San Manuel, bueno, martir; Miguel de Unamuno

Literatura española contemporánea. Generación del 98. Narrativa. Novela. Argumento. Biografía. Temas. Vocabulario. Estructura

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  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 12 páginas
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San Manuel bueno, mártir

Miguel de Unamuno

Índice

Págs.

  • Biografía. 3

  • Textos narrativos-descriptivos. 3

  • Argumento. 4

  • Vocabulario. 5

  • Figuras literarias. 6

  • Valoración Personal. 6

  • Generación del 98.

  • Fotos de Unamuno.

Biografía:

Escritor Vasco. Nació en Bilbao el 1864 y el cual falleció en Salamanca en el año 1936. De familia rica, su padre era un comerciante y liberal que murió cuando su hijo había cumplido los seis años. En cuanto a su madre, queda destacar que era profundamente católica y que esto tuvo una gran influencia en él.

Unamuno, estudió el bachillerato en el instituto Bizkaino, y a los dieciséis años se traslada a estudiar a la universidad central de Madrid donde obtiene en doctorado de filosofía y letras, después vuelve a Bilbao. En 1891 gana las oposiciones de griego en la universidad de Salamanca dejándolo para ingresar en el PSOE en 1894 hasta que por un artículo que escribe considerado injurioso por el rey, es procesado y condenado. En 1924 el gobierno de Primo De Rivera le destituye de su cargo y finalmente en el treinta y uno se reintegra a la universidad de Salamanca.

Su fama, se debe principalmente a sus ideas filosóficas y a su actitud respecto del pueblo, es decir respecto de lo civil.

La primera obra conocida de Miguel De Unamuno, fue “El custión de Galabasa”, escrita en el año 1880, antes de obtener el doctorado de filosofía en 1884 en la universidad de Madrid. Así pues, en las obras de este representante y propulsor de la generación del 98, catedrático De Griego y rector de la universidad de Salamanca, podemos observar como se ven las cosas desde un punto de vista crítico y diferente al que se planteaba en la época.

En cuanto a” San Manuel Bueno Mártir”, junto con otras tres obras mas, fueron unas de sus últimas obras escritas en 1931, hasta que escribió la última en 1933, el mismo año de su muerte, titulada “Medea”.

Además de todas sus obras, Unamuno escribió una enorme cantidad de artículos periodísticos que fueron repartidos por numerosas revistas españolas e hispanoamericanas.

Textos Narrativos y Descriptivos:

TEXTOS NARRATIVOS

El texto puede ser clasificado como narrativo, por lo que cualquier párrafo del texto puede ser narrativo. Esto hace más fácil la búsqueda de ellos, así que estos dos ejemplos han sido escogidos al azar, sin ningún tipo de criterio especial para ninguno de ellos.

Después de aquel día temblaba yo de encontrarme a solas con don Manuel, a quien seguía asistiendo en sus piadosos menesteres. Y él pareció percatarse de mi estado íntimo y adivinar su causa. Y cuando al fin me acerque a él en el tribunal de la penitencia -¿Quién era el juez y quien era el reo?-, los dos, él y yo nos pusimos a llorar. Y se fue él, don Manuel, quien rompió el tremendo silencio para decirme con voz que parecía salir de una huesa. (Pág. 48)

Parece que el ilustrísimo señor obispo, el que ha promovido el proceso de beatificación de Valverde de Lucerna, se propone escribir su vida, una especie de manual del perfecto párroco, y recoge para ello toda clase de noticias. A mi me las ha pedido con insistencia, ha tenido entrevistas conmigo, le he dado toda clase de datos, pero me he callado siempre el secreto mágico de don Manuel y de mi hermano. (Pág. 77)

TEXTO DESCRIPTIVO

Ante la abundancia de textos descriptivos en la obra, es muy difícil encontrar algún fragmento descriptivo, por lo que sólo será expuesto uno.

De nuestro don Manuel me acuerdo como si fuese cosa de ayer, siendo yo niña, a mis diez años, antes de que me llevaran al colegio de religiosas de la ciudad catedralicia de Renada. Tendría él, nuestro santo, entonces unos treinta y siete años. Era alto, delgado, erguido, llevaba la cabeza como nuestra Peña del Buitre lleva su cresta, y había en sus ojos toda la hondura azul de nuestro lago. Se llevaba las miradas de todos, y tras ellas los corazones, y él, al mirarnos, parecía, traspasando la carne como un cristal, mirarnos al corazón. Todos le queríamos, pero sobre todo los niños. ¡Qué cosas nos decía! Eran cosas, no palabras. Empezaba el pueblo a olerle la santidad; se sentía lleno y embriagado de su aroma. (Pág. 8)

Argumento:

Es la vida de Don Manuel Bueno, cura del pueblo de Valverde de Lucerna, contada por una mujer, Ángela Carballino, quien ha basado su vida en ayudar al Santo en sus labores, y Lázaro, el hermano de Ángela, que no cuenta la historia pero interviene en ella como si lo hiciera.

Ángela Carballino se presenta como evangelista, cuya misión es dar a conocer a otro que ha venido, Don Manuel Bueno, párroco de su pueblecito (Valverde de Lucerna) y padre espiritual de Ángela.(su verdadero padre murió cuando ella era niña).

A los 10 años, Ángela interna en un colegio de religiosas, gracias al dinero que le manda su hermano Lázaro desde América. A los 15 años terminó y volvió a la aldea. En ésta, múltiples hechos muestran a D. Manual como un santo vivo de carne y hueso, el cual rechaza importantes cargos eclesiásticos para quedarse en la aldea. Un día, Lázaro vuelve de América al pueblo. De ideas progresistas y anticlericales, establece una amistad con el párroco D. Manuel, amistad en la que descubrirá su forma de vida. Pues bien, es precisamente a Lázaro quien Manuel le cuenta su más terrible secreto: no tiene fe, no puede creer en Dios, ni en la resurrección de la carne, pese a su vivísimo anhelo de creer en la eternidad. Y si finge creer entre sus fieles es por mantener la paz que da la creencia en la otra vida, esa esperanza consoladora de que él carece.

Vocabulario:

- Zafias: Groseras, mal educadas.

- Indómitos: Que no se pueden domar.

- Atediados: Desinteresados.

- Piscina probática: La piscina probática se hallaba al noroeste del Templo, cerca de la puerta de las -ovejas (probática). Alimentada por un manantial intermitente de aguas termales a las que San Juan (v, 1-9) atribuye virtud curativa. A su vera, Cristo cura a un paralítico.

- Díscolos: Indóciles, perturbadores.

- Prefacio: Parte de la misa que precede al canon.

- Cierzo: Vástago de la vid.

- Promisión: Promesa de hacer o cumplir algo.

- Masones: Personas que pertenecen a una sociedad secreta extendida por diversas partes del mundo, cuyos miembros, agrupados en logias, profesan la fraternidad y la ayuda mutua, se reconocen mediante signos y emblemas y practican un ritual esotérico.

- Anacoreta: Persona que vive en lugar retirado, dedicada a la oración y a la penitencia.

- Borbotar: Nacer o hervir el agua con ímpetu y ruido.

- Vahído: Lipotimia o desvanecimiento.

- Huesa: Sepultura.

- Tedio: Aburrimiento, fastidio, desinterés.

- Perlesía: Parálisis, debilidad muscular.

- Abroquelada: Valerse de defensas materiales o morales.

- Exacerbársele: Agravársele una enfermedad o la violencia de una pasión.

- Laña: Punto de unión. Literalmente: grapa.

Figuras literarias:

Símil:

    · Aquellos años pasaron como un sueño. 

    · Pues era un varón tan cotidiano, tan de cada día como el pan que a diario pedimos en el padrenuestro. 

    · Mira, Parece como si se hubiera acabado el tiempo, como si esa zagala hubiese estado ahí siempre, y como esta, y cantando como esta, y como si hubiera de seguir estando así siempre, como estuvo cuando empezó mi conciencia, como estará cuando se me acabe.

    · La voz de don Manuel se zambullía, como en un lago…

Metáfora:

    · Su maravilla era la voz, una voz divina, que hacia llorar

Personificación:

    · Mira, el agua esta rezando la letanía y ahora dice:  Ianua caeli, ora pro nobis, puerta del cielo, ruega por nosotros. 

Valoración Personal:

Generación del 98:

A pesar de los numerosos desequilibrios políticos y de las vicisitudes sociales que afectaron la escena española durante el primer tercio del siglo XX, la creatividad cultural fue testigo de un renovado esplendor, lo que llevó a ciertos observadores a hablar de una Edad de Plata que comenzaba en 1898 y finalizaba con el estallido de la Guerra Civil en 1936.

La primera de estas fechas marca la pérdida de las últimas colonias españolas y, en términos generales, el final del largo periodo de declive iniciado en el siglo XVII. Un amplio grupo de escritores reaccionaron ante este hecho, indagando en sus causas e intentando buscar remedios para la regeneración de España. Fueron conocidos como la Generación del 98 e incluyen entre ellos algunas figuras literarias de importancia. Sus actividades, sin embargo, no estaban limitadas a la literatura, sino que se extendían a los campos de la ciencia, la medicina, la historia y el ensayo.

Al mismo tiempo, surgieron el Modernismo, un movimiento afín al simbolismo francés, el impresionismo pictórico y musical, el estilo decorativo moderno y el pre-Rafaelismo, entre otras tendencias. Cataluña, siempre más abierta a los vientos de cambio que frecuentemente llegaban a España, vivió este fenómeno con especial intensidad. El brillante arquitecto Antonio Gaudí fue su figura principal, ligado como estaba a la Renaixença (Renacimiento) de la cultura catalana que había surgido de la prosperidad de una burguesía industrial cultivada con una creciente inclinación a apoyar ideas regionalistas. El arte extremadamente personal de Gaudí, lleno de sugerencias botánicas y animales, con trabajos tan revolucionarios como la inconclusa Sagrada Familia y el fantástico jardín del Parque Guell, se puede admirar principalmente en Barcelona. En este ambiente modernista catalán aparecerían también dos grandes pintores: Picasso y Nonell.

A principios de siglo, también llegaron a España los ecos de nacionalismo musical que resonaban por todo el continente. Dos compositores ganaron reconocimiento internacional dentro de esta corriente: fueron Isaac Albéniz y Enrique Granados. La Suites Iberia para piano, una creación de Albéniz, sintetiza la levedad impresionista, virtuosa y romántica con el barroco pintoresco y el color de la música popular española. En Las danzas españolas y Goyescas, una de las composiciones de Granados, se hace evidente un romanticismo intimista con acentos de todas las regiones de España.

En el campo de la pintura, Ignacio Zuloaga representó, con sus trazos robustos y sus figuras típicamente españolas, un mundo íntimamente ligado a la literatura de la Generación del 98. En una diferente línea estética, podemos catalogar al valenciano Joaquín Sorolla como un post-impresionista que hace uso de un brillante colorido. Más allá de la anécdota retratada en cada lienzo, la luz levantina es la gran protagonista de sus escenas de costa, que pueden ser admiradas en el Museo Sorolla de Madrid. Otro impresionista catalán, Mariano Benlliure, destacó como brillante escultor de monumentos, bustos y escenas de toreo.

La Generación del 98 estaba casi obsesivamente preocupada por lo que se llamó el "problema español", y de esta manera redescubrieron la belleza del sobrio paisaje castellano y desarrollaron una considerable renovación estilística evitando la característica retórica del siglo XIX.

Algunos miembros de esta generación alcanzaron un renombre auténticamente universal, como es el caso del vasco Miguel de Unamuno, el cual, en su Sentimiento trágico de la vida, anticipa las reflexiones y los temas básicos del existencialismo. Otro vasco, Pío Baroja, el gran novelista del realismo, narra con tal simplicidad, naturalidad y dinamismo que no es sorprendente que Hemingway lo proclamara su maestro. El valenciano Azorín canto con sensibilidad impresionista a la serena Castilla y a sus gentes, a la "belleza de lo cotidiano". El gallego Ramón María del Valle Inclán dio musicalidad a la prosa española, primero desde una estética modernista y, más tarde, en un expresionismo español conocido como "esperpento". El andaluz Antonio Machado fue inició la poesía española contemporánea mezclando la seriedad reflexiva, la profunda meditación temporal y motivos cívicos con el simbolismo. En esta misma línea sentimental surgió la poesía del premio Nobel Juan Ramón Jiménez, que evolucionó con el tiempo, llevado por el perfeccionismo, hacia un lirismo más profundo, abstracto y complejo.

Los intelectuales españoles de este período sintieron con especial intensidad la influencia de la cultura europea y realizaron un esfuerzo notable para incorporar los avances más recientes. El filósofo Ortega y Gasset estudió en Alemania y trajo consigo a España muchas novedades del vitalismo contemporáneo. Fue el fundador de la "Revista de Occidente", una de las primeras publicaciones intelectuales de la Europa de entonces. Ramón Pérez de Ayala fue atraído por el espíritu liberal inglés y lo expresó en sus ensayos y novelas intelectuales que le permitieron gozar de un considerable prestigio en Europa. El ensayista y crítico de arte Eugenio d´Ors escribió en tres idiomas, catalán, español y francés, y fue uno de los renovadores de la crítica del arte barroco en Europa. Casi todos estos autores escribían habitualmente para periódicos, dando información y promoviendo la educación cultural. Ellos fueron los responsables de la renovación de la sensibilidad nacional, exponiéndola a la modernidad europea.

Cuadros de Unamuno:

'San Manuel, bueno, martir; Miguel de Unamuno'

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