Románico. Gótico

Arte medieval. Arquitectura, escultura y pintura románica y gótica. Prerrománico

  • Enviado por: Sergio García
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 25 páginas
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Arte Románico y

Arte Gótico

Índice:

1.- Introducción.

2.- Arte Románico

  • Los estilos Prerrománicos

  • Arquitectura

  • Escultura

  • Pintura

  • Artes decorativas

  • 3.- Entre el Románico y el Gótico

    4.- Arte Gótico

  • Arquitectura

  • Escultura

  • Pintura

  • Artes decorativas

  • 5.- Bibliografía

    1.- I N T R O D U C C I Ó N:

    En este trabajo hablaremos del arte Románico y arte Gótico.

    El Románico es un conjunto de obras, predominantemente arquitectónicas, que se realizaron en Europa occidental desde aproximadamente el año 1000 d. C., hasta la aparición, en la segunda mitad del siglo XII, del estilo Gótico. El termino románico se aplicó también a la escultura, la pintura y las artes decorativas.

    Lo más importante del arte románico es la arquitectura porque en esta época se construyen muchas iglesias.

    El arte Gótico es un estilo artístico Europeo con unos límites cronológicos que oscilan aproximadamente el año 1140 y las últimas décadas del siglo XVI, según las áreas geográficas. Se aplicó en el campo de la arquitectura civil y religiosa, la escultura, las vidrieras, la pintura mural y sobre tabla, los manuscritos miniados y las diversas artes decorativas. El término gótico fue empleado por primera vez por los tratadistas del renacimiento, en sentido peyorativo, para referirse al arte de la edad media, al que ellos consideraban inferior al bárbaro (godo del termino ahí el termino gótico) comparado con el arte clásico. En el siglo XIX se produjo una revalorización de este periodo debido a movimientos historicistas y románticos. El gótico apareció a continuación del románico a lo largo de la baja edad media, y hoy día se considera unos de los momentos más importantes desde el punto de vista artístico en Europa.

    2.- A R T E R O M Á N I C O:

    El arte románico se puede calificar de funcional, en la medida en que, en arquitectura, a fin de evitar los incendios catastróficos, sustituyó las techumbres de madera por diferentes sistemas de bóvedas de piedra con sus contrafuertes adecuados, reforzó mediante la escultura los puntos vitales del edificio, estableció en las amplias iglesias objeto de peregrinación una circulación de “sentido único”, de los fieles por las naves laterales, sometió cada dispositivo del trazado y del mobiliario a las intenciones litúrgicas y respetó, finalmente, la belleza propia de cada material. No obstante, el arte románico es en primer lugar simbólico: el alzado de las naves es un medio de guiar el espíritu hacia lo divino, y no es una mera representación de la apariencia de las cosas la que motiva los grandes tímpanos esculpidos, sino más bien el propio surgimiento de lo sagrado.

    El románico heredó múltiples elementos de las civilizaciones con las que se halló en contacto y aquellas cuyos monumentos pudo conocer: aportaciones galorromanas del oriente cristiano, del Islam, de los pueblos bárbaros, de los monjes irlandeses etc...

    La alta edad media, más allá del renacimiento carolíngeo, preparó la eclosión, en torno al año mil, del primer arte románico, cuyas pequeñas iglesias, decoradas con “bandas lombardas”, se ven especialmente en las regiones montañosas, desde Cataluña a los Grisones.

    En el siglo XI el estilo románico alcanzó su plenitud. En los reinos cristianos de la península Ibérica, a la primera experiencia dada en Cataluña, se unió la importante corriente de los modelos franceses.

    El florecimiento de fines del siglo XI y de la primera mitad del siglo XII no es más que el desarrollo, con una notable amplificación de los programas iconográficos: esculpidos o pintados.

    Finalmente, no puede olvidarse la producción de la época románica en los campos de la miniatura, de las vidrieras, de los esmaltes, del bronce, del hierro forjado y de las tapicerías.

    2.a.- LOS ESTILOS PRERROMÁNICOS

    Después de la caída de Roma en el año 476, se desarrollan en las sociedades prefeudales más desarrolladas un conjunto de estilos artísticos y arquitectónicos que se conocen de forma genérica como “estilo de las invasiones bárbaras”. Estos estilos regionales se caracterizaron por el uso de formas zoomorfas y complejos motivos decorativos. El arte de Irlanda se denomina celta, el de Inglaterra sajón, el de Francia merovingio y el de España visigótico. Con el paso del tiempo, todas esas formas de arte local desarrollaron características regionales distintas y abandonaron el estilo clásico que Roma había impuesto en las provincias de su imperio.

    El arte que se desarrolló durante los siglos VIII y IX en Europa se denomina carolíngeo por el nombre latino de su emperador, Carlomagno quien quiso dar a sus territorios el esplendor del antiguo imperio romano dando lugar a un florecimiento de las artes clásicas y los estudios científicos denominado como renacimiento carolíngeo.

    Después de la muerte de Carlomagno el imperio se dividió. El estilo desarrollado durante los siglos IX y X, sobre todo en el Rin, se denominó otónico en honor a Otón I, descendiente imperial de Carlomagno.

    En el periodo final prerrománico los elementos estilísticos clásicos se fundieron con los bizantinos, y dependiendo de las regiones tuvieron otras influencias, como en España, donde durante los siglos IX y X y debido al nacimiento del reino asturiano y el establecimiento en zonas cristianas de mozárabes, tuvo lugar un conjunto de manifestaciones artísticas que se llamaron prerrománicas. El prerrománico español se divide en dos estilos: el asturiano y el mozárabe.

    Románico. Gótico

    2.b.- ARQUITECTURA

    El desarrollo de las bóvedas de piedra fue uno de los logros excepcionales de la arquitectura románica. La razón principal para el empleo de las bóvedas fue la necesidad de encontrar una alternativa a las cubiertas de madera de las construcciones prerrománicas, expuestas al fuego y a la humedad. Los intentos para solucionar los nuevos problemas estructurales variaron infinitamente. Se utilizaron cúpulas, bóvedas de cañón semicirculares y apuntadas y bóvedas de arista.

    Como las bóvedas de piedra eran más pesadas que las cubiertas de madera, se utilizaron muros más gruesos y columnas más robustas. En el estilo románico pleno, el uso de los muros con contrafuertes y pilares macizos como soportes para las pesadas bóvedas de piedra produjo un modelo característico de edificio en el que la estructura se compone de unidades más pequeñas articuladas. Estas unidades, llamadas crujías, son los espacios de planta cuadrada o rectangular cubiertos por cada bóveda de arista. En la arquitectura románica tardía las crujías llegaron a ser tratadas como unidades fundamentales del edificio y estos espacios rectangulares se convirtieron en un rasgo característico importante del estilo imperante. La solidez de las estructuras en piedra es otra de las características más notorias de la arquitectura románica. El espacio de las iglesias era generalmente alto y estrecho, iluminado por ventanas de claraboya abiertas en lo alto de la nave central, bajo la bóveda. Las puertas y ventanas presentan arcos de medio punto ligeramente apuntados. Estas aberturas fueron pequeñas y estuvieron decoradas con molduras, tallas y esculturas que se hicieron más ricas y variadas a medida que el periodo románico fue avanzando hacia su final.

    Las principales obras del románico durante los siglos X y XI son:

    La antigua abadía de Sant Miquel de Cuixá, que se encuentra en los Pirineos Orientales en Francia. Fue fundada en el siglo IX y reconstruida a fondo entre 975 y mediados del siglo XI.

    El Monasterio de San Salvador de Leyre, en Navarra. La cripta, construida en el último tercio del siglo XI, fue concebida como cámara de sustentación de la cabecera de la iglesia.

    La Iglesia de San Vicente de Cardona, en Cataluña, con un crucero con las típicas “bandas normandas”. Construida entre 1020 y 1040.

    Antigua colegiata de Santa Gertrudis de Nivelles. Obra maestra de la arquitectura del Mosa. Construida entre en 1000 y el 1050.

    Iglesia de San Ciríaco, en Gernrode, Alemania. Construida hacia el 960-980 para una abadía femenina. Este monumento preludia el arte románico por su amplitud, por la clara articulación de sus partes, por el ritmo de sus soportes alternados y por la elaboración escultórica de sus capiteles.

    Durante los siglos XI y XII las principales obras fueron:

    Saint- Etienne de Nevers, en Nièvre, Francia. Construida en 1070-1100. Es una iglesia prioral con influencia de la región del Loira y de Borgoña.

    Catedral de Pisa, en Toscana, Italia. Iniciada en 1063. La construcción del conjunto, decorado con los característicos arcos pisanos, no concluirá hasta el siglo XIV.

    Notre-Dame-la-Grande, en Poitiers, Francia. Construida a mediados del siglo XII. La proliferación del relieve es una característica del románico del Poitou y de Saintonge.

    La catedral de Santiago de Compostela, construida sobre el sepulcro del apóstol Santiago, se inicia en el año 1075. Su nave central está cubierta con bóveda de cañón, las naves laterales con bóvedas de arista y las tribunas con bóvedas de cuarto de cañón.

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    2.c.- ESCULTURA

    La escultura a pequeña escala en marfil, bronce y oro de la época prerrománica estuvo influenciada por el arte paleocristiano y bizantino. Adoptaron también otros elementos de los diferentes estilos locales de Oriente Próximo, conocidos a través de la importación de manuscritos miniados, eboraria, orfebrería, cerámica y tejidos. Los motivos originados en los pueblos nómadas, como las figuras grotescas del bestiario y los diseños geométricos entrelazados, fueron muy importantes, sobre todo en las regiones del norte de los Alpes. Entre las obras escultóricas más excepcionales del periodo se encuentran los marfiles ejecutados por el monje Tutilo en el siglo IX en el monasterio de Saint-Gall (Suiza) y los realizados en los talleres de Reims (Francia).

    En el periodo prerrománico es muy raro encontrar escultura monumental independiente de un contexto arquitectónico. La mayor parte de la escultura románica estuvo integrada en la propia arquitectura, y tuvo una doble función estructural y decorativa. Así, las esculturas románicas integran el conjunto de la arquitectura religiosa. Los mejores trabajos se realizaron en Hildesheim (Alemania) en el siglo XI, incluyendo puertas de bronce, pilas bautismales, lápidas funerarias y otros objetos de mobiliario litúrgico. También en el sur (siglo XI) y norte de Italia (siglo XII) se hicieron hermosas puertas fundidas en bronce, destacando notablemente las de San Zenón el Mayor de Verona. En el valle del Mosela, Bélgica y la Francia septentrional, a comienzos del siglo XII, la escuela del Mosela produjo un gran número de esculturas en bronce, incluyendo la gran pila bautismal (1107-1112) de San Bartolomé de Lieja (Bélgica), realizada por Rainiero de Huy.

    Las decoraciones escultóricas en piedra a gran escala fueron usuales en el siglo XII en toda Europa. En las iglesias románicas francesas de Provenza, Borgoña y Aquitania las esculturas decoraron con profusión las fachadas de los edificios, y las estatuas labradas sobre pilastras dieron un énfasis visual a los elementos verticales. En las catedrales de Toulouse, Autum y Poitiers pueden verse ejemplos excepcionales de la escultura arquitectónica francesa, conservada casi por completo en su estado original. En su composición y materia temática anticipan directamente las obras maestras de Chartres, Amiens y el resto de las catedrales góticas. En Lombardía y Toscana se hicieron trabajos escultóricos interesantes, sobre todo para las fachadas de las catedrales de Módena, Ferrara, Verona y Parma.

    En la península Ibérica, dentro del primer románico de principios del siglo XI, destacan los dinteles o retablos de altar de San Genis les Fons (Rosellón) y de San Andrés de Sureda, donde aparece representada la maiestas domini acompañada por los doce apóstoles. El románico pleno se caracterizó por la escultura monumental en piedra para la decoración de los templos, tanto en las arquivoltas, tímpanos y jambas de sus fachadas como en los claustros de los monasterios, en los capiteles de las columnas o los canecillos y modillones de los aleros salientes. Destacan la puerta de las Platerías en Santiago de Compostela, con escenas del Nuevo Testamento, realizada a principios del siglo XII; las portadas del Cordero y del Perdón de San Isidoro de León, donde se representan el sacrificio de Isaac y el Cordero portado por ángeles dentro de su mandorla; los temas de la Crucifixión, las tres Marías ante el sepulcro y la Ascensión de Cristo, la fachada del monasterio de Ripoll y el tímpano del Crismón flanqueado por leones de la catedral de Jaca. El claustro de Silos presenta en sus columnas pareadas relieves escultóricos referidos a la pasión de Cristo y sus capiteles están decorados con representaciones vegetales y animalísticas. También en el claustro de la antigua catedral románica de Pamplona existieron capiteles interesantes, especialmente entre los dedicados a Job y a la pasión de Cristo (Museo de Navarra en Pamplona).

    Un elemento clave en la transición hacia el estilo gótico son las estatuas-columna del famoso pórtico de la Gloria (fachada occidental) de la catedral de Santiago de Compostela (España, último tercio del siglo XII), obra atribuida al maestro Mateo. La organización del conjunto se hace eco del nuevo sentido naturalista idealizado de finales del siglo XII, al tiempo que las figuras que lo integran expresan sus sentimientos y empiezan a entablar lo que se denomina sacra conversazione, es decir, la comunicación entre los personajes sagrados.

    En el ámbito de la escultura exenta o de bulto redondo destacan las representaciones de la Virgen sedente, entronizada con el Niño Jesús acomodado en su regazo y del Cristo crucificado o en Majestad, realizadas en madera y en la mayoría de los casos policromadas. Los más conocidos son los Cristos de Caldes de Montbuy y Batlló (en el Museo Nacional de Arte de Cataluña) y las Vírgenes de la catedral de Gerona o la de Covet, también en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

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    2.d PINTURA

    La pintura al fresco evolucionó durante el periodo carolingio. Entre los ejemplos conservados más antiguos de pintura mural prerrománica alemana destacan los de la iglesia abaical de San Jorge, los de la capilla de San Silvestre y los de San Andrés. Sin embargo, el estilo de las pinturas murales que no se han conservado puede deducirse por los manuscritos miniados de la época. Estas obras continuaron en gran medida las tradiciones del arte paleocristiano y bizantino, pero incorporaron decoraciones muy complicadas, con motivos entrelazados de origen irlandés y zoomorfos germanos. Los ejemplos de pintura mural conservados incluyen motivos abstractos en los elementos arquitectónicos aislados, tales como columnas y representaciones de escenas bíblicas y de la vida de los santos en las grandes superficies murales. En estas composiciones las figuras son estilizadas y delicadas. De la extensa decoración mural realizada en otras zonas de la Europa occidental sólo se conservan algunos ejemplos, entre los que destacan los frescos, fechados en los siglos XI y XII, de las iglesias de San Juan de Poitiers y de Saint- Savin-sur-Gartempe, en la antigua provincia de Poitiers.

    En el ámbito de la península Ibérica la pintura románica está muy bien representada en las áreas catalano-aragonesa y castellana. Se conservan importantes restos pictóricos murales de muchos templos. En algunos casos todavía se pueden observar las decoraciones murales de la edad media, pero la mayoría de las pinturas han sido trasladadas a lienzos y se conservan en diferentes museos del país.

    Deben distinguirse por una parte las representaciones murales pintadas al temple que cubrieron el interior de las iglesias, realizada sobre la superficie de los ábsides, la nave central y laterales o incluso el muro occidental, y por otra las pinturas sobre tabla de los antependios, piezas de madera rectangular que, con temas como el Pantocrátor y el Tetramorfos, la Virgen o las vidas de los santos, cubrieron los frentes de los altares principales.

    Dentro de la pintura mural se distinguen dos corrientes pictóricas. Por una parte, la corriente italo-bizantina desarrollada en el área catalana que recoge las fórmulas orientales, y por otra la corriente francesa, que continua las formas del arte carolingio u otónico, centrada fundamentalmente en el área castellana.

    En la corriente ítalo-bizantina los conjuntos de pintura mural más importantes proceden de Cataluña, de las iglesias de Santa María y San Clemente de Tahull, Santa María de Esterri de Aneu y San Pedro de Burgal conservados en Barcelona. Las pinturas de la ermita de la Vera Cruz de Maderuelo (Segovia), conservadas en el Museo del Prado de Madrid, aunque pertenecientes al área castellana participan también de esta tendencia estilística, al igual que los frescos de la iglesia de San Baudelio de Berlanga (Soria), que se conservan en parte en el Museo del Prado y en diferentes colecciones privadas estadounidenses.

    La corriente de influencia francesa está representada por las pinturas de la primera mitad del siglo XII del Panteón de los Reyes de la colegiata de San Isidoro de león, así como por los frescos aragoneses procedentes de la iglesia de los Santos Julián y Basilisa de Bagüés (Zaragoza), conservados en el Museo Diocesano de Jaca.

    Respecto a la pintura sobre tabla debemos destacar los frontales de la Seo de Urgel y de Ix, el primero con la representación del Cristo en majestad con los apóstoles y el segundo con escenas alusivas a San Martín.

    Los mosaicos tuvieron una influencia bizantina incluso mayor que la pintura y se usaron extensamente en la decoración de las iglesias románicas italianas, especialmente en la basílica de San Marcos de Venecia y en las iglesias sicilianas de Cefalú y Monreale.

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    2 e .- ARTES DECORATIVAS

    El periodo prerrománico produjo hermosos manuscritos miniados. La primera escuela apareció en el siglo VII en Inglaterra. Los manuscritos de estilo celta ejercieron una fuerte influencia en las escuelas románicas que aparecieron posteriormente en el resto de Europa. El salterio de Utrecht, hermoso ejemplo de este periodo, muestra una técnica e imaginación excepcionales. Después del periodo carolingio, con la llegada de la época otoniana, los entrelazos célticos se abandonaron y se fue incrementando la influencia bizantina. Las escuelas regionales de manuscritos miniados en el sur y el oeste de Europa desarrollaron sus propias características y estilos distintos como se puede ver en el Beatus Apocalypse o El comentario del Apocalipsis, realizado a mediados del siglo XI en el monasterio de Saint Sever, al sur de Francia. A principios del siglo XII la ilustración de manuscritos en el norte de Europa empezó a compartir las mismas características de la escultura coetánea. En Italia la influencia bizantina se mantuvo dominante tanto en la decoración miniada como en la pintura mural y los mosaicos.

    El arte de la metalisteria progresó enormemente durante los periodos prerrománico y románico. Se utilizó principalmente para elaborar objetos de uso litúrgico y atributos reales. Las muestras francesas se destruyeron durante la revolución, pero el resto de las catedrales europeas conservan muchas de estas piezas entre las que se incluyen trabajos de joyería y plata labrada de origen celta, vajillas de plata germana e italiana y esmaltes en las regiones de los ríos Rin y Mosela. En España hay que citar los frontales de San Miguel de Excelsis y el de la catedral de Orense, de extraordinaria belleza.

    Dentro del trabajo textil del siglo XI, el ejemplo mejor conocido es el tapiz de Bayeux. Otra pieza importante es El Tapiz de la Creación en Gerona, realizado en punto de cadeneta con lanas de colores sobre un tejido de lino. Los atuendos eclesiásticos y las cortinas del altar son también ejemplos conservados de telas románicas. Los tejidos más apreciados en Europa central no fueron los producidos por artesanos locales, sino los importados del Imperio bizantino, la España musulmana y el Oriente Próximo.

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    3.- E N T R E E L R O M Á N I C O Y E L G Ó T I C O:

    En Francia, durante la primera mitad del siglo XII, la bóveda de crucería apareció esporádicamente en cierto número de iglesias. Sin embargo, la fase que iba a conducir a la construcción de las grandes catedrales francesas comenzó en 1137, con motivo de la construcción de la girola de la iglesia abaical de Saint-Denis, panteón real en las afueras de París. Fue ideada por su abad Suger y consagrada en 1144, con la asistencia de Luis VII, del primado de Inglaterra y de nobles y obispos de toda Europa que se convirtieron luego en los propagadores del nuevo estilo.

    En el deambulatorio de Saint-Denis, las finas columnas que sustentan las bóvedas de crucería y la ausencia de muros divisorios entre las distintas capillas radiales proporcionó un nuevo sentido de espacio continuo, fluido, que anticipaba las creaciones posteriores.

    La reconstrucción de esta abadía de Saint-Denis señala el nacimiento del estilo gótico, que desde allí se difundió por Francia y parte de Europa. Prolongando más lejos la estilización románica, la puerta real de Chartres (1145-1155) alumbra la nueva escultura a través de un principio de autonomía de las figuras (estatuas-columnas) y de un avance hacia el naturalismo. El pórtico de Santiago de Compostela es también una obra de transición.

    En otras zonas como Alemania y Escandinavia el románico se prolongará hasta bien entrado e siglo XIII.

    Existe un conjunto de edificios en la península Ibérica, iniciados en la segunda mitad del siglo XII, considerados por algunos especialistas como edificios plenamente románicos, mientras que para otros representan algunos avances constructivos del periodo gótico. Se trata de la catedral de Zamora, la catedral vieja de Salamanca y la colegiata de Toro. El elemento más destacado de los tres edificios es el empleo del cimborrio agallonado sobre el crucero, inspirado probablemente en los modelos bizantinos.

    Las catedrales francesas de Laon y Noyon también corresponden a esta primera etapa de transición.

    4.- A R T E G Ó T I C O:

    El arte gótico, denominado así de forma despectiva por algunos teóricos del renacimiento que lo contraponían a las características clásicas por ellos propugnadas, fue revalorizado por el romanticismo y recuperado como una de las formas artísticas más importantes del arte occidental. Su desarrollo se centra en los siglos XII al XV, con algunas prolongaciones en el siglo XVI, y su extensión engloba a la mayoría de los países de Europa occidental. La aplicación sistemática del arco de ojiva y de la bóveda de crucería, así como la plasmación narrativa de nuevos temas figurativos promovidos por los monjes mendicantes y predicadores, son dos puntos básicos sobre los que se asienta el estilo gótico.

    Por su larga duración se puede deducir que existieron en el estilo gótico cambios importantes y una evolución que produjo diferencias notables entre una obra del siglo XIII y otra del XV. Por lo tanto, no existe la aparente unidad que se le quiere dar. Durante el siglo XII tuvieron lugar las primeras experiencias, que cristalizaron en el XIII y el XIV. En el siglo XV se produjo un cambio fundamental, sobre todo en el eje Países Bajos-Italia, donde el arte manifestó un carácter nuevo que fue perdiendo las notas góticas y preparando a su vez el Renacimiento. Concretamente en Italia, el siglo XV recibe un nombre especial, “ Quattrocento”, al que ya no se le puede considerar propiamente gótico. No obstante. En otros centros, como España, todavía se levantaron catedrales góticas en pleno siglo XVI. El foco que irradió las formas del arte gótico fue la Isla de Francia, que cuenta con los monumentos más antiguos de este tipo.

    4-a ARQUITECTURA

    En la época gótica se produjeron cambios de índole técnica y estética al mismo tiempo. Lo más característico no es tanto la utilización del arco apuntado como el cubrimiento del espacio con bóvedas nervadas o de crucería, llamadas así por los dos nervios que se cruzan en diagonal a la altura de sus claves. Este sistema tiene una serie de ventajas, entre las que destaca la concentración en cuatro puntos del empuje ejercido por la bóveda, en lugar de cargar el peso a todo lo largo del muro como sucedía en la arquitectura románica. Además permitió abrir grandes huecos de luz, que iluminan el interior a través de bellísimos ventanales con sus correspondientes vidrieras. La arquitectura gótica se puede llamar por esto la arquitectura de la luz. Esta es la novedad estética, y la bóveda de crucería, la técnica, que como complemento lleva en el exterior todo un sistema de contrafuertes, arbotantes y pináculos, los cuales dan un aspecto inconfundible a sus construcciones, en ese afán de crear una arquitectura ligera, en la que predomine el vano sobre el muro, permitiendo alcanzar alturas muy superiores a las que llegó la arquitectura románica. Todos los elementos del edificio gótico fueron evolucionando a lo largo de los siglos en los que se desarrolló, siendo la bóveda y el ventanal los que experimentaron cambios más importantes, más en lo decorativo que en lo constructivo. La bóveda de crucería, en su forma más simple, recibe el nombre de cuatripartita, por las cuatro partes en que queda dividida por los nervios que se cruzan en diagonal. Sobre esta base existen otras soluciones, como la de añadir un nervio más, quedando la plementería (o sea, el relleno entre los nervios) dividida en seis partes (bóveda sexpartita). Bóveda de terceletes es la que lleva en cada uno de los paños de la bóveda de cuatripartita tres nervios suplementarios, dando como resultado una estrella de cuatro puntas, que se complicó cada vez más en el siglo XV, en el que se le añadieron nervios combados, formando bellísimas composiciones. Los ventanales fueron evolucionando igualmente a partir de un trazado sencillo, hasta llegar a alcanzar movidos y complicados perfiles, como los de la última etapa del gótico en el siglo XV, en el llamado gótico flamígero, precisamente por el aspecto de llama que adquieren los calados de dichos ventanales.

    Los monumentos más característicos del momento, en los que se resume los caracteres propios de la arquitectura gótica, fueron las catedrales, obras en las que pusieron su máximo empeño los reyes, la iglesia y el pueblo, en un esfuerzo común en el que cada cual aportaba, según sus propios medios, el dinero o el trabajo personal. Sin esa participación colectiva es imposible imaginar las gigantescas construcciones catedralicias que todavía hoy sorprenden e imponen respeto.

    La construcción que simbólicamente marca el primer paso en el largo proceso del gótico es la abadía de Saint-Denis s. XII. Del mismo siglo XII existen otros templos en torno a la isla de Francia, como el de Remi, en Reims (1162); la catedral de Laon, comenzada en 1155 y cuya nave central tiene 24 metros de altura; La catedral de Noyon, muy semejante en su sobriedad a la anterior, y la más conocida de todas, la de Notre Dame de París, que se comenzó en 1163 y tiene en su interior cinco naves. Todos estos monumentos guardan todavía muchos recuerdos del carácter severo y macizo de la arquitectura románica del siglo XII, con la que convivieron; en distintas épocas y dentro del mismo gótico, se le fueron añadiendo capillas, torres y puertas, de tal forma que no dejan ver enteramente su estructura original. A fines del siglo XII y con motivo de la reforma cisterciense, llevada a cabo por San Bernardo en 1112, surgieron en toda Europa una serie de abadías, dependientes de la casa central, en Cîteaux, que se hicieron eco de las nuevas técnicas, constituyéndose en uno de los principales medios de difusión. Esta arquitectura, llamada cisterciense, es de gran severidad y pobreza ornamental, de acuerdo con el espíritu de la regla bernarda. Pero a principios del siglo XIII la arquitectura gótica dejó de ser patrimonio exclusivo de Francia para extenderse por toda Europa, si bien para su estudio hay que partir nuevamente de Francia, donde se levantan las maravillosas catedrales de Chartres, Reims, Amiens y Beauvais. La de Chartres se construyó sobre la anterior, románica, que fue destruida por un incendio. Además de su imponente estructura (la nave mayor mide 37 m de altura) es extraordinaria la decoración escultórica, así como su colección de vidrieras. La planta de la catedral de Reims, con gran fachada, se debe a Jean d'Arbois. Hacia 1220 la ciudad de Amiens logró que su catedral consiguiera una altura sorprendente, con una nave mayor de 43 metros, algo insólito en la arquitectura europea hasta aquel momento. No obstante le sobrepasó en cuatro metros la catedral de Beauvais (1227). En París es importante la de Sainte-Chapelle (1248) de Pierre de Montereau, costeada por San Luis, rey de Francia, y que posee una rica colección de vidrieras.

    En este mismo siglo XIII se levantaron en España tres catedrales castellanas de nueva planta: las de Burgos, Toledo y León. La de Burgos se comenzó en 1222 por iniciativa del obispo Don Mauricio, que había visto las catedrales francesas. Más tarde (s. XV) se le añadieron las famosas agujas, cimborrio y capilla del condestable. La de Toledo se empezó en 1227 a instancias del arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada y se puso la primera piedra en presencia de Fernando III El Santo. En su trazado intervinieron los maestros Martín y Petrus Petri, siendo particularmente interesante la solución dada a la cabecera del edificio. A mediados del siglo se construyó la de León, muy restaurada en el siglo XIX, en la que trabajaron el maestro Enrique y Juan Pérez; es la catedral española más parecida a los modelos franceses.

    En Italia no llegó nunca a cuajar de una forma plena la arquitectura gótica, porque, fiel a la tradición volumétrica y espacial del mundo clásico, no llegó a asimilar la arquitectura francesa, quizá por el anticlasicismo de ésta. Su construcción más importante del siglo XII es la iglesia de Asís, donde estaba enterrado San Francisco.

    En el norte, se puede considerar a Alemania como una zona especialmente influida por Francia, aunque evolucionó hacia soluciones propias y originales. A mediados del siglo XIII se empezó la catedral de Colonia, no terminada hasta el XIV. Santa Gúdula de Bruselas es el monumento más representativo de los Países Bajos. En Inglaterra la arquitectura gótica tuvo un desarrollo particular, desligado de la evolución del continente. A parte de los antecedentes del siglo XII, como por ejemplo, la célebre catedral de Durham y las de Canterbury y Lincoln, dentro del siglo XIII se encuentra la magnífica catedral de Salisbury, un conjunto único.

    En el siglo XIV no hubo novedades importantes y todos los esfuerzos se dirigieron hacia la terminación de las obras comenzadas un siglo antes. En este sentido el gótico del XIV fue más estéril, pero existe una explicación para este paréntesis arquitectónico: las guerras europeas, en las que directa o indirectamente intervinieron todos los países y la famosa peste negra, que hizo estragos catastróficos entre la población. Todo ello repercutió negativamente, pero de todas formas existieron focos de gran interés, como el de Cataluña, que era a mediados del siglo XIV el centro del Mediterráneo. Entonces se levantaron sus catedrales más importantes: Barcelona, Gerona y Palma de Mallorca. De gran importancia es también Santa María del Mar, asimismo en Barcelona. La originalidad de al arquitectura catalana es patente en los volúmenes prismáticos de sus torres, apoyos, en la unidad espacial a la que tienden sus templos, etc.

    Dos catedrales italianas, Siena y Orvieto, se terminaron en esta época. A su vez en Alemania se comenzó la de Ulm y se terminó la de Friburgo.

    Llegando al siglo XV presenciamos un cambio que afectó sobre todo a lo ornamental y que dio lugar al periodo flamígero, llamado también por algunos autores gótico barroco, indicando con ello el carácter decorativo y movido que cobraron las estructuras. Apareció el arco conopial, con un perfil inconfundible. Además de la arquitectura religiosa adquirió entonces gran importancia la civil de castillos y palacios. En Francia tenemos como ejemplos característicos el castillo de Councy y el palacio de Jacques-Coeur, en Bourges, siendo también importantes Saint-Ouen y La Madeleine. En España el edificio de mayor relieve de este periodo es la catedral de Sevilla y, dentro de la arquitectura civil sobresalen el Palacio del Infantado de Guadalajara y el Hospital de Santa Cruz, de Toledo. En Italia se terminó la catedral de Milán y en Bélgica se conservan muestras bellísimas de arquitectura civil, como son los ayuntamientos de Bruselas y Brujas. En Inglaterra el gótico del siglo XV se conoce como estilo perpendicular, del que son un ejemplo las catedrales de Canterbury y York. Es importante también la capilla de Enrique VII en la abadía de Westminster, con interesantes bóvedas de claves colgantes. Italia, por el contrario salvo el citado ejemplo de Milán, vivió su "Quattrocento" de espaldas a la arquitectura gótica europea, aunque a veces deja entrever ciertos recuerdos góticos como la catedral, Santa Croce y el Palacio de la Señoría en Florencia, y el Palacio del Dux y la Ca d'Oro en Venecia.

    Románico. Gótico
    Como ya se ha dicho, la arquitectura gótica se adentró en siglo XVI, pero ya no se produjeron avances en ningún orden, sino que se repitieron soluciones conocidas, como ejemplo de ello se pueden citar dos catedrales españolas: Salamanca y Segovia, que son góticas en pleno Renacimiento.

    4-b ESCULTURA

    La escultura siguió el precedente románico, con una amplia difusión de imágenes cuyo fin era adoctrinar a los fieles en los dogmas de la fe religiosa y decorar las fachadas de las catedrales. La escultura de los siglos XII y principios del XIII tuvo un carácter predominantemente arquitectónico. Las figuras más destacadas son las estatuas colosales de las jambas (pilastras laterales) de las portadas y las de los parteluces de los vanos de entrada. Reciben el nombre de estatuas-columna por estar adosadas a estos soportes. A veces, la estatua-columna tiende a liberarse del marco arquitectónico, como si fuera una escultura exenta o de bulto redondo.

    En el estilo considerado protogótico destacan las estatuas-columna del famoso pórtico de la Gloria (fachada occidental) de la catedral de Santiago de Compostela (España, último tercio del siglo XII), donde apóstoles y profetas se hacen eco del nuevo sentido naturalista idealizado, a la vez que expresan sus sentimientos y empiezan a entablar lo que se denomina sacra conversazione, es decir, la comunicación entre los personajes sagrados. En Francia cabe reseñar las estatuas-columna de la fachada occidental de la catedral de Chartres, que datan aproximadamente de 1155. Las estatuas del pórtico Real de Chartres poseen unas proporciones y un sentido del volumen que revelan un naturalismo ajeno al mundo románico. Durante las décadas siguientes las figuras de Chartres inspiraron a un gran número de artífices franceses. Sin embargo, las estatuas-columna no eran las únicas manifestaciones escultóricas figurativas de las portadas, que seguían un rico y elaborado programa iconográfico centrado en los altorrelieves del tímpano, arquivoltas y en menor medida, en los dinteles de las puertas. En los parteluces, solían aparecer estatuas de la Virgen, Cristo o algún santo relacionado con la iglesia catedralicia.

    Sin embargo, las manifestaciones protogóticas todavía conservaban un cierto carácter románico. En torno a 1180 la estilización románica evolucionó hacia un periodo de transición en el que las estatuas comenzaron a asumir una serie de rasgos naturalistas como la gracia, elegancia, solemnidad, sinuosidad y libertad de movimientos. Este estilo `clasicista' culminó en la primera década del siglo XIII en las series de esculturas de las portadas de los transeptos norte y sur de la catedral de Chartres.

    De todos modos el término clasicista debe ser matizado, debido a la diferencia esencial que existe entre las figuras góticas y las del auténtico estilo clásico antiguo. En la figura clásica, sea estatua o relieve, puede apreciarse un cuerpo completamente articulado debajo y por separado de sus ropajes, mientras que en la gótica no existe tal diferenciación. Lo que puede apreciarse del cuerpo es inseparable de los pliegues de la vestimenta: incluso cuando se trata de desnudos, como en las estatuas de Adán y Eva (anteriores a 1237) de la catedral de Bamberg (Alemania) la anatomía se subordina a un proceso de abstracción.

    Aparición del naturalismo

    Los convencionalismos en el tratamiento de los pliegues fueron reemplazados por volúmenes más sólidos y naturales en un proceso que comienza en torno a 1210 con la portada de la Coronación de la catedral de París, y que continúa después de 1225 en las portadas de la catedral de Amiens. A partir de 1240 ya se aprecian en la fachada occidental de la catedral de Reims y en las estatuas de los apóstoles de la Sainte-Chapelle de París los pliegues pesados y angulosos, profundamente esculpidos en forma tubular, característicos de la escultura gótica posterior. Al mismo tiempo las estatuas se liberaron del soporte arquitectónico.

    En las estatuas de Reims y en las del interior de la Sainte-Chapelle se consolidó el típico rostro de las figuras góticas: forma triangular, mentón destacado, ojos almendrados y una marcada sonrisa. Al mismo tiempo se inició la representación de posturas y gestos amanerados, que resultan de una síntesis entre las formas naturalistas, la elegancia cortesana y una delicada espiritualidad.

    Otros géneros desarrollados por la escultura gótica fueron las imágenes votivas, esculturas de bulto redondo de pequeño tamaño con representaciones de la Virgen y el Niño o de Cristo crucificado, en las que se aprecian los cambios iconográficos que se produjeron en el mundo gótico, como una mayor humanización y naturalismo. Por otro lado, el relieve alcanzó gran esplendor en los retablos, las sillerías de coro y los sepulcros de grandes personajes.

    En relación a las tendencias naturalistas, aparecieron interpretaciones más humanizadas de la Virgen con el Niño, imágenes que muestran una relación amorosa en la que la Virgen mira a su hijo dulcemente o juega con él mientras le ofrece una flor o una fruta. Un ejemplo de esta nueva iconografía es la Virgen con el Niño de la portada inferior de la Sainte-Chapelle, un modelo que siguió vigente en Europa durante varios siglos.

    Difusión de la escultura gótica

    Aunque la génesis de la escultura gótica se iniciara en el norte de Francia, como sucedió en el caso de la arquitectura, algunas de las obras más notables se realizaron en Alemania. La escultura gótica alemana se caracterizó por un fuerte expresionismo, algunas veces en el límite de la caricatura, y al mismo tiempo por una lírica belleza y elegancia formal. En el siglo XIII destaca el conjunto de la catedral de Bamberg, con numerosas esculturas influidas por el estilo de Reims. Entre ellas sobresalen la del Caballero de Bamberg, la primera estatua ecuestre aparecida en el arte occidental desde la época carolingia. Aunque la identidad del jinete no se ha confirmado, algunos apuntan la posibilidad de que se trate de Conrado II, mientras otros opinan que tan solo plasma el ideal heroico de los monarcas medievales, en este caso de la dinastía alemana. En este mismo periodo se realizaron las esculturas de la catedral de Naumburgo, especialmente las parejas oferentes situadas en el coro, como el famoso grupo de Ekkehard y Uta, que se han relacionado con la escultura de la catedral de Burgos (España).

    En Italia existió, como en el caso de la arquitectura, una cierta reticencia a aceptar los postulados franceses. En este caso sería más apropiado hablar de tendencias goticistas dentro de un clima en el que va apareciendo el protorrenacimiento. El taller más representativo fue el de Pisa, iniciado por Nicola Pisano, autor del púlpito de mármol del baptisterio de Pisa. Su hijo Giovanni Pisano fue el primer artista italiano en adoptar las directrices del gótico francés, combinadas con la influencia clásica recibida de su padre, como se observa en el púlpito de la catedral de Siena. En la fachada de la misma catedral, realizada en torno a 1290, labró un grupo de esculturas que representan profetas y filósofos griegos dotados de una gran intensidad expresiva.

    Aunque durante las últimas décadas del siglo XIV un número creciente de escultores italianos adoptó los principios del estilo gótico francés, sus obras muestran el conocimiento del desnudo clásico y la diferenciación entre cuerpo y vestimenta. Esta fase de la escultura italiana acabó poco después de 1400, con las puertas de bronce para el baptisterio de la catedral de Florencia realizado por Lorenzo Ghiberti, precursor de la escultura del renacimiento italiano.

    En España, en el segundo cuarto del siglo XIII se introdujeron las formas de la escultura francesa a través de las intensas relaciones políticas y culturales que la monarquía española estableció con la francesa. En el siglo XIII destacaron dos talleres en torno a las catedrales de Burgos y León. En la primera cabe citar la portada de la Coronería y la del Sarmental, correspondientes a los transeptos, así como las esculturas de las fachadas y el claustro. En relación con este taller, destaca la escultura de la abadía de Las Huelgas, a pocos kilómetros de Burgos, con los excepcionales sepulcros de Alfonso VIII y Leonor de Plantagenet. En cuanto a la de León, la escultura española alcanzó altas cotas de calidad, como se aprecia en la portada de la Virgen Blanca de la fachada occidental. Durante el siglo XIV en España la escultura exterior de las catedrales se hizo más menuda por la influencia del arte mudéjar y las obras en marfil. Destacan la puerta del Reloj de la catedral de Toledo y la puerta Preciosa de la de Pamplona; aunque es en Cataluña donde se encuentran los conjuntos escultóricos más sobresalientes, formados por sepulcros y retablos de influencia italiana.

    Románico. Gótico

    4-c PINTURA

    Dentro de la evolución pictórica del siglo XV se distinguen dos estilos, el estilo gótico internacional y el estilo flamenco. El primero corresponde a los dos últimos decenios del siglo XIV y perduró en la mayor parte de Europa durante la primera mitad del siglo XV. El estilo flamenco surgió en Flandes en el primer tercio del siglo XV, paralelamente al renacimiento italiano, y se difundió por el resto de Europa durante la segunda mitad del siglo. El estilo internacional apareció en el centro del continente como consecuencia de la fusión de elementos y formas del gótico lineal con las innovaciones técnicas e iconográficas aportadas por los pintores italianos del trecento (Giotto, Duccio, Simone Martini y los hermanos Lorenzetti). El estilo se caracteriza por la valoración expresiva de lo anecdótico, la estilización de las figuras, el predominio de las líneas curvas tanto en los pliegues como en las posturas corporales, la introducción de detalles naturalistas con fines simbólicos y el empleo de una técnica minuciosa. En torno a 1400 en Francia comenzaron a florecer las cortes de los duques de Berry y Borgoña. En la corte del duque de Berry destacó el importante taller de ilustración de manuscritos, con ejemplos magníficos de libros de horas como Las grandes horas y Las muy ricas horas del duque de Berry. El estilo gótico internacional contó con interesantes artistas en Alemania, como el pintor Stefan Lochner y el maestro del Jardín del paraíso; y en España, con destacados miembros de la escuela aragonesa y catalana como Pedro Nicolau, Lluís Borrassà o Bernardo Martorell.

    El estilo flamenco se inició en las cortes de los duques de Berry y de Borgoña. La principal aportación de esta escuela es la utilización de la técnica al óleo, que permite una mayor viveza y enriquecimiento de la gama cromática, la realización de veladuras y la obtención de colores compuestos. Los rasgos más definitorios del estilo flamenco fueron el mayor naturalismo, el gusto por el detalle a través de una técnica minuciosa y, en ocasiones, la codificación simbolista de la gama cromática y de ciertos objetos. Los iniciadores de la escuela flamenca son los hermanos Huberto y Jan van Eyck, cuya primera obra célebre fue el retablo de El cordero místico de la iglesia de San Bavón de Gante. De Jan van Eyck es una de las mejores obras del arte flamenco, Giovanni Arnolfini y su esposa (1434, National Gallery, Londres). Otros pintores destacados son el maestro de Flémalle (Robert Campin), Rogier van der Weyden, Hans Memling, Dierick Bouts y Hugo van der Goes. Sin embargo, dentro de la escuela destacó una figura excepcional, avanzada para su época: Hieronymus van Aken, llamado el Bosco, que desarrolló en sus obras un universo surrealista en clave moralizante. Entre sus obras cabe citar El jardín de las delicias (Museo del Prado, Madrid).

    A lo largo del siglo XV la influencia flamenca se extendió por toda Europa, considerada como un renacimiento nórdico ajeno al punto de vista conceptual de la edad media. En España la pintura flamenca tuvo un especial desarrollo gracias al oficio de algunos pintores destacados como Luis Dalmau, Jaime Huguet, Jacomart, Bartolomé Bermejo y Fernando Gallego.

    4-d ARTES DECORATIVAS

    En Francia a lo largo del siglo XIII las artes decorativas estuvieron bajo el dominio de la evocación religiosa. Los medallones que aparecen en las ilustraciones de las Bibles moralisées (Biblias moralizadas), en el segundo cuarto del siglo, se inspiraron sin duda en el diseño de las vidrieras catedralicias. En el salterio de Luis IX (posterior a 1255), los gabletes con rosetones que enmarcan las miniaturas imitan los modelos de la Sainte-Chapelle. A partir de 1250 el mismo estilo cortesano inspira la escultura monumental y las pequeñas tallas elefantinas (de marfil). La elegante estatuilla de marfil de la Virgen con el Niño (1265, museo del Louvre, París) procedente de la Sainte-Chapelle, reproduce la estatua monumental ubicada en el portal inferior de la capilla. El colosal grupo de Cristo coronando a la Virgen en el tímpano central de la fachada occidental de Reims posee la misma gracia íntima que las dos estatuillas con el mismo tema que también se conservan en el Museo del Louvre. Los diminutos relicarios de orfebrería realizados a partir del último tercio del siglo XIII tomaron la forma de las iglesias del gótico radiante, con sus transeptos, rosetones y gabletes en fachadas. De este siglo, una buena muestra de miniatura gótica española son los códices de las Cantigas de Alfonso X (El Escorial y Florencia).

    Hacia 1300 las artes decorativas comenzaron a asumir un papel más independiente. En la región del Rin se produjeron piezas de un marcado carácter expresivo, que van desde las estatuillas de la escuela del lago Constanza, como la del joven san Juan sentado dejando caer su cabeza tiernamente en el hombro de Cristo, hasta la espantosa evocación del sufrimiento de la pasión de Cristo. Más avanzado el siglo, los escultores alemanes formalizaron la Piedad, una representación de la Virgen llorando mientras sostiene el cuerpo muerto de Jesucristo. En el segundo cuarto del siglo XIV la decoración de los manuscritos miniados parisinos emprendió un nuevo rumbo de la mano del artífice Jean Pucelle. En su Breviario Belleville (1325, Biblioteca Nacional, París) las letras, las ilustraciones y los márgenes ornamentales contribuyen a crear un efecto integrador en la decoración de la página, estableciendo un precedente para los ilustradores posteriores. Pucelle había aprendido su técnica de los pintores del protorrenacimiento italiano, y por ello consiguió plasmar el sentido espacial en sus ilustraciones a través del uso de una perspectiva rudimentaria.

    5.- B I B L I O G R A F Í A

    • Enciclopedia Encarta 98

    • Enciclopedia Salvat

    • Enciclopedia Larouse

    • Internet

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