Romeo y Julieta; William Shakespeare

Literatura universal siglo XVII. Teatro barroco isabelino. Argumento. Personajes. Drama. Destino trágico amantes

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1564. Nace el 26 de abril William Shakespeare, hijo de John

Shakespeare - comerciante adinerado y socialmente respetado-

y Mary Arden, en Stratford upon Avon, condado de Warwick-

shire.

  • Traducción de Arthur Golding de las “Metamorfosis” de Ovidio, fuente principal de muchas de las obras de Shakespeare.

  • Revuelta en los Países Bajos abortada por el duque de Alba.

  • Desde este año hasta 1577, Shakepeare estudia en la

  • “Grammar School” (escuela pública inglesa) de Stamdford. Nace Tirso de Molina. Tiene lugar la batalla de Lepanto.

  • Construcción del Theatre, primer teatro de Londres, auspicia-

  • do por James Burbage. Saqueo de Amberes por tropas españolas.

  • Aparecen las Crónicas de Rafael Holinshed, obra histórica en

  • la que se basa Shakespeare para componer muchas de sus History Plays. Se inauguran otros teatros, algunos de ellos privados, como el de Blackfiars.

    • . Por razones oscuras, acaso de índole religiosa, el padre de

    Shakespeare pierde su posición social y económica. Como consecuencia William abandona sus estudios y comienza a desempeñar tareas diversas. Entre las múltiples conjeturas, la crítica establece que se pudo dedicar a la enseñanza, aspecto nunca clarificado con certeza.

  • Se publican los Essais de Montaigne. Nace Francisco de Quevedo. Portugal pasa a pertenecer a la Corona española.

  • Torcuato Tasso, gran poeta épico italiano, escribe La Jerusalén Libertada.

  • Shakespeare se casa con Anne Hathaway. ocho años mayor que su esposo. Al parecer, la joven se hallaba embarazada: a los seis meses nace su hija Susana. Muere Santa Teresa de Jesús.

  • Nacen los hijos gemelos del matrimonio Shakespeare: Hammlet y Judith.

  • Thomas Kyd: La Tragedia Española, obra teatral de venganza. Ataque a

  • la flota española en Cádiz por parte de Francis Drake. Sale representa Tamerlán, de Cristoher Marlowe.

  • Shakesperare se marcha a Londres sin su familia. Pronto contacta con el

  • ambiente teatral de la ciudad y comienza a desmpeñar el oficio de actor. Derrota de la “Armada Invencible”, enviada por Felipe II, frente a las costas de Inglaterra. Primera representación de Doctor Fausutus, de Marlowe.

  • Comienza a publicarse La reina de las hadas, de Edmund Spenser.

  • publica póstumamente la Arcadia de la Condesa de Prembroke, de sir Philip Sidney, la más popular de las novelas pastoriles inglesas, muy influida por sus antecesores españoles en el género.

  • Se publica Astrophil and Stella, colección de sonetos de Sidney.

  • Shakespeare: La comedia de los errores, Enrique VI.

  • Shakespeare: Ricardo III, Tito Andrónico, La doma de la bravía, Los dos hidalgos de Verona, Venus y Adonis. Comienza a escribir los Sonetos. La epidemia de peste ocasiona el cierre de los teatros: la mayoríade las compañías abandonan Londres. Posiblemente para seguir subsistiendo, o para justificar el apoyo económico del Conde de Southampton, su mecenas, William se dedica al cultivo de la poesía. Muere Cristopher Marlowe en una riña de taberna.

  • Shakespeare: La violación de Lucrecia, Trabajos de amor perdidos. Hacia esta época nuestro autor era ya miembro de pleno derecho de los “Lord Chamberlain's men”, donde participa de los beneficios de la compañía.

  • Shakespeare: El sueño de una noche de verano, Ricardo II, Romeo y Julieta.

  • Shakespeare: El mercader de Venecia, El rey Juan. Muere Hammlet, hijo del dramaturgo.

  • Shakespeare: Enrique IV, partes I y II. Adquiere New Place, suntuosa residencia en su patria chica. Posiblemente, se representa por primera vez en Whitehall Las alegres comadres de Windsor.

  • Shakespeare: Mucho ruido y pocas nueces. El humanista británico Francis Meres, en su Paladis Tamia, compara a nuestro escritor con los clásicos grecolatinos, subrayando su analogía con ellos tanto en la trágico como en lo cómico. En esta miscelánea parece una lista de obras de Shakespeare, y es, por lo tanto, una de las principales fuentes de datación para sus primeras piezas dramáticas. Muere Felipe II.

  • Shakespeare: Julio Cesar, Como gustéis, Enrique V. Empiezan las representaciones en el “Globo”, Desde esta fecha el prestigio de Shakespeare y su compañía es tan grande que la propia Reina Isabel I los invita a palacio para diferentes actuaciones. El padre de William, John, ve culminadas sus aspiraciones nobiliarias, siéndole concedido un escudo propio. Muere San Juan de la Cruz. Nace Diego Velázquez. Sale a la luz Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán.

  • Shakespeare: La duodécima noche. Nace Calderón de la Barca.

  • Shakespeare: Hamlet. Muere John Shakespeare, padre del autor. Fracaso de la rebelión del Conde de Essex, intento de “golpe de Estado” contra Isabel I. Como consecuencia, Essex es ejecutado.

  • Shakespeare: Bien está lo que bien acaba, Troilo y Crésida.

  • Muerte de Isabel I. Ascensión al trono de Inglaterra de Jacobo I (Jacobo IV

  • de Escocia), que patrocina a la compañía de Shakespeare, los Lord Chamberlain's Men, quienes pasan a convertirse en los King's Men ( “Los hombres del Rey”).

  • Shakespeare: Medida por Medida, Otelo. Se firma la paz entre Inglaterra

  • y España.

  • Shakespeare: El rey Lear. Intento fracasado de volar al Parlamento inglés

  • por Guy Fawkes y sus seguidores católicos (acontecimiento conocido como “La trama de la pólvora”). Aparece la primera parte de Don Quijote, de Miguel de Cervantes.

  • Shakespeare: Coriolano, Pericles. Nace John Milton, autor de la epopeya El

  • Paraíso Perdido.

  • Shakespeare: publicación de los Sonetos. Galileo inventa el telescopio.

  • Tregua de doce años entre España y las Provincias Unidas de los Países Bajos.

  • Shakespeare: El cuento del invierno. El dramaturgo se retira a vivir a

  • Startford.

  • Shakespeare: La Tempestad. Sale a la luz la versión autorisada de la Biblia

  • popularmente denominada “La Biblia del Rey Jaime” (King Jame's Bible).

    1613. Shakespeare: Enrique VIII, al aparecer su última obra. Se quema el teatro

    del “Globo”. Cervantes: Novelas Ejemplares. Góngora: Soledades y Fábula

    de Polifemo y Galatea.

  • Sale a la luz la Segunda parte de Don Quijote, de Miguel de Cervantes.

  • Muerte de William Shakespeare, el 23 de abril. Muerte de Cervantes.

  • Recuperación por Hemming y Condell, amigos y compañeros del

  • dramaturgo, de las obras “completas” de Shakespeare en el First Folio.

    William Shakespeare, considerado el dramaturgo más grande de todos los tiempos, nacido en Startford-on-Avon el 23 de abril de 1564. Su padre desempeñó varias ocupaciones que van desde carnicero y comerciante de lana hasta alguacil de la ciudad. A pesar de que el “Cisne de Avon” no viajó mucho, se desconocen los detalles de su vida adolescente y se carece de una información exacta acerca de su educación y las circunstancias que lo inclinaron a relacionarse con el teatro. LO cierto es que en 1594 se encontraba formando parte de la compañía de actores de Lord Chamberlain (posteriormente llamada “The King's Men), que funcionaba en el mejor teatro londinense de la época, The Globe.

    Su experiencia como actor se refleja en el desarrollo de su arte dramático, pues su uso del escenario, así como los recursos que tradicionalmente formaban parte del espectáculo (trajes, máscaras, música, canciones), influyó notablemente en los dramaturgos posteriores, a la vez que favoreció la escena isabelina con una agilidad y una soltura desconocida por sus predecesores. Asimismo, Shakespeare enriqueció y contribuyó a darle estructura definitiva a la lengua inglesa. A partir de él, el inglés se convirtió en un idioma completo en construcción, significado y vocabulario. Esto sólo bastaría para colocarlo entre los grandes poetas de lengua inglesa, pero en realidad su mayor mérito radica en su genialidad para la creación de personajes dramáticos y su perfección al describir los sentimientos más complejos del alma humana.

    Partiendo de tipos populares (Faltaff, el alma de Julieta), o de símbolos encarnados (la indecisión, Hamlet; la ambición, Macbeth; los celos, Otelo), Shakespeare trasciende su intención original configurando seres de carne y hueso a través de sus palabras y sus actos van a revelar algún aspecto específico del alma humana sin perder por ello su carácter de individuos. Estás características han otorgado a sus obras una popularidad que ha vencido hasta nuestros días la barrera del espacio y el tiempo.

    De entre todas sus obras, no cabe duda de que Romeo y Julieta es un a de las más conocidas y representadas. Esto se debe quizá a que en esta obra, a pesar de su final trágico, se exalta uno de los sentimientos más hermosos del ser humano: el amor. Romeo y Julieta es la más compleja de las obras tempranas de Shakespeare, y ostenta una armonía magistral entre las palabras y las imágenes. En esta obra se expone la vida pública y privada de dos familias de hidalgos de Verona, Montescos y Capuletos. La querella existente entre éstas sirve de marco para narrar la historia del amor surgido entre la única hija Capuleto y el hijo único de Montesco, Los jóvenes se casan en secreto con la ayuda del ama de Julieta y de Fray Lorenzo. Esa misma tarde, Romeo mata en un duelo a Tobaldo (primo de Julieta), y por ello es desterrado. Posteriormente los padres de Julieta deciden casarla con el joven hidalgo Paris. Para evadir el casamiento Julieta toma un elixir, proporcionado por Fray Lorenzo, que la hace parecer como muerta, y es sepultada en la bóveda de la familia. El emisario de Fray Lorenzo no logra comunicar a Romeo el plan, y el joven llega a Verona de noche a visitar el cementerio. Después de un duelo con Paris, Romeo entra en la cripta y toma un veneno junto a su amada que cree muerta. Cuando ésta despierta y descubre el cadáver de su esposo, se hunde la daga de éste en el pecho. Este hecho convierte a Julieta en un de los personajes femeninos de Shakespeare de mayor elaboración y fuerza dramática. Es Julieta quien decide su destino, no sólo al casarse con el hijo del mayor enemigo de su padre, sino también al preferir morir antes que seguir viviendo después de la muerte de su esposo.

    Aunque el tema de un amor imposible surgido entre dos jóvenes de familias enemigas había sido tratado anteriormente por diversos autores italianos y franceses, la versión de Shakespeare es totalmente original, no sólo en la configuración de los personajes, sino también en su trágico final, así como en el carácter trascendente de su exposición y solución del conflicto.

    Desde el punto de vista formal Romeo y Julieta ostenta pasajes humorísticos con juegos de palabras y situaciones de humor fácil, tradicionales en el arte popular, combinados sabiamente con el elevado lirismo de las escenas de amor.

    Romeo y Julieta no son personajes propiamente trágicos. Los héroes trágicos de Shakespeare se consumen en su propia soledad y son condenados por sus obsesiones y sus pasiones. Otelo es víctima de los celos, Hamlet de la indecisión, Macbeth de la ambición, César de la soberbia, Lear y Coriolano de su obstinación y su deseo de autodestrucción. Sin embargo, no se puede decir que Romeo y Julieta mueren víctimas de su amor, pues este no es una pasión negativa ni destructiva. Ellos mueren víctimas del odio y la irracionalidad de otros personajes. Tampoco se puede decir que sean personajes solitarios. Romeo disfruta de la compañía de varios amigos, y es justamente el haber vengado la muerte de su amigo Mercucio en un duelo con Tobaldo, lo que desencadena el trágico final. Julieta, por su parte, goza del afecto de su nodriza, lo cual es notable para una dama joven de la época. El suicidio de Romeo y Julieta no es la consecuencia de pasiones malsanas, sino la reacción ante circunstancias irracionales adversas.

    La lección que ofrece Shakespeare a través de estas muertes no es la de que el Amor puede llevar a la destrucción a dos jóvenes amantes, sino que el odio irracional puede acarrear a los hombres la pérdida de lo que quieren. Los personajes propiamente trágicos son los padres de los jóvenes.

    La muerte de Romeo y Julieta, tanto en el contexto de la obra como para el lector contemporáneo, simboliza la muerte del amor en un mundo regido por la violencia, el odio y la soberbia.

    Shakespeare usó pasmosamente dialectos cambiantes y entonaciones, según las circunstancias de la acción o de los personajes. Shylock no habla como Porcia. Macbeth y Banquo no hablan como las brujas. Hugo, que profesaba el amor de Shakespeare y el amor de España, ha dejado escrito que Shakespeare incluye a Góngora. En efecto, Shakespeare suele ser gongorino o marinista o culterano; felizmente para él y para nosotros, es muchas cosas más. Como los obispos anglicanos que tradujeron la Escritura, Shakespeare conjura sabiamente los dos registros del inglés, el germánico y el latino. El ejemplo más ilustre seria el que proponen estos versos:

    “The multitudinous seas incarnadine

    Making the green, one red.”

    Los dos quieren decir la misma cosa: el primero lo hace con espléndidas palabras latinas y el último con breves y directas voces sajonas.

    El vocabulario de Shakespeare es el más vasto de la literatura inglesa. Lo ha heredado y lo ha enriquecido James Joyce. En la obra de Shakespeare resplandece la curiosa felicitas, la cuidadosa felicidad de que hablaba Petronio:

    “ Where they most breed and haunt, I have observ'd,

    The air is delicate.”

    En otros casos, nos parece inmediato, impremediato. Básteme citar un ejemplo famoso:

    “ To be or not to be.”

    Otro que Shakespeare habría escrito, para esta cavilación del suicida, vivir o no vivir, lo cual estéticamente sería nulo.

    Hugo declara que en cada página de Shakespeare están la tiniebla y la luz, la hormiga y la montaña, pero esa definición corresponde menos al poeta inglés que a su definidor, cuya figura fue, según se sabe, la antítesis.

    Shakespeare, en general, prefiere las metáforas instintivas, de índole mágica, a las que constan de dos términos que pueden razonarse lógicamente, como las kenninger sajonas o escandinavas. Halla las momentáneas afinidades de cosas que están lejos. Nos habla así de milk of human kindness, la leche de la bondad humana. Recordemos también:

    “ To- morrow, and to- morrow, and to- morrow,

    Creeps in this petty pace from day to day,

    To the last syllabe of recorded time;

    And all your yesterdays have lighted fools

    The way to dusty death.”

    Previsiblemente, fatalmente, las condiciones de la escena influyen en las formas del drama. A fines del siglo XVI y principios del XVII, los teatros de Londres quedaban un poco extramuros, en la ribera izquierda del Támesis. Eran recintos circulares de madera con una suerte de gran patio central. El escenario era relativamente pequeño. Las representaciones eran de día; lo espectadores, de pie, ocupaban lo que hoy sería la platea. No había techo. Algunos espectadores pudientes provistos de sillas y de criados, obstruían parte del escenario. Macbeth o Tamerlán o Volpone, vistosamente ataviados a la manera de la época, se abrían camino entre la gente. No había telones ni cortinas. Ahora un telón que se levanta puede develar dos personas que prosiguen un diálogo o puede caer sobre un muerto; los actores, entonces, tenían que entrar o salir o ser sacados de la escena. Para que lo último ocurra, Fórtinbras hace que entierren a Hamlet con honores militares:

    “ Que hablen sonoramente por él

    La música de soldado y los gritos de guerra.”

    La ausencia total de escenografía hizo que la palabra del poeta cumpliera con el divino poder de crear la noche, la mañana, un mar, una selva.

    Como en el teatro del Japón, no había actrices, muchachos con disfraz de mujer fueron Desdémona o Julieta. Porcia, en “El Mercader de Venecia”, ofrece el espectáculo de un hombre disfrazado de mujer disfrazada de hombre. Un actor con botas de montar significaba un jinete y su cabalgadura. En las espléndidas palabras del coro que abre el drama de “Enrique V”, Shakespeare pide a los espectadores que vean un campo de batalla en las tablas o que oigan el fragor de las armas. De igual manera que unos pocos guarismos indican un millón, deben imaginar en las pobres cosas de los caballos y los ejércitos y reducir a la inversión de un reloj de arena el curso de los años.

    La representación de cada pieza no admitía intervalos. Es continua; la división en actos es posterior. Los editores asignan a cada escena un preciso lugar; quizás hubo escenas que la mente de Shakespeare no imaginó en un sitio determinado.

    A diferencia de Dante, a diferencia de James Loyce, a diferencia de Flaubert, Shakespeares, como Cervantes o Montaigne, nunca se propuso escribir una obra maestra. Lo movía el estímulo de las tablas. Inventó caracteres para que la gente

    aceptara argumentos que lo tenían sin cuidado. Ahora, creemos en Hamlet y no en las deleznables intrigas de la corte de Dinamarca; de un modo análogo, creemos en Alonso Quijano y no en los melancólicos percances que su crónica le atribuye. Casi podríamos decir que Shakespeare no se dedicó a la literatura. Trabajaba para el presente, no para el tiempo.

    El movimiento romántico, cuya fecha oficial en Inglaterra y en Alemania es 1798, lo canonizó, es decir, hizo que le leyéramos como si el azar no tuviera parte en sus páginas. Que yo sepa, el único disidente fue Byron que afirmó que un pequeño templo de mármol es superior a una montaña de escombros.

    Conocemos a Hamlet y al Rey Lear, pero no a William Shakespeare. Sospecho que su extensa gloria póstuma lo habría sorprendido, pero no lo habría interesado. Acaso para él, como para Próspero, todo está hecho de madera de sueños.

    Temo no haber hablado con justicia de Shakespeare. Para reparar esa culpa, me permito exhumar el fin de una parábola que Jorge Luis Borges dio a la imprenta hace 20 años:

    “ La historia agrega que, antes o después de morir, se supo frente a Dios y le dijo: “Yo, que tantos hombres he sido en vano, quiero ser uno y yo.” La voz de Dios le contestó desde un torbellino: “Yo tampoco soy; yo soñé el mundo como tú soñaste tu obra, mi Shakespeare, y entre las formas de mi sueño estás tú, que como yo eres mucho y nadie”.”

    Romeo y Julieta es una tragedia escrita en verso y prosa, publicada en el año 1591 aproximadamente y publicada por primera vez seis años después. El origen del tema fue una leyenda que Mauricio Salernitano utilizó en sus narraciones, antes que Shakespeare, este tema fue utilizado por Lope de Vega, Mateo Bendello, etc. De este último debe Shakespeare la trama, aunque fue el primero en llevarlo a las tablas; William Partner y Arthur Brooke habían trabajado sobre la leyenda a mediados del siglo XVI.

    Romeo y Julieta ha sido calificada como tragedia novelesca; en ella Shakespeare comienza a separarse de sus iguales y a subir a la cima a su gran genio.

    Romeo y Julieta; William Shakespeare

    Romeo y Julieta; William Shakespeare