Segunda República Española

Historia de España. Segunda República. 1931 a 1939. Política. Alfonso XIII. Estado republicano. Niceto Alcalá Zamora. Manuel Azaña

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Segunda Republica Española.

Regimen político vigente en España desde el 14 de Abril de 1931 hasta el 1 de Abril de 1939.

El apoyo dado por Alfonso XIII a la dictadura de primo de Rivera favoreció la total agudización de la crisis del regimén monarquico parlamentario instituido por Canovas a partir de 1875. cuando en 1930 el general Dámaso Berenguer intentó el restablecimiento de la normalidad constitucinal, el monarca se había enajenado incluso el apoyo de destacados miembros de los partidos monarquicos. Paralelamente se acentuó el dinamismo de los grupos republicanos, que contaron con el sostén de ex conservadores de ciertos sectores del catalanismo y en cierta medida también de las fuerzas obreras. Así al intentar Berenguer, tras el fracaso de la sublevación de Jaca, convocar elecciones generales para el 1 de Marzo de 1931, se impuso la actitud abstencionista y Berenguer hubo de dimitir. Tras un intento de transacción con el comité republicano efectuado por Sánchez Guerra, se constituyo finalmente el Gabinete Aznar y se celebraron, en lugar de las elecciones generales anunciadas, elecciones municipales, las cuales registraron la victoria de las candidaturas republicanas, especialmente en las circunscripciones urbanas. Ante la actitud inhibitoria del ejercito, el gobierno monárquico, tras negociar la salida del país de Alfonso XIII, se dispuso a efectuar la transmisión de poderes al Comité revolucionario republicano socialista. En aquellos momentos la república, se había se había proclamado ya en Eibar y en Barcelona. El nuevo gobierno provisional, precedido por Alcalá Zamora,, estaba compuesto por los radicales, Lerroux y Martínez Barrio, los radical socialistas Domingo y Albornoz, los socialistas Prieto, Largo Caballero y de los ríos, el catalanista Nicolau D´olwer, el galleguista Casares Quiroga, el católico Miguel Maura y el republicano Miguel Azaña.

Ciertamente el trasfondo del triunfo republicano hubo la insatisfacción de amplios sectores sociales del país por la incapacidad mostrada por el régimen político monárquico para impulsar una revolución burguesa y dar solución a los problemas planteados por ella. En las cortes constituyentes elegidas el 28 de junio de 1931, fueron mayoría los grupos republicanos, representantes de amplias capas medias y el partido socialista. El nuevo régimen republicano intentó fundamentalmente la destrucción de los “obstáculos institucionales” para permitir el desarrollo de una sociedad democrática, socialmente más justa, proclamando la constitución de 1931. afrontaba también esta constitución el problema de las nacionalidades y las relaciones con la iglesia, eliminando toda ayuda económica del estado a cualquier religión y aprobación de este articulo26 provocaría la primera ruptura del bloque gubernamental, al admitir de sus cargos, Miguel Maura y Alcalá Zamora, que posteriormente ocuparía la presidencia de la republica. Entonces en, octubre de 1931, el reorganizado gabinete republicano, presidido por Azaña, gano homogeneidad y emprendió, sobre todo después de ser aprobada la constitución una amplia labor reformadora, laicización del Estado, de solución del problema campesino y de arreglo en el problema catalán y también de reforma militar. Frente a los conflictos sociales procuro una legislación social a cargo de Largo Caballero.

Desde un primer momento, la republica hubo de hacer frente a la oposición política y económica de las derechas y de las fuerzas sociales más afectadas por las reformas. Algunas jerarquías de la iglesia combatieron el régimen desde abril de 1931, y amplios sectores del ejercito, por sus posibles responsabilidades contraídas durante el régimen monárquico, adoptaron una actitud conspiradora contaría a las instituciones republicanas. Sin embargo, la primera manifestación importante de la misma, la sublevación de Sanjurjo en agosto de 1932, fue fácilmente sofocada y permitió a la mayoría gubernamental la rápida aprobación de las leyes, reformadoras citadas. Más importante, en definitiva fue el echo que financieramente el capitalismo español continuo intacto. Ello unido a las repercusiones economicas en España de la crisis mundial de 1929, determinó la extensión del paro obrero y el consecuente desarrollo de los conflictos sociales. El partido socialista no pudo evitar la radicalización de las peticiones de las masas sindicales de la UGT ni el éxito entre las clases obrera de la CNT influida por el anarcosindicalismo y el anarquismo. Este, no comprometido con la republica, practico una política de constantes huelgas e intentonas revolucionarias. Fracasaron, pero los socialistas se vieron acusados de inactividad y de reformismo. Al mismo tiempo, la lentitud en la aplicación de la reforma agraria favoreció el estallido de sagrientos enfrentamientos entre campesinos y la guardia civil. A partir de los sucesos de casas viejas el gobierno Azaña sufrió dos importantes derrotas electorales: en las elecciones municipales de algunos pueblos a favor de los monarquicos y las derechas y en las elecciones para el tribunal de garantias constitucionales. Azaña huvo de dimitir, y el presidente de la republica Alcalá Zamora, tras un fugaz intento de gobierno Lerroux, encargo a Martinex Barrio la organización de nuevas elecciones legislativas. el triunfo fue entonces de unas derechas unidas, frente a los grupos de izquierdas dividos y mermados además del apoyo de las masas obreras cenetistas. El sistema electoral multiplico, por otra parte, los efectos de su derrota y en las nuevas cortes su presencia quedo muy reducida. De los partidos claramente republicanos, solo los radicales, que habían contado con el apoyo electoral de la CEDA, salvaron sus anteriores posiciones. Durante el llamado Bienio negro, era principal problema político fue la cuestión de la entrada en wl gobierno de la CEDA, el partido mayoritario en las nuevas cortes, cuya ambigüedad respecto al régimen era clara. De momento, Lerroux formo un gobierno de radicales sin ministros cedistas que dependía totalmente de los votos de las derechas. Emprendió la anulación de la obra reformista del bienio anterior restablecimiento el pago de los haberes del clero; detención de las exportaciones emprendidas por el instituto español de reforma agraria; devolución a las ordenes religiosas de sus propiedades confiscadas; derogación de la ley de términos municipales; amnistía para los sublevados en agosto de 1932, etc. También, la afirmación del poder central frente a los poderes regionales, notablemente en los casos catalán y Vasco. En cataluña, donde el partido mayoritario era la Ezquerra Republicana de Catalunya intento resolver la cuestión rebasaire frente la oposición de la lliga. En el país vasco el gobierno prohibió las elecciones de representantes municipales para la redacción de un concierto económico regional. Por otra parte, se acentuó la influencia dentro del partido socialista de ala caballerista, partidaria de romper un tanto con la republica y de intentar una política de revolución obrera; de este modo, la agitación social alcanzó de nuevo una creciente virulencia. Después del movimiento insurrecional de diciembre de 1933, impulsado por los anarquistas y la CNT se produjo la huelga de Trabajadores de la Tierra.

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