San Manuel Bueno, mártir; Miguel de Unamuno

Literatura española contemporánea. Novela de la Generación del 98. Estructura. Personajes. Pensamiento unamuniano

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1-TEMA

EL TEMA CENTRAL : LA ALTERNATIVA ENTRE LA VERDAD TRÁGICA Y MENTIRA CONSOLADORA.

El principal tema de la obra es la creencia y fe religiosa que mantiene un pueblo gracias a su párroco. Otros de los temas tratados a lo largo de la novela son:

-El amor que profesa hacia el pueblo Angela demostrado cuando habla y describe cómo es, también lo prueba cuando se niega a marcharse del pueblo a petición de su hermano.

-Los buenos sentimientos que tiene el sacerdote por su pueblo y por los ciudadanos del mismos, es decir, va contra sus propios pensamientos para mantener las esperanzas de sus vecinos.

-El agradecimiento que le tienen los habitantes por el cura al haberse ocupado de ellos y le acompañan hasta el día de su muerte.

-La biografía de Angela y el párroco, es decir, la vida y obras de los dos. Aunque la de Angela parezca estar en primera plana no es así; es más importante la del párroco.

2-RESUMEN

Ángela Carbanillo es una joven de Lucerna de Valverde que hasta que cumplió los quince años estudió en un colegio de monjas pagado por su hermano, Lázaro. Cuando dejó de estudiar volvió a su pueblo donde se reencuentra con amigos, familiares, vecinos y con un personaje muy conocido, el párroco, Don Manuel conocido como San Manuel Bueno Mártir.

Cuando Ángela cumple veinticuatro años Lázaro vuelve al pueblo para llevarsela a ella y a su madre a la ciudad pero no logra convencerlas y decide quedarse.Con el transcurso del tiempo se crean controversias entre Lázaro y Don Manuel pero al demostrarse una gran amistad terminan difuminándose aunque siguen manteniéndose algunas diferencias ya que Lázaro sabe, y a su vez Ángela lo sospecha, que Don Manuel no es creyente.

Antes de morir, Don Manuel, le dice a Lázaro que su mayor deseo es que la gente tenga fe y, así, mantenga su esperanza; a pesar de que él no la tenga. Le dice que no lo contó a nadie porque creía que rompería con las esperanzas de todo el pueblo y para él, Don Manuel, era tan importante creer en la vida como creer que hay algo después de la muerte. Pide que le lleven a la iglesia para realizar su última misa y poder despedirse de su pueblo. En la iglesia predica el Evangelio entre lágrimas y sollozos. El pueblo lo escucha hasta que finalmente cierra sus ojos y muere.

La Novela trata sobre un sacerdote que había perdido la fe. Y si finge creer entre sus fieles es por mantener la paz que da la creencia en la otra vida, esa esperanza consoladora de que él carece.

3-NARRADOR

Unamuno pretende distanciarse de lo narrado escogiendo a Ángela para que sea ella la que cuente la historia. Unamuno podía haber utilizado distintos procedimientos para escribir la novela. Podía, por ejemplo, haber utilizado un narrador omnisciente y haber narrado en tercera persona, que es el modo tradicional de la narración. Sin embargo ha acudido al punto de vista del narrador-testigo (narradora, en este caso).

Por ello, no conocemos al protagonista de una forma “objetiva”, sino a través del punto de vista de la narradora.

Unamuno ha elegido, como acabamos de decir, la forma narrativa del narrador-testigo para distanciarse de lo narrado y no comprometerse.

4-LOS PERSONAJES

Personajes, lo que se dice personajes de carne y hueso, ninguno. Almas, cuatro: un cura, una muchacha, un hombre y un idiota. Almas que pasan sin vestimenta humana. No nos dice el autor si sus cuerpos eran altos o bajos, fuertes o débiles. Pueden ser como se quiera. Apenas nos dice tampoco el sexo, porque en esta ficción de Unamuno las personas no son hombres y mujeres, sino padres e hijos.

Don Manuel

Don Manuel, párroco de Valverde de Lucerna, es el personaje central de la obra. La novela se organiza en torno a su lucha interior y su comportamiento para con el pueblo. Con la voluntad de vivir como creyente y la imposibilidad de creer.

Personaje y vida agónicos: la vida la siente el personaje como un continuo combate «sin solución ni esperanza de ella» entre la realidad y su deseo, entre la razón y la fe; y, aceptando como única verdad sólida el amor al semejante (es decir, la caridad), imponiendo esta verdad sobre todas las demás verdades en su conciencia («aunque el consuelo que les doy no sea el mío»).

Don Manuel no es creyente, pero actúa como si lo fuera, y comunica al pueblo la fe que él no tiene o, según las palabras finales de Ángela, que cree creer que no tiene. No obstante, continúa luchando para comunicar al pueblo la fe, ya que sabe que sin la fe, sin la esperanza, el pueblo no tiene la fuerza de vivir.

En numerosas ocasiones a lo largo de la novela se establece el paralelismo entre don Manuel y Cristo. Aplicado ese significado a la figura del sacerdote parece querer indicar que su presencia entre el pueblo de Valverde equivale a la de Cristo entre los hombres.

Ángela

La presencia de los hermanos Ángela y Lázaro en la obra actúa como dos polos contrapuestos que van acercándose a la figura central de don Manuel. Ángela parte de una fe firme. Lázaro desde el ateo convencido. Por lo tanto, aunque pueden ser analizados en su individualidad, siempre hay que tener en cuenta su posición subordinada al protagonista. No es que sean menos “importantes“. Importan -y mucho- porque sólo a través de ellos podemos conocer al protagonista desde un complicado “mecanismo” de puntos de vista.

En cuanto a Ángela, la etimología de su nombre nos pone en la pista de una de las funciones que desempeña en la novela. “ángel” proviene del griego “ánguelos”, que significa “mensajero”. Uniendo el prefijo “eu-” formamos “evangelista” ; es decir, “el buen mensajero” , “el mensajero de la buena nueva”. Ángela narra la vida de un hombre al que se pretende beatificar. Es, pues, su “evangelista”, la transmisora de la “buena nueva” de la vida del santo.

Este personaje desempeña distintas funciones : mensajera, narradora, testigo, ayudante, confesante, confesora ...

Lázaro

Personaje de origen rural. No se sabe que tipo de educación recibió. Empezamos a conocer detalles de él desde el momento en el que está en América de emigrante consiguiendo dinero para su familia.Una vez llega a Valverde después de volver de América insiste en llevarse a su familia fuera del pueblo. Dice que alli no hay fururo, viene empapado de ideas que ha recogido en América. Pero los demás no comparten su deseo de huir del pueblo y se ve obligado a permanecer alli. Al principio no congenia con el párroco sosteniendo que lo único que hace es envolver a sus feligreses con una sarta de mentiras. Pero esta situación no se prolonga demasiado y acaba por ceder y acudir a misa. Empieza a surgir una especie de amistad entre Lázaro y Don Manuel que les lleva a confesarse todo y a estar siempre uno al lado del otro. Todo el pueblo pensaba que el párroco había convertido al cristianismo a Lázaro, pero lo que realmente le había confesado era su falta de fé. Esto hizo que Lázaro dejase de ver a los sacerdotes como una niebla que quiere tapar al pueblo y dejarle ignorante y sin decisión. Para empezar a verlos como alguien que ayuda y protege a su gente.

El personaje de Lázaro opone al principio su razón a la fe que predica don Manuel. Su actitud es no sólo irreligiosa, sino anticlerical; vida rural y religiosidad se sintetizan en él en dos adjetivos utilizados despectivamente : feudal y medieval .

Su reacción inicial al conocer y oír a don Manuel es de asombro desconfiado: «no es como los otros , pero a mí no me la da; es demasiado inteligente para creer todo lo que tiene que enseñar»; Pero es precisamente porque don Manuel sabe que Lázaro no se dejará engañar por lo que le confesará la verdad que le atormenta.

Con Lázaro se introduce en la novela un nuevo tema: el de si es útil (para la felicidad del pueblo) preocuparse de los problemas sociales.

Blasillo

Puede que no parezca un personaje importante a primera vista, pero he considerado introducirlo aqui ya que realmente lo es. Blasillo es el tonto del pueblo. Una persona buena, pero boba. Sin inteligencia, solo con presencia.

Creo que Blasillo es la voz del pueblo, una metáfora. El pueblo se mueve guiado por un párroco que no cree, igual que Blasillo sigue al sacerdote que es el único que le respeta. Es como un animal que se guia con su instinto. Igual que el pueblo instintivamente busca refugio en su "San Manuel", sin importarle si este cree o no.

Blasillo representa el grado máximo de la fe ciega, inocente.

Blas, el bobo, repite como un eco palabras del párroco, cuyo sentido ignora; recorre el pueblo clamando «¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?» y al hacerlo subraya sin quererlo la más enigmática de las frases divinas que pronuncia don Manuel.

Cuando don Manuel muere, Blasillo muere.

5-ESTRUCTURA

La introducción abarcaría la primera parte de la niñez y juventud de la narradora en la que va contando como es Don Manuel.

El nudo, en mi opinión, empezaría cuando regresa de América el hermano de la narradora, Lázaro. En él se desarrolla todo lo que pasa entre Lázaro y Don Manuel, desde que Lázaro casi ni le podía ver hasta que consiguen tener mucha confianza el uno con el otro y llegan a ser grandes amigos.

El desenlace empezaría cuando Don Manuel está a punto de morir y le pide a Ángela y a su hermano que le guarden su secreto, y con las últimas palabras de Don Manuel a todo el pueblo antes de morir.

6-El tiempo

Las acciones no tienen lugar hoy, ni lo tiene ayer, sino que se van desarrollando en un tiempo que está fuera de esas coordenadas temporales. Un tiempo al que podríamos llamar siempre.

El relato está enmarcado por la palabra ahora:

"Ahora que el obispo de la diócesis de Renada, a la que pertenece esta mi querida aldea de Valverde de Lucerna, anda, a lo que se dice, promoviendo el proceso para la beatificación de nuestro don Manuel [...]."

"Y al escribir esto ahora, aquí, en mi casa materna, a mis más de cincuenta años [...]."

El tiempo de la novela transcurre entre esos dos momentos (que en realidad son el mismo) tan inconcretos. Esta inconcreción temporal se ve reflejada además en el uso frecuente del pretérito imperfecto, que no da referencia temporal precisa, sin indicar tampoco el final de la acción, situando al lector en su desarrollo. De esta forma, los hechos narrados parecen desarrollarse en ese largo e impreciso transcurso temporal al que hemos llamado siempre. De don Manuel se dice que trabajaba, solía hacer, se interesaba, solía acompañar, hacía, consolaba, decía...

Así, observamos las acciones de don Manuel como algo cotidiano, que no se realiza en un momento concreto, sino frecuentemente, adquiriendo de esta forma el carácter de ejemplaridad.

7-Espacio

La obra se realiza integramente en el pueblo de Valverde de Lucerna, un pequeño pueblo que está situado en un valle y al lado de un lago.

Valverde de Lucerna : El espacio narrativo es simbólico: hay una aldea, situada entre una montaña y un lago. Éstos representan los símbolos de la novela: el lago representa la duda, y la montaña la fe.

8-VOCABULARIO

El vocabulario de esta obra es el que emplea la narradora, por tanto se ajusta a su posición social. En mi opinión, la narradora intenta dar un lenguaje un tanto culto, para dejar bien alta la figura de Don Manuel pero su lenguaje es el de una aldeana no muy culta y no le sale todo lo culto que ella quisiera.

Cabe destacar que cuando recuerda citas de Don Manuel, el vocabulario es más culto, y creo que es importante resaltar las numerosas citas bíblicas que aparecen en el libro, mencionadas por Don Manuel.

También hay que destacar el abundante número de descripciones convirtiendo el libro en una descripción del personaje (Don Manuel); como por ejemplo cuando Ángela va a regresar a casa y describe a Don Manuel.

Apenas hay diálogos, casi todo el libro es una narración, además de la descripción, y los pocos diálogos que hay son muy cortos, son principalmente los que tiene Ángela con su hermano, Lázaro, o estos con el párroco.

En cuanto al estilo en el que está escrita la obra, es un tanto complicado, ya que aunque no obliga a mirar demasiadas cosas en el diccionario, si nos obliga a recurrir a casi todas las explicaciones que vienen en la parte inferior del libro, las cuales la mayoría son de carácter religioso o son famosas expresiones de filósofos como Marx, por ejemplo: La religión es el opio del pueblo.

Queda destacar la presencia de varios casos de leísmo a lo largo de la obra como por ejemplo cuando Ángela dice ¿Le tenía él? En vez de ¿Lo tenía él? Esto no es de extrañar, ya que este es un libro de hace más de cincuenta años, y que aunque algunas cosas han podido ser modificadas para su correcta comprensión, otras han sido, probablemente mantenidas tal y como las escribió el propio Miguel de Unamuno. Este leísmo es la reproducción del habla de muchas zonas de Castilla.

9-EL DIÁLOGO

De entre las técnicas empleadas hay que destacar el diálogo. Éste, además de ser utilizado como vehículo de las ideas, de lo que piensa cada personaje, es utilizado como esteriorización de los conflictos ideológicos y de los dramas íntimos.Unamuno da al diálogo una función narrativa.

Señalo además un aspecto original : la aparición del diálogo dentro del diálogo.

10-TÍTULO-CONTENIDO

La relación entre el título y el contenido es fácil de apreciar simplemente el título del libro nos indica de quien se nos va a hablar pero con algunas matizaciones.

El título es: San Manuel Bueno, Mártir. Las pequeñas apreciaciones que se pueden realizar sobre este título son ante todo de claro ensalzamiento del personaje, a través de San y Bueno y, por supuesto, de Mártir que lo hace todavía más grande haciendo entender que fue un mártir por estar dentro de la religión y no ser creyente. Tan sólo fue párroco para ayudar al pueblo.

11-VALORACIÓN CRÍTICA

En cuanto a la lectura y trabajo de este libro me ha parecido un libro fácil de leer, ya que las expresiones y citas de difícil comprensión venían explicadas al pie de cada página del propio libro. Pero ha llamado la atención la forma en que está contado, no por ser narración, sino porque interviene el autor del libro y llega un momento en el que desconcierta un poco y no sabes realmente quién te está hablando.

El argumento, me ha parecido un poco pobre, ya que además de ser poco extenso todo el rato va dando vueltas sobre el mismo problema, es decir, sobre la creencia y la no creencia. Eso sí, enfocado desde los puntos de vista de los distintos personajes de manera que al final del libro sabemos lo que piensan cada uno de ellos y razonando cada uno de las creencias sobre todo de Manuel y Lázaro.

Por este pobre argumento el libro no es demasiado ameno, sin embargo, cuando aparece la figura del hermano parece que todo va a cambiar pero al final sigue en la misma línea en la que ha empezado. Todo el libro se pasa describiendo a Don Manuel y después a su hermano y por ello no tenemos datos para saber como era la narradora.

La historia en sí es muy bonita, pero creo que si hubiera sido verídica hubiera sido un escándalo sobre todo para la iglesia haber proclamado santo a quien realmente no creía en Dios. Sin embargo para mi es más santo alguien que se dedica a hacer el bien a sus vecinos aunque sea mintiendo acerca de su fe y sacrificándose, que no el que cree en una cosa porque sí y todo el mundo deba hacerlo.

La narración transmite perfectamente la sensación de angustia, y las dudas y preguntas están exactamente formuladas. Para mí la cuestión en principal en torno a la cual se construye la novela es el valor que se le ha de dar a la verdad; Si hay que mantenerla por encima de todo y contra todo aún a riesgo de que la mentira sea más cómoda o incluso mejor para todos, o si de lo contrario la importancia de la verdad depende del bien o mal que se pueda obtener de ella ¿Merece la pena engañar a alguien si la mentira redunda en su propio beneficio?

Por supuesto, aunque la anterior sea la principal pregunta que el libro nos plantea, no es la única. Vamos descubriendo en sus páginas las dudas de D. Manuel, que a la vez nosotros mismos vamos considerando. La existencia de Dios, la vida eterna...

Según mi opinión, S. Manuel bueno sería realmente un santo por todo el bien que hizo a los demás, porque a fin de cuentas, que importa lo que suceda en tu fuero interno mientras haces felices a los otros y alimentas su esperanza, ya que no crees que vayan a tener vida eterna, prométesela si con ello les haces más agradable su vida intelectual. E indiscutiblemente es un mártir, tal vez no como los que mueren en las guerras o sufren torturas, pero su labor no tiene menos mérito, debe de ser terrible emplear tu vida en una causa que crees pérdida, desperdiciar tu tiempo hablando de cosas en las que no crees, y mentir, mentir, mentir...