Santo Tomás de Aquino

Filosofía cristiana. Pensamiento medieval. Realismo. Fe y razón. Verdad. Mundo. Existencia de Dios

  • Enviado por: Lilith
  • Idioma: castellano
  • País: México México
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Tomás de Aquino

El propósito de este escrito es exponer la importancia de Tomás de Aquino como pensador medieval, la importancia de su presencia en su época, los principales puntos que expone su filosofía, así como algunas críticas que pudiesen hacerse a sus ideas. Así que me permito comenzar con una descripción del entorno de la edad media, cuando comenzó y cuales fueron sus características, las cuales marcaron el proceder de este filósofo; después tomaré como muestra de su lógica dos de sus obras más importantes: Suma contra los gentiles y la Suma teológica, de las cuales señalaré algunos puntos básicos, sin examinarlos a fondo, sólo para tener una idea general de la estructura de sus escritos. Por último haré referencia a las críticas y objeciones hechas al pensamiento medieval y en especial al de Tomás, esperando así haber dado una pequeña introducción a la compresión del legado de este hombre.

¿Cuándo comenzó la edad media?. Es difícil fijar un día o un siquiera un año para separar dos etapas de la existencia humana, sin embargo históricamente se menciona como inicio de la edad media el año 529 d.C., pero ¿porqué este año?, bueno porque ahí se vieron marcados dos sucesos de gran escala y de significado simbólico. El primero: el edicto del emperador cristiano Justiniano que ordena cerrar la Academia de Platón en Atenas, la cuál había permanecido ya por 900 años; se considera como signo de la decadencia de la filosofía pagana frente a la autoridad cristiana. El segundo acontecimiento es La fundación en ese mismo año de Montecasino, primer monasterio benedictino; cuya interpretación es una búsqueda del camino de regreso a la vida cristiana de los primeros tiempos. Cómo podemos ver, se contraponen la filosofía pagana y la cristiana, dándose un cambio no sólo en la concepción de la realidad sino en la realidad misma, puesto que el orden conocido del mundo ha comenzado a cambiar.

Cómo es ya conocido, en esta nueva etapa, el imperio romano se ha desintegrado y ha dado paso a las invasiones de los pueblos procedentes del norte, ésto, considero es importante para separar la edad cristiana antigua, dónde podríamos incluir a Agustín, Clemente etc y la medieval, en la cual surge Tomás de Aquino; ésto por las diferentes concepciones del orden del mundo que perciben unos y otros. Así habiendo cambiado el entorno totalmente, se presenta ahora un encuentro con el pensamiento antiguo, un enfrentamiento con la tarea de asimilar un vasto patrimonio de conocimientos; problemas a los cuáles se enfrenta la filosofía medieval; de ahí surge la escolástica (sistematización del conocimiento) cuya tarea fue la recopilación de textos, su traducción, ordenamiento y clasificación. Es en esta parte que se considera a la Edad Media como una etapa no original, sin nada nuevo que aportar... pero ¿era esto necesario?, es decir, ¿cómo saber que sin esa época sería igual de accesible el conocimiento y la compresión del pensamiento antiguo?. Desde este punto de vista es compresible que los pensamientos medievales tuvieran apariencia de libros de texto que no dejan mucho lugar a la originalidad, pero no por eso se les debe restar importancia.

Para acentuar más la misión ordenadora de la Edad Media, tenemos la llegada de los escritos aristotélicos al mundo occidental, al ser traducidos en Toledo por una escuela de traductores del S. XII, escritos que habían pasado del griego al sirio, al persa, al árabe y por último al latín. Su arribo provocó entusiasmo en el estudio y reflexión de la doctrina aristotélica, se le ensalza incluso cuando sólo se había conocido “la lógica” y no sus demás obras. Su trabajo atrae a los intelectuales, pero también a los herejes, que ven en Aristóteles un fuente de herramientas para sus propias teorías, pues no había otro pensador a su altura (de Aristóteles) que pudiera oponerse a sus conceptos; es por esto que la primera reacción de la iglesia es el rechazo, que fue manifestado en prohibiciones y censuras a su propagación en las instituciones educativas, sin embargo, al mismo tiempo hay una indiferencia a estas prohibiciones, hasta un punto en el cual la propagación del conocimiento aristotélico prácticamente casi no se critica en absoluto.

En este escenario es donde surge Tomás de Aquino. ¿Pero porque es relevante su presencia, su pensamiento?, la respuesta más evidente es la importancia de la conexión que hace este hombre entre el pensamiento antiguo, más explícitamente el aristotélico, y los dogmas teológicos cristianos; es decir, adapta aquél “enemigo” a la doctrina católica, Tomás ve una oportunidad para demostrar la veracidad del cristianismo de manera lógica, usando los términos de Aristóteles. La racionalidad y la fe se complementan y se unen.

Habiendo ya visto los antecedentes, entremos ahora a mencionar los lineamientos generales seguidos en Suma contra los gentiles y en la Suma Teológica. La primera de estas obras tiene como objetivo mostrar que el conjunto de verdades cristianas no están en contra de la razón, es decir estaba dirigiéndose no a los cristianos en sí, sino a los llamados “gentiles” que no aceptaban la autoridad cristiana y a los cuales había que convencer por medio de un punto en común; esto es la racionalidad. Menciona a la revelación divina como un regalo ante los problemas que daría descubrir la verdad por uno mismo, ya que nos enfrentaríamos con la escasez de tiempo, la dificultad que implica el razonamiento, la debilidad del mismo y aún con verdades que no alcanzaríamos a comprender; así existen dos tipos de verdades: las que se alcanzan con la razón natural y las que sobrepasan la capacidad humana. Las dos razones que él reconoce hacen difícil el proceder contra los errores de los gentiles son: (1) que las afirmaciones sacrílegas no son tan conocidas como para ser refutadas con facilidad, y (2) no se puede utilizar la autoridad de la sagrada escritura para convencerles. Esto es resuelto por el mismo Tomás, proponiendo la forma en que se han de exponer las verdades que se alcanzan por la razón de una manera y la exposición de las verdades de fe de otra. Con las primeras se ha de proceder de forma demostrativa para convencer al adversario y con las segundas por el contrario no se deberá apelar a las razones, sino que se resolverán las objeciones que presente el adversario y se apelará a la sagrada escritura. En general su objetivo es afirmar que aunque la verdad de la fe cristiana exceda la capacidad de la razón humana, no por eso las verdades racionales son contrarias a las verdades de fe.

En la segunda de sus obras, La Suma Teológica, el tiene como meta exponer las verdades de la religión cristiana de forma apta para la enseñanza de los principiantes, es decir algo así como un libro de texto para los dedicados a los estudios de las doctrinas cristianas. Ahora él parte de que la existencia de Dios es connatural, es evidente en sí misma, y Dios mismo es la felicidad humana. A pesar de que considera como ya dada esta existencia divina, intenta dar lugar a una explicación racional de la existencia de Dios; en esta demostración usa el lenguaje aristotélico para plantear 5 vías por las cuales se puede llegar a la conclusión de la existencia de Dios: la primera es la fundamentada en el movimiento, es decir la idea del primer motor mencionado por Aristóteles que sin moverse mueve; la segunda es basada en la causalidad, esto es la existencia de una causa primera que sería Dios; la tercera es la existencia del ser contingente que es la razón de lo que existe y que es Dios; la cuarta es la que se refiere a los grados de perfección de los seres, por lo cual llega a la conclusión de que existe una máxima entidad que es la verdad absoluta y perfecta, esto es Dios; y la quinta y última vía es el orden del gobierno del mundo, como todo obra con un fin, alguna entidad superior debe ordenar ese fin y los dirige, por supuesto esta entidad es Dios.

De esta última obra hay mucho más, pero no es mi intención profundizar aquí sino dar una pequeña muestra de los temas tratados en ella, tales como la existencia y naturaleza de Dios, el alma, el bien, el mal etc.

Teniendo esto, prosigo a mencionar algunas objeciones que se han puesto al pensamiento de la Edad Media y como pueden ser aminoradas. La idea de la inutilidad de la filosofía medieval, viene de las expresiones de los pensadores posteriores que afirman haber roto con el pasado y haber inaugurado una era filosófica completamente nueva; pero la verdad es que los filósofos posmedievales no pueden ser comprendidos sin conocimiento alguno de la filosofía medieval, pues muchos de los términos escolásticos son usados en estas nuevas obras. Otra de las objeciones que se aplica sobre todo a Tomás de Aquino es el hecho de que este hombre era teólogo y que por lo tanto sus ideas estuvieron al servicio de sus creencias, y no pueden ir más allá de éstas, en otras palabras, el hecho de creer a priori le impide ver claramente; en este respecto debemos fijarnos en si los argumentos que defienden sus creencias están bien fundamentados y no en si las conclusiones eran vistas como un hecho o no; no sólo debe haber un interés puramente histórico sino que el trabajo de Tomás es toda una estructura lógica; la ciencia a menudo desprecia las reflexiones metafísicas acerca de temas teológicos pero ella misma no tiene un método que pueda negar o afirmar la existencia de estas cuestiones.

De esta forma se puede concluir que las obras de Tomás tienen importancia tanto para su tiempo como para el actual, pues muchos de los temas que trató aún no tienen respuesta. Fue un puente conciliador entre la razón y la fe, teólogo, metafísico, e incluso considerado por la iglesia católica como un santo y más aún “el doctor angélico”; y a pesar de que toda esta idea religiosa le rodea, no descuidó la lógica y la exactitud en los términos usados en sus exposiciones, por lo que no debe despreciarse el estudio de su legado.

Esto entre 1210 y 1263.

Ésto él mismo lo menciona al inicio de La Suma contra los gentiles.

“La verdad establecida por demostración es la razón, a la que puede acceder el ser humano”.