Romanticismo artístico

Arte. Movimiento artístico del siglo XIX. Pintura. Théodore Géricault. La balsa de la medusa

  • Enviado por: Ximena Arriagada
  • Idioma: castellano
  • País: España España
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Introducción

Hace doscientos años, un grupo de rebeldes artistas se rebeló contra la entonces predominante tradición clásica. Retomaron el uso del color y el movimiento como expresiones vitales, y se volvieron hacia la naturaleza, situando sus escenas en tiempos y lugares remotos. Estos fueron los principales nexos de una tendencia que nunca llegó a ser un movimiento artístico como tal, sino el reflejo de las ideas filosóficas y literarias de su tiempo.

La tendencia hacia lo clásico y lo romántico han existido a lo largo de toda la historia del arte, llegando en ocasiones a coexistir. Pero a mediados del siglo XVIII se produjo una brusca división. Según algunos Teóricos, el objetivo del arte neoclásico era recuperar ¨ la noble sencillez y la apacible grandeza ¨que había presidido la antigüedad clásica. Frente a esto, los románticos buscaban suscitar emociones a través del dominio del sentimiento por sobre la razón, la libertad fue considerada el valor sagrado del siglo.

La palabra 'romántica' se asoció con escenarios salvajes, perspectivas sublimes, ruinas y una tendencia que se manifiesta en un énfasis creciente por la ascética de lo sublime como oposición a la belleza. Se identificó la belleza con la delicadeza y la armonía, y lo sublime con la inmensidad, la oscuridad y la capacidad para inspirar terror. También durante el siglo XVIII, los sentimientos comienzan a ser más importantes que la razón. La imaginación se comenzó a reflejar las artes en visionarias ilustraciones, los cuadros y los sombríos grabados de monstruos y demonios realizados por el pintores de la época.

El romanticismo nació como una reacción frente al racionalismo imperante en Europa. Dominó todas las áreas del pensamiento y de la creación artística, expandiéndose por toda Europa. Los artistas buscaron huir de la realidad, se rebelaron contra lo establecido y dieron rienda suelta a sus fantasías y emociones. Floreció lo subjetivo, lo irracional y lo imaginativo. El romanticismo volcó su mirada hacia la época medieval, en la cual buscó su inspiración.

Se desarrolló plenamente en la primera mitad del siglo XIX. Inspirado en filosofías trascendentales, fue estimulado por los acontecimientos políticos, como revoluciones liberales, y las nefastas consecuencias sociales de la revolución Industrial.

La pintura fue el arte romántico por excelencia, pese a no presentar unas características estilísticas comunes, sí se dieron unos puntos principales de unión, tales como el redescubrimiento del color como insimbolismo, y la preferencia para temas como el paisaje, el costumbrismo, el próximo oriente y los paisajes mediterráneos. Giró en torno a la expresión del sentimiento. Ya no interesan al pintor los temas religiosos, escenas galantes, ni retratos aristocráticos. La grandeza pasiones y tragedias, la muerte, la peste, la enfermedad, la guerra y la locura pasaron a ser temas más ocurrentes. Dieron más importancia al color que al dibujo y se fascinaron con el paisaje, especialmente con su aspecto misterioso y salvaje. En el retrato romántico se plasmaron las profundidades del alma, advirtiéndose en los rostros la tristeza, la nostalgia y melancolía.

Es en Francia donde se produce la génesis de la pintura romántica, donde merece mención especial Théodore Géricault (1791-1824) quien había sido formado en esta época heroica. En sus cuadros trató de dar a conocer el mundo moderno sirviéndose de la monumentalidad clásica; así pintó en 1891 su obra maestra La balsa de la medusa, que a modo de crónica contemporánea narra las consecuencias de un naufragio. La atrevida composición de presentaba la realidad de forma desagradable, por lo que no tuvo una buena acogida.

Hacia finales del siglo XIX, la pintura romántica comenzó a cobrar la intensidad de un movimiento original. Entre los ejemplos más relevantes de este período se hallan los paisajes serenos y atmosféricos de la Escuela de Barbizon. En Inglaterra, después de 1850, los prerrafaelistas revivieron la visión medievalizante de los nazarenos alemanes.

La influencia del romanticismo ha perdurado en obras posteriores. Se puede trazar una línea de continuidad que parte desde Constable a través de la escuela de Barbizon hasta el impresionismo, aunque el más directo descendiente del romanticismo fue el movimiento simbolista, que por diferentes vías intensificó o refinó las características del movimiento romántico como la subjetividad, la imaginación y la extraña fantasía onírica. En el siglo XX el expresionismo y el surrealismo llevaron estas tendencias incluso más lejos. Sin embargo, en cierto sentido, puede decirse que todo el arte moderno deriva del romanticismo ya que el concepto de libertad artística, originalidad y la autoexpresión en el arte fueron los estandartes de los románticos en oposición a los principios tradicionales.

Biografía

G

éricault, Théodore (1791-1824). Pintor francés muy influyente en su época, iniciador del movimiento romántico.

Nació en Ruen (Francia) y a los 17 se trasladó a París para comenzar su formación artística. Primeramente recaló en el taller de Carle Vernet, fue su discípulo, donde se interesó por temas que posteriormente pintará, como es el de los caballos, pues considera que combinan una belleza ideal con una fuerza dramática extraordinaria. Posteriormente se traslada al taller de Guerin, donde se interesó por el estudio del color y la búsqueda de formas poco convencionales, las formas atrevidas (como la pintura de Rubens). Triunfó relativamente joven, en 1812, cuando se presentó a un concurso con Oficial de cazadores de la guardia imperial (Museo del Louvre, París). En la representación de esta obra elige un momento de gran tensión en la batalla, en que el caballo aparece encolerizado y el jinete intentando dominarlo (anticipo de la pintura romántica). El origen de esta composición hay que buscarlo en Rubens y en algunas pinturas flamencas. Lo novedoso es que, pese a que el prototipo, el modelo, no es realmente nuevo, es relativamente convencional, lo que cambia es el hecho de que el personaje que aparece representado es anónimo, no se sabe quién era ese oficial. Otro aspecto diferente es la forma de pintar, si Ingres y otros neoclásicos se preocupaban por el contorno, aquí se usa la paleta a base de unos trazos fluidos, amplios, que supone una auténtica novedad. Esto viene de las enseñanzas de Gros, que se había preocupado por el tratamiento del color. La obra es un reflejo de un momento intenso.

En 1816 va a Roma y al resto de Italia y se interesa por Miguel Angel, por lo que se detiene en Roma y Florencia. Descubre el carnaval romano que trata de reflejar en La carrera de caballos libres (Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, España), caballos que eran contenidos por unos muchachos fuertes, antes de comenzar una carrera sin jinetes y enfurecida. Este tema, esta fuerza contenida, es lo que interesó al pintor, el mostrar una acción violenta, un diseño atrevido y un dramatismo cromático de gran poder emotivo. De Miguel Angel adopta la representación del joven, de espaldas, musculoso, de gran fuerza física... Está en esa línea. Evocación del mundo romano con un cierto eco de Prud'hon, pero sin estilización, con una mayor fuerza, recogiendo el dramatismo de los caballos, con la sangre hirviendo en sus ojos... No es una representación teatral, como en el neoclásico, es una representación de espaldas, la colocación es diferente. También el tratamiento del color es novedoso, no es tan esencial el dibujo, son manchas de color.

Con La balsa de la medusa, en 1816, inaugura el movimiento romántico en la pintura. Esta obra se expuso en el Salón de 1819, y al año siguiente, viajó a Londres, donde se exhibió en solitario. Gericault siguió a su obra en este viaje, y en Inglaterra tomó contacto con las mejores obras de la pintura inglesa de esa época, que eran poco académicas, y tenían tras de sí toda una tradición colorística.

Otro aspecto significativo de la obra de este pintor son sus retratos. Muchos de ellos fueron encargos de un psiquiatra, el Dr. Georget, que pensaba que había una estrecha relación entre los rasgos faciales de un individuo y su comportamiento, su forma de ser. Con objeto de tener un historial de todos los pacientes, le iba encargando retratos a este pintor.

Cuando murió estaba trabajando en una serie de retratos de enfermos mentales, lo cual pone de manifiesto el interés de los artistas románticos por los trastornos psíquicos y las neurosis. También realizó varias estatuillas en bronce, una excelente serie de litografías y cientos de dibujos y bocetos en color.

OBRA: La balsa de medusa

DE: Théodore, Géricault

La obra maestra de Géricault, La balsa de la Medusa (1818-1819), retrata a escala heroica el sufrimiento de la humanidad, un tema del que se hizo eco.