Segunda Guerra Mundial

Historia Universal contemporánea. Siglo XX. Invasiones Hitler. Aliados. Campos de batalla. Ofensiva soviética. Victorias aliadas

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La Segunda Guerra Mundial

En junio de 1944, los aliados abrieron el muy prometido “segundo frente” cuando montaron el impactante ataque contra las fuerzas alemanas en Normandía, Francia. La invasión comenzó como la operación militar más ambiciosa de la historia. Años antes, un soldado de infantería llamado Elliott Johnson aún podía recordar los sucesos de ese día:

“ Recuerdo que íbamos en la parte más alta de aquél buque y mirábamos el panorama que se extendía a nuestro alrededor. Mis ojos aún pueden ver cómo uno de nuestros barcos recibió un impacto directo y se hundió en medio de una inmensa bola de fuego. Se formaron enormes geysers donde caían los trozos de barco y por todos lados había cuerpos flotando boca arriba o boca abajo”

La invasión de Normandía fue uno de los eventos militares clave durante la Segunda Guerra Mundial (2GM), un conflicto que involucró al mundo entero. Aunque la guerra comenzó en 1939, tuvo sus orígenes en los tratados de paz que dieron fin a la 1GM.


Términos clave:

  • Seguridad colectiva

  • Sanciones

  • Pacificación

  • Blietzkrieg

  • Blitz

  • Kamikaze

Lugares importantes:

  • Manchuria

  • El Rhineland

  • Dunkirk (Dunquerque)

  • Pearl Harbor

  • Normandía

  • Midway

  • Hiroshima


Lo que deben aprender:

  • ¿Cómo es que la 2GM fue producto de la 1GM?

  • ¿Cómo y por qué las mayores potencias mundiales formaron alianzas?

  • ¿Cómo hizo Hitler para adueñarse de casi toda Europa?

  • ¿Cuáles eran los objetivos imperiales que perseguía Japón?

  • Rumbo a la Guerra

  • En los años 1930, las democracias observaban atentas cómo diversos regímenes totalitaristas subían al poder en Europa y Asia. Pese a sus miedos, Gran Bretaña (GB), Francia y los Estados Unidos (EU) no podían ponerse de acuerdo sobre qué medidas tomar para asegurar la seguridad colectiva, es decir, el interés de defender sus intereses comunes ante un ataque enemigo. Gran parte de la inquietud en Europa y Asia tenía su origen en los acuerdos hechos a final de la 1GM. GB, Francia y EU estaban completamente satisfechos con estos tratados, pero Japón, Italia y Alemania no compartían su opinión.

    La expansión de Japón en Asia.

    Japón fue el primero de las potencias antidemocráticas que reveló sus ambiciones territoriales en el período de entreguerra. Contando con pocos recursos naturales propios, Japón dependía fuertemente de las fuentes extranjeras de materia prima y de los mercados internacionales para la adquisición de bienes terminados. Para obtener más materiales y bienes, Japón tenía que buscar nuevos territorios por conquistar.

    La milicia japonesa usó la explosión de una bomba en el ferrocarril del Sur de Manchuria (septiembre 1931) como excusa para invadir Manchuria. Al siguiente año, Japón declaró la independencia de esta región llamándola Manchukuo y colocó al ex-emperador chino, Pu-Yi como gobernante-títere.

    Cuando China protestó en la Liga de las Naciones sobre las acciones japonesas, la Liga ordenó a una comisión, bajo comando del británico Lord Lytton, que investigara la situación. La comisión Lytton le echó la culpa a Japón y ordenó que el gobierno de este país regresara Manchuria a China. La Liga votó, avasalladoramente, a favor de la recomendación, que fue contestada por Japón con su retiro de la Liga en 1933. El incidente de Manchuria no sólo reveló la falta de autoridad de la Liga, sino que también detonó las ambiciones expansionistas de Hitler y Mussolini.

    A principios de los 30, el ejército japonés esperaba ganar el control de las Indias Orientales y sus reservas de petróleo, que podrían abastecer a los aviones y barcos japoneses. Sin embargo, para ello, necesitaba puertos en la costa sur de China.

    En consecuencia, durante el verano de 1937, los japoneses lanzaron una invasión a gran escala contra China. En agosto, los ejércitos nipones atacaron Shanghai y abrieron un corredor desde Cahg Jiang hasta Nanjing, la capital china. Después de capturar dicha ciudad, Japón trató de conquistar el sur, pero perdió su “momentum” en la lucha contra los nacionalistas chinos que peleaban bajo el mando de Chiang Kai Chek.

    La conquista italiana de Etiopía.

    La relativa facilidad con que Japón se adueñó de Manchuria, animó a los italianos a intentar un movimiento similar. En 1934 fuerzas italianas y etíopes se enfrascaron en una disputa por una zona en la frontera de la Somalia Italiana en África. Cuando el dictador italiano, Mussolini, exigió una disculpa y reparaciones de guerra, los etíopes respondieron pidiendo a la Liga de las Naciones que investigara el asunto. La Liga decidió que como cada uno veía la zona disputada como su propio territorio, ninguno tenía la culpa.

    La decisión de la Liga no satisfizo a Mussolini, quien pensaba que una colonia etíope realzaría la imagen de Italia ante el mundo. Como resultado, en octubre de 1935, Mussolini ordenó que su ejército invadiera Etiopía. En una dramática aparición ante la Liga de Naciones (LN), el emperador etíope Haile Selassie pidió ayuda. Esta vez, la LN condenó la acción y votó por que se impusieran sanciones, medidas diseñadas para detener el comercio y otros tratos económicos, contra Italia. La LN prohibió a sus miembros que le vendieran a Italia armas y algunas materias primas, pero las sanciones no incluían al petróleo, el carbón y el hierro, que eran vitales para el esfuerzo bélico italiano.

    Una vez más, las acciones de la LN resultaron inútiles. Mussolini completó su conquista de Etiopía en mayo de 1936, cuando formalmente se anexó la nación africana.

    La Guerra Civil Española.

    Una guerra civil en España inflamó la situación internacional en los 30. Tras regir durante años de caos social y económico, el rey Alfonso XIII abdicó en 1931 y España se convirtió en una República. El nuevo gobierno republicano inmediatamente comenzó un programa de reformas sociales. Terminó el papel de la Iglesia Católica como educadora de la juventud hispana y redistribuyó las tierras de los nobles entre los campesinos. Como resultado de estas y otras reformas, muchos grupos derechistas en España se opusieron a la República y deseaban restaurar el antiguo orden. En julio de 1936, los jefes militares de la derecha comenzaron una insurrección en Marruecos que pronto se extendió por España. Por tres años, los muy conservadores Nacionalistas Españoles, guiados por el General Francisco Franco, y los Republicanos Españoles -los liberales o izquierdistas- se pelearon por el control de España.

    Al principio de la querella (discusión, pelea, conflicto), varias potencias extranjeras intervinieron en la guerra española. Los soviéticos apoyaban a los republicanos mientras los germanos ayudaban a los nacionalistas. Voluntarios de GB, Francia y EU, entre otros países, arribaban a España para unirse a la Brigada Internacional y luchaban con los republicanos en contra del fascismo. Los gobiernos de las democracias occidentales, sin embargo, se rehusaban a intervenir pues temían el estallido de una nueva guerra europea.

    Hitler veía la participación alemana en la guerra civil española como una manera de reafirmar sus lazos con Italia y para asegurar la obtención de hierro y magnesio provenientes de España. Herman Goering, jefe de la Luftwaffe -la fuerza aérea alemana- vio una oportunidad, “primeramente, para prevenir la expansión del comunismo y, en segundo término, para probar a mi joven Luftwaffe en el aspecto técnico”. Para llevar a cabo tales metas, Goering formó la Legión Condor, una muy completa fuerza aérea y terrestre de combate. Usaron las ciudades y pueblos españoles como terrenos de prueba de sus nuevas armas y tácticas, como el uso combinado de fuego y bombas expansivas.

    Para el verano de 1936, los nacionalistas habían tomado casi todo el occidente de España. Cuando los soviéticos dejaron de mandar ayuda a los republicanos en 1938, Franco lanzó su ofensiva final. En marzo de 1939, el Generalísimo entró a Madrid, el último enclave republicano. La guerra civil había terminado, pero más de un millón de españoles habían muerto en ella y gran parte del país yacía en ruinas. Aunque España, al igual que Italia y Alemania tenía un líder fascista, no se convirtió en aliado de estos países.

    Hitler y la ofensiva.

    El mismo año en que estalló la Guerra Civil Española, Hitler hizo su jugada en Alemania. El dictador alemán estaba convencido de que Alemania necesitaba más lebensraum -espacio vital- para su creciente población. En Mein Kampf (Mi Lucha), afirma:

    “Sólo un adecuado y amplio espacio en esta tierra asegura la libertad de existir de una nación…. Debemos aferrarnos inamovibles a esta meta…. con tal de asegurar, para el pueblo alemán, la tierra y el territorio al que tiene derecho….”.

    Ocupación de Rhineland. Para proteger la seguridad de Francia, los firmantes del Tratado de Versalles habían creado una zona desmilitarizada en el Rhineland y habían prohibido que Alemania introdujera tropas ahí. Pero Hitler apostaba que, si violaba el tratado, Francia y GB no harían nada para detenerlo. En marzo de 1936, mandó tropas a dicha región. Francia tenía el derecho de realizar alguna acción militar si esto ocurría, y GB tenía la obligación de apoyarla con sus propias fuerzas armadas, pero ninguno hizo nada porque política y militarmente, ninguna quería arriesgarse a una guerra.

    En octubre de 1936 Hitler firmó un pacto político y militar con Mussolini llamado el Eje Berlín-Roma. Como resultado de éste, Italia y Alemania se dieron a conocer como Las Potencias del Eje. Al siguiente mes, Hitler firmó el Pacto Anti-Comintern, una alianza anticomunista que incluía a Alemania, Italia y Japón. Stalin temía que la nueva alianza amenazara la seguridad soviética y exhortó a los poderes occidentales a que se unieran contra Alemania y sus aliados, pero éstos, temiendo que tal unión llevara a una guerra, se rehusaron.

    La toma de Austria. Hitler, mientras tanto, se volvía más atrevido. Durante un largo tiempo soñó con una Anschluss -la anexión de Austria a Alemania-. “Alemania-Austria debía regresar a la Madre Patria”, escribió, “Una misma sangre requiere un mismo Reich”.

    En 1934, Hitler trató de apoderarse de Austria, pero retrocedió cuando Mussolini respondió movilizando las tropas italianas. En 1938, ahora que eran aliados, Hitler lo volvió a intentar. El Canciller austriaco pidió ayuda a Francia y GB, pero una vez más, las más grandes democracias de Europa no hicieron nada. En marzo de ese año, Austria fue anexada a Alemania.

    Crece la tensión en Europa

    Austria fue la primera víctima de la política expansionista de Hitler. Checoslovaquia sería la siguiente. A finales de los 30, Checoslovaquia era el único país democrático de Europa central. Tenía una posición estratégica en la región, su nivel de vida era comparable con el alemán, poseía un fuerte ejército y alianzas con Francia y la URSS.

    Checoslovaquia fue creada gracias a los tratados del fin de la 1GM. Junto a los checos y eslovacos, convivían ahí un millón de húngaros y más de 3 millones de alemanes, además de otras tantas nacionalidades. Durante los 30 estas minorías comenzaron a pedir mayor autonomía de la que habían recibido, bajo los términos de los tratados, generando serios problemas en el gobierno checoslovaco. Hitler aprovechó estos problemas étnicos como una ventaja para destruir al país.

    La crisis de los Sudetes. El 12 de septiembre de 1938, Hitler ordenó que los alemanes en los Sudetes, una región fuertemente fortificada en el noroeste de Checoslovaquia, debían tener derecho de autodeterminación. EL gobierno checoslovaco respondió proclamando una ley marcial. En un esfuerzo por evitar una crisis internacional, el Primer Ministro británico, Neville Chamberlain, sugirió a Hitler que se reunieran a discutir el asunto, Francia lo secundó.

    Chamberlain se reunió con Hitler en Alemania, el 15 de septiembre de 1938, donde el germano exigió que los Sudetes regresaran a manos de Alemania. En una segunda cita, Chamberlain accedió a estas demandas. Pensaba que una política de pacificación, otorgar concesiones para mantener la paz, estabilizaría a Europa. Pero Hitler respondió que “la oferta ya no estaba en pie” y elevó sus demandas. Tras posteriores pláticas, no se logró llegar a un acuerdo. Checoslovaquia, mientras tanto, realizó una movilización de todas sus tropas.

    La Conferencia de Munich. El 29 de septiembre, Chamberlain se reunió por tercera vez con Hitler, en esta conferencia. Mussolini y el Premier francés, Édouard Daladier, también estuvieron presentes, pero no fue invitado nadie como representante de Checoslovaquia. (¡¡qué raro!!)

    Mussolini ofreció un “compromiso” que daba a Alemania el control de los Sudetes, y como respuesta, Hitler prometió respetar la soberanía checoslovaca. También prometió que no tomaría más territorios europeos y que resolvería cualquier demanda territorial a través de negociaciones pacíficas. Queriendo aún evitar la guerra, GB y Francia aceptaron los términos.

    Chamberlain regresó a casa para ser recibido por multitudes que aclamaban que el Acuerdo de Munich había asegurado “la paz en nuestros días”. Confió en Hitler y creía que los nazis ya no causarían problemas, pero los eventos posteriores le demostraron que se había equivocado.

    El 15 de marzo de 1939, Hitler mandó sus ejércitos a Checoslovaquia y tomó el control de la parte occidental del país. La zona oriental, Eslovaquia, se convirtió en una especie de “país-títere” de Alemania. Después de esto, las democracias occidentales no podían mantener sus ilusiones sobre los planes de Hitler así que se prepararon para la guerra.

    El Pacto Nazi-Soviético

    En marzo de 1939, Hitler volteó sus ojos hacia Europa oriental. Amenazó con tomar el puerto báltico de Danzig y el Corredor Polaco. GB y Francia prometieron ayudar a Polonia a defender sus fronteras en caso de ser necesario.

    Para defender Polonia, las democracias debían considerar a la URSS, su enemigo desde hacía años, pero también vecino de esta nación. A finales de los 30, Stalin había instado a las potencias occidentales a hacer algo contra Hitler, pues sospechaba que el Acuerdo de Munich era un intento de Francia y GB de quitarse los ojos del mundo de encima y centrar su atención en la URSS. Chamberlain, por su parte, no confiaba en Stalin. Creía que el líder soviético quería extender su influencia por Europa oriental. Había confusión sobre si los fascistas o los comunistas eran el mayor enemigo.

    Pese a las sospechas de Chamberlain y su falta de fe en las habilidades bélicas del ejército soviético, le pidió a éstos que se les unieran en la contención del nazismo. Stalin accedió a condición de que las potencias occidentales reconocieran el derecho de la URSS a ocupar una amplia zona que se extendía desde Finlandia hasta Bulgaria. Chamberlain se negó, arraigando aún más la creencia de Stalin de que los Occidentales no querían otra cosa que ver cómo Alemania y la URSS se destruían mutuamente. (o sea, todo mundo andaba de paranoico...¿no les digo?)

    Stalin creía que el deseo de Hitler por tener más “espacio vital” acabaría por llevar al dictador germano a moverse hacia las prósperas tierras agrícolas de Europa oriental. Ya que dudaba en que GB y Francia le ayudaran a su país en caso de una amenaza alemana, comenzó, en secreto, una negociación con los germanos. El 23 de agosto de 1939, la URSS y Alemania firmaron el Pacto de No Agresión Nazi-Soviético. De acuerdo con este documento, las dos naciones juraban nunca atacarse la una a la otra. Más aún, permanecerían neutrales si la otra se involucraba en una guerra. Hitler y Stalin acordaron secretamente crear zonas de influencia en Europa oriental. Alemania ocuparía la parte occidental de Polonia y la URSS, la oriental (¿no les recuerda a algo en el pasado?). Acordaron incluir a Finlandia, parte de Rumania y las repúblicas bálticas -Estonia, Letonia y Lituania- en la esfera de influencia soviética.

    Ninguno de los dos se hacía ilusiones sobre su tratado. Stalin aún creía que la guerra contra Alemania era inevitable, pero que el pacto mejoraría la seguridad de la URSS; si no pasaba nada más, al menos les daría tiempo a los soviéticos para prepararse para la guerra. Hitler veía el pacto como una manera de asegurar la frontera oriental de Alemania. Si no tenía que preocuparse por pelear en ese frente, podría moverse con más libertad.

    El pacto conmocionó e impresionó negativamente a los líderes occidentales, que se daban cuenta de que lo único que los separaba de la guerra había desaparecido. El Oeste había perdido un aliado potencial, y Hitler había ganado un juramento de neutralidad que le dejaba el camino libre para obtener victorias militares en Polonia. Hitler seguía convencido, sin embargo, de que Occidente no haría nada si atacaba Polonia. “Los hombres de Munich, -decía-, no correrán ese riesgo”. Con esto en la mente, envió a sus ejércitos a través de la frontera polaca, el 1 de Septiembre de 1939. Sin embargo, subestimó las decisiones de los líderes enemigos y, dos días después de comenzada la invasión a Polonia, GB y Francia le declararon la guerra a Alemania. La Segunda Guerra Mundial había comenzado.

    Analicen

    • ¿Cómo respondió la Liga de las Naciones al ataque japonés contra Manchuria y a la invasión de Etiopía? ¿Por qué?

    • ¿Cómo contribuyó la política de pacificación a que comenzara la 2GM?

    • ¿Por qué creen que se dice que la Guerra Civil Española fue un “ensayo” de la 2GM?

    2. Guerra en Europa

    El 1 de septiembre de 1939, la Luftwaffe alemana se dirigía hacia los diversos blancos elegidos en Polonia, sembrando pánico y confusión con sus bombas. Al mismo tiempo, divisiones enteras de tanques, conocidos como panzers, atravesaban la frontera polaca. Les seguía la infantería y un millón y medio de vehículos motorizados de medio blindaje. Esta era una blitzkreig, o guerra relámpago, una nueva estrategia de guerra alemana que buscaba tomar al enemigo por sorpresa.

    La blitzkrieg trabajó con eficacia y rapidez, devastando Polonia en pocas semanas. GB y Francia no pudieron moverse lo suficientemente rápido para defenderla. Stalin, en cambio, se movilizó con gran velocidad para ocupar la parte oriental de dicha nación. (¿qué gandalla no?)

    Stalin también forzó a las repúblicas bálticas, Estonia, Letonia y Lituania, para que aceptaran bases soviéticas en sus territorios. Cuando trataron de hacer lo mismo con Finlandia, estalló a guerra. Los fineses (es decir, habitantes de Finlandia) resistieron heroicamente hasta marzo, cuando los soviéticos los obligaron a rendirse. Como resultado de su victoria, la URSS movió su frontera 70 millas (112 km) hacia el Oeste, haciendo la ciudad de Leningrado menos vulnerable al ataque germano.

    Hitler se dirige al Oriente

    Durante el invierno y la primavera de 1939-1940, el frente occidental estuvo en calma. Los alemanes llamaban a este período la Sitzkrieg (guerra de “esperar sentados”), mientras las potencias occidentales le decían “guerra de mentiritas”. Muchos aún creían que un enfrentamiento directo podría ser evitado.

    Cuando Finlandia capituló ante los soviéticos, sin embargo, los británicos tomaron medidas para que Noruega no corriera la misma suerte. A principios de abril de 1940 llenaron de minas los mares noruegos para bloquear cualquier embarcación que intentara comerciar con Alemania. Hitler utilizó esta estrategia para sustentar su opinión de que los Aliados querían invadir Escandinavia. Así, envió un ultimatun a Noruega y Dinamarca, exigiendo que aceptaran “la protección del Reich”. Los daneses aceptaron la propuesta, los noruegos no.

    La invasión de Escandinavia. A primera hora de la mañana del 9 de abril, tres pequeños transportes atracaron en la bahía de Copenhague, y tras enfrentarse con una mínima resistencia, tomaron el control de Dinamarca.

    Esa misma mañana, las fuerzas alemanas aterrizaron a lo largo de la costa noruega. En pocas horas, los alemanes habían tomado los puertos de Narvik y Trondheim. Bergen, la segunda ciudad más grande del país, puso mayor resistencia, pero terminó por caer, igual que Oslo.

    Aunque Alemania controlaba Noruega, la invasión les había salido cara. Perdieron 10 de 20 destructores y 3 de 8 cruceros, lo que representaba una buena parte de su armada. Pero por otra parte, Hitler había ganado la salida al Atlántico que Alemania necesitaba para garantizar que su ejército no quedaría estancado en el Báltico.

    Las noticias sobre la caída de Noruega y Dinamarca causó furor en la Casa de los Comunes (House of the Commons). La oposición del Partido Laborista y el Liberal atacó fuertemente a Chamberlain y sus políticas. Sabiendo que había perdido la confianza en su propio partido (el Conservador) decidió dimitir. El 10 de mayo de 1940, el rey Jorge VI llamó a Winston Churchill al palacio de Buckingham y le pidió que formara un nuevo gobierno. Churchill, uno de los pocos políticos alertas al peligro nazi en los 30, ahora era Primer Ministro (¿se acuerdan de su cargo durante la PGM?)

    La caída de Francia. En esa misma fecha, la guerra comenzó con furia en el frente occidental. A lo largo de lo que se conoció como la Línea Maginot, los británicos y franceses aguardaron con impaciencia. La Linea Maginot era impresionante, pero tenía una tremenda falla: un acceso mal guardado de 80 km (50 millas) en la zona de Ardennes. Aunque los alemanes habían invadido por Bélgica y Ardennes en la 1GM, los franceses aún creían que los bosques, pantanos y colinas de la región eran suficiente barrera. Un comandante de tanque francés, Charles De Gaulle pidió más tanques y aviones, pero las autoridades militares estaban convencidas de que la Línea era impenetrable.

    Hitler, mientras tanto, llevó a cabo un ataque masivo a los Países Bajos -Luxemburgo, Holanda y Bélgica- Antes del atardecer del 10 de mayo, las tropas alemanas se lanzaron en paracaídas sobre Holanda. Fue el primer ataque aéreo a gran escala en la historia de la guerra, mismo que tomó a los holandeses por sorpresa. Cinco días después del comienzo de la invasión, éstos capitularon (rindieron).

    El mismo día, Francia y GB movieron sus tropas hacia Bélgica. Los panzers alemanes arrasaron Ardennes y comenzaron a rodearlos.

    Aunque las fuerzas belgas pelearon con ahínco, no pudieron resistir lo suficiente. Los alemanes atravesaron sus campos y empujaron a las potencias occidentales hacia el Canal Inglés, atrapando tropas belgas, británicas y francesas en la zona norte de Francia. La única esperanza de los Aliados era una evacuación desde el puerto francés de Dunkirk. Con las fuerzas alemanas a pocos kilómetros de la costa, el rescate de 300,000 soldados parecía imposible, sin embargo, por razones aún inexplicables, Hitler ordenó que sus tropas se detuvieran.

    El Almirantazgo Británico comenzó la desesperada operación en Dunkirk el 26 de mayo. Una amenazante armada de 850 naves, entre las que había destructores, cruceros, grúas, yates, botes pesqueros y lanchas, zarpó de Inglaterra hacia la zona de conflicto. Algunos civiles operaron las embarcaciones menores. En los siguientes 9 días, bajo un feroz combate aéreo y terrestre, esta improvisada flota, logró rescatar a los ejércitos aliados.

    La evacuación de Dunkirk fue un asombroso logro militar, pero Churchill dijo: “Las guerras no se ganan con evacuaciones”. Enfrentándose con un poco preparado ejército y un confundido gobierno francés, los alemanes continuaron su ataque contra Francia y el 14 de junio, entró a París. Una semana después Francia firmó un armisticio con Alemania.

    En los términos de este documento, los alemanes ocuparon todo el norte de Francia y el litoral del Atlántico hasta la frontera con España. Al sur de Francia, los nazis establecieron un gobierno títere en la ciudad de Vichy bajo el Mariscal Henri Pétain. Pétain en el llamado Gobierno de Vichy colaboraba con los alemanes. Muchos ciudadanos franceses, por su lado, continuaron la lucha por la libertad. En Gran Bretaña, De Gaulle organizó el Gobierno Libre Francés, mientras en Francia, muchos se unían a la Resistencia Francesa, un movimiento clandestino que se oponía a la ocupación alemana.

    La Batalla de Inglaterra

    Todo lo que se interponía entre Hitler y la dominación del occidente de Europa por los alemanes eran Winston Churchill y la determinación del pueblo británico. Hitler esperaba que GB buscaría la paz con Alemania, pero subestimó la firmeza de los ingleses. Sola y parcialmente preparada, GB se enfrentó a la más poderosa maquinaria militar que el mundo hubiera visto.

    El 13 de mayo de 1940, Chuchill dio su primer discurso ante la Casa de los Comunes. Les dijo que no tenía “nada que ofrecer más que sangre, sudor y lágrimas”. Terminó su intervención con estas palabras:

    “¿Me preguntan que cuál es mi política? Yo les digo: es pelear la guerra por mar, por tierra y por aire, con todo el poder y con toda la fuerza que Dios pueda darnos. Pelear la guerra contra una tiranía monstruosa, que nunca había antes aparecido en el oscuro y lamentable catálogo de crímenes de la humanidad. Esa es nuestra política. ¿Me preguntan que cuál es nuestra meta? Yo les puedo contestar con una palabra: Victoria; victoria a toda costa, victoria a pesar del terror, victoria sin importar cuan arduo e interminable sea el camino, ya que sin victoria no hay supervivencia.”

    Inmediatamente después de que Francia cayera, Hitler empezó a hacer planes para invadir GB y el Alto Comando Alemán pronto se dio cuenta de que la invasión dependía de que ganaran la supremacía aérea sobre el Canal Inglés y de que destruyeran las pistas de aterrizaje inglesas y las industrias vitales. Para alcanzar esta meta, la Luftwaffe comenzó a bombardear las costas del sur de GB a principios de agosto de 1940. Los bombardeos dañaron cuatro fábricas de aviones y cinco campos aéreos de la RAF (Royal Air Force), pero los aviones ingleses conocidos como Hurricanes y Spitfires derribaron 75 aviones alemanes. Desde entonces Goering enfocó sus ataques en la RAF. Del 24 de agosto al 6 de septiembre, Goering mandó más de 1000 aviones diarios. La RAF perdió 466 artilleros y 103 pilotos, pero causó muchas más bajas a los alemanes.

    Buscando mejorar, la Luftwaffe cambió una vez más de táctica, sustituyendo sus ataques por bombardeos nocturnos masivos en Londres. Por 57 noches consecutivas, del 7 de septiembre al 3 de noviembre, los bombarderos alemanes deshicieron Londres con sus grandes blitz, series de bombardeos aéreos. En una sola noche, la Luftwaffe tiró 70,000 bombas en la capital británica. La devastación fue enorme, mató e hirió a miles de civiles, dañando el sistema eléctrico de la ciudad y destruyendo edificios, carreteras y vías férreas. Sin embargo, no lograron menguar el ánimo de la población británica.

    La Luftwaffe nunca ganó la supremacía aérea sobre GB. Mientras sufría fuertes pérdidas, la RAF derribó más de 1,700 aeronaves germanas durante la Batalla de Inglaterra y, al hacerlo, bloqueó la invasión de Hitler. Churchill hablaba por todo su pueblo cuando dijo acerca de los pilotos de la RAF: “Nunca en la historia de los conflictos humanos se le ha debido tanto a tan pocos”.

    Cooperación Anglo-Americana

    A través de las primeras etapas de la guerra, los EU habían expresado su intención de permanecer neutrales. La opinión pública estaba dividida acerca de la guerra, ya que algunos americanos creían que EU debían entrar al conflicto para ayudar a derrotar al fascismo y otros que la nación permaneciera fuera a como diera lugar. Incluso antes de que comenzara la pelea los miembros aislacionistas del Congreso de EU propuesto leyes para evitar el involucramiento del país en a guerra. Las Actas de Neutralidad, aprobadas en 1937 después de que Mussolini atacó Etiopía, prohibía envíos de armas, préstamos y créditos a las naciones beligerantes. Después de que comenzara la Guerra Civil Española, el Congreso también prohibió la exportación de municiones o armamentos “para el uso de cualquiera de los bandos opuestos en España”.

    El presidente Roosevelt estaba en desacuerdo con los aislacionistas. Estaba convencido de que Alemania ponía en peligro la seguridad estadounidense y tenía que ser detenida. También se daba cuenta de que GB y Francia no podrían detener a Hitler sin ayuda. A través de su campaña electoral hacia la presidencia, Roosevelt trató de convencer a la opinión pública nacional. Mientras escuchaban las noticias de las agresiones alemanas, los estadounidenses se iban haciendo más empáticos con la causa británica.

    Después de Dunkirk, Churchill apeló a los EU para pedirles ayuda. Roosevelt le dio a los ingleses, 50 viejos destructores de la armada norteamericana a cambio del derecho a tener bases norteamericanas en Newfoundland, Bermuda y las Indias Occidentales Británicas. Churchill reconoció el significado de este gesto y escribió : “Marcó la transformación de EU de un país neutral a uno `no beligerante'”.

    Roosevelt también convenció al Congreso que la política de cash-and-carry, un programa en que GB cambiaba efectivo por provisiones que necesitaba desesperadamente, le permitía a EU abastecer a GB sin perder la neutralidad americana. Durante 1940, esta política le permitió a los británicos importar comida y armamento de EU: pagaban en efectivo y transportaban los bienes adquiridos en sus propios barcos.

    Pero el costo de la guerra agotó los recursos monetarios ingleses. GB pidió 12,000 aviones a los EU en 1940, pero no pudo pagárselos. A petición de Roosevelt, el Congreso aprobó la política de lend-lease, en que se autorizaba al presidente prestar equipo militar a un país cuya defensa era vital para la seguridad nacional de EU.

    EL 9 de agosto de 1941, Churchill se reunió con Roosevelt en un buque de guerra en las costas de Newfoundland para discutir las metas que había que perseguir en la guerra. Los líderes presentaron una declaración conjunta que llegó a conocerse como Carta del Atlántico. La declaración sentaba varios principios como el libre comercio y el derecho de los pueblos a elegir su propio gobierno, pero también llamaba a la “destrucción final de la tiranía nazi”. Así, aunque los EU seguían siendo neutrales, la carta no escatimaba palabras para presentar a Alemania un reto que los nazis no podían ignorar.

    Europa Oriental y África

    Mientras Hitler conquistaba la parte occidental de Europa, Mussolini soñaba con construir un imperio mediterráneo para Italia. El 10 de junio de 1940, cuatro días antes de la rendición de París ante los alemanes, Mussolini le declaró la guerra a Francia y GB. Los ejércitos italianos en Libia y África Oriental Italiana se aprestaban para atacar la fuerzas británicas que cuidaban Egipto y Sudán, pero todo el verano Mussolini no hizo más que esperar.

    Los británicos, sin embargo, no fueron tan cuidadosos. Aunque aquellos los superaban numéricamente, atacaron a los italianos el 9 de diciembre. En las siguientes semanas anotaron victoria tras victoria contra los itálicos estacionados en toda la costa norte de Libia. Para mediados de 1941, los británicos sólo tenían que tomar Trípoli para sacar a los fascistas del norte de África. En este punto Churchill dirigió al comandante de la Fuerza del Desierto Occidental a que detuviera el avance. Dejando a su comandante con un ejército mínimo, Churchill mandó al resto de las tropas británicas a Grecia a detener el avance por el sudeste de Europa que ya había azotado a Rumania, Bulgaria y Hungría.

    Fue una fatal decisión. Las fuerzas alemanas arrasaron Yugoslavia e invadieron Grecia en abril de 1941, forzando a los británicos a repetir la maniobra de Dunkirk. Aunque la mayoría de las tropas inglesas pudieron escapar por mar, se quedaron atrás sus tanques y 12,000 hombres.

    Mientras tanto, Hitler envió a Erwin Rommel, un brillante general que había guiado a la 7a división de panzers en Francia, para que tomara el mando de una tropa de tanques en Libia y rescatara a los italianos. Para el 11 de abril , Rommel había empujado a los británicos hasta el extremo norte de Libia, salvo por una pequeña fuerza que quedaba en Tobruk.

    A los ingleses les fue mucho mejor en África Oriental Italiana. En febrero de 1941, dejaron Kenya para invadir la Somalia Italiana. Al mismo tiempo, tropas británicas de Sudán invadieron Etiopía. Para mayo, los ingleses habían prevalecido en ambos lugares y Mussolini había perdido su imperio africano.

    Analicen

    • ¿Qué efecto creen que pudieron tener las pérdidas alemanas en la campaña de Noruega sobre las intenciones de Alemania para invadir GB?

    • ¿Qué errores cometieron los líderes militares franceses para llevarles a la caída de Francia?

    • ¿Cómo cambió EU de una política aislacionista a otra en que apoyaba abiertamente a los británicos en su esfuerzo bélico?

    3. Un conflicto global

    En la primavera de 1941, GB se enfrentaba sola a Alemania. Como resultado de su ofensiva, Alemania ahora controlaba casi toda Europa occidental. Entre los países que controlaba estaban Austria, Noruega, Dinamarca, Bélgica, Holanda, Francia, Rumania, Bulgaria, Hungría, Yugoslavia y Grecia. En África, Rommel había logrado expulsar a los británicos y tomar el control de Libia, pero al oriente del continente negro, los ingleses habían derrotado a los italianos y tomado Somalia y Etiopía.

    En Asia, mientras tanto, los japoneses tenían Manchuria y controlaban gran parte de China. Las Filipinas y Australia y los países del sudeste asiático se preparaban para una inminente invasión japonesa.

    Para finales de 1941, la guerra expansiva apuntaba a volverse más amplia. Los eventos que comenzaron en julio arrastraron a otras dos potencias mayúsculas al conflicto: EU y la URSS.

    La invasión de la Unión Soviética

    Al fallar en su intento por derrotar a GB, Hitler volteó su mirada hacia la URSS. Sólo con conquistar la vasta estepa rusa, Hitler tendría todo el “espacio vital” que tanto quería para el futuro de los alemanes. También ambicionaba el trigo de Ucrania y las reservas petroleras del Cáucaso.

    El 22 de junio de 1941, Hitler lanzó un ataque masivo contra la URSS. Pese a las advertencias inglesas y la colocación de las enormes tropas alemanas a lo largo de la frontera, el ataque tomó por sorpresa a Stalin. En los primeros días de lucha, los alemanes destruyeron la mayor parte de la fuerza aérea soviética, inutilizaron miles de tanques y capturaron a medio millón de soldados. Conforme las tropas alemanas avanzaban hacia el interior de la URSS, Stalin apeló a su pueblo para resistir la invasión y recurrió a la vieja estrategia de tierra quemada. Si los alemanes forzaban al Ejército Rojo a retirarse, Stalin ordenaba a los ciudadanos soviéticos que destruyeran cuanto pudiera ser de ayuda para los invasores.

    Para noviembre de 1941, los ejércitos alemanes habían hecho retroceder a los soviéticos 600 millas (960 km) hacia el interior del territorio, ya muy cerca de Moscú. Además, controlaban el 40% de la población, habían capturado Kiev -cuna del imperio ruso- y estaban por comenzar el sitio de Leningrado, y aún así, los soviéticos se negaban a rendirse. Los jóvenes soldados socialistas salían al combate diciéndose a sí mismos: “Detrás de nosotros está Moscú, no hay hacia dónde más huir”. Los alemanes no sólo se encontraron con una firme resistencia , sino también con otro formidable obstáculo: el invierno ruso. Un soldado alemán describe la situación:

    “No teníamos guantes. No teníamos botas de invierno. No teníamos ningún equipo con qué combatir o resistir el frío…. Perdimos una considerable parte de nuestro equipaje… Debido al fría muchos murieron de congelación, y no teníamos los suficientes pertrechos, o al menos lo más primitivo para pelear…. Las armas ya no disparaban. Incluso nuestros aparatos inalámbricos dejaron de servir porque las baterías estaban completamente hechas hielo”.

    El 1 de diciembre de 1941, las tropas alemanas comenzaron el asalto de Moscú, y en un sólo día tuvieron el Kremlin ante sus ojos, pero eso fue lo más lejos que llegaron. Cuando todo parecía perdido, los soviéticos orquestaron una impresionante contraofensiva y obligaron a los alemanes a retirarse.

    El régimen nazi

    Hitler quería conquistar la URSS como parte de un plan para crear un “Nuevo Orden” en Europa. En el nuevo mundo que Hitler vislumbraba, los nazis gobernarían a Europa y explotarían sus recursos. Además, esclavizarían a los pueblos conquistados forzándolos a trabajar para la “raza superior”, los nazis, simultáneamente exterminarían a los “elementos indeseables” como los judíos y los eslavos. La conquista haría sus sueños realidad.

    Las políticas nazis. Los nazis comenzaron a implementar el plan de Hitler saqueando los países ocupados. Goering instruía a sus subordinados: “Cuando encuentren algo que pueda ser necesario para el pueblo alemán, deben perseguirlo como lobos sanguinarios. Debe ser arrebatado a su dueño y llevado a Alemania.” Los nazis robaron objetos de arte, materias primas y maquinarias para las fábricas. Al mismo tiempo, arrastraron a millones de personas a los campos de trabajos forzados y de concentración, donde masacraron a millones más.

    Entre 1939 y 1944, los alemanes deportaron a más de 7 millones y medio de personas a Alemania y las pusieron a trabajar en las fábricas, minas y campos. En flagrante violación a los Tratados de la Convención Ginebra y la Ley Internacional, pusieron a los prisioneros de guerra a trabajar en la fábricas de armamento dándoles de comer sólo lo necesario para medio sobrevivir. De los prisioneros rusos capturados en la guerra, dos millones murieron de hambre y enfermedad.

    El Holocausto. Hubo, incluso más horrores. En julio de 1941, Goering ordenó a Reinhard Heydrich, jefe del Servicio de Seguridad Alemán (S.S.) que “llevara a cabo preparativos con el fin de llevar a cabo… una solución final a la cuestión judía en Europa”, lo cual significaba su exterminio total.

    Durante los siguientes cuatro años la S.S. acorralaba a los judíos en grupos de cientos o miles y los mandaba a campos de concentración como Dachau y Auschwitz en Alemania y Europa Oriental. Aquellos que no trabajaban como esclavos eran asesinados a balazos o envenenados en la cámara de gas.

    En conjunto, los nazis asesinaron a más de seis millones de judíos durante la guerra. A esta destrucción masiva del pueblo judío se le conoció como El Holocausto. Otros seis millones de personas entre los que habían gitanos, polacos y eslavos, también fueron asesinados a manos de los nazis. Aunque éstos ejercían un control casi total en la vida de los países conquistados, sí llegaban a encontrar oposición. Muchas personas en estas naciones se reunían en movimientos de resistencia clandestinos para cometer actos de sabotaje a los nazis como les fuera posible.

    La Expansión Japonesa.

    Tras adueñarse de gran parte de China en los años 30, Japón cambio su atención hacia las colonias europeas en este y sudeste asiático debido a sus riquezas en materias primas. Aprovechándose de la ofensiva de Hitler en Europa, los japoneses adquirieron muchos de estos territorios. El colapso de Francia y los Países Bajos dejó a la Indochina francesa y a las Indias Orientales Holandesas virtualmente indefensas. Y cuando los alemanes amenazaron con invadir a GB, los británicos retiraron sus flotas de Singapur, dejándola libre para ser atacada.

    En julio de 1940, el gobierno japonés anunció su plan de crear “un nuevo orden en todo Oriente” proclamando “un Asia para los asiáticos”, Japón propuso establecer una esfera de co-prosperidad, y apeló a los asiáticos que quisieran liberar a sus territorios del reinado europeo. Primero, pidió permiso a Francia para construir campos aéreos y bases militares en el norte de Indochina. Una vez que lo consiguió, Japón invadió la provincia de Tonkin, al sur de este país. Los EU respondieron poniendo un embargo a la venta de hierro para Japón, razón por la cual Japón firmó el Pacto Tripartito con Alemania e Italia, el 27 de septiembre de 1940. Bajo este pacto, los tres poderes afirmaron el derecho de cada nación de “recibir el espacio que merecen” y juraron cooperar para alcanzar esta meta y para acudir en ayuda mutua si uno era atacado.

    Pearl Harbor.

    Cuando los japoneses invadieron el sur de Indochina, el 24 de julio de 1941, el presidente Roosevelt exigió que se retiraran no sólo de este país, sino también de China. Para respaldar estas demandas, el Congreso realizó un embargo petrolero y congeló toda las inversiones japonesas en los Estados Unidos. Las negociaciones con el gobierno de Japón duraron todo el invierno y el otoño.

    El gobierno nipón decidió declarar la guerra a Estados Unidos porqué creía que se interponían en sus planes de expansión hacia el Oriente pero para derrotar a las fuerzas militares americanas, los líderes japoneses sabían que debían destruir a su flota en el Pacífico, establecida en Pearl Harbor, Hawaii. Aunque muchos creían que esta base estaba a salvo de cualquier ataque, el almirante Isoroku Yamamoto, convenció a los líderes japoneses que algunos bombardeos que despegaran de portaaviones y estuvieran equipados con los nuevos torpedos diseñados para ataques en aguas poco profundas, podían producir un ataque sorpresa contra Pearl Harbor.

    En noviembre de 1941, el emperador japonés Hirohito dio la luz verde para ataque. Temía que si se negaba Japón caería en una guerra civil. Mientras tanto las negociaciones con EU se habían terminado. Para Roosevelt y sus consejeros, Japón estaba sediento de sangre, por lo que decidieron mandar todos los cargueros y aviones militares de Pearl Harbor a defender Filipinas, Malasia y Borneo. En la mañana del 7 de diciembre, inició el ataque contra la base naval, y en escasos 25 minutos fueron hundidos o dañados los buques Arizona, Utah, Oklahoma, West Virginia y California. El éxito japonés fue rotundo, pues hundieron 19 barcos americanos, destruyeron 188 aviones, mataron a 2 400 personas e hirieron a 1 100 (bonita manera de medir el “éxito” ¿no?). Al día siguiente, el Congreso y el Presidente le declararon la guerra a Japón.

    Los Aliados.

    Los EU ahora estaban en la guerra contra Japón, y con ello, también contra Alemania e Italia. Contando sólo con la ayuda de GB. Aunque existía desconfianza entre las democracias occidentales y la URSS, tuvieron que poner a un lado sus diferencias, para derrotar a su enemigo común. Stalin firmó la carta del Atlántico y acordó no hacer acuerdo de paz por separado con los poderes del EJE (como lo había hecho Lenin durante la PGM, ¿recuerdan?)

    Para ese momento Leningrado estaba bajo control alemán. Stalin pidió a la aliados que abrieran “un segundo frente” en Europa los más pronto posible, con el fin de dificultar la acción del ejército hitleriano.

    Aunque el presidente Roosevelt estaba a favor de esa idea, Churchill se oponía pues sabía que GB no podía mantener esa operación.

    4. Los Momentos Cruciales.

    A principios de 1942, los aliados iban perdiendo, pues Japón casi había controlado el océano Pacífico, Hong Kong y Malasia, Rommel controlaba una gran parte del norte de Africa y los alemanes se extendían por la URSS, sin embargo, pronto la marea cambiaría a favor de los aliados.

    Batallas.

    Incluso antes de que EU mandara pertrechos a GB, los submarinos alemanes amenazaban estos embarcos y ya habían hundido 114 barcos aliados y neutrales. Para empeorar las cosas en mayo de 1941, los barcos Bismarck y Prinz Eugene entraron a la batalla. El día 23 de mayo, los aliados encontraron estos dos navíos en el estrecho de Dinamarca, entre Islandia y Groenlandia y abrieron fuego. En la batalla, fue hundido el crucero Hood y el Bismarck pudo escapar. Tres días después 8 torpedos lograron finalmente hundirlo, lo cual significó el fin de los esfuerzos alemanes para ganar la batalla del Atlántico con otra cosa que no fueron submarinos.

    Algunos meses después, la RAF bombardeo Berlín por primera vez, esto marco el inicio de una misión consistente en destruir fábricas, refinerías de petróleo, vías férreas y ciudades enteras de Alemania.

    La Ofensiva Soviética.

    En julio de 1942, todo parecía indicar que la URSS perdería la guerra, pues los alemanes ya estaban cerca de Stalingrado, mientras Churchill se negaba aceptar la propuesta del segundo frente. El 22 de agosto, los alemanes atacaron Stalingrado y ya que llevaba ese nombre en honor a Stalin perder la ciudad hubiera devastado los ánimos soviéticos. Así como Hitler estaba decidido a invadir la ciudad, Stalin ordenó que fuera defendida a costa de lo que fuera. Los soviéticos cortaron el suministro a los tropas alemanas y el invierno estuvo de su lado, y aunque Hitler se rehusaba a retroceder, en febrero de 1943, los alemanes se dieron por vencidos.(imagínense el berrinche que hizo)

    La Guerra del Desierto.

    En la primavera de 1942, el panorama se veía lúgubre para los aliados en África, ya que Rommel los tenía acorralados, sin embargo, a finales de mayo el Gral. Bernard Montgomery logró derrotar al zorro del desierto, en El Alamein, logrando tomar para los aliados la ciudad de Tripolí, capital de Libia. Al poco tiempo también fueron recuperados Marruecos y Argelia, pese a que el gobierno francés de Vichy les opuso gran resistencia. Para terminar la batalla en esta zona, el comandante aliado Dwyght D. Eisenhower (quien después se convierte en presidente de los E.U) llevó a cabo un trato con el almirante Francois Darlan, con el cual se firmó una armisticio en que el gobierno francés en el exilio, dirigido por Charles DeGaulle, pudo unirse a los aliados en África. Cuando Rommel, voló a Berlín para avisarle a Hitler que la situación era desesperada, el dictador nazi le prohibió regresar a Africa. Pese a que Hitler, envió al general Von Arnim, como nuevo comandante de las fuerzas alemanas en Túnez, éste tuvo que rendirse y los aliados recuperaron el control del norte de Africa.

    La invasión de Italia

    A principios de 1943, los líderes norteamericanos y británicos se reunieron en Casablanca (Marruecos), {incluso hay una película con el mismo nombre en el que además de una tórrida historia de amor, se observa la presencia de tropas alemanas}, para discutir su siguiente jugada. Debido a que querían asegurar las comunicaciones en el Mediterráneo e intensificar la presión sobre Italia, decidieron invadir Sicilia.

    Bajo el mando del Gral. Eisenhower, los aliados inciaron el ataque por mar y tierra en julio de 1943. Encontraron algo de resistencia pero lograron acorralar a los alemanes en Messina, al noreste de la isla. En 7 días, casi 40,000 alemanes y 70,000 tropas huyeron hacia Italia.

    La conquista de Italia dio pie a la rápida caída de Mussolini. El 25 de julio, el rey Víctor Manuel III (nieto del de la Unificación, ¿se acuerdan?) arrestó y depuso al Duce. El nuevo Primer Ministro, el Mariscal Pietro Badoglio disolvió el partido fascista y el 3 de septiembre firmó un acta secreta de rendición.

    Ese mismo día, las fuerzas aliadas cruzaron el estrecho de Messina y desembarcaron en la península, en Calabria. La noticia de la rendición incondicional de Badoglio agarró a los alemanes por sorpresa, pero lograron recuperarse y tomar Roma dos días después. Replegaron al rey y a Badoglio hacia el sur, rescataron a Mussolini y lo pusieron al mando de Italia del Norte.

    En lo que quedaba de 1943 y principios de 1944, los aliados lucharon a lo largo de la península. Aunque las tropas aliadas lograron progresos no pudieron penetrar las defensas alemanas en Monte Cassino, un monasterio del siglo XVI localizado en la cima de una montaña que dominaba la carretera a Roma. Sólo lograron vencerlos en mayo de 1944 y un mes después, el 4 de junio, los Aliados entraron a Roma.

    La Guerra del Pacífico

    Mientras la guerra destrozaba Europa, los japoneses tenían gran éxito en Asia, capturando Malasia, Singapur y Filipinas. Los Aliados sólo habían logrado triunfar en el mar. En mayo de 1942, en la Batalla del Mar de Coral, lograron anotarse una victoria y en junio, en la Batalla de Midway, los americanos derrotaron a los japoneses, acabando con su supremacía naval en el Pacífico.

    A continuación lanzaron una ofensiva en Guadacanal a principios de Agosto. Mientras las tropas del Gral. Douglas McArthur atacaban en tierra japonesa, las fuerzas navales del Gral. Chester W. Nimitz los actuaban por mar. Finalmente los Aliados vencieron y Guadacanal fue la primera de una serie de batallas insulares que les abrieron el paso hacia Japón, a quien cortarían el paso de víveres y demás recursos para desgastarlo.

    En 1943 el gobierno japonés ordenó a sus pilotos que “murieran por su patria”; estos pilotos, conocidos como kamikazes se ofrecían como voluntarios en misiones suicidas, estrellando sus aviones contra los barcos y bases aliados como si fueran bombas, cuando eran derribados. Los japoneses estaban lejos de querer rendirse.

    Analicen

    • ¿Cuál es la importancia de la Batalla de Stalingrado?

    • ¿Por qué Stalin presionaba a los Aliados para que crearan un “segundo frente”?

    • ¿Cómo contribuyeron las decisiones de Hitler a la derrota alemana en Stalingrado y Norte de África?

    5. Las Victorias Aliadas

    En una conferencia en Washington, D.C., en mayo de 1943, Roosevelt y Churchill decidieron que los Aliados invadirían Normandía, una provincia del noroeste de Francia en el Canal Inglés, durante la siguiente primavera. Cuando Stalin, Roosevelt y Churchill se reunieron en Teherán, Irán, en noviembre de ese año, el líder soviético supo que los Aliados al fin abrirían el famoso segundo frente en Europa. Prometió iniciar la ofensiva soviética en el frente oriental al mismo tiempo que Francia era invadida.

    El Día D

    Ninguna otra ofensiva fue planeada con tanto cuidado como la Operación Overlord, el plan aliado para desembarcar en Francia. Bajo la dirección de Eisenhower, los aliados armaron una fuerza de 150,000 soldados, 5,000 barcos y 11,000 aviones en el sur de Inglaterra a principios de 1944, para preparar la invasión. Aunque los alemanes esperaban ser invadidos, no se imaginaban cómo, cuándo y dónde, así que esparcieron sus fuerzas por toda la costa francesa en el Canal.

    Los aliados seleccionaron el 5 de junio como Día D, cuando iniciaría el ataque, pero el pésimo clima hizo que se pospusiera 24 horas. Finalmente, el 6 de junio, enormes convoyes navegaron desde la Isla de Wight a la costa de Normandía. Los bombarderos de la RAF atacaron las casamatas alemanas de la línea costera y a media noche 3 divisiones aéreas se lanzaron en paracaídas en Francia para ayudar en el ataque por mar. Al amanecer, equipos de aterrizaje cargados con infantería, tanques y otras armas, se movieron hacia la costa mientras los destructores y barcos de guerra acribillaban las playas. Entonces la infantería llegó a tierra.

    Pese a la confusión en la pelea y la fuerte resistencia alemana, la invasión fue un éxito. Los Aliados tenían ahora un enclave en Europa desde el cual lanzarían un efectivo ataque contra Alemania. A principios de julio de 1944, más de un millón de tropas y cantidades industriales de pertrechos llegaron al norte de Francia.

    El 25 de julio los americanos rompieron la línea enemiga. Para principios de agosto, el comandante americano Gral. George Patton y sus fuerzas iban conquistando la campiña del norte de Francia. Al mismo tiempo, el Gral. De Gaulle ordenó a las fuerzas de la Francia Libre que avanzaran sobre París mientras los miembros de la Resistencia se sublevaban contra la ocupación alemana. El 25 de agosto de 1944, De Gaulle entró a París por primera vez en cuatro años.

    Victoria sobre Alemania

    Meses antes de que los Aliados invadieran Normandía, el Ejército Rojo ya avanzaba contra Alemania por el Este, recuperando una ciudad tras otra. En enero de 1944, finalmente rompieron el sitio de Leningrado tras 890 días, más de 800,000 habitantes de la ciudad habían muerto de frío, hambre o durante los bombardeos alemanes. En julio liberaron Crimea y Urcrania y cruzaron la frontera polaca y en poco tiempo recuperaron Varsovia, no sin que antes los alemanes asesinaran a más de 250,000 polacos y destruyeran la ciudad como represalia. Debido a que la resistencia polaca era anticomunista, Stalin se negó a ayudarlos y tampoco permitió que los británicos les llevaran provisiones. Sus acciones amargaron a los polacos en su contra y renovaron las sospechas del Occidente respecto a las intenciones de Stalin de conquistar Europa oriental.

    Mientras los soviéticos avanzaban por allá, los Aliados atacaron Alemania en septiembre de 1944. Pese a los bombardeos aliados en el país, la mayoría de los alemanes seguían fieles a Hitler, pero algunos altos jefes militares ya fraguaban una resistencia en su contra.

    Dos meses antes, algunos de sus generales habían hecho una conspiración para matarlo. El Coronel Klaus von Stauffenberg colocó una bomba bajo la mesa de conferencias de la “Guarida del Lobo”, el cuartel general de Hitler en Prusia Oriental. Aunque la bomba explotó a pocos metros del führer, éste logro salir ileso del atentado.

    Hitler creía que, pese a la inminente victoria aliada, un ataque sorpresa podría revertir el avance de sus enemigos, así que lanzó una última y desesperada ofensiva en diciembre de 1944. En la famosa Batalla del Bulge, los alemanes atacaron el centro de las fuerzas americanas creando un “amontonamiento” en las líneas aliadas. Los Aliados finalmente atraparon a los alemanes en Bastogne, Bélgica, y en marzo de 1945, atacaron por el Río Rhin, la mejor defensa natural de los aliados. En abril alcanzaron el río Elbe y se encontraron con las tropas soviéticas en Torgau.

    El 7 de mayo de 1945 los alemanes se rindieron incondicionalmente. Al día siguiente se proclamó el Día V-E (Victoria en Europa). La guerra, así como los gobiernos fascistas de Mussolini y Hitler habían terminado. Los partisanos italianos mataron a Mussolini y Hitler se suicidó, en Berlín, en su bunker (fortaleza subterránea) junto con su amante Eva Braun, con quien se había casado horas antes.

    Yalta y Potsdam

    En febrero de 1945, Roosevetl, Stalin y Churchill y sus consejeros se reunieron en Yalta, un balneario ubicado en la península de Crimea, en el Mar Muerto. Dado que ya era claro el final de la guerra, los participantes discutieron asuntos referentes a la postguerra europea. Los líderes aliados acordaron dividir Alemania, así como su capital, Berlín, en cuatro zonas que GB, EU, Francia y la URSS ocuparían y administrarían. También acordaron “desarmar y desmantelar todas las fuerzas armadas alemanas.. destruir y retirar todo armamento militar… llevar a todos los criminales de guerra germanos a un juicio justo donde recibieran castigo… y eliminar al partido nazi”.

    Ya que Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt temían que Stalin buscara imponer gobiernos comunistas en Europa, lo presionaron para llevar a cabo elecciones en los países ocupados por la URSS. A cambio, le dieron la parte oriental de Polonia. Los líderes occidentales anhelaban que Stalin le declarara también la guerra a Japón pues temían que, si no les ayudaba, la guerra del Pacífico duraría al menos dos años más. Stalin acordó entrar, pero pidió las Islas Kuriles y la parte sur de la Isla de Sakhalin..

    Seis meses después, los Aliados se reunieron otra vez en Potsdam, Alemania pero esta vez, algunos de los participantes claves habían cambiado. Después de que Roosevelt murió en abril, Harry Truman le sucedió como presidente. Y, aunque Churchill estuvo ahí para la inauguración, el Partido Conservador perdió las elecciones y Clement Attlee, del Partido Laborista, los sustituyó como Primer Ministro a la mitad de la Conferencia. La atmósfera en Potsdam fue muy diferente a la de Yalta. Pese a que los Aliados tenían planes para ocupar Alemania y lanzar un ultimátum contra Japón, pidiéndole su rendición incondicional, más asuntos llenaron la agenda de la discusión. Nuevas tensiones sobre el futuro del continente europeo comenzaron a fragmentar la alianza entre estos que habían sido compañeros en la guerra.

    Victoria sobre Japón

    Para principios del verano de 1945, estaba claro que la victoria aliada sobre Japón era inevitable. Los aviones americanos habían bombardeado las ciudades japonesas desde finales de 1944. En octubre, en la Batalla del Golfo de Leyte, en las Filipinas, Japón perdió lo poco que quedaba de su poder naval.

    Sin embargo siguieron peleando. A comienzos de 1945 las tropas americanas y japonesas se enfrentaron en la más feroz batalla de la campaña del Pacífico buscando el control de dos islas: Iwo Jima y Okinawa. Pese a la fuerte resistencia, los japoneses fueron derrotados en ambos casos. Las victorias fueron sumamente importantes para los Aliados porque ahora podían controlar las bases aéreas más cercanas a Japón.

    El 26 de julio de 1945, los EU enviaron otro ultimátum a Japón exigiéndole la rendición incondicional. Cuando los japoneses se rehusaron, los americanos decidieron usar su nueva arma secreta -la bomba atómica- para apresurar el final de la guerra. Poco antes, el presidente Truman había escrito a su familia sobre la fatídica decisión:

    “Definitivamente lamento la necesidad de arrasar poblaciones enteras debido a la testarudez de los líderes de una nación y, para su información, no lo haré [usar la bomba] a menos que sea absolutamente necesario. Mi objetivo es salvar cuantas vidas americanas me sea posible…

    (¡¡Claro, y a los japoneses inocentes que se los llevara la fregada, total, ese no era su objetivo!!)

    El 6 de agosto de 1946, los americanos tiraron la primera bomba atómica construida para uso bélico, en Hiroshima, centro de la producción de municiones de Japón. La explosión devastó el 60% de la ciudad. Cuando los japoneses, aún así, se rehusaron a rendirse, los americanos tiraron otra bomba en la ciudad y puerto de Nagasaki. La bomba destruyó casi 5 kilómetros cuadrados sólo con la explosión. En total, acabaron con la vida de 200,000 japoneses en 3 días.

    Tras los bombardeos, el emperador japonés, Hirohito proclamó que “lo durable debe hacerse durar” y el 14 de agosto Japón se rindió. Truman declaró el de agosto como le Día V-J (Victoria en Japón). El 2 de septiembre se firmaron los acuerdos correspondientes y la guerra, al fin, terminó.

    Efectos de la Guerra

    La 2GM dejó enormes partes de Europa y Asia hechas añicos. El uso de nuevas armas destructivas convirtió a esta conflagración en la más sangrienta de la historia. Los Aliados detonaron miles de toneladas de bombas incendiarias y explosivas en Japón y Alemania. Los efectos fueron devastadores. En Tokio, solamente, un cuarto del área total de la ciudad (16 millas cuadradas) fue carbonizada y más de 267,000 edificios fueron destruidos.

    En Alemania, así mismo, los bombardeos hicieron daños irreparables. Para cuando la guerra terminó, los Aliados habían reducido las ciudades de Manheim, Frankfurt, Hanover, Kassel, Dresden y Berlín a escombros. Inglaterra, por su parte, tampoco se salvó, Los alemanes atacaron casi todas las ciudades principales del país con sus bombardeos, pero sin duda la más perjudicada fue Londres, las ciudades costeras, los puertos y los pueblos manufactureros del centro del país.

    Más de 70 millones de personas pelearon el al 2GM. Las bajas en la población militar y civil presentaban cifras alarmantes. La URSS perdió 22 millones de ciudadanos, Alemania casi 8 millones y Japón 2 millones. Además, murieron 6 millones de judíos, polacos, gitanos -entre otros- en campos de concentración. En total, se contaron 55 millones de muertes.

    Debido a la extensa destrucción, cerca de 12 millones de personas perdieron sus hogares al final de la guerra. Los alimentos, medicinas y ropa escaseaban. Un estudiante japonés recuerda la situación:

    “Cuando llegó el invierno estábamos en la miseria total. No teníamos ropa ni comida… Nos dijeron que fuéramos al campo y buscáramos comida donde pudiéramos. No había nada en Tokio”. Para millones de personas el sufrimiento y las penurias duró varios años después de que terminara el conflicto.

    Analicen

    • ¿Quién es Harry Truman?

    • ¿Por qué la Operación Overlord fue “inigualable” en la historia de la guerra?

    • ¿Por qué fue tan difícil para los alemanes pelear en la guerra después de la invasión de Normandía?

    • ¿Por qué crees que los Aliados decidieron dividir Alemania en cuatro sectores cuando terminó el conflicto?

    • La 2GM tuvo un costo enorme en cuanto a muertes y daños materiales, más que la 1GM. ¿Qué factores contribuyeron a que esta guerra fuera la más destructiva de la historia?

    Para mayores aclaraciones vean la primera secuencia de la película Saving private Ryan .

    “Último emperador” chino. No vivió en la Guerra del Opio, no se confundan, él duró en el trono hasta que Mao Tse Tung tomó el poder como líder del partido comunista chino.

    Ojo con sus clases de física: es el impulso que se mantiene en un movimiento constante (como el de un péndulo)

    ¿Por qué se llamará así el famoso “drink” preparado con Kalhua y leche evaporada?

    Igual que Lenin.

    ¡Acuérdense que no sólo se da en Italia!

    FARAH y BERENS, World History, the human experience, p. 775

    Ibídem, p. 776

    Región ubicada en la cuenca del río Rhin, por eso se llama así.

    Es decir, el Secretario de Relaciones Exteriores

    Es en este momento donde se sitúa la historia de La Novicia Rebelde o The Sound of Music con Julie Andrews.

    Nótese que los Sudetes no son personas, sino una región.

    ¡¡Si no saben qué significa, búsquenlo en el diccionario!!

    Es decir, que ahora el único gobierno válido es el ejército.

    Primer Ministro

    Zonas que había ganado con el Tratado de Brest-Litovsk, pero que perdió al terminar la 1GM.

    También conocido como Pacto Ribbentrop-Molotov, por los nombres de ministros los firmantes.

    Esta importante ciudad de la URSS se llamaba así en honor a Lenin, pero en épocas pasadas se había llamado San Petersburgo y posteriormente, en tiempos de Pedro el Grande, Petrogrado; pero se trata de la misma ciudad.

    “Phony war”

    Parlamento inglés

    Equivalente a la “adbicación” de un rey, pero en el caso de un presidente o primer ministro.

    ¡ Oh, tragedia, la heroína de la Primera Guerra ahora estaba sometida al control de la “nación humillada”!

    Curiosamente, así se llama el segundo tomo de “Cuando Hitler robó el conejo rosa”

    Ibídem, p. 781

    O Canal de la Mancha, que es el tramo de mar que está entre el continente y el archipiélago británico.

    Espero que sepan qué significa eso, si no, lléguenle al siempre sabio DICCIONARIO =)

    Ese es el argumento número 1 de los norteamericanos en cualquier conflicto: así se trate de una guerra civil en Timbuktú o Tangamandapio, siempre hay intereses norteamericanos que hay que salvaguardar o ciudadanos estadounidenses que quién sabe cómo fueron a dar ahí, pero que deben ser protegidos; ¿todo lo que pase en el mundo amenaza su seguridad?

    No eran ningunos samaritanos, se estaban haciendo ricos cobrándole al que necesita ayuda desesperadamente.

    O sea, todos los pueblos pueden elegir su gobierno, pero los alemanes no, porque ese gobierno no nos gusta. A ese sí tenemos nosotros el derecho de hacerlo pinole, pero él no, porque es diferente a mí y a mis ideas. ¡Cuánta justicia!

    Chequen su mapa de colonias africanas.

    Conocido como El Zorro del Desierto. Hay una película hecha en su honor que lleva por nombre el apodo de este afamado general, véanla en las vacaciones.

    Por favor no dejen de ver El Imperio del Sol, sobre la vida de un niño inglés que acaba en un campo de concentración japonés durante la guerra. Está genial. Y como dato cinéfilo, el protagonista, Christian Bale, es el que -ya más grande- sale como Laurie en Mujercitas, con Winona Ryder.

    ¿Les recuerda algo la Campaña de Rusia llevada a cabo por Napoleón?

    ¡No de taxis, monstruos! Averigüen qué es un SITIO en el sentido bélico.

    Ibídem. p.786

    Ojo con Los Hornos de Hitler

    Creo que significa “el guía” y es como se hacía llamar Mussolini; es el equivalente de “führer” en italiano.

    Ínsula = isla

    También hay una película con sus hazañas, por supuesto, se llama Patton

    Amontonamiento, en inglés

    Ejército antifascista en Italia. También hubieron partisanos en otros países como Yugoslavia, donde Tito era su líder.

    Goebbels, su ministro de propaganda, mostró su último gesto de fidelidad al suicidarse junto con su esposa al lado de Hitler, no sin antes asesinar a sus cuatro preciosos hijos envenenándolos con cianuro. Prefería verlos morir que saberlos humillados y perseguidos por los Aliados. Si quieren leer una novela excelente acerca de este evento con algunos toques de ficción, vayan a su Sanborns más cercano y cómprense el libro El Séptimo Secreto de Irwing Wallace, es un best seller buenísimo.

    Al fin obtuvo los puertos en el Pacífico que quería conseguir en la Guerra Ruso Japonesa.

    Ibídem, p. 798

    Sigo preguntándome ¿¡qué diablos quiso decir!?

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