Siddhartha; Herman Hesse

Literatura universal contemporánea. Novela y narrativa misticista oriental. Budismo. Buda. Argumento. Personajes

  • Enviado por: Antonio Arjona
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 4 páginas
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PRIMERA PARTE

(Sed de conocimiento)

  • EL HIJO DEL BRAHMÁN: Todo comienza en una pequeño pueblo en el medio del bosque, donde creció Siddhartha, el hijo del brahmán. Ya en su infancia tomaba parte de las costumbres religiosas, así se originó su espíritu religioso.

Todos querían, pues, a Siddhartha, que era la alegría y el placer de todos, ya que se podía apreciar su espíritu, sus ideas vigorosas y elevadas, su ardiente voluntad y su vocación sublime. Tales eran los pensamientos de Siddhartha; tales sus afanes y tribulaciones, era un buscador, consumido por la sed de verdad.

Un día por el pueblo de Siddhartha pasaron tres samanas, que eran ascetas en peregrinación. Por la noche Siddhartha se dio cuenta que necesitaba unirse a los samanas para emprender su camino. De este modo Siddhartha entró en la habitación donde se hallaba su padre, y le pidió permiso para unirse a los ascetas, con el propósito de convertirse en samana. El padre entró en un profundo silencio, pasado el tiempo habló expresando el enojo causado por el deseo de su hijo. El padre salió de la habitación, enojado buscó su lecho y se tendió en él. Al mirar por la ventanita de la habitación vio a Siddhartha de pie, imperturbable y con los brazos cruzados. Pasada una hora volvió a mirar, pero observó que volvía a ver a Siddhartha, de pie bajo la luz de la luna.

Llegada la primera luz del día, el padre advirtió que las rodillas de Siddhartha temblaban ligeramente. Entonces comprendió que lo había abandonado. Posó el padre una mano en el hombre de Siddhartha y le dio el permiso esperado. Al despuntar el alba abandonó Siddhartha la ciudad con un amigo suyo llamado Govinda.

  • CON LOS SAMANAS: Ahora sólo una meta se perfilaba ante Siddhartha: quedarse vacío, despojarse de su sed de sus deseos, de sus sueños, de sus penas y alegrías. Deseaba morir para sí mismo, no ser más él, hallar paz y tranquilidad en su corazón vacío, permanecer abierto al milagro despersonalizando el pensamiento. Cuando venciera y aniquilara a su Yo, cuando todos los impulsos y pasiones enmudecieran en su corazón, tendría que despertar lo último, lo más íntimo del Ser, lo que ya no es el Yo, sino el gran Misterio.

Muchas cosas aprendió Siddhartha con los samanas. Aprendió a recorrer muchos caminos para alejarse del Yo. Recorrió el camino de la despersonalización a través del dolor, del sufrimiento voluntario y de la superación del dolor, el hambre, la sed y el cansancio. Recorrió el camino de la despersonalización a través de la meditación, vaciando su mente de cualquier tipo de representación sensorial. Aprendió a recorrer estos y otros senderos. Mil veces abandono su Yo, pero al final volvían a conducirlo siempre al mismo punto de partida, ya que era ineludible la hora del reencuentro consigo mismo, y volvía a sentir la tortura del ciclo impuesto, sólo para escapar brevemente al dolor de ser un Yo.

Pero Siddhartha no conseguía calmar su sed. Siempre ha padecido de sed de conocimientos y ha vivido acosado por innumerables preguntas. Así al cabo de un tiempo Siddhartha y su amigo Govinda decidieron dejar a los samanas y aprender las doctrinas de un hombre al que llamaban Gotama, el Sublime, el Buda, que había superado en sí mismo el sufrimiento del mundo, deteniendo la Rueda de las reencarnaciones, y según decían los creyentes este se encontraban en posesión del conocimiento supremo.

(Un ser perfecto)

  • GOTAMA: Indagaron sobre el panadero de Gotama, hasta averiguar que se encontraba en Jetavana, apenas necesitaron preguntar por el camino, pues no eran pocos los peregrinos y monjes de la comunidad de Gotama que se dirigían a este lugar.

Al llegar pudieron ver, asombrados, la multitud de creyentes y curiosos que había pernoctado en aquel sitio. Más tarde escucharon la doctrina de Gotama, la cuál convenció a Gotama para quedarse con ella y convertirse en uno de los samanas del Sublime, así se separaron los dos amigos. Siddhartha siguió su peregrinación, mientras se marchaba se cruzó con Gotama y estuvieron hablando, dándole a conocer sus respetos y que él no dudaba de que fuera Buda y hubiera alcanzado ya la meta suprema a la que aspiran tantos miles de brahmanes e hijos de brahmanes. Has logrado liberarte de la muerte. Y esta liberación, producto de las búsquedas de llevaste a cabo en tu propio camino, la has conseguido a través del pensamiento, la meditación, el conocimiento y la iluminación. Y que en su opinión nadie accedía a esa liberación por medio de una doctrina. Y por esa razón seguiría su peregrinación. De esta manera Siddhartha siguió su camino.

(Recién nacido)

  • DESPERTAR: Después de dejar a su amigo con Gotama, se dio cuenta que había perdido una parte de él, algo que le había acompañado toda su juventud. Siddhartha se dio cuenta de que se había convertido en un hombre.

Siddhartha abrió los ojos y miró a su alrededor; una sonrisa iluminó su rostro, y una profunda sensación de despertar de largos sueños recorrió todo su cuerpo. Y en ese mismo instante en que el mundo que lo rodeaba pareció desvanecerse y él se quedó solo como una estrella en el firmamento, en aquel momento de frialdad y de desánimo, se irguió un Siddhartha más sólido y fuerte, más posesionado que nunca de su propio Yo. Se dio cuenta de que aquello había sido el último estremecimiento del despertar el espasmo final del parto. Y al punto reanudar su marcha, con paso rápido e impaciente, pero no a su hogar, ya no había atrás.

SEGUNDA PARTE

(El arte de amar)

  • KAMALA: Ahora Siddhartha es un hombre libre, que no se encuentra regido por ninguna doctrina. Ha aprendido a saber apreciar las cosas de su alrededor. Y poco a poco los placeres de la vida, que habían sido censurados por causa de su doctrina.

En su camino, llego a una ciudad, y mientras pasaba por un jardín vio a una hermosa dama llamada Kamala, que se encontraba con sus criados, Siddhartha quería probar los placeres de la vida y para ello eligió a la dama, pero para conseguir su amor, necesitaba vestidos elegantes, bonitos zapatos y dinero en la bolsa. Todo esto no era difícil de conseguir, eran necedades comparado con todo lo que había hecho en su vida. Para ello fue a hablar con el comerciante más poderoso de la ciudad.

(Buscando su sitio)

  • CON LOS HOMBRES NIÑOS: Siddhartha estuvo hablando con el mercader, mostrándole lo que sabía y había aprendido con los samanas, este le dio un puesto en su comercio. De esta manera Siddhartha encontró una casa y un trabajo. Así pudo conseguir el amor de Kamala y aprender el arte del amor. Y descubrió que la gente eran hombres niños: como las hojas que caen y revolotean indecisas, en el aire, ante de ir a parar a suelo. Otros son más bien como los astros, siguen una ruta fija, ningún viento los alcanza y llevan en su interior su propia ley y su trayectoria.

Kamala y Siddhartha eran distintos al resto de la gente, ya que en su interior hay una placidez y un lugar en el que pueden refugiarse a cualquier hora y sentirse a gusto. Ellos no son capaces de amar. Los hombres niños sí que pueden, y éste es su secreto.

(El camino del pecado)

  • SANSARA: Siddhartha pasó largo tiempo expuesto a la vida del mundo y de los placeres. Siddhartha aprendió a comerciar, a usar su poder sobre los hombres y a divertirse con las mujeres. Ya sabía llevar ropa elegante, dar órdenes a sus criados y bañarse en aguas perfumadas, etc. Siddhartha fue contaminándose con el mundo que le rodeaba. Entro en un mundo de placer, de codicia, de indolencia y al final incluso el vicio que él siempre aborrecía y ridiculizaba entro en su vida, la avaricia, se había apoderado de su alma, ya que la miseria de su corazón la impulsaba a jugar.

Al cabo de un tiempo Siddhartha comenzó a sentir asco de sí mismo, dándose cuenta de lo que se había convertido. Después de un sueño que tuvo y de recordar su época de samana, decidió liberarse de aquellos placeres y costumbres, de toda esa vida absurda y, por supuesto, de sí mismo.

Mientras no se aclaraba sobre los sentimientos hacía Kamala, era lo único que había amado y apreciado, pero ¿acaso la seguía queriendo? no sabía si la necesitaba ella a él o él a ella, estaban jugando a un juego infinito, aquel juego se llamaba sansara. Siddhartha había quedado embarazada a Kamala sin él saberlo.

(Volviendo al buen camino)

  • A ORILLAS DEL RÍO: Siddhartha volvió a su peregrinación, en su camino encontró a su gran amigo Govinda, y Siddhartha comenzó a contar como había sido su vida:

-Me fui y descubrí junto a Kamala los placeres del amor; Kamaswami me enseñó a comerciar, acumulé dinero, lo malgasté, aprendí a amar a mi estómago y a lisonjear mis sentidos. Muchos años hube de emplear en disipar mi espíritu, desaprender lo pensado y olvida la Unidad. (Así Siddhartha paso poco a poco a través de grandes rodeos de hombre en niño, o de pensador en hombre niño.)

Entonces se sentó en la orilla del río pensando, mientras escuchaba, sonriendo, los gruñidos de su estómago y los ruidos de la naturaleza. Le pareció que el río tenía algo muy especial. Siddhartha quería ahogarse en ese río; en él se había ahogado ahora el Siddhartha viejo, cansado y desesperado. Pero el nuevo Siddhartha sintió un profundo amor por esas aguas huidizas, y en su interior decidió no abandonarlas muy pronto.

(La paternidad)

  • EL BARQUERO: Siddhartha decidió buscar la cabaña de un amable barquero que conoció cuando emprendió su nueva vida. Así fue, llego al embarcadero, al principio el barquero no le reconoció, pero más tarde le recordó, Siddhartha encontró trabajo junto al barquero, allí aprendería a escuchar entre otras cosas, esto lo aprendería del río. El barquero se llamaba Vasudeva, vivía solo en una cabaña hasta que llevo Siddhartha, ahora trabajan juntos en el río, en un arrozal y cultivando en el huerto.

Un día llegó la noticia de que Gotama se encontraba gravemente enfermo y pronto moriría su ultima muerte humana, para alcanzar la liberación final. Por el río cruzaron multitud de monjes que querían ver al Sublime. También Kamala y su hijo iban en peregrinación para verle, pero por el camino a Kamala le pico una serpiente, rápidamente los barqueros fueron a ayudarles, entonces Siddhartha reconoció tanto a Kamala como a su hijo, ya era tarde la picadura había hecho su efecto, le quedaba poco tiempo de vida, pero Kamala había conseguido ver a su amor antes de morir, cosas que la hacía muy feliz. Al final Siddhartha tuvo que quedarse con su hijo, cosa que le lleno el corazón de alegría.

  • EL HIJO: El hijo de Siddhartha se quedó con los dos ancianos en la cabaña, el niño no estaba acostumbrado a una vida de miseria, él estaba echo para una vida de abundancia, así que no conseguía adaptarse, de todas maneras Siddhartha era feliz. Su amigo Vasudeva le aconsejo que abandonara a su hijo, cosa que Siddhartha no fue capaz de hacer, aunque el hijo no le aceptara como padre y solo sintiera ira y disgusto, Siddhartha sentía un profundo amor hacia su hijo.

Al cabo de un tiempo el chico se escapó de la cabaña, los ancianos fueron a buscarlo, la búsqueda fue inútil, tuvieron que regresar a la cabaña y dar al niño como perdido.

  • OM: Vasudeva, ayudo a su amigo a comprender y a escuchar hasta el último momento de su vida. Un día el barquero acompaña a Siddhartha a escuchar el río, allí pudieron oír todo un conjunto, todas las voces, todas las metas, todos los deseos, todo el bien y todo el mal, todo eso junto era el mundo. Todo eso junto formaba el río del devenir, era la música de la vida. Y cuando Siddhartha escuchaba atentamente ese río, aquel canto orquestado por miles de voces, cuando no escuchaba los lamentos ni las risas, cuando no ataba su alma a una de esas voces ni se introducía en ella con su propio Yo, sino que las oía todas, percibiendo el Conjunto, la Unidad, entonces la gran canción de las mil voces se reducía a una palabra, a una solo, y esta palabra era: Om, la Perfección.

  • GOVINDA: Siddhartha se encontraba solo, se hizo muy conocido por la gente era el barquero sabio. Un día su amigo Govinda fue a ver a ese barquero, al principio no lo reconoció, pero al final se dio cuenta de que era Siddhartha, este le invitó a pasar la noche en la cabaña, allí Siddhartha explicó lo que había aprendido a Govinda, le enseño una de sus mejores ideas: lo contrario de toda verdad es también verdadero. Una verdad sólo se pude enunciar y traducir en palabras cuando es unilateral. Y unilateral es todo cuanto puede concebirse con ideas y expresarse con palabras: es todo unilateral, todo mitad, todo desprovisto de totalidad, de redondez, de unidad.

Siddhartha, después de manifestar todas sus ideas, miró a Govinda con una sonrisa, esta sonrisa era la unidad sobre el fluir de las formas, esta sonrisa de la simultaneidad sobre los millares de nacimientos y de muertes, esta sonrisa de Siddhartha era exactamente la misma sonrisa de Gotama Buda: perenne, tranquila, fina, impenetrable, quizá bondadosa, burlona acaso, sabia, múltiple; la misma sonrisa que él había contemplado centenares de veces con profundo respeto. Así -y esto Govinda lo sabía-, así sonríen los seres perfectos.

CONCLUSIÓN:

Este libro relata la vida de un hombre, Sidhartha, para quien el camino de la verdad pasa por la renuncia y la comprensión de la unidad que subyace en todo lo existente. Ofreciendo todas las opciones espirituales del hombre. El autor buceó en el alma de Oriente a fin de aportar sus aspectos positivos a nuestra sociedad.

Sidhartha, ha experimentado en cuerpo y alma el pecado, la concupiscencia, al afán de lucro, la vanidad y la más ignominiosa de las vanidades para aprender a vencer su resistencia, para aprender a amar el mundo y a no compararlo más con algún mundo deseado emaginado por él. A Sidhartha le parece bueno todo lo que existe.