Silvestre Paradox; Pío Baroja

Literatura española del Siglo XX. Narrativa. Novela de pasión mistificada. Sociología. Pobreza. Novela religiosa. Capítulos

  • Enviado por: Tito
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 21 páginas
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Capitulo 1

Entro el mozo de cuerda en la calle Tudescos y se paro frente a un portal que estaba situado junto a una prendería. Traía consigo dos objetos, uno envuelto en papel de periódico y otro con forma cuadrada envuelto en tela de saco. Poco después de aparecer el mozo de cuerda llegó el portero, Ramón, y preguntó al mozo:

-Oye... tu. ¿Cuándo viene el amo?

El mozo contesto que no le sabía y que le dio estas cosas.

-¿Es que no tiene muebles este tío? Hasta ahora no ha hecho mas que traer cosas extrañas.

Ramón el portero no tenía la más remota idea de quien podía ser el nuevo inquilino. Días atrás había entrado a su casa para ver si descubría algo pero lo único que vio fueron algunas cajas de carretes de alambres recubiertos de seda verde, también algunos frascos, trozos de carbón y de cinc y un mare mágnum.

El potero vio los objetos que llevaba el mozo de cuerda y pensó que tendrían en su interior cosas de gran interés abrió primero el paquete envuelto en papel de periódico y encontró en su interior una avutarda disecada. Después miró al otro paquete y, tras meditarlo mucho, cogió un corta pluma dispuesto a rajar el saco con forma cuadrada. Rajo unas punzadas, descosió otras pero, al final, no se veía otra cosa que un ovillo negruzco en una jaula de madera. Abrió a puerta de la jaula y metió la mano. Notó que algo se le deslizaba por los dedos y que de repente le mordía. Rápidamente saco la mano de la jaula y vi que lo que le había mordido no era otra cosa que una culebra.

Llego después el señor Silvestre Paradox, y asombrado por lo que había ocurrido con sus paquetes subió a su casa enfadado. El señor Silvestre Paradox era bajo y tenia una barba pelirroja, tamben tenia un perro llamado Yock. Cuando ya llevaba un rato en su casa llamaron a la puerta y este abrió con cautela. Era el señor Policarpio, con su hijo y con el señor Ramón. El señor Policarpio era el dueño de la casa y le decía a Silvestre que no podía vivir en esta casa con fieras.

-¿Fieras, que fieras?-se extraño Paradox.

El señor Policarpio le explico lo de la culebra pero tras ver comprendió que era una exageración del señor Ramón.

Capitulo 2

Se saben muy pocas cosas del pasado de Silvestre.

Silvestre era hijo único, su padre era doctor de ciencias y daba clases en un colegio. Silvestre era guapo y rubio, aunque un gravísimo accidente que le pudo costar la vida le afeo. Un día los amigos de Paradox se subieron junto a este a un armario vacío y este se les cayo encima. Los amigos de Paradox tuvieron suerte porque cayeron entre dos huecos, pero a Paradox se le cayo un borde en la nariz. Mas tarde cuando ya tenia la nariz recuperada sé cayo por las escaleras y se rompió un brazo. Cuando el brazo ya le tenia consolidado le dio viruela y le dejo de recuerdo unas ulceras en los ojos.

Por estas calamidades Silvestre no pudo ir al colegio y ya cuando por fin pudo ir al colegio su madre le llevo a un colegio dirigido por un andaluz tartamudo.

Su padre que estaba enfermo falleció y como era el único que aportaba dinero a la familia esta se vio obligada a emigrar a Pamplona con los tíos de Silvestre. Fueron Silvestre, su madre y su abuela en tren hacia Pamplona. En el viaje Silvestre tuvo un accidente de lo más tonto. No consiguió subir al tren antes de que este arrancase y se quedo en la estación. Silvestre decidió ir andando hasta la próxima estación, donde le esperarían su madre y su abuela. Cuando por fin llegaron a la casa de sus tíos Silvestre pensó que eran tres momias. Estaba doña Josefa que era la mujer más astuta que Silvestre había conocido ponía nueces en el suelo para ver si las criadas barrían bien, además tenia muchas reglas que a Silvestre la parecían absurdas. Su otra tía era doña Tadea. Ella era vieja no anciana y era la persona más egoísta que Silvestre había visto en su vida, siempre quería la mejor parte de todo. Por ultimo estaba el tío Paco que era hermano de doña Tadea y de doña Josefa, tenia la nariz ganchuda como la de un loro una barba cuadrada y saliente cubierta por un bigote áspero y cerdoso.

Capitulo 3

Los espíritus observadores habrán notado que en los pueblos hay mas chiquillos traviesos que en las ciudades. Esto se debe a que los niños tienen mas libertades en las poblaciones pequeña que en las grandes en las que tienen que ir a la escuela desde pequeños.

Por este motivo la vida de Paradox era un tanto salvaje a pesar de las palizas y reprimendas de sus maestros y familiares, Silvestre se reunía con un grupo de amigos que eran además gamberretes y alborotadores. La diversión más común era la de tirar piedras al palacio del obispo, también les gustaba jugar a las carretas de bueyes subiéndose uno al asta y los demás subirle muy alto y algunas veces dejarle caer, pero lo que más le gustaba a Silvestre era, después de la clase de latín, reunirse todos los compañeros e ir en fila por todo el pueblo, el primero hace algo y los que le siguen tienen que repetirlo hasta llegar al ultimo.

Un día que un amigo de Silvestre había conseguido un pase para la zarzuela que todos los años venia a Pamplona, se encontraron con un róncales que le apetecía entrar pero no quería pagar y estos le dijeron:

-Tienes que decirle al guarda ”Un real he pagado el gallinero”.

Y el amigo de Silvestre que tenia el pase fue, se lo enseñó y pasó. Entonces fue el róncales, se lo dijo y el portero, creyendo que le estaban tomando el pelo, le echo. Los amigos de Silvestre le dijeron que no lo había hecho bien y lo volvió a repetir. El guarda se canso y le tiro de la oreja.

Al día siguiente el róncales, que ya se había dado cuenta del engaño, les intento pegar pero por la paliza que le había dado no podía correr mucho, así que no pudo pegar a los muchachos.

Pero llegó el examen de Junio y salió mal. Su tío Paco le quiso dar pero Silvestre corrió por toda la casa tirando todo lo que encontraba a su paso. Sus tíos le castigaron en su cuarto todo el verano. Un amigo de Silvestre, por pura compasión le dio un libro de Julio Verne y le engancho tanto que no hacia otra cosa que leer. Llegó el examen de septiembre y esta vez salió mejor, aunque sabia menos que la ultima vez. Sus tíos le levantaron el castigo pero Silvestre ya no quedaba con sus amigos; hacia planos de la casa que tendría cuando explorase alguna selva de América, o del barco que tendría cuando surcase los mares etc. Pero lo que más hacia era leer.

Un día recibió la terrible noticia de que su abuela había fallecido y le pidió dinero a su tío para ir a ver a su abuela. Este se lo dejó y Silvestre salió inmediatamente. Después del entierro Silvestre volvió a Pamplona y lo primero por lo que habló su tío fue por el dinero. Silvestre juro vengarse por eso y porque habló mal de su abuela.

Los tíos de Silvestre eran muy asustadizos. Una noche Silvestre decidió vengarse. Cuando sus tíos ya estaban en la cama Silvestre se puso manos a la obra. Comenzó haciendo ruidos con el pie en la pared. Al cuarto de hora la tía Pepa fue a su habitación y le despertó, cuando vio que no era el se volvió a su habitación, Silvestre continuo su ejercicio. A la noche siguiente Silvestre volvió a hacerlo pero esta vez dio con un palo a la campanilla del corredor que asustó mas a sus tíos. Tío Paco fue a ver que era y vio a Silvestre:

-¡¡¡A sí que eras tu!!!- bramó. Silvestre bajo por la ventana apoyándose en un canalón. Ya en la calle corrió hasta una aldea en la que durmió en un pajar.

Capitulo 4

Por la mañana Paradox se puso en macha, cuando estaba caminando vio a un mendigo que iba encima de su burro. Silvestre se unió a el para que si les veía una patrulla de policía tomasen a Silvestre por el lazarillo del mendigo y no le detuviesen.

Al llegar a un pueblo llamado Vera, se despidio de mendigo y fue a la plaza de este pueblo. En esta había una feria y Silvestre vio a un inglés que hacia trucos con las manos. La gente se quedaba asombrada con estos trucos pero al final solo quedó Silvestre que decidió quedarse a vivir con el inglés, a petición suya.

Silvestre se sorprendió al ver que al inglés, llamado Macbeth, no le gustaba su patria por motivos que Silvestre desconocía. A Macbeth no le gustaba el agua cuando paraban en un pueblo la gente le ofrecía verduras y pescado pero él lo rechazaba porque según él tenían un alto porcentaje en agua, su ilusión era comer cosas fuertes y tanto como dos personas. A Silvestre le gustaba esta vida nómada que tenia el mago. A los 25 días de salir de España en Bureos Macbeth alquilo una calle donde pensaba dar unas conferencias acerca del ocultismo.

Las conferencias tuvieron tanto éxito que tuvo la idea de ir a Paris para darlas de nuevo así que compró 3 pasajes de tren de tercera para Paris.

Macbeth dio las conferencias en un bar de la capital francesa cuando un francés con melenas le comenzó a tirar bolitas de pan, esto cabreo al ingles y empezó una pelea que acabo cuando el ingles le dio un par de puñetazos al melenas. A los tres o cuatro meses de estar en Francia vio como detenían a Macbeth y a su mujer y se los llevaban para Inglaterra por ladrones. Aquí es hasta donde sabemos de la vida de Paradox a parte de que su nombre aparece en las listas de repatriados de los consulados de varios países.

Capitulo 5

Silvestre caminaba por la calle hasta que llego a un descampado en la que había una casa que parecía abandonada. Pero eso no era cierto. En aquella casa habitaba el mejor amigo de Silvestre, don Avelino. Antes era su mejor amigo pero ahora ya no porque había reñido con él.

Entro Silvestre en la casa y se sentó en una mesa del patio donde había dos señoras, una de ellas cocinando y la otra sentada. Le puso un poco de cocido a Silvestre y cuando este se lo acabo fue a ver a Avelino. Don Avelino era un señor flaco, barbudo y con unos ojos de lechuza ocultos por unas antiparras.

Don Avelino había pertenecido a una familia rica valenciana. Le gustaba coleccionar cosas, por ejemplo piedras, pero su ultimo entusiasmo fue el de la bibliografía. Empezó comprando libros, leyéndolos y por ultimo etiquetándolos. Después empezó a comprar mas de los que podía leer y los etiquetaba sin leerlos. Y, por fin, su meta se vio alcanzada, pero don Avelino no se vio satisfecho y siguió comprando mas y más libros. Guardándolos en la mesita de noche en viejos baúles. Entonces tuvo la idea de hacer una biblioteca, pero, cuando ya estaba hecha no sabia como ordenar los libros. Mientras ordeno los libros de una manera provisional, pero de ese modo no había forma de sentarse ni de escribir en la biblioteca. Por aquel entonces conoció a Silvestre quien le dijo que algunos temas de los que hablaban sus libros eran minucias y juegos para niños. Don Avelino se convenció y desde entonces no compro mas libros sino que los quemaba. Silvestre pensó que era una barbaridad lo que estaba haciendo trato de convencer a don Avelino para que parase, que lo que estaba haciendo no era practico. Y entonces don Avelino le dijo: -Bien, bien. Otra vez para hacer algo practico le consultare a don Silvestre Paradox ya que tiene la honra de haber presentado tantas patentes rechazadas por el Ministerio de Fomento.

A Silvestre esto le dolió y desde ese punto las relaciones se enfriaron, pero esa tarde Paradox fue para intentar reconciliarse con Avelino pero al ver su actitud desdeñosa prometió no volver allí.

Capitulo 6

La guardilla de Paradox estaba muy sucia y llenas de telas de araña, era la mas adecuada para servir de museo y conservar tesoros zoológicos, geológicos y mineralógicos. La guardilla tenia una azotea que desde el principio la destino para el observatorio.

Pero la parte más importante de la guardilla era la estantería en la que estaban todos sus inventos. Nada mas y nada menos que 16 inventos:

  • La cola cristal.

  • El salvavidas químico.

  • El torpedo dirigible desde la costa.

  • El pan reconstituyente.

  • El pulsómetro Paradox.

  • El disecol.

  • La caja reguladora de la fermentación del pan.

  • La mano remo y el pie remo.

  • La anti-plombaginita.

  • La contra-tinta.

  • El biberón del árbol.

  • La ratonera Speculum.

  • El refrigerador Xoradap.

  • La melino-piróxilo-paradoxita.

  • La fotografía galvano-plástica.

  • El cepo langostífero.

  • En lo que Silvestre tenia una aptitud matemática prodigiosa era en el café. Lo tostaba todos los días en una placa de acero, después lo molía y pesaba la cantidad necesaria en una balanza de precisión. Esperaba el tiempo suficiente y por ultimo le da la vuelta.

    A Silvestre le entusiasmaban las grandes virtudes de la gente pobre, pero no era demócrata, lo hubiera sido si hubiese sido muy rico y muy noble.

    Capitulo 7

    Silvestre solo tenia un amigo. Don Avelino y se había peleado con él, no recibía ninguna visita solo la de la hija del señor Ramón que a veces subía para darle cosas para la comida. La hija del portero trajo una vez a su hija, Cristina, de la que se hizo amiga. Paradox consiguió que esta le ayudase. Esta recorría toda la guardilla de Paradox mirando los animales disecados.

    Un día el portero se peleó con el padre de Cristina y este se llevó a su hija de la casa. Con esto Silvestre comenzó a sentirse triste, tan triste que el portero le recomendó que se bajase a la casa de uno de sus huéspedes. Silvestre dijo que así lo haría condición de que el portero hiciese las paces con el padre de Cristina.

    A los pocos días Silvestre pudo por fin hablar con Cristina y comenzó a sentirse mejor pero se dio cuenta de que necesitaba a alguien con quien comentar sus inventos y con quien discutir sobre la mecánica y la electricidad.

    Silvestre se dio cuenta de que don Avelino le era indispensable para volverse a sentir entusiasmado por la ciencia.

    Capitulo 8

    Dos días después Silvestre se encontró con don Eloy y con Diz de la Iglesia. Al principio hubo entre los tres un momento de frialdad pero enseguida se disipó cuando Silvestre empezó a hablar de un articulo de Echegaray acerca de las aplicaciones del aire liquido. Cada uno expreso su opinión sobre este tema, pero ninguno de los dos amigos de Silvestre le decía nada a Paradox porque este siempre tenia respuestas a estas objeciones que se le planteaban y por si en algún caso no se lo creían Silvestre les enseñaba sus planos y todos quedaban satisfechos

    Entre ellos discutían de ciencia y otras cosas aparte. Un buen DIA a Silvestre se le ocurrió el hacer un pequeño submarino. Esto causo mucha discusión entre los tres y al final don Eloy decidió no hacerlo, pero Silvestre y don Avelino comenzaron a trabajar en lo que sería un gran proyecto. Lo primero que hicieron fue hacer una lista con los materiales que iban a necesitar junto con el precio que costaban los objetos que comprarian. Esto incluía:

    TRAPO BLANCO LIMPIO.

    TRAPO BLANCO SUCIO.

    TRAPO COLOR.

    RETAL DE SASTRE.

    Para comprar todos estos objetos fueron a una prendería que vendía de todo. Allí estuvieron hablando con el hijo del dueño de la tienda, que les contaba que su padre tenia un catarro pulmonar crónico. Silvestre y Avelino salieron muy contentos de la prendería así que decidieron volver cuando necesitasen algo.

    Enseguida se pusieron manos a la obra. Tardaron mucho en construir el submarino ya que tuvieron que diseñar un modo de que el submarino emergiese solo del agua. Por fin el modelo quedo concluido y fueron a probarlo a un estanque.

    Al principio todo iba bien, el submarino flotaba y se movía e incluso se hundió pero a la hora de tener que emerger tardo demasiado, tanto que los dos amigos se desesperaron, pero, al final, salió a la luz. Los dos compañeros saltaron por los aires llenos de alegría.

    Trataron de hacer un submarino a escala gigante pero costaba demasiado. Pidieron dinero al hermano de Avelino pero este se lo negó. Así quedaron, como dos fracasados dijo Avelino.

    Capitulo 9

    Tras el fracaso del submarino Avelino dejo de frecuentar la guardilla de Silvestre pero aparte de esto a Silvestre le preocupaba el dinero porque andaba sin un cuarto. Para relajarse Paradox se iba a la Biblioteca y allí leía a Voltaire. Así pasaba mucho tiempo, sobre todo en verano ya que en la biblioteca se estaba fresquito. A silvestre nunca le había atraído mucho la filosofía e incluso sentía cierto desprecio por esa ciencia. Pero cuando se metió de lleno en esa ciencia descubrió que la filosofía era un abismo y que sus propias reflexiones no pasaban de lo fenomenal.

    A los pocos días Silvestre conoció a otras dos personas llamadas don Braulio Manresa y Amancio Ramírez respectivamente.

    Estos señores querían a Silvestre para su revista ya que según ellos Silvestre era una persona muy culta porque no todo el mundo sabe nada mas y nada menos que veinte idiomas.

    Silvestre accedió de forma encantada y se cito con ellos en la casa de uno con toda la Junta directiva.

    Capitulo 10

    Silvestre había recibido una nota firmada por Amancio en la que se citaba en su casa con la Junta directiva de la revista. Allí el señor Ramírez le presento año otros miembros de la junta. Estos eran:

    El señor Betta, un señor que siempre estaba fumando pipa.

    El señor Grau este era un anarquista catalán.

    Y por ultimo el señor Media-Pica.

    Se habían reunido allí para discutir sobre cual iba a ser su local para la redacción de la nueva revista. Al final decidieron alquilar uno pagándolo entre todos. Pero el nuevo problema eran los muebles. A Silvestre se le ocurrió visitar a un antiguo amigo suyo que era panadero y que seguramente podría darles alguno de los muchos que tenia en su guardilla y que no utilizaba.

    Fueron pues a pedirle al amigo de Paradox que si les daban alguno. El panadero era muy tacaño pero tras mucho meditárselo se los vendió pero haciendo algo que a los amigos de Paradox les pareció absurdo. Firmando un contrato.

    Capitulo 11

    Un día estaban en un bar allí todos reunidos con Braulio Manresa al que a veces se le adjudicaba el titulo de conde. Por eso a don Braulio le encantaba fardar por ahí de sus cuadros porque todo el mundo le decía que bonitos era.

    Ese día estaba don Braulio en el café alardeando otra vez de sus cuadros cuando de repente alguien dijo que no le gustaban y allí se armo la de dios. Todo el mundo comenzó a decir al conde que no se podía permitir que alguien le insultase. Total, que al final organizaron un duelo con Pérez del Corral y Beta de padrinos a pesar de las protestas del conde de Manresa.

    Al día siguiente, a la hora del desafió, ya estaba todo dispuesto. Había un medico con tubos de pintura roja que se abalanzaría enseguida sobre el que recibiese una estocada.

    Paradox pensó en no ir pero por la curiosidad de ver como acababa todo fue. Por fin llegaron los combatientes. Fue un combate corto. Rápidamente el enemigo de don Braulio, que era amigo de los otros se dejo dar unas cuantas estocadas y al final se hizo el muerto.

    Toda la gente que había se quedó sorprendida salvo Silvestre porque el ya sabia que era un simple truco.

    Capitulo 12

    La nueva pensión en la que se habitaba Silvestre estaba regida por una señora llamada doña Rosa. La gente no se alojaba allí porque la comida estuviese bien ni porque doña Rosa fuere una buena persona, según decían los huéspedes era una diabla, se alojaban allá porque era barato. Tan diabla decían que era que hasta un día que estaban en tiempo de exámenes los estudiantes de la pensión le pidieron que llenara los quintes de petróleo pero en vez de llenarlos de petróleo los llenaba la mitad de agua y la otra mitad de aceite mineral. Así cuando se consumía la parte de arriba se apagaba todo.

    Por si aun fuera poco otra de las gracias de la señora era la de convencer a un hombre que comía demasiado apretándole, todas las noches, la hebilla del chaleco y del pantalón.

    Doña Rosa tenia dos hijas. Una era hermosísima y había tenido un hijo que correteaba por toda la pensión molestando a todos, pero la otra era fea hasta decir basta aunque había logrado enamorar a un empleado del gobierno que estaba en la pensión.

    Una noche doña Justa, una señora del piso de abajo de la pensión, enfermó tanto que tuvo que meterse en cama durante varios días y a los tres o cuatro días se agravo y tuvo que llamar al canónigo de la pensión para que confesara a la enferma. Cuando llegó saco un libro del bolsillo y se puso a leer equivocándose en todas las palabras.

    Al día siguiente doña Justa murió.

    Capitulo 13

    La noticia de que Pérez del corral tenia una relación con Elvira, la hija del administrador de la casa, se extendió con una rapidez asombrosa.

    No se hablaba de otra cosa en la vecindad. Los hombres se indignaban contra el marido de quien decían que era de los predestinados apacibles y las mujeres de la vecindad se sentían ofendidas por que no comprendían como una mujer se podía ver interesada por un bohemio tan feo como era ese.

    El único problema para Pérez era que la señorita Elvira estaba casada. Aunque eso no le importara mucho si que le ponía algunas dificultades. Un día fue al teatro y allí le toco sentarse muy cerca de doña Elvira, que iba acompañada de su marido. Del corral comenzó a hablar con la pareja e incluso cenó junto con ellos. Allí se entero de que el marido de doña Elvira trabajaba mucho tiempo y la muchacha estaba al día sola durante casi todo el día momento que aprovecho para ir a visitarla y declararse. Al principio se mostró reacia y dijo que no pero el ingenio de Pérez la convenció de que dijera que sí.

    Así estuvieron unos cuantos días pero una vez les pillo el hermano doña Elvira y este le pidió a Del Corral cuarenta duros porque si no se lo diría a su hermano. Pérez no poseía tanto dinero así que fue a pedírselo a su amigo Paradox junto a su amigo Higinio.

    Este no tenia tampoco tanto pero le dio unos pantalones viejos que tenia para que los empeñara y así se sacase algunas pesetillas. Estos no muy contentos con la colaboración de Paradox se fueron con los pantalones a empeñarlos y después se jugaron lo que ganaron y ganaron. Ganaron mucho mas que cuarenta duros e incluso le devolvieron lo prestado.

    Capitulo 14

    Narciso García Ortiz y este a su vez tenia una hermana que había ingresado en la escuela de teatro cosa que había alegrado a su madre que estaba muy orgullosa de ella. Su madre era una persona que cultiva sus facultades artísticas.

    Un día vino muy contenta la hermana de Narciso diciendo que le habían dado una obra y entonces como era natural a su hermano le había dado el programa de la obra. A la obra estaban todos invitados y los que no pagarían porque estaban todos ansiosos de ver la obra de Gloria, la hermana de Narciso.

    Cuando acabo la obra se fueron todos a la casa de Gloria y su madre por el camino iban todos al mismo paso pero de repente Silvestre se puso a silbar la marcha de Boulanger lo que hizo que algunos fueran a un ritmo y otros a otro. Cuando las dejaron en su casa Del Corral se fue a casa con Silvestre.

    Capitulo 15

    A Pérez del Corral le habían ofrecido un trabajo de escrito para un libro de policías pero como no le interesaba porque ya tenia otros trabajos lo cogió Silvestre. Este quedo con el editor en que le enviaría sesenta y cuatro paginas cada diez días y que cobraría doce duros.

    Silvestre compró unos cuantos libros de policías para inspirarse y se puso manos a la obra.

    Estaba un día escribiendo su obra cuando le visito su amigo y compañero don Avelino diciendo que tenia un problema con un contrato y que si mientras lo arreglaba pudiese el quedarse con su antiguo huésped.

    Era un señor que había sufrido una serie de no interrumpidas calamidades y que no tenia otro lugar al que ir. Silvestre, auque reacio, aceptó.

    Silvestre se entero de que su nuevo huésped había estado antes en la policía, cosa que alegro a Paradox, porque eso significaría que podría ayudarle a escribir su obra. Un día se puso don Pelayo, que así se llamaba el huésped, a contarle sus calamidades a Silvestre. Este se queda muy sorprendido de que todo eso le pudiese haber ocurrido a una sola persona, pero también le contó una serie de historias de maleantes que se conocía.

    Don Pelayo invitó un día a Silvestre a un bar en el que había muchos maleantes le señalo a un duque que había ahí y que unos bohemios que habían por allí cerca se irían acercando al duque y que no se irían hasta que este les invitase.

    Después le enseño a un cura renegado que sabia quien había matado al cura Melías.

    Cuando llegaron a su guardilla se acostaron y se quedaron dormidos enseguida.

    Capitulo 16

    Hacia ya tiempo que Avelino se había instalado en la pensión de doña Rosa en la mismísima habitación de Pérez del Corral al que habían dado una paliza y al que le había dejado Elvira de forma tajante. Por eso Pérez perdió la fama de hombre valiente y enamoradizo. Hasta tal punto que doña Rosa se había atrevido a echarle y por eso su habitación estaba ahora libre. De Pérez del Corral nadie supo nada más.

    Las cosas tampoco le iban bien a Silvestre al que había pedido Avelino dinero. Este le tuvo que dar lo ultimo que tenia y por si fuera poco habían rechazado su libro.

    Estaba Paradox leyendo el correo por si había algo interesante que le pudiese aportar algo de capital pero en lugar de eso descubrió una carta de Pérez que le pedía compañía porque estaba enfermo. Silvestre sin pensárselo dos veces se puso el abrigo y salió hacia su casa. Hacia frío y no había muchos pájaros por esa razón Silvestre acelero el paso. Cuando llego a la casa de Pérez vio que era fría y que estaba muy sucia. Pérez le dijo que se iba a morir y que le acompañase en la camilla cuando se lo llevan al hospital. Silvestre con mucho gusto acepto asintiendo con la cabeza.

    Cuando le dejaron en la habitación que le habían asignado Silvestre vio a dos médicos, uno de los cuales era muy joven, discutían sobre si poner a un paciente la dosis de morfina o no. A los pocos días de llegar Pérez del Corral empezó a delirar por las fiebres que eran muy altas, algunos días después murió por el cáncer que le habían diagnosticado.

    Capitulo 17

    Fue preguntando por Silvestre, Avelino y se encontró a este tumbado en la cama porque la patrona le había dado un rapapolvo porque tenían que pagar todo el mes restante que le quedaba.

    Entonces Avelino viendo que esto no podía quedar así fue a ver a Vives un administrador de unas antiguas tierras para que le prestase cien duros.

    Mientras tanto Silvestre ordenó a don Pelayo que buscase algo en toda la guardilla que se pudiese empeñar y tras mucha espera don Pelayo encontró unas viejas fotos y por si fuera poco el sabia de un lugar en el que le darían mucho por las fotos.

    Cuando volvió don Pelayo de vender las fotos Silvestre le pregunto por las ganancias que habían sido nada mas y nada menos que de cuarenta duros y no solo eso si no que le había encontrado un empleo de profesor con cuarenta duros al mes. A Silvestre le entusiasmo la idea a sí que salió rápidamente a la casa de ese señor.

    En cuanto llegaron se presentaron y la señora de la casa les mostró la casa. Era enorme e incluso tenia varios pisos pero a la hora de ponerse a estudiar la pequeña para la que habían contratado a Silvestre no quería estudiar y dijo que cuando se cansase se iría.

    Al poco rato de estar estudiando la pequeña que se llamaba Laura le dijo a Silvestre que todas las personas de su familia parecían tener algún desenfreno sexual y que solo sus dos tías parecían haberse salvado.

    Capitulo 18

    Después de la noticia de la niña, Paradox decidió no dar clases allí por su propia seguridad. Sin empleo de nuevo ninguno de los dos amigos sabía como iban a vivir. Hasta que a Paradox se le ocurrió enviar a un amigo que vivía en el sur del mundo y a otro que vivía en norte para ver que tal iba por allí la vida.

    Una semana después recibí las contestaciones. El del norte decía que allí se vivía igual de mal que en cualquier país y que había las mismas posibilidades de encontrar trabajo que en España.

    Con respecto a la contestación del del norte que se había muerto y había contestado su hijo. Decía mas de lo mismo.

    Para ganarse la vida decidieron vender todas las ratoneras que había inventado Paradox, después con las ganancias construirían un Belén y lo venderían a un precio con el que pudiese subsistir toda la vida.

    Un día encontraron a un portugués que estaba interesado en comprar las ratoneras a tres pesetas, lo suficiente para empezar a construir el Belén.

    Pocos días después de vender las ratoneras comenzaron a hacer el trabajo del Belén. Y cuando lo acabaron lo vendieron a dos mil pesetas.

    Pero las desgracias parecen que les persigue, en la noche siguiente don Pelayo su mujer y otra persona robaron a Silvestre todo lo que tenia.

    Capitulo 19

    La única solución que veía Silvestre era la de vender sus animales disecados pero amo la mayoría eran tan grandes que no cabían por la puerta tuvieron que bajarlos por el tejado.

    Él medico Labarta les dejo una cuerda y cuando él silbaba quería decir que podían descolgar los animales.

    Cuando ya habían descolgado todos fueron a bajar ellos pero en la puerta estaban todos los acreedores y no les dejaban salir hasta que no les pagasen por miedo a que se escapase y no volviesen.

    Silvestre y Avelino estaban atrapados y no podían salir por la ventana porque tenia rejas. La única salida era el tragaluz pero estaba demasiado alto y no llegaban. Cogieron la cuerda que les había dado Labarta y escalaron. Al fin, cuando estaban en el tejado descendieron lentamente hasta tocar suelo firme.

    Cuando estaban en tierra un señor les vio y estos se hicieron pasar por policías para que no les descubriese.

    Capitulo 20

    Corrieron calle abajo hasta que encontraron un buen lugar para poder guarecerse del tremendo y despiadado frío. Fue en un banco donde se situaron y se fijaron en una señora que iba envuelta en harapos y que cuando se acerco a ellos les miro con una inmensa tristeza.

    Pensaron en que harían si Sampelayo les otorgaba el dinero que estaban a punto de pedirle, Avelino pensaba en irse a algún pueblo cerca de Valencia y Silvestre pensaba en irse a algún asilo.

    Siguieron caminando hasta la puerta del sol para dirigirse a la calle Toledo, Avelino había decidido empeñar su reloj por sesenta pesetas que le daban.

    Al final decidieron irse los dos al pueblo de las cercanías de Valencia y cuando ya estaban en el tren pensaron en como se ganarían la vida y al final decidieron montar una central eléctrica.