Santo Tomás de Aquino

Filosofía. Contexto histórico. Pensamiento. Influencia. Repercusiones. Fe. Razón. Dios. Ser. Conocimiento. Ética. Moral

  • Enviado por: Fofi
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SANTO TOMÁS DE AQUINO

Contexto de Santo Tomás de Aquino

En el siglo XI comenzó el desarrollo urbano, que tuvo su esplendor en el siglo XIII, en el que Santo Tomás desarrolló su pensamiento. Durante este siglo, los centros de producción y comercio se emplazaron en lugares estratégicos, se estabilizó la moneda y, con todo ello, se favoreció el auge de la burguesía; los campesinos seguían dependiendo de los nobles, mientras que los habitantes de las ciudades eran libres, por lo que pronto empezaron a surgir grandes desigualdades económicas. Por otro lado, en las ciudades surgió una cultura típicamente urbana, que tuvo en las universidades y el arte gótico sus grandes manifestaciones.

El arte gótico es un arte religioso y eclesiástico, marcado por la admiración de la naturaleza como obra de Dios. Las universidades por su parte, son la institución cultural más importante de la Edad Media. El carácter de la Universidad de París despertó el interés de la Santa Sede por el control de las universidades, a pesar del pluralismo intelectual que había en ellas. La carta formal que exigía a las universidades para estar constituidas como tales ofrecía privilegios como la jurisdicción interna, las exenciones fiscales, el servicio militar para los estudiantes… cabe destacar también que, a pesar de ser creadas por hombres de la Iglesia, la universidad es un hecho social de emancipación a la jerarquía eclesiástica, ya que era una corporación independiente que mantenía sus privilegios frente a la Iglesia y al Estado.

Otro aspecto a destacar en la Edad Media es la condena al aristotelismo. El pensamiento de Aristóteles explica la realidad enfrentada al dogma cristiano, por lo que en el año 1210 un concilio de París prohibió la enseñanza de la doctrina aristotélica. En 1215 se acepta el Organon (escritos de la Lógica), pero se siguen prohibiendo la Física y la Metafísica; y en 1231, el Papa Gregorio IX condena todos los libros de Aristóteles. Esta condena se revocó en 1245 y 1263, y a pesar de ello la facultad de Artes de la Universidad de París siguió teniendo a Aristóteles como eje de la enseñanza. La tensión estalló tras la escisión entre profesores dispuestos a subordinar la filosofía de Aristóteles a los dogmas y los partidarios de darle un valor absoluto. El conflicto concluye en 1270 con la condena de las tesis sostenidas por los partidarios del filósofo, quienes se defendieron de las críticas con la doctrina de la doble verdad (verdad de fe y verdad de razón), es un movimiento llamado “Averroísmo latino”.

Son importantes también las órdenes mendicantes. En la Edad Media, se renueva la Iglesia desde dentro creándose las órdenes de los dominicos y de los franciscanos, que reclamaron cátedras de teología en las universidades, que acabaron consiguiendo tras vencer a la oposición del cuerpo docente.

Por último, la cuestión de las relaciones entre fe y razón constituye el tema de reflexión más importante de la Edad Media. Cuatro son las posiciones al respecto:

  • En los siglos II y III se concibe que la filosofía está al servicio de la teología. Así, predomina el uso de la razón con fines apologéticos, destacando Clemente de Alejandría.

  • En los siglos IV y V, se defiende que la filosofía colabora con la teología, donde destacan los agustinitas, sobre todo San Anselmo, que pensaba que la fe y la razón tienen como objetivo la verdad relevada.

  • Entre los siglos IX y XIII se defiende que la filosofía y la teología conviven, destacando Santo Tomás, quien se esforzó por formular una doctrina que garantizase la autonomía de la razón frente a la fe y la armonía entre ambas.

  • Por último, en el siglo XIV la filosofía y la teología se separan, concibiéndose como dos realidades independientes, destacando a Guillermo de Ockham.

El escolasticismo es el movimiento teológico que intentó utilizar la filosofía grecolatina clásica para comprender la revelación religiosa del cristianismo. Dominó en las escuelas (en latín scholae) catedralicias y en los estudios generales que dieron lugar a las universidades medievales europeas, en especial entre mediados del siglo XI y mediados del siglo XV.

Su formación fue, sin embargo, heterogénea, ya que acogió en su seno corrientes filosóficas no sólo grecolatinas, sino árabes y judaicas.El método escolástico comprendía en:

  • La “lectio” o exposición por parte del maestro.

  • La “disputatio”, una forma de discusión en la que el maestro y alumnos, siguiendo un rígido esquema formal, aducen razones a favor y en contra de una determinada tesis.

La escolástica generó ciertos tipos de escritos:

  • Comentarios (con el texto original como lectura, el comentario y las glosas).

  • Cuestiones (diversas interpretaciones de un mismo texto).

  • Sumas (desarrollos sintetizados de los escritos anteriores).

Así mismo, existen 3 tipos de escolásticas: cristiana, islámica y judía

Pensamiento de Santo Tomás de Aquino

Relación fe-razón:

Santo Tomás se esforzó en armonizar la fe y la razón, oponiéndose a la doble verdad del averroísmo latino. Para él, la diferencia entre filosofía y teología consiste en que la filosofía ofrece un conocimiento imperfecto, en los temas que también trata la teología, mientras que la teología aclara aspectos a los cuales no llega la razón. Así pues, la fe mejora la razón pero no la sustituye, al igual que la teología rectifica a la filosofía pero no la elimina.

Por lo tanto, el conocimiento teológico no sustituye al filosófico, ya que la fuente de la verdad sólo es una. Se separó de los averroístas y adoptó una teoría aristotélica, según la cual el conocimiento parte de la experiencia y los sentidos, por lo que el conocimiento que obtengamos de Dios debe ser imperfecto y análogo: por lo que el conocimiento de Dios, el hombre y el universo tiene unos límites para la razón, pero la fe puede proporcionarnos conocimientos más allá de ese límite, perfeccionando nuestro conocimiento.

Por ello, la razón y la fe no deben entrar en conflicto, puesto que existen contenidos de la razón que no lo son de la fe y viceversa. Así, la fe y la razón son dos fuentes de conocimientos distintas que deben colaborar entre ellas, apoyándose la una a la otra. También sostiene una autonomía de ambas y una convivencia en armonía.

Teología natural - la ciencia de Dios:

Tomás afirma que para acceder al él existe la teología (que se basa en la revelación), pero también es posible la teología natural, una ciencia constituida desde la razón y que afirma parte de la metafísica. Que Dios existe es el primer dato de la revelación, pero la afirmación “Dios existe” no es una afirmación evidente, ya que el conocimiento humano parte de los sentidos y para éstos no es evidente dicha existencia.

Por ello, es necesaria la demostración racional de su existencia partiendo de los seres creados. Así, convencido de que no existe una demostración rigurosa de que Dios existe, Santo Tomás elabora unas vías de acercamiento a la afirmación de que Dios existe:

  • La vía del movimiento: partiendo de que todo lo que se mueve en el mundo es movido por otro, es necesario recurrir a un primer motor inmóvil, que mueva sin ser movido (Dios).

  • La vía de la causalidad eficiente: partiendo de que todo lo que existe aparece como efecto de una causa que lo ha producido, surge la necesidad de una causa primera (Dios).

  • Contingencia de los seres: Por consiguiente, los seres contingentes exigen la existencia de un ser que no haya comenzado a existir; un ser no causado, que exista por sí mismo; un ser que ha existido siempre. A este ser se le llama ser necesario.

  • Grados de perfección: la existencia de perfecciones limitadas y desiguales en las criaturas exige la existencia de un ser en el que estén realizadas en grado máximo estas perfecciones.

  • Orden cósmico: como el orden cósmico no se ha podido dar a sí mismo y se manifiesta hasta en los seres no inteligentes, se exige la existencia de una inteligencia ordenadora suprema.

Sin embargo, demostrar la existencia de Dios no es suficiente. Nuestro lenguaje es limitado para poder expresar con propiedad el conocimiento de Dios. Lo que podemos afirmar sobre Dios, partirá siempre de los seres que, como efecto que son, nos elevan a Dios como causa.

Así pues, por al vía de la negación separamos de Dios todo lo que no puede pertenecerle porque supone alguna limitación o imperfección, y por la vía de la analogía afirmamos todo lo que conocemos en las criaturas elevándolo al grado máximo, por lo que Dios es absolutamente bueno, libre…

El ser:

Santo Tomás afirma que no se puede usar el término “ser” unívocamente a Dios y al resto de las criaturas: Dios es el Ser y todas las demás cosas son seres. Dentro de los seres, Santo Tomás distingue entre seres materiales e inmateriales, y para explicar la diferencia entre el ser y los seres, recurre a las distinciones aristotélicas de acto-potencia y materia-forma, añadiendo la distinción esencia-existencia (heredado de Avicena): Santo Tomás entiende por esencia lo que define al ser y por existencia el hecho de existir; el resto de seres son contingentes, que existen pero no podrían existir.

El ser humano:

El ser humano es el ser por excelencia de la creación divina. Siguiendo el hilemorfismo aristotélico, Santo Tomás afirma que el hombre esta compuesto por materia y forma, que unidos forma la unidad sustancial humana. El alma es una forma sustancial primera y única en el cuerpo y necesita su unión con el cuerpo para ejercer sus actividades, aunque tiene otras exclusivas que explican cómo puede subsistir sin el cuerpo. Además, el alma es única y carece de partes, puesto que el alma racional asume toda la actividad. Por último, el análisis de las operaciones humanas llevó a Santo Tomás a afirmar la inmaterialidad del alma, ya que si realiza operaciones inmateriales, es señal de que ella misma es inmaterial.

Conocimiento:

El conocimiento es lo que distingue al hombre de los demás seres creados y los sitúa como el principal. El hecho de que el hombre está compuesto de cuerpo y alma, determina también la forma de funcionamiento del entendimiento. El origen de nuestro conocimiento está en nuestros sentidos, y se basa en la colaboración entre los sentidos y el entendimiento, que permite conocer la esencia de las cosas sensibles, de lo real.

De este modo, las cualidades particulares de cada cosa deben ser captadas por los sentidos pero el objeto de conocimiento y lo que el entendimiento humano conoce es la esencia, por lo que este conocimiento tiene su origen en los sentidos. Con los datos que proporcionan los sentidos, el entendimiento elabora los conceptos gracias a la abstracción, que consiste en la capacidad del entendimiento de separar la materia de la forma.

El primer grado de conocimiento es la sensación, y para llegar al universal inteligible Santo Tomás recurre, como Aristóteles, a los entendimientos agente y paciente. El agente lleva a cabo la “visualización” del objeto (descubre lo que hay de universal inteligible en las representaciones), y esta información es recibida en el entendimiento paciente como el concepto universal.

Ética o moral:

Al igual que en Aristóteles, para Santo Tomás el objeto último de la actividad moral es alcanzar la felicidad, para lo que se debe analizar la naturaleza humana, fuente de las normas morales de conducta, que manifiestan el designio de Dios sobre todos los seres en lo que Santo Tomás denomina ley natural, que coincide con la ley divina, cuyo principio básico es haz el bien y evita el mal (principio básico de moralidad). La ley natural ordena la conducta humana, dictada por la razón y cuyo objeto es el bien común.

Es la proyección de la ley eterna en la razón del hombre. Se llama ley natural porque es una ley basada en la inclinación natural del hombre hacia el bien, bien que conoce su razón (sindiéresis). La ley un es un hábito, sino un acto de la razón práctica, es una ley única, inmutable, indeleble y vale universalmente para todos los hombres.

El hombre es un ser social por naturaleza, por lo que son necesarias unas normas que regulen la vida social. Esta es la función de la ley positiva, reflejo de la ley natural, que es el medio que los Estados tienen para procurar el bien común. Las leyes serán injustas su no cumplen su objetivo (procurar el bien común), convirtiéndose así en tiranía, y haciendo que quien las promulga pierda su autonomía, ya que dimana de Dios. Por ello, los tiranos deben ser derrocados, salvo que este derrocamiento triga males peores.

Influencias y Repercusiones

La influencia más relevante fue la de Aristóteles, del que recibió la teoría del ser y sus predicamentos (las categorías), siendo la sustancia o individuo concreto la categoría fundamentas; la teoría hilemórfica (la idea de que cada sustancia es un compuesto de materia y forma); la teoría del movimiento como tránsito de la potencia al acto; la teoría de las cuatro causas; la teoría del alma como forma del cuerpo; la teoría del conocimiento como proceso de abstracción; su ética eudemonista, centrada en el concepto de felicidad; y su teoría política, basada en la naturaleza social del ser humano.

Sin embargo rechaza aquellos aspectos que atentan contra el cristianismo (carácter mortal del alma, la eternidad de la materia) también contempla elementos de la ética y la política tomados de la religión cristiana (Dios bien supremo, ley eterna…). San Alberto Magno lo introdujo en la doctrina aristotélica. San Agustín cuya autoridad acepta en muchas cuestiones teológicas. También destaca Pedro Abelardo, Guillermo de Moerbeke, San Isidoro de Sevilla, Boecio o el Pseudo-Dionisio, quienes influyeron sobre todo en los aspectos neoplatónicos de sus obras, con el concepto de participación y la vía de los grados de perfección.

También se ve influido por filósofos árabes como Avicena (distinción esencia y existencia) y Averroes (rechaza sus teorías sobre la eternidad del mundo y la existencia de un único intelecto para todos los seres humanos. Recibe influencia del filosofo hebreo Maimónides (relaciones fe-razón) y del estoicismo antiguo (la noción del ley natural, base de la razón práctica del hombre).

Santo Tomás fue canonizado con el grado de Doctor Evangélico y su filosofía se convirtió en doctrina oficial de la Iglesia católica. Su teoría de la ley natural influyó en el siglo XVI sobre la Escuela de Salamanca, que desarrollo el “derecho de gentes”, base de los actuales derechos humanos, también influyó en la filosofía moderna a través de las Disputaciones metafísicas de Francisco Suárez. Fue criticado por Descartes y Kant, que rechazaron sus vías. En los siglos XIX y XX resurgió su filosofía en el marco del neotomismo, cuyo principal representante es Jacques Maritain. Zubiri utilizó algunas ideas de Santo Tomás para desarrollar su noción de “inteligencia sentiente”.