Sexualidad: la prostitución

Principios éticos. Mujer. Sexo. Sociedad. Influencias. Prostituta. Expansión. Libertinaje

  • Enviado por: Carolina Bauerle
  • Idioma: castellano
  • País: Chile Chile
  • 3 páginas
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Análisis ético de la sexualidad.

Según Fernando Moreno Valencia, el machismo ha provocado un cambio antropológico a nivel ontológico : rompe con el bíblico "hombre y mujer Dios los creó", estableciendo una relación superior-inferior entre hombre y mujer. Con tal machismo, la manipulación de lo sexual se convierte en manipulación abiertamente de la mujer. Se le reduce a un medio, quitándole el valor ontológico que, igual que el hombre, posee como fin en sí mismo. Se le convierte en un objeto de consumo.

Cómo se le manipula a la mujer es muy interesante : se le convierte en un signo. Como tal, ella es un medio y no un fin, pues un signo es siempre un signo de algo : transporta a otra cosa, es instrumento. Sin embargo, "la mujer no puede ser signo. Ella es, como el hombre, un punto terminal ; es un fin, no un medio"

Jacques Maritain, por su parte, piensa que la mujer posee un carácter más nobla aún que el hombre, pues el hombre fue hecho de barro, mientras la mujer fue hecha de una materia más noble : la carne. De ahí se explican las características más notorias de la mujer : la mayor finura, una sensibilidad superior y la intuición.

Se dice corrientemente, y muy erróneamente, que el hombre es más racional que la mujer. Eso implica que no se conoce ni al hombre ni a la mujer, o no se sabe lo que es la racionalidad. La mujer es más intuitiva que el hombre y la racionalidad donde existe primero es en la intuición ; es en la captación inmediata del ser de las cosas. La mujer es más intuitiva ; hay una penetración, una fuerza de visión intelectual en la mujer que es más notable. El hombre es más racional en el sentido discursivo. Pero el discurso es un testimonio de la dificultad en el orden intelectual

La mujer, al ser convertida en signo, es decir al ser objetivada (se le quita su inherente subjetividad), es convertida así en objeto de consumo.

El sexo en la mujer no es tomado no en la nobleza y dignidad que le pertenecen por inherencia, según Moreno Valencia, sino que al ser manipulado se altera su bondad natural.

El sexo tiene un fin, tiene un destino podríamos decir. La sexualidad está destinada a la procreación, y el hombre se dignifica en el acto sexual en la medida en que al acto sexual se lo ubica en lo que debe ser, es decir, en el orden de la procreación. En la medida en que la mujer ha llegado a ser objeto, y ella misma se ha prestado para ser objetivada, este orden natural y noble de la sexualidad es radicalmente alterado.

La mujer se hace, de esta manera, producto de goce, y el sexo es el medio de ese goce. Por lo tanto, la alteración, como antes la llamáramos, es de tipo claramente moral.

Moreno Valencia hace una interesante comparación entre Eros y Agape para explicar el placer y el amor, respectivamente. Mientras Eros es la tendencia al deseo que sólo busca colmarse (un instinto o característica compartida con los animales, podríamos decir), Agape es

el don de Dios, el don de Dios que viene como amor al encuentro del hombre ; que tiene en Dios su fuente, en Dios que es amor (primera epístola del apóstol San Juan : "Deus caritas est", "Dios es amor") ; es la energía del amor divino[...]El sentido profundo de Agape es el de colmar razonablemente y aun espiritualmente la tendencia misma de Eros, que de suyo es un impulso natural noble, pero que es ciego en cierto sentido, que no puede ver aquello a lo cual en definitiva está destinado.

Respecto al flagelo de la prostitución, si bien es cierto parece imposible erradicarlo definitivamente debido a la incríble expansión que tal actividad ha tenido a través del tiempo, al menos hay virtudes y actitudes gracias a las cuales la fatalidad de las consecuencias sociales, morales e incluso fisiológicas del fenómeno pueden mitigarse : lo sexual puede ser ofrendado e incluso sacrificado. Puede practicarse el celibato como opción de sacrificio y purificación, o bien la castidad y el pudor, virtudes que parecen olvidadas en la cultura actual. La libertad que es propia del hombre no debe entenderse como liberación, que en el fondo es esclavitud y libertinaje.

En Sexualidad y erotismo en la sociedad actual

Génesis, Cap. I

En Sexualidad y erotismo en la sociedad actual

Idem

Idem

Idem

Idem. Las cursivas son nuestras.