Romanticismo

Historia del Arte contemporáneo del Siglo XIX. Pintura romántica. Inglés. Francés. Turner. Delacroix. Gericault. Historia. Paisaje. Constable. Paisajismo. Biografía. Obra. Estilo. Técnica

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Naturaleza, atmósfera y modernidad: un ejemplo en Turner

Técnicas Instrumentales de la Hª del Arte

EL MOVIMIENTO ROMÁNTICO

Con la caída de Napoleón y la consolidación de los regímenes políticos de la Restauración que intenta borrar de Europa cualquier vestigio de la revolución francesa, un movimiento cultural, el romanticismo, se convierte en bandera de las jóvenes generaciones que aspiran a encarnar en la política, la literatura, la filosofía y en todas la artes los principios revolucionarios que en 1814 quedan momentáneamente soterrados.

El romanticismo es, antes que nada, un grito de libertad. Individualismo, conversión de la intimidad en tema, representación subjetiva del paisaje, exaltación del pueblo son algunos de principios medulares de la nueva sensibilidad.

El romanticismo se difunde con el ímpetu de una revolución; el ansia de libertad impregna las polonesas de Chopin, los cuadros de Delacroix y los versos de Byron.

No se impuso sin resistencias esta explosión de libertad en el mundo artístico. En 1819 las obras de los románticos son consideradas como de mal gusto por los partidarios de la pintura neoclásica. Los prebostes del arte oficial , que consideraban que la misión del artista se reducía a la producción de armonías formales, no podían entender a un pintor como Delacroix que consideraba el arte como una vivencia poética.

Nos encontramos con un nuevo tipo humano que implica una relación arte-sociedad diferente. El artista deja de ser un doméstico del poder y esto favorece su esfuerzo para emanciparse de las directrices académicas. La pintura romántica rechaza las convenciones y , saltando sobre ellas, enlaza con los valores de la pintura barroca. Podemos destacar como signos característicos:

1.- La recuperación de la potencia sugestiva del color en detrimento del dibujo neoclásico; así se liberan las formas de los límites excesivamente definidos y se divorcia el arte pictórico del escultórico. Goya , que ha demostrado que un pintor no puede nunca desertar del color, se convierte en paradigma técnico.

2.- Con el cromatismo resucitan las luces vibrantes que refuerzan a las manchas en su tarea destructora de las formas escultóricas.

3.- Las composiciones dinámicas , cuyas líneas directrices están marcadas por las posiciones convulsas y los gestos dramáticos , contrastan con las formas quietas, verticales o sentadas, del neoclasicismo.

4.- El culto al paisaje no es sólo una inclinación sino también un recurso para desplegar colores luminosos y para encuadrar entre nubes eléctricas y oleajes furiosos los grupos humanos, con lo cual los objetos pierden su aspecto convencional para traducir , más allá de la dimensión visual, los estados de ánimo.

5.- Los temas de las revoluciones políticas o los desastres que señalan un enfrentamiento fatalista con la naturaleza definen la postura de los pintores, al lado de los escritores, políticos y filósofos en la edificación de un nuevo mundo.

El romanticismo podrá el sentimiento como punto de arranque de toda creación artística. La misma filosofía pregonaba la supremacía de la sensibilidad sobre el raciocinio, ya que las ideas no nacen con el sujeto, sino que se adquieren con la sensorialidad.

El mundo antiguo comienza a pasar a segundo plano y la edad media a ocupar su puesto. Junto a ella se convierte el próximo oriente en tema preferido de los pintores franceses. Este interés por oriente se ve favorecido por la nueva empresa nacional francesa de la conquista de Argelia, y la rica policromía del pueblo árabe se convierte en el mejor antídoto contra el pobre colorido neoclásico.

Théodore Gericault (1791-1824)

Rompe con energía - que concreta magistralmente en las imágenes que pinta de caballos- contra las barreras academicistas del neoclasicismo; inspirando en la vida, que identifica con situaciones de gran tensión anímica o esfuerzo físico.

'Romanticismo'

Inspirándose en un hecho real -el naufragio de un buque- pinta “la balsa del Medusa” donde con un cierto clasicismo aún, confía a las actitudes corporales y a la expresión de los rostros -no al color- la revelación del estado anímico. Pero la expresividad de éstos, el dramatismo de una situación semejante, la falta de referencias temporales son absolutamente románticos.

La escena representa un puñado de supervivientes que se alzan en pirámide humana para hacer señales a un barco que aparece en lontananza.

La línea visual del contemplador se encuentra en la parte baja del cuadro , de manera que aquel se ve enfrentado con una mezcolanza de cadáveres y con el dolor del viejo ante el cuerpo del hijo muerto. Este recurso compromete al espectador en el enfrentamiento directo con la muerte.

Su dibujo triangular, la pirámide la composición, formada por los cuerpos dolientes , tiene una base inestable , y la figura culminante es la del esclavo negro que aparece de espaldas a nosotros. Las figuras marchan a la deriva, sacudidas por golpes de viento y del mar en una metáfora de las trágicas condiciones de vida del hombre moderno.

Eugène Delacroix

Para Delacroix la historia no es ejemplo ni guía del hacer humano, es un drama que comenzó con la humanidad y perdura en el presente. La historia contemporánea es la lucha política por la libertad.

La ideología política de Delacroix , y en general la de todos los románticos, consiste en el combate contra la restauración de los privilegios feudales, sintetizada en los ideales de la revolución de 1830, pero es contrarrevolucionario en 1848 cuando la clase obrera se levanta contra la burguesía capitalista que la explota. Como todos los románticos se declara anti-burgués, pero de hecho arremete sólo contra la pequeña burguesía por su cortedad de miras, su mediocre cultura, su mal gusto y su amor por la vida reposada; entretanto asiste a los salones y goza de los favores de las altas finanzas burguesas.

Técnicamente la pintura de Delacroix se caracteriza por:

- Una factura ágil y suelta, donde prima el color sobre el dibujo.

- El movimiento de la composición . Esta es una de las conquistas más felices del arte romántico y en el que traduce la pasión todas las emociones.

- El espíritu de su tiempo manifestado en el propio tema del cuadro.

- El color es sobre todo un ropaje de la forma, lo maneja con imaginación, alejándose de la naturaleza. La pasión se impone a la técnica. Llega a concebir armonías polícromas de un efecto desconocido. Sus teorías se basan una reflexiva actitud sobre los colores. Odia el gris , como enemigo de la pintura, ya que para él este arte ninguna relación ha de guardar con la escultura, cuyo bulto se procura acentuando los contrastes de blanco y negro. Ama el color puro, prefiriendo las tonalidades fuertes.

- La influencia de los paisajistas ingleses a partir de su viaje a Londres se percibe en la poética valoración de sus fondos delicados y llenos de matices.

“La libertad guiando al Pueblo” es la más representativa de las obras del artista, pese a su origen no literario -si poético- del tema. La Libertad, encarnada en una muchacha que enarbola la bandera tricolor y se toca con un gorro frigio, conduce a una muchedumbre situada en segundo plano - en el que aparecen descamisados junto a caballeros distinguidamente vestidos- , y avanza decididamente por entre los cadáveres de algunos militares que yacen en primer plano, a los que reemplazará en la defensa dela patria. Al fondo entre densas humaredas se vislumbras los edificios de París. La Libertad vuelve la cabeza en un gesto de arenga mientras su mirada parece fijarse en Delacroix, que se adelanta respecto al resto del tropel. Nos encontramos con la energía vital de unos personajes frente a la masa inerte de los que han muerto. La composición se centra en Delacroix , que con su impulso y el de la libertad, parecen empujar la escena entera hacia el espectador. La perspectiva escenográfica acentúa este efecto. El movimiento domina la pintura dejando que el sentimiento prevaleciera sobre la razón.

ROMANTICISMO INGLÉS

En Gran Bretaña el origen del Romanticismo es un tanto difuso, el estilo nacional es un problema para los autores, que no encuentran precedentes propios sino que han de remitirse a corrientes estilísticas continentales. El hecho de que autores como Gainsborough y Lawrence combinen temas eternos del arte inglés, el retrato y el paisaje, permite al fin la introducción de lo británico. Es, pues, a través de estos géneros como se introduce el Romanticismo; aunque mantienen dependencias de otros países, como en este caso el Romanticismo alemán, estrechamente ligado al inglés.

El Romanticismo en Gran Bretaña se hizo acompañar de una revolución filosófica y literaria. El alemán Kant, Marx más tarde o el movimiento neo-medievalista literario, abanderado por el poeta Wordsworth, son los pilares culturales de la expresión artística. En todos ellos, el valor del individuo es el que prima. Esto conduce indirectamente a revalorizar todo el arte de loa estilos anteriores, puesto que ya no se depende de las normas establecidas para el período vigente -como ocurría en el Neoclasicismo- sino que lo importante es el efecto que una obra de arte ejerce sobre la sensibilidad del sujeto, que varía de uno a otro.

El valor del pensamiento subjetivista responde también a la crisis de valores religiosos -cristianismo- y racional -Ilustración -; ahora el individuo busca los valores en su propio interior.

En el arte, el peso de este posicionamiento es tremendo, puesto que cualquier objeto o tema es digno de reflexión artística, siempre que el sujeto o el pintor sientan aludida su sensibilidad. El mejor ejemplo esta en los primeros cuadros románticos, realizados a finales del siglo XVIII: frente al paisaje de corriente cientifista que pretende documentar la Naturaleza a manera de catálogo, el nuevo paisaje trasluce los sentimientos del espectador o de su autor.

El paisaje ahora puede ser dramático, sereno, noble o sublime. Los elementos que protagonizan el paisaje ya no son mitologías, narraciones, bíblicas o gestas heroicas, sino el propio paisaje: la luz y el color conforman la atmósfera, cuya presencia inunda los lienzos. La vaporosidad y la libertad de ejecución se ve reforzada gracias a la técnica de la acuarela, como fue el caso de Turner. El tratamiento del paisaje es muy literario y sometido a la visión personal, por lo que es frecuente que un autor realice series del mismo paisaje visto desde diversos enfoques, en diversas estaciones, etc. Esto lo consigue con maestría Constable: pone más Naturaleza que referencias reales.

Una rama muy particular del Romanticismo inglés la constituyen los llamados Visionarios; éstos, que ni siquiera pueden denominarse como escuela, fueron tres: el poeta William Blake, el suizo Füssli y el escultor Flaxman. Sus obras suelen ser grabados que ilustran sus propias obras. Predomina en ellos el dibujo, muy lineal y con anatomías, ropajes y peinados en el estilo de las esculturas griegas. Pero sus escenas son místicas, en busca de una nueva religión cristiana que responda al vacío creado en el hombre de la industrialización. Sus figuras son pesadillas, sueños, traducciones monstruosas de las fobias del hombre moderno que no tienen concordancia hasta la llegada del surrealismo. También la pintura de los visionarios conduce en su desarrollo hacia el Simbolismo, paralelo a las tendencias realistas de fines del XIX.

La culminación del Romanticismo tuvo lugar en una asociación tardía, de 1.848, entre varios pintores con inquietudes religiosas, ya en el período victoriano: la Hermandad de los Prerrafaelitas, con William Dyce, Maddox Brown, Rossetti, Millais, Hunt... Se valen de su lenguaje para realizar obras cargadas de símbolos morales y religiosos, que ningún profano podía llegar a entender. Su sentimentalismo exaltado les llevó a caer en el morbo y el puritanismo. Estuvieron muy influidos en su estilo por los pintores nazarenos del Romanticismo alemán; sus fuentes de inspiración fueron la Biblia, Shakespeare y el Medievo. Realizan lienzos religiosos vistos en primer plano, protagonizado a la figura. Continuaron pintando hasta la muerte de la reina Victoria de Kent, pero la sociedad a la que pretendían iluminar, les rechazó.

LA PINTURA DEL PAISAJE EN INGLATERRA.

El género paisajista tenía buena tradición en Inglaterra y alcanza su apogeo con:

John Constable (1776-1837)

Nacido en un ambiente campesino conservará toda su vida el apego a la naturaleza en su realidad rehuyendo todo dramatismo efectista, adentrándose en el estudio profundo de la luz y de los cielos en paisajes nada grandiosos. Los tonos, los juegos de luces y sombras de la visión de un momento los plasma , como una impresión, en pequeños bocetos para luego elaborar en el estudio la versión definitiva, mas estilizada y acabada pero también menos enérgica.

En sus últimas pinturas como “la catedral de Salisbury” las mancas de color anulan el dibujo, en una tensión que si tiene mucho de romántico aunque no hace perder del todo a su pintura el trasfondo realista y sereno.

INTRODUCCIÓN

Las innovaciones de este pintor británico, ligado al romanticismo, tienen un carácter genial y revolucionario por la reivindicación de este genero y su proyección mas allá de Impresionismo. Es heredero de toda la tradición paisajista occidental (fondos venecianos, paisaje clásico francés, Rembrandt...), lo que marca los comienzos de su producción.

Las pinturas de Turner recogen muchas veces argumentos históricos o bíblicos que ofrecen visiones espectaculares.

Pero hay varios elementos en sus obras que inducen a pensar que sus preocupaciones van mucho mas allá del contenido temático: se aprecia una transmutación destructiva de las cosas que lleva a la pintura al borde de su disolución, pues Turner desintegra las formas en una especie de polvo matérico luminoso y etéreo.

Un nuevo modo de sentir y razonar estaba cambiando el rumbo en la época de Turner. Eran los inicios de la modernidad que vivimos hoy.

Las personas comenzaban a aprender como vivir con libertad, olvidando los modelos racionales y únicos de conducta. Cada uno debía juzgar el mundo que le rodeaba con su criterio individual, y en el caso de los pintores, los escritores, los músicos... reflejar sus propias ideas y sentimientos en sus producciones artísticas. La posibilidad de elegir una trayectoria vital en libertad es la gran aportación del momento.

Se puede afirmar que todo el trabajo de Turner estuvo dirigido a trasladar el espíritu de su época al campo de las artes plásticas. Esta nueva forma de sentir se llama Romanticismo.

El hombre romántico mira la naturaleza con una libertad hasta entonces desconocida y se siente pequeño. La inmensidad del mar, el cielo o las montañas le hacen ser profundamente consciente de su diminuto tamaño.

Este hecho provoca muchas sensaciones: nostalgia, miedo, vacío, fuerza, pasiones... todas ellas salen directamente de la voluntad de sentir en libertad y hacen posible lo sublime: “todo objeto o sentimiento elevado a su máxima expresión y potencia es sublime.”

Muchos románticos pensaban que las manifestaciones artísticas eran la mejor forma de expresar lo sublime, porque solo el hombre es capaz de sublimar las cosas y el arte es lo más puro que puede producir el ser humano.

El arte llega a ser para Turner una forma de reencuentro del hombre con la naturaleza. Pintando, plasmando sus sentimientos sobre un paisaje, lo hacia mas autentico, mas suyo, lo sublimaba. Los paisajes románticos son representaciones de la naturaleza sublimada. La presencia del mar, como metáfora de la inmensidad de la naturaleza, es recurrente en la obra de Turner.

Las imágenes de la naturaleza de Turner casi nunca son placidas y tranquilas. Y cuando lo son, se pueden interpretar como testimonio de un desastre inmediatamente anterior o como la tensión de algo que puede pasar. Hasta unas olas rompiendo en la orilla o unas nubes de lluvia sobre la playa son para él voz de alarma: el poder destructor de la naturaleza frente al hombre.

Para Turner, la naturaleza sublimada solo podía ser representada desde una nueva forma de pintar y en concreto desde un nuevo y revolucionario tratamiento de la luz y el color. Por ello, tuvo la habilidad de unir dos tradiciones pictóricas del Renacimiento que para algunos son casi opuestas: “la escuela de la luz y de la sombra” con “la escuela del color”.

Así con la fusión de los más brillantes colores y las técnicas del sfumato y del claroscuro (trabajo con la luz y la sombra) Turner consigue expresar con toda fidelidad ese nuevo sentir romántico que nos imanta en sus obras.

Desarrolla esta técnica fundamentalmente con la acuarela, que llego con él a la cota mas alta de su perfección.

BIOGRAFÍA

Joseph Mallord William Turner nació el 23 de abril de 1.775 en Londres. Su padre era barbero y fabricante de pelucas mientras que su madre se dedicaba a las labores del hogar. Mary, la madre, sufría frecuentes crisis nerviosas y se dice que el pintor heredó su carácter melancólico. A los once años William se trasladó a vivir a casa de su tío en Middlessex, abandonando el barrio donde había transcurrido su infancia. Empezó en estos momentos a acudir a la escuela y a colorear grabados. En 1.788 regresa a Londres y empieza a trabajar para un arquitecto especialista en acuarelas; su preocupación por el modelo real y la observación serán las líneas maestras de esta fase de aprendizaje, además de aprender las reglas de perspectiva.

En esta etapa realiza varios viajes por tierras inglesas, obteniendo interesantes estudios que posteriormente le servirán para sus obras definitivas ya que Turner solía tomar las notas para sus cuadros mucho antes de realizarlos, incorporando a la obra definitiva la impresión que ha reconstruido la memoria. En 1.790 ingresa en la prestigiosa Royal Academy School. Al año siguiente obtiene el premio de dibujo “Greater Silver Pallet” de la Royal Society of Arts de Londres gracias a un paisaje lo que le llevó a decantarse definitivamente por esta temática. Dos años después conocería al doctor Thomas Monro, médico psiquiatra y gran amante del arte quien le ocupará en la copia de los dibujos que tenía en su colección. En la ejecución de este trabajo conoció a Thomas Girtin. Girtin dibujaba los contornos y Turner los coloreaba con acuarelas.

'Romanticismo'

J.M.W.Turner/T. Girtin

Barco en la orilla 1.795-96

A los 20 años Turner empieza a trabajar al óleo mientras recibía las primeras críticas por sus acuarelas. En estos momentos también llegan los primeros encargos; debe pintar vistas de campiña inglesa viéndose obligado a realizar continuos viajes para tomar bocetos y dibujos. Estos encargos de los nobles y aristócratas londinenses le van a permitir amasar una pequeña fortuna. Sus fuentes de inspiración estarán en la pintura de Rembrandt -de quien captará los contrastes luz y sombra- , Poussin ,Claudio de Lorena y Dughet, pintores de los que obtendrá la sobriedad clásica que podemos contemplar en sus trabajos definitivos. En 1.798 Turner visita el norte de Gales para conocer mejor donde se inspiraba el pintor Richard Wilson. Por estos años finales del siglo XVIII, los cuadros de William Turner son bastante oscuros, interesándose por el dramatismo y lo importante de los temas.

Los importantes encargos que recibe motivarán el traslado a un nuevo estudio. A partir de 1.800 conoce a Sarah Danby, joven viuda que será durante años la compañera del pintor, naciendo de esta unión dos hijas: Evelina y Giorgiana. En 1.799 es designado miembro asociado de la Royal Academy.

En 1.802 Turner viaja a Suiza pasando el otoño en París. En la capital francesa conocerá personalmente a Jacques.Louis David y visitará el Louvre donde tuvo la oportunidad de copiar a Tiziano, Rafael, Rubens y Rembrandt. El color como medio de expresión será su objetivo más inmediato en numerosos bocetos que utilizará en obras posteriores. Este mismo año de 1.802 es elegido miembro de pleno derecho de la Royal Academy, en cuanto tuvo la edad requerida para serlo, aunque ya llevaba vinculado a la institución bastante tiempo. Desde entonces expone regularmente en esta situación. Cinco años después del viaje a Francia publicará el primer volumen de “Liber Studiorum” colección de grabados realizados a sugerencia de un amigo como imitación del “Liber Veritatis” que había elaborado Claudio de Lorena en el siglo XVII. Era ésta una manera de homenajear al maestro del Barroco francés al tiempo que difundía su propia producción y su fama.

En 1.804 abre su propia galería en Queen Anne Street donde expondrá durante la década siguiente algunas de sus obras más experimentales. En estos momentos los críticos empiezan a achacarle cierta indefinición en los contornos, la utilización poco apropiada del color y la infidelidad a la naturaleza. Incluso su cuadro “Salto del Rin en Schaffhausen” fue acusado de parecer “haber sido producido por arena y yeso”. En 1.806 exhibe dos pinturas al óleo en la primera exposición de la British Institution, entidad rival de la Royal Academy.

Desde 1.807 Turner se interesa especialmente por el color y por el empleo de fondos blancos para los cielos y el agua, otorgando así mayor luminosidad a lo tonos claros. Algunas obras de las realizadas en estos momentos están tomadas directamente al óleo del natural, algo bastante extraño en Turner que prefería el lápiz o la acuarela para los apuntes, observándose aquí una clara influencia de John Constable. Turner realizará una serie de vistas de casas de campo propiedad de nobles londinenses con las que afirmaba su estatus social y conseguía una rápida fama al ponerlas de moda entre las clases aristocráticas.

Esta fama vendrá acompañada de su contratación como profesor de perspectiva por parte de la Royal Academy entre los años 1.811 y 1.828. precisamente el interés por la perspectiva será una de las características que definen sus trabajos. En 1.811 le encargan su primer gran proyecto gráfico: “Picturesque Views on the Southern coast of England” una serie de ocho vistas de la costa sur del país. El propio Turner supervisó muy de cerca el proceso de grabado para lograr la mejor traducción de las acuarelas en color al blanco y negro.

En 1.879 realiza su primer viaje a Italia ya que se le encargarán algunas acuarelas para ilustrar un libro. Pasó por Turín, Milán, Roma y Nápoles, dedicándose a copiar obras de algunos maestros clásicos, especialmente Tintoretto. En Roma fue nombrado miembro de la Academia de San Lucas. Gracias a los pintores extranjeros residentes en la Ciudad Eterna, Turner se puso en contacto con los maestros del Quattrocento italiano: Mantegna, Masaccio, Botticelli, Piero...

En los años siguientes expondrá muy poco en la Royal Academy pero sus trabajos se podían admirar en los locales dispuestos al efecto por sus protectores y en la galería abierta por el propio Turner junto a su casa. Cada uno de los trabajos expuestos iba acompañado de un poema, bien suyos o de sus poetas favoritos, uniendo de esta manera poesía y pintura.

En estas fechas su relación con Sarah Danby se enfrió considerablemente, estrechando su contacto con la sobrina de ésta, Hannah, relación que durará hasta la muerte del artista. Turner se convierte en la década de 1.820 en el pintor preferido del gran público, de la aristocracia e incluso de la realeza. Sus paisajes son admirados por todos. El maestro se interesa en estos momentos especialmente por los efectos atmosféricos, la luz y el color, llegando a decir algún crítico de él que “hay un pintor que tiene la manía de pintar atmósferas”.

En 1.824-26 empieza a trabajar en los doce grabados a la “manera negra” que se conocen como el “Little Liber”. Sigue ocupado con proyectos gráficos, entre ellos las 25 acuarelas de marinas tituladas “The Ports of England” serie que no se publicará hasta 1.756 después de su muerte, con el nombre “The Harbours of England”.

En 1.826 comienza a ilustrar libros de escritores coetáneos, entre ellos Walter Scott, Samuel Rogers, Lord Byron y Thomas Campell.

La estancia en Italia se va a repetir en 1.828, pasando esta vez por París, Avignon, Florencia y Roma. Pintó asiduamente e incluso organizó una pequeña exposición en la Ciudad Papal cosechando un gran éxito de público, aunque no de la crítica. En febrero de 1.829 Turner está de nuevo en Londres para realizar el Ulises, obra en la que emplea colores claros y luminosos gracias al estudio de las obras italianas del Renacimiento: Leonardo, Rafael, Miguel Ángel, Correggio, ...

Durante los años 1.827-38 se publican 96 planchas según la serie de acuarelas topográficas sobre el paisaje británico: “The Picturesque Views in England and Wales” muchas de cuyas acuarelas serán adquiridas por el marchante de Turner, Thomas Griffith.

En 1.829 fallecía el padre del artista. A lo largo de 1.831 Turner va a viajar por Escocia para contactar con su bien amigo Walter Scott a quien el pintor iba a ilustrar un libro de poesía. Al año siguiente se trasladará a París donde conocerá a Delacroix. Durante el verano de 1.833 regresará a Venecia, una de las ciudades que le cautivará, realizando desde este momento un elevado número de escenas protagonizadas por la Ciudad de los Canales. En 1.840 visitará por cuarta y última vez Venecia, sintiéndose atraído por atmósferas.

Al regresar a Londres, Turner se pone en contacto con uno de sus más férreos defensores, John Ruskin, joven teórico de la Historia de Arte que incluirá a Turner en su obra “Modern Painters”. Durante 1.844 Turner presentaba en la Royal Academy su obra más famosa: “Lluvia, vapor y velocidad”, trabajo con el que recogía todas sus investigaciones respecto a la atmósfera, la luz y el color. A partir de 1.845 abandona su contacto con la naturaleza por lo que será duramente criticado, siendo sus cuadros cada vez más caóticos llegando incluso a clavar un clavo en el marco para que se supiese cuál era la parte de arriba al enviarlos a sus exposiciones.

Este mismo año es nombrado presidente en funciones de la Royal Academy y realiza su último viaje al extranjero a la costa francesa. En 1.848 por primera vez desde 1.824 deja de exponer en la Royal Academy debido a su delicada salud. Compró una casa en Chelsea en la que vivió una larga temporada con Sophia Boot, haciéndose pasar por almirante retirado.

En 1.850 expuso por última vez en la Royal Academy. Enfermó en octubre de 1.851 falleciendo el 19 de diciembre de ese año en su casa de Chelsea a la edad de 76 años donde es sepultado en la cripta de la catedral de San Pablo.

En su testamento, legaba a la nación inglesa sus cuadros finalizados, con la condición de que se construyese un museo Turner para albergar esta colección, en el plazo de diez años tras su fallecimiento. De lo contrario, los cuadros deberían ser vendidos en su totalidad.

No se construyó el museo ni se vendieron los cuadros tras más de un siglo de indecisiones, el legado Turner -constituido por lo que había en su estudio tras su muerte: 320 óleos y más de 19.000 acuarelas y esbozos- se ha recopilado en un edificio anexo a la Tate Gallery, la llamada Clore Gallery, que fue inaugurado por la reina Isabel II en 1.987.

'Romanticismo'

Joseph M.W.Turner

Londres 1775 - Chelsea 1851

LLUVIA, VAPOR Y VELOCIDAD.

La obra emblemática de Turner fue presentada en 1844 a la Royal Academy de Londres, consiguiendo una excelente impresión entre el público londinense. Una descripción del cuadro apareció en la prensa de la capital y un crítico invitó a visitar la obra antes de que el tren se saliera del lienzo.

A medida que pasan los años, en la obra de Turner van desapareciendo los motivos. Así aquí es difícil percibir el motivo real, con una composición helicoidal que parte de una locomotora en movimiento, mostrándose envuelta en una masa de vapor y lluvia. Las masas se disuelven, creando una sensación de confusión.

Se trata de un óleo sobre lienzo (122 x 91 cm), aunque Turner no era dado a esta técnica en sus últimos años se verá influenciado por John Constable quien tomaba los objetos del natural directamente en óleo. Actualmente se encuentra en la National Gallery de Londres.

En esta imagen turbulenta Turner libera el color y da un paso frente a la representación de lo sublime: las fuerzas desencadenadas de la naturaleza y la potencia de los tiempos modernos.

El motivo principal, el tren, se precipita en frenética carrera hacia nosotros. La locomotora surge de entre la neblinosa luz de después de una tormenta que diluye y consume todas las cosas.

Esta luz surge de la utilización de los colores primarios en un entramado de pinceladas sueltas que disuelven la materia pictórica. Estos colores que van desde el blanco más puro al marrón casi negro marcarán fuertes contrastes de luz.

Composición emblemática a través de la representación de la atmósfera del paisaje moderno, vemos en la obra como la modernidad lo va inundando todo observamos en un paisaje campestre como irrumpe la fuerza de la mecanización.

El espacio en profundidad se verá marcado por la fuerte diagonal del puente sobre el que avanza la locomotora, reforzado por el puente de la izquierda, se trata del acueducto Maidenhead y el puente de la calle Taylor.

Desde el título, se entiende que el valor figurativo de la pintura se esta perdiendo. Efectivamente, lo único consistente en el cuadro es el pequeño foco rojo de un tren que lucha contra los elementos. Las estructuras sólidas de los puentes y de la vía del tren se funden en el remolino de una lluvia violenta.

Como en muchos cuadros de Turner, lo esencial es capturar la impresión, la sublimidad de la naturaleza desencadenada.

CONCLUSIÓN

En un principio, seré sincera, el principal motivo que me acercó a Turner fue el acercarme a uno de los periodos que debía estudiar y de los que menos conocía, pero realmente pienso que no me equivoqué al elegir este periodo y en particular.

Turner me ha resultado un autor fascinante, lo que en un principio no me “decía” nada ha pasado ha influenciarme de manera fascinante, se acerca, además de al tipo de pintura que siempre me ha agradado, a lo que yo considero “padre de”, es ese tipo de personalidades que pasan inicialmente por el mundo sin pena ni gloria, pero que no solo llenan un periodo, sino que inundan una época, una cultura y se convierten en el desencadenante de un cambio de era y de mentalidad.

BIBLIOGRAFÍA

Libros:

Bockemühl, M: Turner. Ed. Taschen, Colonia. 2003

Bornay, E: Historia Universal del Arte: El siglo XIX Vol. VIII. Ed. Planeta, Barcelona. 1994.

Gatt, G: Turner. Ed. Toray, Barcelona. 1968.

Ginzburg, S: Turner. Ed. Anaya, Madrid. 1990.

Pioján, J: Historia General del Arte: Pintura Británica 1500- 1820. Summa Artis Vol. XXXIII. Ed. Espasa- Calpe, Madrid. 1996.

Rosenblum, R: El Arte del siglo XIX. Ed. Akal, Madrid. 1992.

Sureda, J: La época de las revoluciones. Summa pictórica Vol. IX. Ed. Planeta, Barcelona. 2000.

Audio visuales:

Colección Genios de la Pintura IV. Turner y Constable. CD-3. Ed. Dolmen. 2003.

Páginas Web:

www.artehistoria.com

www.epdlp.com

www.telecable.es

ÍNDICE

El movimiento romántico ............................................ pág. 2

Romanticismo inglés .................................................. pág. 5

La pintura de paisaje en Inglaterra ............................ pág. 7

Introducción ................................................................. pág. 9

Biografía ....................................................................... pág. 11

Lluvia, vapor y velocidad ............................................ pág. 15

Conclusión ................................................................... pág. 16

Bibliografía ................................................................... pág. 18

Wordsworth, William (1770-1850) Poeta inglés, perteneciente a la primera generación del Romanticismo inglés

Blake, William (1757-1827) Poeta, pintor y grabador inglés, creador de poesía acompañada de ilustraciones.

Füssli, Johann Heinrich (1741-1785), llamado en Gran Bretaña Henry Fuseli. Su obra pictórica se compone de grandes lienzos con temas sacados de la Biblia, de Shakespeare, de los Nibelungos, de Homero, etc.

Flaxman, John (1755-1826), escultor e ilustrador inglés, líder del movimiento neoclásico en Inglaterra

Alejandrina Victoria (1819-1901), reinó como Victoria I entre 1837-1901, fue hija del duque de Kent y de la princesa María Luisa de Sajonia-Coburgo

La Tate Gallery alberga la colección nacional de arte británico desde el siglo XVI hasta nuestros días, así como la colección nacional de arte del siglo XX. La Clore Gallery, es el ala dedicada exclusivamente a la obra de Turner.

Cruza el Támesis entre Traplow y Maidenhead. Se inició en 1837 y se finalizó dos años después.