Seda islámica

Tejidos árabes. Sericultura. Ruta de la seda. El Corán. Industria textil musulmana

  • Enviado por: Virginia Domiguez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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LA SEDA EN EL ISLAM.

Introducción.

La seda es una fibra de la que se compone el capullo que cubre al gusano de seda, valiosa por su uso en tejidos de alta calidad y otros productos textiles. Científicamente, el gusano de seda es de hecho una oruga y no un gusano. Aunque muchos insectos se envuelven en capullos de fibra. Sólo los de la mariposa de la seda de las moráceas, Bombyx mori, y los de otras pocas especies próximas se emplean en la industria de la seda.

Sericultura.

La sericultura, o cría del gusano de seda, implica la incubación de los diminutos huevos de la mariposa de la seda hasta que se transforman en gusanos. Cuando salen del huevo se ponen bajo una capa de gasa. Durante seis semanas los gusanos comen hojas de morera finamente picadas de modo casi continuo. Al final de este periodo, están listos para elaborar sus capullos y entonces se introducen ramas de árboles y arbustos en los criaderos. Los gusanos suben a las ramas y fabrican el capullo con un único hilo continuo, proceso que dura alrededor de ocho días. La cantidad de seda utilizable en cada capullo es pequeña, por lo que son necesarios alrededor de 5.500 gusanos para producir 1 kg cruda.

Una vez recogidos los capullos enteros, el primer paso de la fabricación de la seda consiste en eliminar los insectos que hay en su interior. Así pues, los capullos se hierven o se tratan en hornos, lo que mata a los insectos por efecto del calor. La fibra de seda se obtiene de los capullos mediante un delicado proceso llamado devanado o hiladura. Se exponen al vapor de agua hirviendo para disolver la sustancia gomosa que fija el filamento. A continuación, se unen y enrollan los filamentos de entre cuatro y ocho capullos, y se combinan con una serie de filamentos similares para dar lugar a un hilo que se recoge en una bobina. Cuando se completa el devanado de cada capullo, se sustituye con otro. El hilo resultante, llamado seda cruda, normalmente está formado por 48 fibras individuales de seda. El hilo es continuo y, al contrario de lo que ocurre con los hilos de otras fibras naturales, como el algodón y la lana, está compuesto por fibras muy largas. Los capullos dañados por la salida de la mariposa, necesaria para la reproducción de los gusanos, la parte exterior y áspera del capullo, que se elimina antes de la hiladura, y la parte interna del capullo, que queda tras el devanado de la seda cruda, se mezclan para producir una seda de baja calidad con la que se fabrica la hilaza.

El siguiente paso en la elaboración de la seda es enrollar dos o más hilos de seda cruda para obtener un hilo suficientemente resistente como para confeccionar telas o hacer punto o ganchillo. Este procedimiento recibe el nombre de torcer. Así pueden producirse cuatro tipos diferentes de hilo de seda: organín o torzal de seda, crepé, hilo de trama, y torcidos sencillos. El torzal se fabrica dando al hilo de seda cruda un giro preliminar en una dirección y después enrollando dos de estos hilos entre sí en dirección contraria en una proporción de unas 4 vueltas por centímetro. El crepé es similar pero más enrollado, normalmente entre 16 y 32 vueltas por centímetro. El hilo de trama se elabora torciendo en una dirección dos o más hilos de seda cruda, con 8 a 12 vueltas por centímetro. Los torcidos sencillos son hilos individuales de seda cruda que se tuercen en una dirección; el número de vueltas depende de la calidad de hilo que se desee obtener. En general, el torzal se usa para la urdimbre de las telas, mientras que el hilo de trama, como su nombre indica, para la trama o para relleno. El hilo de crepé se emplea en la elaboración de las típicas telas arrugadas y el hilo único para tejidos transparentes.

Ruta de la seda.

Antigua ruta comercial que unía China con la Roma imperial, denominada así por la importancia de la seda como principal mercancía transportada. La ruta de la seda empezó a utilizarse hacia el año 100 a.C. cuando el emperador Wudi de la dinastía Han de China sometió extensos territorios de Asia central mediante conquistas y alianzas. La nueva estabilidad de estos territorios y la construcción de numerosas calzadas, permitió el tráfico de caravanas por varias rutas que iban desde la capital china de Chang'an (actualmente Xi'an), pasando por la llanura del norte de China, a través de las cordilleras Pamir y Karakorum, hasta Samarcanda y Bactriana, hasta Damasco, Edesa y los puertos mediterráneos de Alejandría y Antioquía. La ruta de la seda recorría cerca de 6.000 kilómetros, y esta gran distancia favorecía el transporte de mercancías de gran valor: seda de China y lana, oro y plata de Roma. Las caravanas solían traspasarse las mercancías en lugar de recorrer toda la ruta. Otros valores que importó China a través de la ruta de la seda fueron el cristianismo nestoriano de Europa y el budismo de la India. El comercio marítimo a través de India y Arabia probablemente movió más mercancías que el famoso camino terrestre. La ruta de la seda cayó en desuso hacia el siglo V con la aparición del islamismo militante y la fragmentación del Imperio romano, pero revivió durante los periodos de tranquilidad política, sobre todo durante el Imperio mongol en el siglo XIII, cuando Marco Polo viajó por esta ruta hacia China durante casi tres años.

Seda de Bizancio e Islam.

Los datos históricos de los mundos bizantinos e islámicos muestran bastante claramente que la producción de seda islámica era extraordinariamente extensa. También hay abundantes escritos que lo evidencian publicados por R.B Serjeant de un vivo comercio interno en todas direcciones sin la fastuosidad del dominio Mohammeian, desde Samarcanda en el Este, hasta España en el oeste. El ejemplo referido sobre la importación de textiles siriacos a Costantinopla es descrito por Monneret de Villard y subraya la importancia de la salida islámica.

Todo lo que ahora queda de estos innumerables productos son un pequeño número de tejidos de seda. A cerca del origen detallado se ignora bastantes detalles ya que algunos de ellos están mal conservados. Se han encontrado algunos en tesoros de iglesias en Europa que han sobrevivido en forma de reliquias y muy raras veces nos encontramos con piezas completas. Sólo en casos excepcionales hay inscripciones, entretejidas en las piezas o cosidas en ellas, o datos históricos de alguna otra clase como las sedas utilizadas para revestir muebles que gracias a estos nos indiquen la época a la que pueden pertenecer. Indicaciones del lugar de origen son aun menos comunes.

Algunas de estas sedas son cruciales para hacer observaciones generales. La primera cosa que notifica la extensión de las fábricas de seda, tanto en lo técnico como en lo artístico desciende mayoritariamente de la producción de la corte sasánida, la cual se basaba en la decoración en círculos con motivos animales que debieron alcanzar gran popularidad. La distinción entre lo que ha sido hecho en Irán después de la dinastía sasánida y las imitaciones bizantinas puede ser un verdadero problema. En las regiones periféricas del mundo occidental como por ejemplo el arte autóctono Escandinavo, la influencia de este estilo estaba muy marcada. Cuando los cambios comienzan a aparecer en las fábricas de seda islámica se centran principalmente en los motivos decorativos ya que se comienza a introducir un estilo caligráfico muy detallado y abstracto: la letra cúfica.

Una pieza puede a menudo definir geográficamente escuelas que han sido localizadas tanto en el este como en el oeste medio del mundo islámico. En el caso de las sedas fabricadas en Bizancio el entretejido de monogramas incorporados en el dibujo o las inscripciones de nombres hacían posible no solo atribuirlas a las escuelas del imperio sino también, en muchos casos determinar la fecha de fabricación.

El fragmento más antiguo que nos ha llegado representa un dibujo geométrico, enrejado tenia un monograma que hacía referencia al emperador Eraclius (610-641), del que nos ocuparemos más detenidamente más adelante. Pequeños dibujos similares fueron reproducidos en mosaicos por ejemplo en S. Vital de Rávena.

El grupo principal identificado de productos imperiales pertenece al periodo comprendido entre el 900 y el 1050, muchos de estos objetos han sido fechados con mucha seguridad. Es característico de estos productos se parecido a modelos sasánidos en temas y formas y en el estilo en general, aunque la estilización es más extrema y menos realista. También se fabricaban tejidos de gran tamaño, al igual que en territorio sasánida algunas de las cuales resultaban de menor calidad. La influencia oriental o iraní, aunque es menos frecuente, se intensificó particularmente bajo la dinastía macedonia (867-1059), esto se vio como una manifestación de la ideología autocrática fomentada por las reglas sasánidas y por los sucesores de Mohammad, este fue un estilo de gran fuerza decorativa. Este estilo tenia un fuerte apego a las formas realistas.

Una de las sedas más conocidas de Constantinopla se muestra en el “Museo de Pañuelos” de Lión. Esto guarda relación con un regalo de el rey francés Pipino el Breve, que visitó el monasterio Mozac en Auvergue en el 761. La composición muestra a un jinete coronado cazando un león simétricamente repetido y toda la escena encerrada en un gran medallón, originalmente este fragmento de 90 cm representa sin duda al emperador. De esta pieza nos ocuparemos más detenidamente.

Otro artículo, que se creé artísticamente inferior, a los realizados en la fábrica de seda de Mozac, es la pieza representada frecuentemente del Sancta Sactorum (perteneciente a la antigua colección papal del Vaticano) representa la Anunciación y la Natividad. Cada grupo de figuras está rodeado por una orla ricamente adornada. El trabajo de tejido es ejecutado en algunos colores, destacando en contra del rojo brillante del fondo. Esta pieza fue formalmente atribuida al s. V o VI alejandrino, pero algunos estudios recientes han demostrado que había sido fabricada en Bizancio probablemente hacia el s. IX.

El tinte.

El color es algunas veces es esencial en los tejidos, especialmente cuando el material, además de su supuesta utilidad tiene que servir para adornar vestidos o decoración en general. El efecto colorista puede ser tratado por diferentes vías: por la variedad de sombras de las fibras naturales, por el dibujo (aplicando pigmentos bien con una brocha bien con un sello), o por un tinte.

El tinte es el proceso químico ejecutado por inmersión en un baño con tinte en combinación con varios elementos especialmente adaptados a diferentes agentes colorantes (teniendo en cuenta la clase de material que está siendo teñido). La preparación de la tela con una mordaza de alguna clase, es de una importancia decisiva a la hora de elegir la fibra en cuestión para al absorción del tinte.

En algunas ocasiones, sin embargo, en el tratamiento puede ser necesario atender a la necesidad del sombreado del color y la fabricación de un color rápido, esto es, resistente a la influencia de la luz y del lavado. Como regla general las fibras animales (lana y seda) pueden absorber un tinte más fácil y rápidamente mientras que las fibras vegetales no son muy sensibles al proceso de tinción.

Estos procesos de tinción pueden ser aplicados en pieza o en hilo, el último método requiere más clases para teñir los dibujos tejidos. Las fábricas de seda que sobrevivieron de los últimos siglos antes de Cristo en China y en el Islam, muestran que se empleaban métodos de teñir seda en hilos en algunos colores en sus más exquisitos tejido.

- Algunos tejidos importantes que han sido teñidos.

El arte de usar el “púrpura molusco” para conseguir rojo, violeta e incluso tinte negro ha sido desarrollado por los fenicios durante el primer milenio a. C. Era en las costas del este del Mediterráneo donde los moluscos eran capturados. Cantidades muy grandes eran necesarias para teñir un pequeño trozo e tejido y la captura del molusco era un negocio muy laborioso, por todo ello este color era muy caro y difícil de conseguir así únicamente se utilizaba en piezas muy importantes.

Los tejidos en color rojo brillante, siempre han sido mucho más buscados después pero siempre ha sido muy difícil teñir un rojo que será más rápido para lavar e iluminar. El tinte rojo más común se obtuvo, desde hace muchos años, de una raíz de algunas especies de “rubiacese” , que crecían por todas partes, bien cultivadas por el hombre o en su estado natural. De esta forma el teñir, no era caro, pero la calidad del color (un medio rojo con un toque de amarillo) y su durabilidad, dependía mucho del método utilizado y en la habilidad con la que se practicaba. Muy a menudo, esta clase de rojo cambia gradualmente a un tinte marroncillo más o menos semejante al cuero moreno.

Un rojo duradero y con un matiz de azul, derivaba de ciertas especies de escamas de insectos, que se encontraban en varias planta. Una de las sustancias para teñir más valorada en el Edad Media era el “Kermes”, un nombre derivado de una palabra arábica que significa “insecto”. Estos pequeños insectos fueron vendidos secos, por eso parecían bayas o granos, por lo que en Italia se les conoció como “grana”. El Kermes original, relacionado con especies usadas en Irán durante los tiempos de la dinastía Sasanida y llamado “cochinilla de Persia” era utilizado para teñir el material de lana brillante. Esta clase e material precioso de gran calidad, se teñía de varios colores. Originalmente, este material se llamaba “Scarlatum”.

Un material de tinte más barato era el “Orchil”, que deriva del liquen. El “orchil” de un color rojo-azulado que cambia a un matiza desagradable de color malva con el tiempo.

En las sedas chinas el amarillo permanece sin cambiar mientras que el rojo ha cambiado a un color moreno.

El color azul añil, uno de los tintes más duraderos, era obtenido de plantas cultivadas y exportado desde la India.

A veces dos procedimientos de tinte eran combinados. Por ejemplo, para optener matices de verde, amarillo y azul se aplicaban sucesivamente uno encima del otro, después se exponían a la luz solar por un tiempo, así el amarillo desaparecería y las porciones más oscuras incrementarían el matiz azul, contratando así con las zonas más claras y amarillentas. Hoy la coloración resultante se aprecia mejor. A menudo se ve junto con un color café claro, que gradualmente ha reemplazado al rojo brillante original, de un tinte no rápido.

Las sustancias de tinte nemcionadas antes son las más importantes pero también hay otras muchas que han sido utilizadas. Algunos ingredientes de tinte eran importados de lejos y resultaban muy coros, pero también se debe tener en cuenta que el resultado, en lo que a duración se refiere, dependía tanto del método como de la habilidad personal del teñidor. Un buen hombre teñidor poseía secretos de comercio hereditarios que nunca divulgaba a extraños (por ello no podemos saber con exactitud los métodos utilizados), era un individuo altamente especializado, de hecho era considerado un mago. Una comparación entre los materiales que sobreviven desde diferentes periodos muestra, que la habilidad profesional del teñidor ha variado, o que los métodos utilizados han sido menos concienzudos algunas veces que otras. Pfister llegó a la conclusión, teniendo en cuenta los dos papiros manuscritos de rectas técnicas, el más estudiado “The Payrus Tlolmiensis”, que todas estas recetas muestran la ignorancia técnica y la mayoría se refieren a métodos que nunca han sido de práctica importancia. Pfister señala que el teñidor profesional tenía sus rectas en su cabeza y que nunca las revelaba.

En lo referido a impresión textil, técnicamente hablando el método de impresión practicado en Europa durante la Edad Media, era bastante primitivo, bastante relacionado con la impresión de libros y sobre todo del arte de tallar madera. Impresión sobre tejidos, tanto como sobre papel, cuero, etc. se hacía por medio de bloques de madera en los cuales el diseño se cortaba en relieve, untando con pintura las partes abultadas. La pintura consistía en alguna clase de pigmento más un agente para cuajar, normalmente aceite de linaza, el cual se adhería al tejido base y así después se secaba. El tejido para ser impreso podría ser casi cualquier material, pero el más común era el lienzo. La mayoría de la pintura se quedaba sobre la superficie del tejido, que apenas absorbía la pintura. La pintura negra era el color más fácil de producir y por lo tanto el más utilizado. Los modelos de negro se cambiaban a menudo por pinturas de color agua, normalmente en rojo o verde, los cuales desaparecían pronto. Ni que decir tiene, que un tejido impreso de esta clase no era lo que llamaban “agua-rapida”.

El proceso de impresión se llevaba fácilmente a cabo y no requería ninguna habilidad profesional. En cambio el corte del bloque era un trabajo muy difícil. Especialmente durante la Edad Media, los tejidos impresos europeos se caracterizaban como sustitutos baratos de tejidos de seda u otros materiales muy caros.

A la hora de teñir modelos los métodos de decoración de tejidos telados se basan sobre tinte real, lo que significa un proceso químico que se produce cuando el tejido está inmerso en un baño de tinte. Con respecto a esto, dos procedimientos bastante diferentes pueden ser aplicados, dependiendo de la capacidad de tintes especiales para ser absorvidos por ciertas clases de fibra.

La seda en el Corán.

“ Pero a los creyente y a los que obraron bien, Dios les introducirá en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos. Allí se les ataviará con brazalete de oro y con perlas, allí vestirán de seda”. Sura 22.

“Les retribuirá, por haber tenido paciencia, con un jardín y con vestiduras de seda”. Sura 76.

“Encontrarán en los jardines del edén. Allí se les ataviará con brazaletes de oro y con perlas, allí vertieran de seda”. Sura 35.

A partir de estas frases sacadas textualmente del Corán se deduce que la seda era un tejido reservado únicamente a los justos, a Dios y a su profeta Mahoma. Esto no sólo ocurre en la cultura islámica, también tenemos referencias de que en China la seda y el color amarillo estaban reservadas al emperador, en Roma, el general Cayo Julio Cesar restringió el uso de la seda exclusivamente a su persona y a la elaboración de las bandas púrpura de las togas de las personalidades favorecidas por él. En China era el color amarillo, en Roma el rojo y en el Islam el verde:

“Las vestiduras de los justos y los cojines en el paraíso son verdes”.

No sólo la seda era un tejido reservado al paraíso, muchos otros tejidos y materiales también lo estaban:

“Para estos serán los jardines del edén, por cuyos bajos fluyen arroyos. Se les adornará allí con brazaletes de oro, se les vestirá de satén y brocado verdes, estarán allí reclinados en divanes. iQue agradable recompensa y que bello lugar de descanso!” Sura 13.

Todos los tejidos y materiales lujosos quedaban reservados a Dios y a los elegidos, así, en la Sura 24 se dice:

“Y dí a las creyentes que bajen la vista con recato, que sean castas y no muestren más adorno que los que están a la vista, que cubran su escote con el velo y no exhiban sus adornos sino a sus esposos, a sus padres, a sus suegros, a sus propios hijos, a sus hijastros, a sus hermanos, a sus sobrinos carnales, a sus mujeres, a sus esclavos, a sus criados varones fríos, a los niños que no saben aún de las parte femeninas. Que no batan ellas con sus pies de modo que se descubran sus adornos ocultos.

Fragmentos de seda interpretados según el Corán.

A continuación observaremos algunos fragmentos de seda islámica que conocemos en la actualidad e intentaremos dar una explicación a lo allí representado tomando como fuente únicamente el libro sagrado de los musulmanes.

Los elefantes.

La primera referencia y también la única que encontramos en el Coran aparece en la Sura 105:

“¿No has visto como obró tu Señor con los del elefante?

No desbarató su artimaña

Y envió contra ellos bandadas de aves

que descargaron sobre ellos piedras de arcilla

dejándolos como espigas desgranadas.”

En la edición del Corán preparada por Julio Cortés encontramos algunas notas aclaratorias en alusión a este “pasaje”:

Los hombres del ejercito de Abraha, virrey abisinio cristiano del Yemen, que organizo una expedición contra La Meca en la que figuraba un elefante. La expedición, que una epidemia de viruela hizo fracasar, tuvo lugar hacia el 530 según una tradición islámica. En este año de 570, llamado “año del elefante” se creé que nació el profeta Mahoma.

Las aves.

En el Corán no se hace distinción de aves quitando algunas excepciones como la nombrada abubilla en la Sura 27:

“Pasó revista a los pájaros y dijo: ¿“Cómo es que no veo a la abubilla? ¿Que pasa que está ausente?”

En la nota aclaratoria encontramos que la llamada abubilla es ni más ni menos que los Saba y más concretamente a la reina de Saba, no nombrada.

El resto de las alusiones a aves, se nombran en el libro sagrado como aves o pájaros sin más. De estas referencias observamos que el ave es el animal del creyente como demuestran las Suras 2 y 16 , aunque encontramos muchas otras referencias a cerca de las aves sólo utilizaré esas dos para mi estudio:

Y cuando Abraham dijo: “iSeñor, muéstrame cómo devuelves la vida a los muertos!” Dijo: “¿Es que no crees?” Dijo: ”Claro que si pero es para tranquilidad de mi corazón”. Dijo: “Entonces coge cuatro aves despedázalas, luego, pon en cada montaña un pedazo de ellas y llámalas. Acudirán a ti rápidamente.

¿No han visto las aves sujetas en el aire del cielo? Sólo Dios las sostiene. Ciertamente, hay en ello signos para gente que cree.

En el libro “A history of textile art” de Agnes Geijer, también encontramos una breve referencia a cerca de las ave, concretamente del águila, en este nos dice que el símbolo del águila se fomentó como insignia imperial por encima de los otros símbolo.

Para terminar volveré a tratar el trozo de seda del que hablé en la página 4. Como ya hice una pequeña referencia anteriormente retomaré la cuestión donde la dejé.

En el Corán, en la Sura 17 encontramos esta referencia:

IAhuyenta con tu voz a todos los que puedas! IAtacales con tu caballería y con tu infantería! IAsociate a ellos en la hacienda y en los hijos! IPromételes! Pero el demonio no les promete sino falacia.

O en la Sura 8 :

IPreparad contra ellos toda la fuerza, toda la caballería que podáis para amedrentar al enemigo de Dios y vuestro y a otros fuera de ellos, que no conocéis pero que Dios conoce! Cualquier cosa que gastéis por la causa de Dios os será devuelta, sin que seáis tratados injustamente!

De esto deducimos que el caballo es un animal protector, defensor de la religión musulmana y por tanto en este fragmento de seda representa al bien, en contraposición al león que está siendo lanceado, este representa el mal: como deduzco de la Sura 74:

¿Por qué ha de separarse del recuerdo como asnos espantados que huyen del león?

Conclusión.

Este ha sido un breve recorrido por la historia de la seda islámica, un tema apasionante pero desgraciadamente poco documentado, al menos en los círculos más cercanos a mi ciudad, aunque yo me he centrado prácticamente en el Corán ya que creo que no hay mejor libro para conocer una cultura que su libro sagrado, pauta ha seguir por todos los fieles de una religión.

BIBLIOGRAFIA.

El Corán.- Edición, traducción y notas de Julio Cortés; introdución e índice analítico por Jacques Jomier.- 5ª edición revisada.- Editorial Herder Barcelona, 1995.- 774pp., s.ils (18x11 cms).

GEIJER, Agnes: A History of Textil Art: A Selective Account.- (Edición Original de 1979).- Reprinted with corrections.- Pasold Reseach Fund in association with Sotheby Parke Bernet.- London, D.L., 1982, D.L.- XI + 317 pp., 2 Maps, 111 Text Figures, IV Colour Plates, 203 Monochrome Illustrations (21´5x16cm.).