Sistema circulatorio y sus enfermedades

Circulación. Enfermedad cardiovascular. Anemia. Varices. Aneurisma aórtico. Arterioesclerosis. Colesterol. Hipertensión

  • Enviado por: Idisha
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
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Enfermedades del Sistema Circulatorio

Más del 25% de la población mundial tienen algún tipo de enfermedad cardiovascular , siendo uno de los más grandes causantes de muertes en el mundo y la primera causa de muerte natural. También en Chile la cifra circunda el 25% de las muertes durante anuales.

Debido a ala importancia que tienen el sistema circulatorio, y en especial el corazón, cualquier alteración en su forma o función, provoca trastornos circulatorios y como consecuencia daña la función de los tejidos vitales.

Desde el nacimiento hasta alrededor de los 5 años las dificultades que se presentan son, casi siempre, de carácter congénito. Después de esta edad se desarrollan las afecciones carácter reumático. Pasados los 35 años empiezan a manifestarse los problemas de las coronarias, la arteriosclerosis y la hipertensión arterial, que pueden terminar en un infarto cardiaco.

Anemia

La anemia no es una enfermedad sino una manifestación que se puede encontrar en varios padecimientos La anemia (del griego, 'sin sangre'), es una enfermedad de la sangre caracterizada por una disminución anormal en el número de glóbulos rojos o en su contenido de hemoglobina. Los glóbulos rojos son los encargados de transportar el oxígeno al resto del organismo y recogen bióxido de carbono de cada una de las demás células que conforman nuestro cuerpo, por esto los pacientes anémicos presentan un cuadro clínico causado por el déficit de oxígeno en los tejidos periféricos.

La anemia puede deberse a: 1) defecto en la formación de glóbulos rojos, ocasionado por déficit de nutrientes u hormonas; 2) excesiva destrucción de glóbulos rojos, habitualmente por determinadas enfermedades hereditarias, y 3) sangrado excesivo debido a cualquier tipo de trauma.

La aparición de anemia se ve favorecida en los niños por problemas en su alimentación, enfermedades heredadas y hasta el mismo crecimiento.

Los síntomas más comunes de la anemia son palidez, disnea, fatiga, astenia, falta de vitalidad, mareos y molestias gástricas.

La anemia más frecuente es la ferropénica, por déficit de hierro, elemento esencial para la fabricación de glóbulos rojos; se produce cuando aumentan las demandas de hierro del organismo para otras funciones, como en la infancia, adolescencia y gestación, o cuando existe un déficit de hierro en las dietas mal controladas. La anemia perniciosa se produce por un déficit de vitamina B12, esencial para la fabricación de glóbulos rojos, habitualmente por defectos de absorción intestinal de la vitamina B12 en mayores de cuarenta años, a veces por carencias alimenticias.

Angina

La angina no es una enfermedad, sino un síntoma de un trastorno fundamental. Típicamente experimentada como un dolor que aprieta el tórax, la angina es una señal que el músculo del corazón no está obteniendo suficiente oxígeno para satisfacer sus necesidades vitales. Cuando la demanda del cuerpo para el oxígeno excede su suministro, la isquemia ocurre. Si la isquemia tiene lugar en el corazón, el paciente puede presentar dolor del pecho conocido como angina. Los períodos prolongados de isquemia pueden conducir no sólo a dolor de la angina, sino también a un ataque cardíaco.

Aunque la arteriosclerosis es por mucho la causa principal de la angina, otras condiciones como los espasmos en la arteria coronaria, anormalidades del músculo del corazón mismo, coágulos sanguíneos que obstruyen las arterias, pueden deteriorar la entrega de oxígeno al músculo del corazón

Existen tres tipos de angina:

  • Angina estable: La angina estable puede ser sumamente dolorosa, pero su aparición es predecible; generalmente es desencadenada por un esfuerzo excesivo o el estrés y se alivia con el descanso.

  • Angina inestable: La angina inestable es una situación mucho más grave y a menudo es una etapa intermedia entre la angina estable y un ataque cardíaco.

  • Angina de Prinzmetal: Un tercer tipo de angina, llamado variante o angina de Prinzmetal, es causado por un espasmo de una arteria coronaria. Casi siempre ocurre cuando el paciente está descansando. Latidos del corazón irregulares son comunes, pero el dolor generalmente es aliviado de inmediato con tratamiento.

La angina casi siempre es un resultado de la arteriosclerosis; los factores de riesgo primarios para esta enfermedad son fumar, un nivel insalubre de colesterol, presión arterial alta, un modo de vida sedentario, la diabetes y la obesidad. La edad, el sexo, la historia familiar y los factores psicológicos también desempeñan una función en la angina.

Varices

Estas se producen cuando las venas pierden la elasticidad provocando que la sangre fluya en dos direcciones en vez de ir solo hacia el corazón. Las mujeres somos las más propensas a sufrirlas, cuatro veces más que los hombres

Varicoso significa dilatado en forma anormal e irregular. Las varices primarias, las más comunes, progresan hacia abajo en una o ambas venas de grueso calibre que se ubican cerca de la superficie e las piernas.

Las principales causas son que las paredes venosas se debilitan con el envejecimiento perdiendo elasticidad y por la falla de las válvulas interiores, normalmente, ellas ayudan a mantener el flujo sanguíneo desde las piernas hacia el corazón, pero al abrirse no pueden mantener el flujo hacia arriba y la sangre se estanca.

Entre los síntomas más comunes se presentan dolor y adomenciemiento en las piernas, las venas se abultan y en ocasiones se presentan con un tono azulado, la piel que está sobre la vena se vuelve seca e irritada, en cierto casos puede haber sangramiento y pueden aparecer úlceras cerca del tobillo, cuando se sufre algún golpe.

Aneurisma Aórtico

Un aneurisma es una abobamiento o balonamiento de una pared arterial. Generalmente, se produce cuando ésta se produce se debilita ose daña por la acumulación de los depósitos grasos que contienen colesterol. Otros factores que influyen son la presión sanguínea elevada, el hábito de fumar, el sexo masculino, edad de 55 años o más y la historia familiar.

Una vez que la elasticidad ha disminuido, la fuerza de cada latido cardíaco puede hacer que una arteria, se dilate y se tuerza.

Cuando ocurre en la arteria más grande del organismo, la aorta, se produce una aneurisma aórtico abdominal. Su diámetro fluctúan en ¾ y 1 pulgada. Los pequeños aneurismas que tienen menos de 2 pulgadas rara vez se rompe.

El peligro del aneurisma aórtico abdominal es que tenga fugas o se reviente, causando una hemorragia que pone en peligro la vida. Sólo unos pocos sienten dolor en la espalda a medida que su alteración se agranda. La mayoría, en cambio, lleva el problema en forma silenciosa.

Arteriosclerosis

Son las arterias estrechadas o bloqueadas. Es ala acumulación de depósitos grasos que contienen colesterol en las paredes internas de las arterias. A medida que la placa se desarrolla, el interior de estos grandes vasos se estrecha, con lo que se reduce el flujo sanguíneo. Cuando esto ocurre en las arterias coronarias se produce un tipo de dolor en l pecho denominado angina pectoris.

El crecimiento de la placa también determina que la parte interna se estos caso se vuelva irregular y rugosa. Un desgarro (ruptura) en la placa puede provocar un coagulo sanguíneo. Este, al impedir el flujo de sangre al músculo cardíaco (miocadío) habitualmente causa un ataque al corazón.

A través de una cirugía a corazón abierto se une una arteria o una vena de otra parte del cuerpo a la arteria estrechada, haciendo una derivación.

Su desarrollo es silencioso e indoloro. Se caracteriza por la formación de depósitos grasos en las paredes de las arterias. Esta acumulación aparecen como protuberancias llamas placas, las que van aumentando de tamaño y estrechando cada vez mas el interior e estos vasos. La consecuencia es que el flujo de sangre disminuye y si esta reducción ocurre en las arterias coronarias, desencadena un dolor llamado angina pectoris.

A medida que crece la placa, las paredes se tornan irregulares y pueden romperse o fisurarse. Entonces, se forma un coagulo cuyo peligroso destino es detener el paso de la sangre o desprenderse y tapar una arteria más adelante.

Si el flujo cesa y deja se irrigar una porción del corazón, se produce un infarto, si sucede lo mismo pero con una parte del cerebro, sobreviene un accidente vascular cerebral.

Colesterol

El colesterol es una sustancia cerea, como grasa o lípido. Aun cuando muchos lo identifican como un veneno, nadie puede vivir sin él.

Es fundamental para la membranas celulares del organismo, el aislamiento de los nervios y la secreción de algunas hormonas. El hígado lo utiliza para producir ácidos biliares, que ayudan a digerir la comida.

La confusión que rodea a esta sustancia se debe a la forma como muchos emplean la palabra. Colesterol es un término que engloba tanto al que las personas que consumen con los alimentos como al que está en la sangre. Existe en la comida como un lípido de la dieta y también existe en una forma diferente como un componente natural de los lípidos de la sangre.

Para ser conducido en la sangre, el organismo recubre el colesterol con proteínas llamadas apoproteínas, su misión es transportar tanto al colesterol como a los triglicérido.

Entre las lipoproteínas están la de baja densidad (LDL), que contiene gran cantidad de colesterol, y la de alta densidad (HDL) , que incluye proteína. Muchos llaman al LDL “colesterol malo” y al HDL “colesterol bueno”.

El colesterol sirve como un material de construcción de todas las células del organismo. Las partículas de LDL que lo transportan se adhieren a receptores celulares para ser admitidas por ellas. Si hay muchas de estas partículas en la sangre, si las células del hígado no las reciben normalmente o existen muy pocos receptores en este órgano, los tejidos se saturan de colesterol y este se deposita en las paredes arteriales.

Las situación puede volverse fea si queda mucho colesterol en las partículas LDL acumuladas en las paredes de las arterias, las que formarán las temidas placas, provocando la estreches en estos vasos y la arteriosclerosis. En este punto las HDL juegan su “buen” rol. Toman esos depósitos y los llevan al hígado para desecharlos.

Por eso, un nivel alto e HDL en relación al de LDL puede impedir el desarrollo de esta enfermedad.

El incremento de los lípidos de la sangre puede ser debido a diversas enfermedades, a veces hereditarias, pero en muchas personas la causa exacta se desconoce. Se sabe, sin embargo, que existe una serie de factores de riesgo que favorecen la aparición de hiperlipemia. Entre estos factores tenemos: los antecedentes familiares, la edad del individuo, el sedentarismo y la dieta. De ellos, es de destacar la dieta, ya que está demostrado que la causa más frecuente de hiperlipemia es la alimentación con alto contenido en grasas saturadas y colesterol y rica en calorías.

Ataque cardíaco

Un ataque cardiaco es una lesión al músculo cardíaco debida a una privación de aporte sanguíneo. Sobreviene cuando se bloquean las arterias que llevan sangre y oxigeno al órgano.

Generalmente, este bloqueo lo produce un coágulo que se forma en una arteria estrechada por acumulación de colesterol y depósitos de grasa. Sin oxigeno, las células son destruidas, causando dolor u opresión, y la función cardiaca de altera.

Un ataque al corazón no es un suceso estático, que ocurra de una vez. Es un proceso dinámico que se desarrolla en cuatro a seis horas. Con cada minuto que pasa, mayor cantidad de tejido es privada de oxigeno y se deteriora y muere.

La principal manera de prevenir el daño progresivo es el tratamiento precoz con medicamentos para disolver el coagulo y restablezcan el flujo, sin embargo si no se actúa antes de dos horas los beneficios se reducen sustancialmente.

En los minutos iniciales, un ataque cardíaco también puede desencadenar en una fibrilación ventricular. Este ritmo inestable del corazón produce un latido defectivo, haciendo que la sangre fluya en forma insuficiente a los órganos vitales. Sin un tratamiento puede llevar a una muerte súbita.

Circulación deficiente

Se nota cuando camina, después de cierta distancia siente un dolor preciso en su pierna. Se produce siempre en el mismo lugar. Cuando se para y descansa unos cuantos minutos la molestia pasa.

Llamada claudicación intermitente, este trastorno es grave. También lo identificamos como calambre o debilidad, es un signo de que los músculos de las piernas no están recibiendo suficiente oxigeno y nutrientes.

Esta es generalmente causada por la arteriosclerosis, pero estos factores aumentan el riesgo: fumar, ser hombre, tener 60 o más años, tener presión arterial alta, ser obeso, ser sedentario, padecer diabetes.

Con un bloqueo severo, se puede experimentar molestias aun en reposo, luego el tejido privado de oxigeno puede volverse gangrenoso y requerir amputación.

Para determinar la causa del dolor, el medico examina los pulsos en los pies y compra con la presión arterial del brazo con la del tobillo. Si esta ultima es mucho menor que la del primero, podría significar que las arterias en las extremidades están estrechadas.

Con el mayor ejercicio, para aumentar la circulación y el nivel de oxigeno que llega a los tejidos, y dejar de fumar totalmente, ayudan a llevar el problema pero siempre debe ser visto por un medico.

Insuficiencia cardíaca

El bombeo inoperante disminuye la circulación de sangre del todo el cuerpo y permite que la sangre se acumule en las venas que retornan al corazón.

Usualmente, falla el lado izquierdo. Cuando la boba de este lado comienza a funcionar mal, la sangre se junta en los pulmones, haciendo que se congestionen con líquido. Esto puede provocar falta de aire durante el ejercicio, abatimiento y cansancio, luego falta el aire al estar en la cama y provoca ahogos al medio e la noche.

A medida que los pulmones se congestionan, la bomba derecha también se sobrecarga. La sangre se acumula en las venas y determina que se hinchen las del cuello. El líquido también suele juntarse en el hígado, en pies y tobillos, hasta manos y dedos pueden retener líquido.

Se produce por arterias coronarias estrechas, infarto al miocardio, las válvulas cardiacas infectadas, abuso crónico de alcohol o drogas y la presión arterial alta no controlada.

Hipertensión arterial

La presión o tensión arterial es la fuerza que la sangre ejerce sobre la pared de las arterias. Esta presión no es constante en el tiempo sino que varía con los ciclos cardiacos. Cuando el corazón se contrae (sístole), expulsa la sangre hacia la aorta y la presión arterial sube hasta un máximo (presión arterial sistólica). Cuando el corazón se relaja (diástole), la presión arterial desciende hasta un mínimo (presión arterial diastólica).

Además, la presión arterial también varía a lo largo de las 24 horas del día, generalmente relacionándose con las horas de vigilia y sueño. Suele ser más alta al despertar y posteriormente disminuye durante las primeras horas de sueño. Por otro lado, la presión arterial también varía con la edad de la persona, siendo menor en los niños y más alta en los adultos.

Se considera que la tensión arterial es normal cuando está por debajo de 140 mm Hg de sistólica y 90 mm Hg de diastólica en un adulto.

La causa de la hipertensión arterial es desconocida en la mayoría de los casos pero aún así las causas de hipertensión más frecuentes son: los antecedentes familiares, la dieta rica en sal, el sedentarismo, la obesidad, el estrés y la ansiedad las enfermedades renales, los trastornos hormonales, la ingesta excesiva de alcohol, los anticonceptivos orales y otros medicamentos y el abuso de ciertas drogas como la cocaína.

  Habitualmente la hipertensión produce daño en la pared de las arterias de forma silenciosa. Algunos pacientes refieren cefalea, mareo y/o decaimiento. La hipertensión produce daño en diferentes órganos, principalmente en el corazón, cerebro, riñón y retina.