San Manuel Bueno, mártir; Miguel de Unamuno

Literatura española contemporánea. Narrativa noventayochesca. Generación del 98. Nivola. Religión

  • Enviado por: Isabelle
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 7 páginas
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PERSONAJES:

Ángela:

Es una chica del pueblo que aunque vive en el mismo ambiente que el resto, ha leído y conoce un poco más. Para ella Don Manuel es alguien muy cercano, primero fue su padre espiritual y luego pasó ella a ser la madre al acompañarlo en su pena. Ella cree, es religiosa y hasta en los últimos momentos creyó que Dios hizo que Don Manuel y Lázaro no creyeran:

“Y es que creía y creo que Dios Nuestro Señor, por no sé qué sagrados y no escudriñaderos designios les hizo creerse incrédulos”

Pero aunque cree tiene dudas porque ha leído y se hace preguntas. Al exponerle a esto a Don Manuel, él le dijo que las preguntas se las hacía el demonio.

Al final el mismo hecho de creer se lo cuestiona. Pero en el fondo sigue creyendo aunque de forma diferente a la gente de su pueblo, porque los de su pueblo creen ciegamente, ella cree después de hacerse preguntas.

Lázaro:

Llega al pueblo de América, es el hermano de Ángela. Llega diciendo que Don Manuel es un manipulador y sintiendo rabia hacia el. Para Lázaro la religión es un “engaña-bobos”, una forma de manipular a la gente con la cual Don Manuel tiene a todo el pueblo “a sus pies”. Que para conseguir ese dominio tiene que ser demasiado inteligente como para creerse lo que predica.

Luego siente indiferencia ya que por mucho que dijera el pueblo no reaccionaba así que el tampoco.

Así empieza a sentir cierta curiosidad por Don Manuel, quería hablar con él. Tras hablar con él sigue reafirmándose en lo que decía:

“No es como los otros, pero a mí no me la da; es demasiado inteligente para creer todo lo que tiene que enseñar.”

Cuando habló varias veces con él y comprendió su secreto, él mismo se “convirtió” para apoyar su causa. Siguió a Don Manuel y siguió su ejemplo. El resto del pueblo lo interpretó como que se había vuelto creyente, que era lo que esperaban y pretendían. Así dedicaba su vida como Don Manuel en beneficio del pueblo, haciéndoles creer lo que al principio rechazaba. Aunque al principio desprecia al pueblo, luego siente que debe “cuidar” de él y darles el consuelo de vivir porque es lo único que tienen. Así ayudó al pueblo y a Don Manuel, que también necesitaba a alguien con quien desahogarse, ya que es mucha presión para llevarla él solo.

Su madre:

Su madre amaba a Don Manuel, pero espiritualmente. Representa un personaje común del pueblo y el autor te lo plantea de una forma más cercana. Es la persona que más influye en Ángela después de Don Manuel hasta que llega Lázaro, ya que es el único familiar que le queda. Así fue ella la que más religiosa ha hecho a Ángela. Estaba tan cegada por Don Manuel y la religión que prácticamente había olvidado a su marido aunque rezaba todas las noches por él. Eso nos da a pensar que ponía a Don Manuel por encima de su marido, que supuestamente tendría que ser una de las personas que más quiere. Murió de la mano de Don Manuel siendo creyente plena.

Su padre:

Llegó forastero al pueblo, por lo tanto recibió más cultura y distinta educación que el resto del pueblo. Trajo al pueblo libros que representan la cultura, y que Ángela devoró vorazmente, siendo una de las pocas cosas que la unen a su padre, ya que este murió siendo ella joven. Así significó la poca cultura que recibió Ángela junto con las clases que recibió fuera. Seguramente fue él el que incitó a Lázaro a viajar ya que Lázaro lo conoció más.

Pueblo:

Son bastante incultos, supersticiosos y muy influenciables. Creen ciegamente en Don Manuel y en la religión. No deben leer ni recibir cultura, porque cuando se lee y se recibe cultura se formula preguntas y eso ellos no lo hacen. Viven de forma simple y cerrada, parece que no tengan contacto con el exterior. Tienen a Don Manuel como un santo y van a hacer que lo beatifiquen.

“Cree sin querer, por hábito, por tradición. Y lo que hace falta es no despertarle. Y que viva en su pobreza de sentimientos para que no adquiera torturas de lujo. ¡Bienaventurados los pobres de espíritu!”

Blasillo el bobo:

Adora a Don Manuel más que a nadie del pueblo porque ha sido él el que lo ha criado y le ha enseñado cosas que el pueblo no habría ni intentado. Es también la muestra de que Don Manuel quería ayudar a todo el mundo a vivir bien, incluido a él. Blasillo no cree, simplemente imita a Don Manuel porque le admira y porque ve que así el resto del pueblo le concede mucha atención. Es el reflejo de Don Manuel pero sin intenciones. Lo que Blasillo imita de Don Manuel no lo hace con la intención de éste, lo hace de forma transparente y sólo por imitar. Es la versión “pura” de Don Manuel, es tanto su reflejo que muere con él.

La clara diferencia entre Don Manuel i Blasillo el bobo es la inteligencia. Blasillo es la ausencia total de ella, mientras que Don Manuel es el más inteligente del pueblo. Así podemos decir que el autor pone las intenciones de Don Manuel con la inteligencia. Ya que para llegar a no creer, por lo tanto haberse hecho preguntas y además haber dedicado tu vida a hacer creer algo que no se cree exige inteligencia.

Don Manuel:

Don Manuel es el párroco del pueblo. Es el protagonista de la historia y la trama ocurre en torno a él. Pasó toda su vida enseñando religión aunque él mismo no creía. Aún no creyendo fue tan buen cristiano que lo van a beatificar. Él ve la religión como una forma de vivir la vida, una forma de conciliar la idea de la muerte sin sentir miedo y vivir feliz sin ese miedo.

“Todas las religiones son verdaderas en cuanto hacen vivir espiritualmente a los pueblos que las profesan, en cuanto les consuelan de haber tenido que nacer para morir, y para cada pueblo la religión más verdadera es la que le ha hecho.”

Es una persona muy generosa al pasar toda su vida fingiendo para hacer feliz a un pueblo. Es muy inteligente y se pasó toda su vida haciéndose preguntas porque le resulta difícil creer en algo que no ve. No le desea a nadie del pueblo lo que él está pasando y por ello les aconseja que no lean y no se hagan preguntas para vivir felices, que se dediquen a cosas más triviales y que no exijan pensar porque así no se cuestionarán nada y creerán en todo lo que le diga. Es una persona muy carismática porque tiene a todo el pueblo confiando en lo que él dice como si a Jesucristo estuvieran escuchando. Le atormentaba tanto la idea de la muerte que se hizo su propio ataúd con tablas de un árbol al cual le tenía mucho cariño ya que pasó toda su infancia a sus pies jugando. Recuerda su infancia como la única edad en la que cree que pudo creer, pero eso es normal ya que como todos los niños no es creer es la inocencia de los niños que no se cuestionan nada. Él al no creer en la vida tras la muerte piensa que la vida no tiene sentido, así que la dedica a intentar darle sentido a las vidas de los demás, dedica su vida a hacer que el resto no padezca el mismo sufrimiento, es una manera de darle sentido a su propia vida:

“¿Y la mía? La mía es consolarme en consolar a los demás, aunque el consuelo que les doy no sea el mío”

“Yo estoy para hacer vivir a las almas de mis feligreses, para hacerles vivir felices, para hacerles que se sueñen inmortales y no para matarles.”

Se identifica con Jesucristo ya que también lo ve como alguien que intentaba hacer lo mismo que él, también piensa que Jesús no creía todo lo que dijo pero que también quería ofrecer un consuelo a la humanidad.

INMORTALIDAD

Al ser humano le ha preocupado desde siempre la muerte y lo que se encontrará después. Necesita creer que puede hacer algo para garantizarse que vivirá para siempre y que tendrá tiempo para hacer todo lo que quiere hacer. El tiempo del que dispone no le es suficiente y le angustia que se puede acabar. Tiene miedo de lo que no puede hacer frente y la muerte es una de esas cosas. Necesita pensar que es capaz de superarla de algún modo. Por ello se produce la lucha entre la razón y el corazón. La razón nos dice claramente que no hay nada tras la muerte ya que no hay pruebas que nos digan que lo hay, la razón nos dice que estamos creyendo en algo para auto-consolarnos. Pero el corazón nos dice que el ser humano tiene que estar aquí para algo. La actitud del ser humano es siempre la de colocarse por encima de las otras especies animales, y por ello también se cree merecedor de algo tras la muerte, no concibe que algo como la vida humana no tenga otra finalidad que la de la muerte. El miedo a la muerte existirá siempre y por ello se intentan disimular el paso del tiempo con cremas, porque al ser humano le da vergüenza ver que se está consumiendo. Unos lo afrontan viviendo al límite ya que se han resignado a que no habrá nada tras la muerte, pero muchos se aferran a la idea de la inmortalidad del alma y gastan toda su vida con el convencimiento de que tendrán otra vida y mejor.

Yo creo que la vida tiene sentido mientras la vives. Es una oportunidad que se te ha dado, y creas o no en la inmortalidad del alma tienes que estar agradecido de que se te ha dado la oportunidad de vivir y no debemos despreciarla por el simple hecho de que es temporal. Eso quiere decir que no debemos ni desperdiciarla viviendo al límite por la convicción de que es la única que tenemos, porque así la arriesgamos y es algo que si la pierdes no la recuperas; pero tampoco hay que pasársela dedicándola plenamente a la religión simplemente por el miedo a la muerte porque también la estás desperdiciando de otro modo. Mi opinión es que la vida hay que vivirla feliz porque exista o no la inmortalidad esta vida tenemos que vivirla y solo la vamos a vivir una vez. Los segundos que gastas haciendo una cosa son únicos y no los podrás usar en otra.

La religión puedes entenderla como consuelo de vivir si en realidad te consuela. Si la religión sólo consigue que desprecies esta vida por la venidera no lo considero correcto. Si existe otra vida hay que considerarla igual de importante que ésta. Pero si la religión te consuela y te hace vivir igual de feliz que si no creyeras y además te quita la preocupación de la muerte yo la considero perfectamente válida. Es un instrumento más del ser humano para satisfacer su curiosidad y para darle la sensación de que puede controlar todo, hasta la muerte.

FE

Si miramos la definición de FE en el diccionario nos encontramos con esto:

<<Fe, del latín fidere, "confiar", es en la terminología religiosa, "el asentimiento firme de la voluntad a una verdad basada sola y únicamente en la revelación divina".[1] También puede ser definida como "la adhesión del entendimiento a una verdad por la autoridad de un testimonio.[2] Implica, por tanto un componente intelectual, ya que la fe no es un consentimiento, sino un asentimiento.[3] >>

En este libro hace referencia a la primera definición de fe, pero aún así no podemos ignorar las otras porque también son fe. ¿El pueblo hubiera creído igual en la religión si no hubiera sido Don Manuel el párroco? Don Manuel les hizo creer con el ejemplo, fue el mejor cristiano posible. El pueblo tenía fe en Dios, pero tenía casi la misma en Don Manuel. Él les ofrecía el consuelo de la inmortalidad y además les ayudaba a vivir la vida en el resto de los aspectos lo mejor posible. Así que se cuestiona seriamente si el pueblo cree en Dios por los que les ofrece la religión o cree por cómo se lo ha vendido Don Manuel.

Si observamos la tercera definición nos fijamos en que dice que es necesario un componente intelectual, pero el pueblo no lo tiene. Eso es lo que nos da pie a creer que en vez de que creen por su propia fe y creencia, creen por hábito. Ya que no ellos creen sin hacerse preguntas y ciegamente de lo que les dice Don Manuel da a pensar que creen más por tradición.

El único ejemplo de fe verdadera dentro del libro es la de Ángela que tras haberse hecho múltiples preguntas y aunque sus personas más allegadas no creían ella siguió creyendo. Por ello hago diferenciación entre su fe y la del resto del pueblo. Aun así al final del libro ella misma se cuestiona si cree, aunque en los últimos momentos sigue pensando que es Dios el que ha decidido la suerte de su hermano y de Don Manuel.

El ser humano necesita creer en las cosas para sentirse seguro. Necesita que le expliquen lo que no entiende para sentirse seguro, y si una de esas explicaciones es la fe pues entonces la adopta para dar explicación a lo que no entiende. La religión le da respuestas para todos sus problemas y le hace no sentirse solo. Él cree, tiene fe voluntariamente. El ser humano tiene fe en las cosas para dar sentido a su propia vida, tiene unos ideales y unas esperanzas en las cuales tiene fe y es lo que le anima a seguir viviendo. La fe configura nuestras vidas, ya no sólo la fe religiosa, sino la fe en todo. Si no tienes fe, no tienes esperanzas ni ilusiones y por tanto tu vida está bacía. Aunque hay gente como la que se describe en el libro que cree por costumbre, a lo cual yo personalmente no lo llamaría fe sino tradición o superstición.

VERDAD

La verdad es algo que el ser humano ambiciona, está en su naturaleza, aunque en muchas ocasiones inconscientemente o conscientemente no quiere encontrarla. La ignorancia muchas veces ofrece felicidad, aunque como antes he dicho el ser humano ambiciona la verdad, así que si sospecha que lo que hace o vive no es verdad no tendrá la conciencia tranquila. Por eso Don Manuel no podía estar seguro de si la religión era verdad o no, pero en su afán humano de encontrar la verdad prefiere creer en lo que está seguro que en otras cosas. Al no estar seguro de la veracidad de la religión está más seguro en pensar que no es verdad, ya que no puede verla para demostrar lo contrario.

La ignorancia inconsciente ofrece felicidad ya que la verdad muchas veces es dura, y quien es feliz no sabiendo ciertas cosas no quiere arriesgarse a dejar de serlo sabiéndolas. Pero aun así muchas veces el deseo de saber del ser humano lo lleva a menospreciar su felicidad por el placer de conocer.

La verdad es aquello que no se puede negar y que lo mires por donde lo mires no se pueda refutar. En mi opinión no existe la Verdad, la verdad es relativa ya que cada uno tiene su verdad. Habrá algunas verdades que sean universales para todo el mundo, pero siempre tendrá distintos puntos de vista y muchas personas no lo considerarán verdad. Yo creo que no es que estemos obligados a buscar la verdad sino que lo necesitamos para no sentirnos engañados y sentirnos seguros. En mi opinión sí que merece la pena buscar la verdad a toda costa, lo único que no me parece bien es buscarla a costa de los demás ya que esa búsqueda tiene que ser individual y ya que se hace voluntariamente no debes perjudicar a otros.

Personalmente yo me quedo con la verdad trágica antes que con la felicidad ilusoria. Siempre he pensado que si soy ignorante seré infeliz, prefiero que me digan la verdad por muy mala que sea. Yo en los casos estos en los que se conoce la muerte de antemano y muchos prefieren que no se lo digan yo preferiría saberlo. Para mí la verdad está por encima de todo, por encima del amor en la relación y por encima de la paz en los conflictos.