Sacramentos: Orden sacerdotal y Matrimonio

Teología. Ritos. Signos. Palabras. Acciones. Ministro sacramental. Iniciación cristiana. Creyente. Comunidad. Vaticano II

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ÍNDICE

ORDEN SACERDOTAL.................................................................................

Pág 1

1. INTRODUCCIÓN GENERAL....................................................................................

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2. RESUMEN DEL SACRAMENTO...............................................................................

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SIGNIFICADO................................................................................................................

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RITO (SIGNOS, PALABRAS, ACCIONES)....................................................................

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MINISTRO DEL SACRAMENTO Y ¿QUIÉN PUEDE RECIBIRLO?............................

Pág 3

¿QUÉ APORTA EL CREYENTE Y LA COMUNIDAD? ¿QUÉ RECIBE EL CREYENTE Y LA COMUNIDAD?.................................................................................

Pág 3

3. RELACIÓN CON LOS SACRAMENTOS DE INICIACIÓN CRISTIANA: BAUTISMO, CONFIRMACIÓN Y EUCARISTÍA..........................................................

Pág 4

4. ¿CUÁL ES LA VISIÓN QUE TIENE EL VATICANO II DE ESTE SACRAMENTO..

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5. REFLEXIÓN PERSONAL...........................................................................................

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MATRIMONIO.....................................................................................................

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1. INTRODUCCIÓN GENERAL....................................................................................

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2. RESUMEN DEL SACRAMENTO...............................................................................

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SIGNIFICADO................................................................................................................

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RITO (SIGNOS, PALABRAS, ACCIONES)....................................................................

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MINISTRO DEL SACRAMENTO Y ¿QUIÉN PUEDE RECIBIRLO?............................

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¿QUÉ APORTA EL CREYENTE Y LA COMUNIDAD? ¿QUÉ RECIBE EL CREYENTE Y LA COMUNIDAD?.................................................................................

3. RELACIÓN CON LOS SACRAMENTOS DE INICIACIÓN CRISTIANA: BAUTISMO, CONFIRMACIÓN Y EUCARISTÍA..........................................................

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4. ¿CUÁL ES LA VISIÓN QUE TIENE EL VATICANO II DE ESTE SACRAMENTO..

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5. REFLEXIÓN PERSONAL...........................................................................................

Pág 10

EL ORDEN SACERDOTAL

  • INTRODUCCIÓN GENERAL:

  • Es el sacramento gracias al cual la misión confiada por Cristo a sus apóstoles sigue siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos: es, pues, el sacramento del ministerio apostólico. Está instituido para anunciar la Palabra de Dios y para restablecer la comunión con Dios mediante los sacrificios y la oración, quien recibe este sacramento es el mediador entre el Señor y los hombres, y transmite a éstos sus enseñanzas cuando se reúnen todos juntos en la oración al Padre.

    Pero no sólo el sacerdote tiene la función de presidir la asamblea de fieles cuando se reúnen para orar, sino que también actúa en nombre de toda la Iglesia cuando presenta a Dios la oración de la Iglesia y sobre todo cuando ofrecemos el sacrifico eucarístico.

    El ministerio de los presbíteros, por estar unido al Orden episcopal, participa de la autoridad con la que el propio Cristo construye, santifica y gobierna su Cuerpo. Por eso el sacerdocio de los presbíteros supone ciertamente los sacramentos de la iniciación cristiana. Se confiere, sin embargo, por aquel sacramento peculiar que, mediante la unción del Espíritu Santo, marca a los sacerdotes con un carácter especial. Así quedan identificados con Cristo Sacerdote, de tal manera que puedan actuar como representantes de Cristo Cabeza.

    Los presbíteros, aunque no tengan la plenitud del sacerdocio y dependan de los obispos en el ejercicio de sus poderes, sin embargo están unidos a éstos en el honor del sacerdocio y, en virtud del sacramento del Orden, quedan consagrados como verdaderos sacerdotes de la Nueva Alianza, a imagen de Cristo, sumo y eterno Sacerdote, para anunciar el Evangelio a los fieles, para dirigirlos y para celebrar el culto divino.

    Al igual que todos los fieles de Jesucristo a lo largo de la historia, los presbíteros han sentido la llamada de Cristo a sus corazones a seguirle. Sus ideales son imitar de cerca el ejemplo de Jesús y a ello han consagrado su vida. Los sacerdotes han optado por la vida de obediencia, castidad y pobreza al igual que lo hizo su Señor.

    Este sacramento configura con Cristo mediante una gracia especial del Espíritu Santo a fin de servir de instrumento de Cristo a favor de su Iglesia para siempre, unido a Él, a su amor... y tenerle cerca para poder seguir su ejemplo de vida y así obtener la Salvación. Y con la fuerza de Espíritu Santo podemos evitar la tentación que, al igual que se le presentó a Jesús y la rechazó, nos llegará, entonces llegará el momento de decidir que camino escoger pero siempre si nuestra elección es la cristiana siempre tendremos la fuerza del Espíritu para seguir nuestro camino hacia Cristo.

  • RESUMEN DEL SACRAMENTO:

  • SIGNIFICADO

    Este sacramento significa la compromisión de los presbíteros para entregar su vida al servicio de la comunidad y a Cristo, poder actuar en su nombre, tomar como ejemplo su vida e intentar predicar su Palabra a todos los fieles cristianos (hacer de mediador entre Dios y los hombres), y así guiarlos en su camino a la vida. Y para llevar a cabo esta tarea tan dura y costosa, siempre evitando la tentación, les acompaña la fuerza del Espíritu Santo desde el momento en que se ordenan sacerdotes; esta gracia les da una fortaleza para poder guiar con prudencia y fuerza a su Iglesia.

    RITO (SIGNOS, PALABRAS, ACCIONES)

    En la celebración de la ordenación de un sacerdote exige el mayor concurso posible de los fieles, tendrá lugar en una catedral y preferentemente en domingo, con una solemnidad adaptada a las circunstancias.

    El rito esencial del sacramento del Orden está constituido para los tres grados de ordenaciones (obispo, presbítero o diácono), por la imposición de manos del obispo sobre la cabeza del ordenado, así como por una oración consecratoria específica que pide a Dios la efusión del Espíritu Santo y de sus dones apropiados al ministerio para el cual el candidato es ordenado.

    Esta celebración citada varía según la tradición litúrgica determinada. Así como en el rito latino, en el rito inicial se lleva a cabo la presentación y elección del ordenado, la alocución del obispo, el interrogatorio del ordenando y las letanías de los santos. Después de todos estos actos, para el obispo y el presbítero: la unción con el santo crisma, signo de la unción especial del Espíritu Santo que hace fecundo su ministerio, entrega del libro de los evangelios, del anillo, de la mitra y del báculo a el obispo en señal a su misión apostólica de anuncio de la Palabra de Dios, de su fidelidad a la Iglesia de su cargo de pastor del rebaño del Señor; y al presbítero se le entrega la patena y el cáliz; y la entrega del libro de los evangelios al diácono.

    MINISTRO DEL SACRAMENTO Y ¿QUIÉN PUEDE RECIBIRLO?

    Dado que el sacramento del Orden es el del ministerio apostólico, corresponde a los obispos, en cuanto a sucesores de los apóstoles, transmitir el “don espiritual”, “la semilla apostólica”. Los obispos válidamente ordenados, es decir, que están en la línea de la sucesión apostólica, confieren válidamente los tres grados de ordenación.

    Este sacramento lo pueden recibir todo cristiano que haya sido bautizado, haya recibido el Cuerpo de Cristo y haya llevado a cabo una preparación en un seminario en el cual les enseñan a seguir fielmente la Palabra de Dios y a convertirse en pastores del rebaño del Señor. A partir de entonces cuando llegue el momento, si han llegado al punto de preparación óptimo, recibirán el sacramento del Orden.

    ¿QUÉ APORTA EL CREYENTE Y LA COMUNIDAD? ¿QUÉ RECIBE EL CREYENTE Y LA COMUNIDAD?

    El creyente aporta su vida al servicio de Dios para que éste le confíe el poder de guiar y enseñar a su rebaño, mientras que la comunidad aporta su fidelidad y fe, dejándose guiar y enseñar por el pastor que les mostrará el camino correcto para llegar a Jesús.

    El creyente recibe la fuerza del Espíritu y la confianza del Señor para que predique la Palabra, y la comunidad de creyentes recibe siguiendo el modelo de vida de Jesús, la Salvación y la felicidad eterna.

  • RELACIÓN CON LOS SACRAMENTOS DE INICIACIÓN CRISTIANA: BAUTISMO, CONFIRMACIÓN Y EUCARISTÍA:

  • Para el posible recibimiento del sacramento del Orden, es necesario que el ordenando pertenezca ya a la Iglesia, que haya recibido todos los sacramentos de la iniciación cristiana, con mayor importancia el Bautismo; que le hace miembro de la Iglesia, y la Eucaristía; en el momento de tomar el Cuerpo de Cristo y fortalecer los lazos de unión hacia Él. Este sacramento, una vez que ya has sido preparado para recibirlo, es una decisión propia y voluntaria, la cual hace que ya no te conviertas únicamente en hijo de Dios, sino que ya entregas tu vida y tus fuerzas a su servicio con el fin de ayudar a predicar su Palabra.

    Este sacramento únicamente se puede tomar una vez, en eso se diferencia de alguno de los anteriores y además después de haber recibido la unción del santo crisma aportándote la fuerza del Espíritu Santo, es imposible ya romper los lazos de unión entre el presbítero ordenado y Dios; este sacramento es perenne y para siempre sin ningún tipo de vuelta atrás. Aunque un sacerdote sea excomulgado, no podrá ejercer las labores propias de antaño, pero siempre seguirá quedando el resto que le sigue uniendo al Espíritu.

  • ¿CUÁL ES LA VISIÓN QUE TIENE EL VATICANO II DE ESTE SACRAMENTO?

  • Este sacramento une más aún fielmente, si cabe al cristiano con Dios, y éste hace que el ordenando se convierta en mediador entre el Señor y los hombres, guíe al rebaño del Divino hasta la Salvación eterna, y su función principal de presidir la Eucaristía ante la asamblea de fieles cristianos reunidos en la iglesia para adorar al Señor.

    El presbítero recibe el “don del Espíritu” para que le acompañe y le de la fortaleza y prudencia para poder guiar al Pueblo del Mesías, entregando toda su vida al servicio del Señor para convertirse en su siervo, y así ayudarle en la tarea predicadora de su palabra.

  • REFLEXIÓN PERSONAL:

  • Admiro en este sacramento como las personas que lo toman se ponen al servicio de su comunidad y de su Dios, sin importarles la dificultad que entrañe dicha decisión y dando un recital de generosidad. Es un gesto de humildad, valentía y fuerza, ya que llevar una vida de castidad, pobreza y dedicación a Dios exige una gran capacidad de sacrificio. Sin embargo, estas personas se sienten felices haciéndolo y confían en que la fuerza del Espíritu les acompañe en los momentos buenos y en los malos y les ayude a afrontar las dificultades.

    Las personas que reciben el Orden me parecen héroes que dan su vida para guiar a toda la Iglesia hacia la Salvación eterna y hacia el modelo de vida de Jesucristo, y con ello se sienten felices y gozosos, porque están realizando una labor humanizadora además de eclesiástica acercando a las personas hacia Cristo que es, al fin y al cabo, la meta de felicidad que se propone cualquier persona cuando llega a la muerte.

    EL MATRIMONIO

  • INTRODUCCIÓN GENERAL:

  • La íntima comunidad de vida y amor conyugal, fundada por el Creador y provista de leyes propias, se establece con la alianza del matrimonio... un vínculo sagrado. Esto viene a decir que el matrimonio no es una institución puramente humana a pesar de las variaciones que ha sufrido a lo largo de la historia en las culturas, sociedades y actitudes espirituales.

    El matrimonio para muchas culturas tiene tal importancia que se cree que la salvación de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligada a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar.

    Según la fe, los conflictos y desórdenes no se producen por la naturaleza del hombre o de la mujer, ni en la naturaleza de sus relaciones, sino en el pecado, por eso es necesario llegar hasta una cierta maduración, así poder eludir el pecado y no sufrir conflictos en las relaciones personales.

    La sexualidad y el matrimonio son dos términos que están fuertemente ligados según la doctrina cristiana, porque cuando el amor florece entre un hombre y una mujer para poder vivir unidos y convertirse “en una sola carne” deben de enlazarse por medio del matrimonio, y por supuesto las relaciones sexuales (que según la teoría cristiana son con fin de la procreación) siempre se deben producir en el ámbito conyugal unido por el matrimonio.

    Pero el matrimonio es, en una parte muy importante la base de la familia; un grupo de personas que se relacionan en un grupo social determinado y con unos factores sociales bien definidos; toda familia debe adaptarse a éstos, debido a que en caso contrario surgirían disparidades y probablemente desembocaría en una ruptura familiar o matrimonial. El valor de la familia es muy importante en la formación de la persona debido a que la familia es aquel lugar donde creces y vas madurando y afrontando los problemas con su ayuda hasta llegar el punto en que se debe desenvolver la persona misma en la vida.

    Como último apunte, quería recalcar que cada persona tiene un proyecto de vida determinado, y hoy por hoy el matrimonio constituye el principal, formar una familia y en conclusión conseguir la felicidad; deseo por el cual cada persona lucha por una concepción de felicidad definida en su persona.

  • RESUMEN DEL SACRAMENTO:

  • SIGNIFICADO

    Este sacramento representa la unión de amor hasta la muerte de un hombre y una mujer, convirtiéndose cada uno en “carne de su carne” del otro miembro. Pasan a formar parte de una unión indefectible de sus dos vidas, a pesar de que tengan que afrontar a lo largo de su vida una serie de dificultades que el amor conyugal irá salvando una a una.

    La gracia que obtiene los cónyuges cristianos al tomar este sacramento está destinada a perfeccionar el amor de los contrayentes y a fortalecer su unidad indisoluble. Por medio de esta gracia “se ayudan mutuamente a santificarse con la vida matrimonial conyugal y en la acogida y educación de los hijos”.

    El matrimonio, por su misma naturaleza, exige a los esposos una fidelidad inviolable, debido a que los contrayentes en un principio estaban enamorados, y el amor no es algo pasajero, sino que es para siempre.

    RITO (SIGNOS, PALABRAS, ACCIONES)

    La celebración del rito tiene lugar en la Santa Misa, en virtud del vínculo que tienen todos los sacramentos con el Misterio Pascual de Cristo. En la Eucaristía se realiza el memorial de la Nueva Alianza, en la que Cristo se unió para siempre a la Iglesia.

    Los esposos sellan su consentimiento en darse el uno al otro mediante la ofrenda de sus propias vidas, uniéndose a la ofrenda de Cristo por su Iglesia. En cuanto al gesto sacramental de santificación, la celebración del matrimonio... debe ser por sí misma válida, digna y fructuosa. Por tanto, conviene que los futuros esposos se dispongan a la celebración de su matrimonio recibiendo el sacramento de la Penitencia.

    En las diversas liturgias se realizan oraciones de bendición y de epiclesis pidiendo a Dios su gracia y la bendición sobre la nueva pareja. En la epíclesis de este sacramento los esposos reciben el Espíritu Santo como Comunión de amor de Cristo y de la Iglesia. El Espíritu Santo es el sello de la alianza de los esposos, la fuente siempre generosa de su amor, la fuerza con que se renovará su fidelidad.

    MINISTRO DEL SACRAMENTO Y ¿QUIÉN PUEDE RECIBIRLO?

    Al contrario que el resto de los sacramentos, los ministros del matrimonio son los contrayentes, que son las figuras principales de la ceremonia y los que pronuncian las palabras de aceptación de todos y cada uno de los requisitos del matrimonio (fidelidad, amor...).

    Este sacramento lo puede recibir toda aquella persona que haya recibido los sacramentos de iniciación cristiana (Bautismo, Eucaristía y Confirmación, aunque éste último no es obligatorio) y también es recomendable que la persona antes de recibir el sagrado sacramento del Matrimonio se confiese, para poder llevar a cabo la unión conyugal limpios de pecado, claro está, que se necesitan una pareja y que ésta te acepte para que pueda llegar a su fin este sacramento.

    ¿QUÉ APORTA EL CREYENTE Y LA COMUNIDAD? ¿QUÉ RECIBE EL CREYENTE Y LA COMUNIDAD?

    El creyente aporta su fe en Dios y su fidelidad y amor hacia el otro contrayente, mientras que la comunidad aporta su consentimiento para que se lleve a cabo este sacramento y su apoyo para ayudar a dichas personas.

    El creyente recibe como cónyuge a su esposo/a y la fuerza del Espíritu Santo, para que éste les ayude con su fortaleza y prudencia a ambos a afrontar las dificultades y seguir manteniendo el amor eterno y la fidelidad hacia el otro.

  • RELACIÓN CON LOS SACRAMENTOS DE INICIACIÓN CRISTIANA (BAUTISMO, CONFIRMACIÓN Y EUCARISTÍA)

  • La relación que mantienen es tal que para poder recibir el sacramento del matrimonio, y así poder perpetuar el amor y la fidelidad hacia una persona, es necesario haber realizado previamente todos los sacramentos de iniciación cristiana obligatoriamente, excepto la Confirmación, que no es imprescindible para poder llevar a su fin la unión conyugal.

    Este es el último sacramento de los siete que existen, por tanto es el final de nuestra maduración espiritual y cristiana que a lo largo de la vida nos va acompañando hasta llegar a la edad en que culmina nuestra formación cristiana.

    4. ¿CUÁL ES LA VISIÓN QUE TIENE EL CONCILIO VATICANO II DE ESTE SACRAMENTO?

    El matrimonio es una íntima comunidad conyugal de vida y amor y se establece con la alianza de los mismos, es decir, con su consentimiento personal e irrevocable. Este vínculo sagrado, en atención al bien de los esposos no depende de la decisión humana, sino es el propio Dios el autor del matrimonio, al cual ha dotado al humano con bienes y fines varios, todo lo cual es de suma importancia para la continuación del género humano. Por su índole natural, la institución del matrimonio y el amor conyugal están ordenados por sí mismos a la procreación y a la educación de la prole, con las que se ciñen como su corona propia. De esta manera, el marido y la mujer, que por el pacto conyugal ya no son dos, sino una sola carne, con al unión tiene mutuamente, adquieren conciencia de su unidad y la logran más plenamente, esta unión exige fidelidad y una indisoluble unidad.

    El genuino amor conyugal es asumido en el amor divino y se rige y se enriquece por la virtud redentora de Cristo y la acción salvífica de la Iglesia para conducir eficazmente a los cónyuges a Dios y ayudarlos y fortalecerlos en la sublime misión de la paternidad y la maternidad, por eso los cónyuges están imbuidos del espíritu de Cristo, que satura toda su vida de fe, esperanza y caridad, llegan cada vez más a su propia perfección y a su mutua santificación, y, por tanto, conjuntamente, a la glorificación de Dios.

    Actualmente la institución del matrimonio está gravemente deteriorado y a esto contribuye el divorcio, la poligamia, el amor libre y otras deformaciones. Además también queda profanado por el egoísmo, hedonismo y los usos ilícitos contra la generación. Pero aún así todavía él deber de transmitir la vida humana y de educarla es hecho por los cónyuges de la familia con dócil reverencia hacia a Dios y se esforzarán ambos; el hombre y la mujer y con mutuo esfuerzo. Los esposos cristianos son conscientes de su de que no pueden proceder a su antojo, sino que tienen el deber de regirse por la conciencia.

    Pero el matrimonio no ha sido instituido únicamente para la procreación, sino que la propia naturaleza del vínculo indisoluble entre las personas y el bien de la prole requieren que también el amor mutuo de los esposos mismos se manifieste, progrese y vaya madurando ordenadamente.

    5. REFLEXIÓN MORAL

    A través del estudio más profundo del matrimonio he podido averiguar el verdadero sentido del matrimonio. He podido conocer más concienzudamente la otra postura contraria al divorcio y a la separación matrimonial. Y siempre es enriquecedor conocer las dos posturas para poder encontrar una opinión más objetiva y “acertada”. Con este estudio he aprendido a valorar aún más la unión de un hombre y una mujer, y que esto conlleva una serie de responsabilidades, las cuales se deben superar con el apoyo mutuo y el amor que, en teoría se siente durante toda la vida si en realidad en un principio existió. Bien es cierto que el supuesto “amor”, puede apagarse pero eso demuestra una falta de responsabilidad por parte de los cónyuges que, se han unido en matrimonio sin haber estado realmente enamorados.

  • BIBLIOGRAFÍA

    • Catecismo de la Iglesia Católica.

    • Gaudium et spes 47-52.

    • Apuntes de clase.

    • Libro de Religión “Betel” 4. E.S.O.

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