Santo Tomás de Aquinmo

Filosofía. Pensamiento. Dios. Realidad. Influencias. Repercusión

  • Enviado por: Christian Felipe Álvarez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 2 páginas
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Santo Tomás de Aquino

Ideas principales de su pensamiento

Santo Tomás es un filósofo cristiano, pero comprometido con la razón humana, busca una armonía entre la fe y la razón, entre la teología y la filosofía.

Para Santo Tomás, la fe y la razón son dos fuentes de conocimiento diferentes por lo que no se pueden confundir. La razón pertenece a la naturaleza y por medio de ella, podemos demostrar las verdades de razón, por la fe, que tiene un origen divino conocemos los artículos de fe. Por otro lado, puede haber colaboración mutua entre la fe y la razón. Los preámbulos de la fe son esas verdades que conocemos por fe y al mismo tiempo podemos llegar a ellas racionalmente. Entonces se produce una colaboración mutua, ya que la razón puede corroborar aquello que se conoce por fe. En estas cuestiones no puede haber oposición entre la fe y la razón, hay una armonía, ya que tanto la fe como la razón provienen de Dios, al ser éste el creador del alma.

La antropología de Santo Tomás será una síntesis de la teoría hilemórfica de Aristóteles y el pensamiento cristiano. El hombre es una sustancia, compuesta por materia y forma, el alma será la forma, y el cuerpo la materia. Lo que constituye al hombre es esta unión del cuerpo y el alma, y no estas dos partes por separado. El alma necesita estar unida al cuerpo para realizar sus funciones vegetativas y sensitivas, aunque otras funciones como el entendimiento o la voluntad, sean propias de ella. El alma es inmortal, y aquí reside la principal diferencia con la concepción aristotélica del hombre.

La estructura de la realidad también va a ser concebida por Santo Tomás desde los principios de la fe cristiana y los conceptos de la filosofía de Aristóteles. Va a partir del concepto cristiano de creación y las ideas metafísicas de Aristóteles. Va establecer una diferencia radical entre Dios y el resto de los seres, ya que éste tiene su razón de existir en sí mismo, es un ser necesario, el resto de seres tienen su razón de existir en Dios, son seres contingentes. Para Santo Tomás Dios es pura potencia, se van a identificar en él la esencia y la existencia. En el resto de los seres creados se puede hacer una distinción clara de esencia y existencia, la esencia de los seres es aquello que son, y su existencia el hecho de que existan o no.

La cuestión de la existencia de Dios en Santo Tomás sirve para patentar la posibilidad de construir una teología compatible con la filosofía. La existencia de Dios es uno de los preámbulos de la fe, se conoce por fe y al mismo tiempo es demostrable racionalmente. La existencia de Dios es evidente en si misma, aunque no lo es para el hombre, pero también es demostrable a posteriori, a partir de la experiencia. Para ello, Santo Tomás utiliza cinco vías con una estructura común que serán pruebas concluyentes de la existencia de Dios.

En cuanto a la teoría del conocimiento, el entendimiento va a ser una facultad inmaterial propia del alma, que está vinculada sustancialmente al cuerpo material, y así su objeto es la esencia de las realidades materiales sensibles, éstas se conocen a través de los sentidos, por lo que el conocimiento intelectual se inicia necesariamente en el conocimiento sensible. Las percepciones son individuales, pero los conceptos o ideas son generales, esto se consigue por un proceso de abstracción, el entendimiento tiene la capacidad de abstraer la esencia de las representaciones sensibles particulares, aunque no esté separada realmente de ellas.

La concepción ética de Santo Tomás es una adaptación de la concepción teleológica o finalista de Aristóteles a la fe cristiana. Dios es el creador y también el fin de todos los seres. El último fin del hombre, será la actividad contemplativa de Dios, que por su naturaleza racional, le hará alcanzar su bien supremo y su felicidad. La ley natural es una serie de preceptos deducidos de la naturaleza humana, que se concretan gracias a la ley positiva, adaptándolos a la sociedad. La ley natural junto a la ley positiva serán la expresión de la ley eterna, la voluntad de Dios, y el orden que da al mundo que ha creado.

Marco histórico, sociocultural y filosófico en relación con su pensamiento

Santo Tomás pertenece a la época histórica conocida como la Baja Edad Media, ya que nació en el siglo XIII. Se comenzaron a fraguar los estados modernos europeos. La unión que el cristianismo había logrado entre los pueblos comenzaba a resquebrajarse pese a los intentos del papado por impedirlo. La cristiandad contemplaba dos grandes poderes: el Emperador y el Papa, el papado iba decayendo, y las monarquías hereditarias cobraban auge. El pensamiento de Santo Tomás estará condicionado por la época en que vivió, pero posee un espíritu innovador que le empujará a incorporar las corrientes de la filosofía de Aristóteles y de los árabes.

La sociedad estaba caracterizada por el reparto poco equitativo de la riqueza, que estaba en manos de la nobleza, mientras que la mayoría de la población campesina estaba sumida en la pobreza, por ello eran frecuentes los conflictos sociales, y en este contexto el planteamiento de la ley natural supone un intento de establecer unas condiciones de igualdad entre los miembros de la sociedad basada en las ideas cristianas.

En esta época, la Iglesia y el cristianismo inundaban el pensamiento europeo. La vida estaba impregnada del cristianismo en todas sus facetas. En el siglo XII surgieron órdenes, como la de los dominicos (a la que pertenecía Santo Tomás), que eran nuevas formas de vivir la religión. En la época la riqueza intelectual se veía recortada por la Iglesia, ya que generalmente derivaba en la herejía, y la Iglesia la respondía con las Cruzadas o la Inquisición. La adopción de la filosofía aristotélica por parte de Santo Tomás, le llevó a enfrentarse con compañeros de docencia y algunas de sus tesis parecían peligrosamente innovadoras en determinados lugares.

Principales influencias recibidas, repercusión posterior y vigencia actual de su pensamiento

Las grandes fuentes del pensamiento de Santo Tomás son el cristianismo y Aristóteles. Santo Tomás consigue incorporar el pensamiento aristotélico al pensamiento cristiano. Como hombre de fe, creerá en las verdades de la Iglesia, cuya aceptación lleva al hombre a su salvación. De Aristóteles toma los conceptos fundamentales para expresar la concepción del hombre, lo único que no aceptará será que el alma sea mortal, ya que la fe afirma su inmortalidad. También la concepción ética de Aristóteles influye decisivamente en Santo Tomás, recibe ideas como la tendencia natural al bien o el concepto y división de la virtud. También conoció el pensamiento de San Agustín, del que toma algunos conceptos y discrepará en muchos otros.

El pensamiento de Santo Tomás constituyó una innovación radical en la doctrina y el pensamiento de la Iglesia católica al introducir su enfoque basado en la filosofía de Aristóteles. La propia jerarquía eclesiástica condenó algunas de las tesis tomistas. Hasta el siglo XVI sus ideas ejercieron gran influencia en el pensamiento filosófico y teológico. Después perdió importancia al ir apareciendo un mundo y una razón más alejados de los problemas y motivaciones de Santo Tomás. En el siglo XIX resurgieron sus tesis en una filosofía de la mano de la Iglesia. En la actualidad cabe decir que buena parte de la ideología de la Iglesia se sustenta en la filosofía de Santo Tomás de Aquino.

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