ROMANTICISMO Y LIBERALISMO: -La insatisfacción romántica ante la realidad circundante puede llevar en dos direcciones: unos, vuelven sus ojos hacia el pasado; otros los ponen en un futuro distinto. De ahí, dos tipos de Romanticismo: -Hay un Romanticismo tradicional, fundado en el anhelo de restaurar los valores ideológicos, patrióticos y religiosos que habían querido aniquilar los racionalistas dieciochescos. Y así, exaltan el Cristianismo, el Trono y la Patria como valores supremos. Esa orientación cuenta con importantes representantes en Alemania (Schlegel, Novalis), Inglaterra (Walter Scott), Francia (Chateaubriand), y tb. en España (Duque de Rivas, Zorrilla, etc.). -Pero hay un Romanticismo Liberal (y hasta revolucionario). El liberalismo es un movimiento ideológico que ha irrumpido con mucha fuerza, y conduce la emoción romántica por otros derroteros. He aquí los principales rasgos de esta doctrina: --Individualismo o exaltación del libre desarrollo del individuo. El Estado sólo intervendrá como árbitro, para garantizar la libre competencia de intereses y evitar abusos. Pero no restringirá los derechos de iniciativa, propiedad y comercio (libre mercado). --Afirmación de los derechos humanos, que son sustancialmente los de libertad de conciencia, de expresión y de reunión. --Fe en el progreso técnico, q. se producirá inexorablemente como resultado de la libre competencia entre individuos y pueblos. --Limitación del poder del Estado: las leyes deben ser pocas (pq. siempre limitan la libertad), dictadas para ser respetadas, y establecidas por los propios ciudadanos (sufragio universal). Estas ideas se impregnaron en España de turbulencia apasionada, en pro o en contra. La lucha entre liberales y antiliberales recubre de discusiones -y sangre- el siglo. -El Romanticismo liberal está representado por el inglés Lord Byron, los franceses Víctor Hugo, Alejandro Dumas, Alfred de Vigny, etc. En España, sus principales figuras fueron Larra y Espronceda.
EL ALMA ROMÁNTICA. LOS GRANDES TEMAS. El Romanticismo tradicional y el liberal fueron, en muchos aspectos, antagónicos. Pero comparten caracteres comunes, como éstos: --Sentimiento de no plenitud. Rasgo central del hombre romántico es, como hemos dicho, su insatisfacción vital. La vida -fugaz e inconsistente- no responde a sus anhelos. La angustia ante lo incompleto de la existencia humana va acompañada a menudo de la obsesión por la muerte. --Subjetivismo. En las obras hay una exaltación del "yo", con sus ansias infinitas, que chocan con los límites que les impone la realidad. Esos anhelos son de amor, pero tb. de justicia social, y, en suma, de felicidad. Pero, frente a ello, aparece a menudo el sentimiento de soledad o de frustración. --Fuga del mundo circundante. Esa frustración, y ese desacuerdo con el mundo, pueden conducir a una evasión de la realidad, ya sea refugiándose con la imaginación en mundos exóticos -orientales, frecuentemente-, ya sea evocando un pasado brillante -medieval, sobre todo-. (Los neoclásicos habían preferido, como edad perfecta, la Antigüedad grecorromana.) Forma extrema de evasión sería el suicidio (conforme al citado ejemplo de Werther, q. Larra adoptó). --La Naturaleza. Frente al desinterés de los neoclásicos por el paisaje, éste es asociado por los románticos a sus estados de ánimo (o a los de sus personajes). Y, según sea éste, la Naturaleza se muestra melancólica, triste, tétrica, turbulenta... --Nacionalismo. En oposición al internacionalismo dieciochesco, se exalta ahora lo peculiar de cada país, de cada territorio. Fruto de ello serán el costumbrismo, y la preferencia por los temas legendarios e históricos de cada país. Además, se desea conferir rango literario a las lenguas vernáculas (aparición de regionalismos y nacionalismos).
LA ESTÉTICA. CONTRA LAS NORMAS. Los románticos se oponen a toda norma estética, en nombre de la libertad creadora del artista, no sólo para dar libre curso a sus sentimientos, sino tb. para escoger las formas de expresión sin traba ninguna. Así, frente a las normas q. el Neoclasicismo había establecido, el Romanticismo se caracterizará, en el terreno estético, por estos rasgos: --En el teatro, se rechaza la regla de las tres unidades, y se mezclan lo trágico y lo cómico; es decir, se vuelve a lo q había definido nuestro teatro barroco. --Mezclan igualmente verso y prosa en muchas obras. --En la poesía, se practica frecuentemente la polimetría, es decir, la variación de metros y estrofas. --En general, deja de interesar ahora la armonía, el equilibrio, el orden, la perfección de las formas: se buscará más bien su dinamismo, su intensidad expresiva y su fuerza sentimental. --En fin, frente al imperio de la Razón, se dará entrada a lo irracional, a lo misterioso. ESPAÑA, PAÍS ROMÁNTICO. Antes aun de q el Rom. se implantara en nuestro país, muchos románticos europeos habían descubierto q España era un país romántico. Y ello pq: -Nuestra literatura barroca había conculcado las reglas. Y así, por ej, se proclama ahora el romanticismo de Calderón. -Don Quij es considerado tb un héroe romántico, pues lucha por un ideal en un mundo hostil. -El Romancero aporta el testimonio de una Edad Media heroica y caballeresca. -Los paisajes agrestes de España, las ruinas de templos y monasterios atraen a escritores, pintores y grabadores, como estímulos para su imaginación.
Así, la influencia de lo español en la génesis europea del Rom fue decisiva: nuestra literatura y nuestra realidad ofrecían ejemplos de los ideales de las nuevas generaciones.
LÍRICOS ROMÁNTICOS. --Espronceda. --Bécquer. --Rosalía de Castro. (estos dos últimos escribieron ya en plena época realista). Otros q destacaron: Juan Arolas, Nicomedes Pastro Díaz, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Carolina Coronado, etc. EL TEATRO. Moratín y los neoclásicos habían tenido un éxito muy limitado. A comienzos del siglo XIX, el público seguía prefiriendo las viejas comedias desarregladas del Siglo de Oro. De ahí q el tb desarreglado y rebelde teatro romántico triunfara pronto y alcanzara grandes éxitos entre 1834 (La conjuración de Venecia) y 1844 (Don Juan Tenorio). El teatro rom presenta los siguientes caracteres: --Temas legendarios, caballerescos, aventureros o de historia nacional, siempre dramáticos. --Protagonista marcado por un destino extraño, singular y misterioso, q hace alardes de gallardía y de cinismo. --Abundancia de escenas nocturnas y sepulcrales, desafíos y suicidios. --Rechazo de las tres unidades: se entremezclan diversas acciones y éstas se producen en lugares y tiempos distintos. --Mezcla de lo trágico y lo cómico. --División del drama en 5 actos, y empleando versos de diversas medidas, combinados, en ocasiones, con la prosa. --Aspira sólo a conmover, no a adoctrinar.