Santa Misa

Religión. Iglesia Católica. Ritos católicos. Estructura de la Misa. Penitencia. Gloria. Liturgia de la Palabra. Comunión. Eucaristía Homilía. Profesión de la Fe

  • Enviado por: Patricia Recoder
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 5 páginas
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LA SANTA MISA

El lugar de celebración de la Santa Misa se realiza en el “Templo” lugar de sacrificio. Los cristianos le consagramos a Él algunos lugares, templos, que están edificados como casa de Dios, como lugares privilegiados para orar, glorificar a Dios, y santificar a los hombres. Dentro del templo hay tres sitios fundamentales:

-El altar: es el lugar de Cristo-Victima Sacrificada. Hace referencia a la mesa del Señor en la Cena con sus Discípulos.

-El ambón: es el lugar propio de Cristo-Palabra Divina.

-La sede: es el lugar de Cristo, Señor y Maestro, sentado a la derecha del Padre y que preside la Asamblea Eucarística, haciéndose visible en la fe por el sacerdote.

ESTRUCTURA FUNDAMENTAL DE LA MISA

  • Ritos Iniciales.

  • Entrada y Saludo:

  • A la entrada se le llama Introito que quiere decir “reunión”. Su manifestación vital es el momento en que se encuentran sus fieles reunidos.

    El Introito, antífona o canto de entrada acompaña la procesión del celebrante o celebrantes y los ministros hacia el altar.

    El sacerdote besa el altar, que representa a Cristo. Después de venerar al altar y hacer la señal de la cruz, el celebrante dirige el saludo a la asamblea de los fieles, y él u otro ministro pueden hacer una brevísima admonición, para centrar la devoción explicando la festividad del día, por la liturgia eucarística.

    El saludo es cuando el sacerdote dice:

    <El señor esté con vosotros ..<La gracia de Nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión des Espíritu Santo esté con todos vosotros>

    Y nosotros respondemos:

    <Y con tu Espíritu>.

  • Acto Penitencial:

  • Después del Introito sigue el Acto Penitencial que realiza toda la comunidad con la absolución del sacerdote.

    Tiene tres fórmulas (el acto penitencial):

    -La primera: es una recitación comunitaria de la redacción nueva del confíteor: “ Yo confieso, ante Dios todopoderoso y ante vosotros hermanos que he pecado…”, la dicen el celebrante y los fieles.

    -La segunda: está constituida por el silencio y la recitación de dos versículos en que se invoca la misericordia del Señor.

    -La tercera: tres súplicas:

    “Señor ten piedad de nosotros”, “Cristo ten piedad de nosotros”, “Señor ten piedad de nosotros”.

    Y se termina con la absolución dada por el sacerdote.

  • Gloria:

  • El Gloria es una antiguo canto de alegría, ya utilizado en el siglo II, en el que se alaba a Dios Padre y a su Hijo, el Cordero que quita los pecados del mundo.

    Puede recitarse o cantarse, en un solo coro o alternado en dos grupos.

    Se utiliza los domingos fuera del tiempo de Adviento y Cuaresma, en las solemnidades y fiestas y en algunas celebraciones de especial importancia.

  • Oración Colecta:

  • Termina el rito de entrada con una oración llamada colecta, que precedida de un silencio recoge las oraciones de los fieles y luego propone la intención de celebración eucarística, concluyendo con la fórmula larga o plena.

    El pueblo consagrado da su asentimiento con la palabra Amén, que significa Así sea.

  • La Liturgia de la Palabra.

  • En este segundo momento de la misa la comunidad se sienta y pasamos a escuchar la Palabra de Dios. La comunidad cristiana ha organizado la celebración con dos partes integradas:

    - La proclamación de la Palabra de Dios.

    - El Sacramento.

    La palabra de Dios crea el ambiente de fe para la eucaristía. La comunidad acoge primero a Cristo como Palabra, comulga con Ël, para celebrar después el memorial de su muerte salvadora. Cristo, por su palabra, también se hace presente en la comunidad.

    2.1 Lecturas y salmo:

    Las lecturas están distribuidas en tres libros llamados leccionarios. Cada leccionario es para un año.

    Cuando se leen en la Iglesia las Sagradas Escrituras, Dios mismo habla a su pueblo, y Cristo, presente en su palabra anuncia su Evangelio. Por eso las lecturas, que proporciona a la Liturgia en elemento de mayor importancia deben ser escuchadas por todos con veneración.

    La primera lectura se toma del Antiguo Testamento (de los libros que se tomaron antes de la venida de Jesucristo al mundo) o de los Hechos de los Apóstoles.

    La segunda lectura es normalmente de una carta del Nuevo Testamento, tiene relación con la fiesta de… o con el Evangelio del día.

    Acabada la primera lectura sigue el salmo Responsorial, que es parte integrante de la Liturgia de la Palabra. Digamos que es la respuesta de la comunidad a esta lectura. El Salmo también es del Antiguo Testamento.

    2.2 Evangelio:

    El evangelio es el mismo Jesucristo hecho palabra y escritura. El Evangelio es el momento más importante de la Liturgia de la Palabra. Se proclama un fragmento de algunos de los cuatro evangelios (pueden ser de San Mateo, San Marcos, San Lucas, o San Juan)

    2.3 La Homilía:

    El sacerdote nos explica la Palabra de Dios para aplicarla a nuestra vida. El celebrante invita a sus hermanos a vivir en nuestra vida el mensaje de las lecturas bíblicas que hemos escuchado. Llamemos homilía a la explicación que suele hacerse del Evangelio después de leerlo. La Iglesia a acostumbrado siempre sobre todo en las misas más frecuentadas por los fieles a hacer esta breve explicación. Es necesaria para alimentar la vida cristiana.

    Es una proclamación de las maravillas obradas por Dios en la historia de la salvación o misterio de Cristo, que esta siempre presente y obra en nosotros particularmente en las celebraciones litúrgicas. Debe basarse en la misma palabra de Dios para que resulte una explanación del mensaje. “La Homilía corresponde al Diácono o al Sacerdote”.

  • Profesión de fe:

  • Después de oír la Palabra de Dios en las lecturas y su explicación en la predicación, el pueblo da su asentimiento al mensaje y proclama su fe con el Credo, símbolo o profesión de fe. Se debe decir junto con el Sacerdote.

    Como respuesta personal al mensaje escuchado, todos unidos confesaremos las verdades que conocemos gracias a que Cristo nos las reveló, las verdades de nuestra fe.

  • Oración de los fieles:

  • La liturgia de la Palabra acaba con la oración de los fieles, llamada oración universal, que el sacerdote preside, iniciándola y acabándola en la sede o en el ambón. En la oración universal, el pueblo ejercitando su oficio sacerdotal, ruega por todos los hombres. Esta oración conviene que se haga en las misas a las que asiste el pueblo, de modo que se eleven súplicas por la Santa Iglesia, por los gobernantes, por todos los que sufren algunas necesidades y por todos los hombres y la salvación de todo el mundo.

    3- Liturgia de la Eucaristía.

    3.1 Presentación de las ofrendas:

    El hombre está endeudado con Dios. Nosotros junto con el sacerdote le ofrecemos ofrendas, pues Él nos lo ofrece día a día. Le devolvemos al Padre todo lo que hemos recibido de Él. Por ejemplo: (amor, salud, vida, animales) y del hombre( trabajo, amor, servicio). En este caso se le lleva el Pan y el Vino

    3.2 Oración para las ofrendas:

    La oración es:

    Recíbenos Señor, al presentarnos a ti con espíritu de humildad y con el corazón arrepentido, y que el sacrificio que hoy te ofrecemos llegue de tal manera a tu presencia, que te sea grato.

    3.3 Plegaria Eucarística:

    Con la Plegaria Eucarística empieza el centro y culmen de toda la celebración. La Plegaria Eucarística es una plegaria de acción de gracias y de consagración. El sacerdote invita al pueblo a elevar el corazón hacia Dios, en oración y acción de gracias, y se le asocia en la oración que Él dirige, en nombre de toda la comunidad de los fieles se una con Cristo en el reconocimiento de las grandezas de Dios y en la ofrenda del sacrificio.

    La Plegaria es de toda la comunidad y todos deben poder escucharla en las mejores condiciones. La comunidad participa en la plegaria, ante todo, escuchándola con atención y haciendo como propia las cosas que en ella se dicen.

    3.3.1 Prefacio:

    El sacerdote en nombre de todo el pueblo santo, glorifica a Dios Padre y le da gracias por toda la obra de la salvación o por alguno de sus aspectos particulares, según las variantes del día o del tiempo.

  • Rito de la Comunión.

  • 4.1 Padrenuestro:

    Esta oración la utilizamos desde los comienzos de nuestra fe. Es una oración educativa para la comunidad que se dispone a participar de su Señor. Nos preparamos para comer la Carne del Hijo del hombre y beber su Sangre. Antes de comer el mismo Pan, nos reconocemos hermanos de Cristo e hijos del mismo Padre.

    Es la más grande oración cristiana, la que mejor expresa lo que el Espíritu

    Santo ora en nosotros, pues es la oración que nos enseño Jesús. El Padrenuestro que es rezado en la misa por el sacerdote y pueblo juntamente, es desarrollado solo por el sacerdote con el embolismo que le sigue: “líbranos de todos los males Señor” en el que se le pide la paz de Cristo y la protección de todo pecado y perturbación, “mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro salvador Jesucristo.

    4.2 Rito de la Paz:

    Sabemos que Cristo resucitado, cuando se aparecía a los apóstoles les saludaba dándoles la paz: “la paz sea con vosotros”. La herencia del Señor deja en la última Cena a sus discípulos es precisamente la paz: “La paz os dejo, mi paz os doy, pero no como la del mundo”

    El rito de la paz, previo a la comunión es un gran momento de la eucaristía. El sacerdote en una oración, que esta vez dirige al mismo Señor Jesucristo, comienza pidiéndole para su Iglesia “la paz y la unidad” en una súplica extremadamente humilde: “no tengas en cuenta nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia

    Con el gesto de la Paz y la unidad para la Iglesia y para toda la familia humana y sirve para expresar mutuamente el amor antes de participar en un mismo pan. Antes de acudir a la comunión, la comunidad hace un gesto de reconciliación, como poniendo en acto simbólico lo que acaba de pedir y prometer en el Padrenuestro: ser perdonado y perdonar.

    4.3 Fracción del Pan:

    Partir el pan en la mesa era un gesto tradicional que correspondía al padre de familia. Es un gesto propio de Cristo, y lo realiza varias veces estando con sus discípulos (al multiplicar los panes, en la Última Cena, con los de Emaús, ya resucitado...)

    Y la Liturgia ha conservado siempre este rito, durante el cual el sacerdote parte el pan consagrado, y antes de dejar caer en el cáliz una partícula de él, dice: “ El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna”.

    El Pan que nos da Jesús es su cuerpo entregado, roto, partido.

    El Canto Cordero de Dios invoca a Cristo como el cordero, como el Siervo que se entrega por nosotros para quitar el pecado del mundo.

    4.4 Comunión:

    Antes de comulgar el sacerdote se prepara con una oración en secreto para recibir con el fruto el Cuerpo y la Sangre de Cristo. La comunidad hace lo mismo rezando en silencio. La postura mas adecuada para recibir la comunión parece que es la de que el fiel se mantenga en pie. El estar de pie ha sido desde siempre la postura más coherente con una celebración como la Eucaristía.

    La comunión sacramental es el encuentro espiritual más amoroso y profundo, más cierto y santificante, que podemos tener con Cristo en este mundo. Es una inefable unión espiritual con Jesucristo glorioso, aunque se realice mediante el signo expresivo del pan, no implica, una digestión del cuerpo físico del Señor,

    La participación de los fieles en ella llega a la plenitud y perfeccionamiento cuando comulga el Cuerpo y Sangre de Cristo en su misa.

    4.5 Oración después de la Comunión:

    Después de la comunión y de un momento de silencio, el sacerdote ruega para que se obtengan los frutos del misterio celebrado. El pueblo hace suya esta oración contestando: Amén.

    Esta oración recuerda la idea particular de la Misa que se acaba de celebrar.

  • Rito de Conclusión.

  • El rito de conclusión tiene dos momentos:

      • Saludo y bendición: por parte del sacerdote.

      • Despedida: con la que se disuelve la asamblea (el pueblo)

    Un último saludo, la bendición al pueblo y la despedida: Vayamos en paz, la misa a terminado. Los fieles responden: Demos gracias a Dios.