Sinuhé el egipcio; Mika Waltari

Literatura universal contemporánea. Narrativa y novela histórica. Egiptología. Antiguo Egipto. Argumento. Personajes. Biografía del autor. Sociedad. Economía. Derecho. Medicina. Vida cotidiana. Escritura. Ritos funerarios. Arte. Religión. Tutankhamón

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SINUHÉ EL EGIPCIO

INDICE

TRABAJO 1: COMENTARIO DEL LIBRO “SINUHÉ, EL EGIPCIO” 4

  • AUTOR: VIDA Y OBRA 5

  • SINOPSIS DE LA OBRA 7

  • COMENTARIO DE LA OBRA 18

    • Sociedad 18

    • Economía 22

    • Derecho 23

    • Escritura 24

    • Vida diaria 29

    • La momificación y otras costumbres funerarias 33

    • El arte y la religión 35

    • La medicina 37

  • MAPA DE LOS LUGARES COMENTADOS EN EL LIBRO 41

  • CONCLUSIÓN Y OPINIÓN PERSONAL 42

  • TRABAJO 2: CUESTIONARIO REFERIDO A CUESTIONES BÁSICAS DE EGIPTOLOGÍA 44

    BIBLIOGRAFÍA 51

    Mika Toimi Waltari (1908-1979).

    'Sinuhé el egipcio; Mika Waltari'

    Prolífico escritor finlandés, conocido por sus novelas históricas. Las obras de Waltari han sido traducidas a más de 30 idiomas. Es considerado como uno de los mejores escritores fineses del siglo XX. El destino de los valores humanísticos en un mundo materialista es un tema recurrente en su obra. Después de la 2da guerra mundial, Waltari encontró en las novelas históricas extensas, medios para expresar su pesimismo y su punto de vista cristiano.

    Mika Waltari nació en Helsinki, hijo de Toimi Armas Waltari, un pastor y maestro de escuela, y de Olga Maria Johansson. Su padre murió cuando Mika tenía cinco años, y creció junto a sus dos hermanos solamente con su madre. Esta trabajó como funcionaria pública mientras instruía a sus tres hijos. Los recuerdos más fuertes de la niñez de Waltari fueron la primera guerra mundial, la guerra civil finlandesa y la posterior hambruna que sufrió su pueblo. Waltari comenzó sus estudios en teología en la universidad de Helsinki pero luego, y contrariamente al deseo de sus padres, se dedicó a la filosofía y literatura, recibiéndose en 1929.

    Siendo estudiante Waltari comenzó a escribir para la revista Ylioppilaslehti entre otras, la cual era editada por Urho Kekkonen. Sus primeros pasos literarios fueron poemas y colecciones de historias. Su primer libro, Jumalaa Paossa, apareció en 1925. En 1927 hizo un viaje a París, donde escribió en el Hôtel de Suède su primera novela, Suuri Illusioni (La gran Ilusión, 1928), que lo transformó en el intérprete de los sentimientos de la nueva generación. Esta descripción de la vida joven y bohemia de Helsinki fue rápidamente traducida al Sueco, Noruego y Estonio. Valtatiet (1928), una colección de poemas escritos con Olavi Paavolien, expresaba la exuberancia de la generación amante del Jazz. También se convirtió en una de las figuras líderes del llamado movimiento liberal "The Torcbearers", cuyos miembros trataron algo tardíamente de introducir la influencia del futurismo ruso e italiano en la literatura finlandesa. Durante los años 30 el grupo fue suplantado por otro de tendencias más izquierdistas, el llamado Kiila (la Cuña), pero para este momento Waltari ya se había transformado en un ultraconservador. En su comedia teatral Kuriton Sukupolvi (1937) Waltari ridiculiza a esta generación.

    En las décadas del 30 y del 40 Waltari trabajó como periodista y como crítico de literatura para varios periódicos y revistas, dentro de ellos Maaseudun Tulevaisuus (1932-42) y Suomen Kuvalehti, en el que fue sub-editor desde 1936 hasta 1938. Entre los años 1928 y 1939 Waltari viajó mucho por Europa, publicó historias de viajes y el libro de viajes Yksinaisen Miehen Juna (1929). En 1931 se casó con Marjatta Luukkonen. Su hija Satu fue escritora también.

    El mayor éxito artístico de Waltari antes de las guerras lo obtuvo gracias a su novela Vieras Mies Tuli Taloon (Un extraño llegó a la granja), la que ganó el primer premio en una competencia en 1937 y fue traducida a 10 idiomas. Durante la guerra invernal finlandesa (1939-1940) y en la siguiente guerra (1941-1944) Waltari trabajó en el centro de información gubernamental y escribió cuatro libros. Sus trabajos sobre la ocupación de los países bálticos y el espionaje soviético, incluyendo Neuvostovakoilum Varjossa (1942), no fueron reimpresos hasta el firmado del tratado de paz con la Unión Soviética, ya que eran considerados políticamente inflamables y fueron removidos de las librerías.

    Como un escritor rápido y talentoso, Waltari saltaba de un campo literario a otro fácilmente. Escribió novelas de misterio, poemas, historias cortas, ensayos, cuentos de hadas, libros de viajes, guiones de películas, obras de teatro y memorias. Su enorme productividad tuvo consecuencias. Waltari sufría de insomnio, bebía periódicamente y fue internado en varias ocasiones.

    Aun antes de la guerra Waltari había tratado temas históricos, incluyendo la obra de teatro Akhamaton, que fue puesta en escena en el teatro nacional de Helsinki en 1938. "El egipcio" fue ejecutada en el mismo periodo, representando al Faraón como el profeta de un único y justo dios para reemplazar al corrupto clero. A partir de la mitad de la década del 40 Waltari se concentró en largas novelas históricas, ubicadas en el mundo mediterráneo clásico, como en Turms Kuolematon (el etrusco, 1955), o en la antigua Roma, como en Ihmiskunnan Viholliset (1964). Dentro de las novelas que tienen lugar en el imperio bizantino están Mikael Karvajalka (Miguel, el renegado, 1948), Johannes Angelos (El ángel oscuro, 1952), una historia de amor que transcurre en una ciudad condenada, y Nuori Johannes (1981), libro que se publicó póstumamente. Poco antes de su muerte apareció "Humildad y Pasión" una especie de memorias íntimas en las que revela todas sus obsesiones. Algunas de las novelas de Waltari fueron rechazadas inicialmente por su editor porque fueron consideradas obscenas pero las publicó él mismo. Desde 1957 a 1978 Mika Waltari fue miembro de la Academia Finlandesa. Murió el 26 de agosto de 1979 en Helsinki

    Sinopsis de la obra.

    El relato de los hechos tiene lugar principalmente en Tebas, la antigua ciudad del Alto Egipto situada a orillas del Nilo.

    La obra se encuadra en la época del llamado Imperio Nuevo o segunda época tebana (1580-1085 a.C), concretamente en la Dinastía XVIII donde la monarquía tebana alcanzó su pleno esplendor. Los principales faraones a los que hace mención la obra son Amenhotep III, Amenhotep IV, más conocido como Akhenaton; Tutankamón y finalmente, el general Horemhed, de los cuales se irá hablando más detalladamente según vaya avanzando este punto.

    El protagonista de esta obra, Sinuhé, nació en el otoño del vigésimo segundo año del reinado del faraón Amenhotep III, unos meses antes que el futuro faraón Amenhotep IV, pero fue abandonado en las aguas del Nilo y recogido por los que ejercieron de padres: Senmut, médico de pobres, y Kipa quienes vivían en el Barrio del Puerto de Tebas, que era el barrio bullicioso y pobre de la villa, aunque siempre pudieron gozar de una situación bastante desahogada.

    Ya en su edad adulta fue cuando descubrió que su origen era de sangre real y que era hijo de Mitanni, la primera esposa del rey Amenhotep III y que murió poco después de dar a luz a Sinuhé porque Tii, la futura esposa real, para quitársela de en medio la hizo creer que este hijo había nacido muerto y en su desesperación porque ella sabía que su hijo estaba vivo y el rey no la creía acabó por perder la salud y morir. De este segundo matrimonio nacerían su hija Baketamon y el futuro faraón Amenofis IV.

    Fue bastante escéptico respecto al gran dios de Tebas: Amón y aunque viajó por numerosos países y pudo conocer numerosas culturas tampoco encontró en ninguno de ellos ningún dios que le fascinase. Fue en su viaje por Babilonia, que se explicará más adelante, cuando aprendió de los sacerdotes que no había cosa que no pudiese leerse por adelantado en las estrellas y que nadie puede modificar su destino, lo cual le pareció una doctrina mucho más digna de fe que muchas otras. Finalmente cayó rendido a los encantos de la nueva doctrina del dios Atón hasta el punto que le llevó a ser condenado a vivir sus últimos días apartado de su ciudad.

    Desde un principio, Sinuhé mostró un gran interés por la profesión de su padre por lo que pronto recibió sus primeras lecciones y a la edad de siete años acudió a la escuela donde aprendió a leer y escribir de la mano del sacerdote Oneh.

    Más adelante, gracias a la ayuda de Ptahor, un antiguo condiscípulo de su padre que en ese momento era trepanador real, entró en la Casa de la Vida para instruirse como médico aunque para poder ejercer la medicina primero tenía que ser ordenado sacerdote de grado inferior. Una vez entrado en la Casa de la Vida pronto se convirtió en un alumno aventajado gracias a las enseñanzas de su padre por lo que no fue extraño que cuando el faraón cayese enfermo y Ptahor fuese llamado a palacio le designase como su ayudante.

    Sin embargo, era tal el estado del faraón que todo el arte de Ptahor fue en vano y el faraón falleció en esa misma noche. Entre tanto, el heredero al trono que contaba con catorce años tenía el presentimiento de que su dios Atón, en el que creía ciegamente y al que llamaba su padre, se le aparecería y quería huir del palacio e ir hacia poniente al encuentro de éste. Cruzó el río y una vez abandonada la barca echó a andar por el desierto para acabar sentado sobre la arena. Cuando el sol se levantó el muchacho lanzó un grito y se desvaneció pero su boca se abrió y sus miembros se agitaban golpeando la arena.

    En ese mismo instante un halcón que parecía salir de los rayos del sol descendió sobre la cabeza del heredero y seguidamente apareció un hombre joven que afirmaba ser Horemheb, hijo del halcón y cuyo propósito, según decía, era alistarse como soldado.

    Después de haberlo dejado orar, emprendieron el camino de regreso pero una litera real les esperaba. Fue entonces como se enteraron que el faraón había muerto y por tanto, Ptahor y Sinuhé debían morir pero el nuevo heredero contrario a la sangre no les mató sino que les dio nombres nuevos: Ptahor, el que parece un babuino y Sinuhé, el que es solitario.

    Al cabo de un tiempo Sinuhé pudo terminar sus estudios por lo que compró una casa a la entrada del barrio de los ricos y un esclavo llamado Kaptah y comenzó a practicar su profesión pero a las personas débiles les regalaba carne y frutas por lo que no solo no se enriquecía sino que además tuvo que pedir prestado oro.

    Cuando el cuerpo del fararón fue preparado para ser conservado eternamente y fue depositado en el Valle de los Reyes la real esposa Tii tomó el poder como regente durante cuatro años porque el heredero antes quería purificarse e implorar a los dioses. Entre tanto, el rey de Mitanni mandó a su hija Tadu-Hepa de seis años para que se casase con el futuro faraón, igual que su padre ya lo había hecho también con su hija.

    Un día Horemheb, quien se había convertido en un buen amigo de Sinuhé, fue a buscarle a su casa y juntos fueron a una fiesta que se daba en casa de unos nobles y que resultó ser la casa de Nefernefernefer, una mujer bella de ojos verdes a quien ya había conocido por los corredores del Templo de Amón cuando se dirigía a la ordenación. Una vez allí, Sinuhé solo tuvo ojos para ella pero aquella mujer resultó ser su perdición. A cambio de su amor la mujer le exigió primero todas sus pertenencias: su casa, sus ropas, su esclavo y sus instrumentos de médico, de modo que le dejó arruinado. No conformándose con eso, después le exigió también las pertenencias de sus padres: primero fue la casa y finalmente, la tumba que habían preparado en la Villa de los Muertos junto con todo el mobiliario y dinero depositado en el templo, de manera que los dejó también arruinados. Una vez que Nefernefernefer hubo conseguido lo que quería, faltó a su palabra y despreció a Sinuhé.

    La desgracia de Sihuhé se vio reforzada cuando se enteró que como consecuencia de este hecho sus padres se habían quitado la vida cerrando puertas y ventanas y asfixiándose con el humo de un brasero. Entonces éste, ante el pecado cometido, quiso cumplir el último deseo de sus padres: que sus cuerpos se conservasen eternamente. Para ello pidió algo de dinero al que ya era su antiguo esclavo pero, sin embargo, este dinero no le fue suficiente por lo que se ofreció a trabajar en la Casa de la Muerte durante el tiempo que durase el embalsamamiento. Aunque en principio solo podía ofrecerles el embalsamamiento más rudimentario a mitad de su instancia se convirtió en el ayudante de Ramose quien le enseñó cómo y cuando se podía robar a un cadáver de noble, hecho que le permitió ofrecerles un mejor embalsamamiento.

    Sin embargo, lo que no pudo ofrecerles fue un ataúd, por lo que tuvo que envolverlos en una piel de buey, ni tampoco una tumba por lo que optó por penetrar en el Valle de los Reyes y meter a sus padres en la tumba de un gran faraón pero mientras cerraba la tumba encontró un escarabajo que más tarde dio a Kaptah y a quien tomaron como su nuevo dios.

    Durante este tiempo el faraón Amenhotep IV finalmente se casó con la princesa Mitanni, quien poco después murió súbitamente y a continuación tomó como esposa real a Nefertiti, hija del sacerdote Ai de Heliopólis, con quien tuvo seis hijas. Sumido bajo la ceguera de Atón, una vez que subió al trono se cambió el nombre por el de Akhenaton y sustituyó el absolutismo de la monarquía tradicional por un Thotalitarismo personal.

    Con el dinero conseguido al vender unas copas de oro y joyas que había robado de una tumba y ante la vergüenza que sentía por los hechos acontecidos decidió irse a vivir a Siria y Kaptah, escapándose de la casa de sus nuevos dueños, decidió acompañarle.

    Así, llegaron a Simyra donde se proponía empezar a practicar de nuevo la medicina pero para no entorpecer a los médicos sirios les propuso curar solamente a aquellos enfermos que ellos no pudiesen curar y a cambio les daría la mitad del regalo que ofrecían los enfermos como pago a sus cuidados. El oro que ganó lo depositó en las Casas de Comercio de manera que sus ganancias se veían dobladas o triplicadas.

    Ante la reputación que adquirió con sus prácticas curativas un día fue llamado por Azirú, el rey de una región del interior llamada Amurrú, para que le cuidase los dientes y se los cubriese de oro. En uno de estos días fue cuando este rey vio a Keftiú, una esclava que había comprado Kaptah para el divertimento de Sinuhé pero que a éste no le causaba ningún placer, y se enamoró perdidamente de ella de modo que le pidió a Sinuhé que se la vendiese para convertirla en una de sus mujeres pero éste, viendo el peso que se quitaba de encima no se la vendió sino que se la regaló consiguiendo de esta forma la amistad de Azirú.

    Egipto había quitado con anterioridad la libertad a Siria. Una primavera los khabiri abandonaron el desierto donde pasaban mucha hambre para invadir la rica y fértil Siria asolando sus regiones fronterizas por lo que las tropas del faraón tuvieron que enfrentarse a ellas. Aunque consiguieron reducirlos la guerra, sin embargo, estaba declaraba porque al saquear la villa de Katna, donde había una guarnición egipcia, mataron al rey y a todos los egipcios.

    Sinuhé se unió junto con las tropas de avituallamiento y Horemheb, que era quien las dirigía, y se dirigieron hacia Jerusalén, donde había una pequeña guarnición egipcia y establecieron su cuartel general. Sin embargo, el faraón se negó a ampliar las tropas porque estaba en contra de derramar sangre por lo que Horemheb se tuvo que conformar con estas reducidas tropas.

    Los khabiri eran más numerosos y estaban más dotados pero se batían en desorden lo cual suponía una ventaja para las tropas egipcias que estaban enseñadas a formar filas y a que los arqueros tirasen todos a la señal. Una vez hubieron llegado a la llanura donde estaban acampados los khabiri las tropas se prepararon para el ataque estratégicamente dispuestas: los arqueros y los lanceros se quedaron para disputar la batalla mientras los carros ligeros rodearon la llanura y atacaron el campo persiguiendo a las mujeres y dispersando el ganado robado. De esta forma, cuando los khabiri huyeron para protegerlos, los carros se volvieron y los dispersaron y fue entonces cuando los lanceros y arqueros acabaron con ellos.

    Ante las noticias que tenía Horemheb de que el rey de Amurrú se estaba dotando de caballos y carros de guerra le propuso a Sinuhé que, a cambio de oro, viajase por los países de Mitanni y Babilonia y fuese sus ojos a fin de que le informase de todo lo que viese y oyese.

    El primer lugar al que se dirigió, junto con Kaptah, fue Kadesh en Siria del norte, pero era una villa triste y lúgubre que abandonaron en breve así que pronto cruzaron la frontera y llegaron al país de Mitanni donde recopiló numerosa información sobre los hititas, pueblo al que estos habitantes temían y que se encontraba en el país de los Khatti. Además, sus médicos eran hábiles y pudo aprender nuevas prácticas curativas aunque él también pudo enseñar allí el arte de la trepanación, en el que no creían mucho.

    Era tal la reputación que le proporcionó esta práctica curativa que traspasó fronteras y llegó incluso hasta Babilonia de tal forma que cuando hubieron estado instalados en dicho país fueron llamados por su rey Bubarribash quien se quejaba de un dolor atroz en su boca que era causado por una infección de sus muelas. Sinuhé le curó la infección pero para que ésta no se repitiese se debía extraer la muela, labor de la cual se encargó posteriormente su dentista pero junto con la ayuda también de Sinuhé. El rey en señal de agradecimiento por haberle curado, y bajo petición de Sinuhé, hizo desfilar a sus soldados para poder recoger información. Éstos resultaron ser tan numerosos que resultaba imposible contarlos pero, sin embargo, sus carros de guerra resultaban viejos y destartalados.

    Durante su estancia en este país pudo aprender a preparar medicamentos con jugo de adormidera que pueden dar un buen sueño, la pérdida de conocimiento o la muerte, según las dosis y de los sacerdotes pudo aprender procedimientos con granos de cáñamo, a estudiar el hígado de los corderos o verter aceite sobre el agua para leer los presagios y a tomar notas sobre el vuelo de los pájaros.

    No obstante, hubo unos hechos que propiciaron su marcha de Babilonia como fugitivos. Fueron, en primer lugar, cuando el rey eligió a Kaptah como protagonista de la fiesta del falso rey y lo instalaron en el trono durante un día, transcurrido el cual debía morir vertiéndole veneno en el vino y haciéndole beber pero Sinuhé consiguió burlar su muerte vertiendo jugo de adormidera en el vino y metiéndole en un ánfora de arcilla. El segundo hecho fue que ayudaron a escapar del gineceo a una mujer joven llamada Minea procedente de la isla de Creta a la que habían comprado en el mercado de esclavos.

    En su huida, cogieron una barca por la noche y avanzaron por el río hasta que a la caída de la tarde siguiente la abandonaron y, para no levantar sospechas, se mancharon las ropas con barro y anduvieron por los caminos de Babilonia actuando como una compañía de cómicos hasta que llegaron a las regiones fronterizas y cruzaron de nuevo hacia el país de Mitanni.

    Después de permanecer un tiempo en Mitanni ejerciendo su arte se enteró de que en breve iba a salir una embajada real para llevar el tributo anual a los hititas y decidió unirse a ellos como médico para así viajar con mayor seguridad; Kaptah y Minea lo acompañaron también.

    Llegados al pueblo hitita descubrieron que no son tan crueles como se decía sino que, por el contrario, reinaba un orden estricto. Son gente sin miedo en el combate y desprecian a los pueblos blandos y los someten, pero respetan a los valientes y fuertes buscando su amistad; son muy generosos cuando alguien les gusta. De esta forma, pudo obtener respuesta a numerosas preguntas y recabar gran información. Así, pudo averiguar que la razón por la que no se permitía entrar a ningún extranjero en la villa de Khatushash era porque en sus talleres se forjaban puntas de lanzas y flechas, así como ruedas y cureñas de carros de guerra hechas de hierro y se habían traído a los armeros más hábiles de todos los países con el fin declarar la guerra a todo aquel pueblo que no se sometiese a su poderío pagando un tributo y no pudiesen gobernarlo.

    Una vez que consideró haber obtenido suficiente información optaron por tomar un barco rumbo hacia la isla de Creta, tal como le había prometido a Minea.

    Minea había sido consagrada al dios de Creta desde su infancia por lo que fue criada en la casa de los toros e instruida como danzarina de estos adquiriendo una gran docilidad y flexibilidad. Se decía que solo los iniciados tienen la oportunidad de entrar en la casa sombría y llegar a conocer al dios pero nadie conseguía salir para describir su apariencia a pesar de que tenían la posibilidad de hacerlo después de haber pasado allí una luna. Se decía que era porque en estas mansiones la vida era tan maravillosa que nadie sentía el deseo de volver.

    Minea sería la próxima en entrar en la mansión del Minotauro acompañada del sacerdote cuando llegase la luna llena pero entró sin goce alguno ya que aunque era algo que hacía esperado toda su vida ya no aspiraba a ello tanto como antes.

    Al cabo de tres noches y sumido bajo la desesperación del amor que sentía por Minea y el presentimiento de que ya no volvería a verla, Sinuhé decidió entrar a buscarla en compañía de Kaptah aprovechando que los guardas dormían. Ataron un cordel sobre una clavija de madera para que les guiase en el camino de vuelta y comenzaron a avanzar por los pasillos del laberinto percibiendo un olor cada vez más insoportable hasta llegar a una inmensa gruta. Fue entonces cuando vieron que sobre la superficie del mar flotaba el cadáver de un animal enorme y espantoso con cabeza de toro y cuerpo de serpiente; era el dios de Creta y llevaba muerto varios meses.

    Tendido sobre la arena encontró también a Minea cuyo cuerpo devoraban los cangrejos. El Minotauro la había llevado hasta allí y la hirió por la espalda para que nadie descubriese que su dios había muerto ya que se decía que con la muerte de éste vendría la destrucción de la isla.

    Los días posteriores le sumieron a Sinuhé en una profunda tristeza, hasta el punto de que, ahogando sus penas con vino, llegó a caer enfermo y acabó con todo su oro. No podía olvidar a aquella mujer con la que unos días antes de su entrada en la mansión del dios había roto una jarra con ella convirtiéndose en marido y mujer aunque no hubiese ningún sacerdote que atestiguase los hechos ni lo inscribiese en el registro del templo.

    Fue entonces cuando decidieron dejar la isla y regresar a Simyra. Pero la situación que se encontraron allí después de tres años era bien distinta: los sirios ya no rivalizaban por tener amistades con los egipcios sino que, por el contrario, ahora estaba muy mal visto mostrarse en público con uno de ellos. Estaban descontentos con los nuevos impuestos que tenían que pagar al faraón y se había despertado en ellos el deseo de que Siria fuese un país libre.

    Un día los mensajeros del rey de Amurrú fueron a buscar a Sinuhé porque al heredero, que le estaba saliendo su primer diente, le creían enfermo. Fue entonces cuando se enteró que era Azirú quien, con el objetivo de acrecentar el reino para su hijo, intentaba fomentar este odio entre Siria y Egipto utilizando cualquier clase de mentiras. Sin embargo, su trama parecía perfecta porque para no levantar sospechas hizo ganarse la confianza del faraón aceptando la llave de la vida y elevando un templo a su dios.

    Ante la incomodidad que sentían en este país decidieron preparar cuanto antes su viaje a Egipto a fin de presentar el informe a Horemheb. Una vez regresaron a Tebas compraron una casa en el barrio de los pobres donde pudo comenzar a practicar su arte, tanto para ricos como para pobres lo cual hacía que, como consecuencia de estos últimos, perdiese más de lo que ganaba y además tomaron para su cuidado una mujer llamada Muti porque Kaptah iba a quedar en breve libre de su vida de esclavo.

    Sinuhé dio orden a Kaptah de depositar sus ganancias en los sótanos del templo, lugar que no era demasiado seguro, pero desobedeciendo sus órdenes éste fue a la Bolsa de los mercaderes de cereales y compró trigo de la próxima cosecha para guardarlo en un depósito porque presentía que el precio del trigo iba a subir con el tiempo. Este negocio les resultó ser de gran provecho y obtuvieron de ello enormes riquezas aunque debido a la generosidad de Sinuhé pronto se disipaban.

    Ese mismo día Kaptah pudo además, con el dinero que le había ido robando a Sinuhé, comprar una taberna situada en el barrio portuario llamada “La Cola de Cocodrilo” con la que asegurarse su porvenir una vez que quedase libre de ser esclavo.

    Merit era la sirvienta de la taberna e hija del antiguo dueño y con la que Kaptah partía los beneficios. Sinuhé pronto se fijó en ella y supo encontrar en ella de nuevo las ganas de vivir. De hecho, aunque Sinuhé se enteró más tarde, tuvo con ella a su único hijo llamado Thot pero ambos perecieron durante los tumultos que se produjeron en Tebas.

    Amón fue declarado por el faraón un falso dios y debía ser derribado. Para imponer el poderío de este nuevo y único dios quedaron encargadas las tropas que estaban al mando de un hombre de poca habilidad llamado Pepitamon (después llamado Pepitaton). Esta circunstancia unida a que los tebanos estaban al corriente de este hecho y se armaron para evitarlo hizo que finalmente estos últimos consiguiesen la victoria aunque, eso sí, pagando por ello un alto precio ya que corrieron grandes mares de sangre provocando que se desencadenasen enfermedades y muchas casas de la villa fueron incendiadas.

    A pesar de esto hubo un nuevo intento de derribar a Amón ya que la autoridad del faraón no podía verse burlada. Esta vez con unas tropas ya bien organizadas y de nuevo al mando de Horemheb se apoderaron del templo sin necesidad de verter sangre y se confiscó todo el oro del templo. Desde entonces el nombre de Amón fue borrado de las inscripciones, las imágenes e incluso, las tumbas y todo aquel que pronunciase su nombre o lo conservase en imágenes o copas era mandado a las minas.

    Ante el rechazo del pueblo por imponer a un dios al que no querían y que todavía seguía causando nuevos tumultos, el faraón decidió abandonar Tebas para así no ver la realidad junto a sus cortesanos, entre los que iba también Sinuhé en calidad de médico real, y avanzaron por la corriente del río buscando un país que no perteneciese a nadie ni a ningún dios donde construir una nueva ciudad en la que solo tendrían cabida los fieles de Atón. Esta se hizo llamar “Ciudad del Horizonte de Atón” y en ella se vivía entregada a sí misma y a las visiones y los sueños del faraón de tal forma que todo cuanto ocurría más allá de las estelas de Atón se percibía como algo lejano e irreal y se ocultaba al faraón todo aquello que pudiese desagradarle.

    Hubo un tiempo en el que la influencia de Atón iba aumentando en Tebas porque se acusaba a los sacerdotes de Amón de envenenar el trigo y a los nobles de obstruir los canales de irriagación y además, los ladrones y saqueadores salían más beneficiados con este nuevo dios. Pero el hambre y la violencia reinaba en la ciudad por lo que pronto se sintió de nuevo el deseo de volver al orden antiguo y el pueblo se hizo con armas que les proporcionaban los sacerdotes de Amón, endurecían sus pértigas al fuego o fundían sus joyas para fabricar puntas de lanza. El resultado fue que el reino de Atón fue hundido y los sacerdotes volvieron a levantar la figura de Amón y declararon a Akhenaton como un falso faraón.

    Con respecto a Aziru, éste cada vez iba haciendo más avances. Después de la caída de Jerusalén, las últimas villas fieles a Egipto renunciaron a la lucha y se aliaron a éste. Los hititas, por su parte, aniquilaron Mitanni pero solo lo hicieron porque en su país no tenían espacio suficiente así que, al contrario de lo que se creía, ya no tenían ningún interés en seguir con nuevas conquistas.

    Horemheb, en contra de la prohibición del faraón, había pedido dinero prestado para equipar a un ejército compuesto de antiguos soldados, bandoleros y esclavos fugitivos y así hacer la guerra. Además, gracias a sus medidas Egipto todavía conservaba Ghaza, la cual era un punto estratégico para las operaciones de Siria.

    Ante tal situación, Sinuhé fue enviado a Siria para comprar la paz a Aziru pero en aquellos momentos la paz era más ventajosa para Aziru que para Egipto y no sería más que una tregua ya que si Egipto cedía Ghaza como era deseo de Aziru en cuanto éste hubiese consolidado su posición en Siria se levantaría contra Egipto. Sin embargo, un intento de asesinar a Aziru hizo que se precipitasen los hechos y firmase la paz quedando Ghaza todavía en posesión de Egipto. Sin embargo, esta paz no valía nada. Todo dependía de lo que hiciesen los hititas a partir de ahora.

    Poco después, las quejas de Aziru se volvieron incesantes ya que bandoleros previstos de armas egipcias saqueaban frecuentemente Siria. Además, Babilonia, quien por miedo a los hititas le pedía una hija al faraón como esposa de su rey para crear una alianza, también estaba muy descontenta porque no recibían suficiente oro. Finalmente Babilonia al no obtener ninguna solución optó por comprar la paz con los hititas y Aziru se alió con ellos y abrió la mayoría de las ciudades sirias a los hititas de tal forma que éstos consiguieron penetrar en el desierto de Sinaí aunque si no llegaban a franquearlo el peligro no sería todavía muy grande para los egipcios.

    Una vez que se quitaron de en medio al faraón administrándole una poción que le durmió para no despertarse jamás, Tutankhamon, esposo de una hija del faraón, se convirtió en el nuevo faraón y pudieron declarar oficialmente la guerra. Éste además, trasladó de nuevo la capital a Tebas.

    Pronto con las personas que lo habían perdido todo a causa de Atón, los trabajadores de las canteras que quedaron libres y los marineros y barcos de guerra cretenses de los que se apoderó Horemheb se fueron formando las tropas. Además en Tanis se hicieron con numerosos carros y caballos al ganar un combate frente a los hititas de modo que una vez preparados penetraron en el desierto y, sorprendiendo a las tropas hititas, consiguieron hacerse con todos los depósitos de agua que poseían.

    Fue entonces cuando se mandó una expedición a Ghaza pero las tropas bastante inexpertas no consiguieron penetrar en la ciudad y perecieron de forma que hubo que cambiar de estrategia: se pretendía hacer la guerra en el desierto.

    Para que los hititas no pudiesen alcanzar los depósitos de agua del desierto se cavaron profundos fosos, hundieron palos en el suelo, tendieron unas cuerdas de cañas entre los palos a ras del suelo y arrastraron grandes piedras hacia el desfiladero de forma que muchos carros ligeros hititas quedaron inmovilizados con las cuerdas y los carros pesados fueron tragados por la trinchera quedando roto el frente de ataque. Entonces, los soldados de Horemheb levantaron nubes de polvo pisoteando el suelo y rodaron las piedras desde lo alto de la colina mientras los arqueros atacaban desde el otro lado de las trincheras. Era tal la confusión de los hititas que sus caballos volvieron a tropezar en las cuerdas y los carros volcaban y tuvieron que luchar a pie. Finalmente las tropas egipcias se hicieron con la victoria y las ciudades sirias se levantaron contra Aziru y los hititas.

    Posteriormente, los hititas se concentraron en torno a la ciudad de Ghaza para evitar que las tropas egipcias entrasen en ella pero perdieron a muchos de sus caballos porque se alimentaron de un heno que resultó haber sido envenenado por Kaptah, que se había convertido en el jefe de los espías egipcios, de modo que los egipcios pudieron hacerse con una nueva victoria y entrar en la ciudad en la que gracias a sus altas murallas pudieron resistir al ataque de Aziru y de los hititas. Allí permanecieron hasta que recibieron refuerzos por mar, pusieron en condiciones los carros de guerra y adiestraron a las tropas.

    Después de tres años de guerra los hititas ofrecieron la paz sacrificando a cambio la ciudad de Megiddo que era la capital de Aziru siendo éste finalmente ejecutado junto a su familia. Lo que no se sabía es que esta paz tenía como fondo un maléfico plan: Nefertiti tenía conocimiento del pacto entre Ai y Horemheb relativo a que a la muerte del actual faraón, Ai le sucedería a condición de que lo preparase todo para que Horemheb pudiese contraer matrimonio con Baketamon y así éste pudiese reclamar legalmente la corona a la muerte de Ai. Pues bien, al verse retirada del poder hizo que Baketamon enviase una carta al rey de los hititas pidiendo que le enviasen a uno de sus hijos para romper una jarra y reinar con él de modo que, como es lógico, éstos se apresuraron en pedir la paz. Sin embargo, estos planes fueron descubiertos y Ai y Horemheb mandaron a Sinuhé al encuentro de este príncipe para que acabase con su vida y, en efecto, lo consiguió abortando así el plan de Nefertiti.

    El mismo día en que se firmó la paz el faraón murió por lo que Ai finalmente pudo ser su sucesor y cumplió con la promesa para con Horemheb. Poco después la princesa Baketamon dio a luz a un niño llamado Ramsés y más tarde a otro que le llamó Sethos.

    Ai vivió su reinado con el miedo de ser envenenado y apenas comía por lo que al poco tiempo murió y Horemheb al subir al poder puso fin a la nueva guerra que se había desencadenado en Siria haciéndose con las ciudades de Sidón, Simyra y Biblos que hasta ahora eran de posesión hitita; Kadesh no fue arrebatado pero dejó a su hijo Ramsés a cargo de esta labor.

    Gracias a Horemheb, Egipto se enriqueció rápidamente por lo que desde los primeros años de su reinado el pueblo lo alababa y lo consideraban como uno de los grandes faraones. Por el contrario, Sinuhé manifestó opiniones en contra de sus acciones y a favor de Atón, quien ya fue considerado un falso dios, de modo que para no levantar perturbaciones Horemheb optó por desterrarle de Egipto teniendo que vivir hasta el fin de sus vidas en un pueblo abandonado cercano al lugar donde cargaban los navíos que partían hacia el país de Punt pero bajo la compañía de Muti.

    Comentario de la obra.

    En este apartado se van a recoger los aspectos más importantes de la civilización egipcia, como puedan ser la sociedad, religión, costumbres funerarias, etc, en relación con los temas y personajes señalados en la obra a comentar.

    La sociedad en el Antiguo Egipto.

    La época en la que se desarrolla la trama de la obra comprende los reinados desde Amenhotep III hasta el general Horemheb y tanto durante éste periodo como en todos los del antiguo Egipto la sociedad se caracterizaba por ser esclavista y fuertemente jerarquizada. En la cumbre de las sociedad egipcia estaba el faraón, omnipotente y sagrado, que mandaba al ejército y gobernaba el país a través de una red de nobles, funcionarios y escribas.

    Diestros artesanos se encargaban de construir y decorar templos y tumbas, aunque la mayoría de egipcios eran campesinos que trabajaban la tierra.

    Las clases sociales más importantes que existían en Egipto son las siguientes:

    'Sinuhé el egipcio; Mika Waltari'

    El Faraón.

    Los faraones que aparecen durante la trama de ésta obra son en primer lugar Amenhotep III, a cuya trepanación asistió el protagonista de la obra Sinuhé al final de su reinado. Después reinará su hijo con el nombre de Amenofis IV, al que Sinuhé llegó a conocerlo y fue su médico real, y quien después de una reforma religiosa adoptará el nombre de Akhenatón en honor al único dios Atón impuesto por Él. Finalmente tras el fracaso de su reforma religiosa será envenenado por Sinuhé para acabar con la crisis que estaba soportando el reino, y de este modo pueda acceder al trono Tutankhamon hijo de Akhenaton.

    Cuando Tutankhamon accedió al trono no era mas que un niño, por eso las labores de gobierno las ejercerá un poderoso sacerdote llamado Ai. Tras la muerte de Tutankamon reinará durante un breve periodo el sacerdote Ai, aunque finalmente acabará reinando el general Horemheb amigo del protagonista Sinuhé y que finalmente será el que lo acabará desterrando de Tebas.

    El Ejército.

    Las fuerzas de combate de Egipto se formaron a partir de la tradición del Imperio Antiguo de reunir tropas cuando le surgía alguna emergencia al bien provisto ejército del Imperio Nuevo. La máxima autoridad era el faraón, y después estaban los oficiales con graduación, que mandaban al cuerpo de soldados, que luchaban a pie o montados en carros.

    Uno de estos oficiales con graduación que aparece en esta obra es el Capitán Horemheb, aunque actualmente su cargo correspondería con el de General y no con el de Capitán.

    Su importancia fue clave para mantener la seguridad y la unidad de Egipto ya que supo combatir a sus enemigos con entereza aun cuando no tenía el apoyo del faraón como sucedió con Akhenaton ya que este rehusaba a cualquier tipo de violencia. Gracias a sus grandes éxitos obtenidos al reconquistar Siria de manos de los hititas obtuvo un gran poder en Egipto y ello le llevó, junto con el poderoso sacerdote Ai, a conspirar contra el faraón para tomar el poder y finalmente convertirse en faraón.

    El Visir.

    El visir, término que no es egipcio, fue adoptado para designar al principal colaborador del rey, es decir su lugarteniente o primer ministro.

    Estaba a cargo de la justicia y debía velar por ella en todos los dominios, desde la necesaria rectitud de los tribunales hasta la buena marcha de la economía. Coordinaba todos los cargos administrativos. De él dependían la administración del ejército en el interior del país, la policía y el control de la economía y las finanzas. Su gran cantidad de títulos revelaban claramente su función de sustituto en ausencia del rey. Todos los días debía de rendir cuentas al faraón. Concebían su tarea como una función sagrada. El hombre que ostentaba el cargo de visir era, después del faraón, el hombre más importante del país de las dos tierras, el Alto y el Bajo Egipto.

    En esta obra el único “visir” o consejero real que aparece es el sacerdote Ai. Será consejero del faraón Amenhotep III, pero mientras reina su hijo el faraón Akhenaton, se mantendrá en un segundo plano conspirando para controlar el poder, cosa que hará durante el reinado de Tutankhamon y posteriormente después de su muerte esta vez ya como faraón.

    Los Escribas.

    En la mayoría de ciudades y pueblos, los únicos que sabían leer y escribir eran los escribas, lo que les convertía en personas muy importantes e influyentes. Estos formaban parte del funcionariado en esta sociedad tan burocratizada y realizaban diversas tareas como pueden ser la dirección de los registros, el cobro de los impuestos, etc. Aunque la sociedad estaba muy jerarquizada a la vez era muy flexible ya que permitía el acceso al conocimiento a aquel que lo quería.

    En la obra los escribas aparecen pero sólo como medios de la burocracia, aunque el propio Sinuhé consiguió aprender a leer y a escribir permitiéndole esto acceder a la Casa de la Vida y convertirse en médico.

    Los Funcionarios.

    Del gobierno se encargaban los funcionarios del estado, desde el visir hasta el máximo hombre de estado, pasando por los funcionarios locales, que resolvían los asuntos cotidianos en cada distrito o nomos del país.

    Como el estado era altamente burocrático en todas las ciudades había funcionarios cuyas funciones eran las de cobrar impuestos, y organizar los préstamos y los contratos matrimoniales.

    Tanto estos como los escribas dependían directamente del visir del faraón, y en su conjunto formaban la burocracia que dirigía Egipto.

    Los Sacerdotes.

    En multitud de templos de todo el país, los grupos de sacerdotes y de sacerdotisas hacían ofrendas a los dioses en nombre de su faraón. A cambio, se les premiaba con tierras y unos ingresos sustanciosos.

    Existían escuelas dedicadas a la preparación de los jóvenes al sacerdocio, jóvenes que se reclutaban, normalmente, de familias nobles.

    En esta obra Sinuhé, aunque no perteneciera a una familia noble, su padre conocía Ptahor que había sido condiscípulo suyo y que ahora era el trepanador real y gracias a su influencia Sinuhé pudo realizar estudios de medicina en la Casa de la Vida donde los conocimientos eran impartidos por los sacerdotes. Uno de los sacerdotes que si tenía mucho poder, y que aparece en la obra fue el sacerdote Ai, que como ya hemos dicho antes incluso llegó a ser faraón.

    Los Médicos.

    Los médicos junto con los funcionarios y los escribas formaban la clase media del antiguo Egipto. Había muchos escribas y sacerdotes que ejercían la medicina y esta sólo podía ser aprendida en lugares específicos, como es la Casa de la Vida que aparece en esta obra, y que generalmente su docencia era impartida por los sacerdotes.

    El protagonista de la obra, Sinuhé, consiguió realizar unos estudios de medicina que le permitirán vivir decentemente y que además le aportarán mucha fama y renombre, debido a los cuales llegará incluso a ser el médico particular del faraón Akhenaton.

    Los Artesanos y Comerciantes.

    Más abajo en la escala social, pero dentro de la clase media, estaban artesanos y comerciantes, con más nivel de vida que los campesinos. La mayoría de los artesanos estaban empleados en talleres de los palacios reales o templos. Las familias acomodadas de la clase media tenían sirvientes que cocinaban, limpiaban para ellos y les ayudaban a lavarse y vestirse.

    Los Campesinos y Sirvientes.

    La gran mayoría de los antiguos egipcios eran campesinos. Trabajaban en los campos a orillas del Nilo, canalizando el agua de las inundaciones y plantando y segando cultivos. Muchos otros trabajaban de sirvientes y peones. Pocos sabían leer y escribir, pero disfrutaban de más libertad que los esclavos, que eran escasos.

    Los Esclavos.

    Los esclavos nunca fueron numerosos en la sociedad egipcia y casi no existieron asta el Imperio Nuevo. La mayoría de esclavos eran extranjeros, capturados en las guerras que los egipcios contendían fuera de su país. Los esclavos podían ser comprados y vendidos como ganado, pero también podían arrendar tierras y comparar su libertad. Los criminales más peligrosos eran azotados o se les cortaba la nariz y luego eran enviados a las minas del Sinaí o de Nubia.

    Uno de los personajes que más relevancia ha tenido en esta obra ha sido Kaptah, que es un esclavo que fue comprado por Sinuhé y que con el tiempo su relación ha pasado de ser de amo a esclavo a ser verdaderos amigos ya que Kaptah siempre ha sabido aconsejarle y procurarle buena fama a Sinuhé.

    La economía en el Antiguo Egipto.

    La economía del Egipto antiguo se basaba principalmente en la agricultura, como todos los pueblos de ésta época, y esta se desarrollaba a lo largo de las orillas del Nilo, de ahí la gran importancia que le daban a este río. Las crecidas y estiajes, permitían la siembra en el limo de sus orillas, servían para la regularización del calendario egipcio y creaba una extensa franja de vida arrancada al desierto.

    La Agricultura.

    La vida en Egipto dependía de los cultivos de las tierras inundadas por el Nilo. Las cosechas principales eran el trigo, la cebada y el lino. Entre los animales que criaban por su carne había cerdos, ovejas, cabras, gansos y patos. A los antiguos egipcios les encantaban los higos de sicómoro, que es muy mencionado en el libro ya que se destinaba también como adorno en los patios de las casas.

    Un sistema de diques, estanques y canales de riego se extendía por todas las tierras de cultivo. El suelo fértil a orillas del Nilo permitía a los campesinos egipcios cultivar muchas clases de cereales. El grano cosechado se guardaba en graneros y luego se usaba para hacer pan y cerveza, aunque también se utilizaba en épocas de escasez como reserva de valor.

    En la obra, esta forma de hacer negocio es realizada por el sirviente de Sinuhé, Kaptah, que, con el consentimiento de su dueño invierte una parte de sus ganancias en la compra de grano para almacenarla. De este modo consiguen venderlo después a mayor precio obteniendo beneficios.

    El Comercio.

    Durante la mayor parte de su existencia, el antiguo Egipto fue el país más rico del mundo. Los egipcios cultivaban más alimentos de los que necesitaban, por lo que exportaban el excedente: lino, papiro y pescado seco, a cambio de artículos de lujo como incienso, plata y madera fina de cedro. Los caballos procedían de Asia, mientras que del sur, de Nubia y de Punt, les llegaba oro, marfil, ébano e incienso. Gran parte del comercio se realizaba por barco.

    Las embarcaciones navegaban por el Nilo y por el mar Mediterráneo, transportando mercancías de un lugar a otro. Las expediciones que pasaban por el mar Rojo para llegar a Punt (supuestamente Somalia actual) regresaban cargadas de marfil, incienso y mirra.

    Durante la época que se refleja en el libro Egipto controlaba países vecinos como Palestina, el sinaí y Nubia y explotaba sus riquezas, o simplemente les exigía un impuesto.

    Sus contactos comerciales con los pueblos del Mediterráneo fueron frecuentes a través de los puertos del delta y, así, aprendieron de los fenicios el arte de la navegación. Por el sur, dominaron la región de Nubia, donde obtenían esclavos, incienso, oro y marfil.

    La autopista principal de Egipto era el Nilo, era su principal vía de comunicación que hacía posible el comercio tanto en el interior de Egipto como con países del Mediterráneo.

    Todo, desde los cereales hasta el ganado, desde los sarcófagos hasta las piedras para la construcción, se transportaba por agua. Solamente los mejores barcos eran de madera ya que ésta era un bien escaso.

    Otra cosa que hay que mencionar, y que aparece en el libro, son las casas de comercio, que eran establecimientos que existían en las principales ciudades y puertos, pero no solo de Egipto, sino también del Mediterráneo cuya función era la de captar riquezas u oro e invertirlo en expediciones comerciales, o también servir de depósito de seguridad para dichas riquezas. Estas casas de comercio expedían unas tablillas de arcilla donde figuraba el propietario y la cantidad de oro del que disponía.

    Además esas tablillas se podían canjear en cualquier otra casa de comercio de otra ciudad o puerto, haciendo mas seguros de esta manera los viajes sin necesidad de transportar oro.

    Sinuhé en su estancia en Simyra había acumulado tanto oro que decidió depositarlo en una de estas casas de comercio para poder realizar sus viajes mas seguro sin tener que transportar mas que las tablillas de arcilla.

    Otra mención que hay que hacer de la economía egipcia es que concepto de dinero que hoy tenemos no existía, podemos decir que conocían el dinero en "estado primitivo". Se utilizaba el DEBEN (barras de DEBEN), que era el patrón de referencia, aunque también se utilizaban "vales por algo" como por ejemplo vales por pan, o por vino, etc.

    El derecho y la administración en el Antiguo Egipto.

    Como ya hemos dicho anteriormente el faraón era la autoridad suprema de Egipto.
    Las funciones administrativas del faraón eran ejercidas por un visir que, entre otras prerrogativas, podía dictar leyes, conferir cargos, y dirigir el ejército y la policía. Con el tiempo se fueron confiando algunas competencias a determinados altos funcionarios: tesorero, canciller, ecónomo, archivero, etcétera. Durante el Imperio nuevo aumentó la importancia de la burocracia, sobre todo la de los escriba.

    El territorio estaba dividido en 42 nomos o distritos, al frente de los cuales estaba un nomarca. Las relaciones entre éstos y el faraón se volvieron a veces difíciles, por las tendencias separatistas de los nomos.

    Por lo que se refiere a la tierra, era propiedad, teóricamente, del faraón, que podía concederla en usufructo a los templos o a los sujetos privados. Junto al predominio de la propiedad del faraón existió también, en la práctica, una propiedad privada. De hecho, desde el Imperio antiguo son numerosos los documentos que dan noticia de la capacidad de sujetos privados para disponer libremente de sus tierras.

    En el antiguo Egipto, como en otras civilizaciones, hubo profesionales honorables que supieron poner la justicia en lo más alto de sus obligaciones, porque ellos creyeron que cumpliendo las normas de MAAT, que era una ley natural que regía todo entre sí en un difícil equilibrio diario, hacían más factible el encuentro del propio hombre con su propia dignidad. Al hombre egipcio le cupo la fortuna de vivir en el espíritu y en la letra este acto sublime de su historia, muchas generaciones atrás antes de la instauración del código romano.

    Hicieron valer sus derechos probablemente escritos, absolutamente cumplidos, en un código moral avanzado que nos ha llegado hasta la actualidad acompañado de los proverbios y enseñanzas de sabios como el visir Rekhmire que dice:

    "Si un demandante de cualquier parte del país viene a exponer un caso, debe velar para que todas sus diligencias sean conformes, o bien a la legalidad, o bien a la regularidad debida. Obra de manera que goce de su derecho."

    La ley, por tanto, sirvió para ampliar y fortalecer la fe del hombre común en su confianza en la justicia y sus servidores, y para que así fuera, valió de instrumento para salvaguardar el bien común y castigar al infractor sin excepciones y sin consideración de su altura social.

    En la obra “Sinuhé el egipcio” aparecen bastantes referencias, tanto directas como indirectas, a la administración y al ordenamiento jurídico. Una prueba son los abundantes registros de todo tipo llevados por escribas o funcionarios, registros como el de la propiedad de las viviendas o de las tierras al cual Sinuhé acude mediante un escriba para cambiar de dueño la casa de sus padres y poder dársela a Nefernefernefer a cambio de su compañía.

    La escritura.

    Los antiguos egipcios tenían una escritura llamada jeroglífico. Esta palabra proviene del griego y significa “letras sagradas esculpidas”, siendo su dios Thot, inventor de la escritura. Aunque se cree que el sumerio posee la escritura más antigua, la egipcia es mucho más rica. Es considerada por los eruditos como parte de la familia lingüística de los hamito-semítica. Se mantuvo activa desde el cuarto milenio a.C. hasta el S. XI d.C. Murió como una lengua viva que fue sustituida por el árabe. La Iglesia Copta sigue utilizándola en sus servicios aunque desgraciadamente, no ha sobrevivido ninguna gramática entre los textos encontrados para indicar cómo trabajarla de una manera estricta. Los egiptólogos la han clasificado en cinco grupos.

    • Imperio Antiguo (2650-2134 A.C.)     

    • Imperio Medio (2135-1785 A.C.)

    • Imperio Nuevo (1550-700 A.C.)      

    • Imperio Tardío (Demótico) (700 BC-500 D.C.)          

    • Periodo greco-romano (Copto) (300 AD-1100 D.C.)        

    La escritura la han clasificado en:  

    • Jeroglífico     

    • Hierático            

    • Demótico  

    Los jeroglíficos eran utilizados principalmente en templos y tumbas, aunque también se han encontrado en otros objetos como estatuas o varias vasijas. Los jeroglíficos son muy decorativos y la mayor parte de la población sólo podía admirar su belleza. Sólo unos pocos profesionales selectos, tales como médicos, oficiales del gobierno, los sacerdotes y los propios escribas podían entenderlos y escribirlos. Los escribas eran muy frecuentados por aquellos que querían escribir algún documento que necesitasen. Durante los mandatos griegos y romanos, estos quedaron relegados únicamente a ser entendidos por los sacerdotes. Alrededor del siglo II y III d.C., el uso de los jeroglíficos se paralizó como parte de la conversión de los egipcios al cristianismo. Los primeros cristianos consideraron esto como un cierre de conexiones al culto de los “falsos dioses” y se inclinaron hacia la utilización de una nueva escritura llamada copta basada en el alfabeto griego. La última vez que se tiene constancia de la utilización de los jeroglíficos fue en el 394 d.C. En el periodo greco-romano se usaban alrededor de 6000 símbolos jeroglíficos y en el Egipto Medio se usaban menos de 700 pero sólo unos pocos de ellos eran utilizados con cierta frecuencia. El crecimiento en el número de jeroglíficos utilizados durante el periodo greco-romano se debe a razones religiosas y esotéricas. La habilidad de leer los jeroglíficos se perdió hasta el descubrimiento de la Piedra Rosetta, descubierta en 1799 D.C. En la piedra podemos encontrar un documento escrito en tres lenguas diferentes: jeroglífico, demótico y griego. Como los eruditos sabían traducir el griego, les dio la capacidad de descubrir el misterio de la lectura de los jeroglíficos. Podemos encontrar dos grupos de jeroglíficos: fonogramas, los cuales son el valor de los sonidos y los ideogramas, los cuales son las imágenes que representan el mundo. Un ejemplo de ideograma es la representación humana de las cara significa cara o un círculo largo con otro círculo más pequeño en su interior significa sol. Muchas palabras utilizan una combinación de ambos métodos. Como en muchas otras lenguas del Oriente Medio, no tiene una representación fonética de vocales, únicamente de consonantes. El método estandarizado utilizado como ayuda para la vocalización moderna es llamado trascripción. Este método cambia el jeroglífico a un sonido de nuestro sistema de escritura. Antes de la utilización de este método, se añadía e entre consonantes y una a después de tres consonantes. Normalmente, por motivos artísticos, los jeroglíficos estaban escritos de izquierda a derecha. Así mismo podemos encontrarlos escritos en columnas en cursiva llamados en este caso hieráticos, este tipo de escritura era solamente utilizado en documentos religiosos o materiales como los papiros. Para los documentos de diarios, utilizaban un tercer tipo de escritura llamado demótico, ya que este era más rápido y fácil que el utilizado en los monumentos.

    Esta es la manera en la que podríamos encontrar escrito con jeroglíficos el nombre de Tjia. El cordón que rodeaba los nombres reales servía para proteger el nombre del portador del mal y los demonios.

    La poesía lírica egipcia.

    En la poesía lírica egipcia aparecen constantes referencias a la muerte y al dolor que causa la ausencia, junto a un sentimiento de alegría por vivir el momento. Está unión de elementos contradictorios permite al poeta expresar, sus emociones y sentimientos, como puede observase en el "Canto del artista", un poema que se encuentra esculpido en la tumba del faraón Antef, y en la "Canción", poema compuesto hacia el año 2500 a.C.

    El interés de los egipcios por la muerte no significa que fueran tristes o pesimistas, al contrario; para ellos, una de las maneras para prepararse para la muerte era disfrutando la vida. La alegría de vivir de los egipcios se muestra en casi todas las manifestaciones artísticas de este pueblo: en pinturas y esculturas que decoraban los templos, en los objetos de uso cotidiano en la poesía.

    La elección de un nombre.

    Los antiguos egipcios consideraban el nombre como una parte muy importante de los atributos de la persona así como algo para la supervivencia del Ka, llamado igualmente Ba o Akh. El nombre era respetado como parte de la persona y debía de ser designado tras el nacimiento o no tendría una existencia decente. Si al pasar una persona al “Bello Poniente” y olvidaba su nombre, se producía una segunda muerte, la cual era uno de los mayores temores de los egipcios y por ello escribían su nombre multitud de veces en sus tumbas con la esperanza de no tener que soportar esta tragedia.

    Los padres tenían especial cuidado en la elección del nombre. Los nombres egipcios consistían en una palabra simple como por ejemplo Neferet (mujer bella) o un grupo de palabras como es el caso de Khasekhemwy (los dos poderes aparecen). Como hoy en día, los nombres quedaban anticuados, así pues algunos nombres fueron usados únicamente en ciertos periodos, por ejemplo, Pepi y Teti eran muy populares en el Imperio Antiguo cuando Ahmose y Djehutimes eran muy utilizados en el Nuevo Reino y el nombre de Tiy, era muy utilizado en todos los periodos para ambos sexos, debido a la falta de vocales en el antiguo egipcio, podíamos encontrar múltiples variantes de este nombre como por ejemplo Ti, Tia, Tiaa, Thuya, Tiye, Tey, Tjia o Tuia. Muchos nombres contenían la palabra Amón (principal Dios de Egipto) como es el caso de Tutankhamón (Tut Ankh Amón: La viva imagen de Amón). Escrito en jeroglífico, era correcto que el nombre de Amón se encontrase siempre en la honorífica primera posición, de este modo, al leer un jeroglífico literalmente veríamos escrito Amóntutankh. Así mismo, era muy común encontrar el nombre de Amón seguido de palabras como as 'Sinuhé el egipcio; Mika Waltari'
    ankh (vida), 'Sinuhé el egipcio; Mika Waltari'
    mery (amado), 'Sinuhé el egipcio; Mika Waltari'
    hotep (paz), 'Sinuhé el egipcio; Mika Waltari'
    khenemet (unido a) o 'Sinuhé el egipcio; Mika Waltari'
    nefer (belleza), tanto en nombres masculinos como femeninos, de este modo, tomando como ejemplo la palabra khenemet, si la unimos con Amón quedaría el nombre de Khenemetamón (el que está unido a Amón). Los nombres de Isis y Hathor, era muy común encontrarlos solos como nombres de mujer. Si un plebeyo buscaba expresar sus respetos al Faraón, éste debía de cambiar su nombre para mostrárselo, muchas veces las familias mostraban su devoción hacia su Faraón incluyendo en el nombre del niño el del Faraón como por ejemplo Nebipusenwosret (Senwosret es mi señor), mostrando así respeto al Rey Senwosret. Muchos de estos nombres podían ser tanto de niño como de niña. Como norma general, en las tumbas de las mujeres se reflejaba la belleza o el comportamiento de la susodicha, por ejemplo Nefertiti (la bella está viniendo), Nodjmet (la dulce) y Ankhmutes (la viva imagen de su madre). La terminación 'Sinuhé el egipcio; Mika Waltari'
     -et aparece en nombres femeninos, aunque en algunas ocasiones podemos encontrarlo en el medio. La aparición de 'Sinuhé el egipcio; Mika Waltari'
    "pa-sheri"(masculino) y 'Sinuhé el egipcio; Mika Waltari'
    "ta-sherit"(femenino) era como el anglosajón “Junior”, a modo de indicación de que era “hijo o hija de”, así pues el nombre de Meritamen-ta-sherit era el equivalente de “pequeña Meritamen”. Otros dos elementos muy comunes dentro del nombre eran 'Sinuhé el egipcio; Mika Waltari'
    Si (hijo) o 'Sinuhé el egipcio; Mika Waltari'
    Sit (hija) como en Siamón (Hijo de Amón) o Sithator (Hija de Hathor). Debido a la alta mortalidad de los niños, muchos hermanos compartían el mismo nombre, diferenciándolos entre sí con la adición de Aa (el mayor), Hery-ib (el que está en medio) y Nedjes (el pequeño), de este modo, encontraremos que dentro de varios hermanos que se llamen Sekwaskhet el mayor se llamara Sekwaskhet Aa, el mediano Sekwaskhet Hery-ib y el pequeño Sekwaskhet Nedjes, así mismo, el hijo mayor del hermano mayor, se llamará igual que el padre, ya que los antiguos egipcios creían en la conservación honorífica de los nombres en la familia. En las familias que tenían el nombre duplicado era común incluir un ren nefer (nombre bello) para diferenciar la identidad, el primer nombre solía ser el nombre formal y el segundo el nombre con el que era conocido, así pues, una princesa llamada Harwatetkhe, era conocida como Seshseshet. Para aclarar que la palabra que aparecía a continuación era un nombre, se colocaba la figura de una mujer 'Sinuhé el egipcio; Mika Waltari'
    o un hombre'Sinuhé el egipcio; Mika Waltari'
    .

    Los apodos eran igualmente muy utilizados en el Antiguo Egipto. Nombre largos eran abreviados como es el caso de Amenhotep y Amenemhat, los cuales eran comúnmente abreviados como Ameny y los nombres Meryamen, Merypaht y Meryneith se abreviaban en Mery. Tiy era la abreviación de Nefertiti, muy popular entra las mujeres de la decimoctava dinastía. Los mismos dioses, poseían también nombres cortos como la Letanía de Ra, que poseía otros 75 nombres como son Miuty y Miu-Oa (el gran gato). A veces, el cambio del nombre en apodo no estaba muy claro como es el ejemplo del apodo de Hathor de Hunero. Ocasionalmente, los apodos describían atributos físicos de la persona, como por ejemplo una mujer llamada Hebeny (Ébano), solía tener una piel oscura, así como ocurre hoy en día que a los pelirrojos se les suele llamar “rojos”. Algunas veces, el apodo reflejaba una característica de su personalidad como por ejemplo Pamiuw (el gato), recogiendo un rasgo característico de estos animales que la persona tuviese, lo mismo ocurre con Tahemet (Reina), que probablemente tuviese una conducta muy de la realeza. Muchos antiguos egipcios poseían apodos que la familia le había puesto cariñosamente en su niñez. Por ejemplo, un hombre llamado Simut tiene escrito en su tumba “Simut dice de él mismo (se llama) KyKy (mono)”, pudiendo ser este un apodo dado en su niñez por un hermano o por sus amigos. Algunas veces los apodos no son fáciles de explicar como es el caso de Huy o Huya, que son utilizados para el nombre de Amenhotep. Mose (nacido de) era comúnmente utilizado con una gran variedad de nombres y muy usado como nombre simple en familias de clase baja. Ramose, Ahmose, Miknmose y Merymose son todo variaciones donde Mose es utilizado como apodo. Este nombre es muy popular hoy en día entre los cristianos modernos como Moisés, los judíos como Moshe y entre los islámicos como Musa.

    Los nombres reales no utilizaban la figura de un hombre o mujer, sin embargo, nos encontramos que el nombre del Faraón era precedido por la imagen de un pájaro perchado 'Sinuhé el egipcio; Mika Waltari'
    , mientras que para la esposa consorte era una mujer con látigo 'Sinuhé el egipcio; Mika Waltari'
    . Para escribir el nombre del Faraón y en ocasiones el de su esposa principal, usaban una línea acordonada llamada cartucho, el cual rodeaba el nombre. El hecho de borrar el nombre de una persona completamente de todas partes donde éste estuviese escrito, significaba que la existencia de esa persona y su memoria debían de ser olvidadas, como ocurrió en el caso de Akhenatón, el cual fue borrado junto a Tutankhamón por Horemheb, su capitán, de manera que reescribió la historia acontecida. Alguna vez, los faraones borraban el nombre de algún antiguo faraón para escribir el suyo únicamente por motivos financieros, ya que obviamente, costaba el borrar un nombre que construir un nuevo monumento.

    En tiempos del Antiguo Egipto, éstos podían cambiar su nombre en la muerte. Un faraón llamado Seti (hombre de Seth) cambió su nombre en su templo a Osiris. Seth, el dios, asesinó a su hermano Osiris, de este modo, que cambiase su nombre de Seth por el suyo no supuso un contratiempo para Osiris. El nacer con un nombre no significa que este no pudiese ser cambiado, así pues, Amenhotep IV (Amón está en paz), cambió su nombre por el de Akhenatón (Servidor de Amón), tras crear una nueva religión monoteísta hacia su nuevo Dios Atón, mostrando así su devoción, del mismo modo, su hijo Tutankhatón (la viva imagen de Atón) cambió tras la muerte de su padre su nombre al de Tutankhamón, tras restablecer de nuevo la antigua religión politeísta. De todos modos, no siempre cambiaban su nombre para agradar a algún Dios, una mujer del Faraón Meryre (nombre en el trono del Faraón), cambió su nombre al de Ankhesenmeryre (ella vive para Meryre), un oficial del Antiguo Reino cambió su nombre al de Pepienhebsed (Pei es en su aniversario) para celebrar el aniversario (Heb Sed) de su Faraón Pepi. Algunas veces, estos cambios no son tan obvios así podemos encontrar el caso de un hombre llamado Djehutime (nacido de Djehuti) que cambió su nombre por el de Djeutinefer (belleza de Djehuti). No todos los cambios de nombre eran positivos, como es el caso de los hombres que se vieron envueltos en una conspiración para matar a Ramsés III, cuyos nombres fueron cambiados a la fuerza por los de Mesedsure (Ra lo odia), Binemwase (demonio en Tebas) y Panek (la serpiente), incluso el propio hijo de Ramsés III, el cual estaba implicado en el complot, vió su nombre cambiar al de Pentaware (el fugitivo), sin obtener ningún refugio en su estatus real.

    Algunos nombres de dioses y sus significados son: Mut (madre), Geb (tierra), Ra (el sol), Aset/Isis (el trono), Wesir/Osiris (él ve el trono) Bast (la de las jarras de ungüento), Heru/ Horus (elevado en lo alto), Hathor/Het-hert (Casa de Heru) Sekhmet (la única poderosa),Yinepu/Anubis (niño real), Nut (cielo, referido habitualmente al cielo nocturno) Tefnut (chispa del cielo, o lo que es lo mismo, rayo), Amón (el escondido), Ma'at (verdad).

    En el libro podemos ver cómo Kipa da el nombre de Sinuhé a su hijo por ser semejante su llegada a la del protagonista de la leyenda de Sinuhé, así como que su propio nombre va aumentando con los apodos que le dan tanto Akhenatón (el que es solitario) y el dado por los soldados de Horemheb (Hijo de Onagro).

    Un aspecto curioso del libro es que el padre de Sinuhé, Senmut, poseía un nombre muy parecido al del amante de Hatshepsut (Sen-en-mut), bisabuela de Amenofis III. Quizá este nombre era común en la época o sólo era un guiño del autor a este hecho.

    Vida diaria.

    Uno de los aspectos más asombrosos del Antiguo Egipto es cómo la vida diaria no ha cambiado casi nada en un milenio. El ritmo de la vida egipcia es el ritmo del Nilo hasta hace unos años, cuando se erigió la presa de Aswan. Todavía hoy podemos encontrar sombras del pasado: bueyes llevando arados y casas hechas de adobe.

    Los dioses han marchado, así como los faraones, la lengua y la escritura. Las ciudades están europeizadas desde un punto de vista caótico, el transporte es en parte de este siglo, hay algo de industria y la radio y la televisión se encuentra allá donde vayas. Pero los pueblos más lejanos de las esquinas del país tienen el mismo aspecto que hace cientos de años.

    Las vestimentas.

    Debido al tiempo seco y caluroso existente en Egipto, hasta los seis años, los niños iban completamente desnudos, al cumplirlos, comenzaban a llevar ropas para protegerse del intenso calor seco. Los hombres vestían con una falda corta ceñida en los riñones con un lazo elaborado y en ocasiones se colocaban un manto o una pieza de lino para proteger sus hombros y en las noches frescas, túnicas de manga larga. En épocas posteriores, se hizo común el uso de túnicas y vestidos plisados. Solían colocar las telas alrededor de su cuerpo en vez de cortarla a la medida. Aunque la existencia de tintes no les era desconocida, solían llevar sus ropas con el blanco natural del algodón. Los ricos buscaban ropas ligeras siendo la tela más buscada la llamada algodón real, la cual era semitransparente, llevada, como su nombre indica por el faraón y su familia, los reyes vestían faldas muy cortas y las reinas vestidos casi transparentes; los obreros llevaban faldas de tejido más ordinario; los soldados se cubrían la parte posterior de su faldellín con una red de cuero; los sirvientes llevaban sobre sus vestidos redes de abalorios baratos, pero de vivos colores; el pueblo pobre vestía con algodón basto. Era costumbre que en la realización de tejidos de lino las mujeres peinasen los tallos de la planta de lino para que saltaran las púas, a continuación, separasen las fibras del tallo y las hilasen con un huso, sujeto por una espiral para después tejer la ropa con los hilos en un telar. Así mismo, los egipcios se depilaban completamente con una hoja de bronce, sólo los niños llevaban un pequeño mechón de pelo rizado hasta que al entrar en la adolescencia se les era cortado, de ahí que el jeroglífico que significa mechón sea representado por un niño, para protegerse la cabeza del sol, llevaban una película de pelo natural rizado pegado con cera de abeja, debajo de estas, en las celebraciones, se ponían conos de cera perfumadas que al derretirse desprendían un olor embriagador en el habitáculo que eran repuestos por los esclavos. En las fiestas solían colocar a los invitados collares de flores olorosas, hombres y mujeres se sentaban por separado y eran servidos cada uno por gente de su mismo sexo, después de la comida, entraban bailarines y músicos con laúdes y liras y algún invitado podía componer un poema de agradecimiento a su anfitrión. Sólo los ricos y los sacerdotes llevaban sandalias de cuero o de papiro.

    En honor de los dioses, llevaban maquillaje y joyas. Las pinturas las realizaban moliendo minerales. Al salir al exterior, era imperativa la utilización de aceites para protegerse del sol, utilizaban kohol negro para preservar sus ojos del sol y el polvo así como para embellecerlos, otras veces utilizaban pintura verde de malaquita, y pintura roja de óxido de hierro para los labios. El kohol, que era guardado en cajitas de cosméticos y aplicado con objetos metálicos, era utilizado incluso por los niños porque prevenía de las infecciones. Para no errar en su aplicación, utilizaban discos pulidos de bronce o cobre. Las joyas que utilizaban solían ser collares, pulseras y anillos de generalmente oro con lapislázuli del actual Afganistán (la piedra más apreciada), coralina naranja, amatista y turquesa.

    Kipa, la madre de Sinuhé, admiraba con gran fascinación objetos en el mercado como collares, sandalias de hebilla dorada (rememoremos que sólo eran utilizadas por ricos y sacerdotes), marfil, monos, pájaros “habladores” (posibles loros), telas de lana de Sidón y Biblos muy finas y ligeras y plumas de avestruz, objetos que por su pobreza, nunca podría obtener pero que en cambio, eran adornos utilizados comúnmente por los ricos.

    Sinuhé nos describe cómo le fueron cambiadas las vestimentas de niño a los siete años por otras que le eran ceñidas a los riñones y el corte de los dos bucles característicos de niño.

    Recordemos que el suelo de la habitación de Nefernefernefer, era de lapislázuli adornado con turquesa y una cama de marfil y ébano así como las trasparencias de los vestidos de lino que nos describe Sinuhé y lo atrayente que le era un cuerpo completamente depilado, tanto el de un hombre como el de una mujer.

    La alimentación.

    Los antiguos egipcios dividían su alimentación en dos comidas: el desayuno y la cena tras el atardecer. Con las yemas de los dedos comían todo tipo de fruta, bizcochos de miel, oca, cordero… servidas en cerámica y bebían tanto vino como cerveza de cebada, de la cual ellos fueron sus inventores. En el caso del vino, pisaban la uva y dejaban envejecer el vino en ánforas etiquetadas con el tipo de uva, el año, la región y el propietario del viñedo, mientras que la cerveza que era hecha por mujeres, mezclaban pasta para hacer pan con levadura que se dejaba fermentar en grandes tinajas, unas semanas más tarde filtraban la mezcla y la levadura madura era sazonada con especias o dátiles y antes de consumirla, debido a su espesa textura, era filtrada con un sifón de madera, se introducía en las jarras a modo de pajita, poseía una serie de agujeros para colar las impurezas de la cerveza. La comida iba acompañada siempre de pan, que hasta el Imperio Nuevo, cuando se extendieron las panaderías, era hecho por las amas de casa en sus hogares, habitualmente poseían diferentes formas y algunos se realizaban con fines religiosos o como ofrenda a los muertos. A la espera de ser consumido, el grano de trigo y cebada era almacenado en unos silos y en momentos de excedencia, era exportado a los países vecinos. Además de cereales, cultivaban ajos, cebollas, puerros, judías, lentejas, pepinos, guisantes, rábanos, berzas y lechugas. Así mismo cultivaban frutas como dátiles, uvas, manzanas, granadas, melones, higos… que utilizaban para realizar dulces. Los higos de sicómoro eran recolectados por mandriles. La dieta egipcia estaba suplementada por carne (cerdo, cordero, oca…), pescado y aves, aunque seguramente los campesinos la comiesen únicamente en ocasiones especiales.

    Tanto el Faraón como la nobleza cazaban animales tales como los hipopótamos, gacelas, conejos, ciervos, antílopes, toros, elefantes, leones… La clase baja pescaba a las orillas del Nilo con arpones, garfios, trampas y redes. Los peces pescados eran servidos frescos, secos o en salazón. Los barcos pequeños de pesca llamados skiffs estaban construidos de juncos de papiro cubiertos de bolsas de aire, haciéndolos particularmente boyantes. Los skiffs eran utilizados habitualmente para la pesca deportiva en las marismas del Nilo.

    En nuestro libro podemos encontrar muestras gastronómicas egipcias y de los países vecinos en numerosos momentos, pero ninguno como los alimentos ofrecidos por Kypa como la oca asada, bizcochos de especias y de miel, pescado frito y seco, frutos secos, dátiles, cordero asado…

    Las barcas de la clase baja nos son descritas como barcas hechas de cañas embadurnadas en brea.

    Describiendo las diferencias entre las costumbres sirias y las egipcias, nos encontramos con que Sinuhé nos dice que las mujeres egipcias muelen el trigo de rodillas dando vueltas a una muela redonda.

    El juego.

    Los juegos en el Antiguo Egipto eran similares a los que podemos encontrar hoy en día. Después de trabajar, los niños solían ir a nadar en el Nilo, jugar a hacer batallas con carros de combate, a saltar como ranas o a juegos de mesa como el Mehen, Mancala o el Senet, parecidos a las damas. Algunas veces, jugaban con juguetes de madera que se arrastraban, muñecos de arcilla o animales esculpidos en piedra.

    El Sinuhé niño, se jactaba de poseer un cocodrilo hecho de madera con la boca pintada de rojo que abría y cerraba al caminar, que los demás niños admiraban y le cambiaban un rato de juego con él por piedras brillantes, hilos de cobre y bizcochos de miel.

    La momificación y otras costumbres funerarias.

    Cuando un ser viviente muere, este comienza rápidamente a corromperse. Este decaimiento se produce por una bacteria que utiliza toda materia orgánica que encuentra en el cuerpo como comida. Cuando el ser está vivo, las defensas luchan contra esta bacteria, pero después de muerto, las células y los anticuerpos que protegían el cuerpo, ya no pueden defenderlo más. Dependiendo de la temperatura y la humedad, el cuerpo puede ser reducido a una pila de huesos en unos meses debido a que las bacterias, insectos y otros pequeños animales coman los tejidos blandos del mismo.

    La momificación es practicada para evitar la putrefacción del cuerpo tanto de humanos como animales y plantas. Muchas culturas practicaban la momificación tras la muerte como pueden ser los Paracas en Perú y los Guanches en las Canarias.

    La palabra momia, procede del árabe mumiyah, refiriéndose al color de las bolsas para hacer la compra, las cuales se realizaban en la Bretaña victoriana con momias. Éstas también eran utilizadas como combustible de los trenes de vapor, vendidas pulverizadas como remedios milagrosos, por estudiantes de medicina o incluso como entretenimiento al mostrarlas sin sus vendas a los invitados de la clase alta en la hora del té.

    Los egipcios creían que el espíritu estaba dividido en dos partes: el Ba, el cual salía al exterior por la nariz del difunto en forma de gavilán con cabeza de persona nada más morir y el Ka, el cual quedaba preso en el cuerpo hasta en el momento en el que este fuese momificado para ser conducido al reino de los muertos, aunque también creían que el Ka podía ocupar durante un tiempo una estatua o una pintura. Las tumbas de los ricos estaban provistas tanto de unas como de otras por si se daba el caso de que la momia fuese destruida.

    Para evitar que la bacteria descompusiese el cuerpo, había diferentes métodos. Hoy en día podemos conservarlos mediante la refrigeración, ya que es muy difícil que una bacteria sobreviva a una temperatura cercana al punto de congelación e inyectando productos químicos en su interior, en cambio, los egipcios desecaban el cuerpo completamente.

    La bacteria necesita de agua para sobrevivir, el agua es abundante en los seres vivos (cerca del 80% de la masa muscular). El método egipcio consistía en secar el cuerpo de tal manera que a la bacteria no le resultase fácil vivir en él.

    El sarcófago de la izda. Contiene la momia de la Reina Ahmose Nefertari, el de la dcha. Una momia de la época Greco-romana.

    Las primeras momias egipcias fueron probablemente producto del accidente. En un principio, los egipcios enterraban a sus muertos en tumbas simples o directamente en la arena, produciéndose gracias al clima seco una deshidratación natural. Las tormentas de arena descubrirían los cuerpos desecados mostrando a los egipcios una preservación casi perfecta del cuerpo. Es muy probable que los egipcios estuviesen buscando un método para preservar el cuerpo pero sin dar con los procedimientos adecuados. Las momias más antiguas datan de cerca del 3200 a.C.

    A grandes rasgos la momificación se podría describir como un proceso por el cual el cuerpo es vaciado por los sacerdotes: a través de las fosas nasales es introducido un gancho con el cual remueven el cerebro y lo echan fuera cuerpo al no considerarse una parte importante (creían que el pensamiento, los sentimientos, así como todo lo que podamos encontrar dentro de las acciones conscientes del individuo se encontraban en el corazón), llenando su interior de serrín y especias después se le desposeía de los intestinos, los pulmones, el estómago y el hígado, guardados en sus respectivos vasos canópicos. La cavidad era lavada con aceite de palma y especias como la mirra. Después de esto, el cuerpo se dejaba en natrón (70 días), el cual es una sustancia que drena el agua fuera del cuerpo secándolo completamente. Esta sustancia, utilizada únicamente en algunas partes de Egipto, es una mezcla de carbonato y bicarbonato sódicos con algunas parte de cloruro de sodio y sulfato de sodio. Después de este periodo, el cuerpo era envuelto desde la cabeza hasta los pies con vendas untadas con brea incluyendo entre capa y capa distintos amuletos protectores para el Más Allá, así como joyas del difunto. Tras esto, el cuerpo les era devuelto a los familiares en un sarcófago para ser colocado vertical contra la pared.

    No todos los cuerpos tenían el mismo tratamiento. Al de los pobres se les daba un tratamiento más corto y menos efectivo. Así mismo, el tratamiento cambiaba de una época de otra, siendo las momias más antiguas enterradas con sus órganos y a las más nuevas se les sacaba los órganos tratándolos para su preservación y volvérselos a colocar. Éstos eran colocados en los vasos cánopes, los cuales representan a los cuatro hijos de Horus.

    Retomando la información dada del Ka, tras la muerte de Amenofis III, es Sinuhé junto al trepanador real el que tiene que testificar que el Ka había salido del cuerpo del faraón por la nariz en forma de un pájaro dorado que volaba hacia el sol para reunirse con Amón.

    Sinuhé, al igual que Heródoto, nos cuenta de manera fidedigna el proceso utilizado en la conservación de los cuerpos (70 días en la Casa de la Muerte, 30 si eran pobres a los que sólo se les daba un baño en natrón, agua salada y lixivación sin ningún otro tratamiento). Así mismo, nos habla del fuerte hedor que desprendía en el periodo en el que trabajó de embalsamador en la Casa de la Muerte, la baja calaña de los que ahí trabajaban y el mal trato que daban éstos a los cadáveres.

    Con referencia a la creencia de que el corazón era nuestro centro de pensamientos y sentimientos, encontramos lo siguiente en palabras de Sinuhé: “Si se reflexiona bien esta doctrina es la más lógica y natural de todas y corresponde a la creencia del corazón humano aun cuando los babilonios hablan del hígado cuando los egipcios hablan del corazón, pero esta diferencia no es más que cuestión de palabras” (pág. 233)

    El arte y la religión.

    Pese a lo que es posible de creer, en los 3500 años de existencia de la civilización egipcia desde sus comienzos hasta la invasión romana, no hubo casi ningún cambio perceptible tanto en la religión como en el arte, exceptuando un breve periodo durante el reinado de Akhenatón, el cual promulgó la adhesión a su nueva religión monoteísta con culto a Atón así como en el arte, cambiando los cánones prefijados por la representación fidedigna de la realidad.

    Durante este breve periodo de tiempo, Akhenatón mandó cambiar la capital de Tebas a Akhtatón (El Horizonte de Atón) o como es llamada hoy en día, Tel-El-Amarna, la cual se encuentra a unos 144 Km. de Tebas, entre ésta y Menfis. Las imágenes de Amón y el resto de los dioses fueron sustituidas por las de Atón, el disco solar, permitiendo en sus primeros años la convivencia de ambas religiones pero prohibiendo más tarde el culto a otros dioses mandando destruir sus iconos enfureciendo de esta manera al pueblo dando comienzo a un brote de revueltas que le acompañarían hasta la muerte.

    Reconstrucción de Tel-El-Amarna.

    En cuestión al arte, el cual era utilizado en templos y monumentos mortuorios, cambió la tradicional imagen del faraón-dios fuerte gobernador del gran imperio por la de un faraón más humano, con un cuerpo más real (representando el suyo deformado por el Síndrome de Marfan; malformación del tejido conectivo o conjuntivo (acumulación de grasas en el vientre y los glúteos), esqueléticas (alargamiento de los miembros superiores así como de dedos de todas las extremidades y el cráneo), cifoescoliosis (malformación de la columna), paladar ojival además de problemas cardiovasculares y oculares que en las obras no pueden ser apreciados), así como el paso del tiempo, de este modo, hoy en día podemos apreciar la gran belleza de su mujer, Nefertiti. Así mismo, se representaban escenas de la vida familiar del faraón, algo impensable para cualquier otro. Tradicionalmente, se daban pinturas y esculturas de rostros hieráticos e inexpresivos pero de un gran colorido bien armonizado.

    Quizá, este cambio radical en el arte, se debiese a su trasgresora permuta en la religión. Como método para afianzar su culto a Atón, una “energía” divina creadora de todo, representado por un sol con 1.000 brazos. Ordenó el cierre de todos los templos, confiscando sus posesiones y quitó los privilegios a los sacerdotes. Como sumo sacerdote de Amón, no aceptaba la autoridad del sumo sacerdote de Amón. Así mismo, suprimió el culto a Osiris, ya que el destino de cada uno en el Más Allá dependía de su lealtad hacia el faraón. La religión tradicional de Egipto, brindaba culto a unos 700 dioses aproximadamente, practicaban la zoolatría (culto a animales), representando a sus dioses con forma humana, animal o mixta. Dentro de estos 700 dioses, encontramos distintas familias de divinidades como la tríada elefantina, de Menfis, la de Amón o la osírica (habitualmente un dios casado con una diosa y un hijo) y dioses que recibían distintos nombres según la zona como el dios Sol llamado Osiris en Abydos, Ra en Heliópolis, Amón en Tebas y Ptah en Menfis, recogiendo así mismo a distintos dioses en uno solo. Gran número de dioses tenían su representación mediante animales sagrados en el mundo físico como por ejemplo el ibis, el gato, el halcón, el escarabajo, el cocodrilo, recibiendo los miembros de estas especies un trato especial, siendo incluso momificados como podemos ver fácilmente en el caso de la encarnación de Ptah en Apis, un gran buey negro cuidado por dos hermanas gemelas que debían mantenerse puras hasta la muerte del mismo, momento en el que éstas, cometiendo el papel de esposas, permanecían en luto durante el resto de su vida tiznándose el pelo con ceniza, su cuerpo era embalsamado con todos los honores de un dios y depositado en un cementerio especial dedicado exclusivamente a él llamado Serapeum. Heródoto describió a los egipcios como los más religiosos de todos los hombres.

    Durante los 10 años que vivió en Amarna, Akenatón coexistió rodeado de artesanos, comerciantes, barqueros, sacerdotes… y sus familias en un mundo idealizado donde gracias a la magnificencia del faraón, el cual caminaba entre sus súbditos arrojando a sus pies oro y joyas. A pesar de lo utópico de Amarna, Akenatón dejó de lado los problemas de la población y la política exterior (Rib-Adda, rey de Biblos fue asesinado a pesar de que el ejército egipcio acudió en su ayuda, perdiendo así sus posesiones en el Próximo Oriente, los hititas aliados con los babilonios aprovecharon para llegar hasta las fronteras de Egipto), abandonándolos en manos de sus colaboradores y mientras su ciudad crecía, el resto de Egipto se sumía en el caos.

    En Sinuhé el egipcio vemos como este, en un principio, joven faraón, tenía unas ideas alocadas que conforme pasaba el tiempo inquietaba tanto a sacerdotes como al pueblo, pidiendo una vuelta al antiguo politeísmo y con él, al arte anterior. A pesar de que en el propio libro no lo nombra, Akenatón tuvo un hermano mayor (entendamos hermano como a un hijo de Amenofis III y la reina Tyi), el cual estaba destinado a ser gobernante, dejando a Akenatón, un chico enclenque pero con buena salud apartado de palacio siendo educado en los principales templos aunque sin mucho entusiasmo afectivamente hablando por parte de sus padres, la súbita muerte de su hermano mayor, conmocionó a la corte, teniendo que preparar la educación del nuevo heredero con gran prisa.

    Dejando de lado las verdades no contadas en el libro (quizá por no haberse descubierto todavía, quizá por la licencia del autor), observamos cómo Akenatón dejó su poder en manos de sus mandatarios más allegados: Horemheb, cuyo verdadero nombre es Djeserkheprure, jefe de armas, Aya, llamado en realidad Kheperkheprure, sacerdote y consejero, posible padre de Nefertiti y Maya, visir real, el cual se hallaba muy en contacto con la familia, como dice Sinuhé en un momento de la obra el poder lo tenían repartido entre ellos “más de lo que él cree”. A pesar de ello, ni ellos se encontraban de acuerdo con el faraón, posible creador de la primera religión monoteísta, fue apodado como el hereje y su nombre borrado de todo monumento para que así como su nombre, él, su obra y su vida cayesen en el olvido. Su hijo y sucesor Tutankamón, fue manipulado y asesinado por aquellos en los que su padre confió el reino.

    Con referencia a la adoración de Apis, encontraremos escrito en nuestro libro: “También en Egipto se adora a un toro que lleva las marcas del dios y nace solemnemente una vez por generación…” (pág. 264)

    Como reseña a la forma de Atón, encontramos en el libro una descripción que hace el propio Akhenatón del mismo: “…he tenido 1.000 manos benefactoras sobre mi cabeza y cada una de ellas me daba una garantía de vida eterna…” (pág. 87)

    La medicina.

    Todos los escritores y filósofos griegos señalaron la importancia de la medicina en el Antiguo Egipto llegando a equiparar a Inhotep (consejero, astrólogo y arquitecto de la pirámide escalonada de Saqqara de Djoser) con el propio Asclepios o Esculapio, dios griego de la Medicina, así pues, por méritos propios, Inhotep fue venerado en su pueblo durante los siglos posteriores erigiéndole grandes templos donde era venerado y sus milagros eran buscados. La medicina egipcia era admirada tanto en Egipto como por los nobles de Asia Menor y la cuenca mediterránea, así como la presencia de médicos egipcios en otras cortes extranjeras. Podemos leer en la Odisea de Homero (s. VIII a.C.): Allí todos son médicos y superan en experiencia a los de cualquier otro lugar.

    Heródoto nos describe la especialización de los médicos con las siguientes palabras: cada médico trata únicamente una enfermedad… hay médicos de los ojos, de los oídos, de los dientes, del estómago y médicos para determinadas enfermedades internas.

    Gracias a los procesos de preparación de los cuerpos antes de la momificación, los egipcios contrajeron grandes conocimientos de anatomía. Durante siglos, experimentaron con distintas plantas y sustancias buscándoles propiedades medicinales, entre ellas, la adormidera. Los tratados de medicina que han sobrevivido estudian el diagnóstico y el tratamiento de cierto número de dolencias aunque la más importante, el Libro de Thot, el cual reunía todas las tácticas médicas utilizadas a lo largo de los siglos pero que se perdió en el año 260 a.C.. Los principales papiros médicos encontrados, describen técnicas muy anteriores a su inclusión en

    Papiro de Ebers

    estos. Los más importantes son el papiro Smith (en homenaje a Edwin Smith, el cual lo adquirió en 1862), el cual comprende 377 líneas en el anverso y 92 en el reverso, es de 1700 a.C. aunque algunos de sus escritos son de 900 años antes, en él podemos encontrar la utilización de la miel en pomadas como agente bactericida, adhesivo y detergente, como en el caso de un traumatismo craneal excepto “cuando ves pulsar el cerebro” (el encéfalo), en cuyo caso, era considerado incurable, otro caso en el que podemos ver la utilización de la miel, así como de la carne fresca en una herida es el siguiente: “Si te encuentras con un hombre que tiene una herida abierta en la barbilla dejando el hueso al descubierto debes palparla y si te parece que el hueso está sano debes decir: alguien que tiene una herida abierta en la barbilla que llega hasta el hueso tiene una lesión que he de tratar. Colocarás dos vendas sobre cada zona abierta y las fijarás el primer día con carne fresca, luego las tratarás diariamente

    Fragmento del papiro Smith.

    con grasa, miel y fibras hasta que evolucione favorablemente”, en el caso 36 observamos la fijación de una fractura humeral cerrada con sujeciones de madera y en el 37, una herida similar pero esta vez abierta, la cual era una “herida que no debes tratar”, las cuales hasta hace muy poco tiempo, no se trataron por el desconocimiento de las infecciones bacterianas; el papiro Ebers, de veinte metros de longitud, del siglo XVI a.C. (de la época de Amenofis I), bruscamente truncado por el deterioro, cuyo contenido trata de diversas enfermedades y heridas de distintas partes del cuerpo con sus respectivos diagnósticos, pronósticos y medios terapéuticos haciendo referencia a la influencia divina, era utilizado como manual para los estudiantes, en él nos describen el objetivo de los distintos vasos (para la sangre, agua, aire, orina, excrementos, mucosidades…), también vemos aconsejado el uso del hemem, un cuchillo para abrir “hinchazones”, término utilizado posiblemente para abscesos y edemas; el papiro Kahun, el cual hace referencia a la concepción, contracepción, embarazo, parto problemas ginecológicos en 34 párrafos escrita en torno al año 1810 a.C. así como otros de menor importancia como el papiro Ramsiano V (con recetas contra la anquilosis y las distorsiones) y el papiro Beatty VI, el cual habla de los lavajes como remedio contra las enfermedades corporales y otros papiros que hablan de la mordedura de serpiente, pruebas de embarazo, pronóstico del parto y recetas cosméticas (tintes cubrecanas, consejos para disimular arrugas, contra la halitosis, composición de distintos perfumes…). Muchos de los métodos utilizados por los egipcios son hoy en día corroborados por la medicina moderna, como el gran conocimiento en traumatología que nos muestra un papiro o la curación de las indisposiciones. Así mismo, encontramos escritos que hablan acerca de la importancia del corazón y de cómo se le “siente” refiriéndose al pulso: Existen en el corazón vasos para todos los miembros y aún cuando el médico coloque su dedo sobre la cabeza, la nuca, las manos, en lugar del corazón, los brazos o las piernas, siempre aprieta el corazón, puesto que los vasos de este último van a parar a todos los miembros (extraído del papiro de Ebers). En el tema odontológico podemos encontrar una momia con dos perforaciones claramente delimitadas sobre un absceso de raíz dental con claros signos de haber sido realizados intencionadamente, dos muelas fijadas con un hijo de oro, prótesis dentales (aunque no se advierten signos de haber sido utilizados, quizá su fin era únicamente estético o para que el ka del individuo los recuperase en el Más Allá). Otras dolencias que podemos encontrar tratadas en distintos casos en los documentos son una incisión en los tejidos y eliminación de astillas de los huesecillos del oído izquierdo afectados por un fuerte golpe recibido en la zona, un pie al que se le amputaron todos los dedos menos el meñique sin dejar rastro de cicatrización alguna quizá amputado por una herida fortuita, una prótesis cuidadosamente tallada encontrada en el dedo gordo del pie derecho de una mujer de unos cincuenta años, extracción de cálculos urinarios o la circuncisión, muy común entre los egipcios que como dijo Heródoto, se realizaba por motivos higiénicos.

    A un buen cirujano, se le exigía destreza y rapidez para las operaciones, aunque no por ello, olvidaban de anestesiar o mitigar el dolor del paciente con plantas como el incienso, el cual, al igual que el cannabis, contiene tetrahidrocannabinol, que por su efecto euforizante, contribuye a este efecto. Desde el tercer milenio a.C., el incienso era transportado vía marítima desde Punt (actual Eritrea, al sur del mar Rojo), pero Hatshepsut y Ramsés III intentaron, aunque sin éxito implantar en Egipto arbustos de incienso. Así mismo, la anteriormente nombrada adormidera y sus semillas fueron encontradas como ofrendas en tumbas.

    Sinuhé nos comenta en el libro que en Casa de la Vida se registraba el nombre de los médicos y en la Casa de la Muerte, se llevaban a cabo los embalsamamientos. Otra de las funciones de la Casa de la Vida, era la de inscribir en ella el nombre de los recién casados (los cuales para dicha ocasión, rompían juntos una jarra con un sacerdote como testigo de la ocasión).

    En su primer contacto con la familia real, Sinuhé, como ayudante del trepanador real, vio cómo éste practicaba con otros dos hombres antes de realizar una trepanación a Amenofis III. Tras esta, si no se obtenían los resultados esperados (es decir, que el faraón viviese), tanto el trepanador como el ayudante (en este caso debemos de incluir la ayuda mágica de un hombre que con su sola presencia lograba cortar las hemorragias), eran “decapitados” ficticiamente recibiendo nombres nuevos (apodos) por parte de algún miembro de la familia real (en el caso del sacerdote,”babuino”, impuesto por la reina Tyi y en el caso de Sinuhé “el que es solitario”, por parte de Akenatón) que deberían de llevar de por vida.

    Uno de los múltiples casos que Sinuhé resuelve fue el de una mujer que quería saber si estaba embarazada, los cual averiguó regando con pis de ella unos granitos de trigo y otros con agua del Nilo, de manera que gracias a la progesterona que se haya en el pis de una mujer embarazada, hace que broten antes.

    Recordemos el buen partido que sacó Sinuhé a la adormidera para sus propios fines como en el capítulo en el que para librar a Kaptah de su inminente muerte, lo durmió hasta el punto de parecer muerto, o en el asesinato del príncipe Shubbatú para no dejar rastro.

    Sinuhé nos muestra a lo largo del libro sus amplios conocimientos en Medicina egipcia: herbolaria, herbología, psiquiatría, utilización de anestesia, pinzas, fuego, cuchillas, tenazas, escarpelo, “leían las enfermedades a través de los ojos”, conocimiento de las distintas enfermedades (algunas de ellas de transmisión venérea), hervían y pasaban por el fuego los utensilios para desinfectarlos, trepanaciones, odontología (quitaban dientes, ponían fundas…), suturar heridas, etc.

    La magia como método curativo.

    En campos donde la medicina no podía curar con éxito, la magia era una gran aliada. Algunas enfermedades cuyo origen era desconocido, se utilizaban conjuros y exorcismos para llegar a la curación. La magia también era aplicada para prevenir heridas producidas por cocodrilos o las almas en pena. Así mismo, se podían escribir cartas en cuencos de barros que debían ser colocados en las tumbas de los parientes que se creían que su Ka podía hallarse inquieto o mediante la utilización de amuletos o conjuros mágicos.

    Al contrario de lo que podríamos creer, el pueblo recurría antes a la magia que a los propios dioses, los cuales, no tenían mucha importancia en la vida cotidiana. Los principales problemas que resolvían gracias a la magia eran la fiebre, la mortalidad infantil o la prevención de los peligros en el parto.

    Los egipcios creían que unos seres semejantes a gusanillos que penetraban el cuerpo provocando la enfermedad. Médicos y magos trabajaban conjuntamente empleando tanto medicamentos como conjuros para combatir mordeduras de serpientes o picaduras de escorpiones.

    Con referencia a la importancia que tenía la magia y la espiritualidad religiosa en la Medicina, Sinuhé nos habla de los procesos que tuvo que pasar para convertirse en médico. Los estudiantes de Medicina eran respetados y temidos (quizá por su poder), debían de pasar un examen según a dónde querían llegar además de pasar el examen de primer nivel de sacerdocio. Había espías entre ellos para informar las faltas a las reglas y dioses o de estudiantes con dudas… los pillados en falta, eran castigados y a veces expulsados. Debían de aprender las tríadas, las enéadas y textos sagrados para entrar en Medicina. Cuando pasaban (cada uno a su debido tiempo), debían de velar en el santuario de Amón: purificarse y ayunar sin salir en una semana. Al entrar a velar en el tempo, los iniciados eran vestidos con harapos. Así mismo, para estudiar teología, matemáticas, astronomía… debían de entrar en el sacerdocio y por la influencia y posesiones de éstos, también era recomendable para entrar en la escuela de comercio y derecho. La más popular era la de derecho, ya que ayudaba a obtener la suficiente competencia en el fisco, la administración y la carrera de armas.

    Otro aspecto del que nos habla Sinuhé de su época de estudiante para alcanzar el primer nivel del sacerdocio es la creencia en la magia de los dioses. Los iconos eran vestidos con ropas rojas, las cuales sólo los dioses podían llevarlas, se les desvestían, lavaban y vestían todos los días. Los sacerdotes hacían jirones con ella para venderla a los ricos visitantes y el agua la vendían como remedio curativo para enfermedades de la piel.

    Mapa con los lugares más importantes mencionados en el libro.

    Opinión personal.

    Ante la elección del libro, insté a mis compañeros a optar por La dama del Nilo por fijar su trasfondo en el reinado de Hatshepsut, aunque al no encontrarlo, prefirieron la lectura de Sinuhé el egipcio. Decepcionada por no poder encontrar La dama del Nilo, compramos nuestros ejemplares de Sinuhé y cuál fue mi sorpresa al leer en la contraportada que los hechos históricos databan de la época de Akhenatón. Lo más gratificante para mí de su lectura, fue el momento en el que inconscientemente, encontré la cara de la reina Tyi en mi propia “representación” mental del libro, cuando ésta apareció en la habitación en la que se encontraban Sinuhé y el trepanador real momentos antes a la intervención que iba a sufrir su marido. Además, por vivir en la misma residencia, Carlos, nuestro compañero de trabajo y yo, a medida que íbamos leyendo el libro, por su gran capacidad de absorción, acabamos actuando en nuestros ratos ociosos según era la costumbre en el Antiguo Egipto, levantando en señal de felicidad los brazos en el comedor o mientras hablábamos con otros compañeros de alguien cuya amistad nos fuese non grata lanzábamos un “que su nombre caiga en el olvido” o “que su cuerpo se reduzca al polvo” alzando las manos mientras el otro decía algo como “que tu súplica sea oída por Amón” con la consecuente incomprensión de nuestros compañeros. Así mismo, he gozado enormemente a la hora de leer este libro y de realizar el trabajo ya que además de encontrarme “obligada” a ahondar en una de mis principales aficiones junto a la lectura, he disfrutado buscando información de algunos aspectos de Egipto que hasta el momento me eran desconocidos o que paseando entre las páginas de libros y las cibernéticas, he aprendido y recordado.

    En nuestra opinión, el libro está bien escrito y reflejando la sociedad egipcia del momento de manera detallada a pesar de que en algunos casos, debido a que esta obra fue escrita hace mucho tiempo, no se reflejan los “últimos” descubrimientos realizados en el mundo de la arqueología, de tal modo que encontraremos hechos que quebrantan toda la base del libro como es el caso de la trepanación, no utilizada hasta mucho tiempo después. Como ocurre hoy en día y ocurrirá, Sinuhé nos muestra cómo nunca conoceremos verdaderamente el corazón de ninguna persona ni los nuestros mismos, realizando cosas que en el fondo no quisiéramos, pero que acabamos cometiendo, conllevando por ello un profundo sentimiento de remordimiento. El poder, el orgullo y el ansia de fama, puede corromper el corazón de la persona más honesta y humilde.

    'Sinuhé el egipcio; Mika Waltari'

    Horus:

    Principal dios solar de la triada familiar (Horus, Isis y Osiris). Representado con cabeza de halcón, se trata del dios del renacimiento del individuo. Su leyenda cuenta que tras una disputa con su hermano Seth, éste lo mató y esparció sus trozos por todo Egipto, pero su esposa Isis recogió todos (menos uno que había comido un barbo del Nilo) y los juntó permitiendo su vuelta a la vida.

    Gizeh:

    Conjunto donde se encuentran reunidas las tres pirámides del s. XXVI a.C. (Keops, que construyó a “La Gloriosa”; Kefrén, su hijo, de menor tamaño y Mikerinos, cuya área es menos de la mitad de la de su abuelo, todos de la IV dinastía) a las orillas del desierto líbico, la Esfinge de Gizeh, la pirámide escalonada (del faraón Djoser, del 2750 a.C.).

    Fiesta de Opet:

    Conocida también como “fiesta del harém”, celebrada entre el segundo y tercer mes de la estación de las inundaciones (mes de Paophi, del 11 de octubre al 9 de noviembre), en la cual se trasladaba a Amón en una embarcación desde el Templo de Karnak al de Luxor para celebrar su boda. En tiempos de Hatshepsut se hacía un recorrido terrestre.

    Maat:

    Diosa de la ley, el orden y la estabilidad, aparece en el mito de la creación de Khepri, la pluma de Maat o de la Verdad. Se representa como una mujer con una pluma de avestruz en una diadema.

    El Valle de los Reyes:

    Llamado por los antiguos egipcios El Lugar de la Verdad, La Gran Pradera o simplemente El Valle. Situado en la orilla occidental del Nilo, encontramos un Thotal de 72 tumbas del Imperio Nuevo, sólo dos de ellas de mujeres: Hatshepsut y Tausert, el Valle de las Reinas se encuentra situado al suroeste.

    Keops:

    Realizó diferentes reformas en el interior de Egipto: situó al visir a la cabeza de la administración uniéndolo a la familia real, recortó los privilegios de templos y sacerdotes y situó a familiares como sumos sacerdotes de los principales dioses. Fue el constructor de la Gran Pirámide.

    Udyat:

    Representada como una cobra, se trata del símbolo de la corona roja del Norte y el ojo izquierdo de Horus dañado por Set, restaurado por Thot, llamado también Ojo de Wadjat o de Horus. Amuleto protector del difunto, contra el mal de ojo y como remedio de enfermedades oculares, simboliza un estado perfecto. Se le llama igualmente "dama del cielo" y simboliza el calor del sol.

    Libro de los Muertos:

    Siendo su verdadero nombre “Libro para salir al día” (Reu nu pert em hru), se trata de un conjunto de conjuros que tras un título a modo de introducción que explica el uso válido de cada fórmula. Estos textos podíamos encontrarlos en las paredes, sarcófagos que, incluyendo otros de la nueva tradición religiosa tebana, podían hallarse en papiro para ser enrollados y metidos dentro de una estatua de Ptah-Sokar-Osiris. Existen dos versiones: la tebana (corta) y la saíta (posterior).

    Djoser:

    Faraón que mandó construir la pirámide más antigua (Saqqara), debido a un cambio religioso en el que Ra pasaba por la mañana a estar representado por Kepri, un disco solar al mediodía y por la noche por Atón. El clero de Heliópolis cobró gran importancia durante su reinado.

    Festival de Sed:

    Conmemoración del gobierno de un rey, que en sus orígenes se celebraba cada treinta años, luego a intervalos más cortos. Coincidiendo con el primer mes de invierno, la ceremonia estaba unida al viejo rito de la regeneración, y para ella se construía una edificación especial en forma de quiosco, mientras el rey llevaba un manto especial, parecido a un gabán.

    Momificación:

    Ritual por el cual el cuerpo del difunto era conservado para ser conservado para la eternidad, ya que su imagen física, sería el espejo del Ka en el Más Allá. Consistía en la conservación del cuerpo en natrón y la sustracción de intestinos, hígado, corazón y pulmones guardándolos en los vasos cánopes. Después, el cuerpo era envuelto en vendas de lino con diversos amuletos.

    Saqqara:

    Se trata del núcleo de la necrópolis de Menfis, de unos 9 km.² donde ejercía su poder Sokaris, dios de los muertos. El centro de Saqqara lo forma la pirámide escalonada de Djoser. Este distrito recoge tanto mastabas de funcionarios (como la del general Horemheb, antes de convertirse en rey) y reyes, las grandes pirámides como las galerías sepulcrales de los toros Apis.

    Amenofis IV:

    Cambió su nombre al de Akhenatón. Cambió radicalmente el arte y la religión, relegando en un principio a los dioses a un segundo plano para después sustituirlos completamente por su propio dios Atón, en cuestión del arte, incluyó escenas de la vida familiar y cambió la figura del omnipotente faraón por otra más humanizada.

    Visir:

    Se documenta desde el Imperio Antiguo siendo este el cargo más alto de la administración y puente entre la admón. estatal central y la territorial. Era sustituto del faraón en sus ausencias y entre sus deberes se encontraban la coordinación de todos los cargos administrativos, llevaba el registro penal, era la máxima autoridad judicial, la admón. del ejército en el interior, la policía y el control de la economía y las finanzas.

    Libro de Amduat:

    Se trata del libro “de lo que hay en el mundo subterráneo”, una descripción del viaje nocturno de la barca solar y de los peligros que la amenazan. En los sepulcros reales de la XVIII dinastía aparecen reseñados por primera vez en las paredes de la tumba, a la manera de papiros escritos.

    Piedra Rosetta:

    Decreto de la época de Ptolomeo V Epifanes, del año 196 a.C., redactado en tres escrituras distintas (jeroglífico, hebreo y griego), descubierta al realizar obras de atrincheramiento en 1799 cerca de Rosetta. En 1822, François Chambolion, proporcionó las claves para descifrar la escritura egipcia.

    Hatshepsut:

    Única faraona reconocida en la historia de Egipto. Gobernó Egipto durante unos 20 años. Debería haber sido regente en nombre de su hijo Tutmosis III, pero le arrebató el poder tras años encauzándolo por el camino bélico. En las representaciones artísticas, llevaba la corona de faraón y la barba de ceremonia.

    Imhotep:

    Consejero, astrólogo y arquitecto de la pirámide escalonada de Saqqara de Djoser así como gran médico que llegó a ser patrón de los mismos y comparado por los griegos con el propio Asclepios o Esculapio, dios griego de la Medicina. Venerado en su pueblo durante los siglos posteriores, le fueron erigidos grandes templos como es el de la Isla de Filae donde era venerado y sus milagros eran buscados.

    Textos de los sarcófagos:

    Serie de poemas y fórmulas mágico-religiosas, escritos en jeroglíficos cursivos en las paredes de los sarcófagos del Reino Medio (siglo XXXVII a.C.), en número variable. Constituyen la literatura funeraria de transición entre los textos de las pirámides y el "libro de los muertos". Transmiten reseñas sobre divinidades, la ultratumba y la vida en el Más Allá. 

    Piedra de Shabaka:

    Piedra de granito que ha llegado a nuestros días bastante dañada donde se representa el mito de la Creación de Ptah como dios supremo creador a través de la palabra de los nueve dioses de la Enéada Heliopolitana y del mundo.

    Pirámides:

    Monumento funerarios construídos para albergar el cuerpo del faraón. Las más importantes son la de Djoser (la más antigua), Mikerinos, Kefrén y Keops. Realizadas en piedra por obreros para los que este trabajo representaba un honor, fueron construidas entre la III y IV Dinastía. Este método fue abandonado muy pronto tanto por la atracción que sentían los ladrones hacia ellas como por la facilidad con la que entraban.

    Nomos:

    Se desarrollaron a partir de los territorios de tribus prehistóricas, por lo que poseían estandartes en forma de escudos de armas. Durante el Imperio Antiguo, hubo 38 ó 39 nomos; su número se incrementó más tarde a 42 (22 en el Alto Egipto), que correspondían a los 42 demonios del averno. Las listas de los nomos poseen un carácter más ficticio que real y sólo pueden utilizarse de forma limitada para los conocimientos de la geografía histórica. Cada uno poseía sus propios dioses y ritos religiosos.

    Tell El-Amarna:

    Extenso yacimiento en la orilla oriental del Nilo, al sudeste de Merraui, antigua capital, Ajenatón. De los templos y palacios no se han conservado mas que los cimientos, por lo general enarenados. Entre los hallazgos más famosos se encuentras los modelos y piezas del taller del escultor Tutmosis, entre otros, el busto de Nefertiti de Berlín. En los acantilados de los alrededores se tallaron las tumbas hipogeas de los altos funcionarios, la mayoría inconclusas y muchas de ellas en proceso de destrucción.

    Cosmogonía de Heliópolis:

    Se trata de los principales dioses de la ciudad de Heliópolis, siendo estos la Tríada de Horus, Isis y Osiris.

    Cuento de Sinuhé:

    Cuento encontrado en numerosas tumbas, el cual nos relata la historia de un hombre que, tras escuchar por descuido un terrible secreto en la tienda del faraón, tuvo que huir del país viviendo grandes aventuras en largos años en el extranjero.

    Pirámide de Keops:

    La pirámide de Keops es la más grande de las tres pirámides de la meseta de Giza, a las afueras de El Cairo (Egipto), es la única de las Siete Maravillas del Mundo antiguo que aún sigue en pie.

    Imagen 27 (paleta conmemorativa de la “unión del Doble País”):

    La unificación, muy conectada a la I Dinastía, se encuentra representada en esta paleta por el rey Narmer, con la corona del Alto Egipto y con el gesto de triunfo de “la muerte del enemigo”, representando el triunfo sobre el Bajo Egipto. En la parte superior aparece el serej, el panel con un Horus donde figura el nombre de Narmer.

    Imagen 28 (Shaduf manejado por un solo hombre):

    Reproducción de una acuarela realizada según una pintura actualmente destruida procedente de una pared de la tumba de Ipui en Deir-el-Medina (Tebas), tumba nº 27 de la época de Ramsés II. Consistía en un largo palo de forma cónica casi horizontal, que se apoyaba en un mecanismo de balancín. Del extremo largo cuelga un cangilón de piel, y del extremo corto un contrapeso. Un hombre empuja hacía abajo el recipiente introduciéndolo en el agua y una vez lleno el contrapeso le ayuda a elevarlo. Cuando la altura es grande pueden utilizarse varios a distintos niveles. Existían algunas variantes en las que el contrapeso era sustituido por otra persona que tiraba hacia abajo.

    Imagen 29 (Ankh o llave de la vida):

    Símbolo de la vida eterna, los dioses suelen llevarla en sus manos y son frecuentemente vistos llevándola a los labios de alguien, representando esto el ofrecimiento de “El Aliento de la Vida”, la vida que se necesita para la vida de después. También era llevada por vivos como amuleto y por los muertos con el mismo fin entre sus vendajes y dibujada en el sarcófago y pinturas murales.

    Imagen 30 (representación del juicio de Maat):

    El difunto es conducido por Anubis para que sus acciones (representadas por su corazón) sean juzgadas en la balanza de Maat contra la pluma de esta. En caso de pesar más las malas acciones, el corazón será comido por el demonio Ammut o “la devoradora del Poniente”, con cabeza de cocodrilo, cuerpo de león y parte trasera de hipopótamo. Si pasa la prueba, Horus conduce al difunto junto a su padre. Thot escribe la decisión del juicio.

    Imagen 31 (Templo de Luxor):

    Construido por Amenhotep III y Ramsés II. El primero construyó la parte interior y Ramsés II el recinto exterior. No obstante, el templo tuvo tal importancia que muchos otros faraones contribuyeron al engrandecimiento del recinto, con la decoración, construcciones suplementarias, relieves o realizando diferentes cambios.

    Imagen 32:

    Conjunto de los dioses principales del Antiguo Egipto, pudiendo dividirlos en dioses solares: la tríada familiar solar (Ra/Osiris/Amón/Ptah, dios del sol, Isis su hermana y esposa, “madre de los dioses” y Horus, dios del cielo), Thot, (dios de la sabiduría y patrón de los escribas), Set (dios de las fuerzas destrutoras), su hermana y esposa Neftis (“Dama de la casa”), la cual era amante de Osiris del que concibió a Anubis (guía de los muertos), Hathor (diosa de la alegría, las fiestas…), Maat hija de Ra (diosa de la verdad, la justicia…) y Sobek (“Señor de las aguas”).

    Vasos cánopes:

    Vasijas en las que se representan a los cuatro hijos de Horus utilizados como defensa contra hechizos a los muertos mediante los órganos guardados en su interior. Estos son el chacal Duamutef, el cual guarda el estómago, el humano Amset (hígado), Kebsenuf el halcón (intestinos) y Hapi, el babuino (pulmones).

    Mastaba:

    Amplias tumbas rectangulares donde fueron enterrados reyes y nobles del período arcaico. Tenían forma de caja, de ladrillo, decoradas y pintadas, y a veces provistas de tejados de madera y suelos de piedra. Contenían alimentos, muebles, armas y ornamentos para equipar y abastecer el muerto en el Más Allá y una "puerta falsa" por la que el muerto podía comunicarse con la vida. El alimento y la comida les eran llevados a la tumba por los sacerdotes o por los miembros de la familia del muerto.

    BIBLIOGRAFÍA.

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    La antigua Ciudad de Tebas, que fue durante muchos siglos la capital y el centro más floreciente del país, tuvo su desarrollo a ambos lados del río Nilo y se encuentra a unos 725 kilómetros al sur de la ciudad de El Cairo, actual capital de Egipto. Hoy en día, se encuentra parcialmente ocupada por las ciudades de Karnak y Luxor, siendo numerosos los restos que se conservan todavía.

    Faraón de Egipto de la XVIII Dinastía y cuyo reinado que abarcó casi cuatro décadas (1386-1350 a.C.) fue de paz y prosperidad, cuando el poder egipcio estaba en su momento cumbre. Durante este período floreció el arte y la arquitectura. De hecho, fue el impulsor de grandes trabajos arquitectónicos, entre ellos algunas partes del templo Amón en Luxor y el denominado coloso de Memnón. Por otra parte, supo mantener el equilibrio de poder entre los estados limítrofes con Egipto mediante la diplomacia; hecho que queda demostrado en las Cartas de Amarna, colección de unas cuatrocientas tablillas de arcilla encontradas en Tell el-Amarna en 1887.

    Ver explicación más detallada en el punto donde se explican las costumbres religiosas, página 33

    Ver página 33, donde se desarrollan ampliamente las costumbres religiosas de la civilización egipcia.

    Persona que estudia o ha estudiado con otra u otras bajo la dirección de un mismo maestro.

    Persona que abre o perfora el cráneo con fines curativos.

    Casa situada dentro del Templo de Amón, junto con la Casa de la Muerte, donde se enseñaba el arte de la medicina. La razón de estar entre estas murallas es porque durante ese tiempo los sacerdotes tenían reservados el derecho a la enseñanza superior y era imposible comenzar los estudios sin su consentimiento.

    Horus, en la mitología egipcia, era el dios del cielo, la luz y la bondad y se le consideraba como una de las mayores divinidades egipcias. Era hijo de Isis, diosa de la naturaleza, y de Osiris, dios del mundo subterráneo. Después de que su malvado hermano Set, dios de la oscuridad y del mal, asesinara a Osiris, Horus vengó la muerte de su padre matando a su tío. Se le solía representar como un halcón o como un hombre con cabeza de halcón. Otra representación suya, un niño con un dedo pegado a sus labios, era conocida como Harpócrates entre griegos y romanos.

    Vehículo antiguo a manera de caja de coche y con dos varas laterales que o bien se afianzaban en caballerías o bien sobre hombres, normalmente esclavos. Caso, este segundo, más frecuente en aquella época.

    Centro del culto al Sol en los tiempos del antiguo Egipto. Fue una antigua ciudad egipcia situada a 8 kilómetros al este del río Nilo en el extremo meridional de su delta, y a aproximadamente 10 kilómetros al noreste de El Cairo.

    País de numerosos valles donde en cada uno de ellos vive un pueblo diferente que tiene a un príncipe independiente y que paga un tributo al faraón. Los habitantes del litoral viven del mar mientras que los de interior se dedican fundamentalmente al cultivo. Hablan lenguas y dialectos diferentes, se cubren el cuerpo de pies a cabeza con vestiduras de lana puesto que consideran impúdico descubrir su cuerpo y llevan barbas y el cabello largo. Su dios supremo era el Baal cuyos sacerdotes exigían como sacrificios sangre humana y su diosa era Astarté donde las mujeres que la servían se prostituían en el mismo templo para agradarla.

    Ver el punto donde se desarrolla la economía de la época en la página 22.

    Actual capital y ciudad más grande de Israel, situada entre el mar Mediterráneo y el mar Muerto, a unos 93 Km. al este de Tel Aviv-Jaffa. Jerusalén es una ciudad santa para las tres religiones principales del mundo: judaísmo, cristianismo e Islam.

    País que en un momento dado fue poderoso pero que desde la época de los grandes faraones era dependiente de Egipto; de hecho, durante dos generaciones las hijas de sus reyes han habitado el palacio como esposas del faraón. Se encontraba entre Babilonia al este, los pueblos bárbaros al norte y los hititas al oeste, en el país de los Khatti. De esta forma, se convertía en un tapón que cubría la Siria y el Egipto contra la Babilonia y los poblados bárbaros, quedando así justificado que los egipcios mantuviesen el trono de su rey enviando oro, armas y tropas mercenarias.

    Antiguo reino de Mesopotamia, conocido originalmente como Sumer y después como Sumer y Acad, situado entre los ríos Tigris y Éufrates, al sur de la actual Bagdad (Irak). La civilización babilónica, que duró desde el siglo XVIII hasta el VI a.C., era, como la sumeria que la precedió, de carácter urbano, aunque se basaba en la agricultura más que en la industria. El país estaba compuesto por unas doce ciudades, rodeadas de pueblos y aldeas. A la cabeza de la estructura política estaba el rey, monarca absoluto que ejercía el poder legislativo, judicial y ejecutivo.

    Su villa se caracterizaba por una gran magnificiencia y riqueza: sus casas se elevaban hasta cuatro o cinco pisos y el templo de su dios llamado Marduk estaba revestido de ladrillos policromados y brillantes. En lo alto de su torre vivían los astrólogos que conocían todo lo referente a los movimientos de los astros y anunciaban los días fastos y nefastos además, se decía de ellos que podían adivinar el porvenir. Sus habitantes se dedicaban ante todo al comercio y no les gustaban las guerras aunque estaban orgullosos de sus soldados.

    Departamento destinado como habitación de las mujeres.

    Isla al sureste de Grecia y la quinta más grande del Mediterráneo. Es una isla montañosa con elevaciones importantes en la parte occidental auque más plana en la parte oriental, además se caracteriza por tener un gran número de cuevas. Su principal fuente de riqueza es la agricultura. Se caracterizaba por una gente que actuaba según sus impulsos y que cambiaban de parecer de un momento a otro. Les gustaba la limpieza y las mujeres se vestían con trajes muy ceñidos y bordados en oro y plata que les cubren todo el cuerpo, salvo los brazos y el pecho, que quedan desnudos y sus cabellos los llevaban rizados con altos peinados. En sus edificios se busca la comodidad y el lujo sin preocuparse por el exterior. Sus ventanas son anchas y en sus pilas brota el agua caliente y fría. Su rey se comportaba como uno más y sus gentes no se preocupaban de los dioses pero adoraban a los toros con un gran fervor. Con respecto al arte, cada artista pinta según su inspiración y la música se podía aprender a tocar mediante partituras.

    Desde el año 3000 al 1200 a.C. fue el centro de una próspera civilización de la edad del bronce denominada civilización del Egeo o civilización minoica, producto de la etapa de crecimiento que se dio en el Neolítico sobre el año 6000 a.C.

    El país de Khatti está dividido en numerosas tribus y poblados, gobernados soberanamente por príncipes, pero estos príncipes están sometidos a su gran rey, que vive en la villa de Khatushash, situada en medio de las montañas y cuyos edificios se decía que eran inmensamente altos y construidos con piedras talladas y sus murallas imposibles de derrumbar. Este rey es, a su vez, su sumo sacerdote, su jefe supremo y su gran juez de manera que acumula toda la soberanía.

    Es un pueblo que no teme a la muerte sino a la debilidad. Sienten vergüenza de sus enfermedades y matan a los niños débiles o a los esclavos enfermos.

    Sus dioses eran el Cielo y la Tierra a quienes honraban cada primavera.

    Símbolo de la vida eterna. (Para más información ver el punto donde se desarrollan las costumbres religiosas, página 33).

    Tut Ank Amón o Tutankamón fue faraón egipcio (c. 1334-1325 a.C.) de la XVIII Dinastía, yerno de Akhenatón, a quien sucedió. Durante su reinado devolvió la estabilidad al reino, ya que se restauró el culto a Amón, abandonado con Akhenatón, y Tebas, la ciudad sagrada de Amón, fue de nuevo la capital de Egipto. Se conoce poco de su reinado y su importancia hoy en día se deriva principalmente del hecho de que su tumba, en el Valle de los Reyes, escapó del saqueo y se conserva actualmente, junto con sus magníficos tesoros, prácticamente intacta.

    Horemheb reinó de 1321 a 1293 a.C. y con él la XVIII Dinastía terminó. Su hijo Ramsés I sería el primer soberano de la IX Dinastía , que sería la de los grandes capitanes.

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