Sab; Gertrudis Gómez de Avellaneda

Literatura hispanoaméricana siglo XIX. Romanticismo literario español. Escritoras cubanas. Novelas antiesclavistas

  • Enviado por: El remitente no desea revelar su nombre
  • Idioma: castellano
  • País: Estados Unidos Estados Unidos
  • 5 páginas
publicidad
cursos destacados
Curso completo de piano - Nivel básico
Curso completo de piano - Nivel básico
Este curso de piano está pensado para todos aquellos principiantes que deseen comenzar a tocar el piano o el...
Ver más información

Cómo montar un Ordenador
Cómo montar un Ordenador
En este curso te guiamos de una forma muy práctica y gráfica, para que puedas realizar el montaje de tu...
Ver más información

publicidad

April 01, 2005

El papel del dinero en Sab

El sistema económico en Cuba del siglo diecinueve tiene un papel bastante grande en las vidas de los personajes de la novela Sab por Gertrudis Gómez de Avellaneda. La suma de dinero que cada personaje tiene afecta sus propias acciones y da limitaciones a lo que puede hacer o no hacer. Al final de su novela, Avellaneda ofrece criticas de como funciona esta sociedad cuando deja el lector con vistas de como son las vidas de la gente cuando termina el libro. La autora crecía en una familia con dinero, así esta criticando su propia clase. Avellaneda utiliza Enrique y Jorge Otway, los comerciantes que son demasiados preocupados por el dinero para mostrar cuanto desagradable son la gente que tiene una vida dominada por la obsesión de conseguir dinero. En esos personajes el lector es presentado con un claro rechazo de la "atmósfera mercantil y especuladora." Las varias clases económicas, a veces predeterminadas por raza, determinan casi todo que los personajes pueden hacer, desde donde y como trabajan hasta quien se pueden casar, y eso funciona a eliminar relaciones verdaderas entre los personajes. No ven cada persona en la misma manera, hacen suposiciones basadas en la cantidad de dinero que tiene cada individuo, y se trata distinto de acuerdo con el estado económico que tiene.

En el siglo diecinueve en Cuba el azúcar fue una cosecha bastante provechosa porque en aquel momento Cuba era el productor y exportador más importante del mundo de azúcar. Es por eso que los Otway son tan interesados en unificarse por matrimonio con la familia de Carlota, una rica heredera. Su padre, don Carlos de Bellavista, es un aristócrata azucarero con una plantación y por eso los Otway suponen que tenga mucho dinero la familia. El lector nota por la descripción desagradable por Avellaneda de los Otway que los comerciantes son gente antipática y llana de avidez:

“Un comerciante, Enrique, ya te lo he dicho cien veces, se casa

con una mujer lo mismo que asocia con un compañero, por

especulación, por conveniencia. La hermosura, el talento que

nuestra clase busca en la mujer con quien ha de casarse son riqueza

y la economía.” -Jorge Otway

Los Otway representa la gente que no esta satisfecha con su propia posición económica y que tiene ganas de subir la escala social. Enrique no es interesado en el bueno que hay en Carlota, ni le importa que le quiera, solo es interesado en su herencia y la dote. La dote, que es el dinero que trae la mujer a su marido cuando se casa, es un ejemplo específico de la conexión entre el matrimonio y el sistema económico. Los Otway quieren conseguir Carlota como sea propiedad para que puedan conseguir todo lo que viene con ella (la dote y su herencia). En efecto, Enrique demuestra sus intereses ya en la primera intervención con Sab cuando comenta, “Esta finca debe producir mucho a su dueño.” Avellaneda revela más de esta avaricia en cuando los Otway descubren que los asuntos económicos del futuro seguro no van bien, y pretenden romper la relación con Carlota. Enrique expresa sus pensamientos claramente sobre este cuando dice, “…El destino nos separa. Es preciso que yo sea rico, y tú no puedes hacerme rico, Carlota.” En efecto, Sab, quien es la voz de razón por la novela, a los Otway llama “viles mercaderes.”

El matrimonio y el sistema político son conectados intrincadamente en Sab en el sentido que el matrimonio es más un negocio en lugar de una unión entre dos personas que se enamoran. A través de la relación entre Enrique Otway y Carlota, Avellaneda ofrece una crítica sobre la importancia del dinero en la sociedad. En lugar de casarse con alguien que se ama, Enrique claramente prefiere casarse con alguien quien puede ayudarle subir en clase, y por eso no es un amor verdadero. Por el otro lado, el lector sabe que Sab ama a Carlota profundamente y se trataría mejor que Enrique puede, pero sin embargo no tiene la oportunidad de casarse por su raza y por tanto la falta de dinero.

Avellaneda utiliza el caso de la lotería para ejemplificar perfectamente cuanto es la importancia del dinero en la sociedad de Sab con respecto al matrimonio. Sab reconoce Enrique solo quiere aprovechar de Carlota y su dinero, también sabe que don Carlos ha perdido la mayoría de la herencia de Carlota. Sab decide que quiere dar su billete ganador de la lotería a Teresa, quien ama a Enrique pero falta el dinero que él quiere. Teresa rechaza la oferta porque quiere un amor verdadero y Enrique no estaría con ella por el amor si acepte la propuesta. Avellaneda quiere mostrar que el individuo no es importante a las personas como Enrique y su padre, preocupan en el dinero y lo que pueden ganar de cualquiera relación con cualquiera persona. También muestra la sugerencia que si Carlota y Sab ambos no tengan dinero, podrían amarse o por lo menos, tener una relación distinta de lo que tiene ahora. Si Sab hubiera guardar el dinero ser rico, aún no podría estar con Carlota por ser un mulato. Cuando al final Sab da el dinero en secreto a Carlota para que pueda enriquecerse y ser feliz, Enrique vuelve a querer casarse. Por eso, Avellaneda otra vez muestra que los comerciantes ansían el dinero, porque los “sentamientos” de Enrique cambian cada vez que cambia el estado económico de Carlota. Es decir, cuando ella no tiene dinero, no quiere casarse y viceversa.

Esta en el final de la novela cuando Avellaneda hace su rechaza clara de la importancia que pone la sociedad en el dinero. En lugar de estar preocupados con los problemas reales en su mundo, como la esclavitud, la nobleza sola quiere servir sus propios intereses, y, según Avellaneda, tienen “prosaicas mortificaciones” que no debe ser tan importante. Y al final, el dinero no trae la felicidad de las almas nobles, que es lo más notable en el caso de Carlota, a quien "los cuidados incesantes de los bienes materiales marchitaban las bellas ilusiones de su joven corazón." Teresa, quien no posee dinero y de hecho vive una vida pobre como una monja, es lo más feliz de todo. Al final, Avellaneda es bastante claro en su opinión del sistema económico: al final la felicidad de los personajes no es contingente en el dinero que tienen, y por eso no debe ser tan importante en las vidas.

Número de palabras: 1104

Bibliografía

Gómez de Avellaneda, Gertrudis. Sab: Edición de José Servera. Humanes de Madrid: Madrid, 2003.