San Manuel Bueno, mártir; Miguel de Unamuno

Literatura española contemporánea. Generación del 98. Personalidad del autor. Argumento. Simbología. Psicología de personajes

  • Enviado por: Kasiopea
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 8 páginas
publicidad

San Manuel Bueno, mártir; Miguel de Unamuno

2ºA Bachillerato

Trabajo de Lengua Castellana

1ª Evaluación

San Manuel Bueno, mártir; Miguel de Unamuno

Índice

  • Resumen de la personalidad y obra del autor. Pag.1

  • Contenido y estructura. Pag.2

  • Personajes y su significación. Pag.3

  • Análisis de la simbología de San Manuel Bueno, mártir Pag.4

  • Estudio del lenguaje y los recursos más destacables utilizados por Unamuno en esta novela. Pag.5


1º.) Resumen de la personalidad y obra del autor:

Vida

Nacido en Bilbao, Unamuno estudió en la Universidad de Madrid donde se doctoró en Filosofía y Letras con la tesis titulada Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca (1884), que anticipaba sus posturas contrarias al nacionalismo vasco de Sabino Arana. Fue catedrático de griego en la Universidad de Salamanca desde 1891 hasta 1901, en que fue nombrado rector. En 1914 fue obligado a dimitir de su cargo académico por sus ataques a la monarquía de Alfonso XIII; sin embargo, continuó enseñando griego. En 1924 su enfrentamiento con la dictadura de Miguel Primo de Rivera provocó su confinamiento en Fuerteventura (Islas Canarias). Más tarde se trasladó a Francia, donde vivió en exilio voluntario hasta 1930, año en que cae el régimen de Primo de Rivera. Unamuno regresó entonces a su cargo de rector en Salamanca, que no abandonaría hasta su muerte. Aunque al principio fue comprensivo con la sublevación del Ejército español que en seguida encabezó el general, Francisco Franco, pronto les censuró públicamente: en un acto celebrado en la Universidad de Salamanca, su comentario “venceréis, pero no convenceréis”, provocó la respuesta del general Millán Astray, uno de los sublevados: “¡Viva la muerte y muera la inteligencia!”. Sus últimos días los pasó recluido en su domicilio de Salamanca.

Obra

Unamuno fue poeta, novelista, autor teatral y crítico literario. Su filosofía, que no era sistemática sino más bien una negación de cualquier sistema y una afirmación de “fe en la fe misma”, impregna toda su producción. Formado intelectualmente en el racionalismo y en el positivismo, durante su juventud simpatizó con el socialismo, escribiendo varios artículos para el periódico El Socialista, donde mostraba su preocupación por la situación de España, siendo en un primer momento favorable a su europeización, aunque posteriormente adoptaría una postura más nacionalista. Esta preocupación por España se manifiesta en sus ensayos recogidos en sus libros En torno al casticismo (1895), Vida de Don Quijote y Sancho (1905), donde hace del libro cervantino la expresión máxima de la escuela española y permanente modelo de idealismo, y Por tierras de Portugal y España (1911). También son frecuentes los poemas dedicados a exaltar las tierras de Castilla, considerada la médula de España. Más tarde, la influencia de filósofos como Arthur Schopenhaner, Adolf von Harnack o Sören Aabye Kierkegaard, entre otros, y una crisis personal (cuando contaba 33 años) contribuyeron a que rechazara el racionalismo, al que contrapuso la necesidad de una creencia voluntarista de Dios y la consideración del carácter existencial de los hechos. Sus meditaciones (desde una óptica vitalista que anticipa el existencialismo) sobre el sentido de la vida humana, en el que juegan un papel fundamental la idea de la inmortalidad (que daría sentido a la existencia humana) y de un dios (que debe ser el sostén del hombre) son un enfrentamiento entre su razón, que le lleva al escepticismo y su corazón, que necesita desesperadamente de Dios. Aunque sus dos grandes obras sobre estos temas son Del sentimiento trágico de la vida (1913) y La agonía del cristianismo (1925), toda su producción literaria está impregnada de esas preocupaciones. Cultivó todos los géneros literarios. Su narrativa comienza con Paz en la guerra (1897), donde desarrolla la “intrahistoria” galdosiana, y continúa con Niebla (1914) —que llamó nivola, en un intento de renovar las técnicas narrativas—. La tía Tula y San Manuel Bueno, mártir (1933). Entre su obra poética destaca El Cristo de Velázquez (1920).

2º.) Contenido y estructura:

Contenido:

En esta novela corta, Unamuno nos hace creer que ha llegado a sus manos un manuscrito, realizado por Ángela, una de las protagonistas de la novela.

En dicho manuscrito, Ángela relata su relación con el párroco (Don Manuel, o San Manuel Bueno, mártir) de su humilde aldea (Lucerna de Valverde)a lo largo de toda su vida, y de cómo junto a su hermano Lázaro, descubren un tremendo secreto acerca de Don Manuel, el cual cambia las vidas de los dos hermanos. A lo largo de toda la novela se nos plantea la lucha entre fe y duda.

Esta novela esta surtida de referencias bíblicas a lo largo de toda la obra.

Estructura:

Como en toda novela podemos distinguir dos tipos d estructura:

Estructura interna. básicamente, al ser la novela casi la totalidad de la vida d Ángela, esta división vendrá dada por las etapas de la vida de ésta última:

1ª parte. Comienza cuando Ángela, desde el colegio de monjas en el cual se halla interna, nos cuenta cómo recuerda a don Manuel, y que incluso en su colegio ha llegado la fama de buen hombre del párroco, y termina con su regreso al pueblo, a la edad de 16 años. A esta parte se la puede considerar la introducción.

2ª parte: A partir del regreso de Ángela al pueblo, primero, y de su hermano Lázaro, después. En esta parte se desarrolla toda la historia, es decir, toda una serie de hechos que llevan a Ángela y a su hermano al descubrimiento del secreto del cura. Esta parte coincide con el nudo de la novela.

3ª parte. Comienza relatando la muerte del párroco, y la posterior muerte de Lázaro, así como la repercusión de ambas muertes sobre el pueblo, y sobre ella misma. Podemos equiparar esta ultima parte con el desenlace. Al final de esta 3º parte, el autor, casi a modo de epilogo, hace una pequeña reflexión sobre la novela, y es cuando nos cuenta que dicha novela es simplemente un manuscrito que había encontrado, no una novela de su invención.

Estructura externa. El autor no dividió esta novela en capítulos propiamente dichos, si bien dejó claramente separadas las partes de la novela.

3º.) Personajes y su significación:

En esta novela los personajes fundamentales son:

Don Manuel: también llamado San Manuel Bueno, mártir, es el cura de Valverde de Lucerna. Es muy querido por todos sus feligreses, ya que se preocupaba de todos sus ellos y siempre está dispuesto a echarles una mano y a sacrificarse por ellos.

En apariencia es un gran cristiano y devoto, si bien Ángela y Lázaro descubren el gran secreto de Don Manuel: en lo más profundo de su ser, no cree en la vida eterna, pero sabe que fingiendo dicha creencia, consigue hacer feliz a su pueblo, y eso es lo que más le importa.

Hacia el final de la novela, el propio Don Manuel se compara con moisés, ya que está convencido, que al igual que éste, se quedará a las puertas de la tierra prometida, si bien habrá conducido hasta ella a muchos de sus convecinos. Aunque sea el propio cura el que se compara con Moisés, no podemos obviar las semejanzas con el mismo cristo (se ve claramente en el paralelismo que encontramos entre la famosa cita bíblica “dejad que los niños se acerquen a mí” y cuando don Manuel dice a sus feligreses que permitan que basilio el bobo le tome de la mano), por no hablar de que al igual que cristo, don Manuel se sacrifica hasta la muerte por sus convecinos. En este sentido toma especial relevancia la frase, repetida a lo largo de todo el texto de “Jesús, Jesús, ¿por qué me has abandonado?”, Equiparando la última duda de cristo, a la duda que atenaza el alma de don Manuel.

Ángela. Es la narradora de la historia (narradora omnisciente, puesto que conoce hechos que escapan a lo que ella podría saber), ya con más de 50 años, redacta un manuscrito, se supone, que porque quiera dejar constancia de lo que sabe de Don Manuel, puesto que muerto su hermano, ella es la única conocedora del secreto del párroco. Del trío protagonista, ella es la única que realmente cree en una vida mejor. Aunque al principio de la novela, es Ángela la que se confiesa a Don Manuel, poco a poco, será el propio don Manuel, el que se confiese a Ángela y Lázaro.

Tal vez, Unamuno juega con las palabras Ángela-ángel, puesto que de alguna forma es Ángela la que hace de ángel de la guarda de Lázaro y don Manuel, al rezar constantemente por su salvación. También podemos considerar a Ángela como una “evangelista”, cuya misión es dar a conocer a otro que ha venido, ha vivido y ya no está presente.

Lázaro: Es el hermano de Ángela, y el que le pagaba los estudios en el colegio. En un principio vivía en América, pero regresa al pueblo poco después que su hermana, con la intención de llevar a ésta y a su madre a América, pero ante la negativa de éstas, decide quedarse. Cuando llega al pueblo muestra reticencias en cuanto a don Manuel, ya que ha venido de América con una serie de ideas progresistas y liberales, y no se fía de la iglesia. Pero poco a poco, según le va conociendo, se convierte en un gran confidente de don Manuel.

El simbolismo de este personaje viene dado por su nombre, y como dice el propio Lázaro:

-“Él me hizo un hombre nuevo, un resucitado - me decía-. Él me dio fe.

Es decir, que como el Lázaro de la Biblia, nuestro Lázaro se siente resucitado por don Manuel.

Si seguimos considerando el paralelismo don Manuel-cristo, podíamos considerar a Lázaro un discípulo del mismo.

4º.)Análisis de la simbología de San Manuel Bueno, mártir:

En la novela se nos sitúa en una aldea remota (Valverde de Lucerna) situada entre la montaña y el lago. Aldea, montaña y lago representan los tres símbolos de la novela.

Valverde de Lucerna se extiende, por uso de metonimia, a identificar el lugar con la población para elevarlo al significado de la humanidad en la intrahistoria. En cambio, con lago y montaña, Unamuno emplea el símil y la metáfora para crear el significado más profundo de su obra: la bifurcación dialéctica entre la fe y la duda y su personificación en el protagonista Manuel-Cristo.

Los símbolos dialécticos de montaña (fe) y lago (duda), se desarrollan, a través de la obra, primero como símil que personifica a don Manuel como la encarnación de esta oposición, y luego como metáfora que plantea el sentimiento trágico de la vida cuyo mayor delito es haber nacido.

En la novela nos encontramos: “y no era un coro, sino una sola voz, una voz simple y unida, fundidas todas en una y haciendo como una montaña, cuya cumbre, perdida a las veces en nubes, era don Manuel. Y al llegar a lo de -creo en la resurrección de la carne y la vida perdurable-, la voz de don Manuel se zambullía como en un lago, en la del pueblo todo, y era que él se callaba”. En esta cita el símil compara a la voz del pueblo rezando con la montaña y el silencio, al llegar a las palabras indicadas, se explica como zambullido en un lago. Por tanto, la voz del pueblo todo (en un sentido intrahistórico), en su proclamación de la fe, se compara a la montaña, y el silencio, que demuestra la falta de fe, se compara al lago. Pero aquí no termina el desarrollo simbólico; falta la metáfora de la nieve. Cuando don Manuel le dice a Lázaro. “¿Has visto, Lázaro, misterio mayor que el de la nieve cayendo en el lago y muriendo en él mientras cubre con su toca a la montaña?”Se añade el elemento más profundo de la novela. La nieve, como la vida misma, es transitoria, pero los copos de nieve que caen sobre la montaña se unen y forman una toca que da la apariencia de perdurar. En contraste, los copos que caen sobre el lago se disuelven inmediatamente sin huella. Así es la vida del pueblo: con fe forman una montaña en su colectividad, sin fe los hombres se pierden aislados en la muerte sin huella de haber sido. El misterio de la nieve es el misterio de la fe. La fe puede vencer hasta a la amenaza de la muerte. La vida sigue su curso. Algunos viven con la fe y la esperanza de la resurrección, y otros viven hostigados por la duda. Por lo tanto, la pregunta fundamental es cómo puede sobrevivir el que sufre, y no sucumbir al suicidio. La respuesta se ofrece metafóricamente. Observamos cómo la aldea de Valverde de Lucerna representa toda una población colectiva situada entre la fe y la duda, pero mantenida en la fe por san Manuel Bueno. Pero también hay otra Valverde de Lucerna sumergida en el lago según la leyenda. Esta es la Valverde de Lucerna que Lázaro descubre en don Manuel: “Creo que en el fondo del alma de nuestro don Manuel hay también sumergida, ahogada, una villa y que alguna vez se oyen sus campanadas”.La villa sumergida es la plena conciencia de la intrahistoria. Manuel, y luego Lázaro, al dedicarse por completo a la colectividad del pueblo, encuentran que aquí está la actualidad de la verdadera y que hay un fondo de esta superficie que es el cementerio de las almas de sus abuelos, y los abuelos de éstos, y los de éstos.

Don Manuel personifica la cruz del nacimiento al estar situado entre la fe y la duda de su pueblo. Esta personificación le hace no solamente santo, sino mártir, porque toma la duda y la sufre por todos. Así es como lo ve Ángela y así nos lo presenta en su memoria.

5º.)Estudio del lenguaje y los recursos más destacables utilizados por Unamuno en la novela:

En esta novela, nos encontramos un gran numero de diálogos, ya que si estuviera escrita exclusivamente en prosa, la novela perdería gran parte de la emoción y sentimiento que está presente en todo el texto. De hecho, en los diálogos encontramos las ideas principales que nos ayudan a entender el significado de la novela, principalmente, porque la mayor parte de los diálogos se producen entre don Manuel, Ángela y Lázaro, en momentos muy importantes. Dicha abundancia de diálogos aporta al texto una gran rapidez.

Lo más destacable de esta novela, es que podemos considerarla como una gran metáfora, y si bien esta escrita de una manera sencilla (pero no por eso menos cuidada), debido a la gran abundancia de símiles y otros recursos como la metonimia, hace que debamos estar atentos a lo que leemos y que intentemos relacionar todos los elementos.

El lenguaje es en general sencillo, si bien está adaptado a cada personaje, es decir, un personaje como el de Ángela, al ser de pueblo y a pesar de la educación recibida, utiliza un lenguaje más coloquial, e incluso podemos encontrar algún caso de leísmo, lo cual remarca el carácter popular. Lo contrario ocurre con don Manuel, que utiliza un lenguaje mucho más cuidado, si bien al dirigirse al pueblo, es normal que no utilice vocabulario excesivamente complicado. En cuanto al lenguaje de don Manuel, no podemos olvidar la ingente cantidad de referencias bíblicas, y de otro tipo, como la q se hace a la famosa frase de Marx: “la iglesia es el opio del pueblo”, lo cual nos hace encontrarnos además referencias filosóficas.

Como en casi todos los textos, en éste nos podemos encontrar la función poética. De nuevo es don Manuel el que nos proporciona párrafos en que dicha función parece tomar especial relevancia.

No nos encontramos una gran abundancia de adjetivos si bien se nota que, sobre todo en ciertos casos Unamuno les ha escogido cuidadosamente. A lo largo del texto aparece en varias ocasiones el adjetivo matriarcal, (utilizado como sinónimo de milenario) y materno o maternal, normalmente aplicado a Ángela, en cuanto a su relación con don Manuel.

Al estar contado desde el presente, nos encontramos, lógicamente, los verbos en tiempos pasados (abunda el imperfecto y del pretérito perfecto simple). Por supuesto, en los diálogos aparecen tiempos verbales presentes o futuros.