Sexualidad: Movimientos motivacionales

Sexología. Freud. Líbido. Pulsión. Satisfacción. Representación. Relación. Moldavsky. Fases sexuales. Teoría psicoanalítica

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Término latino que significa “ganas”. Es un concepto psíquico-físico que comprende los aspectos corporales y mentales del instinto sexual. “Sexualidad” unida a deseo de relación sexual.

Según Freud, es un instinto vital, no considerado de índole sexual, que lo abarca todo y que también se lo puede llamar “eros”. El eros representa las tendencias del individuo a vivir, a expandirse y a realizarse. Sin embargo también existen en el individuo tendencias a destruir, a veces a sí mismo, otras veces a los demás; a esto se lo llama “thanatos”. Ambos, eros y thanatos, son energías provenientes de la libido, que en forma innata forman parte del individuo.

Es un empuje o carga energética que hace tender al organismo hacia un fin.

La lengua alemana introduce los términos instink y trieb como sinónimo de empuje.

Para Freud, tiene su origen en una excitación corporal, que tiene como fin suprimir este estado de tensión reinante en la fuente punsional. Freud habla de dos tipos de excitaciones que el organismo debe descargar: excitaciones externas de las que el sujeto puede protegerse, y otras internas de las cuales el organismo no puede escapar y que son el resorte del aparato psíquico. Esto lleva a definir a la pulsión como concepto límite entre lo psíquico y lo somático.

Está unida a las necesidades del hombre. El organismo no puede suprimir la tensión provocada por los estímulos interiores, para ello es necesaria la ayuda de una persona exterior.

Entonces, hacen a la experiencia:

  • El registro de la imagen del objeto que pretendió y el movimiento necesario para lograrlo. Cuando reaparece la tensión, el sujeto recuerda el objeto y se crea una alucinación seguida de una ineludible desilusión.

  • El deseo; producido por una búsqueda de la satisfacción real y alucinatoria.

  • Deviene la creación del Yo como elemento suavizador entre la imagen alucinatoria y la real.

  • Es aquello que forma el contenido concreto de un acto de pensamiento y la reproducción de una percepción anterior.

    También se lo denomina vorstellung en el ámbito de la filosofía alemana.

    Freud trata de explicar las neurosis producidas en relación con el afecto y la representación: la representación es reprimida, en tanto que el afecto es suprimido.

    Freud habla de representaciones inconscientes pudiendo distinguirse dos niveles de éstas:

  • Representaciones de palabra (acústico).

  • Representaciones de cosa (caracterizan el sistema inconsciente).

  • Como su nombre lo indica, está en relación más inmediata de la cosa, ya que el objeto es inseparable de sus huellas.

    En la doctrina de Freud aparece este término como “huellas mnémicas”.

    Abarca el enlace entre verbalización y la toma de conciencia. La representación consciente engloba la representación de cosa más la representación de palabra. La representación inconsciente comprende la representación de cosa sola.

    Para Freud la sexualidad es una pulsión, un impulso que varía a lo largo de la vida de una persona, y que se manifiesta de distintas formas en cada una de sus etapas. Dicho impulso sexual está cargado de energía dinámica entendida como libido. A su vez este impulso sexual está en estrecha relación con la representación consciente e inconsciente del objeto motivador de la tensión mencionada, y que se hace necesario suprimir y canalizar para evitar que muchos contenidos queden reprimidos a nivel inconsciente, influyendo en más de una ocasión en irregularidades de conducta del individuo. Para ello es necesario de una persona exterior, relacionándose así con la expresión de satisfacción.

    Freud creyó haber encontrado la manera de conservar la ciencia de la mente sobre una base biológica firme, fundando el aspecto motivacional de su sistema analítico en una modificación del instinto reproductor al que llamó libido. Freud empleó el término para abarcar una gama de conductas y fenómenos motivacionales, generalmente no considerados de índole sexual. Generalizó más su teoría de la libido en un “instinto vital” que todo lo abarca: el eros. Este incluye egoísmo, amor a los demás, el instinto de preservación, el deseo de propagar la especie y la tendencia a madurar y realizar las potencialidades propias. El eros es la fuerza creativa en que se basa la vida. Freud también advirtió el instinto de destruir. Si el instinto de la muerte se encausa hacia el interior produce destrucción suicida, si se dirige al exterior provoca odio o agresión, y a veces en su forma más drástica puede llegar al asesinato. Llamó thanatos a este instinto de muerte y destrucción que todo lo engloba.

    Puesto que eros y thanatos coexisten, estamos movidos por fuerzas inconsciente y antagónica.

    Sobre la base de estos instintos fundamentales construyó Freud su entero sistema de motivación.

    Desde la perspectiva de la teoría psicoanalítica freudiana, la fase más importante del desarrollo transcurre en el período infantil que se extiende hasta los cinco o seis años de edad, subdividiéndose en tres fases:

  • Fase oral. Se encuentran sensaciones de placer en la estimulación bucal.

  • Fase anal. El placer libidinal se obtiene en conexión con actividades del intestino inferior.

  • Fase fálica. La principal fuente de placer erótico se constituye con la manipulación de los órganos sexuales. Posterior a ésta etapa encontramos un período de latencia del interés sexual, segunda fase fundamental del desarrollo motivacional, que dura desde el final del período infantil hasta el inicio de la pubertad, en el cual tiene un gran énfasis el cultivo de sentimientos sociales.

  • Después de iniciarse la etapa de la pubertad resurge el narcisismo y el autoerotismo a través de la masturbación, denominada fase genital.

    En su teoría de la motivación humana no podríamos dejar de nombrar métodos interesantes y característicos empleados para determinar la estructura motivacional de sus pacientes:

    • Método hipnosis: en donde los pacientes revelan experiencias que no pueden recordar en estado de vigilia.

    • Método clínico: relación directa con la persona con que se está trabajando. El paciente se encuentra “desprevenido”, que asocia libremente y por ende el material inconsciente puede escapar a la “censura” ejercida en el pensamiento directo y consciente.

    La asociación libre inconsciente se expresa a través de distintas situaciones: síntomas, sueños y actos fallidos.

    El humano se hace ser humano como fruto de la crianza y de la convivencia con su familia en la cultura.

    La función materna es satisfacer las necesidades del bebé. Un recién nacido presenta varias necesidades (alimentos, etc.), y necesita de otro para satisfacerlas.

    Si el bebé tiene una necesidad, hambre por ejemplo, se acumula tensión que provoca un llanto, cuando la madre lo alimenta esa tensión disminuye y queda registrada en la memoria una experiencia de alivio de tensión. La madre siente placer al hacerlo porque realiza así su deseo de crianza. Frente a un nuevo aumento de tensión, el bebé, trae a la memoria la experiencia de satisfacción, pero su memoria todavía no tiene un territorio, entonces lo realiza a través de una alucinación.

    Si la madre está presente y lo alimenta cada vez que sea necesario se produce la secuencia alucinación-satisfacción. Es una ilusión fundadora del narcisismo. El otro proceso que sigue en el desarrollo del sujeto es el que llamamos “recorte”. Así como la carga narcisista es el resultado de una relación bipersonal, el proceso de recorte es fruto de un vínculo triangular.

    Cuando el niño es un poco más grande nota que el amor que antes tenía, en forma exclusiva, ahora también lo comparte con el padre. Es el padre el que vuelve a apropiarse del cuerpo de la madre, que, durante la simbiosis, sólo había sido del bebé.

    La función paterna es proteger, recortar al hijo del narcisismo madre-hijo y dar la entrada en la cultura.

    El niño se humaniza cuando da comienzo al habla, de ésta manera pierde esa posesión que tenía por la madre, reteniéndola sólo como un objeto mental y representándola psíquicamente cada vez que tenga una inquietud.

    El padre corta con el capricho e impone sus propias normas. Al morir el padre imaginario se corona el padre simbólico.

    El padre imaginario tiene por lo menos dos muertes:

  • El adolescente mata a su padre.

  • Cuando le llega la adolescencia.

  • La función paterna implica protección, recorte, norma transmitida y dos muertes.

    De este modo, la función materna y paterna, construyen el aparato psíquico.

    Las organizaciones son un fenómeno psíquico alimentado por procesos conscientes e inconscientes que operan como cárceles psíquicas.

    Desde el punto de vista que lo vemos, las organizaciones actúan de una forma determinada porque es la única que conocen, y aunque traten de cambiar conscientemente no pueden, ya que inconscientemente seguirán actuando de la misma forma.

    Como dice la metáfora de La Caverna, actúan de esa manera porque nadie había salido de ella, y para ellos esa era la única realidad ya que era sólo lo que conocían.

    Volviendo un poco a lo anterior, está relacionado a los conceptos de libido, pulsión, experiencia de satisfacción, representación cosa, representación palabra y movimientos motivacionales, porque por más que las organizaciones deseen, tengan el empuje de cambiar, esas formas de actuar inconscientemente vuelven en forma de representaciones que no pueden evitar, produciéndose así las cárceles psíquicas.

    Tomando en cuenta la metáfora de La Caverna.

    Podemos pensar que las personas que en ella habitan funcionarían como la instancia psíquica denominada por Freud: Ello, el cual se caracteriza por ser oscuro, núcleo de nuestro ser que no comercia directamente con el mundo exterior y tiene un propio mundo de percepción.

    Esto hace que, mediante la conexión con el mundo exterior, el yo, que según Freud permanece en contacto directo con el mundo exterior, cumpla la tarea de la autoconservación, propio de la realidad, media entre el ello y el mundo exterior. Estas características del yo podríamos relacionarlas con la luz y los ruidos de dicha caverna, y así obtenemos una percepción resultante de ambas combinaciones.

    Sería aquellas sombras (percepción) construidas por ruidos y luces, la conjunción de dos mundos, uno interno y otro externo.

    La percepción es totalmente subjetiva, propia de cada persona, y es por eso que si viniera otra persona a contarnos otra realidad sería difícil modificar la nuestra, ya que es única.

    “Verdad y realidad para los prisioneros que descansan en este mundo de las sombras, porque no tienen conocimiento de ningún otro”.

    Y en esta decisión de afianzar su propia percepción o descubrir una nueva es donde funcionaría el superyo.

    La percepción y la conciencia son entidades diferentes pero inseparables. La percepción es una cualidad de la conciencia, y si la conciencia, como fenómeno, constituye su faz subjetiva, la percepción pertenece al campo de la subjetividad. Existen dos contenidos de conciencia: impresiones sensoriales, y afectos.

    La conciencia sensorial es un requisito para la inscripción de huellas mnémicas, cuyo origen es perceptual. Y la conciencia afectiva surge por el registro cualitativo en la serie placer-displacer, que depende exclusivamente de las variaciones cuantitativas en el ello.

    Los habitantes de La Caverna no pueden separarse de su realidad inconsciente por más que traten de cambiar su conciencia. Ellos perciben una realidad subjetiva, es decir, una realidad que para ellos es única.

    Con respecto a la conciencia sensorial y afectiva, se relacionan porque estando dentro de la caverna es como que tienen un tipo de conciencia limitada y al salir de la caverna se producen cambios. Mientras el modo de actuar sea sensible a la existencia y papel del inconsciente en la vida diaria, en la caverna, el conocimiento del inconsciente no producirá proyectos de reforma. Pero en el instante en que el individuo sale de la caverna estos proyectos se manifiestan de una manera sensible y afectiva en el ser humano.