San Manuel Bueno, mártir; Miguel de Unamuno

Literatura española contemporánea. Generación del 98. Argumento y personajes

  • Enviado por: Pilar
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 3 páginas
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TITULO San Manuel Bueno Mártir

AUTOR Miguel de Unamuno

Nº PAGS 239

RESUMEN

Ángela empieza contando la historia desde que era una niña. Recuerda que su madre la hablaba más de Don Manuel Bueno que de su padre, quien había muerto cuando ella era muy niña. Su hermano, Lázaro, estaba trabajando en América y mandaba dinero, lo que les permitía vivir acomodadamente, y le permitió también a Ángela poder ir a estudiar a un colegio de monjas a la ciudad, a pesar de que a su hermano no le gustaban demasiado. En la ciudad se hablaba mucho de Don Manuel, y sus compañeras del colegio la preguntaban cosas sobre él.

Don Manuel estaba siempre preocupado por todos, para que todos fueran felices y disfrutasen de la vida.

Había en el pueblo un tonto , Blasillo, al que Don Manuel prestaba especial atención y consiguió enseñarle cosas que parecía imposible que las hubiera aprendido. Otra maravilla de Don Manuel era su voz, todo el pueblo temblaba cuando en el sermón del Viernes Santo conseguía, que todo el mundo se quedara sin habla. Cuando durante la misa se rezaba el Credo, lo hacia todo el pueblo no cómo si fuese un coro, sino como una sola voz Esto llamaba mucho la atención de Ángela, pero luego supo por qué lo hacía.

A Don Manuel no le gustaba estar sólo y tampoco estar sin nada que hacer, siempre estaba ayudando a los demás, sustituyendo en el trabajo cuando alguien estaba enfermo, visitaba a los enfermos con el médico e iba al colegio no sólo a enseñar sobre religión. Cuando se secó el nogal bajo el cual había estado jugando San Manuel de niño, pidió el tronco e hizo para él seis tablas, que guardaba al pie de su lecho. Hacía también pelotas para los jóvenes y juguetes para los niños.

Hasta aquí relata Ángela cómo recordaba ella a Don Manuel hasta que volvió del colegio. Cuando regresó y con el paso del tiempo, fue ayudando a Don Manuel en todo lo que la era posible, hasta el punto que éste la nombró su ayudanta.

En el año en que cumplió Ángela los 24, llegó Lázaro de América y estuvo insistiendo en llevarse a la ciudad a su madre y a u hermana, pero ni la una ni la otra quisieron, así que a Lázaro no le quedó otro remedio que quedarse él también en el pueblo. Lázaro sentía una rara admiración por Don Manuel, del que decía que no era como los otros curas. Por aquel entonces, enfermó la madre de Ángela y murió , mas tarde Lázaro le prometió que rezaría por ella todos los días. Este hecho hizo que Lázaro y Don Manuel se pusieran más en contacto. Terminó Lázaro por ir a misa siempre, y daban juntos largos paseos por el lago.

Llegó el día de la comunión de Lázaro, y al llegar a casa, Ángela le dijo a Lázaro lo contenta que estaba, a lo que Lázaro contestó que lo había hecho para que estuvieran contentos todos los del pueblo. Lázaro tuvo que confesarle a su hermana que habia fingido como se lo había pedido el cura. Se dieron cuenta de la realidad de aquel santo, su vida era toda para que la gente del pueblo se sintiera feliz creyendo en la vida eterna, para que todos se sintieran contentos de vivir, aunque para él no existiera esa felicidad.

Lázaro era el máximo colaborador y compañero de Don Manuel, iban juntos a todas partes. Con el paso del tiempo se dieron cuenta Ángela , Lázaro y poco después todo el pueblo de que las fuerzas de su cura estaban menguando, se le notaba en la voz.

Le llegó la hora de la muerte a Don Manuel, les pidió a Lázaro y a Ángela que cuidasen de los feligreses y que le enterrasen con las seis tablas del nogal que había hecho y que estaban al pie de su cama. Tras las últimas declaraciones del cura a Lázaro y a Ángela, que les contaba que no creía en la vida eterna y que esa era la razón por la que se callaba cuando rezaban el Credo. Pidió también que le sacaran a la iglesia para despedirse de su pueblo. Una vez allí les mandó rezar el Padrenuestro, el Ave María, la Salve y por último el Credo. Así murió Don Manuel, cogido de la mano de Blasillo, quien murió a su vez, mientras el pueblo rezaba el Credo.

Poco después moría también Lázaro, quien había dedicado su tiempo tras la muerte de Don Manuel a contarle al pueblo algunas de las cosas que había estado hablando con Don Manuel, Tras la muerte de su hermano, Ángela se dedicó a vivir como le había enseñado Don Manuel.

El obispo fue varias veces a ver a Ángela para que le hablase de Don Manuel ya que quería que le beatificasen, pero Ángela no se atrevió a decirle toda la verdad sobre él.

Biografia del autor

Unamuno, Miguel de (1864-1936), filósofo y escritor español, considerado por muchos como uno de los pensadores españoles más destacados de la época moderna y miembro de la generación del 98.

Vida

Nacido en Bilbao, Unamuno estudió en la Universidad de Madrid, donde se doctoró en Filosofía y Letras con la tesis titulada Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca (1884), que anticipaba sus posturas contrarias al nacionalismo vasco de Sabino Arana. Fue catedrático de griego en la Universidad de Salamanca desde 1891 hasta 1901, en que fue nombrado rector.

En 1914 fue obligado a dimitir de su cargo académico por sus ataques a la monarquía de Alfonso XIII; sin embargo, continuó enseñando griego. En 1924 su enfrentamiento con la dictadura de Miguel Primo de Rivera provocó su confinamiento en Fuerteventura (Islas Canarias). Más tarde se trasladó a Francia, donde vivió en exilio voluntario hasta 1930, año en que cae el régimen de Primo de Rivera. Unamuno regresó entonces a su cargo de rector en Salamanca, que no abandonaría hasta su muerte. Aunque al principio fue comprensivo con la sublevación del Ejército español que en seguida encabezó el general Francisco Franco, pronto la censuró públicamente: en un acto celebrado en la Universidad de Salamanca, su comentario “venceréis, pero no convenceréis”, provocó la respuesta del general Millán Astray, uno de los sublevados: “¡Viva la muerte y muera la inteligencia!”. Terminó sus días recluido en su domicilio de Salamanca.

Obra literaria

Cultivó todos los géneros literarios: fue poeta, novelista, autor teatral y crítico literario. Su narrativa comienza con Paz en la guerra (1897), donde desarrolla la “intrahistoria” galdosiana, y continúa con Niebla (1914) —que llamó nivola, en un intento de renovar las técnicas narrativas—, La tía Tula, y San Manuel Bueno, mártir (ambas de 1933).

Entre su obra poética destaca El Cristo de Velázquez (1920), mientras que su teatro ha tenido menos éxito, pues la densidad de ideas no va acompañada de la necesaria fluidez escénica; en este terreno destacan Raquel encadenada (1921), Medea (1933) o El hermano Juan (estrenada en 1954).

"Unamuno, Miguel de", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 99. © 1993-1998 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

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