Siete maravillas del mundo

Arte antiguo. Antigüedad. Pirámides Gizeh. Jardines Babilonia. Templo Artemisa. Faro Alejandría. Coloso Rodas. Mausoleo Halicarnaso. Estatua Zeus

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Liceo Chico Campestre

Estudiante:

Gustavo Castellanos R

Curso:

Noveno Grado

Materia:

Sociales

Tema:

Las 7 Maravillas Del Mundo

2002

Las Piramides De Gizeh

La más antigua de las maravillas, y, curiosamente, la única que ha llegado hasta nosotros, es el monumental conjunto de las pirámides de Gizeh, en Egipto. Todos hemos oído hablar de ellas y conocemos su aspecto, así como sabemos que eran las tumbas de los faraones.


Los egipcios iniciaron la construcción de pirámides antes de cristo, a lo largo de su Antiguo Imperio, las más antiguas tienen cerca de cinco mil años. En efecto, la más antigua que se conoce es la pirámide escalonada de Sakkara, tumba del faraón Djoser, que data del 2750 a. de C. El arquitecto inventor de la pirámide fué el gran Visir, y famoso sabio, Inhotep. Después de este primer ejemplo, los egipcios continuaron construyendo pirámides hasta bien entrado el Imperio Medio, en que se pasó a emplear el sepulcro subterráneo en vez de las pirámides. Sin embargo, del Antiguo Imperio nos han quedado nada menos que ochenta de éstas, repartidas por el Bajo Egipto.

Las Piramides son de Bloques de granito descomunalmente pesados, de un metro de altura, forman las filas tan apretadamente que no es posible introducir ni un cuchillo entre ellos. Las filas de piedras están pintadas, formando franjas de diferentes colores; la punta es de color dorado. Todas las pirámides, absolutamente todas, tienen la misma alineación: están orientadas al norte con total exactitud. Los lados de la pirámide tienen una inclinación impresionante, de 51 grados, que cuando nos acercamos más nos produce la sensación de que la pirámide "se nos cae" encima. En los alrededores, se encuentran las pirámides menores y las (edificaciones rectangulares de paredes inclinadas) para los altos funcionarios.


Sus dimensiones son de 146.59 m de altura, 230 m de ancho. Son pocas las tumbas egipcias que permanecerán intactas hasta la llegada de los arqueólogos. Los ladrones de tumbas estuvieron saqueando con el paso del tiempo la mayoría de las pirámides y sepulcros. Cuando el arqueólogo Flinders Petrie entre en las tumbas reales de Abydos, unas de las más antiguas de Egipto, sólo podrá encontrar un brazo de la momia de una reina. De las tres grandes pirámides, sólo la más pequeña, la de Micerino, permanecerá intacta.

Los Jardines Colgantes De Babilonia

Hacia el año 600 a.C., Nabucodonosor II, rey de Caldea, quiso hacer a su esposa Amytis, hija del rey de los medos, un regalo que demostrara su amor por ella y le recordara las montañas de su tierra, tan diferentes de las llanuras de Babilonia.

Sobre una superficie de 19.600 metros se construyeron una serie de terrazas de piedra sostenidas por amplios arcos de seis metros de longitud hasta alcanzar una altura total de noventa.

Estaban situados junto al palacio del rey, hacia el lado que daba al río para que pudieran contemplarlo los viajeros que tenían prohibido el acceso. Sobre la más alta de las terrazas se situaba un depósito de agua desde el que se nutría un genial sistema de irrigación.

Esta constante humedad y el calor característico de la zona hacían que el jardín estuviera permanentemente en flor. Arboles, plantas y flores de todo el mundo constituían un oasis de color. Bajo las arcadas se construyeron amplios aposentos con una rica decoración donde los soberanos podían reposar durante sus visitas a los jardines.

Flavio Josefo, escritor judío que vivió en el primer siglo de nuestra era dejó constancia del aspecto histórico: "Nabucodonosor ordenó levantar cerca de su palacio elevaciones de piedra, darles la forma de montaña y plantarlas con toda clase de árboles. Por deseo de su mujer instaló además un jardín como los había en la patria de ella."

Según una leyenda, en cambio, los jardines habrían sido construidos en el siglo XI a.C. Por entonces reinaba en Babilonia Shammuramat, llamada Semíramis por los griegos, como regente de su hijo Adadnirari III. Es una reina valiente, que conquista La India y Egipto, pero no resiste que su hijo conspire para derrocarla, y termina suicidándose.

La desaparición de los Jardines fue paralela a la de la propia Babilonia. La conquista de los persas, el paso del tiempo y el incendio que provoca Evemero al conquistarla en el 125 a.C. reducen la histórica ciudad a simples ruinas antes de que comience nuestra era.

Las excavaciones del alemán Robert Koldewey en el sector nororiental de la fortaleza sur de Babilonia revelaron unas bóvedas con un profundo pozo y que él atribuyó a los jardines colgantes.

Templo de Diana o Artemisa

Artemisa era la diosa griega de la fertilidad, que los romanos llamaron Diana. Desde tiempos inmemoriales era adorada en un templo situado en Efeso, cerca de la actual aldea turca de Aia Soluk.

El intento de invasión de los cimerios en el siglo VII a.C. tuvo entre otros el resultado del incendio del templo. Creso, rey de Lidia e inventor de las monedas decidió reconstruirlo y abrió una suscripción pública, a la que todos los ciudadanos aportaron algo. El resultado fue magnífico.

Dos siglos después, en el 356 a.C. un mendigo loco ávido de notoriedad llamado Eróstrato incendió el edificio que fue consumido por las llamas sin que nadie pudiera hacer nada por evitarlo.

Veinte años después, y utilizando los mismos planos, Alejandro Magno lo hizo reconstruir gracias a la coincidencia de que había sido incendiado el mismo día de su nacimiento.

Fue terminado en el 323 a.C., pero ya nunca recuperó su antiguo esplendor.

Plinio lo describió con ciento veintisiete columnas jónicas de una altura de 18 metros, 36 de ellas ornamentadas, que rodeaban la sala donde se situaba la estatua de la diosa. Medía 123 metros de largo y 67 de ancho.

Entre los años 260 y 268 d.C. los saqueos de los godos destruyeron gran parte del monumento. El ingeniero inglés J.T.Wood descubrió los restos demostrando la veracidad de la descripción de Plinio y que había sido puesta en entredicho durante siglos.

Faro De Alejandria

El arquitecto Sóstrases de Cnido recibió en el 279 a.C. un encargo del rey Ptolomeo Filadelfo para construir una torre en la isla de Faros, frente a Alejandría. Su finalidad sería servir de guía para los navegantes hacia la entrada del puerto más importante de la época.

Grandes bloques de vidrio fueron utilizados como cimientos intentando aumentar la solidez y resistencia contra la fuerza del mar. Bloques de mármol unidos con plomo fundido constituyeron el resto del edificio, de forma octogonal sobre una plataforma de base cuadrada, hasta alcanzar una altura de 134 metros.

Sobre la parte más alta se colocó un gran espejo metálico para que su luz no se confundiera con las estrellas. Durante el día reflejaba la luz del sol, y por la noche proyectaba la del fuego a una distancia de hasta cincuenta kilómetros.

Un terremoto lo derribó en el siglo XIV, y ochocientos años después de su construcción, el califa Al Walid pasó a la historia tanto por su codicia como por su ingenuidad, al hacer derribar los restos del faro con la esperanza de encontrar bajo sus cimientos un inmenso tesoro escondido.

Coloso De Rodas

Demetrio I Poliarcetes rey de Macedonia es conocido por su experiencia en el arte militar, sobre todo en los asedios, tanto, que en futuro los militares se referirán a la técnica de asediar fortalezas como "Poliarcética". Demetrio ataca a Rodas. Sin embargo, la ciudad resiste los embates de este temible guerrero, quien finalmente se retira.

Para celebrar este triunfo, la ciudad decide elevar un monumento memorable a Helios, dios del sol, en el puerto. Dirige las obras Cares de Lindos, discípulo de Lisipo. El primero de estos se suicido por miedo de que la estatua no pudiera mantenerse estable. La estatua va creciendo, primero el armazón de hierro y sobre él las placas de bronce. Finalmente, cuando la estatua se termina mide nada menos que 32 metros de altura. Su fama atraerá a viajeros de todo el mundo antiguo para verlo.

Con el Coloso, llegaron a ser cinco las maravillas del mundo que se alzaban sobre la faz de la tierra, número que no fué superado sino que fué decreciendo. Cincuenta y seis años después de su construcción, en el 223 a. de C., un terremoto derribó al Coloso.

Los habitantes de Rodas, siguiendo el consejo de un oráculo, decidieron dejar yacer sus restos donde cayeron. Y así fué, durante cerca de novecientos años, hasta que en el 654 d. de C. los musulmanes se apoderaron del bronce como botín en una incursión.

La leyenda del Coloso tendió, cómo no, a agrandar sus proporciones.

Durante el renacimiento el Coloso fué "descubierto" por los humanistas, al igual que el resto del arte griego, y su magnificencia fué remarcada haciéndose circular que su tamaño era tal que los barcos pasaban entre sus piernas. Pero el Coloso no necesita de mitificación: habrá de pasar la friolera de dos mil años hasta que el hombre realice otra estatua colosal que la supere, lo cual lo dice todo.

Mausoleo De Halicarnaso

El celebre Mausoleo de Halicarnaso albergaba la tumba de Mausolo, Rey de Caria.
Fue construido en el año 353 a. J. C sobre el viejo Artemison de Éfeso tras sufrir este último un incendio que lo destruyo.

En Halicarnaso, capital de Caria, murió el rey Mausolo después de un reinado tranquilo y feliz que llevó a su pueblo al esplendor y la prosperidad. Corría el año 353 a.C., y su esposa Artemisa decidió construir una tumba que hiciera inolvidable al rey perdido.

Halicarnaso, en la Caria, un estado del Asia Menor. Se trata de una ciudad importante; incluso cuenta con una fábricaque crea metal de las moneda. La ciudad alcansa su mayor explendor gracias a Mausolo que ha conseguido llevarla a su cenit. Cuando el rey Mausolo muere. Su viuda Artemisa toma la decisión de no reparar en gastos; y de pronto, es como si toda la ciudad supiera que nunca más volvería a vivir una época tan magnífica como la de Mausolo, disponiéndose a demostrar su reconocimiento haciéndole la sepultura más especial de la historia, tanto, que dará nombre a los "mausoleos" que se construirán en el futuro.

Dirigidos por los arquitectos Sátiros y Piteos, a los esclavos se unieron hombres libres que quisieron rendir un homenaje al rey, y las obras eran frecuentemente visitadas por Artemisa. El dolor por su pérdida la volvía cada vez más frágil y enferma, y presintiendo una muerte próxima animaba a los obreros para ver finalizada la obra antes de fallecer.


Al cabo de dos años, la reina murió por fin y su pueblo quiso hacerla compartir con su marido aquella suntuosa tumba, repleta de los tesoros con que el pueblo de Caria quiso mostrar su gratitud hacia ellos.

Sobre una superficie de 33 por 39 metros, la tumba levantaba unos cincuenta metros de altura. Un muro partía de cinco escalones y llegaba hasta media altura para formar un podio. Sobre esta base se situaban 117 columnas jónicas ordenadas en dos líneas de nueve frente al Opistodomos, y en dos hileras de veintiuna a cada lado.

La columnata sostenía a su vez una pirámide escalonada y en lo más alto una gigantesca cuádriga. Se encargó a Briaxis, Timoteo, Leucastes y Escopas, los mejores escultores griegos de la época, la realización de las estatuas y relieves. Dieciséis años después, el mismo Alejandro Magno que ordenara reconstruir el templo de Artemisa, conquista la ciudad y destruye el Mausoleo.

Los Caballeros de San Juan, en el siglo XIV utilizaron sus materiales para el castillo de San Pedro de Halicarnaso, que hoy se llama Bodrum. Y lo hicieron con tanto detenimiento que en la actualidad apenas se distingue la forma en la roca donde se asentó.

Templo De Zeus

Construido entre el 468 y el 460 a. J.C por Libón de Elis en la zona meridional de Altus, emplazado en una plataforma escalonada .

Construido en su mayor parte con caliza de la región que daría gran precisión a las líneas arquitectónicass.

Pocos años después de su terminación cobijo una de las estatuas de culto de más admiración entre los hombres del mundo antiguo:

El Zeus, de Fídias. La colosal estatua sédente construida en marfil con ropajes de oro, que ocupaba un tercio del santuario.

Dicha estatua destacaba por sus numerosos y logrados ornamentos.

-En su cabeza llevaba una guirnalda imitando un ramo de olivo.
-En su mano Derecha sostenía una victoria, una Diosa Griega, de oro y marfil que ofrecía la bandaleta de la inmortalidad.
-En su Mano Izquierda sostenía un cetro coronado con un águila, uno de sus atributos divinos.
-Las sandalias al igual que el ropaje eran de oro cincelado con dibujo de orlas y lirios.
-El trono fue decorado con miniaturas en bajo relieve.
Otro elemento muy destacado del Templo de Júpiter fueron los frontones en los cuales destaco la figura de Apolo. Los frontones recogían dos mitos:
-La Carrera de carros de Pelops y Enomao
-La lucha de los lápitas y los centauros.

El templo de Júpiter fue incendiado por fanáticos cristianos en el reinado de Teodosio II.