San Manuel Bueno, mártir; Miguel de Unamuno

Literatura española contemporánea siglo XX. Narrativa. Creencias religiosas. Pérdida de fe. Generación del 98

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- RESUMEN

La historia es contada por una chica, Ángela, que vivía en Valverde de Lucerna, que recuerda cosas que su madre le contaba y lo que le ocurría a ella y a sus conocidos cuando ella era joven y vivía allí.

Al principio cuenta cuando llegó su padre de viajero trayendo libros de aventuras y novelas. Conoció a su madre y se casó con ella. Más tarde nació ella.

Recuerda que teniendo ella, Ángela, diez años el párroco, “Don Manuel”, como ella lo llamaba, tenía treinta y siete años y era alto, delgado, erguido, etc.

Llegó por ese tiempo una carta de su hermano Lázaro, que vivía en América, que decía que la llevasen a un colegio de religiosas en Renada, para que terminase sus estudios fuera de la aldea.

Al llegar al colegio de religiosas Ángela quería ser maestra pero, luego cambio de idea. En el colegio hizo amistad con unas chicas de allí pero, seguía pendiente de lo que en su aldea ocurría. Hasta allí llegaba la fama del párroco de su aldea, por el que las monjas le preguntaban.

Se hizo amiga íntima de una chica del colegio, tanto que decidieron y juraron, hasta con juramento de sangre, que iban a ser siempre como hermanas. Cuando Ángela hablaba a su amiga o recibía una carta de su padre que le contase algo de Don Manuel, su amiga lo encontraba interesante. Una de las veces que ella le habló de Don Manuel exclamó: “¡Qué suerte, chica, la de poder vivir cerca de un santo vivo, de carne y hueso, y poder besarle la mano! Cuando vuelvas al pueblo escríbeme y háblame de él”.

Luego se refiere a Don Manuel como párroco pero, cuenta que decía la gente que él no se había metido a cura por vocación religiosa, sino porque quería estar cerca de su hermana que se acababa de quedar viuda y actuar de padre y protector de ella y de sus hijos. Él tenía un gran talento y gran agudeza mental pero que prefería estar en la aldea y ayudar allí que estudiar una carrera.

Recuerda que una vez llegó una chica que era hija de Doña Rabona, con un hijo y soltera, y no paró hasta encontrarla un joven bueno y sensible que se casase con ella y la cuidase a ella y a su hijo.

En la noche de San Juan solían ir chicos y chicas al lago a desahogarse. Don Manuel empezó a actuar como lago, a curar penas y desgracias. Una vez llegó una madre con su hijo y le pidió que hiciese un milagro para curar a su hijo a lo que él le respondió que no tenía permiso del obispo para hacer milagros.

Se empeñaba en que todo el mundo fuese limpio y si veía a alguien con un roto lo mandaba al sacristán, que era sastre, para que se lo cosiese.

Ángela decía que Don Manuel tenía una voz divina que hacía llorar en las misas. En el sermón de Viernes Santo Don Manuel solía decir: “¡Dios mío, Dios mío!, ¿Por qué me has abandonado?” y por todo el pueblo pasaba un temblor hondo que llegaba hasta el lago, era como si se oyese a Jesucristo, como si la voz saliese del crucifijo de la iglesia. Una vez al oírlo la madre de Don Manuel no se pudo contener y dijo: “Hijo mío” y todo el mundo creyó que la voz había salido de la estatua de la dolorosa.

Don Manuel tenía tanta acción sobre la gente de la aldea que nadie se atrevía a mentirle.

En la misa todo el pueblo recitaban el credo en una sola voz, en la parte en la que se dice: “Creo en la resurrección de la carne y la vida perdurable”, Don Manuel se callaba y ella oía las campanadas de la iglesia de la villa sumergida en el lago.

Los temas más frecuentes de sus sermones son las malas lenguas pero, Don Manuel no quería creer en la mala intención de nadie.

Don Manuel ayudaba mucho a la gente: redactaba cartas de las madres a sus hijos, trabajaba en el campo cuando alguien se ponía enfermo, para ocupar su lugar, etc. Le conmovía mucho la muerte de los niños.

Don Manuel siempre le decía a ella que lo primero es que el pueblo esté contento de vivir y no quiera morirse hasta que Dios quiera.

Ángela ha querido con estos recuerdos describir a Don Manuel tal como era cuando ella vivía allí y a los dieciséis años volvió a Valverde de Lucerna.

Cuando fue a confesarse con Don Manuel por primera vez desde que volvió del colegio se sintió nerviosa y balbuceaba al hablarle. Le dijo Don Manuel que si temblaba por él y Ángela empezó a llorar. Luego la tranquilizó y ella empezó a contarle sus inquietudes. La segunda vez que se confesó el cura le dio a entender o eso creía ella que no creía en el demonio. Se fue a casa y salió otra vez a hablar con él. Le preguntó que si existía el infierno y él le respondió que ella no iba a ir y que no se preocupase por ello.

Un día una de sus amigas le invitó a la ciudad, estando ella allí no podía continuar sin estar junto a Don Manuel porque quería aliviarle.

Cuando Ángela había cumplido ya los veinticuatro años llegó su hermano Lázaro desde América y la dijo que si ella y su madre querían irse con él a Madrid. La madre de ella se opuso aunque ella también quería oponerse a irse de allí. Desde ese momento Lázaro se puso contrario a Don Manuel.

Lázaro le decía que leyese y Ángela fue a contárselo a Don Manuel y él le dijo que lo hiciese por darle gusto a su hermano.

Enfermó de muerte su madre y antes de morir Lázaro le prometió que rezaría por ella.

Después de ese día Don Manuel convirtió a Lázaro. El día de la comunión de Lázaro a Don Manuel se le calló la hostia y Lázaro la recogió y se la metió en la boca y Don Manuel lloraba de alegría. Esa misma noche Lázaro le contó a ella el verdadero secreto de Don Manuel y ella lloró y rezó toda la noche por la conversión de su hermano y de Don Manuel.

Ella temía el encontrarse con Don Manuel. Al final se encontraron y Don Manuel se confesó con ella y al terminar él le preguntó que si le absolvía y ella un poco desconcertada le dijo: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo le absuelvo Padre”.

Lázaro seguía yendo a pasear por el lago con Don Manuel. Lázaro le propuso formar un sindicato de agricultores a lo que Don Manuel le respondió que si el pueblo lo proponía y lo quería hacer bien que serviría para entretenerles pero, que por su parte no.

Al dar su última comunión de su vida Don Manuel le dijo a ella que rezase por todos.

El último día, día en que murió Jesucristo, Don Manuel hizo ir a su casa a Lázaro y a su hermana y tras haberles recordado lo que él les dijo cuando les dio la hostia les hizo que le llevasen a la iglesia y allí en el altar junto a Lázaro, Ángela y Blasillo, un chaval que se había agarrado fuertemente a la mano de Don Manuel, murió Don Manuel y Blasillo mientras el pueblo rezaba el Credo.

Seguidamente salió toda la gente de la iglesia en dirección a la casa de Don Manuel a por recuerdos y reliquias.

Días después su hermano le dijo que rezase por él por Don Manuel y por todos y Lázaro murió

Llegó un cura nuevo a “intentar” sustituir a Don Manuel. Ángela se quedó sola y pasados los años “escribió” esta especie de novela contando su historia.

- CARACTERISTICAS DEL PERSONAJE

  • Es una chica (la cuenta desde pequeña y cómo se va haciendo mayor).

  • Respeta mucho a Don Manuel.

  • Cuida de los pobres, siguiendo el ejemplo de Don Manuel.

  • Es una chica muy sentimental.

- CARACTERISTICAS DE LA NOVELA

  • Introduce un testigo de los hechos.

  • Hay dos modos de concebir la vida, creer y no creer.

  • Utiliza la técnica de manuscrito encontrado.

  • La novela transcurre entre dos “ahora”.

  • Novela está dividida en partes que parecen independientes.