San Agustín

Filosofía cristiana. Doctrina agustiniana. La Ciudad de Dios. Búsqueda de la verdad. Concepción política

  • Enviado por: Benigno Crespo
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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SAN AGUSTÍN.

1ª Resumen del texto. Página 110 (Así, la ciudad terrena, que no vive de la fe [...])

En el texto se analiza la importancia de la paz terrena tanto para la ciudad terrestre como para la ciudad celeste terrena(Iglesia). Esta nace como acuerdo, necesidad, entre los que tienen el poder y los que obedecen, para conseguir una armonía respecto a ciertos puntos de la vida mundana que también necesitan los que viven en la esperanza de llegar a la ciudad celeste.

2ª ¿ Qué significa en el texto “ciudad terrena”? ¿ y “y cómo ésta es común, entre las dos ciudades hay concordia en relación a esas cosas”?

En el texto se define la ciudad terrena cómo aquella que no vive de la fe, que no cree en la redención y no vive en relación con Dios. Pero ésta también necesita de la paz, para conseguir una concordia entre sus ciudadanos, los cuales consensuan una paz que favorezca tanto a los gobernantes como a los ciudadanos. Su origen es por tanto por necesidad, por el diálogo entre las partes, por el establecimiento de normas, leyes...

La frase y cómo ésta es común, entre las dos ciudades hay concordia en relación a esas cosas, se refiere a la paz terrena la cual conviene a las dos ciudades(terrestre y celeste terrestre). La concordia es debido a que los cristianos, miembros de la ciudad celeste terrestre, y paganos, miembros de la ciudad terrestre, cumplen el acuerdo, las leyes que rigen la vida mortal, lo concerniente a esta paz que llega al orden debido a que los paganos la necesitan para su vida mortal, y los cristianos aún necesitándola para su vida mortal la necesitan para realizar su paso en la Tierra hasta la Ciudad celeste definitiva. Por lo tanto unos y otros coinciden, están de acuerdo en cumplirlas, evitando conflictos entre ellos.

3ªResumen de las ideas más importantes de San Agustín

Filósofo, mas bien teólogo, nacido en Numidia(norte de África) hacia el siglo IV a.C. escribió numerosas obras que marcaron la doctrina de la Iglesia durante el medievo, algunas de las cuales son: Contra Académicos, De Génesi ad litteram, Confesiones, y la más importante de todas La Ciudad de Dios. Llegó a ser obispo de Hipona.

San Agustín sobre la base de criticar a doctrinas herejes(donatismo, pelagianismo, maniqueísmo) que aparecen en su época, va configurando la doctrina de la Iglesia, a partir de su búsqueda de la verdad. A esta verdad se llega a partir de la fe o de la razón, para él la fe no necesita de razón, ya que tanto una como la otra se confunden, son complementarios. La razón prepara el camino de la fe, ésta ilumina y las dos conducen a la verdad suprema de todas las cosas, que es Dios. Están intrínsecamente unidas y las dos dan pruebas definitivas de la existencia de Dios. Con San Agustín comienza a existir una separación entre teología y filosofía.

La antropología agustiniana se basa en el modelo dualista platónico. Su influencia es clara en la consideración del hombre como una unión accidental de alma inmortal(principio constituyente del hombre) con el cuerpo mortal y terrenal.

Influenciado también por el maniqueísmo Agustín afirma que el hombre nace con el libre albedrío(capacidad que posee el hombre de elegir entre el bien y el mal), a partir del pecado original. Este libre albedrío conduce a la libertad del hombre, la cual no es plena sino es ayudada por la gracia(don) de Dios, la cual es como una ayuda exterior que permite una inclinación hacia el bien. Por lo tanto el mal en el hombre está siempre presente.

San Agustín siempre intenta buscar la verdad, porque en ella debe residir la felicidad del hombre, para conocerla parte de la base de que “si me equivoco entonces es que existo” y a partir de ello formula tres niveles distintos para llegar al conocimiento, a la iluminación: conocimiento sensible, no es del todo verdadero porque se basa en las sensaciones, conocimiento racional emite juicios sobre los objetos comparándolos con los elementos eternos que provienen de la iluminación divina, este es propio del hombre, la contemplación consiste en observar los verdaderos modelos de las cosas. Esta iluminación puede ser natural y ordinaria cuando lo estudiado es el mundo mutable, mientras que si son verdades eternas es natural y extraordinaria. La búsqueda de la verdad nace de la interioridad del hombre donde se encuentran ideas mutables, inestables e ideas inmutables colocadas por Dios, que ilumina para conocer la verdad.

En su intento de explicar la existencia de Dios, afirma que el hombre no puede entender el cosmos sin Dios, en otro aspecto a partir del consenso entre los hombres(casi todos creen en Dios, por lo tanto existe) y por último afirma que en el hombre hay ideas infinitas que solo Dios puede colocarlas en nuestra mente.

En la existencia del mal afirma que no existe el mal sino ausencia de bien, porque todo esta creado por Dios, y nada es perfectamente bueno, porque sino se igualaría a Dios. Después de haber rechazado la doctrina maniqueísta de luche de bien y mal.

En su obra La Ciudad de Dios, San Agustín quiere responder a aquellos que acusan a la Iglesia, y a los cristianos, como causa de la caída del Imperio Romano y a partir de esto comienza a explicar la historia humana como la lucha constante entre dos ciudades: la ciudad terrena y la ciudad de Dios, con su expresión en la Tierra que es la Iglesia. Durante la historia no hay una diferencia clara entre ciudad terrena e Iglesia, sólo en el Juicio Final habrá una distinción clara y un triunfo definitivo de Cristo sobre el mal. Estas dos ciudades deben ser entendidas como ejemplos que representan por una parte el amor a Dios, a Cristo, y por otra parte el egoísmo del hombre. No pueden ser interpretadas como ciudades localizables (Roma, Jerusalén). A partir de aquí se establece también la política agustiniana, como el príncipe cristiano que debe gobernar, como aquel que conoce a Dios y puede gobernar para llevar a sus ciudadanos hasta la patria definitiva de Dios. Con lo que se explica la intervención en la política por parte de la Iglesia.

La paz y el orden son temas muy tratados en esta obra. Explica el orden como el medio por el cual Dios coloca a cada individuo y cada cosa en su lugar, y así poder alcanzar la Paz y con ella la verdad y Dios. La paz es la tranquilidad del orden, el equilibrio del Universo, de todas las partes del hombre. Esta paz no es estática, sino que surge de la lucha de contrarios, de fuerzas enfrentadas; por lo que la paz es deseada por todos, ya que si uno no tiene paz no existe, desde el hombre hasta la cosa inanimada.

San Agustín distinguirá dos tipos de paz: paz terrena, aquella que nace del consenso entre los ciudadanos y gobernantes, centrada en los intereses del hombre, nace por necesidad y se basa en normas, acuerdos, etc. ; y otra paz, la paz celeste, la cual busca la felicidad completa, paralelismo con la ética platónica que buscaba la felicidad humana, centrada en Dios. La paz terrena es deseada también por la ciudad celeste peregrina en la Tierra, porque aunque los hombres que pertenecen a ella son peregrinos en la Tierra, la necesitan para cumplir con sus deberes como cristianos. La paz celeste es más perfecta porque su fin es Dios pero la paz terrena no es mala ya que también es un don de Dios.

4ª Comentario del texto

Este texto pertenece a la obra de La Ciudad de Dios, en la cual se interpreta la historia del mundo desde un punto de vista cristiano, no se puede caer en el error de interpretar este texto como ciudades localizables sino como ejemplos para explicar la diferencia entre los hombres que siguen a Cristo y los que solo piensan en el amor a sí mismos. Pero en este concretamente se explica la paz terrena como paz que conviene tanto a la ciudad terrena como la ciudad celeste en la Tierra(Iglesia), deseada por ambas para cumplir sus quereres(obligaciones). La ciudad terrestre es aquella que no vive de la fe, es decir que no proyecta su vida desde un punto cristiano, desde la redención, desde Cristo. Pero aún así también le conviene una paz para cumplir con sus objetivos, aunque éstos estén orientados hacia el egoísmo, hacia la vida mortal. Esta paz terrena nace de la concordia entre los que gobiernan y los que son gobernados, como un acuerdo para regular los aspectos de la vida, evitando conflictos entre ellos. La ciudad celeste peregrina en la Tierra, es decir aquella parte de la ciudad celeste que vive en la Tierra hasta que pase la mortalidad, no es la patria definitiva de Dios. Esta patria definitiva es el objetivo de todo cristiano. Esta ciudad se diferencia de la terrestre en que ésta vive de la fe, de su esperanza en la redención y en el cumplimiento de la promesa de Dios, y su vida se caracteriza por obras buenas. La ciudad celeste necesita de la paz terrestre y no duda en cumplirlas para poder realizar sus deberes como cristianos y poder realizar su paso en la Tierra hasta la patria definitiva de Dios, ya que el cristiano no pertenece a la ciudad terrestre sino que es como un viajero aquí en la Tierra ya que él quiere llegar a la Ciudad Celeste(patria de Dios). Parece ser que la fe es la que divide a los hombres en cristianos y en paganos, en aquéllos que esperan la una vida después de ésta mortal y aquellos que no esperan nada más allá de sus bienes.

Aunque en el texto no se explica, una vez alcanzada la ciudad celeste el cristiano no necesitara de la paz terrestre porque solo tendrá que cumplir la paz celeste que es la perfecta, y la que da por fin la felicidad humana, ha alcanzado la inmortalidad. Por otra parte esta paz terrestre lleva a un acuerdo entre cristianos y no cristianos, lo que supone un cierto orden, el cual coloca a cada persona en su puesto, lo que supuso la formación de una sociedad estamental en la edad media.

Esta concepción agustiniana supuso la mentalidad durante gran parte de la edad media lo que desencadenó en persecuciones contra aquellos diferían con la Iglesia(luteranos, musulmanes, herejes, científicos), guerras de religión y una de las consecuencias más importantes fue el cisma de Occidente y un cierre a ideas nuevas. En la actualidad esta concepción esta desfasada y se tomaría por extremista e intransigente.

5. - Diferencias en la concepción política entre san Agustín y Platón.

En primer lugar cabe destacar que toda la doctrina de San Agustín se basa fundamentalmente en la influencia de los neoplatónicos que le llevan a aceptar a la Iglesia.

Tanto la política de San Agustín como la de Platón es una política clasista porque coloca a cada ser humano en un lugar, el cual le pertenece por naturaleza, y en el que tiene una misión.

Platón según el alma de cada uno colocaba al hombre en un puesto: El alma racional la única inmortal, es propia del filósofo y reside en la cabeza, el alma irascible mortal, propia de los guardianes y residía en el tórax, y por último la concupiscible propia del pueblo, artesanos, localizada en el bajo vientre y en la zona genital. Cada uno poseía unas virtudes con relación a su alma: prudencia, sabiduría(filósofo); fortaleza(guardianes); templanza(artesanos).

A partir de esto Platón comienza su concepción política que se basa en que el mejor gobierno es del filósofo, como persona que por su naturaleza y por la reminiscencia conoce la idea de bien y a través de la catábasis puede incorporar las ideas contempladas aquí. A partir de esto estructuraría la sociedad de la forma descrita anteriormente configurando una sociedad clasista que durante la edad media se hará realidad con la doctrina agustiniana. Para él no hay mejor gobierno que esto porque el filósofo es el único que gobierna desde la idea de bien. El filósofo debe perfeccionarse con una educación especial.

San Agustín por su parte adapta esta teoría política de Platón, reconociendo que el Estado no será un buen estado hasta que no se convierta al cristianismo. Según san Agustín el estado proporcionará una buena sociedad a sus ciudadanos si se convierte al Cristianismo el cual hace a todos ciudadanos, existe un gran paralelismo con la idea de Platón, que defendía que cada uno está en un sitio por el filósofo que conoce la idea de bien y que estructura la sociedad respecto al mundo de las ideas. La Iglesia por tanto es la entidad superior al estado y la que proporciona al estado las ideas para hacer una sociedad justa y casi perfecta. Se ve una clara semejanza con Platón, la Iglesia o príncipe cristiano como los que deben gobernar, como el filósofo en Platón, porque conocen la idea de bien, que en san Agustín está idea de bien o verdad objetiva es Dios.

Con esto justifica que la Iglesia debe valerse de los poderes terrenales(paz terrena, orden) para someter a los reinos mundanos al cristianismo, al igual que Platón que tomaba a los guardianes como aquellos que defendían la polis. Así se implantará por orden de la Iglesia, al igual que el filósofo, (porque ellos son los que conocen el bien y a Dios), la conducta que deben seguir los ciudadanos en la vida mortal hasta llegar a la Ciudad Celeste. Así la Iglesia justifica su intervención en el Estado y se defiende del donatismo(separación entre Iglesia y Estado). En esto coincide con Platón el cual afirmaba que el único que tenía derecho a gobernar es el filósofo. En toda la época medieval se observa claramente la influencia de esta concepción agustiniana y por tanto de origen platónico. Todo esto condujo a innumerosos conflictos, persecuciones a herejes, musulmanes, judíos, etc... que se han desarrollado prácticamente hasta nuestros días. Toda la doctrina de San Agustín derivada de Platón viene dada por una concepción un tanto pesimista del hombre, y que necesita en san Agustín de la ayuda de Dios, y en Platón del filósofo, como aquellos que conocen la verdad. Toda esta política estaba centrada en buscar la felicidad del hombre, que culminaba en los cristianos en Dios, y para Platón en conseguir la idea de Bien.