Sindicato

Historia universal. Unión Sindical. UGT (Unión General de Trabajadores)

  • Enviado por: Isabel
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 10 páginas
publicidad
publicidad

INTRODUCCIÓN

1. SINDICATO Asociación de trabajadores cuyo fin es mejorar las condiciones económicas y sociales de éstos. El sindicato representa los intereses de sus afiliados, negociando con el empresario los incrementos saláriales y las condiciones laborales durante la negociación colectiva. Si no es posible llegar a un acuerdo, el sindicato podrá convocar una huelga o llevar a cabo cualquier otro tipo de acción sindical para presionar al empresario. En algunos países un sindicato es el brazo económico de un movimiento social más amplio, que puede incluir un partido político y una cooperativa (Suecia, por ejemplo, a lo largo de muchos años). En aquellos países donde no existen estos vínculos formales, los sindicatos participan en la vida política, ejerciendo presión para que se promulguen determinadas leyes, o apoyando a algún candidato que defienda los intereses de los trabajadores. Muchos sindicatos también ofrecen servicios de asesoría jurídica para resolver problemas de empleo, seguros y otro tipo de atenciones para los miembros del sindicato y sus familias. Los sindicatos pueden ser de tres tipos: sindicatos de trabajadores, a los cuales se puede afiliar cualquier trabajador; sindicatos profesionales, a los que se afilian los trabajadores de determinada profesión, como electricistas, carpinteros, o pintores; y sindicatos industriales, a los cuales se pueden afiliar los trabajadores de una determinada industria, como los del sector automovilístico o los de la siderurgia. Los funcionarios públicos también pueden sindicarse.

2. HISTORIA.  Los sindicatos surgieron como respuesta de los trabajadores a los efectos más perniciosos de la Revolución Industrial. Los primeros sindicatos se crearon en Europa occidental y en Estados Unidos a finales del siglo XVIII y principios del XIX, (España en 1840) como reacción ante el desarrollo del capitalismo. A medida que se iba desarrollando el sistema industrial, numerosas personas abandonaban el campo para buscar los escasos puestos de trabajo de los grandes centros urbanos. Este exceso de oferta de mano de obra aumentó la dependencia de la clase trabajadora. Para reducir esta dependencia se crearon los primeros sindicatos, sobre todo entre los artesanos, que veían amenazada su actividad laboral, y que ya contaban con cierta tradición de unidad en los gremios. Estos grupos tuvieron que enfrentarse a la oposición de gobiernos y patronos, que los consideraban asociaciones ilegales o conspiradores que pretendían restringir el desarrollo económico. Durante el siglo XIX se fueron eliminando estas barreras legales gracias a resoluciones judiciales y a la promulgación de leyes favorables a la sindicación, pero los primeros sindicatos no lograron superar las grandes depresiones económicas de la primera mitad del siglo XIX y desaparecieron. Tanto en los países democráticos como en los no democráticos los sindicatos se oponían al sistema capitalista decimonónico, defendiendo otros modelos alternativos como el socialismo, el anarquismo o el sindicalismo y, tras la Revolución rusa de 1917, el comunismo. A principios del siglo XIX los trabajadores de las minas, los puertos y los transportes constituían la base de los sindicatos de la época. En América Latina los sindicatos aparecieron a finales del siglo XIX, primero en Argentina y Uruguay y algo más tarde en Chile y otros países. La influencia de los trabajadores españoles e italianos emigrados a Sudamérica resultó decisiva en el proceso de formación del sindicalismo. En México, influyó además el ejemplo asociativo estadounidense y ya en 1870 se constituyó el Gran Círculo de Obreros, de inspiración marxista.

3. SINDICATOS ACTUALES  
La principal función de los sindicatos en los países industrializados democráticos consisten en lograr acuerdos, mediante la negociación colectiva, con los empresarios. Los temas tratados en este tipo de negociación son muchos más que la mera negociación de horas de trabajo y salarios, lo que refleja la creciente complejidad de las sociedades industriales, la mayor fuerza de los sindicatos y el aumento de las exigencias de los trabajadores. En algunos casos, los acuerdos colectivos especifican con gran detalle cuáles serán los salarios, el número de horas de la jornada laboral, los días de vacaciones, las condiciones de trabajo y otras ventajas. En otras ocasiones, los sindicatos utilizan su poder para forzar la promulgación de leyes a favor de todos los trabajadores, mayores pensiones de jubilación, un mejor seguro de desempleo, regulaciones sobre seguridad en el trabajo, más vacaciones, bajas por maternidad, viviendas de protección oficial, seguro médico obligatorio e incluso la creación de tribunales especializados en temas laborales (magistratura del trabajo) y procedimientos conciliatorios que protejan a los trabajadores de decisiones arbitrarias.

UGT

Se fundó en España en el verano de 1888 en Barcelona, de influencia marxista, en íntima relación con el Partido Socialista Obrero Español, cuando la sede se traslada a Madrid, se nombra a Pablo Iglesias presidente.

En la dictadura de Miguel Primo de Ribera es el único sindicato que queda en la legalidad.

Tras la victoria del franquismo la UGT, como todos los sindicatos y partidos políticos, se fue al exilió. En 1975, cuando muere Franco vuelve a la legalidad.

SINDICATO DE ORIENTACIÓN SOCIALISTA.

PARA LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD

Es en este sentido hacia donde pretende transformar la realidad social.

Por ello es claro que no es ni será nunca apolítica, ni tampoco neutral ante las diversas opciones posibles de organización política y social.

Nuestra opción implica trabajar por cambios profundos en las estructuras socioeconómicas de nuestro país, que permitan hacer efectivos la igualdad y el desarrollo democrático.

No puede decirse que exista verdadera democracia si no se parte de hacer real la igualdad de oportunidades y, si no se logra una igualdad social que hagan más libres a las personas que se hallan en situación de inferioridad.

Hay que renovar nuestras propuestas para introducir elementos de control de los movimientos financieros, cogobernar el proceso de cambios tecnológicos y trabajar por un crecimiento cualitativo, solidario y sostenible. Con creación de empleo estable, jurídicamente protegido; redistribución de la riqueza; organización del trabajo y reducción sustancial de la jornada para repartir el empleo; adaptación del puesto a la persona y, en definitiva, democratización y humanización al máximo del trabajo.

SINDICATO DEMOCRÁTICO

La democracia interna es la regla absoluta de su funcionamiento. Respeta plenamente las convicciones de sus afiliados y su libertad de expresar sus puntos de vista en cuanto a la Organización, siempre que no vayan los principios, la acción y las resoluciones de ésta.

El modelo se basa en un sindicalismo de afiliación masiva, vertebrador de los sectores diferenciados de asalariados y abierto a todos los colectivos y trabajadores.

El carácter de sindicato de masas exige un absoluto respeto a la pluralidad ideológica y política existente en el seno de la clase trabajadora.

El sindicalismo que practica tiene una larga trayectoria y gran experiencia en combinar la negociación y la presión para conseguir sus demandas. Y ha desarrollado también una notable capacidad de propuesta, consiguiendo importantes resultados para la sociedad y los trabajadores de nuestro país, que es preciso seguir fortaleciendo y mejorando.

EL SINDICATO, DEFENSOR E IMPULSOR DE

LOS VALORES Y DERECHOS FUNDAMENTALES

Este sindicato proclama su adhesión y defensa de la democracia, aboga por el Estado social y democrático de Derecho y propugna que la libertad, la justicia y la igualdad sean reales y efectivas.

Los poderes públicos tienen que llevar a cabo políticas dirigidas a cumplir los objetivos y deberes que les encomienda la Constitución, y así hemos de exigírselo los sindicatos.

Es imprescindible hacer frente a la cuestión fundamental de a qué intereses ampara el Estado, que no pueden ser los de los sectores privilegiados sino los intereses generales de la colectividad, esto es, el interés público.

El sindicato, en su empeño por la emancipación de los trabajadores, lucha por la eliminación de toda forma de explotación, por la humanización del trabajo y por una igualdad basada en la distribución equitativa de la riqueza generada por la sociedad.

En el ámbito de la relación laboral, el sindicato exigirá el respeto estricto de los derechos fundamentales que corresponden en todo caso al trabajador como ciudadano. Ningún trabajador puede abdicar de sus derechos al entrar en su centro de trabajo. Toda violación o limitación de estos derechos -discriminaciones de toda índole, tanto degradante, amenazas o restricciones a la libertad de expresión, invasión de la intimidad personal o familiar, etc.-que afecte a un solo trabajador, constituirá un atentado contra las libertades y será combatido como un hecho radicalmente incompatible con la dignidad de la persona, consagrada por la Constitución.

Avanzar en el sindicalismo consiste en saber abordar las nuevas realidades y los viejos problemas.

La cultura, en su más amplio sentido, sigue siendo un factor esencial para el sindicalismo, por cuanto permite y estimula un pensamiento crítico, que es imprescindible para combatir la resignación y la pasividad y luchar por la transformación social.

El sindicato está comprometido con la realización y el mantenimiento de la paz en el mundo. Una paz que se sustente en el entendimiento de los pueblos y en un orden mundial basado en la justicia.

Exigimos el desarme, la reconversión de la industria bélica en instrumentos de desarrollo civil y la eliminación del tráfico de armas, bajo un estricto control democrático nacional e internacional.

Asimismo considera absolutamente fundamental la preservación y renovación del medio ambiente y de los recursos naturales, exigimos para ello que las políticas económicas se sujeten a un modelo de desarrollo que sea ecológicamente sostenible.

INDEPENDENCIA Y AUTONOMÍA DEL SINDICATO

Es independiente de los gobiernos, partidos políticos, confesiones religiosas, administraciones y empresarios, rigiéndose única y exclusivamente por la voluntad de sus afiliados y afiliadas.

Es un sindicato autónomo, que se dota a sí mismo de sus estatutos, elabora su propia estrategia, sus propuestas y alternativas y sus acciones. Esta autonomía es preciso mantenerla y defenderla día a día.

En la actualidad, tanto España como en otros ámbitos, los sindicatos de clase reafirman su independencia con respecto a las formaciones políticas.

EL MODELO ORGANIZATIVO

“La Confederación Sindical “Unión General de Trabajadores de España” (UGT) está integrada por Federaciones Estatales que se constituyen en el ámbito del Estado español para agrupar a los trabajadores asalariados de los diferentes sectores económicos, trabajadores asociados en forma cooperativa o en autogestión, trabajadores por cuenta propia que no tengan trabajadores a su servicio, trabajadores en paro y los que hayan cesado en su actividad laboral como consecuencia de su incapacidad o jubilación, y aquellos que buscan su primer empleo”.

La Confederación establece territorialmente su organización con el objeto de apoyar la acción de las Federaciones, coordinándolas entre sí, asegurar el cumplimiento de las tareas sindicales comunes, prestar una atención sindical suficiente a todos los afiliados, aplicar las resoluciones y directrices sobre sus políticas confederales, garantizando, la realización efectiva del principio de solidaridad.

DEMOCRACIA INTERNA Y PARTICIPCIÓN

La democracia interna es una seña de identidad del Sindicato. Su historia registra debates muy vivos sobre la posición que debía adoptar la Organización ante graves cuestiones que se planteaban en cada momento. Así, la decisión final era tomada democráticamente y marcaba la actuación que tenía que llevar adelante el Sindicato.

Este es el procedimiento que tiene que imperar en todas sus organizaciones desde las secciones sindicales hasta el Congreso Confederal.

La democracia interna tiene que ser una realidad viva en la práctica. No basta con proclamarla y establecerla minuciosamente en la regulación estatutaria.

El afiliado se distingue del que no lo es en que tiene derecho a decidir qué es lo que ha de hacer el Sindicato y tiene también el derecho a elegir a sus representantes en las estructuras sindicales correspondientes. El afiliado debe ser plenamente consciente de su derecho a influir en la marcha del Sindicato.

PLURALIDAD SINDICAL Y UNIDAD DE ACCIÓN

Esta asociación siempre ha partido de la exigencia de respetar la libertad sindical y, por tanto, la pluralidad existente en la realidad de nuestro país. Actuar de otro modo habría supuesto hipotecar de alguna forma la representatividad y la propia libertad de acción.

Sentado esto, es evidente que cuanta mayor unidad se dé en el movimiento sindical de clase más eficaz será nuestra actuación y más beneficiosa para los trabajadores.

Por eso consideramos que la unidad de acción, que mantenemos principalmente con CC.OO., debe intensificarse lo más posible desde las bases mismas en todos los ámbitos, sin renunciar a practicarla con otras organizaciones sindicales.

EL SINDICATO COMO REPRESENTANTE DE

INTERESES GENERALES

En las sociedades democráticas avanzadas, los sindicatos constituyen una de las instituciones fundamentales del sistema, no sólo por su función de representación de los intereses de los trabajadores sino también por su actuación decidida en defensa del Estado de Bienestar y de todos aquellos aspectos que contribuyen a mejorar la calidad de vida de los trabajadores y de los ciudadanos en general.

La función social del Sindicato no termina en las puertas del centro de trabajo, sino que debe ampliarse al conjunto de cuestiones y problemas que afectan al trabajador como ciudadano: educación, sanidad, vivienda, fiscalidad, infraestructuras, consumo, medio ambiente, etc.

PARTICIPACIÓN INSTITUCIONAL DEL SINDICATO

Es preciso ampliar los ámbitos de participación sindical a terrenos en los que actualmente no estamos presentes o en los que nuestra presencia es claramente insuficiente, como aquellos relacionados con el control de inversiones y contratación de las Administraciones Públicas, en materia de salud, en la planificación y control de la actividad desarrollada por la Inspección de Trabajo y en relación con los objetos vinculados a los Fondos Estructurales de la Unión Europea.

El sindicato debe desarrollar su propia estrategia para que la participación en los diferentes organismos sea lo más efectiva posible, constituyendo la participación un elemento clave de la política del Sindicato que refuerce su implantación en la sociedad. Por ello, debemos desarrollar las acciones necesarias para incrementar los medios a nuestra disposición, racionalizar la utilización de los mismos y realizar una evaluación de los resultados de nuestra participación institucional. La designación de los representantes institucionales en los Organismos de ámbito estatal corresponderá a la Comisión Ejecutiva Confederal (CEC), de acuerdo con las Federaciones Estatales, y, en los ámbitos inferiores al Estado, a las Comisiones Ejecutivas de la estructura territorial correspondiente, de acuerdos con las Federaciones.

SINDICATO PARA TODOS LOS TRABAJADORES

Los profundos cambios económicos y sociales en el sistema productivo que se vienen sucediendo en los últimos lustros han alterado sustancialmente la composición sociológica de la clase trabajadora. Por otra parte, la política desreguladora en materia laboral -impuesta por el neoliberalismo dominante -ha producido una segmentación muy acusada del mercado de trabajo, dando lugar a una multiplicidad de situaciones que implican notorias desigualdades entre los trabajadores.

En primer lugar, el Sindicato tiene que reforzar su solidaridad con los trabajadores parados así como con los que han quedado marginados y excluidos del sistema, buscando nuevos instrumentos para llegar a ellos y hacer lo posible para que puedan organizarse en nuestro seno, a través de sus Federaciones.

Tenemos que actuar en los núcleos de la economía sumergida, ámbitos en los que los trabajadores carecen de garantías sociolaborales y se ven imposibilitados de hacer valer sus derechos más elementales. Casi otro tanto cabe decir de quienes se encuentran en estado de gran precariedad, dentro de la llamada economía formal, y particularmente los trabajadores de empresas de trabajo temporal.

Otro tanto, con los “forzosos autónomos”, a las “falsas cooperativas”, a los trabajadores a domicilio, a aquellos que en número creciente se tienen que ajustar a la fórmula del teletrabajo y, en fin, a los sometidos a otras formas de trabajo en que carecen de cauces para comunicarse y aproximarse al Sindicato.

Han crecido asimismo, considerablemente, segmentos y capas de población que quedan situados fuera de las relaciones de producción. Esto ocurre con los jubilados y los pensionistas, y los prejubilados por distintos motivos. Todos ellos constituyen colectivos cada vez más extensos entre los que es muy necesario intensificar la presencia activa del Sindicato y conseguir que se afilien en mucha mayor medida que en la actualidad.

Por otra parte, se ha producido un incremento cuantitativo muy importante de determinados sectores o categorías de elevada cualificación, como es el caso de profesionales y directivos, que, habiendo tenido mayor proximidad con los centros de decisión de la empresa, no siempre encuentran hoy el engarce adecuado dentro del Sindicato desde donde defender sus reivindicaciones específicas, acordes con las condiciones en que desarrollan su trabajo.

Un tipo de trabajadores a los que no pueden ser ajeno el Sindicato es el de los autónomos, cuyas condiciones de trabajo y de vida son frecuentemente muy duras e insatisfactorias, especialmente por la feroz concurrencia a que en la actualidad se ven sometidos para subsistir.

En otro orden de cosas, hay que subrayar el caso de aquellos colectivos que, teniendo el derecho de sindicación reconocido por la Constitución, lo han visto injustificadamente restringido por una ley específica posterior. Es el caso de la policía, de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que pueden crear sus propias organizaciones profesionales, pero a quienes les está vedado integrarse en una central sindical de clase. Consideramos que no hay razón válida para esta limitación, por lo que promoverá los cambios legislativos necesarios que eviten su discriminación, en especial la de aquellos que ni tan siquiera pueden crear mínimamente sus organizaciones profesionales.

El Sindicato tiene que defender los derechos laborales y sociales de los jóvenes que, cuando consiguen trabajo, suelen encontrarse en una posición particularmente débil frente al empresario, y son con frecuencia objeto de intolerables discriminaciones. La elevada rotación, la ínfima duración de sus contratos, en actividades diferentes, hace especialmente difícil su aproximación y organización dentro del Sindicato.

Por lo que se refiere a la mujer, ésta sigue padeciendo de hecho una fuerte desigualdad en el terreno laboral, agravada por la sobrecarga que supone continuar soportando la mayor parte de los trabajos domésticos y cuidados familiares.

Nuestro sindicato ha defendido siempre la igualdad real entre hombre y mujer y propugna una distribución equitativa de las tareas, tanto laborales como extralaborales. Propugnamos una decidida política de democracia de género, comenzándola en el seno y en la actuación del propio Sindicato.

AFIANZAR LA PRESENCIA DEL SINDICATO EN LA SOCIEDAD

Nuestra Organización reivindica soluciones a problemas de carácter general y de gran calado que interesan al conjunto de la sociedad española.

Para ello se deben estrechas relaciones con movimientos sociales de signo progresista con los que tenemos importantes coincidencias y que desempeñan, a su vez, una función de gran trascendencia para el futuro de nuestra sociedad. En este sentido, es necesario desarrollar la colaboración con organizaciones sociales comprometidas con la protección del medio ambiente, para realizar actuaciones que nos permitan ejercer la influencia sindical en la sociedad, integrando factores sociales y medioambientales a la hora de elaborar alternativas viables con vistas a lograr un desarrollo sostenible.

Asimismo, existen organizaciones que comparten con nosotros una profunda preocupación por fenómenos como la exclusión social o la inmigración. Otro tanto cabe decir de las organizaciones pacifistas, de las que promueven y defienden los derechos humanos, de asociaciones de ayuda a colectivos marginados o especialmente necesitados, de las que trabajan por la integración de los discapacitados, de las que reclaman más medios para cooperación internacional (como la plataforma del 0'7%), de las asociaciones de inmigrantes, de las organizaciones de consumidores.

Debemos mantener una comunicación permanente con colectivos del mundo científico, cultural y artístico, afines a nuestras preocupaciones sociales, conservando una relación viva y colaboración con ellos.

CONCLUSIÓN

Según he ido haciendo este trabajo me he dado cuenta, que los sindicatos, aunque su ideología sea la misma de sus comienzos tienen que renovarse. Las necesidades de los trabajadores del siglo pasado no son las mismas que las actuales. Los sindicatos, no sólo, tienen que defender los intereses de los trabajadores, si no también la de otras organizaciones, se tienen que comprometer con otros colectivos e involucrarse porque la sociedad de hoy tiene otras urgencias donde los sindicatos tienen mucho que hacer y decir, sin olvidar que todo lo que haga repercutirá en beneficio de los trabajadores.

BIBLIOGRAFÍA

*ENCARTA 2001

*Unión General de Trabajadores

Resoluciones 37 Congreso Confederal Madrid 1998

*Gran Enciclopedia Larousse, Tomo 9, Barcelona 1967

10