Sal

Sales. Gema, marina, común, cocina. Salmueras. Salinares. Importancias. Usos. Supersticciones

  • Enviado por: Marta Hernández
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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S U M A R I O

I . DEFINICIÓN

II . SAL GEMA, SAL COMÚN, SAL MARINA O SAL DE COCINA

III. OBTENCION DE LA SAL

Obtención de la sal por salmueras

Obtención de la sal del agua del mar

IV . TEORIA DE LA SAL EN RELACION CON EL ORIGEN DE LA TIERRA

V . LA SAL Y LAS SUPERSTICIONES

VI . USOS E IMPORTANCIA DE LA SAL

I. DEFINICIÓN

Emperazé por definir qué es la sal según el diccionario. La palabra sal viene del latín sal: Substancia ordinariamente blanca cristalina, de sabor propio bien señalado, muy soluble en agua, crepitante en el fuego y que se emplea para sazonar los manjares y conservar las carnes muertas. Es un compuesto de cloro y sodio, abunda en las aguas del mar y se halla también en masas sólidas en el seno de la tierra, o disuelta en lagunas y manantiales.

Según de donde se extraiga la sal podemos establecer dos tipos de sal: Sal gema, la que se extrae del interior de la tierra en estado pétreo mezclada con arcillas, y la sal marina, la que se obtiene evaporando las aguas del mar.

II. SAL GEMA, SAL COMÚN, SAL MARINA O SAL DE COCINA

Dos son las variedades más importantes de sal común: sal marina y sal piedra o gema propiamente dicha; la sal marina es el cloruro sódico extraído de las aguas saladas, y cuyo carácter distintivo es el decrepitar al ser sometida a la acción de calor, debido a que en la evaporación rápida del agua interpuesta, se rompen las partículas cristalinas de la masa mineral, secundando esta acción los gases que con mucha frecuencia aparecen también. Esta sal procedente del

mar, llamada también salmara o sal marina y también sal de espuma, por su grano menos compecto que el de la gema, debido a su abundante agua de interposición. Sin embargo, en Torreviaja hay capas de tal compacidad que se dejan tallar y pulimentar, dando tablones de 15 cm. de grueso y 120 de longitud por 80 de ancho.; la sal piedra o es la extraída del seno de la tierra, y a la acción del calor entra en fusión tranquila sin decrepitar. Es uno de los minerales más abundantes en la Naturaleza; se encuentra disuelto en las aguas de los mares y los lagos salados, así como en las

fuentes cuyas aguas pasaron por terrenos salicíferos.

De ordinario la sal es blanca, y si es muy pura, la sal gema es completamente incolora, límpida y hialina; en ocasiones tiene tonalidades grises y suelen verse ejemplares amarillos y coloraciones rojas bastante pronunciadas; hay también sal común azul y verde, aunque estos matices son muy poco frecuentes. Las coloraciones del mineral se deben al óxido de hierro u otros colorantes o betunes retenidos en la masa. La sal gema posee un brillo vítreo, por lo general es transparente y cuando el color se presente muy vivo, sólo translúcida; la raya es blanca. Se presenta en masas granuda, compactas, estalactíticas, etc.,

III. OBTENCIÓN DE LA SAL

La extracción de la sal en forma sólida de sus yacimientos se efectua al descubierto o por vía subterránea. Lo primero sólo es posible en países en que se encuentren yacimientos que permitan extraer la sal (a modo de canteras), como en varios puntos de Persia, donde la sal está al descubierto o únicamente tapada por una delgada capa de aluvión. Los árabes exploran así un yacimiento de sal en el

golfo Pérsico; también se obtiene sal de esta manera en España en las minas de Cardona. Sin embargo, como la

mayoría de los yacimientos de sal se encuentran debajo de una capa de otras rocas, a profundidades de más de 100 m.,

su explotación no puede efectuarse a cielo abierto, sino por medio de minas subterráneas. La explotación puede tener por objeto la obtención de la sal sólida o efectuarse disolviendo la sal en agua formando una salmuera, de la cual se separa después la sal.. Así es como se trabaja en la mayoría de la minas de sal de los Alpes.

Obtención de la sal de las salmueras. De las salmueras, se extrae la sal por evaporación del agua.

Las salmueras suficientemente concentradas se someten a la cocción, por lo general en vasijas abiertas. Se emplean calderas planas, ordinariamente de planchas de hierro que se calientan en un hogar apropiado. Las calderas abiertas llevan

a menudo encima una campana de chimenea de manera que resguarda la superficie de la salmuera del enfriamiento y conduce el vapor fuera del techo del edificio. Una vez concentrada la sal para mayor comodidad en su manejo y transporte se le ha dado a la sal la forma de panes de unso 5 kg. de peso cada uno o más pequeños mediante prensas. Los panes se envuelven en papel impermeable y se ponen en cajas o sacos.

Obtención de la sal del agua del mar: En las costas de muchos países de clima seco o de veranos calurosos se obtiene la sal por evaporación del agua del mar. Este procedimiento se emplea en España, Portugal, Francia, Austria, Italia, Chipre, la India, etc. obteniéndose grandes cantidades de sal, aun cuando ésta suele ser menos pura que la procedente de la sal gema; en cambio, las aguas madres contienen bromuros y en algunos casos se destinan a la extracción del bromo. En algunas regiones frías de Rusia y de Suecia se deja congelar el agua, separando el hielo, que está formado por agua casi pura; repitiendo la operación más o menos veces, se llegan a obtener aguas madres de concentración suficiente para ser destinadas a la evaporación artificial.

En Francia se efectua la evaporación en grandes balsas que se llaman marismas o saladares. Un saladar es un conjunto de estanques donde se realiza la concentración espontánea del agua del mar y las dependencias. Durante las grandes mareas se conduce al agua del mar, por medio de un canal a un gran depósito, situado a un nivel superior al del saladar. Cuando comienza la bajamar se cierra el canal, quedando el agua en el depósito, donde se clarifica, y desde

él se conduce a una serie de estanques más pequeños que son compartimentos rectangulares y, por último, a los cristalizadores, que están situados en la parte más baja. Todos estos compartimentos constituyen una salina. En la época de los calores, siendo las lluvias escasas, el agua

se evapora en los compartimientos y llega en estado de saturación a los cristalizadores; en estos cristaliza en el fondo y en la superficie. La costra salina se rompe y el agua se agita, para que los cristales no queden adheridos en el fondo de los depósitos. Cada día o cada dos días se recoge la sal y se reúne en pequeños montones en los bordes de cada balsa. A medida que estos pequeños montones se van escurriendo se juntan formando montones mayores, que se cubren de tierra para preservarlos de la acción disolvente del agua de lluvia. De este modo resulta la sal gris o impura y húmeda, que contiene sobre todo sales manésicas. El medio más sencillo para refinarla consiste en lavarla con un poco de agua saturada de la misma sal purificada. Para purificarla más, se disuelve la sal en agua, se precipita la magnesia con lechada de cal, se filtra poresteras y se evapora en calderas de fondo plano; así se deposita en forma de polvo cristalino, que se recoge con una espumadera, se pone en un colador para que escurra y, finalmente, se deseca en una estufa.

IV. TEORÍA DE LA SAL EN RELACIÓN CON EL ORIGEN DE LA TIERRA

El enigma de la sal en la Tierra es muy semejante al del fuego. Las aguas de los ríos, después de haber limpiado la atmósfera y la superficie terrestre, llevan al mar grandes cantidades de sales minerales, en las que predomina el carbonato cálcico, y hay también cloruros, especialmente el de socio. Siendo posible evaluar el tonelaje total de cloruro de sodio que cada año llega al mar por este camino, como se conoce la cantidad que de él contienen las aguas marinas, se ha pretendido calcular la edad de la Tierra, o, mejor, la duración del tiempo transcurrido desde que existen aguas marinas sobre el Globo, dividiendo la cantidad total de sal por la cantidad, que suponemos invariable, llevada todos los años por los ríos al mar. Por supuesto el cociente hallado debe sufrir varias correcciones, puesto que los vientos que soplan desde el mar contienen sal, que junto con la lluvia, cae en los continentes y aumenta las aportaciones saladas de los ríos, y otra causa de error, mucho más grave, es que los continentes actuales encierran en algunos lugares antiguos depósitos marinos, donde se ha conservado, en forma de sal gema, una parte importante del cloruro sódico que el mar poseía en la época de aquellos depósitos, y las aguas que los lavan no hacen más que devolver al mar lo que le había pertenecido anteriormente. Teniendo en cuenta estas causas de error, se encuentra para la duración buscada unos treinta millones de años, aunque se debe advertir que el grado de precisión de este número es completamente ilusorio. Si se considera el origen nebuloso de la Tierra; el período en que el planeta, cargado de escorias en su superficie, tenía en el firmamento el aspecto de uan estrella variable; el momento de apagarse, y, por último el instante en que los vapores que sobrecargaban la atmósfera se precipitaron en lluvias ardientes, es posible afirmar que los cloruros debieron de condensarse antes que el vapor de agua, y que hubo, por consiguiente, lluvias de sal cuando la temperatura superficial era todavía superior al punto crítico del agua, es decir que las primeras aguas que cayeron sobre la Tierran encontraron en muchas partes gruesas costras de sal que las saturaron inmediatamente. Así es que los mares primitivos, lejos de estar formados por agua dulce, debieron de ser más salados que los mares actuales, ya que primeramente debió de disminuir su salinidad por el gran exceso de concensación acuosa, y después de haber pasado por un mínimo, volvió a aumentar el grado de salinidad a consecuencia de la continua aportación de los ríos. Esta consideración podría hacernos creer que dicha duración, calculada en ochenta millones de años es demasiado corta, ya que los tiempos geológicos duraron probablemente muchísimo más. La conclusión que se deduce de todo esto es que debe existir una circulación de sal, y que una causa, todavía desconocida, arrebata cada año al Océano una cantidad de cloruro sódico comparable a la que llevan los ríos.

V. LA SAL Y LAS SUPERSTICIONES

Debido a sus propiedades terapeúticas y a su virtud para sazonar los manjares, la sal ha sido objeto de gran número de supersticiones entre los pueblos de civilización primitiva, mientras que en algunas religiones se entra como materia litúrgica. En Arabia y otros países el acto de comer sal en compañía es altamente sagrado, llegando a merecer el nombre de comunión de la sal. La sal tiene, además, cierto parecido en estas civilizaciones con la sangre y los alimentos fuertes, así algunos pueblos primitivos que desconocían el uso de la sal, suplen la falta de ella, en la comida con la sangre fresca. En las costumbres medievales la sal separaba a los miembros de la familia de los de la servidumbre. La sal además se utilizaba como material en los sacrificios, tanto los latinos como los griegos espolvoreaban con sal la cabeza del animal en el sacrificio que ofrecían a los dioses.

La sal tuvo un uso muy frecuente para la magia protectora y la curativa. Entre los naturales de Lao y de Siam, las mujeres recién paridas se lavan diariamente con sal y agua, en la creencia de que es una protección contra los hechizos. Los árabes de Marruecos esconden la sal en la oscuridad, para ahuyentar a los malos espíritus, y en los países nórdicos se pone sal cerca de la cuna de los niños para protegerlos de toda mala influencia.

También se utilizaba la sal para dar solemnidad a los juramentos; así entre algunos pueblos primitivos, el que juraba sumergía el dedo en la sal y luego pronunciaba el juramento.

En el terreno de la superstición es muy curioso que entre los pueblos de lengua Nyanja del Africa Central, la mujer, al llegar a la pubertad, es recluida y se la prohibe el uso de la sal; cuando llega el momento del matrimonio, el día siguiente de la noche de la boda la recién casada echa sal en el plato que guisa y luego lo da a los parientes para que se froten con él, y de no dárselo, es señal de que su marido es impotente.

Aun hoy en día en nuestra sociedad podemos encontrar casos de supertición relacionados con la sal; así si alguien derrama la sal es señal de mala suerte y para librarse de ella hay que tirar otro poco de sal por la espalda. También hay quien duerme con una taza de sal gorda debajo de la cama para evitar los males de ojo y supersticiones por el estilo. Aunque parezca raro si nos fijamos un poco veremos que hay mucha gente, aún hoy que cree en estas superticiones y en el valor mágico de la sal.

VI. USOS E IMPORTANCIA DE LA SAL

La sal se encuentra en todos los organismos animales y en grandes cantidades en los líquidos que de ellos forman parte. Su proporciónen la sangre es relativamente constante e independiente de la riqueza en sal común de los alimentos injeridos. Se halla sobre todo en la parte líquida de la sangre y sólo en pequeña cantidad en los corpúsculos sólidos de la misma. La repartición de la sal en el cuerpo es muy especial; son ricos en sal la saliva, el jugo gástrico, las mucosidades, el pus y los exudados debidos a inflamaciones. Toda la sal del organismo procede de la alimentación y es eliminada por la orina, los excrementos, las mucosidades bucales y nasales, las lágrimas y el sudor.

La sal es muy importante para el movimiento de las masas líquidas en el organismo. La adición de sal a los alimentos favorece sudigestión.

En todos los tiempos y en todas las razas ha sido imprescindible añadir sal a los alimentos.

Hay que hacer notar que entre los animales, solamente los herbívoros sienten la necesidad de cloruro sódico, los carnívoros no la sienten. La importancia de la sal para los animales herbívoros y para el hombre debe buscarse en que los pone en disposición de aumentar el número de sus alimentos. Desde el punto de vista químico, la sal suministra al organismo el ácido clorhídrico del jugo gástrico y tal vez también la sosa de la bilis; parece estar en relación íntima con el proceso de la formación de las células y, cuando se disminuya su cantidad en los alimentos, el organismo la retiene fuertemente. Se considera que un hombre necesita al año 7,75 kg. de sal

En la industria se emplea la sal en la obtención del sodio, de la sosa, de la sal de Galubeer, del cloro, del ácido clorhídrico, del vidrio y de artículos de alfarería: también se utiliza en la fabricación de materias colorantes, en la extracción de la plata, en metalurgia del hierro, en la fabricación de jabones, en los curtidos, en los estampados en la refinación de las grasas, en la preparación del tabaco, en la obtención de aguas minerales artificiales, en las mezclas frigoríficas; sirva para hacer derretir el hielo, para conservar las maderas destinadas a la construcción de buques, para la salazón de carnes y pescados; también se emplea en medicina en varias formas.

     Bibliografía: Diccionario Enciclopédico Larrousse

Enciclopedia Universal Ilustrada.