Sistema político mexicano

Poder político en México. Reformas sociales. Revolución mexicana. Asociaciones patronales. Presidencialismo

  • Enviado por: Chichi
  • Idioma: castellano
  • País: México México
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SISTEMA POLÍTICO MEXICANO

La formación del poder político en México.

El periodo comprendido entre los dos primeros tercios del siglo XIX fue el periodo de la anarquía, porque contempla un estado nacional que lo es sólo de nombre, sin control y el territorio, sin autoridad y contenido por una mirada de poderes locales cuya autonomía era el signo indudable de la debilidad de los poderes centrales.

En el aspecto económico, se trataba de una economía mercantil, lo era desde: principios de la Colonia; pero existen evidencias para demostrar que mientras no se dio un mercado nacional en amplia escala, la economía de México impuso al pías una particular división económica y política que la ligo fraccionada de esa manera, a distintas economías extranjeras.

Los elementos que influyeron para fortalecer el poder nacional durante el porfiriato fueron por un lado, el fortalecimiento del poder nacional mediante su transformación en poder personal y la sumisión, de grado o por la fuerza, de todos los elementos opuestos a este régimen, o a la conciliación de los intereses económicos en una política de privilegios, de estímulos y de concesiones.

En este mismo periodo, se presentó un crecimiento de las fuerzas productivas debido principalmente a: a) las inversiones extranjeras directas en los ferrocarriles, el comercio, la minería y la industria; b) la demanda externa de mercancías de exportación de bienes ascendieron más o menos en forma continua.

Por otra parte, la situación de las clases sociales en los inicios del México pos revolucionario es muy semejante a la vivida en el periodo próximo anterior, con dos excepciones: la destrucción de la vieja clase terrateniente y la aparición en el campo de una gran masa de pequeños productores. Creo que esto habría que cuestionario, el proceso fue largo y en realidad la clase terrateniente no fue "destruida".

Ahora bien, la manera de ejercer el poder hasta antes de la constitución de 1917 se caracteriza por una presidencia de la república que era un puesto dictatorial que guardaba poco respeto de las normas constitucionales. El uso caprichoso de facultades extraordinarias se hizo tradicional, así como el desprecio por los poderes legislativo y judicial. Las gentes se agrupaban en torno de individuos y no de principios. Los presidentes, los auxiliares del Ejecutivo y los diputados al Congreso a nadie tenían que dar cuenta de sus actos, salvo al pequeño grupo que los había llevado al poder.

En ese sentido, la constitución del 17 hizo uso de mecanismos para lograr una verdadera conservación del orden, entre ellos destacan, Prestigiar al Ejecutivo por medio de la elección directa del presidente (en la del 57 lo elegían los diputados) y fortaleciéndolo con facultades, que sólo indirectamente podría fiscalizar el legislativo.

Las reformas sociales fueron empleadas como instrumentos de poder; primero: constituyeron un eficacísimo dique contra toda clase de explosiones revolucionarias que tuvieran raíces sociales; segundo, hicieron del Estado un Estado comprometido (aunque a su arbitrio) con los intereses de las clases populares y dieron pábulo fácil a que se pensara y se teorizara la revolución como una revolución socialista; además fueron blandidas como un arma muy efectiva contra las viejas y las nacientes clases poderosas; en cuarto lugar, permitieron a los dirigentes del Estado movilizar a las masas.

En ese sentido, el autor señala que la constitución del 17 fue tardía en aplicarse ya que durante todo el ejercicio constitucional de Carranza, el presidente gobernó con facultades extraordinarias y ninguna de las reformas sociales fue puesta en marcha de modo convincente. Obregón y Calles, lo mismo que los presidentes que ocuparon la Silla durante la etapa conocida como El Maximato, si bien iniciaron el reparto agrario, esto fue en mucho respetando los Acuerdos de Bucareli, y las negociaciones con los propietarios de cada uno de ellos.

La revolución mexicana ha sido definida como una revolución democrático liberal, agraria y antiimperialista. Fue agraria y popular, pues apelaba de modo esencial a la movilización del pueblo para la lucha contra el orden establecido y recogía en sus banderas las demandas que reclamaba la condición de total sometimiento del pueblo trabajador en el campo y en la ciudad. Y fue antiimperialista pues la dictadura cifraba el desarrollo material del país en la entrega de sus recursos naturales al capital extranjero, y la revolución planteaba su rescate como exigencia necesaria e inmediata de su lucha con la dictadura.

En ese sentido, se puede señalar que la diferencia entre revolución política y revolución social radica principalmente en el hecho de que la revolución política está dirigida a destruir un poder político que, como el feudal se confunde directamente con la propiedad, haciendo de ella una propiedad privilegiada. Al poder político que se fundaba en la propiedad privilegiada sucede con esta revolución un poder político separado de la propiedad. Una revolución social, por el contrario, no sólo significa la destrucción del orden político existente, sino además la eliminación de la propiedad misma.

.¿ Cuáles fueron los resultados de la revolución mexicana? En primer lugar, siguió una línea de masas cuyo objetivo esencial era conjurar la revolución social, manipulando a las clases populares mediante la satisfacción de demandas limitadas (tierra para los campesinos, mejores niveles de vida para los trabajadores urbanos); más tarde, entre 1929 y 1938, las masas fueron enclavadas en un sistema corporativo proporcionado por el partido oficial y las organizaciones sindicales semioficiales y dentro del cual siguieron planteándose y resolviéndose las reformas sociales.

El nuevo régimen se fundo sobre un sistema de gobierno paternalista y autoritario que se fue institucionalizando a través de los años; en él se ha dotado al Ejecutivo de poderes extraordinarios permanentes que prevén un dominio absoluto sobre las relaciones de propiedad. (Art. 27) Y el arbitraje de última instancia sobre los conflictos que surgen entre las clases fundamentales de la sociedad (Art. 123).

El paso más importante de Calles para contener a las fuerzas dispersas y lograr un control absoluto del país, fue la creación del PNR. Lo que sucedía en aquel momento era que además de la dispersión de fuerzas militares, se había presentado el asesinato de Álvaro Obregón, este hecho caldeaba aun más los ánimos, de manera que era necesario poner en paz a los caudillos y a sus huestes. Calles esperaba que con la creación de este organismo se evitaran los desórdenes que había en cada elección y que poco a poco se fueran consolidando las instituciones de los gobiernos pos revolucionarios. Así el PNR quedó constituido el 4 de marzo de 1929; dadas las intenciones de Calles, en el sentido de aglutinar ,a las fuerzas de caudillos y caciques locales, el PNR, más que un partido político inició como una coalición de fuerzas bajo el mando de un Comité Ejecutivo Nacional a través del cual se imponía la voluntad de Calles.

En 1938 el Partido Nacional Revolucionario se convierte en Partido de la Revolución Mexicana y aglutina en sus filas a los principales sectores de la sociedad de la época el obrero, el campesino y el popular, Y para 1946 se convierte en el Partido Revolucionario Institucional, el cual fue hasta el año 2000 en un organismo dispuesto a encuadrar a las masas de trabajadores mexicanos.

En cuanto a las asociaciones patronales frente al partido oficial, estas quedaron al margen desde su semioficializacion, decretada por Cárdenas en 1936, sin embargo, no debe dejarse de lado que fueron semioficializadas para encuadrarlas políticamente dentro del diseño estatal.

Por su parte las clases sociales en el régimen posrevolucionario no juegan su papel a través de individuos aislados, sino a través de grupos reconocidos jurídicamente por el Estado y, en el fondo, de los círculos dirigentes encargados de representarlos y de tratar y negociar a cerca de sus intereses".

En cuanto a la negociación de las demandas sociales en esta etapa, la corrupción gubernamental constituye un fenómeno previsto y aceptado en este tipo de maquinaria política. La contrapartida es el trato con las organizaciones obreras, campesinas y de las clases medias: la negociación de demandas se lleva a cabo al nivel de dirigentes y sin saltar por ningún concepto los marcos institucionales establecidos. La alianza desde la época de Cárdenas, se concibe como unión y compromiso entre el Estado y las organizaciones, mediante los cuales ciertos puestos públicos, curules, subsidios, prestaciones para obreros, tierras o créditos para los campesinos, se otorgan a cambio de actos de adhesión al Estado o de fidelidad para el régimen.

El merito de haber consolidado la estabilidad política de México fue de Lázaro Cárdenas, Aunque la obra de pacificación del país después de 1917 fue obra de Obregón y Calles, en realidad a ellos sólo se les puede atribuir, el inicio de este proceso; en realidad, es a Lázaro Cárdenas a quien le corresponde el mérito de haber construido el Contrato Social populista a través del cual se consolidó la estabilidad política y social del México de la época.

El fenómeno más importante en la teoría política en México es el presidencialismo el cual ha planteado los más graves obstáculos para la comprensión de nuestro desarrollo histórico.

Las diferencias entre caudillismo y presidencialismo, radica en que son dos, fenómenos distintos, su tendencia es separarse y distinguirse netamente. Se dan como dos etapas de un mismo proceso, pueden y de hecho así ocurre, coincidir en un determinado momento. El caudillo es una figura propia de las sociedades tradicionales; el presidencialismo se sitúa en los movimientos sociales de modernización u occidentalización.

La manera en que se puso fin al caudillismo consistió en la limitación del poder de los jefes militares, la cual acompañó su destrucción física en los campos de batalla.

Los elementos que indican la transformación del régimen político de la época y el fin del caudillismo fueron la destrucción física de los caudillos, la profesionalización del ejército, la extensión de las comunicaciones, la conversión de los jefes militares en empresarios, la participación y final encuadramiento de las masas populares en el partido oficial, la intensificación de la reforma agraria y la entrega de aras a los campesinos. A partir de aquí se abre la etapa del presidencialismo, fenómeno de modernización del país que debe ser comprendido como la última forma que adquiere México de gobierno fuerte.

El objetivo principal de Calles al formar el PNR fue de hacer del partido un instrumento que le permitiera mantener su poder personal, es decir, se proponía la creación de un de un medio de control y difusión de los poderes de hecho al mando del Ejecutivo como lo demostró ser el partido oficial desde sus inicios.

El presidente que logró convertir al partido en una organización de masas fue Lázaro Cárdenas, el favor que se dispensó a las organizaciones populares, la formación de la CNC y la CTM con cuño reformista, la institucionalización del movimiento patronal en las cámaras nacionales de empresarios significaban la creación de poderes equilibrados y controlables en grado sumo y la reducción del poder personal (el poder personal de los empresarios, obreros, etc, las negociaciones se tendrían que hacer entonces desde las instituciones y no como acuerdos personales) a la más absoluta impotencia.

En esas circunstancias el poder presidencial derivaba directamente del cargo. Equilibrio y control de los poderes llegaban finalmente a coincidir con la función que el puesto de presidente estaba llamado a desempeñar en los términos de la constitución. Esto equivale a decir que el poder presidencial se despersonalizaba con una vertiginosa rapidez, que el presidente con tal independencia de su poder personal, sería siempre y ante cualquier circunstancia un presidente fuerte, simplemente por su calidad de presidente, es decir, por el poder de la institución presidencial.

En ese sentido y bajo ese orden de ideas, el presidente lo podía todo: repartir tierra hacer que nacieran industrias dónde él quisiera, decidir un conflicto laboral a favor de quien a él le pareciera mejor o del grupo o persona con quien estuviera más comprometido.