviética y con la República Popular China. 2 razones ha habido para ello:

  • La tradicional relación privilegiada entre Francia y Rusia, cuyos círculos dirigentes eran afrancesados.

  • La existencia de un poderoso PC dentro de sus fronteras.

  • GRAN BRETAÑA

    Antecedentes históricos

    El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, nombre oficial que ostenta este sistema político desde que reconoció la independencia de la República de Irlanda en 1921, es el sistema político más antiguo, esto es, el primer sistema político en el sentido moderno del término, que ha llegado hasta nuestros días sin conocer cambios básicos en sus estructuras que permitan hablar de ruptura o de discontinuidad del sistema.

    El sistema político británico muestra una continuidad que algunos remontan al primer documento constitucional de la monarquía, la Magna Charta de 1215. No obstante, no puede ignorarse la ruptura revolucionaria del siglo XVII, concretamente las revoluciones de 1640 y la llamada gloriosa de 1648, porque son los primeros ejemplos de revoluciones burguesas de la historia y también las que, precisamente, dan paso al carácter moderno del sistema político británico.

    Sin embargo, una vez restaurada la monarquía en 1689 en la persona de Guillermo de Orange, el sistema político ha mantenido una sólida continuidad hasta el presente y ha sido capaz de integrar en su funcionamiento normal cambios sustanciales que en otros lugares hubieran provocado rupturas del sistema político bajo forma de revoluciones, reacciones o guerras civiles. Inglaterra mantuvo la monarquía parlamentaria en régimen de oligarquía, basada en la eficacia de la Magna Charta como documento constitucional originario del reino, actualizada con la ley de Habeas Corpus de 1679, el Bill of Rights, de 1689 y el Act of Settlement, de 1701, merced a la cual se unen las coronas de Inglaterra y Escocia y nace el Reino de Gran Bretaña. Se produce posteriormente la independencia de las colonias de América del Norte, el reconocimiento de la independencia de la República de Irlanda en 1921 y la institucionalización de la Commonwealth por el Acta de Westminster de 1931.

    La Constitución británica

    La organización territorial del poder

    Gran Bretaña es un estado unitario pero descentralizado a través de una estructura de distribución territorial de raigambre histórica y tradicional que es el local government. Esta tradición de gobierno local forma parte de la conciencia británica de garantía de las libertades.

    La organización del gobierno local se compone de condados; éstos, a su vez, comprenden distritos rurales y distritos urbanos; los distritos rurales se subdividen en parroquias rurales, que es la división territorial menor en Gran Bretaña. Todos ellos están gobernados por consejos representativos. Los distritos urbanos que adquieren cierta dimensión se convierten en burgos, dotados de una carta especial.

    Por tradición también, las competencias del gobierno local son amplísimas y van desde la educación al orden público, pasando por la sanidad y el régimen de viviendas municipales. Sin embargo, a partir de la Segunda Guerra Mundial se ha dado un creciente proceso de centralización que se ha traducido en un aumento paulatino de competencias del Gobierno central a costa de las tradicionales del local government.

    A partir del decenio de 1970 y coincidiendo con un espíritu generalizado en Europa a favor del regionalismo, se avivó el nacionalismo de dos de las tres entidades nacionales que, además de Inglaterra, constituyen el conjunto de Gran Bretaña, esto es, el Ulster (Irlanda del Norte), Escocia y Gales.

    Aunque la personalidad de estas zonas del país con intensa conciencia nacional se ha respetado siempre, su estatuto legal no es, con mucho, parecido al de los estados federados en las federaciones y ni siquiera al de las regiones en el Estado regional.

    Las instituciones del Estado

    La Jefatura del Estado. La Monarquía

    El Jefe del Estado británico es el Rey. Se trata de una monarquía en la que las facultades del monarca han sido atemperadas por la legislación y la convención, hasta dar lugar a la figura que llamamos de monarquía parlamentaria. Por tal se entiende aquella forma de gobierno en la que el monarca respeta la soberanía popular encarnada en el Parlamento.

    La Corona simboliza la unidad del Estado en un sentido complejo, pues aunque este concepto de Estado carezca por sí mismo de relevancia jurídica para los anglosajones, ello no quiere decir que no se le otorgue cierta realidad. La Corona es así, no sólo el símbolo del Estado, sino también la personificación misma de la nación, como se sigue de su doble naturaleza de Jefatura del Estado y Jefatura de la Iglesia de Inglaterra.

    La Corona está regulada en su estatuto por diversas normas escritas y convenciones. La Monarquía inglesa está basada en el principio dinástico. En Gran Bretaña queda prohibido el acceso al trono a los católicos o casados con católicos, lo que plantea problemas con el mandato de igualdad, pero se justifica argumentando que el Rey británico es la cabeza de la Iglesia de Inglaterra.

    Los poderes de la Corona son de diverso tipo. En primer lugar, tiene facultades de carácter ejecutivo. Nombra al Primer Ministro y a su gobierno y acepta su cese. También tiene facultades en política exterior, como declarar la guerra, acordar la paz y acordar los tratados internacionales. Todas ellas son facultades puramente ceremoniales sujetas a la institución del refrendo.

    La institución del refrendo libera al monarca de toda responsabilidad y deja reducida la prerrogativa regia a los límites más estrictos. La persona del Rey es inviolable y goza de toda clase de preferencias en los procedimientos.

    El Parlamento

    La Cámara de los Comunes

    El Parlamento británico está compuesto por el Rey y por las dos cámaras legislativas, la de los Comunes y la de los Lores. En la lucha que se entabló entre ambas cámaras, la de los Comunes resultó innegablemente victoriosa y hoy es sinónimo del Parlamento británico y depositaria verdadera de la soberanía popular, ya que es electiva. El principio constitucional británico por excelencia es que el Parlamento es omnipotente. El Parlamento puede hacerlo todo y no hay órgano que pueda revisar la legislación parlamentaria. Por eso, en Gran Bretaña no hay control de constitucionalidad de las leyes.

    El Parlamento británico sólo conoce un límite a sus poderes, que es él mismo.

    En cuanto a la legislación, aunque la iniciativa corresponde a ambas cámaras, lo habitual es que recaiga sobre los Comunes. Toda propuesta de ley debe ser aprobada por ambas cámaras y sancionada por el Rey.

    En segundo lugar, la Cámara de los Comunes ejerce una función de control del Gobierno. Aunque existen las figuras del voto de confianza y la moción de censura, en realidad, la votación de cada proyecto de ley viene a ser un voto de confianza.

    La aceptación de la soberanía parlamentaria y la existencia del bipartidismo con sistema electoral mayoritario, que ha permitido la formación de mayorías parlamentarias cómodas con escasas excepciones, dota de una extraordinaria estabilidad y solidez al ejecutivo británico.

    En tercer lugar, la Cámara de los Comunes ejerce una función de dirección u orientación política, al concentrar sus debates en los aspectos generales de la legislación, ya que los técnicos quedan casi por entero cubiertos por las comisiones.

    La Cámara de los Lores

    La cámara alta del Parlamento es hoy, en muchos aspectos, única en el mundo. Con una composición no electiva y muy numerosa es una supervivencia de los días lejanos de la Monarquía inglesa. Su existencia es una prueba de la capacidad inglesa de aunar tradición y modernidad.

    Hay 5 clases de Lores:

  • Los Lores hereditarios que son los componentes originarios de la Cámara, los auténticos pares del Rey.

  • Los Pares vitalicios, nombrados por el Monarca, de acuerdo con la Ley de Pares Vitalicios de 1958, entre personas que hayan prestado servicios relevantes al país.

  • Los Lores espirituales.

  • Los Lores judiciales, que pueden ser 11.

  • Los Pares de Escocia.

  • A la vista de esta composición se comprende que la cámara de los Lores sea considerada en Gran Bretaña como un órgano moderador y también conservador y hasta reaccionario, no siendo infrecuentes las voces que piden su abolición como un anacronismo o, cuando menos, su reforma para adecuarla a los tiempos.

    Paradójicamente, al haber perdido muchas de sus funciones, la Cámara de los Lores cumple las que le quedan de un modo más satisfactorio. En realidad, la auténtica función de la Cámara de los Lores es la de revisión legislativa y judicial, ya que los 11 Lores judiciales son el Tribunal Supremo del Reino.

    La Cámara de los Lores carece de poder prácticamente para controlar al gobierno. Pero si los Lores no pueden controlar al gobierno, éste sí puede valerse de aquéllos.

    El Gobierno

    El gobierno de gabinete tiene su origen en el Privy Council, consejo asesor del Monarca para casi todos los asuntos de la gobernación del Estado y dentro del cual fueron singularizándose sucesivamente diversos cometidos específicos o secretarías. En un primer momento, los miembros del Privy Council son designados directamente por el monarca, quien lo usa como órgano ejecutivo, legislativo y judicial. Tras la revolución del siglo XVII, las facultades del órgano se vieron muy mermadas. Con al reforma de la lista civil del Monarca, el Parlamento se aseguró un control mayor sobre el gabinete. Según la reforma, el Rey tenía que cubrir parte de su presupuesto solicitándolo del Parlamento, por lo que pronto estuvo interesado en nombrar personas que gozaran de la confianza del Parlamento, por lo que pronto estuvo interesado en nombrar personas que gozaran de la confianza del Parlamento. Este es el origen del gobierno responsable.

    El Gobierno y el Primer Ministro carecen de regulación jurídica escrita específica. Muchas de sus decisiones han de formalizarse a través del Privy Council como Orders in Council. La composición del Gobierno no está formalizada ya que, en realidad, depende de la voluntad del primer ministro. El Gabinete es un órgano político típico, encargado de coordinar y dirigir la labor de la administración pública.

    En realidad, el Gobierno británico es una estructura muy compleja a la que no puede llamarse órgano. El gobierno es sentido amplio, como depositario de la prerrogativa regia, está compuesto por el Privy Council, el Gabinete y los Ministros que no son del Gabinete. La pieza clave de esta estructura es el primer Ministro.

    • El PM ha de ser miembro de los comunes.

    • Es el responsable de la Administración Pública.

    • Es el dirigente del partido mayoritario.

    • Designa a todos los miembros del Gobierno.

    • Decide la composición del gabinete.

    • Todos los ministros han de ser miembros del Parlamento.

    • El PM cesa libremente a los ministros. El PM tiene poder de disolución, si bien el monarca puede no sancionar dicha disolución.

    • El Gobierno dimite al perder la mayoría en los Comunes.

    • El PM ejerce un poder absoluto sobre la jerarquía del Gobierno.

    • El PM preside el gabinete y algunas de sus comisiones más importantes.

    • El PM tiene amplísimas facultades de nombramientos.

    El gabinete es una institución de enorme importancia que, a través del uso abundante de la iniciativa legislativa, ha ido adquiriendo preeminencia sobre el Parlamento. Su número de miembros oscila en torno a 20. Es un órgano homogéneo, esto es, unipartidista. En el gabinete, las decisiones se adoptan por unanimidad y se entiende que el ministro discrepante presentará su dimisión. Por lo tanto, la responsabilidad es colectiva.

    El poder judicial

    La organización del poder judicial en Gran Bretaña es un elemento tan característico del sistema político como el Parlamento y la Corona, con los que le une un conjunto de relaciones que han ido variando a lo largo del tiempo.

    La organización judicial británica está basada en el Common Law y en el sistema de precedentes. Este sistema presupone un respeto cuasi total a las fuentes jurisprudenciales del derecho, a veces hasta excesivo.

    Los tribunales británicos han ido obteniendo su independencia a partir del siglo XVII. Desde el siglo XVII los autores atribuyen la libertad de los ingleses, de un lado al Imperio de la Ley y, de otro, a una administración de justicia independiente.

    La relación del poder judicial con el Parlamento presenta cierto interés. En principio, el Parlamento es soberano, lo que quiere decir que no reconoce a ningún poder por encima de él. Los tribunales se limitan a aplicar la ley. Por cierto, para aplicarla han de interpretarla y, al interpretarla, pueden modificarla a través del common law. Lo que no pueden hacer es anularla o suspenderla.

    Los partidos políticos

    A partir de la Gloriosa ya aparece consolidado el sistema bipartidista de los wighs y los tories. Las diferencias entre ambos partidos que, en el fondo, son partidos de la misma clase (burguesía) y que actúan en régimen de oligarquía a causa del carácter censitario del voto, se remiten exclusivamente al orden ideológico y teórico en general.

    En el siglo XIX se consolida la alternancia de los partidos en el poder y, además, obligados a cambiar por las circunstancias, los partidos se expanden y dotan de una estructura orgánica de implantación nacional permanente.

    Hacia finales del siglo XIX la organización sindical TUC organiza su propio partido que, a partir de 1906, se llamaría Partido Laborista, con la finalidad de hacer valer sus puntos de vista y sus reivindicaciones en el Parlamento. Este nuevo partido, de composición obrera y enarbolando la bandera socialista, habría de coexistir con los otros dos tradicionales, el Conservador y el Liberal, durante el primer tercio del siglo XX, hasta sustituir al segundo como uno de los 2 principales partidos británicos en 1922.

    El Partido Conservador, heredero de los viejos tories, es una curiosa organización. Con una gran base de afiliación es, en realidad, el primer partido que se organiza como partido de masas en el Reino Unido y en Europa. Tiene un carácter interclasista y hasta popular, que ha venido apoyando la concepción pragmática del partido, en el que caben desde propuestas conservadoras y tradicionalistas hasta otras de carácter liberal.

    El Partido Laborista es el correspondiente partido socialista británico. Fue el principal artífice del Estado del bienestar británico a partir de 1945 y en él conviven sectores radicales y moderados.

    Los dos grandes partidos británicos son estructuras orgánicas poderosas de alcance nacional que culminan en la celebración de un congreso anual, máximo órgano deliberante de cada partido.

    El actual sistema bipartidista se consolida a partir de 1945 y en los años 60 se da un surgimiento repentino de los pequeños partidos nacionalistas, hasta entonces sin representación parlamentaria digna de mención.

    Los grupos de presión

    Muchos autores han llegado a negar que en el sistema político británico existan grupos de presión en absoluto, debido a la tradición de que el Parlamento es el típico órgano de representación y al hecho de que, aun admitiendo su existencia, no tienen el mismo carácter evidente, público y articulado que en los Estados Unidos. Por otro lado, también es creencia generalizada en Gran Bretaña que la acción de los grupos de presión no debe ejercerse en el ámbito legislativo, sino en el ejecutivo y en el administrativo.

    No obstante, caben pocas dudas acerca de que una serie de instituciones, organizaciones y asociaciones ejercen una influencia determinante en el sistema político británico. En primerísimo lugar, la Iglesia de Inglaterra.

    Mucho más importantes son las organizaciones sociales y económicas. En primer lugar los sindicatos, organizados en centrales sindicales. Además está la organización empresarial.

    De gran importancia en un país de altos índices asociativos, como Gran Bretaña, son las asociaciones privadas, dedicadas a la defensa y protección de los derechos civiles y políticos.

    El sistema electoral

    El sistema electoral británico, muy sencillo, es mayoritario, uninominal, por mayoría simple y a una sola vuelta.

    Las circunscripciones son uninominales. En la actualidad la cantidad de escaños en el Parlamento británico es de 651, lo que supone 651 circunscripciones.

    El sistema electoral británico suele tropezar con una crítica habitual que señala un inconveniente concreto y, de hecho innegable: el sistema mayoritario simple deforma al máximo la proporcionalidad en la representación.

    Evidentemente, los partidos nacionalistas, muy minoritarios en sufragios, se benefician de la gran concentración del voto. Entre las ventajas del sistema electoral británico, por otro lado, ocupa lugar destacado el hecho de que permita la formación de mayorías parlamentarias. La existencia de tales mayorías facilita la labor de gobierno y garantiza la estabilidad política y la solidez del gabinete.

    La cultura política

    Inglaterra es una sociedad de larga tradición democrática. Es de señalar que en Inglaterra no ha habido movimiento fascista digno de mención y el partido comunista nunca tuvo importancia excepto en algunos círculos intelectuales que llegaron a compatibilizar su militancia comunista con la actividad de espionaje a favor de la Unión Soviética.

    El carácter democrático de la sociedad británica está basado, a su vez, en una convicción arraigadamente individualista de la vida social que hace concebir a los británicos el orden político como aquél que salvaguarda los derechos de la persona.

    El individualismo y su consecuencia democrática se engarzan en una sociedad de clases medias caracterizada por un predominio temprano de la burguesía y una decadencia de la nobleza que, sin embargo, no supuso la desaparición de ésta.

    El pasado imperial ha contribuido a dar a los ingleses una conciencia clara de su excepcionalismo. En realidad, casi todas las sociedades occidentales son excepcionalistas, pero cada una de ellas aduce sus razones justificatorias, siendo las de los ingleses la conciencia de haber sido los defensores de los derechos del individuo, los creadores del gobierno por consentimiento, los autores de la revolución industrial.

    Hoy en día se mantiene una intensa conciencia de singularismo insular.

    Las relaciones internacionales

    A partir de 1918 ha venido produciéndose una paulatina decadencia del antiguo imperio británico. El final de la Primera Guerra Mundial puso de manifiesto el declive internacional de Gran Bretaña y el auge sustitutorio de los Estados Unidos. Al final de la Segunda Guerra Mundial, tras comprobarse que Gran Bretaña era incapaz de defenderse de Alemania por sí sola, los Estados Unidos tomaron el relevo como potencia dirigente del mundo occidental. A partir de 1948, fecha de la independencia de la India, hasta el decenio de 1960 a 1970, Gran Bretaña perdió la casi totalidad de su antaño gigantesco imperio.

    A pesar de lo anterior, el Reino Unido sigue ostentando un lugar importante en el concierto internacional y, además, mantiene bastantes dependencias coloniales.

    Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, la política internacional de Gran Bretaña se alineó claramente en el campo occidental y atlantista, así como en la dirección de la guerra fría.

    Gran Bretaña pertenece a todas las organizaciones de la familia de la ONU, es miembro permanente de su Consejo de Seguridad y también de la OTAN.

    El Reino Unido accede a la Comunidad Europea en 1973, a iniciativa del Gobierno conservador y solamente después de que desapareciera el principal opositor a este ingreso que fue De Gaulle. No obstante, continúa habiendo reticencias notorias en Gran Bretaña hacia un proyecto de más estrecha unión europea, sobre todo en el Partido Conservador.

    Sin duda la institución más original de las relaciones exteriores de Gran Bretaña es su Commonwealth. Su origen se encuentra en un largo proceso histórico. A partir de 1926 y, sobre todo, del Estatuto de Westminster de 1931, se organiza esta comunidad como el conjunto de Estados que antes eran dominions, no exactamente colonias (Australia, Canadá, Nueva Zelanda y la Unión Sudafricana) y tienen claras aspiraciones al autogobierno. A partir de la Segunda Guerra Mundial, el ingreso de países de mayoría nativa, recientemente independizados, obligó a pensar en otro tipo de COmmonwealth. Desaparece el término dominion. El estatuto de la Commonwealth es hoy flexible y complejo. Formalmente hablando, los antiguos dominions reconocen la Jefatura del Estado de la Reina de Inglaterra (a excepción de la Unión Sudafricana).

    ESTADOS UNIDOS

    Antecedentes históricos

    Siendo una de las naciones más recientes del mundo occidental, los Estados Unidos constituyen uno de sus sistemas políticos más antiguos. Este sistema político aparece dotado de gran estabilidad que le ha permitido subsistir desde la independencia hasta hoy sin grandes crisis, salvo la guerra civil de 1861 a 1865. Su constitución, con sus enmiendas, es ya la Constitución escrita más antigua del mundo, pues data de 1787.

    Otro rasgo histórico que impregna la cultura política estadounidense, y está en la Declaración de Independencia de 1776, es la idea del gobierno por consentimiento.

    En las colonias tuvieron gran importancia 3 factores:

  • La mezcla mencionada de relaciones públicas y privadas.

  • Las cuestiones religiosas ya que, en muchos casos, se trataba de minorías perseguidas por razones confesionales.

  • Como consecuencia de todo ello, los pactos escritos de gobierno, es decir, lo que hoy llamamos constituciones.

  • Las 13 colonias británicas en Norteamérica, con leves diferencias entre ellas en cuanto a su naturaleza, pronto se gobernaron de modo análogo a la metrópoli, con sus respectivos poderes legislativo y ejecutivo. Los colonos se sentían súbditos de su majestad e ingleses de ultramar, protegidos, por tanto, por el régimen de derechos y libertades de los ingleses. Sin embargo, no estaba pensado que tuvieran representación en el Parlamento de Westminster y ahí comenzó el conflicto que llevaría a la independencia de las 13 colonias y a la formación del que es hoy el Estado más poderoso del planeta.

    La Constitución de los Estados Unidos

    Finalmente los partidarios de un gobierno nacional fuerte convocaron una conferencia en Filadelfia en 1787, en teoría con el fin de reformar los artículos de la Confederación y, en realidad, con el de redactar una Constitución nueva. Esta Constitución es la hoy vigente de 1787 que, una vez decidida, se pasó a ratificación de todos y cada uno de los Estados de la Unión. Sólo la rechazaron dos, que más tarde pasarían a formar parte de la Unión.

    La Constitución es un texto muy breve, que consta de siete artículos y es, además, razonablemente rígida, de forma que, no siendo sencilla, su revisión es posible. Dada su brevedad, su contenido es muy genérico, limitándose a señalar las líneas generales de las relaciones entre instituciones y entre instituciones y personas.

    No obstante, además de su brevedad, la Constitución presenta unos rasgos de índole muy general, pero muy interesantes, que vale la pena mencionar.

    El primer rasgo es el de carácter racionalista de la división de poderes. La Constitución estadounidense hace recordar siempre a Montesquieu. La división de poderes había de ser radical, absoluta, para lo cual era conveniente que los órganos que los ejercieran fuesen, asimismo, muy distintos. De ahí que cada órgano del Estado en los EEUU sea elegido de un modo diferente.

    El segundo rasgo es el que podríamos llamar el síndrome de la monarquía electiva y limitada. Los poderes del Presidente, al tiempo que numerosos, están sometidos a límites expresos.

    El tercer rasgo es su carácter verdaderamente fundacional. La Constitución estadounidense no solamente es explicable como una emanación de las relaciones económicas reales, sino también como un proceso real y empíricamente verificable de construcción de un Estado nuevo.

    La Constitución prevé también un curioso procedimiento de reforma que, al mismo tiempo, se utilizó en un principio para añadirle una declaración de Derechos. El procedimiento de las enmiendas, 26 hasta la fecha, ha resultado ser una vía eficaz de reforma de la Constitución y de adaptación de ésta a la realidad política y social.

    La organización territorial del Estado. El federalismo

    El moderno Estado federal nace en los EEUU. Este Estado federal reúne los requisitos que luego podrán exigirse a cualquier federación; una Constitución escrita, la unión de varios estados, el reparto de poder entre la autoridad central y las periféricas, la fuerza de la revisión judicial y un complicado sistema de enmienda constitucional en el que los Estados tengan igual peso.

    Originariamente el federalismo norteamericano, caracterizado como federalismo dual se encargaba de establecer claros límites a la acción de los órganos centrales sobre los locales. Pero, poco a poco, el Estado central fue aumentando su esfera de acción. Posteriormente, la implantación del Estado del bienestar, bajo la presidencia de Franklin D. Roosevelt, obligó a redefinir las relaciones entre la Federación y los Estados, habiéndose acuñado para ello la teoría del federalismo cooperativo, según la cual es preciso permitir la expansión de las funciones del estado federal y admitir que los estados federados administren directamente fondos federales a fin de garantizar el desarrollo equilibrado del país.

    Desde el punto de vista de la organización territorial del poder, los Estados Unidos se componen de 50 Estados federados que reproducen en escala menor el sistema político de la Federación: una constitución, un legislativo generalmente bicameral, un órgano ejecutivo que en los estados lleva el nombre de gobernador y un Tribunal Supremo en cada Estado.

    En términos políticos, la estructura en Estados federados es importante por 2 motivos: forma la base de la organización de los partidos políticos y contribuye a la selección de la elite política.

    Las instituciones del Estado

    La Jefatura del Estado. El Presidente de la República

    El sistema político estadounidense es la primita y modelo del presidencialismo más puro. La Presidencia de la República (que une en sí las funciones de Jefatura del Estado y Presidencia del Gobierno) es uno de los rasgos determinantes del sistema norteamericano. El Presidente, elegido por una compleja fórmula de voto indirecto, goza de una legitimidad democrática equiparable a la del órgano legislativo.

    El Presidente es elegido cada 4 años, y hasta 1951 no tenía límite expreso a la cantidad de mandatos. En ese año se aprobó la enmienda que limita a dos los mandatos presidenciales.

    La Constitución de 1787 otorga al Presidente el poder ejecutivo, por lo que al unir en su persona las dos funciones antes mencionadas de jefatura del Estado y presidencia del Gobierno, hablamos de un ejecutivo monista. El Presidente de la República viene a ser leader de su partido y es elegido sobre la base de un programa electoral o platform que es la articulación de las medidas concretas que se propone aplicar en los diversos campos.

    En cuanto a las funciones que cumple el Presidente, su misma multiplicidad y su carácter variado hace que afecten a los más diversos campos. Tiene funciones reconocidas en los más diversos campos de la vida política, que se pueden clasificar de la siguiente forma:

    • En el ámbito legislativo. La separación de poderes en los EEUU es muy grande, pero no absoluta. El Presidente no tiene iniciativa legislativa en sentido formal pero la ejerce, de hecho, a través de los mensajes que dirige al Congreso, en los que formula las líneas políticas de lo que luego quisiera ver convertido en normas legales. El Presidente se vale de los parlamentarios de su partido para que éstos presenten la legislación que propone. A cambio de ello, el Presidente puede ejercer su derecho de veto.

    • En el ámbito ejecutivo. El Presidente de la República es la figura primordial, ya que es el único responsable de la formulación de fines de gobierno puro. Puede nombrar a gran cantidad de altos cargos de la Administración del Estado, ya que es el Jefe de ésta. Asimismo, el Prsidente de los EEUU ejerce el mando efectivo sobre las Fuerzas Armadas.

    • En el ámbito judicial. Resulta decisivo que competa al Presidente el nombramiento de magistrados vitalicios del Tribunal Supremo. Dado que este órgano se ha atribuido la interpretación de la Constitución, los nombramientos de este tipo tienen una clara consecuencia política. Dispone asimismo el Presidente del derecho de gracia.

    • En el ámbito de la acción exterior. Las competencias del Presidente son aquí amplísimas. No solamente determina las líneas de la política exterior del país sino que, hasta 1973 podía sostener una guerra exterior por vía de administración del presupuesto y sin que mediara una expresa declaración de guerra del Congreso.

    • En el ámbito socio-económico. También aquí el Presidente tiene atribuidas numerosas competencias por vía convencional. Tiene en sus manos la articulación de la vida económica del país y la determinación omnímoda de su política económica.

    El poder legislativo. El Congreso

    La Cámara de los Representantes

    El poder legislativo de los EEUU es bicameral, como consecuencia de la naturaleza federal del Estado. De las dos Cámaras, la Cámara de Representantes responde al principio de representación personal de los ciudadanos. Esta representación se organiza en razón proporcional a la cantidad de habitantes de los respectivos Estados.

    La Cámara de Representantes tiene atribuida la función legislativa en igualdad de rango con el Senado.

    Además de la función legislativa, la Cámara de Representantes ejerce otras económicas, de relativo control del Gobierno y también judiciales.

    Uno de los motivos que explican porqué la Cámara de Representantes, estando concebida como un cuerpo colegislador, tiene gran parte de sus funciones compartidas y, hasta cierto punto, subordinadas al Senado, aparte de la estructura federal del Estado, es la brevedad de su mandato. La legislatura en los EEUU, en lo que hace a la Cámara, es de dos años. Lo que quiere decir que los estadounidenses han de votar cada 2 años a sus representantes.

    Dado el peculiar carácter del sistema estadounidense de partidos, las Cámaras no funcionan por estrictos criterios partidistas, como suele ser el caso en los sistemas parlamentarios. Dicho en otros términos, en los EEUU no hay disciplina parlamentaria de voto.

    Uno de los aspectos de mayor interés de la Cámara de Representantes es el de las relaciones con el Presidente y, en general, con el Gobierno de los EEUU. Dado el principio de rígida separación de poderes, estas relaciones son escasas, pero no carentes de complejidad. El Presidente no puede disolver las Cámaras y tampoco tiene un poder de veto absoluto sobre la legislación, de forma que si las Cámaras quieren aprobar medidas en contra de la voluntad presidencial, pueden hacerlo por la mayoría cualificada que conocemos. Por otro lado, el Gobierno no procede de las Cámaras, no es responsable ante ellas, y éstas no pueden hacerle caer mediante una moción de censura.

    La Cámara de Representantes- y el Senado- pueden tener mayoría de un partido contrario al del Presidente y el Presidente, por tanto, puede verse obligado a coexistir y gobernar con un legislativo hostil.

    El Senado

    La otra cámara colegisladora, el Senado, incorpora el principio de representación territorial de los Estados a razón de dos senadores por cada uno. Así, el Senado tiene 100 miembros.

    El Senado goza de gran importancia, siendo en algunos aspectos incluso superior a la Cámara de Representantes. Corresponde al Senado la competencia de ratificar o no los tratados internacionales firmados por el Presidente de la República y también los nombramientos hechos en el seno de la Administración pública y su propio Gobierno por el primer mandatario.

    Los senadores tienen un mandato de 6 años y el Senado se renueva por tercios cada dos años, con lo que, cada seis años, en un tercio de los estados coinciden la elecciones de senadores y representantes. En consecuencia, el Senado es una Cámara continua, que no conoce la disolución.

    El Gobierno y la administración pública

    El Gobierno norteamericano es un órgano de tan escasa importancia política en el sistema estadounidense que muchos autores ni siquiera lo tratan al margen de los órganos auxiliares de la presidencia. De hecho, no hay distinción entre Gobierno y Administración Pública, de forma que el primero es conocido también por el nombre genérico de Administración. Hay, sin embargo, un Gobierno, en el sentido de un conjunto de Ministros, esto es, de un conjunto de colaboradores directos del Presidente.

    Los Departamentos son las más amplias unidades administrativas y es el Congreso quien se encarga de establecerlas.

    La responsabilidad de los Ministros se sustancia ante el Presidente de la República, quien los nombra y los cesa libremente.

    Dado que el órgano más importante del gobierno estadounidense es la misma Presidencia, deben reseñarse aquí algunos de sus elementos auxiliares. El primero de todos es el gabinete de la Casa Blanca, que se encarga de organizar toda la tarea del Presidente. Otro órgano de gran importancia es el Consejo de Seguridad Nacional.

    El poder judicial y el Tribunal Supremo

    El sistema judicial estadounidense es una herencia directa del Common Law británico. La supremacía de una norma legal escrita explica en buena medida una de las mayores diferencias entre el poder judicial británico y el estadounidense.

    Por lo demás, encontramos en los EEUU un sistema doble de organización judicial, condicionada por la naturaleza federal del Estado: de un lado, la jurisdicción estatal y de otro, la federal. Las diferencias residen tanto en el ámbito de la copetencia como en el de la organización.

    La judicatura estadounidense está organizada de forma democrática. Jurado.

    El arquetipo de los órganos políticos es el Tribunal Supremo, la culminación de la organización judicial estadounidense. El Tribunal Supremo goza del máximo prestigio en los EEUU, lo cual no empece que sea un órgano político, dado que sus magistrados son nombrados por el Presidente de la República con asentimiento del Senado.

    Dentro del sistema de control difuso de constitucionalidad de las leyes en los EEUU, por el que cualquier órgano judicial puede dejar de aplicar una norma presuntamente aquejada de inconstitucionalidad y plantear una cuestión prejudicial a instancia de parte, el Tribunal Supremo es la instancia última.

    Los partidos políticos

    Los partidos políticos estadounidenses son poco parecidos a los de los países europeos. Su estudio es inseparable de su historia y su historia es bastante compleja. En principio, el sistema de partidos en EEUU ha seguido siempre un criterio bipartidista.

    En el siglo XX los partidos norteamericanos resultan ser un ejemplo vivo de los partidos de notables de Max Weber: su falta de estructura orgánica, su práctica ausencia de dirección nacional, la inexistencia de lo que puede llamarse una actitud programática hacen que este sistema de dos partidos, el Republicano y el Demócrata, sean laxas confederaciones de partidos estatales en las que se realiza, sobre todo, la voluntad de las elites dominantes en cada uno de los Estados.

    Desde un punto de vista ideológico, los partidos no son diferenciables entre sí por sus líneas programáticas entre otras cosas porque no existen tales programas. El electorado puede identificar más o menos a los demócratas con los partidarios del intervencionismo estatal y las políticas económicas keynesianas, mientras que los republicanos son más partidarios del abstencionismo estatal.

    Pro los partidos estadounidenses son meras maquinarias electorales que se ponen en marcha para recaudar fondos en los momentos de las elecciones. La recaudación de fondos es probablemente la actividad más importante de los partidos.

    Los grupos de presión

    El sistema político norteamericano es el más adecuado para el estudio de las funciones de los grupos de presión en las sociedades avanzadas contemporáneas por dos razones:

  • Porque es la sociedad en la que se da en mayor abundancia el fenómeno del asociacionismo, por ende, de los grupos de interés.

  • Porque, seguramente por este motivo, los grupos de presión tienen delimitados por vía normativa el procedimiento, los fines y las motivaciones de su actuación.

  • En los Estados Unidos, los grupos de presión pueden dividirse en las categorías siguientes:

  • Los grupos de presión privados de carácter económico.

  • Los grupos de presión privados con fines no lucrativos.

  • Los grupos de presión étnicos.

  • Los grupos de presión de carácter religioso.

  • Los grupos de presión tradicionales de la vida profesional.

  • Los grupos de presión institucionales, dentro de los cuales hemos de incluir departamentos y sectores enteros de la Administración Pública.

  • La gran proliferación de grupos de presión explica parcialmente la escasa relevancia que tienen los partidos políticos.

    El sistema electoral

    Los EEUU viven prácticamente en un perpetuo proceso electoral. Es raro que pase un año sin que unos u otros ciudadanos de la Unión sean llamados a las urnas por lo menos una vez, sino más.

    Los autores suelen señalar el elevado grado de abstencionismo del electorado estadounidense que, de hecho, tiene una de las cuotas de participación más bajas de Occidente, sólo superada por las de Suiza. La explicación de este fenómeno tiene 2 elementos: en primer lugar, la mencionada proliferación de consultas electorales; en segundo, el hecho de que al no ser censo electoral automático, sino voluntario, de forma que los ciudadanos deben inscribirse ex profeso para ejercer el derecho de voto, la votación requiere un esfuerzo suplementario, que induce a muchos ciudadanos a no hacer uso de tal derecho.

    Los EEUU implantaron el sufragio universal, no previsto en la Constitución, a través de una serie de enmiendas constitucionales que fueron ampliando paulatinamente el censo electoral.

    Concentrándonos en las elecciones federales, las del Congreso se hacen por el mismo sistema que las británicas. Cada dos años se elige a los representantes en la Cámara por un sistema mayoritario simple a una sola vuelta en circunscripciones uninominales. El sistema tiende a consagrar el bipartidismo y a producir mayorías operativas. El sistema de elección al Senado es también directo por mayoría simple si bien aquí la circunscripción es todo el Estado.

    Sin duda las elecciones más importantes y las que más huella dejan en la vida política del país son las presidenciales, un complejo fenómeno en el que juegan convenciones y ficciones diversas., La primera de todas que, aunque fueron concebidas como elecciones indirectas, han acabado siendo directas en la realidad, a causa de la vinculación de los compromisarios.

    En un primer momento, mediante elecciones primarias de los partidos en los Estados, estos designan a los delegados en la Convención del partido, que se hará en le verano de ese mismo año electoral. Los delegados están ya comprometidos con unos u otros candidatos a la designación por la Convención nacional y, de hecho, esto es lo que hace dicha Convención: designar al candidato de cada partido a Presidente de los Estados Unidos.

    A partir de ese momento nos encontramos ya en la campaña electoral en el sentido más propio del término. Posteriormente, en el primer martes después del primer lunes de noviembre, los electores pasarán a la votación. En esta se elige en cada Estado a los compromisarios o electores presidenciales en número igual a la suma de representantes y senadores de dicho estado. Al estar también vinculados los electores presidenciales y aplicarse un sistema mayoritario de lista en cada estado, la sola determinación de estos electores presidenciales equivale de hecho a la elección del Presidente.

    La cultura política

    Los EEUU han heredado el individualismo británico e, incluso, lo han magnificado, convirtiéndolo en la razón de ser y el fundamento mismo de su constitución como Estado. La declaración de independencia proclama como derechos de la persona la libertad, la igualdad y la búsqueda de la felicidad. Y sobre esta idea del valor preponderante del individuo y de sus oportunidades vitales se fundamenta toda la conciencia estadounidense.

    También al igual que la sociedad británica, la estadounidense es fundamentalmente moderada y de clases medias. Al igual que en Gran Bretaña tampoco en los EEUU han tenido importancia alguna las opciones políticas extremistas.

    Un rasgo característico de la mentalidad estadounidense, también enraizado en su conciencia de país joven y moderno es la idea de que toda organización social debe renovarse permanentemente o perecer.

    Además del individualismo, la tolerancia y el pragmatismo, otro valor que impregna la cultura política norteamericana, hasta el extremo de convertirlo en mecanismo explicativo, es el pluralismo. La plasmación político- social de este pluralismo es la doctrina del meeting pot (crisol de razas y culturas), que no ha sido eficaz nunca.

    Este conjunto de elementos conforman una forma especial de entender la vida que, nutriéndose asimismo de un conjunto de valores tradicionales, anclados en la familia, la carrera personal y el éxito profesional, recibe el nombre tópico de american way of life.

    En el plano internacional, el excepcionalismo estadounidense toma forma de un manifest destiny. Dicho en otros términos, también los EEUU tienen, según esta doctrina, una misión que cumplir: defender y fomentar los valores antedichos a través de la universalización de la democracia, de la que el país se considera adalid.

    Las relaciones internacionales

    La existencia de una política internacional de los EEUU arranca de la famosa doctrina Monroe, enunciada en 1822 precisamente como una de las formas de reconocimiento rápido frente a España de los Estados formados en lo que es hoy América Latina.

    La doctrina inauguró una evolución pendular en la historia de la política internacional estadounidense entre los sectores aislacionistas y los intervencionistas, que se produce a lo largo del siglo XIX y primeros del XX.

    La última etapa de aislamiento se inicia en EEUU en le momento en que termina la Primera Guerra Mundial, tras la intervención norteamericana en el continente europeo, decisiva para el resultado de la contienda.

    Al final de la segunda contienda ya no hay vuelta al aislacionismo sino que los EEUU tratan de afianzar su hegemonía sobre el mundo libre. Todo ello dibuja un panorama internacional de los años de 1940 y 1950 dominado por los EEUU que entra en lo que se llamó Guerra Fría, consistente en la convicción de que el comunismo tiene un ánimo expansionista que es preciso detener a través de la doctrina de Truman del containment.

    El proceso descolonizador, la aparición de nuevas naciones abrió un segundo frente en la estrategia global estadounidense y también en la de su enemigo: además de la política del containment, los EEUU elaboraron una justificación de su actividad permanentemente interventora en la periferia.

    Durante esta época los EEUU fueron el vértice de una serie de organizaciones defensivas de carácter regional (OTAN, SEATO, ANZUS) con las que tejió una tupida red de alianzas en contra de la Unión Soviética.

    Después de la caída del comunismo y la disolución de la Unión Soviética, los EEUU resultan ser ahora la única superpotencia en el mundo y parecen ir orientándose a admitir la función de gendarme mundial.

    JAPÓN

    1. Antecedentes Históricos.

    El caso de Japón es curioso por lo que supone que el país con un modelo más brillante de desarrollo económico capitalista occidental lo represente un país del extremo oriente. Japón inicia un desbloqueo de la sociedad tradicional con la llamada “Restauración Meiji”. Hasta entonces la sociedad se estructuraba en un fuerte poder de la clase militar y una supeditación de los demás estratos sociales a ella. Existía un Emperador o Tenno apoyado por una nobleza cuya función era meramente de intermediaria.

    La “Restauración Meiji” consistió en un debilitamiento del poder militar a favor del poder imperial. Comienza en 1867 con la modernización del país como bandera. El poder no cambiar realmente de manos si no que la “revolución” que se produce es una decisión tomada y ejecutada por un sector importante de la clase dirigente. Esta modernización planteó como objetivos la creación de un Estado moderno y el nacimiento y desarrollo de una economía moderna, lo que precisaba del desmantelamiento del sistema feudal que hasta entonces vigente. En 1889 se proclama la primera Constitución japonesa (más bien una Carta Otorgada). En ella consta que Japón tendría una monarquía limitada (o emperador) y un parlamento. Estaba fuertemente influida por la Constitución de Prusia.

    El Parlamento imperial se componía de dos cámaras: Nobles (nobleza, miembros de la familia imperial y otros designados por el Emperador) y Cámara Baja (diputados elegidos por sufragio censitario muy restrictivo). El crecimiento occidental de la economía japonesa supuso el encadenamiento internacional de la situación lo que alentó el discurso nacionalista radical de las organizaciones de extrema derecha. Esto supuso un debilitamiento del poder de los partidos en favor del poder imperial y militar.

    En los años 30 se fragua la disolución de los partidos, la movilización nacional de apoyo al gobierno imperial y el establecimiento de un fascismo militarista que supone la continuidad del régimen japonés.

    Tras la derrota en la II Guerra Mundial, firmada por el propio emperador, la política va a girar al ritmo de los EEUU. Preservando la figura del Emperador el país perdió su soberanía, impuesta su desmovilización y su desmilitarización y quedó obligado a pagar reparaciones de guerra.

    2. La Constitución Japonesa.

    En 1946 se proclama una nueva Constitución que configura a Japón como un sistema de gobierno parlamentario. El Emperador ahora será un simple Monarca constitucional.

    La Constitución de 1946 supone el reconocimiento de la soberanía popular frente a la imperial. El Emperador pasa a ser un simple símbolo del Estado. También implica que Japón renuncie expresamente (Art. 9) a la guerra rompiendo su tradición militarista. Esta Constitución, semejante a la de EEUU, se asienta en el principio liberal de la división de poderes.

    3. La Organización Territorial del Estado.

    La Constitución establece el principio de autoadministración local con lo que, a pesar de que Japón es un estado unitario donde las decisiones políticas se toman en Tokio, nos encontramos con 43 prefecturas municipales y 4 prefecturas provinciales. También hay 3.257 municipios.

    A diferencia del ámbito nacional, en las prefecturas el sistema de elección es presidencialista de gobierno y no parlamentario, pudiéndose dar el caso de que el Gobernador y la Asamblea sean de distinto partido político.

    El sistema político local de Japón ha pasado por distintas etapas desde la implantación de la democracia. Ha pasado desde la inicial extensión de los valores y las instituciones del nuevo régimen a la vida diaria de los ciudadanos realizando una amplia tarea de socialización democrática a un periodo de auge, coincidente con el crecimiento económico.

    4. Las Instituciones del Estado.

    4.1 La Jefatura del Estado: El Emperador.

    El Emperador ostenta un papel simbólico reflejo de la unidad del Estado Japonés y carece de poderes reales de decisión. Con la Constitución de 1946, y para que EEUU permitiese la existencia del Emperador, éste tuvo que abandonar sus cualidades religiosas públicamente.

    Así pues las funciones del Emperador son puramente simbólicas. Convoca al Parlamento y nombra al primer ministro a propuesta de él. Disuelve la Cámara de Representantes (baja) y convoca nuevas elecciones generales.

    4.2 El Poder Legislativo: La Dieta o Parlamento.

    El poder legislativo japonés presenta una estructura bicameral. La cámara baja lleva el nombre de Cámara de Representantes y está compuesta por 511 miembros. La cámara alta se denomina Cámara de los Consejeros y cuenta con 252 escaños. La legislatura de la primera cámara dura cuatro años, aunque nunca se suelen agotar. La duración del mandato de los Consejeros es de seis años y se elige por mitades, cada tres. Las cámaras establecen sus propias disposiciones internas.

    Al igual que ocurre en otras democracias parlamentarias, el desplazamiento de la iniciativa legislativa desde las cámaras al gobierno también es inmenso en Japón. Las votaciones en ambas cámaras se deciden por mayoría, necesitando un quórum de 1/3 de los miembros. Toda ley (incluida presupuestos) ha de ser aprobada por las dos cámaras, aunque si es rechazada o enmendada por los Consejeros la Cámara de Representantes puede aprobar el proyecto con 1/3 de la mayoría de los votos. Para cambiar algo en la Constitución se necesitan 2/3 a favor en cada Cámara.

    La Dieta cumple una importante labor de control del gobierno. Desde los mecanismos ordinarios hasta las medidas más contundentes como la moción de censura y el voto de confianza. La superioridad de la Cámara de Representantes sobre los Consejeros se muestra en cuatro puntos.

  • La investidura del Primer Ministro.

  • La aprobación de leyes.

  • La aprobación de los presupuestos de la nación y

  • La ratificación de Tratados Internacionales.

  • El Gobierno y la Administración Pública.

  • El poder ejecutivo japonés descansa en dos instituciones: el Primer Ministro (PM) y el Gabinete. El PM es la figura central de todo el sistema político. La capacidad de maniobra del jefe de gobierno nipón se encuentra mediatizada por el partido.

    El PM tiene que perteneces obligatoriamente a la Dieta. Tras la confianza obtenida en el Parlamento él es quien determina su gabinete. La responsabilidad del Gabinete es colegiada y el PM no puede ser considerado como un “primus inter pares” ya que todos los actos de sus ministros requieren de su firma. Del PM depende la disolución de la cámara baja, lo que explica su fortaleza en el sistema político. El PM también es el Jefe de la Administración Pública y es el Comandante en Jefe de las FFAA. Es quien dirige la política general de la nación, así como sus relaciones con el exterior.

    El Gabinete tiene, entre otras, las siguientes funciones: conducir los asuntos de Estado, concluir tratados con otros países, preparar presupuestos promulgar las disposiciones necesarias para el cumplimiento de la Constitución y el resto de la legislación. También tiene atribuciones de índole judicial como designar al presidente del TS y nombrar los jueces de aquel y los presidentes de tribunales inferiores.

    El Gabinete lo forman 20 miembros. Se llama Consejo de Ministros al compuesto por el PM los ministros de Estado (AAEE, Finanzas, Agricultura, Comercio Exterior, Transportes y Planificación Económica). Además se incluye como consejero al director del Banco de Japón. El PM cuenta con una oficina como coordinadora de la compleja Administración Pública. La rotación continua de los ministros del gabinete impide la implantación, el mantenimiento y la conclusión de la gestión de políticas. Pero la continuidad de la administración está garantizada por la fuerte burocracia existente ya que tan sólo son dos los cargos políticos de cada ministerio: el Ministro y el Viceministro. El resto del personal proviene de la carrera burócrata del servicio civil.

    Existe también la Conferencia de Viceministros Administrativos la cual acomete funciones de sub-gabinete. Salvo cuestiones políticas muy controvertidas dicha Conferencia suele aprobar rutinariamente casi todos los asuntos.

  • El Poder Judicial.

  • Su estructura judicial es piramidal siendo el TS la más alta instancia de apelación. Su presidente es la máxima autoridad judicial del país. El TS está compuesto por 14 jueces más, nombrados por el gabinete y refrendados por el electorado en las siguientes elecciones a la Cámara de Representantes.

    El sistema judicial japonés cuenta con unas comisiones de coalición civil y de familia compuestas por un juez y dos mediadores no profesionales, con la intención de interceder en las disputas, antes de llegar al contencioso oficial.

    La Constitución proclama la unidad jurisdiccional.

    5. Los Partidos Políticos.

    Seis son los principales partidos políticos de Japón: el Partido Liberal Democrático, el Partido Socialista, El Komeito, el Partido Socialdemócrata, el Partido Comunista y el Partido Socialdemócrata Unido. También existen partidos pequeños que pueden obtener relevancia en un momento dado.

    El Partido Liberal Democrático.

    Hegemónico durante 38 años (1955-1993) nace en 1955 tras la fusión de dos viejos partidos conservadores de preguerra: el Partido Liberal y el Partido Democrático del Japón. Su organización formal se basa en los órganos ejecutivos y los órganos consultivos. Y su organización informal, mucho más operativa, se sustenta en las facciones.

    La máxima autoridad del Partido es el Presidente. El Secretario General es un personaje muy importante, se encarga de la organización y es el responsable del planteamiento y realización de la política del partido, de su unidad, de su imagen, de las campañas y de sus relaciones con el entorno. También es relevante el presidente de la Comisión para la Investigación de Problemas Políticos, responsable de dirección política.

    Es un partido conservador, defensor del principio democrático de gobierno y economía libre de mercado y cercano a las posiciones de EEUU.

    El Partido Socialista del Japón.

    Es el segundo partido del país. Nace en 1945 y es heredero de los partidos de izquierda de la época de preguerra.

    Los líderes del partido son: el Presidente del Comité Ejecutivo Central, el Secretario General y los presidentes de las Comisiones de Finanzas, Planeamientos, Parlamento, Lucha Electoral y Control. El Comité Ejecutivo Central es el principal órgano de dirección y prácticamente equivale al grupo parlamentario.

    Su índice programático suele acusar una excesiva importancia de las posturas del partido respecto a EEUU, siempre distantes. Obviamente hay una preocupación por las clases trabajadoras y el respeto a los Derechos Humanos.

    El Komeito.

    Literalmente significa “partido para un gobierno limpio”. Es un partido confesional, budista (la religión mayoritaria es el sintoísmo).

    Su organización interna es disciplinada y de carácter casi militar, no en vano sus raíces se encuentran en la secta Soka Gakkai. La unidad de base es la familia, y a partir de ella se sustenta una estructura piramidal que corona la Central del Partido en Tokio. La peculiaridad de su estructura organizativa se manifiesta en que los cargos dirigentes no son elegidos sino designados por la cumbre.

    Hasta finales de los 70 era calificado por los expertos como un partido radical de derechas, pero un giro importante en 1978 provocó una cierta separación entre la religión y la política.

    El Partido Socialdemócrata.

    Nace en 1960 como una escisión del ala moderada del Partido Socialista. Es muy similar a éste. Sus objetivos políticos se orientan hacia los del socialismo democrático.

    El Partido Comunista.

    Nace en 1945 con un intento además de creación de un frente popular, que al no fraguar determinó el arrinconamiento del partido.

    Su estructura es la clásica de un PC. Muy centralizada, su Comité Central es su órgano de dirección, con su Secretario General al frente.

    Programáticamente el partido ha ido evolucionando en sus posturas sobre todo a partir de 1973, dónde se fueron revisando algunos conceptos del marxismo leninismo, aunque el devenir de los tiempos ha ido aislándolo de forma paulatina.

    El Partido Social Demócrata Unido.

    Nace en 1978 a partir de una nueva escisión del Partido Socialista y reclamando una mayor participación ciudadana y la extensión de los valores socialistas. Presenta una fuerte crítica hacia el sistema político japonés y aboga por las coaliciones como medio de subsistencia.

    Los años transcurridos han demostrado que este sistema de partidos no es estático, a pesar de las mayorías absolutas y de un reparto de votos similar. Hay una ascensión y una caída de los partidos escindidos y una búsqueda del espacio de centro continua. La fragmentación partidaria nipona se explica por las profundas y rápidas transformaciones sufridas por esta sociedad desde la II Guerra Mundial. La paulatina pérdida de importancia del tradicional mundo rural y el paso a una pujante sociedad urbana, el nivel de educación y el cambio en los valores incrementan la movilidad política y la creación de diferentes opciones.

    6. Los Grupos de Presión.

    La burocracia tiene un papel relevante como grupo de presión. Ya lo tuvo durante la época de la ocupación como gestora de la transición, ya que en la cultura política japonesa subyace una fuerte admiración por la clase burocrática. Es la encargada de redactar todos los proyectos de ley.

    Las corporaciones públicas como la compañía de ferrocarriles japoneses o la japonesa de teléfonos son otros grupos de presión importantes.

    Las organizaciones patronales gozan de una gran capacidad de presión y un enorme margen de maniobra. Se pueden identificar cuatro grupos de presión distintos dentro de ellas: la Federación Nacional de Organizaciones Económicas, la Cámara de Comercio e Industria del Japón, la Federación Japonesa de Asociaciones de Empresarios y el Comité Japonés para el Desarrollo Económico.

    Los sindicatos japoneses son el mayor grupo de presión de la izquierda. Doce millones y medio de personas está afiliada pero a pesar de esto tienen menos poder de presión que las asociaciones de granjeros pues están mucho menos unidos y, además, se sitúan en el ambiente urbano con lo que la política les aleja de comportamientos clientelistas y por lo tanto de la red de voto que tanto une en el mundo rural. El más grande de los sindicatos es el Consejo General de Sindicatos seguido de la Confederación japonesa del Trabajo, la Federación de Uniones Independientes y pequeñas asociaciones sindicales.

    Otros grupos de presión son los terratenientes y campesinos propietarios y los colegios profesionales. Los grupos religiosos (budistas, sintoístas y cristianos), los pacifistas y antinucleares, los medios de comunicación (con un poder inmenso), etc.

    7. El Sistema Electoral.

    El sistema parlamentario japonés plantea la celebración de elecciones para cubrir las dos cámaras legislativas de la nación así como los puestos electivos de los gobiernos regionales y locales. Para estar en el censo electoral es necesario tener 20 años. Las mujeres tienen voto desde 1945. Para ser candidato a la cámara baja es necesario tener 25 años y para ser Consejero 30.

    Todos los candidatos que aspiren a serlo deben presentar una fianza. Para proceder a las elecciones de los 511 representantes el país está dividido en 130 distritos plurinominales de tamaño medio (entre 3 y 5 por distrito).

    La elección de los 252 consejeros se efectúa por dos sistemas distintos. 100 son elegidos por un único distrito nacional, en listas de partido cerradas y bloqueadas, aplicando en el escrutinio la fórmula D´Hondt. Los 152 restantes se eligen, concurriendo en 47 distritos (prefecturales) de tamaño medio (ente 2 y 8 escaños). El elector dispone de dos votos: uno para la lista presentada en la circunscripción nacional y otro para un candidato en particular presentado sólo en la circunscripción prefectual.

    8. La Cultura Política.

    Los valores que sustentan la cultura occidental están siendo adquiridos por la sociedad japonesa, rica en otros valores que cuentan en su idiosincrasia y que algunos se definen por contraposición a aquellos.

    Los rasgos más característicos son: holismo frente al individualismo occidental, personalismo frente a lo impersonal y neutro, afectividad frente a racionalidad y valor de grupo frente a individuo.

    El ciudadano japonés no está frente a los poderes, sino con ellos. Es una persona respetuosa con la jerarquía y el principio de diferenciación social. En el trabajo la cordialidad guía las relaciones entre compañeros y el respeto filial para con los jefes y la empresa. El clientelismo es un comportamiento que se ajusta a su mentalidad.

    Japón venera a sus ancianos llegando a ser una gerontocracia. En ellos prima la obediencia, la disciplina, e consenso sobre el Derecho, la norma escrita e impuesta.

    El fatalismo y la resignación de lo que estaba destinado a ocurrir se aprecian en la argumentación japonesa. La corrupción es más vista como una parte inseparable del sistema que como un defecto de los políticos a los que no se aprecia de todos modos.

    Es la sociedad líder en consumo de información. En la prensa diaria intelectuales y expertos escriben artículos críticos, de opinión y científicos.

    9. Las Relaciones Internacionales.

    Se caracterizan por un triple aislamiento. 1. el geográfico, pues es una isla. 2. el económico, pues es la única potencia de la zona y 3. El político, pues también es la única democracia asentada de la zona.

    La derrota en la guerra, la rendición y la ocupación norteamericana han marcado la tutela de los EEUU sobre la posición internacional del Japón. La firma del Tratado de San Francisco por el que se ponía fin a la ocupación también les ataba afectivamente (y políticamente) a EEUU. Es el único país del mundo que se declara constitucionalmente pacifista.

    Japón ha estado atado por las decisiones que EEUU tenía con respecto a él. Sin embargo a partir de los 70 se ve un claro giro en su política, abriéndose más hacia otras zonas y siendo más independiente. Así Japón se acerca a Europa integrándose en el GATT y en la OCDE. Apoya los puntos de vista árabes (por el petróleo) enemistándose con Israel. En Asia se acercó primero a China y la URSS desde 1974 y después a Vietnam y Camboya. Más tarde se unió a la ASEAN para reforzar el eje Japón-Indonesia-Australia.

    En la ONU ha solicitado ser miembro permanente del Consejo de Seguridad, lo que no se le ha permitido. Y es miembro del verdadero órgano dominador del mundo: el G-8.