Segunda Guerra Mundial

Causas del conflicto. Eje. Fascismo. Nazismo. Hitler. Operaciones militares. Operación Overlord. Stalingrado. Holocausto. Principales Personajes

  • Enviado por: Felix Garcia
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 65 páginas
publicidad

Índice

Pág.

  • Introducción....................................................................................................................3

  • Las causas de la Guerra..................................................................................................5

  • Orígenes del Fascismo y el Nacionalsocialismo............................................................9

  • La Segunda Guerra Mundial.........................................................................................16

  • La guerra en Europa...............................................................................................17

  • La guerra en África y los Balcanes........................................................................37

  • La guerra en el Pacífico.........................................................................................40

  • El fin de la Guerra.................................................................................................48

  • Batallas y campañas de la guerra..................................................................................49

  • El Holocausto................................................................................................................55

  • Ciudades arrasadas........................................................................................................60

  • La ONU y el Tercer Reich............................................................................................62

  • Personajes de la guerra..................................................................................................67

  • Introducción

    Comenzó en 1939 como un enfrentamiento bélico europeo entre Alemania y la coalición franco-británica, se extendió hasta afectar a la mayoría de las naciones del planeta y cuya conclusión en 1945 supuso el nacimiento de un nuevo orden mundial dominado por Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

    La II Guerra Mundial requirió la utilización de todos los recursos humanos y económicos de cada Estado y fue un conflicto único en los tiempos modernos por la violencia de los ataques lanzados contra la población civil y por el genocidio (el exterminio de judíos, gitanos, homosexuales y otros grupos) llevado a cabo por la Alemania nacionalsocialista (nazi) como un objetivo específico de la guerra. Los principales factores que determinaron su desenlace fueron la capacidad industrial y la cantidad de tropas. En los últimos momentos de la lucha se emplearon dos armas radicalmente nuevas: los cohetes de largo alcance y la bomba atómica. No obstante, el tipo de armamento empleado durante casi todo el enfrentamiento fue similar al de la I Guerra Mundial, aunque con ciertas mejoras. Las principales innovaciones se aplicaron a las aeronaves y a los carros de combate.

    Causas de la guerra

    Las causas de la guerra

    La situación después de la I Guerra Mundial

    El resultado de la I Guerra Mundial fue decepcionante para tres de las grandes potencias implicadas. Alemania, la gran derrotada, albergaba un profundo resentimiento por la pérdida de grandes áreas geográficas y por las indemnizaciones que debía pagar en función de las reparaciones de guerra impuestas por el Tratado de Versalles. Italia, una de las vencedoras, no recibió suficientes concesiones territoriales para compensar el coste de la guerra ni para ver cumplidas sus ambiciones. Japón, que se encontraba también en el bando aliado vencedor, vio frustrado su deseo de obtener mayores posesiones en Asia oriental.

    Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos alcanzaron, por su parte, los objetivos previstos en el conflicto iniciado en 1914. Habían logrado que Alemania limitara su potencial militar a una cifra determinada y reorganizaron Europa y el mundo según sus intereses. No obstante, los desacuerdos políticos entre Francia y Gran Bretaña durante el periodo de entreguerras (1918-1939) fueron frecuentes, y ambos países desconfiaban de su capacidad para mantener la paz. Estados Unidos, desengañado con sus aliados europeos, que no pagaron las deudas contraídas en la guerra, inició una política aislacionista.

    El fracaso de los esfuerzos de paz

    Durante la década de 1920 se llevaron a cabo varios intentos para lograr el establecimiento de una paz duradera. En primer lugar, en 1920 se constituyó la Sociedad de Naciones, un organismo internacional de arbitraje en el que los diferentes países podrían dirimir sus disputas. Los poderes de la Sociedad quedaban limitados a la persuasión y a varios grados de sanciones morales y económicas que los miembros eran libres de cumplir según su criterio. En la Conferencia de Washington (1921-1922), las principales potencias navales acordaron limitar el número de naves a una proporción establecida. Los Tratados de Locarno, firmados en esta ciudad suiza en una conferencia celebrada en 1925, garantizaban las fronteras franco-alemanas e incluían un acuerdo de arbitraje entre Alemania y Polonia. Durante la celebración del Pacto de París (1928), 63 naciones firmaron el Tratado para la Renuncia a la Guerra, también denominado Pacto Briand-Kellog, por el que renunciaron a la guerra como instrumento de sus respectivas políticas nacionales y se comprometieron a resolver los conflictos internacionales por medios pacíficos. Los países signatarios habían decidido de antemano no incluir las guerras de autodefensa en esta renuncia a los medios bélicos.

    La formación del Eje Roma-Berlín-Tokio

    El eje era una coalición de los países que se enfrentaron a las potencias aliadas durante la II Guerra Mundial. Este acuerdo se inició con la denominación de Eje Roma-Berlín de la Alemania nazi y de la Italia fascista, con el convenio establecido en 1936 entre Adolf Hitler y Benito Mussolini, y la alianza militar negociada en mayo de 1939. Japón se unió a la coalición en septiembre de 1940 —el denominado Pacto de Berlín— y poco después lo siguieron Bulgaria, Croacia, Hungría, Rumania y Eslovaquia. Asimismo, Dinamarca, Finlandia, España y los gobiernos projaponeses de Manchukuo y Nanjing de China se adhirieron al bloque como partidarios del Pacto Anti-Komintern firmado por Alemania y Japón en 1936. A finales de 1944, los miembros del Eje habían quedado reducidos a Alemania y Japón (junto con los gobiernos japoneses títere de Manchukuo y Nanjing) y los cuatro estados que estaban siendo invadidos por los aliados, a saber, Hungría, Croacia, Eslovaquia e Italia. El Eje se disolvió oficialmente el 8 de mayo de 1945 cuando los aliados ratificaron la rendición incondicional de Alemania.

    Adolf Hitler, Führer (líder) del Partido Nacionalsocialista Alemán, impregnó de racismo su movimiento fascista. Prometió cancelar el Tratado de Versalles y conseguir un mayor Lebensraum (en alemán, `espacio vital') para el pueblo alemán, un derecho que merecía, a su juicio, por pertenecer a una raza superior. La Gran Depresión que se produjo a comienzos de la década de 1930 afectó profundamente a Alemania. Los partidos moderados no llegaban a ningún acuerdo con respecto a las posibles soluciones, y un gran número de ciudadanos depositó su confianza especialmente en los nazis. Hitler fue nombrado canciller de Alemania en 1933 y se erigió en dictador tras una serie de maniobras políticas.

    Japón no adoptó un régimen fascista de forma oficial, pero la influyente posición de las Fuerzas Armadas en el seno del gobierno les permitió imponer un totalitarismo de características similares. Los militares japoneses se anticiparon a Hitler a la hora de desmantelar la situación mundial. Aprovecharon un pequeño enfrentamiento con tropas chinas en las proximidades de Mukden (actual Shenyang) en 1931 como pretexto para apoderarse de Manchuria, en donde constituyeron el Estado de Manchukuo en 1932. Asimismo, ocuparon entre 1937 y 1938 los principales puertos de China.

    Hitler, tras denunciar las cláusulas sobre desarme impuestas a Alemania por el Tratado de Versalles, organizar unas nuevas Fuerzas Aéreas y reimplantar el servicio militar, puso a prueba su nuevo armamento durante la Guerra Civil española (1936-1939), en la que participó en defensa de los militares rebeldes junto con las tropas italianas de Mussolini, que pasaron a apoyar a los insurrectos españoles después de haber conquistado Etiopía (1935-1936) en un breve conflicto armado. Los tratados firmados por Alemania, Italia y Japón (además de otros estados como Hungría, Rumania y Bulgaria por ejemplo) desde 1936, cuando los dos primeros países acordaron el primero de ellos, hasta 1941 (cuando Bulgaria se incorporó a los mismos) dieron como resultado la formación del Eje Roma-Berlín-Tokio.

    Orígenes del Fascismo y del Nacionalsocialismo

    El Fascismo

    El Fascismo es forma de totalitarismo del siglo XX que pretende la estricta reglamentación de la existencia nacional e individual de acuerdo con ideales nacionalistas y a menudo militaristas; los intereses contrapuestos se resuelven mediante la total subordinación al servicio del Estado y una lealtad incondicional a su líder. En contraste con los totalitarismos de izquierdas identificados con el comunismo, el fascismo basa sus ideas y formas en el conservadurismo extremo. Los regímenes fascistas se parecen a menudo a dictaduras —y a veces se transforman en ellas—, a gobiernos militares o a tiranías autoritarias, pero el fascismo en sí mismo se distingue de cualquiera de estos regímenes por ser de forma concentrada un movimiento político y una doctrina sustentados por partidos políticos al margen del poder.

    El fascismo hace hincapié en el nacionalismo, pero su llamamiento ha sido internacional. Surgió con fuerza por primera vez en distintos países entre 1919 y 1945, sobre todo en Italia, Alemania y España. En un sentido estricto, la palabra fascismo se aplica para referirse sólo al partido italiano que, en su origen, lo acuñó, pero se ha extendido para aplicarse a cualquier ideología política comparable. Del mismo modo, Japón soportó durante la década de 1930 un régimen militarista que presentaba fuertes características fascistas. Los regímenes fascistas también existieron en periodos variables de tiempo en muchos otros países. Incluso democracias liberales como las de Francia e Inglaterra tuvieron movimientos fascistas importantes durante las décadas de 1920 y 1930. Después de la derrota de las potencias del Eje Roma-Berlín-Tokyo en la II Guerra Mundial, el fascismo sufrió un largo eclipse, pero en los últimos tiempos ha reaparecido de forma más o menos abierta en las actuales democracias occidentales, sobre todo en Francia y en Italia.

    Orígenes

    El caso Dreyfus en Francia creó el primer movimiento fascista verdadero, al unir a los conservadores con los monárquicos y otros opositores al Gobierno republicano contra los herederos de los valores franceses revolucionarios de izquierdas que intentaban anular la condena por alta traición dictada contra el oficial judío Alfred Dreyfus. Charles Maurras creó el grupo político Acción Francesa, con un ala juvenil violenta llamada los Camelots du Roi y una ideología articulada por él mismo y por Barrès. El republicanismo dominó en Francia después del caso Dreyfus, pero Maurras y Barrès habían creado un modelo para futuros movimientos. La desarticulación económica después de la I Guerra Mundial y la amenaza del comunismo surgido de la Revolución Rusa de 1917, provocaron el resurgimiento del fascismo como una importante fuerza política. Fuertes sentimientos de agravio por la derrota, o por una victoria no recompensada de un modo conveniente, en la I Guerra Mundial, crearon el soporte para futuras aventuras militares. El fascismo consiguió apoyo en todos los sectores de la sociedad, pero con especial intensidad entre los miembros de la clase media que temían la amenaza de la revolución comunista, de los empresarios que tenían temores similares, de los veteranos licenciados que no habían conseguido adaptarse a la vida civil, y de violentos jóvenes descontentos.

    Fascismo italiano

    El término actual fascismo fue utilizado por primera vez por Benito Mussolini en 1919 y hacía referencia al antiguo símbolo romano del poder, los fasces, unos cuantos palos atados a un eje, que representaban la unidad cívica y la autoridad de los oficiales romanos para castigar a los delincuentes. Mussolini, el fundador del Partido Nacional Fascista italiano, inició su carrera política en las filas del Partido Socialista. En 1912, como director del principal periódico socialista italiano, Avanti!, se oponía tanto al capitalismo como al militarismo. En 1914, sin embargo, cambió de actitud pidiendo que Italia entrara en la I Guerra Mundial y se acercó a la derecha política. Influenciado por las teorías de Sorel y Nietzsche, glorificó la “acción” y la “vitalidad”. Tras la contienda, cuando diversas huelgas en las ciudades y en el campo, respaldadas por los socialistas, estallaron en toda Italia, Mussolini puso su movimiento al servicio de los empresarios conservadores y de los intereses de los propietarios de las tierras que, junto con la Iglesia católica de Roma y el Ejército, querían detener la “oleada roja”. El cambio de Mussolini le aportó el apoyo político y financiero que necesitaba y su considerable poder oratorio hizo el resto (al igual que Hitler en Alemania fue un demagogo dotado de una gran efectividad). Sus Fascios Italianos de Combate, creados en 1919 y llamados `Camisas Negras' a ejemplo de los `Camisas Rojas' del líder de la unificación italiana, Giuseppe Garibaldi, dieron fuerza efectiva al movimiento e implantaron la moda del estilo fascista paramilitar. En 1922, Mussolini se hizo con el control del gobierno italiano amenazando con un golpe de Estado si se rechazaban sus demandas. Al principio gobernó de manera constitucional encabezando una coalición de partidos, pronto se deshizo de los obstáculos que ponían freno a su autoridad e implantó una dictadura. Todos los partidos políticos, excepto el Partido Fascista, fueron prohibidos y Mussolini se convirtió en el Duce (el líder del partido). Se abolieron los sindicatos, las huelgas fueron prohibidas y los opositores políticos silenciados.

    El Nacionalsocialismo

    Movimiento político alemán que se constituyó en 1920 con la creación del Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo (Nationalsozialistiche Deutsche Arbeiter-Partei, o NSDAP), también denominado partido nazi. Su apogeo culminó con la proclamación del III Reich, el régimen totalitario alemán presidido entre 1933 y 1945 por Adolf Hitler.

    Origen y ascenso del nazismo

    El nacionalsocialismo (o nazismo) tenía muchos puntos en común con el fascismo. No obstante, sus raíces eran típicamente alemanas: el autoritarismo y la expansión militar propios de la herencia prusiana; la tradición romántica alemana que se oponía al racionalismo, el liberalismo y la democracia; diversas doctrinas racistas según las cuales los pueblos nórdicos —los llamados arios puros— no sólo eran físicamente superiores a otras razas, sino que también lo eran su cultura y moral; así como determinadas doctrinas filosóficas, especialmente las de Friedrich Nietzsche, que idealizaban al Estado o exaltaban el culto a los individuos superiores, a los que se eximía de acatar las limitaciones convencionales.

    El general Karl Ernst Haushofer, que ejerció una gran influencia en la política exterior de Alemania. Alfred Rosenberg, editor y líder del partido nazi, formuló las teorías raciales basándose en la obra del escritor angloalemán Houston Stewart Chamberlain. El financiero Hjalmar Schacht se encargó de elaborar y poner en práctica gran parte de la política económica y bancaria, y Albert Speer, arquitecto y uno de los principales dirigentes del partido, desempeñó una labor fundamental supervisando la situación económica en el periodo inmediatamente anterior a la II Guerra Mundial.

    El Partido Nacionalsocialista

    El NSDAP tuvo su origen en el Partido Obrero Alemán, fundado en Munich en 1919. Cuando Adolf Hitler se unió a él en ese mismo año, la agrupación contaba con unos 25 militantes, de los cuales sólo seis participaban en debates y conferencias. Hitler se convirtió en el líder de la formación poco después de afiliarse a ella. Durante el primer mitin del Partido Obrero Alemán, celebrado en Munich el 24 de febrero de 1920, Hitler leyó el programa del partido, elaborado en parte por él; constaba de 25 puntos en los que se combinaban desmesuradas demandas nacionalistas y doctrinas racistas y antisemitas; en el punto vigésimo quinto se establecía lo siguiente como condición indispensable para el cumplimiento de los objetivos previstos: “Frente a la sociedad moderna, un coloso con pies de barro, estableceremos un sistema centralizado sin precedentes, en el que todos los poderes quedarán en manos del Estado. Redactaremos una constitución jerárquica, que regirá de forma mecánica todos los movimientos de los individuos”.

    Hitler, el líder supremo

    Poco después del mitin de febrero de 1920, el Partido Obrero Alemán pasó a denominarse Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo. Esta nueva organización se fue desarrollando poco a poco, especialmente en Baviera. Sus miembros estaban convencidos del valor de la violencia como medio para alcanzar sus fines, por lo que no tardaron en crear las Sturm Abteilung (`sección de asalto') o SA, una fuerza que se encargó de proteger las reuniones del partido, provocar disturbios en los mítines de los demócratas liberales, socialistas, comunistas y sindicalistas, y perseguir a los judíos, sobre todo a los comerciantes. Estas actividades fueron realizadas con la colaboración de algunos de los oficiales del Ejército, particularmente Ernst Röhm.

    Hitler fue elegido presidente con poderes ilimitados del partido en 1921. Ese mismo año, el movimiento adoptó como emblema una bandera con fondo rojo en cuyo centro había un círculo blanco con una cruz esvástica negra. En diciembre de 1920, Hitler había fundado el periódico Völkischer Beobachter, que pasó a ser el diario oficial de la organización. A medida que fue aumentando la influencia del KPD, fundado en 1919, el objetivo principal de la propaganda nacionalsocialista fue la denuncia del bolchevismo, al que consideraban una conspiración internacional de financieros judíos. Asimismo, proclamaron su desprecio por la democracia e hicieron campaña en favor de un régimen dictatorial.

    El Partido Nacionalsocialista en el Reichstag

    El NSDAP ganó apoyo rápidamente y reclutó en sus filas a miles de funcionarios públicos despedidos, comerciantes y pequeños empresarios arruinados, agricultores empobrecidos, trabajadores decepcionados con los partidos de izquierdas y a multitud de jóvenes frustrados y resentidos que habían crecido en los años de la posguerra y no tenían ninguna esperanza de llegar a alcanzar cierta estabilidad económica. En las elecciones al Reichstag (Parlamento alemán) de 1930 los nazis obtuvieron casi 6,5 millones de votos (más del 18% de los votos totales emitidos), lo que suponía un gran ascenso en comparación con los 800.000 votos (aproximadamente un 2,5%) obtenidos en 1928. Los 107 escaños alcanzados en estas elecciones les convirtieron en el segundo partido del Reichstag, después del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), que ganó 143 escaños. El KPD, con 4,6 millones de votos, también logró un considerable avance con la obtención de 77 escaños.

    El partido nazi rentabilizó al máximo el agravamiento de la depresión económica (conocida internacionalmente como la Gran Depresión) entre 1929 y 1932. Los esfuerzos desesperados del canciller Heinrich Brüning por salvar la república democrática mediante decretos de emergencia no consiguieron frenar el creciente desempleo. Por el contrario, la ineficacia de su administración socavó la escasa fe de la población alemana en la democracia parlamentaria. Así pues, Hitler obtuvo un elevado número de votos en las elecciones presidenciales de 1932, aunque la victoria final fue para Paul von Hindenburg.

    En las elecciones al Reichstag celebradas en julio de 1932, el NSDAP recibió 13,7 millones de votos y consiguió 230 escaños de un total de 670. Se había convertido en el partido más fuerte, aunque no contaban aún con mayoría, y el presidente Hindenburg ofreció a los nacionalsocialistas ingresar en un gobierno de coalición. Hitler rechazó esta propuesta y reclamó gobernar en solitario. Se disolvió el Reichstag y el NSDAP obtuvo únicamente 11,7 millones de votos (196 escaños) en las elecciones que se convocaron en noviembre para elegir una nueva asamblea. El SPD y el KPD obtuvieron en total más de 13 millones de votos, lo que les reportó 221 escaños; sin embargo, puesto que estos grupos eran rivales, los nazis, a pesar de su retroceso electoral, continuaron siendo la fuerza mayoritaria en el Reichstag. Hitler volvió a negarse a participar en un gobierno de coalición y la asamblea legislativa alemana se disolvió por segunda vez. Hindenburg finalmente nombró a Hitler canciller el 30 de enero de 1933, aconsejado por Franz von Papen. A partir de este momento se inició la creación del Estado nacionalsocialista.

    A finales de febrero, cuando estaba a punto de concluir la campaña de las nuevas elecciones al Reichstag, el edificio que albergaba al parlamento fue destruido por un incendio y se sospechó que este acto había sido provocado. Los nazis culparon a los comunistas y utilizaron este incidente como un pretexto para reprimir a los miembros del KPD con una brutal violencia; la misma suerte corrió posteriormente el SPD. Ningún partido ofreció una resistencia organizada. Finalmente, todas las demás agrupaciones políticas fueron ilegalizadas, se consideró un delito la formación de nuevos partidos, y los nacionalsocialistas pasaron a ser la única organización política legal. Por la Ley de Poderes Especiales del 23 de marzo de 1933, todas las facultades legislativas del Reichstag fueron transferidas al gabinete. Este decreto otorgó a Hitler poderes dictatoriales por un periodo de cuatro años y representó el final de la República de Weimar. El 1 diciembre de 1933 se aprobó una ley por la cual el partido nazi quedaba indisolublemente ligado al Estado.

    Las trágicas repercusiones del nazismo

    La creación del nuevo orden permitió a los nacionalsocialistas resolver el desempleo, proporcionar un nivel de vida aceptable a los trabajadores y campesinos alemanes, enriquecer al grupo de la elite del Estado, la industria y las finanzas y crear una espectacular maquinaria de guerra. A medida que se erigía el nuevo orden en Alemania, los nazis avanzaban política y diplomáticamente en la creación de la Gran Alemania. La política exterior de Hitler representó un oscuro capítulo de la historia cuyos acontecimientos más relevantes fueron la remilitarización de Renania (1936); la formación del Eje Roma-Berlín (1936), la intervención en la Guerra Civil española (1936-1939) en apoyo de las tropas de Francisco Franco; la Anschluss (`unión') de Austria (1938); la desintegración del Estado checoslovaco, tras ocupar los Sudetes, región con numerosa población alemana (1939); la negociación de un pacto de no-agresión con la Unión Soviética (el denominado Pacto Germano-soviético) que contenía un acuerdo secreto para el reparto de Polonia y, como consecuencia de esta cláusula, la invasión del territorio polaco el 1 de septiembre de 1939, acción que dio inicio a la II Guerra Mundial.

    Hitler se jactaba de que el nacionalsocialismo había resuelto los problemas de la sociedad alemana y perduraría durante miles de años. El nacionalsocialismo solucionó algunos conflictos ante los que la República de Weimar se mostró impotente y transformó a la débil república en un Estado industrial y políticamente poderoso. Pero esta reconstrucción condujo a la II Guerra Mundial, el enfrentamiento bélico más cruento y destructivo de la historia de la humanidad, del que Alemania salió derrotada, dividida y empobrecida. También hay que añadir al precio de esta empresa el sufrimiento del pueblo alemán durante el gobierno de Hitler y después de su muerte. El aspecto más trágico del nacionalsocialismo fue el asesinato sistemático de 6 millones de judíos europeos.

    Después de la II Guerra Mundial, siguió existiendo un pequeño movimiento neonazi en la República Federal Alemana, que adquirió cierta popularidad tras la unificación de Alemania en 1990, formado por jóvenes descontentos que han elegido como blanco de sus actos violentos a ciudadanos judíos, negros, homosexuales y de otros grupos. También han surgido organizaciones neonazis en distintos países europeos y americanos.

    La Segunda Guerra Mundial

    MAPA

    La guerra en Europa

    La agresión alemana en Europa

    Hitler inició su propia campaña expansionista con la Anschluss (en alemán, `anexión' o `unión') de Austria en marzo de 1938, para lograr la cual no hubo de hacer frente a ningún impedimento: Italia lo apoyó, y los británicos y franceses, intimidados por el rearme de Alemania, aceptaron que Hitler alegara que la situación de Austria concernía a la política interior alemana. Estados Unidos había limitado drásticamente su capacidad para actuar contra este tipo de agresiones después de haber aprobado una ley de neutralidad que prohibía el envío de ayuda material a cualquiera de las partes implicadas en un conflicto internacional.

    En septiembre de 1938, Hitler amenazó con declarar la guerra para anexionarse la zona de la frontera occidental de Checoslovaquia, los Sudetes, con sus 3,5 millones de ciudadanos de lengua alemana. El primer ministro británico, Arthur Neville Chamberlain, inició una serie de conversaciones que concluyeron a finales de mes con el Pacto de Munich, en el que los checoslovacos, instados por británicos y franceses, renunciaban a los Sudetes a cambio de que Hitler se comprometiera a no apoderarse de más territorios checos. No obstante, este acuerdo no tardó en convertirse en un apaciguamiento infructuoso: Hitler invadió el resto de Checoslovaquia en marzo de 1939. El gobierno británico, alarmado por esta nueva agresión y las amenazas proferidas por Hitler contra Polonia, se comprometió a ayudar a este país en el caso de que Alemania pusiera en peligro su independencia. Francia también estableció un tratado de defensa mutua con Polonia.

    La otra vertiente de la política de apaciguamiento tenía como protagonista a la URSS. Iósiv Stalin, el máximo dirigente soviético, había ofrecido ayuda militar a Checoslovaquia durante la crisis de 1938, pero su proposición no fue tenida en consideración por ninguna de las partes del Pacto de Munich. Ahora que existía la amenaza de una guerra, ambos bandos procuraban obtener la alianza soviética, pero fue Hitler el que realizó la oferta más atractiva. El Pacto Germano-soviético se firmó en Moscú en la noche del 23 de agosto de 1939. En el comunicado hecho público al día siguiente, Alemania y la URSS acordaban no luchar entre sí; existía, no obstante, un protocolo secreto en el que se concedía a Stalin libertad de acción en Finlandia, Estonia, Letonia y en el este de Polonia y en Rumania.

    Las operaciones militares

    Los ejércitos alemanes marcharon sobre Polonia a primeras horas de la mañana del 1 de septiembre de 1939. Los británicos y los franceses declararon la guerra a Alemania el 3 de septiembre, pero no tenían intención de prestar ayuda a los polacos.

    MAPA

    Primera fase: la supremacía del Eje

    El número de tropas de las fuerzas alemanas y polacas era prácticamente similar. Hitler envió 1,5 millones de soldados y el mariscal polaco Edwar Rydz-Smigly esperaba reunir 1,8 millones de hombres. Sin embargo los alemanes contaban con seis divisiones panzer (`acorazadas') y cuatro divisiones motorizadas; los polacos sólo disponían de una brigada acorazada, una motorizada y algunos batallones de carros de combate. Las Fuerzas Aéreas alemanas estaban formadas por 1.600 aeronaves de último modelo, mientras que la mitad de los 935 aviones polacos eran obsoletos.

    La guerra relámpago en Polonia

    La estrategia polaca consistía en una rígida defensa de toda la frontera y preveía varias semanas de escaramuzas preliminares con los alemanes. No obstante, ambos cálculos resultaron incorrectos. En la mañana del 1 de septiembre, oleadas de bombarderos alemanes atacaron las líneas férreas y bloquearon la movilización polaca. Durante los cuatro días siguientes, dos grupos militares —procedentes de Prusia Oriental y Silesia respectivamente— abrieron el paso a las unidades de avance acorazadas que se dirigían con rapidez hacia Varsovia y Brest. En esto consistía la blitzkrieg (en alemán, `guerra relámpago'): desplegar de forma simultánea fuerzas acorazadas, aviación e infantería para realizar un movimiento en forma de pinza y envolver al enemigo en un breve espacio de tiempo.

    Los alemanes rodearon Varsovia entre el 8 y el 10 de septiembre, bloqueando a las fuerzas polacas al oeste de la capital. El 17 de septiembre, un segundo y más profundo movimiento envolvente se cerró cerca de Brest. Ese mismo día, el Ejército Rojo soviético atacó la frontera. Prácticamente toda Polonia había sido invadida el 20 de septiembre; el 6 de octubre capituló el fuerte de Kock, último bastión de la resistencia polaca.

    La guerra ficticia

    Si los franceses y británicos hubieran lanzado una ofensiva por el oeste, Polonia habría podido proseguir la lucha, pero la campaña tendría que haber sido asumida principalmente por los franceses hasta que llegaran suficientes fuerzas británicas; sin embargo, la estrategia de Francia era eminentemente defensiva y consistía en defender la Línea Maginot, fuertemente fortificada. Tras la fulgurante invasión de Polonia, ninguno de los dos bandos emprendió nuevas acciones. Los británicos y franceses, un tanto inquietos, comenzaron a elaborar planes para evitar una nueva guerra mundial. Hitler realizó una oferta de paz con poca convicción, a la vez que ordenaba a sus generales prepararse para atacar los Países Bajos y Francia. El Alto Mando Alemán, que no confiaba en poder repetir en Francia la ofensiva realizada en Polonia, solicitó más tiempo para conquistar los Países Bajos, Bélgica y la costa francesa del canal de la Mancha. Salvo en el mar, donde los submarinos alemanes asediaban a las naves mercantes y la Armada británica había impuesto el bloqueo, fue tan escasa la actividad en las primeras semanas de octubre que la prensa estadounidense denominó a esta situación la `guerra ficticia'.

    La Guerra Ruso-finesa

    El 30 de noviembre, después de dos meses de discusiones diplomáticas, la URSS declaró la guerra a Finlandia, iniciándose así la denominada Guerra Ruso-finesa. Stalin estaba decidido a llevar a cabo su propia guerra relámpago, pero los fineses, mandados por el mariscal Carl Gustaf Emil von Mannerheim resistieron el ataque inicial de unas tropas soviéticas superiores en número, y continuaron la lucha al año siguiente.

    La ofensiva sobre Finlandia realizada por la URSS suscitó la indignación de la opinión mundial y brindó una oportunidad a los británicos y franceses. Éstos habían centrado su atención desde tiempo atrás en la mina de hierro de la ciudad sueca de Kiruna, que representaba la principal fuente de este mineral para Alemania. Durante el verano, la mena era enviada a Alemania a través del mar Báltico; en invierno, era trasladada al puerto noruego de Narvik —sin hielo pese a la época— y después embarcada en naves que atravesaban las aguas neutrales de Noruega. El ferrocarril de Narvik-Kiruna también se unía por el este con los ferrocarriles fineses; por lo tanto, una fuerza anglo-británica mandada para ayudar a Finlandia estaría automáticamente en posición de ocupar Narvik y Kiruna. El problema era conseguir que Noruega y Suecia cooperaran, a lo cual ambas se negaron.

    En Alemania, el jefe de operaciones navales, el almirante Erich Raeder, apremió a Hitler para que invadiera Noruega, con lo que quedaría garantizada la seguridad de los puertos del océano Atlántico, pero el Führer no mostró interés por este plan hasta finales de enero de 1940. Las primeras observaciones sugerían que la mejor forma de invadir Noruega era realizar desembarcos simultáneos en las ocho ciudades portuarias que se encontraban entre Narvik y Oslo. Dinamarca, que no representaba ninguna dificultad desde el punto de vista militar, podría favorecer el desarrollo del plan, puesto que disponía de aeródromos cercanos a Noruega.

    Dinamarca y Noruega

    Stalin, que temía una intervención extranjera, puso fin a la Guerra Ruso-finesa el 8 de marzo y estableció unos términos que obligaban a Finlandia a entregar ciertos territorios, pero le permitían conservar su independencia. Los británicos y los franceses necesitaban entonces encontrar un pretexto para realizar su plan de invasión de Narvik y Kiruna; decidieron situar minas en las inmediaciones del puerto de Narvik. Su objetivo era provocar una reacción violenta por parte de los alemanes, lo que les permitiría pasar al lado noruego y llegar así hasta Narvik.

    Hitler aprobó el plan de invasión de Noruega y Dinamarca el 2 de abril, y los buques de guerra se hicieron a la mar el día 7. Dinamarca se rindió inmediatamente, y los desembarcos de tropas efectuados el día 9 se realizaron con éxito en todos los puntos previstos salvo en Oslo, que fue ocupado por los alemanes al atardecer; no obstante, el gobierno noruego, que había decidido luchar, se trasladó a Elverum. Aunque los noruegos, con la colaboración de 12.000 soldados británicos y franceses, consiguieron resistir en la zona que se extendía entre Oslo y Trondheim hasta el 3 de mayo. La situación en Narvik era diferente. Allí, 4.600 alemanes luchaban contra 24.600 británicos, franceses y noruegos respaldados por los cañones de la Armada británica. Los alemanes resistieron en Narvik hasta el 28 de mayo; tuvieron que retroceder hasta la frontera con Suecia en la primera semana de junio, pero cuando estaban a punto de rendirse, las derrotas militares sufridas por los aliados en Francia obligaron a los británicos y franceses a reclamar a las tropas destacadas en Narvik.

    Los Países Bajos

    Al llegar la primavera, Hitler había elaborado un proyecto mejor para la campaña contra Francia y los Países Bajos. El primer plan consistía en atravesar Bélgica tal y como se había hecho durante la I Guerra Mundial. Sin embargo, el general Erich von Manstein y algunos de sus asesores le habían persuadido para que trasladara el grueso de sus tropas al sur de Luxemburgo y al bosque de las Ardenas, puesto que el enemigo nunca esperaría que se realizara un ataque desde esta zona. Los carros de combate podrían marchar con rapidez hacia el noroeste desde las Ardenas después de alcanzar la costa y derrotar al enemigo en Bélgica; retrocederían y atacarían por el sureste, desde la retaguardia de los ejércitos franceses situados en la Línea Maginot.

    Cuando comenzó el ataque el 10 de mayo de 1940, ambos bandos disponían aproximadamente del mismo número de tropas y carros de combate, aunque las fuerzas aéreas alemanas eran superiores a las de los aliados. No obstante, la ventaja decisiva de los alemanes consistía en que habían planeado todos sus movimientos detalladamente. Sus oponentes tuvieron que improvisar una estrategia, debido en parte a que belgas y neerlandeses se mantuvieron neutrales hasta el último momento. Además, los británicos y los franceses no estaban preparados para hacer frente a las fuerzas acorazadas alemanas. Los carros de combate aliados se dispersaban entre la infantería, mientras que los de los alemanes se mantenían juntos en un grupo panzer (`acorazado').

    El 10 de mayo, las tropas aerotransportadas alemanas llegaron a Bélgica y los Países Bajos para apoderarse de los aeródromos, puentes y la gran fortaleza belga de Eben-Emael. El Ejército neerlandés se rindió el 14 de mayo, varias horas después de que los bombarderos destruyeran la zona financiera de Rotterdam. Ese mismo día, el grueso de las fuerzas alemanas partió de las Ardenas por la retaguardia de los ejércitos británicos y franceses que apoyaban a las tropas belgas, en dirección a la costa.

    La derrota de Francia

    El 20 de mayo, el grupo panzer tomó la ciudad francesa de Abbeville, situada en la desembocadura del río Somme, y comenzó a avanzar hacia el norte a lo largo de la costa. Hacia el 26 de mayo, los británicos y los franceses se vieron obligados a retroceder hasta una estrecha playa que se encontraba en los alrededores de Dunkerque. El rey belga, Leopoldo III, capituló al día siguiente. Destructores y pequeñas embarcaciones de todo tipo consiguieron evacuar de Dunkerque a 338.226 hombres en un salvamento heroico propiciado por la actitud del general alemán Gerd von Rundstedt, que ordenó a sus carros de combate que se detuvieran a fin de preservarlos para la siguiente fase de la operación.

    La campaña contra Francia comenzó el 5 de junio. Italia declaró la guerra a Francia y Gran Bretaña el 10 de junio. La Línea Maginot, que sólo dejaba a merced del enemigo la frontera con Bélgica, no había sufrido el más mínimo daño, pero el comandante de las fuerzas francesas, el general Maxime Weygand, no disponía de ningún medio para proteger París por el norte y el oeste. El 17 de junio, el mariscal Henri Philippe Pétain, nombrado jefe de gobierno el día anterior solicitó un armisticio, que fue firmado el 25 de junio, en el que se acordó que Alemania controlaría el norte y la franja atlántica de Francia. Pétain estableció la capital en Vichy, en la zona no ocupada del sureste.

    La batalla de Inglaterra

    En el verano de 1940, Hitler dominaba Europa desde el noruego cabo Norte hasta los Pirineos. Su único enemigo activo —Gran Bretaña, gobernada desde mayo por un nuevo primer ministro, Winston Churchill— juró continuar la lucha. El Ejército británico había abandonado la mayor parte de su armamento en las playas de Dunkerque. Stalin no pensaba desafiar a Hitler. Ante la caída de Francia, Estados Unidos inició el primer reclutamiento realizado en tiempo de paz de toda su historia e incrementó considerablemente su presupuesto militar.

    Los alemanes confiaban en vencer a los británicos obligándoles a que se rindieran por falta de suministros. La batalla del Atlántico comenzó en junio de 1940 y en ella se recurrió a la guerra submarina para cortar el transporte de suministros británicos. Los alemanes contaban ahora con bases submarinas en Noruega y Francia. En los primeros momentos del conflicto, disponían únicamente de 28 submarinos, pero se estaban construyendo muchos más.

    El método más rápido de acabar con los británicos era una invasión, pero esto implicaba cruzar el canal de la Mancha; Hitler no se arriesgaría a emprender esta acción a menos que se neutralizara antes a la Royal Air Force (Fuerzas Aéreas Reales británicas o RAF). Por lo tanto, la batalla de Inglaterra se desarrolló en el aire, no en las playas. Los alemanes bombardearon puertos, aeródromos y ciudades británicas durante agosto y parte de septiembre de 1940, pero los daños causados, si bien graves para la población civil, resultaron poco decisivos desde el punto de vista militar previsto por los alemanes, por lo que el 17 de septiembre de 1940, Hitler pospuso la invasión de las islas Británicas indefinidamente.

    Segunda fase: la expansión de la guerra

    La invasión alemana de la URSS

    En la mañana del 22 de junio de 1941, más de 3 millones de soldados alemanes iniciaron la invasión de la URSS. Stalin, cuya confianza en el poderío militar soviético se había tambaleado tras la guerra con Finlandia, prohibió toda respuesta o reacción por miedo a provocar a los alemanes. Además, el Alto Mando soviético había llegado a la conclusión de que la guerra relámpago, tal y como se había llevado a cabo en Polonia y Francia, no podría ponerse en práctica en la URSS; ambos bandos se limitarían a mantener pequeños combates a lo largo de la frontera, al menos durante varias semanas. El Ejército soviético contaba con 2,9 millones de soldados en la frontera occidental y era dos veces superior a los alemanes en carros de combate y diez veces en aeronaves. Muchos de sus tanques estaban anticuados, pero otros, concretamente los T-34, eran mucho más sofisticados que los alemanes.

    Las primeras victorias de los alemanes

    Los alemanes habían organizado tres grupos de ejércitos para la invasión, denominados Norte, Centro y Sur, que se dirigirían hacia Leningrado (en la actualidad San Petersburgo), Moscú y Kíev. Hitler y sus generales habían llegado a la conclusión de que su principal problema estratégico consistía en bloquear al Ejército soviético durante la batalla y derrotarlo antes de que pudiera escapar adentrándose en el país; sin embargo, discrepaban sobre cómo superar este inconveniente. La mayoría de los generales creían que el régimen soviético lo sacrificaría todo por salvar Moscú, la capital, el punto de unión de las redes ferroviarias y de carreteras, y el principal centro industrial de la URSS. En opinión de Hitler, la tierra y los recursos de Ucrania y el petróleo de Caucasia eran más importantes. Finalmente se llegó a un compromiso que satisfizo tanto a Hitler como a sus generales: lanzar tres ofensivas que deberían alcanzar la victoria en diez semanas antes de que finalizara el verano.

    Churchill ofreció una alianza a la URSS y Roosevelt hizo extensiva a éste Estado la Ley de Préstamos y Arriendos, pero al cabo de los primeros días, sus respectivos estados mayores creían que la contienda terminaría en una semana aproximadamente. A finales de agosto, el Grupo de ejércitos del Centro había realizado importantes avances en Bialystok y Minsk, y tras cruzar el río Dniéper, la frontera natural del oeste de Moscú, se encontraba cerca de Smoliensk habiendo cubierto más de dos terceras partes del camino hasta Moscú.

    El cambio de planes de Hitler

    Los rusos actuaron, según lo previsto por los generales alemanes, sacrificando enormes cantidades de tropas y armamento para defender Moscú. Sin embargo, Hitler no estaba satisfecho y, pese a las protestas de su Alto Mando, ordenó al Grupo de ejércitos del Centro dirigir las fuerzas acorazadas hacia el norte y el sur para ayudar a los otros dos ejércitos, con lo que se detuvo el avance hacia Moscú. El 8 de septiembre, el Grupo de ejércitos del Norte puso sitio a Leningrado. El día 16 de ese mes, el Grupo de ejércitos del Sur cerró una gigantesca maniobra envolvente al este de Kíev; fue entonces cuando Hitler decidió reanudar el avance hacia Moscú y ordenó a las fuerzas blindadas reunirse con el Grupo de ejércitos del Centro.

    El intento de tomar Moscú

    El Grupo de ejércitos del Centro retomó las operaciones el 2 de octubre, después de una interrupción de seis semanas. Se realizaron dos grandes maniobras envolventes pero pronto comenzaron las lluvias del otoño, que convirtieron las carreteras soviéticas, sin pavimentar, en barrizales que frenaron el avance durante casi un mes.

    A mediados de noviembre bajaron las temperaturas y el suelo se heló. Hitler y el comandante del Grupo de ejércitos del Centro, el mariscal de campo Fedor von Bock, decidieron seguir adelante, con el fin de acabar la campaña de 1941 con una victoria en Moscú antes de la llegada del invierno.

    Los generales que estaban al mando de los dos grupos acorazados que Bock mandó como avanzadilla tuvieron que detener la marcha el 5 de diciembre ante las extremas condiciones climatológicas que tuvieron que afrontar.

    La contraofensiva soviética

    Stalin, que permaneció en Moscú, y el general Gueorgui Konstantínovich Zhúkov lanzaron una fuerte contraofensiva con las fuerzas de reserva rusas el 6 de diciembre y, al cabo de pocos días, el grupo de avance de los alemanes fue arrollado.

    La contraofensiva de Moscú no tardó en extenderse a todo el frente, siguiendo las órdenes de Stalin. Los alemanes no habían formado líneas defensivas para la retaguardia y no podían cavar trincheras porque el suelo estaba congelado. Algunos de los generales aconsejaron que las tropas se retiraran a Polonia, pero Hitler les ordenó el 18 de diciembre mantenerse firmes en las posiciones en que se encontraran, con lo que logró mantener el sitio sobre Leningrado, seguir acechando Moscú y conservar la zona occidental de Ucrania.

    La ayuda de Estados Unidos a Gran Bretaña

    Estados Unidos abandonó su política de neutralidad estricta en la guerra europea y se enfrentó, sin llegar a la guerra, con Japón en Asia y el océano Pacífico. Las conferencias mantenidas entre Estados Unidos y Gran Bretaña desde enero de 1941 sirvieron para diseñar una estrategia básica en el caso de que los estadounidenses intervinieran en la guerra; ambos centrarían su esfuerzo en combatir a Alemania, posponiendo la lucha con Japón, en el caso de que ésta se iniciara.

    En marzo de 1941, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Lend-Lease Act (Ley de Préstamos y Arriendos) y asignó la cantidad inicial de 7.000 millones de dólares para ayudar a cualquier país que el presidente designara. De este modo, los estadounidenses esperaban asegurar la victoria sobre las potencias del Eje sin necesidad de enviar a sus propias tropas a Europa. No obstante, a finales del verano de 1941, Estados Unidos se hallaba en estado de guerra no declarada contra Alemania. En julio, la Marina estadounidense comenzó a escoltar los convoyes británicos por las aguas del oeste de Islandia. En septiembre, el presidente Franklin Delano Roosevelt autorizó a las naves que realizaban estas misiones de escolta a abrir fuego contra las embarcaciones de las potencias del Eje.

    Tercera fase: el cambio de rumbo de la guerra

    Roosevelt, Churchill y sus respectivos consejeros se reunieron en Washington a finales de diciembre de 1941. Confirmaron su estrategia, cuyo objetivo principal era derrotar a Alemania; los británicos sólo tenían capacidad para luchar en Europa, de manera que la guerra contra Japón pasó a ser una responsabilidad casi exclusiva de Estados Unidos. Asimismo, se constituyó el Estado Mayor Conjunto (Combined Chief of Staff, CCS), comité militar británico y estadounidense con sede en Washington, encargado de elaborar y ejecutar un plan de guerra común. El 1 de enero de 1942 Estados Unidos, Gran Bretaña, la URSS y otras 23 naciones firmaron la Declaración de las Naciones Unidas en la que se comprometían a no pactar la paz por separado.

    La elaboración de la estrategia aliada

    Desde el punto de vista práctico, Estados Unidos no desplegó una gran actividad en Europa hasta principios de 1942. Los británicos no se limitaron a defender sus posiciones en el norte de África; conquistaron Tubruq el 10 de diciembre de 1941 y Bengasi (Libia) dos semanas después. Rommel contraatacó a finales de enero de 1942 y les hizo retroceder 300 km, pero detuvo su propio avance junto a Tubruq y la frontera egipcia.

    Europa

    La URSS, temiendo una segunda ofensiva alemana en el verano, insistió a Estados Unidos y Gran Bretaña para que aliviaran la presión del frente soviético lanzando una ofensiva por el oeste. El general George Catlett Marshall, jefe del Estado Mayor del Ejército estadounidense, creía que la mejor forma de ayudar a los rusos y poner fin rápidamente a la guerra era llevar a cabo una concentración de tropas en Inglaterra, cruzar el canal de la Mancha y atacar desde el noroeste de Europa. Los británicos no deseaban intervenir en ninguna otra operación hasta que se conquistara el norte de África, y no pensaban que fuera posible reunir en Inglaterra una fuerza tan poderosa para lanzar una ofensiva a través del canal en 1943. Rommel fue quien proporcionó la clave para resolver el dilema. En el mes de junio, capturó Tubruq y se adentró 380 km en Egipto, hasta El-Alamein. Ante esta situación, los estadounidenses estuvieron de acuerdo en aplazar indefinidamente el ataque desde el canal y enviaron sus tropas a Gran Bretaña para invadir el África del Norte francesa.

    El frente ruso: el verano de 1942

    La zona más conflictiva en esos momentos era el frente ruso, donde los alemanes tomaron nuevamente la iniciativa en el verano de 1942 en las ofensivas sobre el sur de Leningrado, las proximidades de Járkov y Crimea. Era tal la fe de Hitler en la victoria en 1941, que ordenó detener la fabricación de armas y municiones para el Ejército de Tierra y reconvirtió estas industrias para que fabricaran materiales para las Fuerzas Aéreas y la Armada. La producción de armamento para el Ejército se había reanudado en enero de 1942, pero esta remesa no llegaría al frente hasta finales del verano. Por otro lado, la producción de armas soviética fue aumentando progresivamente desde comienzos del nuevo año; además, la base industrial de la URSS era mayor que la alemana.

    Hitler sabía que no podría llevar a cabo una nueva ofensiva total sobre tres objetivos. Algunos de sus generales proponían que se aguardara un año hasta que se volviera a reorganizar al Ejército, pero Hitler estaba decidido a conseguir la victoria en 1942, por lo que intentó obligar al mando soviético a sacrificar al grueso de su Ejército para defender las minas de carbón de la cuenca del Donets y los campos de petróleo de Caucasia.

    Los alemanes se dirigen hacia Caucasia

    La ofensiva comenzó el 28 de junio y, en menos de cuatro semanas, los ejércitos alemanes habían tomado la cuenca del Donets y habían avanzado por el este hasta el río Don. Stalin y sus generales cometieron un error que finalmente fue beneficioso para sus intereses: creyendo que los alemanes iban a lanzar un segundo ataque, más fuerte, sobre Moscú, no habían hecho intervenir a sus reservas y permitieron que los ejércitos del sur se retiraran.

    Hitler, alentado por la facilidad y rapidez del avance, cambió sus planes en la última semana de julio. Inicialmente, había propuesto que las tropas se dirigieran hacia el este de Stalingrado (en la actualidad Volgogrado), tomaran una posición firme en el Volga y enviaran entonces una fuerza que se adentrara en el sur de Caucasia. El 23 de julio ordenó que dos ejércitos continuaran la marcha hacia Stalingrado y que otros dos se desplazaran hacia el sur cruzando el bajo Don y tomaran los campos petroleros de Maikop, Grozni y Bakú.

    El 9 de agosto los alemanes se habían adentrado en Caucasia, en dirección a Maikop. El triunfo parecía acercarse cuando el VI Ejército y el IV Ejército Acorazado se unieron cerca de Stalingrado el 3 de septiembre.

    La resistencia rusa en Stalingrado

    La URSS atravesó la situación más difícil de la guerra a finales de julio de 1942, cuando tras la retirada rusa los alemanes estuvieron en condiciones de avanzar a lo largo del Volga, por detrás de Moscú, y de adentrarse en Caucasia. El 28 de julio, Stalin hizo un llamamiento a sus tropas para que libraran una guerra patriótica por Rusia. A finales de agosto convocó a sus dos mejores militares, Zhúkov, que había organizado la contraofensiva de Moscú en diciembre de 1941, y el general Alexandr M. Vasilevski, jefe del Estado Mayor del Ejército, para tomar una decisión sobre Stalingrado. Éstos propusieron derrotar al enemigo bloqueando a sus tropas en la ciudad mientras se reunían los medios para lanzar un contraataque.

    La victoria soviética en Stalingrado

    Los alemanes habían avanzado 1.100 km más hacia Leningrado y Caucasia en el frente oriental. Hitler no disponía de tropas alemanas para cubrir esa distancia, de manera que tuvo que recurrir a las tropas puestas a su disposición por sus aliados. Así pues, mientras el VI y IV Ejércitos Acorazados permanecían inmovilizados en Stalingrado durante septiembre y octubre de 1942, fueron flanqueados por los ejércitos rumanos que acudieron en su ayuda. Un ejército de italianos y húngaros comenzó a remontar el río Donápidamente.

    En la mañana del 19 de noviembre las fuerzas acorazadas soviéticas atacaron a los rumanos al oeste y el sur de Stalingrado. Se reunieron tres días después en Kalach, a orillas del río Don, donde rodearon al VI Ejército, casi la mitad del IV Ejército Acorazado y a varias unidades de rumanos. Hitler ordenó al comandante del VI Ejército, el general Friedrich von Paulus, resistir y le prometió mandar suministros por aire; asimismo, envió a Manstein, que en aquella época era mariscal de campo, para aliviar la presión en esa zona. El transporte aéreo no pudo hacer llegar a Manstein las 300 toneladas de suministros que necesitaba cada día, y las fuerzas de la operación de descerco fueron contenidas a 55 km de las tropas de Manstein a finales de diciembre. El VI Ejército estaba condenado a menos que intentara atravesar las filas enemigas, y Hitler no lo permitía.

    Los rusos se internaron en este reducto por tres frentes en enero de 1943, y Paulus se rindió el 31 de enero. Después de la lucha de Stalingrado, los alemanes se vieron obligados a retirarse de Caucasia y retroceder aproximadamente a la línea de la que partieron en la ofensiva del verano de 1942; esto se debió en parte a la derrota de las fuerzas italianas y húngaras.

    Los bombardeos aéreos sobre Alemania

    Los británicos y estadounidenses decidieron en Casablanca iniciar una ofensiva aérea sobre Alemania como preludio del pospuesto ataque sobre el canal de la Mancha. En esta ocasión estaban de acuerdo sobre el momento en el que realizarla, pero no en el método. Los británicos, como resultado de su desalentadora experiencia con los bombardeos diurnos a comienzos de la guerra, habían construido bombarderos pesados, los Lancaster y los Halifax, para los ataques nocturnos sobre un área. Los estadounidenses creían que sus Flying Fortresses B-17 y los Liberators B-24 estaban suficientemente armados y blindados; estaban provistos de visores de bombardeo que garantizaban la precisión necesaria para volar de día y alcanzar blancos muy pequeños. Los británicos hicieron una demostración de su técnica en cuatro ataques realizados sobre Hamburgo a finales de julio de 1943; gran parte de la ciudad fue destruida por el fuego y fallecieron 50.000 personas. La pérdida de aviones y tripulación estadounidenses fue aumentando a medida que las naves se adentraban en Alemania.

    La batalla de Kursk

    Antes de que concluyera la lucha en el frente oriental en marzo de 1943, Hitler era consciente de que no podría iniciar otra campaña en verano y propuso la creación de una barrera fortificada en este frente, similar a la que se estaba construyendo en el Atlántico a lo largo de la costa occidental europea. Sin embargo, la larga retirada del invierno había acortado la línea de batalla lo suficiente como para que pudiera disponer de dos ejércitos más. Asimismo, dejó una gran bolsa hacia el oeste, alrededor de la ciudad de Kursk. Hitler no quería dejar pasar la oportunidad de realizar una nueva maniobra envolvente.

    Después de aguardar durante tres meses a que los nuevos carros de combate abandonaran la línea de concentración, Hitler inició la lucha en Kursk el 5 de julio; atacó por el norte y el sur a través del extremo oriental de la bolsa. Zhúkov y Vasilevski también habían puesto sus miras en Kursk y reforzaron las tropas de los alrededores de la ciudad. Los rusos y los alemanes libraron hasta el 12 de julio la mayor batalla de carros de combate de la guerra. Hitler canceló la operación debido a que los estadounidenses y británicos habían arribado a Sicilia y era preciso transferir divisiones a esta zona. A partir de este momento, fueron los soviéticos los que tomaron la iniciativa estratégica en el este.

    La invasión de Italia

    El 10 de julio desembarcaron en Sicilia tres divisiones estadounidenses, una canadiense y tres británicas. Fueron adentrándose en la isla desde las cabezas de playa de la costa meridional durante cinco semanas; se enfrentaron a cuatro divisiones italianas y dos alemanas y vencieron a la última resistencia del Eje el 17 de agosto. Mientras tanto, Mussolini había sido expulsado del poder el 25 de julio, y el gobierno italiano inició una serie de negociaciones que concluyeron con un armisticio firmado en secreto el 3 de septiembre y hecho público el 8 de ese mes.

    El 3 de septiembre, las fuerzas del VIII Ejército británico de Montgomery cruzaron el estrecho de Messina desde Sicilia y llegaron al extremo sur de la península italiana. El V Ejército de Estados Unidos, dirigido por el general Mark W. Clark, desembarcó cerca de Salerno el 9 de septiembre; hacia el 12 de octubre, las fuerzas británicas y estadounidenses habían establecido una sólida línea a lo largo del país que se extendía desde el río Volturno, situado al norte de Nápoles, hasta Termoli, en la costa adriática. La rendición de los italianos no representó grandes ventajas militares para los aliados; a finales de año los alemanes les contuvieron en la Línea Gustav, a unos 100 km al sur de Roma. El desembarco realizado en Anzio el 22 de enero de 1944 no consiguió debilitar la Línea Gustav, firmemente asentada en el río Liri y Montecassino.

    Cuarta fase: la victoria de los aliados

    Después de la batalla de Kursk persistía la duda sobre si las fuerzas soviéticas podrían lanzar una ofensiva con éxito en el verano. El 12 de agosto, Hitler ordenó que comenzaran las obras para la construcción de una barrera en el este, a lo largo del río Narva y los lagos Pskov y Peipus —detrás del grupo militar del Norte— y de los ríos Desna y Dniéper —detrás de los Grupos de ejércitos del Centro y el Sur. En la segunda mitad de dicho mes, la ofensiva soviética se expandió por el sur, a lo largo del río Donets, y por el norte, adentrándose en el sector del Grupo de ejércitos del Centro.

    Hitler permitió al Grupo de ejércitos del Sur retirarse hasta el río Dniéper el 15 de septiembre; de lo contrario, lo más probable es que fuera aniquilado. Asimismo, ordenó a las tropas que destruyeran todo aquello que se encontrara en la zona oriental del río Dniéper y pudiera ser de alguna utilidad para el enemigo. Esta política sólo pudo llevarse a cabo parcialmente antes de que los soldados cruzaran el río a finales de mes; a partir de este momento se aplicó en todos los territorios cedidos a los rusos.

    Las tropas alemanas no encontraron el más mínimo rastro de la barrera oriental al cruzar el río, y tuvieron que luchar desde el principio contra cinco cabezas de puente soviéticas. La orilla superior izquierda del río era la mejor línea defensiva que quedaba en la URSS, y los ejércitos rusos, mandados por Zhúkov y Vasilevski, lucharon encarnizadamente para impedir que el enemigo se hiciera fuerte en esta zona. Expandieron las cabezas de puente, cercaron al Ejército alemán en Crimea durante el mes de octubre, tomaron Kíev el 6 de noviembre y continuaron la ofensiva en invierno sin apenas interrupciones.

    Los preparativos de los alemanes para la operación Overlord

    Hitler esperaba una invasión por el noroeste de Europa en la primavera de 1944, y la recibió como una oportunidad de ganar la guerra. De este modo, podría lanzar a todas sus fuerzas, la mitad de las cuales se encontraba en el frente occidental, contra la URSS. En noviembre de 1943 comunicó a sus comandantes del frente oriental que no recibirían más refuerzos hasta que se rechazara la invasión.

    Los soviéticos lanzaron una ofensiva en enero de 1944 que levantó el sitio de Leningrado, y obligaron al Grupo de ejércitos del Norte a retroceder hasta la línea del río Narva y el lago Peipus. Allí, los alemanes encontraron refugio en un segmento de la barrera oriental en el que se había iniciado la fortificación. Recibían sucesivos ataques por el flanco meridional; el último, que tuvo lugar en marzo y abril, empujó a los alemanes hacia la amplia zona que se extiende entre las lagunas de Pripyat y el mar Negro, alejados de todo excepto de algunas franjas de territorio soviético. Después de que una embarcación no consiguiera rescatarles en Sebastopol, la mayor parte de los 150.000 alemanes y rumanos fallecieron o fueron capturados por el enemigo en mayo. Por otro lado, se habían fabricado suficientes carros de combate y armas para equipar a las nuevas divisiones del frente occidental y reemplazar a algunas de las perdidas en el este; las fuerzas aéreas disponían de un 40% más de aviones que el año anterior en esa misma época; por último, la producción de petróleo sintético durante el tiempo de guerra alcanzó en abril de 1944 su máximo.

    El desembarco de Normandía

    El 6 de junio de 1944, el día D, el I Ejército de Estados Unidos, dirigido por el general Omar Nelson Bradley, y el II Ejército británico, mandado por el general Miles C. Dempsey, establecieron cabezas de playa en Normandía, la costa francesa del canal de la Mancha. La resistencia de los alemanes fue firme, y las bases militares para los ejércitos aliados no eran tan buenas como se había esperado. La enorme superioridad aérea de los aliados en el norte de Francia impidió a Rommel movilizar a sus limitadas reservas. Además, Hitler estaba convencido de que los desembarcos de Normandía eran una estratagema y que la invasión principal tendría lugar al norte del río Sena. Por este motivo, se negó a dejar partir a las divisiones que se encontraban allí e insistió en que llegaran refuerzos de otras zonas distantes. A finales de junio, Eisenhower disponía de 850.000 hombres y 150.000 vehículos en Normandía.

    MAPA

    La reconquista soviética de Bielorrusia

    No se produjeron acciones en el frente oriental alemán durante las tres primeras semanas de junio de 1944. Hitler estaba seguro de que los soviéticos lanzarían una ofensiva en verano, y tanto él como sus asesores militares opinaban que provendría del flanco meridional. Después de la batalla de Stalingrado, los rusos habían centrado sus esfuerzos en esta zona y los alemanes creían que Stalin deseaba ansiosamente adentrarse en los Balcanes. Aunque el Grupo de ejércitos del Centro controlaba Bielorrusia —la única gran extensión de territorio soviético que seguía en poder de los alemanes—, y las señales de una concentración de tropas soviéticas junto al grupo militar se multiplicaron en junio, los alemanes no pensaron que existiera un peligro real. El 22 y 23 de junio, cuatro grupos del Ejército soviético —dos de ellos dirigidos por Zhúkov y otros dos por Vasilevski— atacaron al Grupo de ejércitos del Centro. Hacia el 3 de julio, cuando las fuerzas de avance soviéticas que procedían del noreste y el sureste se reunieron en Minsk, la capital de Bielorrusia, el Grupo de ejércitos del Centro había perdido los dos tercios de sus divisiones. Los frentes de Zhúkov y Vasilevski habían avanzado unos 300 km en la última semana. El mando soviético celebró el 17 de julio un desfile que duró un día a través de las calles de Moscú, en el que participaron 57.000 prisioneros alemanes, entre ellos, 19 generales.

    La conspiración contra Hitler

    En el mes de julio, un grupo de oficiales y civiles alemanes decidieron que la eliminación de Hitler era la única posibilidad de poner fin a la guerra antes de que todo el territorio alemán fuera arrasado desde ambos frentes. Intentaron asesinarle el 20 de julio colocando una bomba en su cuartel general de Prusia Oriental. El artefacto explotó e hirió a algunos oficiales —varios fallecieron—, pero Hitler sólo sufrió heridas leves. A continuación, la Gestapo se encargó de perseguir a todo sospechoso de haber participado en la denominada conspiración de julio: Rommel se encontraba en esta lista, y optó por suicidarse.

    La liberación de Francia

    El 24 de julio los estadounidenses y los británicos seguían aislados en la cabeza de playa de Normandía, que había ampliado hasta incluir Saint-Lô y Caen. Bradley comenzó con la ofensiva al día siguiente lanzando un ataque desde Saint-Lô. A partir de este momento el frente se expandió rápidamente y Eisenhower agrupó a sus fuerzas. Montgomery asumió el mando del II Ejército británico y del I Ejército canadiense. Bradley se puso al frente del XII Grupo de Ejércitos, que acababa de entrar en acción y estaba compuesto por el I y III Ejércitos, mandados por los generales Courtney H. Hodges y George Smith Patton, respectivamente.

    Una vez que los estadounidenses se dirigieron hacia el este la primera semana de agosto, se formó una bolsa alrededor del V y VII Ejércitos Panzer al oeste de Falaise. Los alemanes consiguieron mantener la posición hasta el 20 de agosto; después, se retiraron cruzando el Sena. Los estadounidenses liberaron París el 25 de agosto junto con las fuerzas de la Francia Libre y la Resistencia, lideradas por Charles de Gaulle.

    Mientras tanto, las tropas estadounidenses y francesas habían llegado a la costa meridional de Francia (al sur de Marsella) el 15 de agosto, y establecieron contacto con las fuerzas de Bradley en las proximidades de Dijon la segunda semana de septiembre.

    La interrupción de la ofensiva occidental

    Bradley y Montgomery enviaron grupos de ejércitos hacia el norte y el este, al otro lado del Sena, el 25 de agosto: los británicos bordearon la costa en dirección a Bélgica y los estadounidenses se dirigieron a la frontera franco-alemana. Las tropas de Montgomery tomaron Amberes el 3 de septiembre, y el día 11 cruzaron la frontera las primeras patrullas de Estados Unidos. Montgomery había llegado a dos inmensas barreras de agua —el Mosa y el bajo Rin— y los estadounidenses se hallaban frente al muro occidental, que había sido construido en la década de 1930 como contrapartida alemana de la Línea Maginot. A pesar de que la mayoría de sus grandes cañones habían desaparecido, los búnkers de cemento y las barreras antitanque de este muro eran demasiado sólidos. El problema más grave de los aliados era su falta de suministros. Apenas disponían de combustible y municiones, que era preciso transportar desde los puertos franceses del canal de la Mancha a través de 800 km a través de carreteras y ferrocarriles dañados por la guerra.

    La rebelión de Varsovia

    La ofensiva soviética había alcanzado a los flancos del Grupo de ejércitos del Centro en julio. El 29 de ese mes unas fuerzas de avance llegaron cerca de Riga y rompieron el contacto por tierra del Grupo de ejércitos del Norte con el principal frente alemán. Los potentes ataques por el flanco meridional del Grupo de ejércitos del Centro llegaron a la línea del Vístula (al norte de Varsovia) a finales de ese mes. El general Tadeusz Komorowski (conocido como el general Bór) inició una rebelión en Varsovia el 31 de julio. Los insurgentes, que eran leales al gobierno anticomunista exiliado en Londres, provocaron el caos entre las filas alemanas durante varios días. Las fuerzas soviéticas resistieron con firmeza en el margen derecho del Vístula y Stalin no permitió que los aviones de Estados Unidos aterrizaran en los aeródromos soviéticos para proporcionar suministros a los insurgentes. Finalmente, consintió en que tomaran tierra más de cien B-17 el 18 de septiembre. Pero ya era demasiado tarde; para entonces, los alemanes ya dominaban la situación, y Komorowski se rindió el 2 de octubre. Stalin insistió en que sus fuerzas no habían conseguido entrar en Varsovia porque eran demasiado débiles, lo cual era probablemente falso. Por otro lado, la línea del Vístula era, en la medida en que los ejércitos pudieran seguir adelante, un amplio frente sin ninguna interrupción en el que no era posible reponer suministros.

    La derrota de los aliados de Alemania en el este

    Mientras la Unión Soviética permitía que el levantamiento de Varsovia siguiera su trágico curso, estaba cosechando un gran número de importantes éxitos en todos los frentes. La ofensiva lanzada el 20 de agosto entre los Cárpatos y el mar Negro dio como resultado la petición de un armisticio por parte de Rumania tres días después. Bulgaria, que nunca había llegado a declarar la guerra a la URSS, se rindió el 9 de septiembre, y Finlandia la secundó el 19 del mismo mes. Las tropas soviéticas tomaron Belgrado el 20 de octubre e implantaron en Yugoslavia un gobierno comunista presidido por Tito. En Hungría, los rusos se quedaron a las puertas de Budapest a finales de noviembre.

    Los progresos de los aliados en Italia

    La campaña italiana pasó a un segundo plano en el verano de 1944 a causa de la operación Overlord. El V Ejército de Clark, formado por fuerzas francesas, polacas y estadounidenses, tomó Montecassino el 18 de mayo. Un avance desde la cabeza de playa de Anzio, realizado cinco días después, obligó a los alemanes a abandonar la Línea Gustav, y el V Ejército entró en Roma, ciudad abierta desde el 4 de junio. La penetración aliada continuó sin contratiempos al norte de Roma, pero no tardaría en verse interrumpida dado que las divisiones estadounidenses y francesas habrían de retirarse para participar en la invasión del sur de Francia. Después de tomar Ancona y Florencia durante la segunda semana de agosto, los aliados se hallaban ante la denominada Línea Gótica Alemana. Ésta fue demolida tras una ofensiva lanzada a finales de ese mes, pero no se consiguió llegar hasta el valle del Po en los tres meses siguientes, por lo que las fuerzas se detuvieron en las montañas durante el invierno.

    La guerra aérea en Europa

    Las principales acciones llevadas a cabo contra Alemania en el otoño de 1944 fueron combates aéreos. Los bombarderos de Estados Unidos, escoltados por cazas de gran autonomía (concretamente, los Mustang P-51) atacaban los objetivos industriales durante el día y las ciudades por la noche. Hitler respondió a estas agresiones atacando Gran Bretaña con bombas V-1 y cohetes V-2; no obstante, los alemanes perdieron las mejores bases de sus lanzamientos —el noroeste de Francia y Bélgica— en el mes de octubre. Los efectos de la estrategia aliada resultaron menos evidentes de lo que se había esperado. Los bombardeos no minaron la moral de la población civil, y la fabricación de cazas y vehículos acorazados alcanzó la cota más elevada de la guerra en la segunda mitad de 1944. Por otro lado, la producción de hierro y acero disminuyó a la mitad entre septiembre y diciembre; asimismo, la destrucción continua de plantas de petróleo sintético, unida a la pérdida de los campos petroleros de Ploiesti (Rumania), limitó drásticamente las existencias de combustible para los carros de combate y aviones que abandonaban las cadenas de producción.

    El acortamiento de los frentes en el este y el oeste y la interrupción de la lucha terrestre a finales de año proporcionaron a Hitler una nueva oportunidad para crear una reserva de 25 divisiones. Decidió utilizarlas en una ofensiva contra los británicos y estadounidenses; la táctica consistía en atravesar Bélgica hasta llegar a Amberes y arrasar esta zona, una acción similar a la que provocó en mayo de 1940 el desastre de Dunkerque.

    La batalla de las Ardenas

    La ofensiva alemana —denominada campaña de las Ardenas— comenzó el 16 de diciembre. Los estadounidenses se encontraban totalmente desprevenidos; no obstante, opusieron una gran resistencia y consiguieron defender dos centros estratégicos de comunicaciones por carretera, Saint-Vith y Bastogne. El esfuerzo de los alemanes fracasó después del 23 de diciembre, cuando las condiciones atmosféricas permitieron que se pudiera apreciar la arrolladora superioridad aérea de los aliados. Sin embargo, no se logró eliminar la bolsa de 80 km que los alemanes habían creado con su incursión en las líneas enemigas hasta finales de enero. El avance de los aliados en Alemania no se reanudó hasta febrero.

    La Conferencia de Yalta

    En esos momentos, los ejércitos soviéticos se encontraban en el río Oder, a 60 km al este de Berlín. Habían aniquilado la línea alemana del Vístula y se aproximaban a la costa del Báltico, al este de Danzig (en la actualidad Gda´sk), en enero de 1945; hacia el 3 de febrero ya controlaban la zona del Oder. Stalin iba a reunirse con Roosevelt y Churchill en Yalta (Crimea) desde el 4 al 11 de febrero, y tenía en su poder toda Polonia y Berlín. En el transcurso de la Conferencia de Yalta, Stalin aceptó declarar la guerra a Japón en un plazo de tres meses, que comenzaría a partir de la rendición de Alemania, a cambio de ciertas concesiones territoriales en Extremo Oriente.

    Los estadounidenses y los británicos no estaban de acuerdo en la forma en la que proceder contra Alemania. Durante un encuentro celebrado en Malta poco antes, Montgomery había propuesto que se lanzara un rápido y único ataque, llevado a cabo por el ejército del general británico, desde el norte de Alemania hasta Berlín. Deseaban que la mayor parte de los suministros aliados le fueran asignados a Montgomery, lo que significaba que los estadounidenses sólo desempeñarían una labor defensiva. En el plan de Eisenhower, que finalmente prevaleció, se daba prioridad a Montgomery, pero los ejércitos de Estados Unidos también participaban en la acción.

    El paso del Rin

    El primer objetivo que debían cumplir todos los ejércitos aliados era alcanzar el Rin. Para ello, debían cruzar el río Ruhr, cuyo valle había sido inundado por los alemanes abriendo las presas de la zona. Después de esperar durante dos semanas a que descendiera el nivel del agua, el IX y el I Ejército de Estados Unidos atravesaron el río el 23 de febrero.

    A principios de marzo los ejércitos se encontraban muy próximos al Rin. Todos los puentes estaban destruidos, excepto el de la pequeña ciudad de Remagen, donde las unidades del I Ejército tomaron el puente ferroviario de Ludendorff el 7 de marzo. El 24 de marzo, fecha en la que Montgomery ordenó a algunos grupos del II Ejército británico y del IX Ejército estadounidense pasar al otro lado del río, el I Ejército estadounidense ocupaba una cabeza de puente situada entre Bonn y Coblenza. El 22 de marzo el III Ejército de Estados Unidos había capturado otra cabeza de puente al sur de Maguncia. Así pues, se había atravesado la barrera del río y Eisenhower ordenó a los ejércitos atacar hacia el este sobre un amplio frente.

    Los objetivos aliados en Alemania

    El I y IX Ejército estadounidenses rodearon el corazón industrial de Alemania, el Ruhr, el 1 de abril. El II Ejército británico cruzó el Weser, que se encontraba a medio camino entre el Rin y el Elba, el 5 de abril. El IX Ejército alcanzó el Elba a la altura de Magdeburgo el 11 de abril, y tomaron una cabeza de puente en el lado oriental un día después, con lo cual sólo les separaban 120 km de Berlín.

    Con la llegada del IX Ejército al Elba, surgió el problema de la carrera hacia Berlín. Los británicos, sobre todo Churchill y Montgomery, y algunos estadounidenses, sostenían que Berlín era el objetivo más importante de Alemania porque el mundo, y especialmente los alemanes, considerarían a las fuerzas que tomaran esta ciudad como los verdaderos vencedores de la guerra. Eisenhower insistía en que su importancia desde el punto de vista militar no justificaba el posible coste que podría suponer la entrada en Berlín, y que la unión con los rusos podría realizarse igualmente más al sur, en las proximidades de Leipzig y Dresde. Además, el general estadounidense consideraba que los nazis incondicionales se refugiarían en algún reducto en las montañas de Baviera y, por lo tanto, su intención era dirigir el grueso de las fuerzas de su país hacia el sur de Alemania.

    Mientras tanto, el frente soviético había permanecido estacionario en el río Oder desde febrero, lo cual planteó otro problema. La explicación que dieron los soviéticos después de la guerra consistía en que sus flancos del norte y del sur se hallaban amenazados y era preciso despejar la zona. La secuencia de acontecimientos a partir de febrero de 1945 indica que Stalin no confiaba en que los británicos y los estadounidenses pudieran atravesar Alemania tan rápido como lo habían hecho, por lo que asumieron que tendrían un amplio margen de tiempo para llevar a cabo su conquista del este de Europa antes de dirigirse hacia el centro de Alemania. Era obvio que Stalin no consideraba Berlín como un punto importante, aunque no fue ésta la opinión que expresó a Eisenhower. Los ejércitos soviéticos se reorganizaron apresuradamente para lanzar una ofensiva sobre Berlín la primera semana de abril.

    Las batallas finales en Europa

    La última y débil esperanza de Hitler, alentada brevemente por el fallecimiento del presidente estadounidense Roosevelt ocurrido el 12 de abril, era que se desatara un conflicto entre las potencias occidentales y la URSS. El V Ejército de Estados Unidos y el VIII Ejército británico lanzaron una serie de ataques el 14 y el 16 de abril que les llevaron hasta el río Po en una semana. El avance soviético hacia Berlín comenzó el 16 de abril. El VII Ejército estadounidense tomó Nuremberg el 20 de abril. Cuatro días después los soviéticos cerraron el cerco sobre Berlín. Al día siguiente el V Ejército soviético y el I Ejército estadounidense establecieron contacto en la ciudad de Torgau, situada en el Elba (al noreste de Leipzig), y Alemania quedó dividida en dos partes. La resistencia organizada contra los estadounidenses y los británicos cesó prácticamente la última semana del mes, pero las tropas alemanas orientadas hacia el este lucharon desesperadamente para evitar ser apresadas por los soviéticos.

    La rendición de Alemania

    Hitler decidió esperar el desenlace final en Berlín, donde aún podía manipular a los escasos altos mandos que quedaban. La mayor parte de sus colaboradores políticos y militares abandonaron la capital para dirigirse hacia el norte y sur de Alemania, seguramente para no estar al alcance de los soviéticos. Hitler se suicidó en su búnker de Berlín el 30 de abril. Su último acto oficial importante fue nombrar al almirante Karl Dönitz como sucesor suyo en la jefatura del Estado.

    La única opción que le quedaba a Dönitz, que había sido leal a Hitler, era rendirse. Su representante, el general Alfred Jodl, firmó la rendición incondicional de todas las Fuerzas Armadas alemanas en el cuartel general de Eisenhower, establecido en Reims, el 7 de mayo. Las tropas alemanas de Italia ya se habían rendido (el 2 mayo), al igual que las de los Países Bajos, el norte de Alemania y Dinamarca (4 de mayo). Los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña declararon el 8 de mayo el Día de la Victoria en Europa. La rendición incondicional completa entró en vigor un minuto después de la medianoche, una vez firmado en Berlín un segundo documento que también suscribió la URSS.

    MAPA

    La guerra en África y los Balcanes

    Primera fase: la supremacía del Eje

    Los Balcanes y el norte de África (1940-1941)

    En realidad, Hitler había comunicado a sus generales a finales de julio de 1940 que la siguiente ofensiva tendría lugar en la URSS. El Führer pensaba que los británicos continuaban combatiendo porque esperaban que estallara un conflicto entre Alemania y la URSS; una vez que se hubiera derrotado a los soviéticos y las posiciones británicas en la India y Oriente Próximo se vieran amenazadas, Gran Bretaña firmaría la paz. Persuadido por sus asesores militares, Hitler pospuso la ofensiva sobre la Unión Soviética hasta la primavera para eludir las dificultades climáticas que hubieran supuesto realizarla durante el invierno.

    Mientras tanto, Mussolini había emprendido en septiembre de 1940 un ataque sin éxito sobre Egipto —una posición británica— desde la colonia italiana de Libia y había intentado invadir Grecia un mes después con resultados similares. En respuesta a esta última operación, los británicos ocuparon los aeródromos de Creta y Grecia. Para impedir que los aviones británicos tuvieran a su alcance los campos petrolíferos de Ploiesti (Rumania), Hitler comenzó a preparar una campaña contra Grecia en noviembre.

    A principios de 1941, las fuerzas británicas obligaron a los italianos a replegarse sobre Libia, y Hitler envió al general Erwin Rommel en el mes de febrero con una fuerza con dos divisiones de carros de combate, el Afrika Korps, para ayudar a sus aliados italianos.

    Debido a que las tropas alemanas necesitaban cruzar Rumania y Hungría para llegar hasta Grecia y la Unión Soviética, Hitler logró incluir a ambos estados en la alianza del Eje en noviembre de 1940; Bulgaria se unió en marzo de 1941. Cuando Yugoslavia se negó a adherirse al Eje, Hitler ordenó la invasión de este país.

    Yugoslavia

    Las operaciones alemanas contra Grecia y Yugoslavia dieron comienzo el 6 de abril de 1941. La principal dificultad del ataque sobre Yugoslavia consistía en conseguir que un ejército de nueve divisiones procedentes de Alemania y Francia se trasladara unido hasta el objetivo en menos de nueve días. El 10 de abril se lanzaron varios ataques sobre Belgrado, que cayó el 13 de abril, y el Ejército yugoslavo se rindió al día siguiente. Sin embargo, fue más sencillo conquistar este país que conservarlo, ya que las guerrillas —los chetniks serbios, dirigidos por Draza Mihaílovic, y los partisanos, liderados por Tito— presentaron batalla durante toda la guerra.

    Grecia

    El Ejército griego, a diferencia del yugoslavo, se movilizó por completo para defender la Línea de Metaxás, conjunto de fortificaciones al noreste de Salónica. Mediante un pequeño avance hacia esta ciudad, los alemanes consiguieron que el 9 de abril se rindiera casi la mitad del Ejército griego. El I Ejército de Grecia, procedente de Albania, quedó cercado en el paso de Metsovón y se rindió el 22 de abril, mientras que las fuerzas británicas se retiraron hacia el sur. A continuación, los rápidos ataques de los alemanes —sobre el istmo de Corinto y el Peloponeso— obligaron a los británicos a realizar una evacuación que se saldó con la pérdida de 12.000 hombres. A finales de mayo la isla de Creta quedó en poder de los alemanes.

    Mientras tanto, Rommel había lanzado una contraofensiva sobre los británicos en Libia, expulsándoles del país, excepto a una guarnición aislada en Tubruq (Tobruk), en abril de 1941.

    Segunda fase: la expansión de la guerra

    Un año después de la caída de Francia, la contienda se convirtió en una guerra mundial. Mientras se llevaban a cabo campañas secundarias en los Balcanes y en el norte de África así como combates aéreos contra los británicos, Hitler desplegó el grueso de sus fuerzas hacia el este y formó una coalición con los países del sureste de Europa (además de Finlandia) para atacar a la URSS.

    Tercera fase: el cambio de rumbo de la guerra

    La elaboración de la estrategia aliada

    Desde el punto de vista práctico, Estados Unidos no desplegó una gran actividad en Europa hasta principios de 1942. Los británicos no se limitaron a defender sus posiciones en el norte de África; conquistaron Tubruq el 10 de diciembre de 1941 y Bengasi (Libia) dos semanas después. Rommel contraatacó a finales de enero de 1942 y les hizo retroceder 300 km, pero detuvo su propio avance junto a Tubruq y la frontera egipcia.

    La ofensiva británico-estadounidense en el norte de África

    La situación comenzó a cambiar en el norte de África el 31 de agosto de 1942 cuando Rommel atacó la línea británica situada al oeste de El-Alamein. El nuevo comandante británico, el general Bernard Law Montgomery, lanzó una ofensiva el 23 de octubre y forzó la retirada de Rommel; las tropas estadounidenses y británicas que luchaban a las órdenes del general Dwight David Eisenhower comenzaron a llegar a Marruecos y Argelia el 8 de noviembre; los estadounidenses se establecieron en Casablanca y Orán, y los británicos en Argel. Los alemanes enviaron refuerzos a la ciudad de Túnez y ocuparon toda Francia. Consiguieron que el V Ejército Acorazado, dirigido por el general Jürgen von Arnim se presentara a tiempo de frenar a Eisenhower en el oeste de Tunicia hacia mediados de diciembre. Rommel se adentró en el sureste de Tunicia a principios de febrero de 1943 y lanzó un ataque contra las tropas estadounidenses el 14 de febrero, obligándolas a abandonar el paso de Kasserine, una posición vital. Éste fue su último éxito y no pudo aprovecharlo. Hitler le reclamó en marzo debido a que las fuerzas de Estados Unidos y Gran Bretaña se aproximaban desde el oeste y el sur. Los 275.000 hombres que componían las fuerzas alemanas e italianas quedaron aislados de sus bases de Bizerta y Túnez; finalmente se rindieron el 13 de mayo.

    La guerra en el Pacífico

    Segunda fase: la expansión de la guerra

    Los conflictos entre Estados Unidos y Japón

    Mientras tanto, las relaciones entre Estados Unidos y Japón continuaban deteriorándose. En septiembre de 1940, Japón obligó al gobierno francés de Vichy a entregarle la zona norte de Indochina. Estados Unidos respondió a esta acción prohibiendo la exportación de acero y combustible a los japoneses. Éstos firmaron un pacto de neutralidad con la URSS en abril de 1941 para prevenir un ataque soviético en el caso de que entraran en conflicto con Gran Bretaña o Estados Unidos mientras se apoderaban de territorios en el sur y este de Asia. Cuando Alemania invadió la URSS en junio, los dirigentes japoneses sopesaron la posibilidad de romper el acuerdo y unirse a la ofensiva desde el este, pero finalmente optaron por ocupar el sur de Indochina el 23 de julio. Dos días después, Estados Unidos, Gran Bretaña y los Países Bajos congelaron los activos japoneses para impedir que Japón pudiera adquirir petróleo, lo que a la larga inutilizaría por completo a su Armada y sus Fuerzas Aéreas.

    El comienzo de la guerra en el Pacífico

    Japón, ante la aparente inminencia de la derrota soviética en el verano y otoño de 1941, vio una gran ocasión para apoderarse del petróleo y demás recursos del Sureste asiático y las islas de los alrededores, pero sabía que estas acciones desatarían una guerra contra Estados Unidos. El gobierno estadounidense deseaba detener la expansión japonesa, pero no estaba seguro de que la opinión pública estuviera dispuesta a llegar a la guerra para cumplir este objetivo. Acuciados por el embargo de petróleo que sufrían, los japoneses decidieron lanzar un ataque sobre el Sureste asiático.

    Pearl Harbor

    Cuando el general Tojo Hideki fue nombrado primer ministro a mediados de octubre, decidió que el día 29 de noviembre era la fecha límite para que su país aceptara un pacto sin guerra. El plazo fijado por Tojo, que se mantenía en secreto, significaba que la guerra era prácticamente segura.

    El Ejército y la Armada japonesa habían desarrollado una estrategia basada en realizar ataques rápidos en Birmania, la península Malaya, Indias Orientales y Filipinas y establecer un cinturón defensivo en la zona central y suroccidental del Pacífico. Esperaban que Estados Unidos les declarara la guerra, pero no creían que estuvieran dispuestos a prolongar la contienda durante mucho tiempo. Su máxima preocupación era la flota estadounidense del Pacífico, establecida en Pearl Harbor (Hawai).

    MAPA

    Pocos minutos después de la ocho de la mañana del domingo 7 de diciembre de 1941 aeronaves japonesas trasladadas en portaaviones bombardearon Pearl Harbor. Hundieron cuatro acorazados y causaron daños a cuatro más en un ataque que duró menos de dos horas. Estados Unidos entró en guerra con Japón el 8 de diciembre; Alemania e Italia declararon la guerra a Estados Unidos el 11 de diciembre.

    Las conquistas japonesas en Asia y el Pacífico

    Antes de finales de diciembre, las fuerzas japonesas habían conquistado las posesiones británicas de Hong Kong y las islas Gilbert (en la actualidad Kiribati) así como las posesiones estadounidenses de Guam y la isla Wake; habían invadido las posesiones británicas de Birmania, la península Malaya, Borneo y la posesión estadounidense de Filipinas. La colonia británica de Singapur, considerada durante mucho tiempo como una de las fortalezas más inexpugnables del mundo, cayó en febrero de 1942; los japoneses ocuparon también las Indias Holandesas y desembarcaron en Nueva Guinea en marzo. Las fuerzas estadounidenses y filipinas de las islas Batan se rindieron el 9 de abril y la resistencia filipina puso fin a sus actividades con la capitulación de la isla de Corregidor el 6 de mayo.

    De acuerdo con los planes de los japoneses, aún les restaba tiempo para plantear una estrategia defensiva cuando hubieran conquistado la colonia australiana del norte de Nueva Guinea, el archipiélago Bismarck, las Gilbert y la isla Wake, objetivo que habían logrado a mediados de marzo. Sin embargo, había sido tal el éxito de la campaña, que decidieron ampliar su perímetro defensivo hasta abarcar las islas Aleutianas por el norte, el archipiélago de Midway por el este y parte de las islas Salomón y la zona meridional de Nueva Guinea por el sur. El primer paso fue conquistar Port Moresby, situado en el extremo suroriental de Nueva Guinea, en un ataque realizado por mar. Los estadounidenses, que podían descifrar los mensajes codificados de los japoneses, situaron una fuerza expedicionaria naval en esta zona. Tras la batalla del mar de Coral (7 y 8 de mayo), los japoneses se vieron obligados a abandonar los planes previstos para Port Moresby.

    La batalla de Midway

    Una potente escuadra japonesa, compuesta por nueve acorazados y cuatro portaaviones, al mando de la cual se hallaba el almirante Yamamoto Isoroku, puso rumbo a Midway la primera semana de junio. El almirante Chester William Nimitz, que había asumido el mando de la flota estadounidense del océano Pacífico después del ataque a Pearl Harbor, sólo disponía de tres portaaviones y siete cruceros pesados, pero podía tener acceso a los mensajes emitidos por los japoneses. La batalla de Midway comenzó en la mañana del 4 de junio: los bombarderos estadounidenses destruyeron tres de los portaaviones japoneses en cinco minutos. El cuarto cayó un poco más tarde, después de que sus aviones hubieran hundido el portaaviones estadounidense Yorktown.

    La posterior conquista japonesa de Kiska y Attu (islas Aleutianas) los días 6 y 7 no compensaron la derrota de Midway, de la que nunca llegó a recuperarse la Armada japonesa. Sus acorazados no sufrieron ningún daño, pero la batalla del mar de Coral y la de Midway habían demostrado que las naves de guerra más importantes eran los portaaviones, y el enemigo había destruido cuatro de ellos.

    Tercera fase: el cambio de rumbo de la guerra

    La elaboración de la estrategia aliada

    Desde el punto de vista práctico, Estados Unidos no desplegó una gran actividad en Europa hasta principios de 1942. Los británicos no se limitaron a defender sus posiciones en el norte de África; conquistaron Tubruq el 10 de diciembre de 1941 y Bengasi (Libia) dos semanas después. Rommel contraatacó a finales de enero de 1942 y les hizo retroceder 300 km, pero detuvo su propio avance junto a Tubruq y la frontera egipcia.

    El Pacífico

    Mientras tanto, la Armada estadounidense proseguía la lucha contra Japón en el Pacífico. El general Douglas MacArthur, que había estado al mando de las fuerzas de Filipinas, había sido evacuado por un submarino y trasladado a Australia antes de la rendición. La batalla de Midway había detenido el avance de los japoneses en la zona central del Pacífico, pero éstos continuaban expandiéndose por el suroeste a través de las islas Salomón y Nueva Guinea. El 2 de julio de 1942 los jefes del Estado Mayor de Estados Unidos dirigieron las operaciones de las fuerzas terrestres y navales en el sur y suroeste del Pacífico con el objetivo de frenar a los japoneses, expulsarlos de las islas Salomón y del noreste de Nueva Guinea y eliminar la gran base que éstos habían establecido en Rabaul, situada en Nueva Bretaña.

    Guadalcanal

    El curso de la guerra era favorable para las potencias del Eje a mediados del verano de 1942. Stalingrado y los campos petroleros de Caucasia parecían estar al alcance de Hitler y Rommel se hallaba en una posición propicia para atacar el canal de Suez. Los japoneses habían ocupado la isla de Guadalcanal y se dirigían hacia Port Moresby. Sin embargo, seis meses después las potencias del Eje habían detenido su avance y retrocedían en la URSS, el norte de África y el suroeste del Pacífico.

    La infantería de Marina de Estados Unidos llegó a Guadalcanal el 7 de agosto de 1942. El desembarco se realizó sin contratiempos, sólo hubo de hacer frente a una pequeña guarnición japonesa; pero la lucha se complicó a partir de ese momento. Los japoneses respondían con rapidez y violencia tanto en los combates navales como aéreos. Mientras las fuerzas estadounidenses combatían contra un poderoso enemigo bajo un agotador clima tropical, sus navíos de guerra libraron seis importantes batallas en las aguas que rodeaban la isla entre el 24 de agosto y el 30 de noviembre. Finalmente, los efectivos de Estados Unidos comunicaron el 9 de febrero de 1943 la conquista de la isla.

    La Conferencia de Casablanca

    Desde el 14 hasta el 24 de enero de 1943, Roosevelt, Churchill y los miembros de sus respectivos estados mayores se reunieron en Casablanca con el objetivo de delinear la estrategia del periodo posterior a la campaña del norte de África. Los altos mandos estadounidenses deseaban llevar a cabo la ofensiva a través del canal de la Mancha. Los británicos, representados por el elocuente Churchill, defendían las ventajas de concentrarse en los territorios que podían conseguirse en el Mediterráneo, Sicilia e Italia. Roosevelt apoyó a los británicos; los militares de Estados Unidos sólo consiguieron (varios meses después) que no se destinaran más tropas a la zona del Mediterráneo y que se fueran reuniendo fuerzas en Inglaterra para llevar a cabo el ataque del canal en 1944. Roosevelt sorprendió también a su alto mando cuando anunció que no se aceptaría ningún acuerdo que no fuera la rendición incondicional de las potencias del Eje. El propósito de esta política era tranquilizar a los rusos, que tendrían que esperar al menos otro año para que se abriera un segundo frente consistente, pero es probable que también fortaleciera la resistencia del Eje.

    La estrategia aliada contra Japón

    La táctica desplegada en la guerra contra Japón durante 1943 atravesó varias fases. En la primera de ellas el objetivo era establecer bases en la costa de China mediante los avances de las fuerzas británicas y chinas a través de Birmania y el este de China, y los progresos de los estadounidenses en las islas del centro y suroeste del Pacífico hasta Formosa (Taiwan) y China. A mediados de año parecía evidente que ni los británicos ni los chinos iban a cumplir con su cometido. Por lo tanto, sólo quedaban dos fuerzas de ataque estadounidenses. Su objetivo continuaba siendo Formosa y la costa de China.

    Los progresos de Estados Unidos en el Pacífico

    Las tropas estadounidenses reconquistaron Attu (en las islas Aleutianas) en un duro combate de tres semanas que comenzó el 23 de mayo (los japoneses evacuaron Kiska antes de que las fuerzas de Estados Unidos y Canadá desembarcaran allí en agosto). Las principales acciones tuvieron lugar en el suroeste del Pacífico. Los estadounidenses y neozelandeses, dirigidos por el almirante William Halsey, atravesaron las Salomón y tomaron Nueva Georgia en agosto y la amplia cabeza de playa de Bougainville en noviembre. Los australianos y estadounidenses que estaban a las órdenes de MacArthur hicieron retroceder a los japoneses a lo largo de la costa oriental de Nueva Guinea y tomaron Lae y Salamaua en septiembre. La misión encomendada a MacArthur y Halsey era conquistar Rabaul. Los desembarcos realizados en el cabo Gloucester (Nueva Bretaña) en diciembre, en las islas del Almirantazgo en febrero de 1944 y en la isla Emirau en marzo del mismo año consiguieron que Rabaul quedara aislado.

    El ataque en la zona central del Pacífico se inició posteriormente. En esta área, sin embargo, las islas estaban separadas por grandes extensiones de mar, y los desembarcos requerían el apoyo de la fuerza naval, concretamente de portaaviones, de los que hasta finales de 1943 las fuerzas contrarias al Eje no dispuso en número suficiente.

    Los primeros desembarcos tuvieron lugar en Makin (islas Gilbert) y Tarawa en noviembre de 1943. La conquista de los islotes de Kwajalein y Eniwetok (islas Marshall), emprendida en febrero de 1944, resultó menos costosa, pero fue necesario intensificar el bombardeo preliminar y emplear un mayor número de vehículos anfibios capaces de cruzar los arrecifes de los alrededores.

    Cuarta fase: la victoria de los aliados

    La Conferencia de Teherán

    A finales de noviembre, Roosevelt y Churchill viajaron a Teherán para mantener su primer encuentro con Stalin. El presidente y el primer ministro ya habían aprobado un plan —su nombre en clave era Overlord (`Jefe Supremo')— para lanzar una ofensiva cruzando el canal. Roosevelt estaba completamente a favor de llevar a cabo el proyecto a principios de 1944, tan pronto como las condiciones atmosféricas lo permitieran. Durante la Conferencia de Teherán, Churchill objetó que consideraba prioritaria la situación de Italia y las posibles nuevas campañas en los Balcanes y el sur de Francia, pero perdió la votación frente a Roosevelt y Stalin. La operación Overlord fue fijada para mayo de 1944. Una vez concluidas las conversaciones, el Estado Mayor Conjunto convocó a Eisenhower, que se encontraba en el Mediterráneo, para asignarle el mando del Cuartel General Supremo de las Fuerzas Expedicionarias Aliadas (Supreme Headquarters Allied Expeditionary Forces, SHAEF) con el fin de que organizara y llevara a cabo la invasión a través del canal.

    La Conferencia de Teherán marcó el apogeo de la alianza entre el Este y el Oeste en tiempo de guerra. Stalin acudió a la reunión como un líder victorioso; la URSS estaba recibiendo grandes cantidades de ayuda en préstamos y arriendos procedentes de Estados Unidos a través de Múrmansk y el golfo Pérsico; y la decisión de emprender la operación Overlord satisfizo finalmente la demanda de un segundo frente, que tanto habían reclamado los soviéticos. A su vez, aumentó la tensión a medida que los ejércitos soviéticos se fueron aproximando a las fronteras de algunos pequeños estados de Europa oriental. Stalin había roto las relaciones diplomáticas con el gobierno polaco en el exilio —con sede en Londres— e insistió en Teherán, tal y como lo había hecho anteriormente, en que la frontera soviético-polaca de la posguerra debería ser la establecida después de la derrota de Polonia ocurrida en 1939. Tampoco ocultó su irritación cuando Churchill propuso un ataque británico y estadounidense sobre los Balcanes.

    La batalla del mar de Filipinas

    El ritmo de las operaciones contra los japoneses en el Pacífico se incrementó en 1944. Durante la primavera, el mando aliado conjunto ordenó a MacArthur realizar diversos avances en el noroeste de Nueva Guinea y en las Filipinas, mientras Nimitz cruzaba la zona central del Pacífico hasta las islas Marianas y las islas Carolinas. Los japoneses, por su parte, estaban realizando los preparativos para la batalla naval decisiva, que tendría lugar al este de las Filipinas.

    Las tropas de MacArthur recorrieron la costa de Nueva Guinea hasta Aitape, Jayapura y la isla Wakde durante abril y mayo, y desembarcaron en la isla Biak el 27 de mayo. Sus aeródromos permitirían a los aviones de Estados Unidos hostigar a la flota japonesa de Filipinas. Una fuerza de ataque organizada en torno a los mayores acorazados del mundo, el Yamato y el Musashi, se dirigía hacia Biak el 13 de junio cuando la Armada de Estados Unidos comenzó a bombardear Saipan en las islas Marianas. Se ordenó entonces a las naves japonesas que se dirigieran al norte y se unieran a la I Flota del almirante Ozawa Jisaburo, que había partido de las islas Filipinas con rumbo a las Marianas.

    Ozawa se enfrentó a la Fuerza Expedicionaria 58 de Estados Unidos, al mando de la cual estaba el almirante Marc A. Mitscher, en la batalla del mar de Filipinas el 19 y 20 de junio. En el primer día los cazas estadounidenses derribaron a 219 de los 236 aviones japoneses. Mientras proseguía el combate aéreo, los submarinos de Estados Unidos hundieron dos de los grandes portaaviones de Ozawa; el segundo día, los bombardeos destruyeron otro portaaviones de gran tamaño. Ozawa puso entonces rumbo hacia el norte, en dirección a la isla de Okinawa, con los únicos 35 aviones que le quedaban.

    El cambio de estrategia en el Pacífico

    Las fuerzas de Estados Unidos llegaron a Saipan el 15 de junio. Tomaron posesión de esta isla, Tinian y Guam el 10 de agosto, lo que les proporcionó la clave de una estrategia para poner fin a la guerra. Era posible establecer bases en las islas para los nuevos bombarderos de gran autonomía estadounidenses, las superfortalezas volantes B-29, que podrían llegar hasta Tokyo y otras importantes ciudades japonesas desde estas islas, al igual que lo habían hecho desde las bases de China. En noviembre de 1944 comenzaron los bombardeos regulares sobre Japón.

    A pesar de que el cambio de estrategia suscitó ciertas dudas sobre la necesidad de las operaciones de las Carolinas y Filipinas, éstas se llevaron a cabo tal y como se había previsto; se realizaron desembarcos en los siguientes puntos: Peleliu (15 de septiembre), Ulithi (23 de septiembre) y Ngulu (16 de octubre), situados en el oeste de las Carolinas, y Leyte (20 de octubre), en la zona central de las Filipinas. La invasión de las islas Filipinas fue la última ocasión de la guerra en la que la Armada japonesa hizo uso de todas sus fuerzas. En los tres días que duró la batalla del golfo de Leyte (del 23 al 25 de octubre), cuyo resultado fue más incierto de lo que parecía indicar el desenlace final, los japoneses perdieron 26 naves —entre ellas, el superacorazado Musashi— y los estadounidenses siete.

    La derrota de Japón

    El final de la guerra no se avistaba, a pesar de que la situación de Japón era desesperada a comienzos de 1945. La Armada japonesa ya no volvería a operar a pleno rendimiento, pero la mayor parte del Ejército se encontraba en buenas condiciones y estaba desplegado en los archipiélagos y en China. Los japoneses dieron una muestra de lo que aún podía esperarse de sus fuerzas recurriendo a las actividades de los kamikazes (en japonés, `viento divino'), ataques aéreos suicidas, durante los combates en Luzón (islas Filipinas).

    Iwo Jima y Okinawa

    Mientras se esperaba a que llegaran los refuerzos de Europa para lanzar el ataque final sobre Japón, seguía ejecutándose la estrategia de conquista de las islas; en primer lugar, se llevó a cabo un desembarco en Iwo Jima el 19 de febrero. El asalto de este pequeño islote árido —la batalla de Iwo Jima— costó la vida de más de 6.000 infantes de la Marina estadounidense, antes de convertirse en una base segura el 16 de marzo.

    El 1 de abril, el X Ejército de Estados Unidos dirigido por el general Simon B. Buckner desembarcó en Okinawa, situada 500 km al sur de la isla japonesa más meridional, Kyushu, y la lucha se prolongó hasta el 21 de junio.

    Hiroshima y Nagasaki

    A lo largo de todo el conflicto, los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña habían llevado a cabo un gran proyecto científico e industrial para el desarrollo de armas nucleares, y creían que Alemania estaba investigando en el mismo campo. No se disponía de suficientes cantidades de los elementos principales, uranio y plutonio fisionable, antes de que concluyera la guerra en Europa. La primera bomba atómica se hizo explotar en un ensayo realizado el 16 de julio de 1945 en Alamogordo (Nuevo México, en Estados Unidos).

    Se habían fabricado dos bombas más, y comenzó a plantearse la posibilidad de emplearlas contra Japón para conseguir su rendición. El presidente estadounidense Harry S. Truman permitió que se lanzaran estos dos artefactos porque, según explicó, creía que podrían salvar miles de vidas; la primera cayó sobre Hiroshima el 6 de agosto, y la segunda se lanzó sobre Nagasaki tres días después. Los cálculos de Estados Unidos indican que fallecieron entre 66.000 y 78.000 en Hiroshima y que el número de víctimas en Nagasaki fue de 39.000. Los japoneses estiman que las bajas ascendieron a un total de 240.000 personas. La URSS declaró la guerra a Japón el 8 de agosto e invadió Manchuria al día siguiente.

    La rendición de Japón

    Japón anunció su rendición el 14 de agosto, aunque no fue totalmente incondicional debido a que los aliados habían acordado permitir que el país mantuviera a su emperador. La firma oficial se realizó en la bahía de Tokyo a bordo del acorazado Missouri el 2 de septiembre. La delegación aliada estaba encabezada por el general MacArthur, que pasó a ser el gobernador militar del Japón ocupado.

    El fin de la guerra

    El coste de la guerra

    Las estadísticas fundamentales de la II Guerra Mundial la convierten en el mayor conflicto de la historia en cuanto a los recursos humanos y materiales empleados. En total, tomaron parte en esta contienda 61 países con una población de 1.700 millones de personas, esto es, tres cuartas partes de la población mundial. Se reclutó a 110 millones de ciudadanos, más de la mitad de los cuales procedían de tres países: la URSS (22-30 millones), Alemania (17 millones) y Estados Unidos (16 millones).

    La mayor parte de las estadísticas de la guerra son únicamente cálculos aproximados. La inmensa y caótica destrucción del conflicto ha imposibilitado la elaboración de un registro uniforme. Algunos gobiernos perdieron el control de los datos, y otros decidieron manipularlos con fines políticos.

    Se ha alcanzado un cierto consenso con respecto al coste total de la guerra. Se estima que el económico rebasó el billón de dólares estadounidenses, lo que la hace más onerosa que todas las anteriores guerras en conjunto. El coste humano —sin incluir a los más de 5 millones de judíos asesinados en el Holocausto, que fueron víctimas indirectas de la contienda— se estima en 55 millones de muertos, 25 millones de los cuales eran militares y el resto de civiles.

    Estadísticas económicas

    Estados Unidos fue el país que destinó más dinero a la guerra: el gasto aproximado fue de 341.000 millones de dólares, incluidos 50.000 millones asignados a préstamos y arriendos; de éstos, 31.000 fueron destinados a Gran Bretaña, 11.000 a la URSS, 5.000 a China y 3.000 fueron repartidos entre otros 35 países. La segunda nación fue Alemania, que dedicó 272.000 millones de dólares; le sigue la URSS con 192.000 millones; Gran Bretaña, con 120.000 millones; Italia, con 94.000 millones; y Japón, con 56.000 millones. No obstante, a excepción de Estados Unidos y algunos de los aliados menos activos desde el punto de vista militar, el dinero empleado no se aproxima al verdadero coste de la guerra. El gobierno soviético calculó que la URSS perdió el 30% de su riqueza nacional. Las exacciones y los saqueos de los nazis en las naciones ocupadas son incalculables. Se estima que el importe total de la contienda en Japón ascendió a 562.000 millones.

    Las pérdidas humanas

    El coste humano de la guerra recayó principalmente sobre la URSS, cuyas bajas entre personal militar y población civil se cree que superaron los 27 millones. Las víctimas militares y civiles de los aliados fueron de 44 millones, en tanto que las de las potencias del Eje de 11 millones. El número de muertos de ambos bandos en Europa ascendió a 19 millones y las víctimas de la guerra contra Japón llegaron a los 6 millones. Estados Unidos, que apenas sufrió bajas entre la población civil, perdió a unos 400.000 ciudadanos.

    Como consecuencia de estas ingentes pérdidas humanas y económicas, se alteró el equilibrio político. Gran Bretaña, Francia y Alemania dejaron de ser grandes potencias desde el punto de vista militar, posición que fue ocupada por Estados Unidos y la URSS.

    Batallas y campañas de la guerra

    Batalla de Inglaterra

    Conflicto entre la Royal Air Force (RAF, fuerzas aéreas británicas) y la Luftwaffe (fuerzas aéreas alemanas), que tuvo lugar durante la II Guerra Mundial. Alcanzó su momento culminante en agosto-septiembre de 1940 y constituyó la primera derrota importante de la Alemania nazi. La batalla de Inglaterra frustró el intento de Adolf Hitler de invadir Gran Bretaña y fue inmortalizada por Winston Churchill, quien declararía: "Nunca antes en el campo de los conflictos humanos, tantos debieron tanto a tan pocos".

    Tras la caída de Francia en junio de 1940, Gran Bretaña se quedó sola ante las fuerzas de Hitler y su única defensa posible se basó en sus fuerzas aéreas comandadas por el teniente general sir Hugh Dowding. Con sus fuerzas de tierra detenidas en el canal de la Mancha, Hitler inició un primer intento de conquistar Gran Bretaña mediante bombardeos aéreos: si esto no resultaba, tenía proyectado invadir la isla por mar (operación León Marino). Las fuerzas que utilizó en la masiva batalla aérea que se produjo a continuación, fueron desproporcionadas. La Luftwaffe, a las órdenes de W. Goering, que operaba principalmente desde los aeródromos de Bélgica y Francia, disponía en total de unos 2.670 aviones (Junkers, Dorniers, Heinkels, Stukas, Focke-Wulfs y Messerschmitts), mientras que Dowding contaba únicamente con unos 650 Spitfires y Hurricanes, repartidos en 52 escuadrones, y la ventaja logística, proporcionada por una serie de estaciones de radar que permitían determinar el número y el curso de posibles formaciones enemigas para interceptarlas, así como una mayor facilidad para repostar en combate.

    El ataque aéreo sobre Gran Bretaña se inició el 10 de julio de 1940 y estuvo dirigido contra los barcos y los puertos del sur de Inglaterra. Esta fase llegó a su punto culminante el 15 de agosto, cuando 76 bombarderos fueron derribados, perdiéndose 34 cazas de la RAF. La segunda fase de la ofensiva del mariscal Hermann Goering, dirigida contra las defensas aéreas británicas, se desarrolló entre el 24 de agosto y el 6 de septiembre y estuvo a punto de suponer la definitiva derrota británica, pero el 7 de septiembre Hitler y Goering cambiaron repentinamente el objetivo de los ataques de la Luftwaffe, dirigiéndose contra Londres en respuesta a un bombardeo británico sobre Berlín. El bombardeo aéreo que se produjo a continuación causó la muerte de 45.000 civiles británicos pero dio tiempo a la RAF para reparar sus aeródromos y para concentrar sus esfuerzos en la defensa efectiva.

    En sus ataques sobre Londres la Luftwaffe sufrió tales pérdidas que Goering se vio obligado a efectuar bombardeos nocturnos, lo que suponía un reconocimiento claro de la pérdida de la supremacía aérea de la Luftwaffe durante el día. Cuando, el 14-15 de septiembre la RAF logró destruir un elevado número de barcazas de invasión que los alemanes habían dispuesto durante su travesía por el Canal, Hitler suspendió la operación León Marino. El último ataque alemán diurno tuvo lugar el 30 de septiembre: la Luftwaffe siguió varios meses bombardeando ciudades británicas durante la noche, pero había perdido definitivamente la lucha por el control del espacio aéreo de las islas Británicas.

    Campaña de las Ardenas

    (también conocida como batalla de Bulge)

    (diciembre de 1944-enero de 1945)

    Los aliados que avanzaban hacia Alemania, que tuvo lugar durante la II Guerra Mundial. Tras el desembarco aliado de Normandía, realizado en junio de 1944, estas tropas se extendieron por toda Francia, pero tuvieron que detener su avance en septiembre al alcanzar la frontera alemana. El 16 de diciembre, los alemanes, aprovechando que las recobrar el puerto belga de Amberes, un punto vital. Consiguieron crear una bulge (internamiento en forma de bolsa) adentrándose en las líneas aliadas, pero tuvieron que detenerse cerca del río Mosa a finales de diciembre. Los alemanes retrocedieron hasta sus líneas en enero y evitaron que su retirada quedara cortada por una maniobra aliada en forma de pinza, pero la gravedad de las pérdidas, entre las que se contaban 220.000 bajas, contribuyó a su derrota final en la primavera siguiente. Las condiciones atmosféricas impedían el despegue de la aviación aliada, lanzaron una contraofensiva por sorpresa sobre la región montañosa y boscosa de las Ardenas, y avanzaron 50 km hacia el interior de Bélgica y Luxemburgo. Su objetivo era dividir a las fuerzas estadounidenses y británicas.

    Desembarco y batalla de Normandía

    (junio-agosto de 1944)

    Invasión de Europa llevada a cabo por las fuerzas aliadas durante la II Guerra Mundial; el nombre en clave de esta operación fue Overlord. La contraofensiva aliada comenzó el 6 de junio de 1944 cuando tropas procedentes de Gran Bretaña en las que predominaban británicos, canadienses y estadounidenses tomaron las playas normandas donde habían desembarcado y avanzaron rápidamente hacia el interior, excepto algunas compañías de Estados Unidos, que tuvieron que hacer frente a la tenaz resistencia alemana. Las medidas tomadas por los aliados para confundir al ejército enemigo habían surtido el efecto deseado y numerosas divisiones de tanques Panzer habían quedado en reserva en Caláis, donde los alemanes habían pronosticado que tendría lugar el desembarco aliado. Además, la supremacía aérea conseguida por los aliados les permitió bombardear las carreteras y líneas de ferrocarril del norte de Francia, logrando así retrasar seriamente el desplazamiento de los refuerzos alemanes hasta las cabezas de puente establecidas en las playas tras el desembarco.

    El avance de las fuerzas aliadas desde estos puntos requirió más tiempo del que se había previsto. Las tropas canadienses y británicas, dirigidas por el mariscal de campo Bernard Law Montgomery, no consiguieron conquistar la ciudad de Caen, una posición estratégica, hasta el mes de julio debido a la firme resistencia alemana y sólo después de un fuerte bombardeo aéreo que destruyó prácticamente la ciudad. Mientras tanto, las unidades de estadounidenses habían conquistado Cherburgo, pero el avance aliado se vio nuevamente retrasado cuando intentaban abrirse camino a través del denso bosque normando, que proporcionaba una excelente protección a las formaciones defensivas alemanas. Pese a estas dificultades, después de la toma de Saint-Lô y Avranches a mediados de julio, el camino quedó despejado para la incursión aliada hacia el interior del país, oportunidad que aprovechó el general Omar Nelson Bradley, comandante del XII Grupo de Ejército estadounidense, movilizando a sus tropas hacia el este. Adolf Hitler no permitió que la Wehrmacht (fuerzas armadas alemanas) abandonara Normandía y ordenó a las fuerzas acorazadas emprender un contraataque contra los aliados en las proximidades de Avranches. La ofensiva de los alemanes fue rechazada el 7 de agosto y estas tropas quedaron rodeadas por las divisiones británico-canadienses y estadounidenses, que comenzaban a aproximarse por ambos flancos. El 19 de agosto las fuerzas aliadas se habían reunido en Falaise, dejando bloqueadas a doce divisiones alemanas que quedaron a merced de los bombardeos de la aviación y la artillería. Fue entonces cuando Hitler ordenó a sus fuerzas retirarse de esta posición: 30.000 hombres consiguieron huir y 50.000 fueron capturados por los aliados. El éxito de la operación permitió abrir un segundo frente en Europa occidental que debilitó las posiciones alemanas; unos días después, el 26 de agosto, tropas aliadas entraron en París.

    Campañas del Pacífico

    Acciones militares de Japón y de los aliados en el océano Pacífico durante la II Guerra Mundial. El ataque sorpresa japonés contra la flota estadounidense del Pacífico en Pearl Harbor, seguido poco después por ataques parecidos contra posiciones británicas y estadounidenses en Hong Kong, la Federación Malaya y las Filipinas, anunciaron el comienzo de la guerra en el Pacífico, aunque los japoneses ya estaban en guerra con China al menos desde 1937 (y para ser más exactos, desde la incorporación de Manchuria en 1931). Los japoneses ocuparon en pocos meses el territorio que ellos llamaban la "Zona Sur de Recursos", la Federación Malaya y las Indias Holandesas, y consolidaron esa conquista con victorias en las Filipinas y contra los británicos en Birmania. Más tarde, Japón trató de asegurarse la explotación ininterrumpida del Sureste Asiático mediante la creación de una zona tapón que se extendía desde Nueva Guinea hasta las islas Fiji y las islas del Pacífico Sur, tratando de aislar a Australia de Estados Unidos, para evitar que este país creara una base en Australia desde la cual pudiera lanzar una contraofensiva.

    El último paso para la victoria japonesa era la destrucción de la flota estadounidense en aguas del Pacífico al oeste de Hawaii, pero los planes japoneses se vieron frustrados por las sucesivas victorias aeronavales de Estados Unidos en la batalla del mar de Coral (con la colaboración de barcos de la Armada Real Australiana) en mayo de 1942, y en la batalla de Midway en el mes de junio. Después de estas derrotas, Japón renunció progresivamente a su dominio marítimo del Pacífico, sobre todo tras la campaña estadounidense de guerra submarina sin restricciones, que comenzó al estallar el conflicto y que en 1944-1945 ya había suprimido con éxito todas las comunicaciones navales y marítimas japonesas, incluso en las proximidades de las islas.

    En lo que se refiere a los aliados, las campañas del Pacífico estuvieron dominadas por los estadounidenses, aunque contaron con la ayuda de importantes contingentes procedentes de Australia, Nueva Zelanda y las Indias Holandesas, en las zonas del Pacífico Sur y Suroccidental. Sin embargo, todas las decisiones del alto mando en el escenario de batalla fueron estadounidenses, y la conjunción de dos factores: la preponderancia industrial y humana de Estados Unidos, y la propensión egoísta del general Douglas MacArthur al negarse a compartir el mérito del éxito con sus aliados, sobre todo allí donde habían contribuido a ese éxito, hicieron que la opinión pública internacional, y mucho después la memoria histórica, describieran la guerra como una lucha que se desarrolló casi de forma exclusiva entre estadounidenses y japoneses.

    Hasta 1944, Australia envió todas sus fuerzas disponibles a la zona del Pacífico Suroccidental, bajo la autoridad de MacArthur, y la producción industrial y agrícola australiana siguió abasteciendo a las fuerzas estadounidenses hasta el final de la guerra. Nueva Zelanda proporcionó unas instalaciones esenciales para la armada y los marines que operaban en las islas Salomón, y a pesar de que el principal contingente militar de Nueva Zelanda permaneció en Europa durante la guerra, la III División, compuesta por dos brigadas neozelandesas, fue reclutada en 1942 para luchar junto a los estadounidenses en la campaña de las islas Salomón, pero fue finalmente disuelta en 1944.

    Como la guerra se extendió al norte hacia las Filipinas y después continuó hacia territorio japonés, otras fuerzas nacionales se vieron excluidas, y las últimas campañas fueron casi exclusivamente estadounidenses, a pesar de que barcos y aviones australianos participaron en la reconquista de las Filipinas, al mismo tiempo que la flota británica del Pacífico, con base en Australia, se unió a la estadounidense en las últimas batallas aeronavales del Pacífico Norte en 1945. La destrucción en masa de ciudades japonesas mediante bombardeos fue llevada a cabo casi exclusivamente por bombarderos B-29. Los planes de MacArthur para invadir Japón incluían la participación de cuerpos de la Commonwealth, entre los que se encontraban una división británica y una australiana, pero estos planes no tuvieron que llevarse a cabo debido a los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, que pusieron fin a la guerra.

    La tasa de muerte y sufrimiento en las campañas del Pacífico fue enorme, y hay que tener en cuenta las bajas civiles ocasionadas por la ocupación japonesa y la acción militar aliada. Sin embargo, la derrota de las potencias coloniales europeas a manos de los japoneses en los primeros meses de guerra fue un factor decisivo para despertar las conciencias nacionalistas que se tradujeron en las posteriores luchas de descolonización del Sureste Asiático, libradas durante las décadas de los cuarenta y de los cincuenta.

    El Holocausto

    La persecución de los judíos de Alemania en la época anterior a la II Guerra Mundial

    Cuando el régimen nacionalsocialista (nazi) alcanzó el poder en Alemania en enero de 1933, adoptó de inmediato medidas sistemáticas contra los judíos, considerados ajenos a la raza aria. Uno de los primeros decretos promulgados fue una definición del término `judío'. La religión de los antepasados era un rasgo fundamental en esta caracterización. Todo el que tuviera tres o cuatro abuelos judíos era considerado como tal automáticamente, sin que se tuviera en cuenta ni si este individuo era miembro de la comunidad religiosa judía ni su lugar de nacimiento. A aquéllos que fueran descendientes de judíos por parte de uno de sus progenitores sólo se les consideraba totalmente judíos si ellos mismos pertenecían a esta religión o habían contraído matrimonio con un miembro que la profesara. Los que tenían algún pariente judío o un único abuelo de esta religión eran llamados mischlinge (`semiraza'). Este énfasis en el origen familiar se entendía como una afirmación de la `raza' según la doctrina nazi, pero el propósito principal de estas clasificaciones era delimitar claramente a quien afectaban las leyes discriminatorias.

    La `arianización' de la vida económica

    Desde 1933 hasta 1939, el partido nazi, los organismos gubernamentales, los bancos y los comercios aunaron sus esfuerzos para eliminar a los judíos de la vida económica. Aquéllos que no pertenecían a la raza aria no tenían derecho a ocupar cargos en la administración, y los abogados y médicos judíos perdieron a su clientela aria. Algunas empresas judías se disolvieron, otras fueron confiscadas por el Estado o vendidas a un precio inferior a su valor a otras compañías que no pertenecían a miembros de la comunidad judía ni eran dirigidas por ellos. La transferencia contractual de empresas judías a los nuevos propietarios alemanes recibía el nombre de `arianización'. Los ingresos procedentes de las ventas, así como los ahorros de los judíos estaban supeditados a impuestos especiales. Los empleados judíos de los negocios disueltos o arianizados perdían sus puestos de trabajo.

    La Noche de los cristales rotos

    El objetivo que se proponía el régimen nazi era la emigración de los judíos. En noviembre de 1938, después de que un joven judío asesinara a un diplomático alemán en París, todas las sinagogas de Alemania fueron incendiadas, se destrozaron los escaparates de los comercios judíos y se arrestó a miles de ellos. Este suceso, conocido como la Noche de los cristales rotos (Kristallnacht), fue la señal para que la población judía de Alemania y Austria abandonara estos países con la mayor rapidez posible. Varios cientos de miles de judíos encontraron refugio en otras naciones, otros muchos, con menos posibilidades económicas, permanecieron para hacer frente a un futuro incierto.

    La ocupación de Polonia

    Cuando comenzó la II Guerra Mundial en septiembre de 1939, el Ejército alemán ocupó la mitad occidental de Polonia, con lo que casi dos millones de judíos polacos cayeron bajo la esfera de poder alemana. Las restricciones que se aplicaron a los judíos polacos fueron mucho más duras que las padecidas por los judíos alemanes. Se les obligó a trasladarse a guetos rodeados por muros y alambradas, con una administración propia muy limitada que recordaba a los campos de concentración. Cada gueto contaba con un consejo judío que se encargaba de organizar el alojamiento, la sanidad y la producción. Se les proporcionaba alimentos y carbón, y los productos manufacturados se enviaban fuera del recinto. Sin embargo, el suministro de comida que permitían los alemanes consistía principalmente en cereales y algunas verduras y hortalizas (nabos, zanahorias y remolacha principalmente). La ración oficial del gueto de Varsovia no alcanzaba las 1.200 calorías por persona. Surgió un mercado negro de alimentos introducidos de contrabando, pero los precios de las mercancías eran elevados y el desempleo y la pobreza estaban muy extendidos. En las casas llegaban a vivir de seis a siete personas en cada habitación, y el tifus era habitual entre la población.

    La invasión de la URSS

    Mientras la población polaca era internada en guetos, el Ejército emprendió una acción a gran escala en el frente oriental. En junio de 1941, los ejércitos alemanes invadieron la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), a la vez que la Oficina Principal de Seguridad del Reich (un organismo dependiente de la policía y de la milicia del partido nazi, conocida como las SS) enviaba 3.000 hombres de las unidades especiales para eliminar a todos los judíos que se encontraran en el territorio recientemente ocupado. Estos destacamentos móviles, llamados Einsatzgruppen (`grupos de acción'), no tardaron en llevar a cabo ejecuciones en masa. Las matanzas solían realizarse en fosas o barrancos próximos a las ciudades o pueblos. En algunas ocasiones eran presenciadas por soldados o habitantes de la zona. Los rumores de estos asesinatos masivos habían llegado a varias capitales del mundo mucho antes de que hubiera testigos de las mismas.

    La `solución final'

    Un mes después de que comenzaran las acciones de los grupos móviles en el territorio ocupado de la URSS, el dirigente nazi y jefe de la Aviación alemana, Hermann Wilhelm Goering, envió un comunicado al jefe de la Oficina Principal de Seguridad del Reich, Reinhard Heydrich, encomendándole la organización de la “solución final para la cuestión judía” en toda la Europa dominada por los alemanes. Se obligó a los judíos residentes en Alemania a llevar distintivos o brazaletes con una estrella amarilla a partir de septiembre de 1941. Decenas de miles fueron deportados a los guetos de Polonia y a las ciudades conquistadas en la URSS a lo largo de los siguientes meses. Pero cuando esta medida ya se había puesto en marcha, se creó un nuevo método de exterminio: los campos de concentración.

    En Polonia se construyeron campos equipados con instalaciones de gases. La mayoría de las futuras víctimas eran deportadas a estos centros de muerte desde los guetos cercanos. Más de 300.000 judíos procedentes únicamente del gueto de Varsovia fueron eliminados. Los primeros transportes solían llevar a mujeres, niños o ancianos, y, en general, a la población que no podía trabajar. Los judíos que podían ser empleados como mano de obra permanecían en talleres o fábricas, pero acababan siendo ejecutados. Las deportaciones más numerosas se produjeron en el verano y otoño de 1942. El destino de estos traslados no era comunicado a los consejos judíos de los guetos, pero las noticias de los asesinatos en masa fueron llegando a oídos de los supervivientes y de los gobernantes de Estados Unidos y Gran Bretaña. En abril de 1943 los 65.000 judíos que aún permanecían en Varsovia se sublevaron contra la policía alemana, que había entrado en el gueto para realizar nuevos envíos. La lucha duró tres semanas.

    Deportaciones

    Las deportaciones que se llevaron a cabo en toda la Europa ocupada por los alemanes generaron multitud de conflictos políticos y administrativos. Dentro de la propia Alemania se produjo un fuerte debate sobre el destino de los mischlinge, a los que finalmente se respetó. Se emprendieron negociaciones diplomáticas para efectuar deportaciones en algunos de los países aliados con Alemania, como los estados satélite de Eslovaquia y Croacia. El gobierno francés de Vichy, que ya había puesto en vigor algunas leyes antisemitas, comenzó a encarcelar a los judíos incluso antes de que los alemanes lo solicitaran. El gobierno fascista italiano se negó a cooperar con los nazis hasta que Italia fue ocupada por fuerzas alemanas en septiembre de 1943; la misma actitud adoptó el gobierno húngaro, por lo que los alemanes invadieron el país en marzo de 1944. Rumania, pese a haber sido responsable de varias ejecuciones en masa de judíos en los territorios ocupados de la URSS, también se negó a entregar su población judía a Alemania. En la Dinamarca ocupada numerosos daneses colaboraron para salvar de una muerte segura a los judíos que se encontraban en el país y les enviaron a Suecia, que era un Estado neutral, en miles de pequeñas embarcaciones.

    Los alemanes se apropiaban de todas las posesiones de los deportados siempre que les era posible. En Alemania se confiscaron las cuentas bancarias y propiedades de los judíos, y el mobiliario de los pisos de familias judías de la Francia ocupada, Bélgica y Países Bajos se envió a Alemania para ser distribuido entre las personas cuyas casas habían sido bombardeadas.

    El transporte de víctimas a los campos de la muerte solía hacerse por ferrocarril, y la policía tenía que abonar al sistema ferroviario alemán el precio de un billete de ida de tercera clase por cada deportado. Cuando se había cargado a mil personas en un tren, se aplicaba una tarifa de grupo por la cual sólo era preciso pagar la mitad del importe. Los trenes, formados por vagones de mercancías, se desplazaban lentamente siguiendo horarios especiales. Los enfermos y los ancianos solían fallecer durante el trayecto.

    Los campos de la muerte

    Los puntos de destino en Polonia eran Kulmhof (Chelmno), Belzec, Sobibor, Treblinka, Lublin y Auschwitz. Kulmhof, situado al noroeste del gueto de Lodz, contaba con furgones de gas, y el número de personas que perdieron allí la vida fue de unas 150.000. Belzec disponía de cámaras de gas de monóxido de carbono en las que fueron asesinados 600.000 judíos aproximadamente, procedentes en su mayoría de la populosa zona de Galitzia. Las cámaras de gas de Sobibor pusieron fin a la vida de más de 250.000 personas, y las de Treblinka de 700.000 a 800.000. En Lublin murieron gaseados o fusilados unos 50.000 judíos. El número de víctimas de Auschwitz fue superior a un millón.

    Auschwitz, próximo a Cracovia, fue el mayor campo de exterminio. El gas empleado en este lugar, a diferencia del de otros campos, era ácido clorhídrico y producía una muerte rápida. Las víctimas de Auschwitz procedían de toda Europa: Noruega, Francia, Países Bajos, Italia, Alemania, Checoslovaquia, Hungría, Polonia, Yugoslavia, Grecia y España, en este último caso principalmente republicanos españoles exiliados tras la Guerra Civil (1936-1939). Una gran parte de los presos de estos países, incluso aquéllos que no eran judíos, fueron empleados como mano de obra en industrias; algunos prisioneros fueron sometidos a experimentos médicos, sobre todo a esterilizaciones. Aunque lo habitual era que sólo se gaseara a los judíos y los gitanos, varios cientos de miles de personas internadas en este campo murieron a causa del hambre, de las enfermedades o las ejecuciones. Se construyeron enormes crematorios para incinerar los cuerpos de las víctimas y borrar las huellas del exterminio. Auschwitz fue fotografiado por aviones de reconocimiento aliados que buscaban objetivos industriales, y en 1944 se destruyeron las fábricas pero no las cámaras de gas.

    MAPA

    Las consecuencias del Holocausto

    Cuando la guerra terminó millones de judíos, eslavos, gitanos, homosexuales, testigos de Jehová, comunistas y otros grupos habían fallecido en el Holocausto. Más de 5.000.000 de judíos fueron asesinados: unos 3.000.000 en centros de exterminio y en campos de trabajo, 1.400.000 en los fusilamientos masivos, y más de 600.000 en los guetos (se estima que el número de víctimas fue casi de 6.000.000). Las potencias victoriosas se vieron fuertemente presionadas para fundar en Palestina una patria permanente para los judíos sobrevivientes, y la creación del Estado de Israel, tres años después de la derrota alemana, resultó ser otra consecuencia del Holocausto. Como lo fue la acuñación del concepto `crímenes de guerra contra la humanidad' en el Derecho internacional, resultado de cuya aplicación numerosos dirigentes nazis responsables del Holocausto fueron condenados, y algunos ejecutados, al finalizar la contienda por un tribunal de guerra internacional celebrado en Nuremberg (Alemania), dentro de los juicios por crímenes de guerra tristemente más famosos de la historia reciente de la humanidad.

    Ciudades arrasadas

    Hiroshima

    Ciudad de Japón, en el suroeste de la isla de Honshu. A partir de 1868, se estableció en ella una base militar. Durante la II Guerra Mundial, Estados Unidos arrojó la primera bomba atómica sobre la ciudad, el 6 de agosto de 1945. El mando supremo aliado informó que 129.558 personas murieron, fueron heridas o desaparecieron a causa del lanzamiento, y más de 176.987 perdieron sus hogares. La población de Hiroshima en 1940 había sido de 343.698 habitantes. La explosión arrasó más de 10 km2 de terreno, cerca del 60% de la superficie de la ciudad

    Nagasaki

    Ciudad de Japón situada en la isla Kyushu. El 9 de agosto de 1945, tres días después de que Hiroshima fuera destruida, un avión de las Fuerzas Aéreas estadounidenses lanzó una bomba atómica sobre Nagasaki (véase Armas nucleares). Aproximadamente la tercera parte de la ciudad quedó destruida y unas 66.000 personas murieron o resultaron heridas. Población (1990), 444.599 habitantes.

    Pearl Harbor

    Entrante situado frente a la isla de Oahu, Hawai, a unos 10 km al oeste de Honolulu, y sede de una de las principales bases navales de los Estados Unidos.

    A primera hora de la mañana del 7 de diciembre de 1941, submarinos japoneses y aviones procedentes de portaaviones atacaron a la flota estadounidense del Pacífico atracada en Pearl Harbor. Los aeródromos militares cercanos también fueron atacados por los aviones japoneses. Ocho buques de guerra y más de diez embarcaciones fueron hundidos o sufrieron graves daños, casi 200 aviones fueron destruidos y murieron o resultaron heridos aproximadamente 3.000 hombres de la Marina y del Ejército. El ataque supuso la entrada de Japón en la II Guerra Mundial al lado de alemanes e italianos, y la de los Estados Unidos en el bando aliado.

    Poco después del ataque, el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt designó una comisión investigadora para determinar si la negligencia había contribuido al éxito de los japoneses en el ataque a Pearl Harbor. El informe de la comisión encontró a los comandantes de la Marina y del Ejército de la zona de Hawai, el almirante Husband E. Kimmel y el general Walter C. Short, culpables de “dejación de obligaciones” y “error de juicio” los dos hombres fueron, en consecuencia, retirados de sus puestos. Sin embargo, posteriores investigaciones difirieron en sus conclusiones. El Congreso de los Estados Unidos, en un esfuerzo por aclarar el asunto, decidió llevar a cabo una investigación pública a gran escala después de la guerra, en noviembre de 1945, en la que los acusados fueron finalmente declarados culpables de error de juicio pero no de dejación de obligaciones. El comité bipartito del Congreso recomendó la unificación de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, hecho que se produjo al año siguiente. El Arizona National Memorial, que se erige sobre las ruinas de la batalla naval de Pearl Harbor, recuerda a las víctimas del ataque.

    La ONU y el Tercer Reich

    Tercer Reich

    Nombre del Estado alemán durante el periodo histórico en el que el Partido Nacionalsocialista (nazi) gobernó en Alemania (1933-1945). Adolf Hitler fue nombrado canciller de Alemania el 30 de enero de 1933 por el anciano presidente Paul von Hindenburg. Esta designación fue el resultado de las intrigas del anterior canciller, Franz von Papen, y un grupo de conservadores prusianos que confiaban en poder utilizar a Hitler y su movimiento para sus propósitos; sin embargo, no previeron la determinación nazi de conquistar un poder sin límites en Alemania. Las elecciones al Reichstag (Parlamento alemán), celebradas el 5 de marzo, fueron precedidas de una masiva campaña de intimidación y propaganda por parte de los nazis para asegurarse la victoria abrumadora de su partido en los comicios. El incendio que destruyó el edificio del Reichstag el 28 de febrero favoreció sus objetivos. Se culpó a los comunistas del desastre y los nazis emitieron dos decretos de emergencia en los que se otorgaban poderes casi ilimitados. Los diputados comunistas y socialistas fueron encarcelados y el Partido Comunista Alemán fue ilegalizado. Tras estos acontecimientos, los nazis y sus aliados nacionalistas obtuvieron la mayoría por un estrecho margen de votos y no tuvieron ninguna dificultad en conseguir la aprobación parlamentaria de la Ley de Autorización (marzo de 1933) que confirmaba sus poderes dictatoriales. Unos días después se estableció la unión de los estados con el Reich que ponía fin al sistema federal y en julio fueron ilegalizados todos los partidos políticos excepto el Nacionalsocialista, que monopolizó todas las instituciones del Estado.

    El proceso de Gleichschaltung (`coordinación por la fuerza', o proceso de igualación de Alemania) ya había comenzado: la burocracia, el cuerpo de policía, los sistemas judicial y educativo, la radio y la prensa estaban bajo el control nazi; los que eran sospechosos de antinazismo eran eliminados. Los gobiernos de los lands (estados alemanes) fueron abolidos y reemplazados por 32 gaus o distritos, y los sindicatos quedaron incorporados al Frente Alemán del Trabajo.

    La trayectoria de las SA (1934)

    Hacia 1934, las únicas fuerzas que escapaban al control de Hitler eran el ejército y las Sturm Abteilung (SA o `Camisas pardas'), un cuerpo de dos millones de hombres dirigido por el coronel Ernst Röhm —anteriormente uno de los más íntimos colaboradores del Führer Adolf Hitler—. Las SA aspiraban a sustituir al Ejército como principal fuerza defensiva del país y acusaron a Hitler de haber abandonado el contenido social del programa nazi. Los altos mandos militares advirtieron a Hitler que si no frenaba a las SA, éstas se harían con el poder, y el Führer temía la amenaza que este grupo representaba para su propia posición. En la noche del 29 al 30 de junio de 1934, contando con la aprobación tácita del Ejército, Hitler y sus principales colaboradores, Heinrich Himmler, Joseph Goebbels y Hermann Goering, asesinaron a los principales jefes de las SA, y a su líder, Röhm, en la Noche de los cuchillos largos, que se justificó bajo la supuesta preparación de un putsch (`golpe de Estado'). La supresión de las SA favoreció el ascenso de Himmler y sus Schutz Staffel (SS o `Camisas negras', la antigua guardia personal de Hitler), que habrían de ocupar una posición preeminente en el III Reich.

    Cuando el presidente de la República, el general Hindenburg, falleció el 2 de agosto, Hitler, ya canciller, asumió poderes presidenciales como jefe de Estado. Al mismo tiempo, el Ejército realizó un juramento de fidelidad personal a Hitler reconociéndole como Führer (`conductor') del pueblo alemán.

    La expansión económica y militar (1933-1939)

    Los dirigentes nazis aplicaron una serie de medidas para mejorar la economía, tales como la construcción de autopistas y viviendas para la clase trabajadora. Se creó un servicio laboral destinado a proporcionar empleo en programas de obras públicas a los jóvenes y se intentó afianzar el apoyo de las masas ofreciendo viajes y creando instalaciones deportivas. Sin embargo, fue el plan de rearme desarrollado durante la década de 1930 el que permitió generar el mayor número de puestos de trabajo, de manera que hacia 1936 prácticamente había desaparecido el desempleo. El ministro de Propaganda Joseph Goebbels utilizaba el cine y la radio para ensalzar tanto al régimen como al Führer, y los éxitos en política exterior conseguidos por Alemania después de 1936 aumentaron la popularidad de Hitler. En este mismo año, Goering quedó a cargo del Plan Cuatrienal, cuyo objetivo era convertir a Alemania en un país autosuficiente económicamente, con la intención de llevar a cabo una guerra total. Hitler expuso sus planes de conquista en una reunión celebrada el 5 de noviembre de 1937 a la que acudieron los más importantes dirigentes militares y políticos. Alemania debía estar equipada para emprender una guerra general hacia 1943; no obstante, si las circunstancias en Europa se tornaban favorables para el país antes de esa fecha, estaría dispuesto para el ataque. Sus grandiosas ambiciones alarmaron a los miembros conservadores, y las protestas que levantó su proyecto llevaron a Hitler a sustituir a este sector por incondicionales nazis en enero de 1938. Además, se nombró a sí mismo comandante general de todas las Fuerzas Armadas. En esos momentos, los nazis se hallaban en el cenit de su poder en Alemania.

    La II Guerra Mundial y el III Reich

    En el verano de 1940, nueve meses después del estallido de la II Guerra Mundial, la mayor parte de Europa occidental, así como sus recursos económicos, se hallaba bajo el control de los alemanes gracias a la magnitud de sus victorias militares. Sin embargo, la ofensiva sobre la Unión Soviética fracasó en 1941, y las condiciones comenzaron a empeorar en el interior del país cuando los bombardeos de los aliados destruyeron ciudades, comunicaciones e industrias alemanas. Albert Speer fue nombrado ministro de Armamento en 1942; consiguió aumentar la producción de armas reduciendo el consumo de la población civil y utilizando los recursos de los territorios conquistados, a cuyos ciudadanos se obligaba a trabajar por una mínima remuneración. No obstante, la situación económica y militar de Alemania a finales de 1944 era desesperada, lo que no impidió que el Ejército y el pueblo alemán lucharan hasta abril de 1945, fecha en la que Hitler se suicidó. El III Reich desapareció tras la rendición de las Fuerzas Armadas alemanas.

    El origen de la ONU

    El primer compromiso para establecer una nueva organización internacional se recogió en la Carta del Atlántico, firmada por el presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt y el primer ministro británico sir Winston Churchill el 14 de agosto de 1941, en una conferencia celebrada a bordo de un buque de guerra frente a las costas de Terranova. Ambos dirigentes se comprometieron a establecer un “sistema permanente y más amplio de seguridad general” y expresaron su deseo de “conseguir la máxima colaboración de todas las naciones en el plano económico”. Los principios de la Carta del Atlántico fueron aceptados por las Naciones Unidas de forma más general en su Declaración, firmada el 1 de enero de 1942 por los representantes de las 26 naciones aliadas contra las potencias del Eje Roma-Berlín-Tokio durante la II Guerra Mundial. Fue en este documento donde por primera vez se utilizó de modo oficial el término Naciones Unidas, que había sido sugerido por Roosevelt.

    En 1943, en una conferencia celebrada en Moscú, se iniciaron las gestiones para crear una nueva organización. El 30 de octubre de ese año, representantes de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Reino Unido, China y Estados Unidos firmaron una declaración en la que reconocían la necesidad de establecer “en el tiempo más breve posible una organización general internacional”. En un encuentro celebrado en Teherán (Irán) un mes más tarde, Roosevelt, Churchill y el máximo dirigente soviético, Stalin, reafirmaron “la suprema responsabilidad que recae sobre nosotros y sobre todas las Naciones Unidas de crear una paz que destierre el azote y el terror de la guerra”.

    Tras la declaración de Moscú, representantes de las cuatro potencias se reunieron en Dumbarton Oaks (Washington, Estados Unidos), en el otoño de 1944, para estudiar una serie de propuestas destinadas a la creación de una organización internacional. Aprobaron un borrador de carta constitutiva que especificaba sus fines, estructura y métodos operativos, pero no lograron ponerse de acuerdo en el método de votación del Consejo de Seguridad propuesto, que sería el órgano que habría de tener la mayor responsabilidad en cuestiones relativas al mantenimiento de la paz y la seguridad.

    El problema de las votaciones quedó resuelto en la Conferencia de Yalta (febrero de 1945), última cumbre negociadora a la que asistirían Roosevelt, Churchill y Stalin en el último de sus encuentros durante la contienda. En síntesis, el líder soviético aceptaba la postura británica y estadounidense, que limitaba las prerrogativas de las grandes potencias en asuntos de procedimiento, pero mantenía el derecho al veto en cuestiones esenciales. Al mismo tiempo, los líderes aliados plantearon que se celebrase una conferencia de las Naciones Unidas para preparar la Carta constitutiva de la nueva organización.

    Delegados procedentes de 50 naciones se reunieron en la ciudad estadounidense de San Francisco el 25 de abril de 1945 para la oficialmente denominada Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional. Durante dos meses elaboraron una carta de 111 artículos basada en el borrador realizado en Dumbarton Oaks. La Carta fue aprobada el 25 de junio y firmada al día siguiente. Entró en vigor el 24 de octubre de 1945, tras ser ratificada por la mayoría de los signatarios. Los vínculos surgidos de la alianza bélica contra enemigos comunes aceleraron el acuerdo para establecer esta nueva organización.

    El impacto de la Guerra fría

    Poco después de la II Guerra Mundial y de la fundación de la ONU, la cooperación política entre las principales potencias —en especial entre Estados Unidos y la URSS— se rompió, y se inició el periodo de la Guerra fría. Como los intereses estadounidenses y soviéticos chocaban, la capacidad de la ONU para mantener la paz se vio seriamente limitada.

    Según el artículo 43 de la Carta, el Consejo de Seguridad debía negociar acuerdos con los estados miembros para conseguir unidades militares que pudieran permitir la aplicación de sus decisiones. Las negociaciones, iniciadas en 1946, pronto alcanzaron un punto muerto en lo relativo a las cuestiones del tamaño, composición y establecimiento de las fuerzas militares. Los Estados Unidos propusieron que cada miembro permanente del Consejo proporcionase tropas especializadas. Los estadounidenses aportarían, por ejemplo, unidades de aviación, los británicos unidades navales y los soviéticos tropas de tierra. Sin embargo, la URSS abogó por la igualdad, con lo que cada país enviaría igual número de tropas. Estas diferencias nunca se solucionaron.

    Un estancamiento similar se produjo en la Comisión de la Organización de las Naciones Unidas para la Energía Atómica, creada por una resolución aprobada en la Asamblea General el 24 de enero de 1946. El mandato de la comisión era desarrollar un sistema que controlara la energía atómica y la limitara a su utilización con fines pacíficos. Los Estados Unidos presentaron un plan global para el control internacional de la energía atómica, en el que se incluía un acuerdo para eliminar las propias armas nucleares, así como las instalaciones, una vez que se hiciera operativo un sistema internacional de inspección. La URSS insistió en que Estados Unidos destruyera al punto todas las armas nucleares existentes y se negó a cualquier inspección internacional, aduciendo que esto supondría una violación de la soberanía nacional. Una vez más, las diferencias existentes entre las dos naciones resultaron irreconciliables.

    En realidad, las intenciones originales de la Carta nunca han sido llevadas a la práctica. No obstante, el Consejo de Seguridad no se paralizó por completo: fue capaz de resolver disputas, sobre todo gracias a la mediación y a los buenos oficios, en situaciones en las que los intereses de los miembros permanentes, en especial los Estados Unidos y la URSS, convergían. Uno de estos casos fue la retirada neerlandesa de Indonesia en 1949; otro, el fin de la guerra de los Seis Días en 1967. En 1950, sin embargo, surgieron graves diferencias entre las grandes potencias cuando fuerzas de Corea del Norte atacaron Corea del Sur, precipitando así la guerra de Corea.

    Personajes de la Guerra

    Adolf Hitler

    (1889-1945)

    Político alemán de origen austríaco, uno de los dictadores más poderosos del siglo XX, que transformó Alemania militarizando completamente su sociedad y llevó al país así como al resto del mundo a la II Guerra Mundial. Utilizó el antisemitismo como piedra angular de su propaganda y su política para hacer del partido nazi un movimiento de masas. La mayor parte de Europa y el norte de África estuvieron bajo su dominio durante algún tiempo. Fue el responsable de la ejecución de millones de judíos y de miembros de otros pueblos a los que consideraba seres inferiores.

    Hitler nació en Braunau am Inn (Austria) el 20 de abril de 1889 y era hijo de un modesto funcionario de aduanas y de una campesina. Fue un estudiante mediocre y jamás llegó a finalizar la enseñanza secundaria. Solicitó el ingreso en la Academia de Bellas Artes de Viena, pero no fue admitido por carecer de talento. Permaneció en esa ciudad hasta 1913, donde vivió gracias a una pensión de orfandad, y más tarde comenzó a obtener algunos ingresos de los cuadros que pintaba. Leía con voracidad obras que alimentaban tanto sus convicciones antisemitas y antidemocráticas como su admiración por el individualismo y el desprecio por las masas.

    Hitler se encontraba en Munich cuando comenzó la I Guerra Mundial y se alistó como voluntario en el Ejército bávaro. Demostró ser un soldado entregado y valiente, pero la más alta graduación que consiguió fue la de cabo, debido a que sus superiores consideraban que carecía de dotes de mando. Tras la derrota de Alemania en 1918, regresó a Munich y permaneció en el Ejército hasta 1920. Fue nombrado oficial de instrucción y se le asignó la tarea de inmunizar a los soldados a su cargo contra las ideas pacifistas y democráticas. Se unió al Partido Obrero Alemán, de signo nacionalista, en septiembre de 1919, y en abril de 1920 le dedicaba ya todo su tiempo. En esa época, había sido rebautizado como Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo (conocido abreviadamente como partido nazi) y Hitler fue elegido en 1921 su presidente (Führer) con poderes dictatoriales.

    Hitler difundió su doctrina de odio racial y desprecio por la democracia en los numerosos mítines que organizó y, mientras tanto, las organizaciones paramilitares del partido aterrorizaban a sus enemigos políticos. No tardó en convertirse en una figura clave de la política de Baviera gracias a la colaboración de oficiales de alta graduación y empresarios adinerados. En noviembre de 1923, un momento de caos político y económico, encabezó una rebelión (putsch) en Munich contra la República de Weimar, en la cual sé autoproclamó canciller de un nuevo régimen autoritario. No obstante, el conocido como putsch de Munich fracasó por falta de apoyo militar.

    Hitler fue sentenciado a cinco años de prisión como líder del intento de golpe de Estado, y dedicó los ocho meses de condena que cumplió a redactar su autobiografía: Mein Kampf (Mi lucha). Fue liberado como consecuencia de una amnistía general en diciembre de 1924, y reconstruyó su partido sin que ninguno de los representantes del gobierno al que había intentado derrocar pretendiera impedirlo. Durante la crisis económica de 1929, muchos alemanes aceptaron su teoría que la explicaba como una conspiración de judíos y comunistas. Hitler consiguió atraer el voto de millones de ciudadanos prometiendo reconstruir una Alemania fuerte, crear más puestos de trabajo y devolver la gloria nacional. La representación del partido nazi en el Reichstag (Parlamento) pasó de 12 diputados en 1928 a 107 en 1930.

    El partido continuó creciendo durante los dos años siguientes, aprovechando la situación creada por el aumento del desempleo, el temor al comunismo y la falta de decisión de los rivales políticos del Führer frente a su confianza en sí mismo. Sin embargo, cuando Hitler fue nombrado canciller en enero de 1933, los grandes empresarios esperaban poder controlarle con facilidad.

    El dictador de Alemania

    Pese a lo previsto por el poder económico, una vez que Hitler accedió a la jefatura del gobierno, no tardó en autoproclamarse dictador de la nación, acumulando la presidencia del Reich y de la cancillería con el título de Reichsführer. Miles de ciudadanos contrarios al partido nazi fueron enviados a campos de concentración y se eliminó cualquier asomo de oposición. Su mayoría parlamentaria le permitió aprobar una ley que transfería al partido nazi el control de la burocracia y del sistema judicial, reemplazaba los sindicatos por un Frente del Trabajo alemán dirigido también por los nazis y prohibía todos los partidos políticos excepto el Nacionalsocialista. Las autoridades nazis tomaron el control de la economía, los medios de comunicación y todas las actividades culturales haciendo depender los puestos de trabajo de la lealtad a su ideología.

    Hitler contaba con su policía secreta, la Gestapo, y con las cárceles y campos de concentración para intimidar a sus oponentes, aunque la mayoría de los alemanes le apoyaban con entusiasmo. El avance de la industria armamentística acabó con el desempleo, los trabajadores se vieron atraídos por un ambicioso programa de ocio y los éxitos alcanzados en política exterior impresionaron a la nación. De este modo, Hitler consiguió moldear al pueblo alemán hasta convertirle en la herramienta flexible que necesitaba para establecer el dominio de Alemania sobre Europa y otras partes del mundo. El dictador impuso su propio y brutal código moral tras desacreditar el poder de las autoridades eclesiásticas, acusándolas de corrupción e inmoralidad. Ridiculizó el concepto de igualdad entre los seres humanos y reivindicó la superioridad racial de los alemanes. Puesto que se consideraban miembros de una raza superior, creían tener derecho a dominar a todas las naciones a las que habían sometido. La creciente e implacable persecución contra los judíos tenía como objetivo familiarizar a los alemanes con esta tarea.

    Hitler, resuelto a emprender la creación de su imperio, inició el rearme de Alemania en 1935 (en contra de lo acordado en el Tratado de Versalles que había puesto fin a la I Guerra Mundial en lo referente a la derrotada Alemania), envió tropas a la región desmilitarizada de Renania en 1936, y anexionó Austria y los Sudetes (Sudeten); de Checoslovaquia en 1938. El resto del territorio checoslovaco quedó bajo control alemán en marzo de 1939. También acudió en ayuda de las tropas rebeldes de la Guerra Civil española (1936-1939), encabezadas por Francisco Franco. Ninguno de los líderes de otros países se opusieron a estas acciones, desconcertados ante la estrategia de Hitler y ante el temor de que se produjera una nueva guerra.

    La II Guerra Mundial

    Hitler era consciente de que cualquier otra acción podría provocar un conflicto europeo, y no vaciló en preparar a Alemania para una lucha que, a su juicio, fortalecería la moral del país. Firmó el pacto de neutralidad Germano-soviético con la promesa de que cedería a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) una parte del territorio de Polonia cuando esta nación fuera derrotada, para lo cual la atacó en septiembre de 1939. Los polacos fueron sometidos con rapidez y sus aliados, los británicos y los franceses, que habían declarado la guerra a Alemania, no pudieron hacer nada para ayudarles. Las fuerzas de Hitler invadieron Dinamarca y Noruega en la primavera de 1940 y, pocas semanas después, vencieron a las tropas de los Países Bajos, Bélgica y Francia. La derrota de Gran Bretaña pudo evitarse gracias a la intervención de las Fuerzas Aéreas Reales (RAF), que rechazaron a la Luftwaffe (fuerzas aéreas alemanas).

    Hitler, dejándose llevar por su ambición y su odio al comunismo, volvió su atención hacia la Unión Soviética. Su primer paso fue conquistar la península Balcánica para proteger este flanco. La invasión de la URSS, que comenzó en junio de 1941, no tardó en llevar a los ejércitos alemanes a las puertas de Moscú pero los rusos les obligaron a retroceder en diciembre, precisamente cuando Estados Unidos decidió intervenir en el conflicto. Fue en ese momento cuando Hitler se dio cuenta de que la guerra estaba perdida desde el punto de vista militar, pero decidió continuar con la esperanza de que alguna nueva arma invencible o alguna maniobra política milagrosa pudiera salvar la situación.

    A medida que transcurría el tiempo, la derrota se hacía más inevitable, pero Hitler continuaba negándose a capitular ante la creencia de que Alemania no merecía sobrevivir por no haber conseguido cumplir su misión. Por otro lado, el plan destinado a exterminar a los judíos seguía su marcha durante todo este periodo, y los innumerables trenes que transportaban a los millones de prisioneros a los campos de concentración representaban una lacra para el esfuerzo económico de la guerra. En julio de 1944, un grupo de oficiales organizó una conspiración para asesinar a Hitler y poner fin a la contienda, pero el plan fracasó. Finalmente, dejando tras de sí a una Alemania invadida y derrotada, Hitler se suicidó en su búnker de Berlín el 30 de abril de 1945, junto con la que había sido durante largo tiempo su compañera, Eva Braun, con la que había contraído matrimonio el día anterior.

    Valoración

    Hitler poseía una personalidad carismática y una arrolladora energía. Su legado fue solamente un rastro de destrucción total y ninguna de las instituciones u organizaciones que creó ha perdurado.

    Benito Mussolini

    (1883-1945)

    Jefe de gobierno y dictador de Italia (1922-1943), fundador del fascismo italiano.

    Mussolini nació en Dovia di Predappio el 29 de julio de 1883 y era hijo de un herrero. Tuvo una formación autodidacta y trabajó como maestro y periodista en el norte de Italia; contrajo matrimonio con Rachele Guidi en 1910 y de esta unión nacieron cinco hijos. Las autoridades le encarcelaron por su oposición a la guerra entre Italia y Libia (1911-1912). Poco después fue nombrado director de Avanti!, el periódico oficial del Partido Socialista (en el que había ingresado en 1900) en Milán. Cuando estalló la I Guerra Mundial en 1914, la reacción inicial de Mussolini fue denunciar el carácter imperialista del conflicto desde una posición neutralista, pero no tardó en cambiar de opinión y reclamar la intervención de Italia en apoyo de los aliados. Fue expulsado del Partido Socialista y fundó en octubre de 1914 su propio diario en Milán, Il Popolo d'Italia, que más tarde se convertiría en el órgano oficial del Partido Nacional Fascista.

    La Segunda Guerra Mundial

    Mussolini, cuyo Ejército no estaba preparado, no participó en la II Guerra Mundial hasta que los alemanes invadieron Francia en junio de 1940. Italia luchó contra los británicos en África, invadió Grecia y se unió a los alemanes en el reparto de Yugoslavia, la invasión de la Unión Soviética y la declaración de guerra a Estados Unidos.

    Tras las múltiples derrotas que sufrieron los italianos en dichas operaciones bélicas el Gran Consejo Fascista destituyó a Mussolini el 25 de julio de 1943, le detuvo al día siguiente y firmó en el mes de septiembre un armisticio con los aliados, que habían invadido el sur de Italia. Sin embargo, los alemanes rescataron en septiembre de ese mismo año a Mussolini, que proclamó la República Social Italiana, efímero régimen radicado en Salò (en la orilla occidental del lago de Garda, situado en el norte italiano) y que sólo subsistió por la protección alemana. El líder italiano intentó huir a Suiza con su amante, Clara Petacci, durante los últimos días de la guerra, pero ambos fueron capturados por miembros de la Resistencia italiana, quienes les fusilaron en Giulino di Mezzegra (en las proximidades del lago de Como) el 28 de abril de 1945, siendo sus cuerpos expuestos públicamente en las calles de Milán.

    Tojo Hideki

    (1884-1948)

    Militar y político japonés, primer ministro (1941-1944). Hijo de un oficial del Ejército, nació en Tokyo y estudió en la Academia Militar Imperial. Militarista convencido y defensor de la guerra total, dirigió a las tropas japonesas de Guangdong (Kwangtung) contra los chinos, en Manchuria, a partir de 1935. En 1938 regresó a Tokio, en 1940 fue nombrado ministro de Guerra del gabinete japonés y en 1941, dos meses antes del ataque a Pearl Harbor, ocupó el cargo de primer ministro. Dirigió el gobierno y las operaciones militares de su país durante la II Guerra Mundial hasta 1944, año en que tuvo que dimitir debido a las derrotas sufridas por las fuerzas japonesas. Al finalizar la guerra en 1945, fue detenido como criminal de guerra e intentó suicidarse. Tojo fue juzgado y condenado por un tribunal militar internacional, y el 23 de diciembre de 1948 fue ejecutado.

    Josip Broz

    “Tito”

    (1892-1980)

    Presidente de Yugoslavia, que estableció un régimen comunista independiente de la Unión Soviética (URSS) una vez acabada la II Guerra Mundial. Fue también líder del movimiento de Países No-Alineados.

    Su verdadero nombre era Josip Broz. Nació el 7 de mayo de 1892 en Kumrovec, Croacia (entonces parte del Imperio Austro-Húngaro), de madre eslovena y padre croata.

    Ascenso al poder

    Tito sirvió como suboficial en el Ejército austríaco durante la I Guerra Mundial. Fue herido y hecho prisionero por los rusos. Se hizo bolchevique cuando estalló la Revolución Rusa (1917) y, finalizada la guerra, regresó a Croacia (que entonces formaba parte del Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, más tarde rebautizado como Yugoslavia) para participar en la fundación del ilegal Partido Comunista Croata. Tras estar en prisión (1928-1934) y adoptar el apodo de Tito, viajó a Moscú para participar en la Internacional Comunista (Komintern y más tarde Kominform). Desde París trabajó en la organización de las Brigadas Internacionales que apoyaron a la II República española durante la Guerra Civil (1936-1939)

    En 1937 la Komintern envió a Tito de regreso a Yugoslavia para organizar y depurar el Partido Comunista yugoslavo. Durante este periodo apoyó con gran esperanza la política dictada por el Komintern, criticando la dominación serbia sobre los demás pueblos yugoslavos y haciendo campaña en favor de la ruptura de la federación de repúblicas.

    Después de que la Alemania nazi atacara a Yugoslavia y a la URSS en 1941, Tito creó un movimiento partisano, en el que se integraron los distintos pueblos yugoslavos, para resistir a los alemanes y a sus aliados fascistas croatas (los ustachas). En 1942 formó un consejo antifascista dominado por los comunistas, que provocó un conflicto con los chetniks, movimiento de resistencia serbio que propugnaba la restauración de la monarquía existente antes de la guerra. Tras fallidos intentos de reconciliar a los dos grupos rivales, los aliados dieron su apoyo a Tito en 1944. A finales de 1945 los alemanes fueron derrotados y el país, desgarrado por la guerra, quedó reunificado bajo el pleno control del gobierno de Tito. Sin celebrar referéndum alguno sobre la restauración de la monarquía o la instauración de una república, Tito estableció un régimen dictatorial de partido único.

    Segunda Guerra Mundial
    Erwin Rommel

    (1891-1944)

    Mariscal de campo alemán, célebre por sus victorias en el desierto africano durante la II Guerra Mundial. Nació en Heidenheim y se alistó en el ejército alemán en 1910. Tras lograr varias condecoraciones por el valor demostrado durante la I Guerra Mundial, trabajó como profesor en diversas academias militares. En la ofensiva alemana al canal de la Mancha, de 1940, durante la II Guerra Mundial, Rommel dirigió la VII División Blindada de carros de combate (Panzers). Al año siguiente, fue ascendido a comandante del Afrika Korps en el norte de África. Alcanzó una brillante hoja de servicios como estratega de la guerra en el desierto, cuando expulsó a los británicos de Tobruk (Libia) y les hizo retroceder hasta El-Alamein en Egipto, hacia el mes de junio de 1942; sus victorias le valieron el ascenso a mariscal de campo y le otorgaron el apodo de 'Zorro del Desierto'. Posteriores derrotas y la falta de suministros adecuados le obligaron a retroceder hasta Túnez, retirada en la que mostró su capacidad estratégica y regresó a su país en marzo de 1943, antes de la rendición definitiva del Afrika Korps. En 1944 comandó los ejércitos alemanes encargados de la defensa del norte de Francia, no pudiendo evitar el desembarco en Normandía de los aliados. Fue acusado de complicidad en el atentado contra la vida de Hitler del mes de julio de 1944 (la denominada conspiración de julio), y prefirió suicidarse, antes que comparecer a juicio.

    Iósiv Visariónovich Dzhugachvili

    “Stalin”

    (1879-1953)

    Político soviético de origen georgiano, moldeó los rasgos que caracterizaron al régimen de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URRS), Estado del que fue su máximo dirigente (1929-1953), y configuró más que ningún otro gobernante la Europa posterior a la II Guerra Mundial.

    Iósiv Visariónovich Dzhugachvili (hacia 1910 adoptó el apodo de Stalin, en español, `Acero', nació el 21 de diciembre de 1879, en Gori (Georgia). Sus padres eran campesinos georgianos y no hablaban ruso, pero Stalin fue obligado a aprenderlo cuando asistió a la escuela religiosa de Gori (1888-1894), centro en el que obtuvo una beca para acudir al seminario ortodoxo de la capital georgiana, Tbilisi.

    Pese al Pacto Germano-soviético de 1939, las tropas alemanas invadieron la Unión Soviética en junio de 1941 durante la II Guerra Mundial. El Ejército soviético (el Ejército Rojo) se encontraba muy debilitado por las purgas políticas de la década de 1930. Stalin dirigió personalmente la guerra contra la Alemania nazi y, tras la victoria soviética en la batalla de Stalingrado, se convirtió en uno de los líderes mundiales.

    Stalin participó en las conferencias de Teherán (1943), Yalta (1945) y Potsdam (1945), en las que logró el reconocimiento internacional de una esfera de influencia soviética en la Europa del Este. Acabada la guerra, extendió el dominio comunista sobre la mayor parte de los países liberados por el Ejército soviético, en los que se establecieron las denominadas democracias populares, uno de los elementos que propició el inicio de la Guerra fría. En enero de 1953 ordenó la detención de numerosos doctores en medicina de Moscú, principalmente judíos, acusándoles de asesinatos médicos y de conspiración contra el Estado. El llamado `complot de las blusas blancas' parecía presagiar una nueva purga, que sólo evitó el repentino fallecimiento de Stalin el 5 de marzo de 1953 en Moscú.

    Sir Winston Churchill

    (1874-1965)

    El más importante político británico del siglo XX, conocido principalmente por el valor transmitido en su mandato como primer ministro durante la II Guerra Mundial.

    Churchill, nacido el 30 de noviembre de 1874, era el hijo mayor de lord Randolph Churchill y de la estadounidense Jennie Jerome. Se graduó en el Royal Military College (Sandhurst), pero, después de haber servido en la India y Sudán, solicitó la excedencia de caballería en 1899, para ir de corresponsal a la Guerra bóer. Se convirtió en héroe nacional al protagonizar una arriesgada fuga tras haber sido capturado. En 1900 fue elegido diputado y perteneció al Partido Conservador hasta 1904, año en el que se unió al Partido Liberal. En 1908 fue nombrado ministro de Comercio del gabinete liberal de Herbert Henry Asquith. Posteriormente fue nombrado ministro del Interior (1910-1911) y trabajó en estrecha colaboración con David Lloyd George para implantar determinadas reformas sociales. Como primer lord del Almirantazgo, (1911-1915), Churchill llevó a cabo importantes cambios para modernizar la Armada.

    Durante los años de la depresión (1929 -1939), no le ofrecieron ningún cargo en el gobierno. Baldwin (y posteriormente Neville Chamberlain, quien controló la política nacional desde 1931 hasta 1940) no estaban de acuerdo con su oposición al establecimiento de un gobierno autónomo en la India ni con su apoyo a Eduardo VIII en su decisión de abdicar de 1936. Su insistencia en la necesidad de rearmar al ejército y su censura a la política de apaciguamiento de Chamberlain hacia Hitler en Munich en 1938 también levantaron ciertos recelos. Sin embargo, cuando Gran Bretaña declaró la guerra a Alemania en septiembre de 1939, se apreció finalmente la visión de Churchill y la opinión pública empezó a reclamar su retorno al Almirantazgo.

    Franklin Delano Roosevelt

    (1882-1945)

    32 presidente de Estados Unidos (1933-1945), el único elegido cuatro veces consecutivas. Su programa, conocido como el New Deal, una respuesta a la Gran Depresión, convirtió al gobierno federal de Estados Unidos en instrumento activo de cambio económico y social en contraste con su tradicional papel pasivo. Después, durante la II Guerra Mundial llegó a acuerdos con los aliados para derrotar a las potencias del Eje.

    La Segunda Guerra Mundial

    Roosevelt formuló sus objetivos diplomáticos como dirigente de un país beligerante en una serie de conferencias celebradas durante la guerra. Junto con Winston Churchill explicó los propósitos bélicos británico-estadounidenses en agosto de 1941 en la Carta del Atlántico. En enero de 1943, en Casablanca (Marruecos) Roosevelt y Churchill insistieron en la rendición incondicional de Alemania para evitar un futuro resurgimiento militar alemán. En la Conferencia de Quebec (agosto de 1943) se planificó la invasión de Normandía. En Moscú (octubre de 1943) los ministros de Asuntos Exteriores de los países aliados aprobaron la creación de una organización internacional que asegurara la paz mundial tras la guerra. La estrategia militar y el problema de la Alemania de posguerra se trataron en la Conferencia de Teherán (noviembre-diciembre de 1943) y en Quebec (septiembre de 1944). Finalmente, en la Conferencia de Yalta (febrero de 1945), Roosevelt, Churchill y Iósiv Stalin expusieron por primera vez sus planes para crear tras la guerra una organización de Naciones Unidas con el fin de preservar la paz. Sin embargo, no pudo ver el final de la guerra. Murió a causa de una hemorragia cerebral el 12 de abril de 1945, en Warm Springs, Georgia.

    Si bien la Coalición del New Deal pervivió durante mucho tiempo tras su muerte, su intento de mantener la paz mediante la creación de la Organización de Naciones Unidas resultó inviable al surgir la Guerra fría.

    - La Segunda Guerra Mundial - pág. 62 de 62

    Segunda Guerra Mundial

    Segunda Guerra Mundial

    Segunda Guerra Mundial

    Segunda Guerra Mundial

    Segunda Guerra Mundial

    Segunda Guerra Mundial

    Segunda Guerra Mundial