Rubén Darío

Literatura hispanoamericana contemporánea del siglo XX. Poesía y lírica modernista. Modernismo. Vida y obras. Estilo

  • Enviado por: Dready
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Rubén Darío

Su Vida

Nació en Nicaragua (1867). En su mocedad adoptó posturas progresistas ante los problemas de América . Pronto conoció las nuevas tendencias poéticas, en particular las de origen francés. A los veintiún años alcanza su primer éxito con Azul. En 1892, cuarto centenario del Descubrimiento, viene a España y cono9ce a nuestros principales escritores. Vuelve en 1899, ya como un ídolo, y comparte las amarguras del ´98. Desde 1900, como diplomático, vive en París, en Madrid de nuevo, y viaja por Europa y América. Su vida fue intensa; los excesos miraron su salud y le llevaron a una muerte prematura.

Estilo

Todo el Modernismo se encuentra en Rubén Darío. En él hallamos los temas paganos, exóticos, legendarios, cosmopolitas... o la intimidad doliente.

  • Su estilo ofrece variados tonos: lo frívolo, lo sensual, lo meditativo, la exaltación patriótica... Y siempre asombra su dominio de las más diversas formas. Sus deslumbrantes imágenes, su fuerza sensorial y su sentido de la musicalidad resultan proverbiales. Insistamos en el enriquecimiento de la métrica que llevó a cabo.

Trayectoria y obras principales

Tras varias obras primerizas, en 1888 publica el ya citado Azul. Su maestría es ya patente en los poemas a las citaros estaciones o en sus sonetos escritos en alejandrinos, a la francesa. Muy famoso es el dedicado a Caupolicán.

  • La consolidación de su estilo se da con Prosas profanas (1896), su libro más brillante y vitalista. Son inolvidables la Sonatina (“La princesa está triste / ¿Qué tendrá la princesa?”) “Era un aire suave...” , Divagación... Y aparecen los motivos hispanos: Cosas del Cid, Al maestre Gonzalo de Berceo, etc.

  • Otra cima de su obra son los Cantos de vida y esperanza (1905). Pero hay un cambio; junto a lo pagano o lo erótico aparecen tonos graves, inquietud, amargura. Son ahora más los poemas de temas hispánicos: Letanía de Nuestro Señor Don Quijote, poemas a Cervantes, Góngora, Velásquez, Goya... Y hay poemas políticos, nacido de la consecuencia del “98”: así, en Salutación del optimista manifiesta su fe en los pueblos hispánicos; en Oda a Roosevelt increpa a los Estados Unidos, cuya influencia creciente aparecen también en estos versos de Los cisnes:

¿Seremos entregados a los

[bárbaros fieros?

¿Tantos millones de hombres

[hablaremos ingles?

¿Ya no hay nobles hidalgos ni

[bravos caballeros?

¿Callaremos ahora para llorar

[después?

  • Aún publicó Darío otros libros, siempre interesantes, pero que no ofrecen logros superiores a los ya conseguidos.

No olvidemos, que es también un admirable prosista. Nos ha dejado espléndidos cuentos y muchos artículos sobre temas diversos.

Significación

Resulta ya obligado decir que sin Rubén Darío no podría explicarse la evolución de la poesía española en el siglo XX. Por eso, el gran nicaragüense tiene un puesto de honor en nuestra literatura. Así lo reconocieron ya los Machados o Juan Ramón Jiménez. Y los poetas de la “generación del 27” lo admiraron. Si en la posguerra descayó algo su estimación, en fechas más cercanas se le ha vuelto a valorar como uno de los grandes creadores de nuestra lengua.

Poesías

“CAUPOLICÁN” (DE AZUL)

He aquí el citado soneto sobre el héroe americano. En el siglo XVI, Alonso de Ercilla contaba en La Araucana la prueba con que los indios eligieron a su jefe y que consistía en ver quien era capaz de llevar durante más tiempo un pesado tronco sobre sus hombros. Caupolicán salió vencedor y fue proclamado Toqui (caudillo).

Es algo formidable que vio la vieja raza;

robusto tronco de árbol al hombro de un campeón

salvaje y aguerrido, cuya fornida maza

blandiera el brazo de Hércules o el brazo de Sansón.

Por casco sus cabellos, su pecho por coraza,

pudiera tal guerrero, de Arauco en la región,

lancero de los bosques, Nemrod que todo caza,

desjarretar un toro o estrangular un león.

Anduvo, anduvo, anduvo. Le vio la luz del día,

le vio la tarde pálida, le vio la noche fría,

y siempre el tronco de árbol a cuesta de titán.

“¡El Toqui, el Toqui!”, clama la conmovida casta.

Anduvo, anduvo, anduvo. La aurora dijo “Basta”,

e irguióse la alta frente del gran Caupolicán.

3

Rubén Darío

Portada ---------------1

Su Vida ---------------2

Estilo -----------------2

Trayectorias y obras -----3

Significación -----------4

Poesía---------------4 y 5