Selk'nam

Pueblos indígenas. Civilizaciones. Población. Sudamérica. Isla Grande. Tierra de fuego. Territorio indígena. Recursos naturales. Productos. Economía. Sociedad. Historia

  • Enviado por: Mazzitello Beatriz
  • Idioma: castellano
  • País: Estados Unidos Estados Unidos
  • 14 páginas

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“LA VIDA

DE LOS SELK'NAM

INSTITUTO: “ROBERTO ARLT”

Ayer y hoy de las comunidades aborígenes del territorio Argentino

Una comunidad a elección: LOS SELK'NAM

Consignas de trabajo

- Realizar un informe que conste de introducción, desarrollo y conclusión personal y bibliografía; teniendo en cuenta las siguientes problemáticas y o interrogantes.

- Aspectos culturales antes de la llegada del blanco.

- Modo en que fueron conquistados y o colonizados.

- Aspectos culturales y situación actual.

INTRODUCCIÓN

Los selk'nam, habitantes en la Isla Grande de Tierra del Fuego, situada en el extremo meridional de Sudamérica, vivían aún de acuerdo con sus antiguas tradiciones cuando, en 1880, los hombres blancos iniciaron repentinamente la colonización de su tierra. En las últimas décadas del S. XIX, una cantidad indeterminada de indígenas fue masacrada por los recién llegados. Entonces y después, muchos otros murieron por enfermedades importadas, contra las que no tenían inmunidad natural. Paradójicamente, los enfrentamientos internos se volvieron más intensos durante este período final de prueba y sufrimiento ocasionaron que cierto número de selk'nam fuera muerto por su propia gente. En 1980, cien años después del comienzo de la colonización, sólo quedaban dos descendientes directos de este pueblo.

Los selk'man principalmente cazadores de guanacos, lo eran también de roedores, zorros y aves, Recogían moluscos y plantas comestibles y pescaban en los ríos, en los lagos y o a lo largo de las costas de su isla (actual Isla Grande)

Su forma de vida era nómade, ya que continuamente se trasladan a otras zonas en busca de alimentos (caza y pesca).

Estos indígenas que ocuparon el extremo sur de los actuales territorios de Argentina y Chile también son conocidos como “onas”, aunque su verdadero nombre es selk'nam. El nombre “onas” deriva del siglo XIX, cuando los primeros europeos que se instalaron en el sur de la isla preguntaron a los “yamanas” (tribu de la zona) quienes vivían al norte de la isla. La respuesta fue “aona yamana”, que en su idioma significaba: hombres del norte. Los europeos transformaron “aona” en “onas” y así surgió esta denominación.

DESARROLLO

Hace cincuenta mil años, o más, cazadores - recolectores que provenían de Asia, penetraron en América por las zonas que más tarde se convirtiera en el Estrecho de Bering. El hombre y algunos animales prehistóricos como el mamut atravesaron este vasto territorio, aunque durante miles de años inmensos glaciares impidieron el paso.

Grupos humanos probablemente en número reducido, llegaron en busca de mejores terrenos de caza o siguiendo a los animales. Hace alrededor de doce mil años, grupos de cazadores ya habitaron el extremo sur de este inmenso continente, no lejos de las costas del Estrecho de Magallanes. Frente al estrecho se extiende la Isla Grande de Tierra del Fuego, donde vivieron los selk'nam en tiempos recientes.

La agricultura nunca se practico en la Patagonia ni en Tierra del Fuego. Todas las culturas indígenas de Tierra del Fuego son manifestaciones auténticas de una ininterrumpida tradición cazadora, recolectora y pescadora.

Geografía del territorio indígena. La configuración de la Isla Grande se asemeja a un triángulo. La base sería la costa septentrional del canal de Beagle y una gran península montañosa que termina en la punta Brecknok. Desde ahí trazamos una línea pasando a un costado de la isla Dawson, hasta el ápice del triángulo, a la entrada atlántica del Estrecho de Magallanes, en el nordeste de la isla. La costa nordeste, a lo largo del Océano Atlántico, vendría a ser el tercer lado del triángulo, que, con la excepción de una ancha bahía (San Sebastián), desciende en línea casi recta hasta el Estrecho de Le Maire.

La Isla Grande está situada entre los 52 grados 27' y 55 grados 59' de latitud sur. Su área total es de aproximadamente 48.000 km cuadrados, de los cuales los indígenas ocupaban más o menos 38.000, ya que alrededor de 10.000 km cuadrados corresponden a las cordilleras del sur (ANEXO I).

Viviendo como un cazador. normalmente, las familias selk'nam migraban dentro de sus propios territorios (haruwen) en busca de alimento. Rara vez permanecían más de una semana en el mismo sitio. Durante el invierno, la familia se trasladaba acompañada por otros parientes, pero ya avanzaba la primavera, durante el verano y hasta el otoño, cuando abundaba la caza y otros alimentos, varias familias se reunían para acampar un tiempo en un mismo paraje.

Si gente de un territorio entraba a otro vecino, se sobreentendía que previamente había pedido permiso a sus ocupantes. Ocurrían sin embargo, transgresiones (haruwen airen), sobre todo al perseguir guanacos dentro de un territorio cuyos dueños no estaban cerca. Pero esto se hacía con extrema cautela porque podía motivar un ataque armado, un acto de agresión individual o un combate de grupo, particularmente si ya había tensión entre los linajes vecinos. Para entrar a cazar a un territorio ajeno se enviaba un mensajero (oshen), al campamento donde vivían los dueños. Si el permiso era otorgado, algunos hombres del lugar acompañaban a sus invitados a la cacería. Los anfitriones proveían el sustento a los invitados mientras durase la visita y esperaban recompensas por el permiso de caza y por hospitalidad que brindaban. Dichas recompensas consistían en arcos, flechas, mantos de piel de guanaco o zorro, cueros de lobo marino y otro s artículos de esta índole. A veces los invitados fabricaban puntas de flechas para sus anfitriones mientras permanecían con ellos.

Durante los meses más fríos, de mayo a noviembre, los cazadores preferían las costas porque las temperaturas eran más benignas y nevaba menos que en el interior, cerca de la cordillera. Los guanacos que bajaban de lo alto y salían de los bosques adyacentes a espacios más abiertos y a las costas lo hacían por la misma razón. Las personas que vivían al pie de los cerros y montañas y no tenían costa en su haruwen iban a los valles y a las praderas durante el invierno. En la estación más cálida, de diciembre a abril, buscaban los bosques, donde los guanacos tendían a reunirse y les ofrecían recursos comestibles y más protección contra los fuertes vientos estivales que las zonas costeras sin árboles y las praderas. Sólo un poco más de la mitad de los haruwen conocidos en la última época tenían terreno costero.

Aún los cuatro haruwen de mayor extensión no poseían trechos ce costa de una extensión suficiente como para brindar recursos alimentarios a todos sus habitantes durante un invierno entero.

Había numerosas oportunidades para reunirse con gente de afuera. Por ejemplo, cuando varaba una ballena o quedaba muerta en la playa, venía gente desde territorios alejados para acampar y alimentarse. también se congregaban para la caza colectiva de aves, celebrar un hain, participar en reuniones llamadas kuash-ketin, intervenir en competencias deportivas, celebrar tratados de paz o por el duelo ante la muerte de gente famosa

En tales ocasiones, integrantes de diferentes territorios vivían juntos, ya sea por unos días o, si varaba una ballena o celebraban un hain, por muchos meses.

Respecto a los traslados de un paraje a otro dentro de un mismo haruwen cambiaban de campamento durante el día. Cada grupo conocía hasta el detalle geográfico más insignificante de su propio haruwen así como las ventajas y limitaciones de cada paraje. Una vez que decidían a que lugar irían, calculaban cuanto demorarían en llegar. Durante el traslado los niños y mujeres recolectaban. Los cazadores marchaban al frente, en fila india, acompañados de sus perros, llevando sólo sus arcos y flechas, listos para perseguir guanacos. Si no mataban ningún animal por el camino y era poca la comida que llevaban, apenas llegados al nuevo sitio los hombres salían de caza, mientras que las mujeres construían la vivienda, juntaban leña y encendían el fuego del hogar, buscaban agua.

La caza era la principal fuente de alimento y de materiales para la vestimenta y la vivienda. Su importancia económica era mucho mayor que la recolección o la pesca.

El guanaco es un excelente recurso para la subsistencia humana. Sus carnes magras, los tuétanos y la sangre son nutritivos. Su cuero, con o sin lana, los tenedores y los nervios se aprovechaban en la confección de indumentaria, de utensilios y aún para la vivienda. El guanaco era cazado durante todo el año.

Por lo general, los hombres cazaban solos, aunque ocasionalmente hacían batidas en grupos para atacar una manada entera.

El perro era indispensable para la caza. Los adiestraban para seguir las huellas y guardar silencio hasta que el guanaco estuviera arrinconado.

Los perros también eran empleados para cazar zorros (Duricyan culfalus licoides). Apreciaban a los zorros sobre todo por su piel, más abrigada que la de los guanacos y por lo tanto preferida como capa. Asimismo, consumían su carne, aunque con poco entusiasmo.

Dos variedades del roedor (ctenomys magellanicus fueguinus), el tucurico y el cururo, eran muy buscados en el norte de la isla, en donde abundaban y donde aparentemente había menos guanacos que en el sur. Sus carnes era tenidas por sabrosas y resultaba fácil matar muchos ejemplares en un tiempo corto. Sus pieles eran muy suaves, aunque se requerían muchas y un gran trabajo de costura para hacer una vestimenta. Eran cazados con un palo puntiagudo, recubierto de cuero en la empuñadura y para proteger las manos, golpeaban las madrigueras. Los asaban junto al fuego, en ceniza caliente y para preservar la carne la ahumaban o sacaban al viento. Igualmente servía como un artículo de trueque.

Gran número de ballenas y lobos marinos se deslizaban por el Estrecho de Magallanes. Al bajar la marea, ocasionalmente dejaba una ballena varada. cuando esto ocurría, se organizaba un festín con todos los vecinos del lugar. Los lobos marinos no son difíciles de matar. Simplemente le pegaban con garrotes hasta que sucumbían a los atravesaban desde cerca con arco y flecha, lanza o arpón. A veces lo atrapaban con redes hechas a propósito. cuando nadaban cerca de las costas, los atraían con un señuelo hecho con cuero de lobo relleno de pasto. La carne de estos animales no era del agrado de aquellos no acostumbrados a comerla desde la infancia, pero su grasa era ofrecida universalmente. El cuero de lobos marinos resultaba el material preferido para fabricar aljabos. En caso de necesidad también hacían vestimentas con sus cueros.

La caza de aves era una actividad importante.

En el lado norte de la gran isla existen innumerables lagunas siempre provistas de abundante caza y donde va el indio de esa región en busca de aves a las que toma en una forma bastante curiosa. Elige una de las mejores lagunas y aprovechando una noche oscura y lluviosa, se dirigen a ella 25 o 30 indios provistos de antorchas encendidas, pero teniendo cuidado de que no haga llama. Estando todo listo, los que toman parte en la cacería rodean la laguna y recién entonces prorrumpen en un griterío infernal que hace que las aves vuelen asustadas. Ha llegado entonces el momento de hacer que las antorchas produzcan llamas. Las aves revolotean, se precipitan en la laguna y allí también entran los indios con las antorchas en la mano izquierda y un palo en la derecha con el cual matan las aves azoradas, arrojándolas a las orillas. Por ese medio se hacen cacerías admirables.

En la Isla Grande se conocen 168 especies de aves y 515 variedades y subespecies, de las cuales muchas son oceánicas y otras continentales que migran a la región por temporadas. Además de cormoranes, avutardos, patos y flamencos, los indígenas comían cotorra, pingüinos, bandurrias, carpinteros, lechuzas, gaviotas, y gaviotines; casi cualquier ave, excluyendo a las rapaces y algunas otras. También era importante la recolección de huevos que estaba a cargo de las mujeres y los niños.

Las mujeres hacían la recolección sistemática de plantas y todo el mundo recogía hongos y bayas. Asaban las raíces y los tubérculos de ciertas plantas para comerlas. Apreciaban mucho los apios nativos, por su alto contenido de vitamina “C” eran buscados como remedio contra el escorbuto por las tripulaciones de los barcos que recalaban a lo largo de la costa, especialmente en la bahía Buen Suceso.

Distintas especies de moluscos, especialmente mejillones, cholgas, lapas, caracoles, almejas y almejas navajas, se hallaban casi todo el año en las costas de los territorios selk'nam.

Las mujeres ayudadas por los niños, juntaban moluscos durante la marea baja y los llevaban al campamento en canastas de amplio tejido, que permitían que el agua escurriera.

Pescaban por las costas, en los ríos, lagos y lagunas. Para la pesca costera las mujeres mataban los peces con pequeñas lanzas o simplemente esperaban la bajamar y recogían a mano los que hubieran quedado atrapados en charcos, entre las rocas. Los hombres, además de lanzas, empleaban redes y hacían pequeños diques para pescar en ríos. También se utilizaba el arpón de madera con punta de piedra para la pesca. Los peces más citados en la literatura son: róbolas, truchas, cangrios, anguilas, peces de piedra, pejerreyes, sardinas y otros pequeños. Las róbolas eran las más apreciadas. Las preservaban sacando su carne al sol o humándola, luego las ensartaban en un lazo hecho de nervios de guanaco y así lo colgaban.

Vivienda: Los selk´nam tenían dos tipos de vivienda, kaulvi: la menos usada usada era una choza cónica y la más común, una tienda o paravientos. Construían la chozas en zonas de bosque, donde había madera necesaria. Hacían las paredes con troncos delgados y largas ramas, que enterraban en forma de círculo, enlazando las puntas en ápice. Ataban una manta de cueros raspadas de guanaco a la pared, mediante tiras insertadas en los mismos cueros, o simplemente los afirmaban a intervalos sobre la pared entre los troncos y las ramas. Fijaban la manta en la parte de la choza sobre la cual el viento azotaba con más fuerza y hacían la entrada por el lado opuesto, normalmente al este.

A menudo el paravientos, o carpa eran más o menos cónicas, pero construido de modo sencillo, con palos trabajados de antemano y ramos. Por lo general lo tapaban con un gran cobertor de cueros de guanaco o de lobo marino. Era más provisorio, menos permanente que la choza y mucho más corriente, pues era transportable, de instalación rápida y, al parecer, brindaba adecuada protección. Entre seis y doce palos o vacas eran insertados en el suelo, e inclinadas hacia el centro, formando así medio o tres cuartos de círculo. Pero si el clima era adverso, cerraban el círculo casi por completo, dejando sólo un poco de espacio libre como entrada. Cubrían la tienda con un cobertor hecho por las mujeres, de seis a dieciséis cueros de guanacos cosido con mucho cuidado, llamado ta'ix a falta de cueros de guanaco usaban los de lobos marinos. Los cueros eran rapados y pintados o sobados de cada lado, con akel, una mezcla de ocre rojo y grasa, y cosidos con nervios de guanaco.

La entrada, como la de la choza, se orientaba por lo general hacia el este, ya que los vientos prevalecientes no llegaban desde ese sector. Encendían el fuego en el centro de la vivienda y cubrían el resto del piso con pasto y ramitas, para aislar las capas o mantas que servían como abrigo. Colgaban los utensilios, las herramientas y las armas de los postes, o los apoyaban contra la pared interior.

El paravientos, o carpa, y sus variantes fueron diseñados en función de las necesidades sociales, el clima y el medio ambiente. Como sus materiales eran transportables, lo podían erigir en cualquier lugar, aprovechando la vegetación y los accidentes del terreno.

Vestimenta y adornos. Los fueguinos hacían sus vestimentas exclusivamente con pieles y cueros de animales, y el guanaco se presentaba muy bien a este propósito, La piel del guanaco, sin embargo, con la que se hacían casi toda la ropa, era muy apropiada. Pero para las mantas o capas largas, los selk'nam preferían la piel de zorro, aún más abrigada. Como alternativa a estas pieles usaban los de roedores y lobos marinos. Las pieles eran cocidas con nervio o tendón de guanaco por orificios directos con un punzón o lezna de hueso.

La indumentaria principal, el manto o capa, era usada por todos.

El manto se usaba como frazada para dormir y también como escudo para tirar flechas. Los hombres cazaban o peleaban casi desnudos.

Cuando la nieve cubría el suelo, los selk´nam se calzaban con jammi, mocasines; con el pelo hacia afuera los adultos y hacia adentro los niños. Los rellenaban de pasto seco para que diera más color.

Los varones usaban también polainas atadas al frente, hechas de cuero de guanaco sin lana, como protección contra la nieve y los arbustos espinosos (ANEXO II).

El tocado de los hombres, kóchil o gööchilh, era un pedazo triangular de piel de guanaco, de unos dieciocho centímetros de alto. Lo ataban alrededor de la cabeza con un hilo de ligamento trenzado y anudado detrás. Servía más para confundirse con el paisaje durante la cacería o el combate que como protección contra el frío.

Los hombres llevaban una bolsa como cartera, llamada hari, confeccionada en piel de zorro con el pelo hacia afuera, para pequeños objetos: plumas para flechas, pedernal para hacer fuego, etc. La indumentaria femenina, eran la falda envolvente y el taparrabo. A la falda se a denominaba kohi-aten. Como taparrabo las mujeres y niños usaban un pedazo triangular de cuero de guanaco raspado.

Los niños también se abrigaban con capas largas, sujetas por tiras a la altura del cuello, aunque por el compamento a menudo corrían desnudos, inclusive en invierno.

Envolvían a los bebés en suaves pieles de zorro y para cargarlos usaban una cuna en forma de pequeña escalera, en la cual eran aseguradas con tiras de cuero. Para protejer sus ojos del reflejo del sol o de la nieve, se valían de un trozo blando de cuero de guanaco, que sujetaban a su cabeza a modo de visera.

A las mujeres les gustaban los collares y pulseras, simples o dobles, cuidadosamente trenzados con nervios o tendones de guanaco. Además lo hacían de pasto enhebrado. También usaban collares de caracoles o huesos de aves.

Todos usaban el pelo largo, excepto el flequillo, que recortaban con gran cuidado. El tatuaje sobre el antebrazo era muy común, pues lo consideraban embellecedor.

La gente se pintaba diariamente por razones de orden práctico, además de estético y simbólico. El akel, la pintura roja, era lo más común y servía para proteger el cutis del viento y del frío. Quitaban la pintura y la grasa del cuerpo frotándose con un liquen llamado “barba”, y con otra planta.

El rojo era considerado el color más bello.

Antes de salir a cazar guanacos los hombres pintaban sus cuerpos y también sus arcos y aljabas de color rojo obscuro, amarillo o blanco, según la estación del año para confundirse con la vegetación.

Recursos naturales y productos

La mayoría de los utensilios fueron con más de un recurso natural, aunque alguna sustancia en particular fuera estimada superior para un objeto determinado.

Las puntas de lanzas y flechas podían hacerse de por lo menos siete diferentes clases de rocas además de que también fabricaban puntas de flecha de hueso. Con algunos vidrios tallaron las pequeñas puntas de flecha, aparentemente para cazar aves, que han sido halladas en sitios arqueológicos en el área Selk'nam.

Hacían gran variedad de cuchillos y raspadores de piedra o de roca. Otras herramientas comunes del mismo material eran los martillos percutores, cuchillas, achuelas, hachas de mano, perforadoras, cuñas y piedras para alisar el astil de la flecha y para afilar. Bolas o boleadoras de piedra han sido encontradas en las excavaciones arqueológicas y en la superficie de la tierra, pero de acuerdo con casi todos los informes no fueron utilizados en el últimos período indígena.

La Pirita y el pedernal eran indispensables para encender el fuego, solo se encontraban en pocos lugares de la isla. Manos y morteros se utilizaban exclusivamente para moler las semillas del “Chocolate”, cuya planta crecía en el norte de la isla. El mortero consistía en una gran piedra achatada. Para la mano buscaban una piedra cilíndrica o redonda. Aros de acero o de hierro encontrados en las playas, como el vidrio, resultaban a veces sustitutos de las piedras para los instrumentos cortantes.

Consumían grandes cantidades de akel. Asimismo, utilizaban arcilla, la piedra caliza carbón, etc. para sus pinturas.

La madera era un recurso de primer orden. Las tres especies de hoya fueguina se aprovechaban para fabricar el arco y aunque la más citada es el ñire.

Para trabajar el astil de flecha se valían de casi cualquier rama de árboles pequeñas y de arbustos. La madera de la chaura, por ser pesada, era la mejor para astiles de flechas destinadas a cazar guanacos, zorros, lobos. Para matar aves marinas, lo mejor era la madera liviana de la parrilla, que flota al caer al agua y así puede ser recuperada. La de Michay también es liviana y mucho más usada que aquella para flecha de casi cualquier índole.

Empleaban la madera para varas de lanzas y arpones, mangos de herramientas, garrotes, tenazas y las cunas de los bebés. Los postes y palos con los cuales construían las viviendas, todos se hacían con maderas seleccionadas. Con cortezas armaban las antorchas.

Un parásito de los árboles llamado “barba” servía para asear el cuerpo.

Usaban trozos de cuero para pulir astiles de flechas, etc.

Los nervios, los tendones y las membranas del guanaco eran también empleados como hilos para cocer ropa y balsas, unir los cueros que cubrían su vivienda, además de una variedad de ornamentos corporales.

De los huesos de las patas de aves hacían punzones para agujerear los cueros y coserlos. Confeccionaban collares con huesos de ave que decoraban con incisiones.

Con las plumas se realizaban tocados y brazaletes, y lógicamente eran utilizados para las flechas.

Recogían conchillas de laguna para enhebrar collares y brazaletes. Las valvas de mejillón servían de pinza, formón, cuchillo y raspador. La concha de voluta era muy apreciada como copa para tomar agua.

Intercambio de bienes. Los selk'man nunca hablaban de intercambiar regalos y prácticamente carecían del sentido de obsequiar.

Los obsequios otorgaban un título de propiedad, pero era una práctica muy poco común. El selk'man carecía de un sentido desarrollado para los obsequios. Raras veces se sorprendía a los parientes con atenciones de ese tipo.

Familias enteras llegadas de todas partes de la isla se reunían de cuando en cuando en un lugar determinado para intercambiar objetos y para realizar competencias chamámicas y deportivas llamadas huash-ketin.

Las competencias chamámicas características de esas reuniones, eran denominadas hash-wáiwwen-jir, lo que significa “el hablar profundo del poder del chamán”.

El trueque era una característica de huash-ketin, y ocurría casi en cualquier momento y lugar. Como los parientes no estaban obligados a intercambiar regalos, podían tocar sin trabas entre sí o con cualquier otra persona.

La estructura socio-económica

Uno de los aspectos principales de la ceremonia hain, consiste en ser una representación hondamente sentida, dramática a la vez que simbólica, de la relación entre los sexos. La sociedad de los selk'man prescindía de jefes, consejo de ancianos, u otro órgano de autoridad. Los adultos tenían ascendencia sobre los jóvenes. El adulto asumía la responsabilidad de sus propias decisiones, aunque consultara a parientes, amigos o aliados. En este sentido, la sociedad era igualitaria e individualista. También era igualitaria en ciertos niveles de estructura económica. Nadie, excepto los niños, los ancianos y los enfermos, estaba exento de las labores de subsistencia. No había ningún sistema tributario, ni el compromiso de hacer regalos, ni acumulación de riquezas, salvo la conservación de pequeñas cantidades de alimentos para su uso posterior. Pero si había diferencias en la extensión y los recursos de los territorios y una notoria disparidad en la división sexual del trabajo. Prevalecían también distinciones sociales; ciertas ocupaciones conferían alta jerarquía a quienes lo desempeñaban, formaban lo que podría llamarse una élite y la organización sociopolítica era decididamente patriarcal.

Distinciones económicas y división del trabajo. A las personas con especial aptitud o dotadas para realizar las actividades económicas comunes al grupo, las distinguían con títulos honoríficos. Uno era haälchin o xá'alchen, en lo que puede traducirse como “experto artesano”, que otorgaban a ambos sexos. A la mujer hábil para hacer la ropa la nombraban haälchin-ulion. A la que tejía canastas (tai-ú) con gran fineza la honraban llamándola haälchin tai-ú. Aunque muchos de los hombres fabricaban arcos (paa), a los que lo hacían mejor se los llamaba haälchin-haa. cualquier hombre hacía puntadas de flechas, pero el más diestro llevaba el título de haälchin ´heur.

A los mejores cazadores lo llamaban hoipin o faautin. Al arquero que arrojaba sus flechas con extraordinaria precisión en el combate y en la caza se lo llamaba kian-seren. Este término y paautin se consideraban títulos honoríficos, en tanto que hoifin significa simplemente cazador, pero al que siempre decían hoifin era porque sobresalía como tal. Al hown, cazador de cormorones, era un título honorífico, debido al riesgo y la dificultad que involucraba la caza de esas aves. El ochen-maten era refutado por matar con flechas mágicas o ballenas que estaban moribundas y a punto de varar en la playa.

La caza con arco y flecha era una ocupación exclusivamente masculina: pero ambos sexos cazaban y pescaban con los instrumentos más sencillos. Las mujeres, que no sabían manejar el arco, tenían a su cargo la recolección sistemática.

No se enseñaba a las niñas el uso del arco, ni más tarde eran expuestos a las exigencias físicas e intelectuales de la caza mayor. Las mujeres mataban roedores. Podían matar guanacos chicos si disponían de perros bien adiestrados. La fabricación de herramientas de piedra, hueso y madera estaba reservada a los hombres. También esta labor requería práctica y conocimiento adquiridos desde la infancia. En cambio, el trabajo productivo de las mujeres, como cocinar, tejer canastos, preparar y coser pieles y cueros, podía ser aprendido con sólo observar las tareas atentamente. Las mujeres hacían casi todos los trabajos domésticos.

La organización social

Las sociedades selk'man se caracterizaban por cuatro tipos de instituciones sociales: divisiones, parentales, linajes localizados y familias. En su organización social encontramos pequeñas bandas u hordas, formadas por unas pocas familias emparentadas. El territorio que habitaban se encontraba subdividido en dos o tres docenas de territorios distintos, propiedad de cada una de las hordas, y que comprendía largas fajas de territorios del interior y la costa. No existían jefes permanentes, pero los ancianos y los hechiceros, llamados jon, tenían bastante influencia. Existía exogamia respecto a la horda, de modo que los jóvenes buscaban esposas en las hordas vecinas, pintándose al efecto con motivos especiales para ser reconocidos como buscadores de esposas y no ser tratados como enemigos. Dominaba la monogamia, pero la poligamia era común, lo mismo que el levirato y el sororato.

Las ceremonias de la iniciación era principalmente para los jóvenes varones. La primera iniciación se realizaba dentro de las sociedades secretas a los catorce años, y luego los jóvenes eran declarados kloketen o novicios, y con este nombre se conoce a sus sociedades varones; para las ceremonias se construía una gran choza, allí se daba enseñanza al novicio, se los asustaba con la aparición de las reces sobrenaturales enmascaradas, las cuales también salían afuera para asustar a las mujeres; finalmente se les enseñaba “La doctrina secreta”, que era sencillamente encaminada a mantener el predominio masculino sobre las mujeres. La difusión de esa enseñanza era condenada con la muerte de todos los enterados. La doctrina secreta comprendía, igualmente que entre los yámanos, la creencia en un antiguo predominio femenino, o matriarcado. serrano dice que los siete postes principales de la choza de iniciación recuerdan a los siete fundadores del kloketen masculino, los cuales aparecían en espíritus en las ceremonias.

Religión. En la religión de los onas se dice que existía un ser supremo, al que llamaban Temaukel; Kenos; su mensajero, creó todas las cosas del mundo y fue el héroe civilizador de ese pueblo; luego hay otros muchos dioses espíritus, unos relacionados en el kloketen y otros con los onas muertos.

Los muertos eran envueltos con su manto de pieles y atados, luego enterrados o depositados, ocasionalmente, en cuevas o árboles huecos, nunca quemados. Las pertenencias del muerto eran destruidas y se prohibía pronunciar su nombre.

Los selk'nam representaban un estado primitivo

La historia de los selk'nam

Es probable que los primeros selk'nam que vieron las sorprendente embarcaciones que avanzaban silenciosamente a lo largo de las costas encendieron fogatas para advertir a sus vecinos de tierra adentro que algo alarmante estaba ocurriendo.

Los selk'nam se encontraron por primera vez con europeos en 1580: el español Pedro Sarmiento de Gamboa y algunos de sus acompañantes. El contacto se produjo en la costa occidental de la isla. A pesar de que fueron recibidos fácilmente, los españoles secuestraron a uno de los selk'nam. La lluvia de flechas que siguió hirió a un español, pero los selk'nam no lograron liberar al secuestrado.

Oliver Van Noort, comandante de la segunda expedición holandesa al Estrecho de Magallanes, desembarcó en 1598 en las islas Los Pingüinos. Allí había unas 40 personas de elevada estatura que esa vez atacaron primero e hirieron a tres o cuatro hombres de la tripulación de Van Noort. En represalia los holandeses mataron a todos los hombres adultos y tomaron cautivos a cuatro jóvenes y dos niñas.

En algún momento durante la última parte del siglo XVIII, marineros norteamericanos comenzaron a explotar las fabulosas colonias de lobos marinos en las islas y sobre las costas australes de Sudamérica, pero los selk'nam tuvieron poco o ningún contacto con esa gente, porque no había grandes colonias de lobos marinos en la parte de la isla habitada por ellos.

A partir del comienzo del siglo XVII, muchos barcos se hundieron a lo largo de las costas rocosas de la isla Grande, particularmente en las cercanías del cabo San Diego, en la entrada atlántica del Estrecho de Le Maire. Los sobrevivientes, cuando los había, intentaban alcanzar la parte norte de la isla, con la esperanza de ser recogidos por algún buque que pasara por el Estrecho de Magallanes. Estos hombres que sí estaban en condición “miserable”, recibían auxilio de los indígenas. Para éstos eran una verdadera suerte que el casco de un barco fuera arroyado sobre la costa. Quienes estaban en las cercanías, seleccionaban entre los restos todo aquello que pudiera ser útil.

Sin embargo, los selk'nam no estaban preparados para afrontar el golpe mortal que lo iba a diezmar cuando, alrededor de 1880, los blancos emprendieron la ocupación de su isla, atraídos por el descubrimiento de oro y por las ricas pasturas, apropiadas para la cría de ovejas. Durante los dos últimos décadas del siglo pasado, los indígenas fueron atacados por buscadores de oro y por asesinos profesionales a sueldo de algunos propietarios y administradores de estancias. Y a comienzos de este siglo también fueron perseguidos y muertos por partidas militares. A veces los selk'nam contraatacaban y mataban a algunos blancos, aunque, armados, armados solo con sus arcos y flechas, frente a un enemigo con armas de fuego, caballos y perros adiestrados, estaban destinados a perder.

Los combates fraticidas entre los selk'nam se agravaron con la usurpación de su territorio por los blancos. La orden salesiana de Don Bosco fundó en 1889 en la isla Dawson y en 1896 sobre la costa norte de la isla Grande, en terreno selk'nam.

Familias enteras fueron capturadas y llevadas por la fuerza a las misiones, de donde escaparon algunos de los alcaluf, aún libres, llevaron en canoa de regreso a su isla. Con el tiempo, los misioneros permitieron que algunos se fueran, no reteniéndolos contra su voluntad. Aunque a veces los indígenas se presentaban voluntariamente en las misiones, por temor de que otros blancos los mataran o acuciados por el hambre o porque anhelaban reunirse con sus parientes confinados allí.

Pero la gran mayoría de los que permanecieron allí, sucumbió por las enfermedades traídas por los blancos, contra los cuales no tenían defensas naturales. Tales enfermedades (Tuberculosis, gripe, neumonía, sarampión, escarlatina o infecciones venéreas) también causaron mortandad en el campo.

Los indígenas libres, a menudo buscaban refugio en las dos estancias que eran propiedad de los hijos del misionero protestante Thomas Bridges. En la de Haberston, muchos selk'nam trabajaban como peones y ovejeros. En 1903 Lucas Bridges fundó una estancia llamada Viamonte, con la ayuda de los selk'nam. Los indígenas del lugar lo urgieron a que lo hiciera para tener un refugio contra los ataques de los blancos. Pero también estas estancias se convirtieron en focos de contagio.

Desde 1880 hasta alrededor de 1905, la población selk'nam se redujo de 3500 o 4000 individuos a 500. Para 1905, el genocidio casi había cesado, pero en los años siguientes muchos de los sobrevivientes igual sucumbieron por las enfermedades introducidas. En 1984 hay dos mestizos, Enrique Varela de Santín, de madre haush y padre español y Arteaga y Rafaela Ishton, de ascendencia selk'nam. Por los demás, existe cierto número de personas cuyos abuelos fueron selk'nam, pero por lo general ellos no conocen la cultura de sus antepasados. Es todo lo que quedó de ese pueblo.

Conclusión personal

Los principales conceptos los podemos sintetizar de la siguiente manera:

Los selk´nam ocuparon la isla Grande de Tierra del Fuego. Podemos observar que su cultura se basaba principalmente en la caza del guanaco y zorro utilizando esto para el arco y la flecha, vestimenta, etc. Otras de sus actividades era la pesca y la recolección de hongos y frutos entre otros.

Sus viviendas eran propias de los pueblos nómadas, es decir, simples y transportables. Es de saber que por su forma de vida no pueden estar construyendo una vivienda tan fuerte como las de la comunidad sedentarios cada vez que se transportan a otra región.

Los selk'nam no tenían gran cantidad de instrumental. Algunos de los que poseían eran: los formones de piedra, los raspadores, las leznas, y los aisladores de piedra.

Con respecto al trabajo, a aquellas personas destacables en algún aspecto eran llamadas con un nombre honorífico.

En su organización social nos encontramos con bandas formadas por pocas familias emparentadas. No había jefe permanente, pero hechiceros y ancianos tenían una gran influencia a su cargo. Existía exogamia con respecto a los hordas, es decir los jóvenes buscaban esposas en hordas vecinos. Dominaba la monogamia, a pesar de que la poligamia era común, lo mismo que el levirato y el sororato.

También cuando los varones cumplían 14 años se hacían ceremonias de iniciación, luego que eran declarados KLOKETEN o novicios. A estos jóvenes se le enseñaba la Doctrina secreta, diferencias sociales entre el hombre y la mujer.

Al llegar a la religión nos dimos cuenta que los selk'nam creían en un ser supremo llamado TEMAUKEL, KENOS, su mensajero, que era el creador de todas las cosas del mundo y civilizador del pueblo selk'nam.

Finalmente llegamos a la conclusión de que los selk'nam, si bien eran relativamente primitivos tenían una cultura propia con normas de conducta social y con responsabilidades para los miembros de su comunidad.

En 1880 los hombre blancos comenzaron a colonizar sus tierras. Durante las últimas décadas del siglo XIX los hombre blancos mataron a una gran cantidad de estos indígenas. Además importaron enfermedades que los indígenas no podían combatir debido al desconocimiento de las minas y a que no tenían suficiente conocimiento en el campo de la medicina. Cien años después del comienzo de la colonización del hombre blanco sobre estas tierras solo quedaban dos descendientes del pueblo selk'nam ente apenas queda algún descendiente de ellos, pero no obstante su desaparición física todavía hoy mantenemos en nuestra memoria su cultura, que aunque primitiva, siempre dejan algunas enseñanza. También expuestas al desnudo los errores cometidos por nuestros antepasados con los “dueños de la tierra”. Creo que al recordar con respecto a los selk'nam, estamos rindiendo un homenaje a quienes respetaron a la naturaleza y cuidaron de la tierra; camino que hoy más que nunca debemos retornar.

BIBLIOGRAFIA

1. “Los Selk'nam, la vida de los onas”. Autor: Anne Chapman.

Editorial: Emecé Editores.

2. “Argentina Indígena”. Autor: Sick Edgar Ibarra Grasso.

Editorial: Tea. Tipografía Editora Argentina. (Pag. 280-282).

3. Colección “La otra historia”. Tomo 3: “Los Selk'nam”. Autor: Miguel Angel Palermo. Libros de Quirquincho.

Editorial: Colihue.