Simbología de la religión

Religiones. Alá. Ankh. Crismón. Media Luna. Cruz. Serpiente. Dogón. Estrella de David. Gran Manitú. Mándala. Menorajh. Om. Samsara. Ying Yang. Torii

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ALÁ

Es el nombre que dan a Dios en el Islam, también es usado por los judíos y los cristianos de lengua árabe. En árabe "Islam" significa "sumisión a Alá".

Han propuesto dos etimologías del nombre: del arameo alaha ('dios') o una contradicción del árabe al-Ilâh ('el dios'), denominación que ja existía en la Arabia pre-islámica para designar a un dios supremo y creador.

Es eterno, árbitro y juez supremo, todopoderoso, creador del mundo y de cuanto encierra, sea bueno o malo. Premia a los hombres que se le someten y recompensa sus buenas acciones, pero extravía a los malos para castigarlos. Está muy próximo a los seres humanos, que pueden acercársele recitando el Corán, que es su palabra, y por medio de la oración. Con su trascendencia y su omnipotencia, casi anula el libre albedrío personal. No admite mediadores en sus relaciones con los hombres. Siendo inimitable e incomparable, se prohibe componer imágenes y simulacros suyos; lo contrario, significaría incurrir en el politeísmo. Es único, lo cual elimina la posibilidad de la Trinidad. Se expresa por mediación de profetas (Adán, Abraham, Moisés, Jesús, Juan Bautista y Mahoma, entre otros), los cuales, a pesar de su excelencia, sólo son hombres.

ANKH

Cruz egipcia, cruz con un ojal en lugar de su trazo superior. Es señal de la vida, era uno de los amuletos que llevaban los egipcios, así como joyas. También lo depositaban sobre las momias.

Esta cruz es el símbolo de millones de años de vida futura. Su círculo es la imagen perfecta de lo que no tenga ni futuro ni fin, representa el arma que es eterna porque ha salido de una sustancia espiritual de los dioses. La cruz figura el estado de muerte, la crucifixión del elegido.

Quien quiera que sea la llave de los misterios esteroicos, cuyo símbolo es precisamente la esta cruz, sabe abrir las puertas de los muertos y puede penetrar en el sentido oculto de la vida eterna.

CRISMÓN

Monograma del nombre de Cristo. Un monograma es un dibujo hecho con las letras de una palabra o con las iniciales de una frase. El Crismón está formado por el enlace de las dos primeras letras de la palabra griega "Christós", en las cuales se suele añadir alfa y omega, la primera y la última letra del alfabeto, como símbolo del plano redentor de dios. El Crismón fue estampado en monedas del emperador Constantino y puesto en el estandarte, el lábarum.

MEDIA LUNA

La Media Luna se ha convertido en el emblema propio del Islam. Fue adoptado por los turcos después de la toma de Constantinopla en 1453. Aparece junto con una estrella en las banderas turcas y de otros estados árabes.

CRUZ

La Cruz, un simple poste o dos maderos cruzados, fue empleada como instrumento de suplicio en diversos pueblos. Tras la crucifixión de Jesús, la cruz de éste vino a significar sacrificio, salvación y fe cristiana. Era el principal y más universal símbolo del Cristianismo. Además, los primeros cristianos encontraron prefiguraciones de la cruz en otros símbolos del Antiguo Testamento como la barca, el hacha, el arado, la estrella, o la asociaron a maderos, árboles y señales de que habla la Escritura. La Teología cristiana apoyándose en textos bíblicos, ha tomado a la cruz como símbolo de seguimiento de Jesús, del más allá, del mensaje cristiano, de la vida del creyente, escala que conduce a Dios, símbolo por excelencia de Cristo y del cristiano y talismán que protege del mal.

SERPIENTE

En las fuentes de la vida: serpiente, alma y lívido. Viajando por el Camerún de sur hemos visto que los pigmeos, en su lenguaje de caza, representan la serpiente con un trazo sobre el suelo. Algunas inscripciones de la época paleolítica no tienen sin duda otra significación. Se puede decir que así se reduce la serpiente a su expresión primera. No es más que una línea, pero una línea viviente; una abstracción, pero, según la expresión de André Virel, una abstracción encarnada.

La línea no tiene comienzo ni fin, si se anima se hace susceptible de todas las representaciones, de todas las metamorfosis.

De la línea no se ve más que la parte próxima, pero se sabe que ella prosigue más acá y más allá, es lo invisible indefinido. Ocurre lo mismo con la serpiente. La serpiente visible sobre la tierra en el instante de su manifestación es una hierofanía.

En forma de serpiente es como los incas representan a su dios sol, Viracocha, el dios creador de todas las cosas, superior a los demás, y, al parecer, héroe cultural como el Quetzalcóalt mexicano. También es llamado Huiracocha o Wiracocha.

Le veneraron ante todo las tribus de la altiplanicie peruana y se relacionó con la cultura de Tiahuanaco; se creía que había surgido del lago Titicaca. Posteriormente, en el periodo incaico, no tuvo culto más que en el Cuzco, donde había un templo.

Su identificación con Pachacámac, que tenía un santuario del mismo nombre es discutida.

Le veneraban con oraciones las clases sociales más elevadas y los sacerdotes de primer rango. Su imagen, un óvalo de oro, pendía sobre la del Sol y la Luna, desapareció más allá del mar convertido en anciano barbudo.

ESTRELLA DE DAVID

Es un símbolo judío. Simboliza la alianza que dios establece con el pueblo judío.

Último hijo de Isaí, nacido en Belén, segundo rey del pueblo de Israel (1042-972 a.C.). Después de que Samuel le ungiera en secreto como soberano de los hebreos, venció a Goliat y fue escudero y capitán de Saúl, con cuya hija Mikal se casó. A la muerte de Saúl, se hizo proclamar monarca de Judá en Hebrón; reconocido como rey por todos los israelitas, libró de filisteos el territorio nacional, conquistó Jerusalén y estableció su capital en ella; a continuación organizó religiosa y administrativamente el reino, cuyos límites ensanchó hasta Damasco y el mar Rojo. Los últimos años de su vida se vieron ensombrecidos por la rebelión de su hijo Absalón y las maquinaciones de sus descendientes para ocupar el trono, que correspondió al fin a Salomón. Fue un gran poeta, autor de los "Salmos".

DOGÓN

Es el símbolo del equilibrio universal del pueblo de los dogón. Es un pueblo melanofricano del África occidental, de cultura y arte muy peculiares. Sus miembros, unos 200.000, viven en el Malí, en los altos de Bandiagara, al este de la localidad de Mopti, no lejos de la frontera con Alto Volta.

GRAN MANITÚ

Entre los pueblos Algoquinos simboliza una fuerza extraordinariamente activa, impersonal, que está contenida en toda la naturaleza, en las cosas y en los acontecimientos. Entre los indios de la costa de Estados Unidos, esa potencia se convirtió en la gran fuerza mágica, el "Gran Espíritu" de las leyendas indias.

Manitú es el Orenda de los Iroqueses o Wakanda de los Sioux, y se aproxima conceptualmente al maná de los Polinesios. La creencia en Manitú es una forma del dinamismo para los indios Dakota y Sioux, poder sobrenatural que puede encarnarse en personas, extranjeros y desconocidos o en objetos misteriosos, ajenos a su cultura.

Erróneamente, algunos antropólogos asimilaron este poder con un dios único, al que llamaron "El Gran Manitú".

MÁNDALA

Es un símbolo del budismo y del hinduismo.

Es un diagrama místico empleado por los budistas en las técnicas de meditación y en las prácticas de yoga, como instrumento eficaz para lograr estados de trance. Cada Tantra tiene un mándala propio.

En el budismo es una representación simbólica de fuerzas cósmicas en forma bi o tridimensional, que desempeña un importante papel en el budismo tántrico, sobretodo tibetano (lamaísmo, Vajrayâna).

Los mándala, que a menudo aparecen en thanka, se usan sobretodo como auxiliares para la meditación; son soportes para determinadas visualizaciones. El sentido del mándala en el lamaísmo se expresa en la traducción tibetana del término: dkyil'khor, que significa aproximadamente "centro y periferia". El mándala, pues, se entiende como la reducción a unidad lograda por la meditación, de una gran diversidad de elementos: lo que aparentemente es un caos y una complejidad inabarcable al ojo, se simplifica en una pauta presidida por una jerarquía natural.

Además de su valor funcional como objeto de meditación, el mándala tiene en el Vajrayâna también la función de una especie de santuario bidimensional, sobre el que el mediante sitúa ciertos objetos rituales, por ejemplo un dorje u ofrendas diversas. Pero esto presupone que el sujeto está habilitado para la práctica de un determinado Sâdhana, pues entonces el mándala es un diafragma con una divinidad central.

Los objetos rituales destacan determinados aspectos de ella y la actitud ritual adoptada está dedicada a evocar sus atributos. En el Vajrayâna, el mundo exterior, incluido el propio cuerpo, al igual que la propia conciencia, pueden ser vistos como un mándala. La forma de un mándala, estrictamente fijada por la tradición, representa en su estructura fundamental un palacio cuadrado con un centro, y cuatro puertas situadas en los cuatro puntos cardinales. Puede estar constituido por materiales diversos: una pintura en un thanka, arenas coloreadas, montoncillos de arroz, o por un modelo tridimensional generalmente de metal fundido. Si en el centro figura una deidad "terrible" (yídam, aspectos de las divinidades búdicas), el mándala simboliza la transitoriedad del mundo y aparece circundado por figuras de cementerio. El borde exterior del mándala suele estar formado generalmente por círculos de llamas de los cinco colores fundamentales, que representan las cinco "familias búdicas" (Buddha-kula) y la protección que ellas dispensan.

MENORAH

Es el candelabro peculiar del judaísmo y el elemento sobresaliente de los objetos sagrados de los hebreos, pues tenía que arder día y noche en el tabernáculo.

Representa el árbol de la vida o el don de la luz divina. La Menorah está representada en muchos sitios, en el Parlamento, en las sinagogas, en la bandera, hay un monumento erigido en Jerusalén.

De su tallo salían tres brazos simétricos a cada lado, que, con el del centro, formaban siete. Cada uno se componía de tres cálices semejantes a la flor del almendro (el central tenía cuatro). Los siete terminaban en siete lámparas, que se alimentaban con aceite de oliva. Los sacerdotes las limpiaban y cebaban todas las mañanas.

OM

El símbolo OM es el símbolo de la fuerza vital en la medicina ayurvédica. Ayúrveda es el sistema de medicina india más antiguo, viene de la palabra sánscrita que significa "la ciencia de la vida". Los remedios, principalmente plantas, se eligen por su capacidad de armonizar el equilibrio entre el paciente y las influencias básicas de la vida, tales como la dieta, el trabajo o la vida familiar.

(2) arranca propiamente del punto de encuentro de (1) y (3); la separación es un mero accidente del trazado.

Es el símbolo más alto y comprehensivo de la espiritualidad hindú, también usado como mantra en el budismo (especialmente en el Vajrayâna). Es un símbolo visual y sonoro.

No constituye una sílaba "mágica", ni tampoco se la considera propiamente una palabra, sino una manifestación de la energía espiritual (símbolo difundido en todo Oriente), y designa la presencia del Absoluto en la Mâyá. En la letra que lo representa, el mundo de la corporeidad, de la mente y del inconsciente están figurados por las tres curvas; y la Conciencia Suprema, por el punto superpuesto, que ilumina y revela los otros tres elementos. La forma del Om es una manifestación concreta de la Verdad Contemplada: ningún concepto u objeto del universo es independiente; todos son transmutaciones de la Conciencia, una de cuya esencia participan en diferente grado y en ella están vinculados entre sí.

El símbolo Om está formado por tres curvas, un semicírculo cóncavo y un punto, constituyendo una totalidad teórica cerrada. Las tres curvas se encuentran ligadas entre sí en un punto desde el cual se generan sucesivamente; mientras que el semicírculo superior con el punto interno permanece separado, dominando el conjunto. El símbolo refiere a los tres estados de conciencia: la vigilia, el sueño con sueños, el sueño profundo, y la Conciencia Suprema o Sí-mismo (Âtman), que los contempla compenetrándolos. La figura abierta del semicírculo bajo el punto superior significa la infinitud y señala que el limitado pensamiento no puede captar la profundidad y altura de ese punto. La curva inferior (1) representa el mundo material de la vigilia, el plano de la actividad exterior, lo inmediatamente captable. La curva menor (2) simboliza el estado de vigilia y el de sueño profundo, y que no es estimulado por objetos externos sino sólo por representaciones de pensamiento. La curva de arriba (3) simboliza el inconsciente, lo que llamamos el estado de sueño profundo, pero es además un miembro de conexión, ya que es lo más próximo al punto de la Conciencia absoluta que está figurada por el punto superior, que ilumina y domina los otros tres elementos: es el Turîya, el "Cuarto"; sin él, no habría pensamiento, ni símbolos, ni universo. El punto ilumina los tres estados. Él resplandece con su propia luz y sólo puede experimentarlo aquel que, habiendo trascendido las tres curvas, lo ha alcanzado y con él se ha fundido. Así, el punto superior puede interpretarse de tres maneras: como Conciencia absoluta, como la conciencia del Contemplador que subyace a cuerpo y mente, o como Liberación del mundo fenoménico. Intérpretes occidentales han entendido el Om, sobra la base de su análisis de AUM, como representación de las tres divinidades de la Trimûrti; pero esta explicación no es suficientemente profunda.

SAMSÂRA

Es una rueda de ocho radios, símbolo del budismo. Es el "ciclo, círculo o rueda de las existencias o de las reencarnaciones"; es una secuencia de renacimientos que cumple un ser dentro de los diversos modos o grados de existencia (gati), mientras no haya alcanzado la Liberación y entrado en el Nirvâna. El aprisionamiento en el Samsâra está condicionado por las tres "raíces de lo malsano" (akúsala): aversión (dvesa), apetencia o "sed" (trisnâ) y delusión o ignorancia (avidyâ). El modo o grado de existencia en que se renace está determinado por el karma(n) del ser. En el Maháyâ el término samsâra designa la totalidad del mundo fenoménico y se lo considera fundamentalmente idéntico al Nirvâna.

Esta identidad fundamental entre Samsâra y Nirvâna se establece por la doctrina de que todo es representación mental (Vía Media), de modo que Samsâra y Nirvâna no son sino meras designaciones sin sustancia real, o sea sin más realidad que el Vacío (Sûnyatá). Por lo tanto, si se atiende, no al aspecto fenoménico del universo, sino a su verdadera Realidad, Samsâra y Nirvâna no son diferentes.

La rueda de las reencarnaciones no tiene principio reconocible. El Buddha no entró nunca en especulaciones (Silencio del Buddha) sobre el comienzo del Samsâra, ya que no consideraba este punto como atinente al logro de la Liberación. La "Salida" del Samsâra y entrada en el Nirvâna sólo es posible a partir de una existencia humana: todos los demás modos de existencia no tienen la posibilidad de poner fin a la rueda de las reencarnaciones, pues en ellos no existe la capacidad de reconocer, ni, por lo tanto, de superar la apetencia y la ignorancia como fuerzas impulsoras del Samsâra.

TORII

Es un pórtico enclavado en el mar que se encuentra en Itsukushima, un santuario sintoísta, situado en una pequeña isla cerca de Hiroshima. Se construyó en 1170 en uno de los paisajes más bellos de Japón, y es famoso especialmente por la elegancia casi caligráfica de su torii.

YIN YANG

Alrededor del año 300 a.C. los chinos desarrollaron una medicina inspirada en la idea de que todo contiene una de las dos propiedades esenciales: yin y yang. La salud sería un equilibrio entre las dos. Representan la armonía o equilibrio en el cuerpo.

En la antigua religión china y el taoísmo son los dos principios del universo y del género humano.

Yang pertenece al cielo y su poder culmina en verano; representa lo masculino, lo activo, la luz y el calor, lo positivo, la producción, la vida, la alegría y, en fin, todo lo que actúa y transforma. Yin pertenece a la tierra y domina en invierno; representa lo femenino, lo pasivo, suave, negativo y oscuro, el dolor, la muerte, todo lo que se entrega y es tenebroso. A Yang pertenecen los números impares y a Yin los pares.

En conjunto componen la realidad. Cuanto existe puede atribuirse a una de estas dos fuerzas o "alientos", que no se oponen, sino que se enlazan de modo positivo y activo en los dioses, fuerzas naturales y criaturas. La relación polar, no dualista, de Yin y Yang se expresa de modo gráfico con un círculo dividido en dos partes iguales; la mitad blanca con un punto negro corresponde al Yang, y la mitad negra con un punto blanco corresponde al Yin, esos puntos representan que siempre hay algo femenino en lo masculino, algo de luz en la oscuridad. La línea que separa las dos partes tiene forma de "s" y significa la comunicación entre ambos lados porque, a pesar de ser cosas opuestas se necesitan y se complementan.