Romancero

Literatura española Edad Media. Lírica y Épica medieval. Romances. Doña Lamba. Gonzalo Gustios. Bellido Dolfos. Métrica. Temas

  • Enviado por: Nikaya
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 10 páginas
publicidad
publicidad

Comentario de texto

QUEJAS DE DOÑA LAMBA

Introducción: Este romance está dentro del romance tradicional de los llamados

histórico-épicos. Los romances de la boda de doña Lambra y don Rodrigo se conocen en tres versiones independientes. Así la primera comprende la preparación de la boda (tercera versión), la segunda sección se refiere al episodio del tablado (primera versión) y la tercera sección se refiere a los poemas de doña Lambra (segunda versión).

Tema: Las quejas de doña Lambra que le dicen que no la quieren, que la han amenazado, le fuerzan a las damas y matan al cocinero.

Subtema: Amenaza a don Rodrigo de que si no la escucha su marido se hará mora. La venganza que trama don Rodrigo. El rechazo de los infantes. Venganza por parte de doña Lambra, como se comunica a don Rodrigo con tono de mandar complacencia de don Rodrigo. En la Edad Media cortar las faldas por vergonzoso lugar era un castigo que se les daba a las rameras y por ello, doña Lambra se sentía tan ofendida.

Métrica: Este poema es un romance que consta de una serie indefinida de versos octosílabos dejando en asonancia los pares y libres los impares. La rima es -a,-e,-a y luego todo -a y también hemos tenido que hacer sinalefas. Ejemplo: “…mal amenazado me han…” El encabalgamiento del romance es suave. En la segunda parte del romance es un poco más lento porque coincide con la esticomítia los otros encabalgamientos son más ràpidos según la temática del tema.

Estructura interna: En este romance hay dos partes. La primera parte es desde

“Yo me estaba en Barbadillo...” hasta “...so faldas de mi brial...” En esta parte nos describe las quejas de doña Lambra sobre los infantes de Salas. Antes de empezar la segunda parte hay una intercalación que dice “si de esto no me vengarais yo mora me iré a tornar...” y la segunda parte es un diálogo entre doña Lambra y don Rodrigo desde “...Allí habló don Rodrigo...” hasta el final del romance.

Estructura externa: En la primera parte lo que predomina es el nominal ya que predomina más él que los verbos. En la segunda parte se estila la pronominalización y la verbal juntas, (equilibra). Podemos destacar en este poema el pronombre personal así que podemos decir que el poeta se personaliza. También utiliza el “vos” pronombre de cortesía “de forma arcaica”. También podemos resaltar el determinante posesivo que nos indica pertenencia.

Ejemplo: mi palomar, sus halcones, mi brial... Elimina el determinante en la línea 8 así lo quiere hacer más concreto. Uso de don y doña en forma de cortesía. Uso también de los tiempos verbales: uso de superposición temporal: Imperfecto de indicativo en las líneas 3 “...mal me quieren en Castilla...” y en la línea 6 “...mal amenazado me han...” condicional en la línea 10 “...dentro de mi palomar...” la línea 11 “... que me cortarían las faldas...” y la línea 13 “...matáronme un cocinero...”. Abundancia de sustantivos, que nos concreta la narración que nos narra. Ejemplo: damas, casadas, casar... Todos esto refleja un estilo nominal y hace alusión a los sustantivos propios. También hay oraciones enunciativas y algunas con complemento directo.

Figuras retóricas: En el romancero encontramos las siguientes figuras retóricas:

una aliteración de la m y r. Encontramos también metáforas en las líneas 8 hasta

la 10 “... por vergonzoso lugar, y cebarían sus halcones, dentro de mi palomar...” Encontramos un Pleonasmo en la línea 11 “...y me forzarían mis damas...” También vemos que en la línea 12 hay una derivación “... casadas y por casar...” y en la línea 25 encontramos otra derivación “...que nacidos y por nacer...” también tenemos en las líneas 4 y 5 una Anáfora “... los que me habían de guardar; los hijos de doña Sancha...” En las líneas 9 y 11 encontramos un paralelismo “... y cebarían sus halcones...” y “...y me forzarían mis damas...” Vemos una polisemia en la línea 23 “...telilla les tengo urdida...” Barbarismos en los versos 16 “... yo mora me iré a tornar...” y en la versos 20 “...vos no digades atal...”


Comentario de texto

LAS LAMENTACIONES DE GONZALO GUSTIOS

Introducción: Nos encontramos ante una leyenda épica mora recogida durante los siglos XII - XIII y puesta en prosa por Alfonso X en su crónica general.

La Primera crónica general no conserva el lamento de Gonzalo Gustios ante cada

una de las cabezas de sus hijos y de Nuño Salido. El romance parece estar más directamente conectado con el cantar de gesta perdido. Los versos que se han reconstruido de éste se recrean en la escena, relatando cómo el conde ordena de

acuerdo con la edad las ocho cabezas, las limpia de sangre y polvo y, tomándola en sus manos, evoca sus figuras entre sollozos(no omite las hazañas de todos los hijos, pero las de Gustios González las añade a las de “Ruy Gómez”). A partir de este llanto, en el cantar se recogería - coincidiendo con el romance- el pesar y admiración que siente Almanzor por el conde, sentimientos de que hace partícipe a su sobrino Alicante. Allí también figuraría la orden que dio a su hermana (en otras versiones, su hija) de consolar al conde, que se conforta con el trato sexual de la mora, a la postre engendrando a Mudarra en ella. Gonzalo Gustios vivió cuando el conde Garci Fernandez regia Castilla (963-972) y esto lo corroboran las firmas de dos de sus hijos, el mayor, Diego Gustios, y el pequeño Gonzalo Gonzalez.

Tema: El lamento trágico ante la presencia de las cabezas de sus hijos muertos.

Subtema: muerte de los hijos de Gonzalo Gustios, la comunicación del Almanzor al conde, el reconocimiento de sus hijos muertos, cómo ordena las cabezas de sus

hijos de mayor a menor, cómo las limpia de sangre y polvo y el consuelo de la mora.

Métrica: serie monorrima de dieciséis versos haciendo cesura entre los dos hemistiquios de ocho sílabas. Hay predominio de la esticomítia aunque existe encabalgamiento suave, con los usos de la encabalgaciones dan un ritmo más rápido. Al final de la primera parte podemos encontrar un encabalgamiento abrupto, el en verso 29 “... de los infantes de Lara...” Hacia la mitad de la segunda parte encontramos un encabalgamiento suave entre los versos 49 y 50 “...Alimpiándola con lágrimas volviérala a su lugar...”

La estructura interna: El romance reproduce en estilo indirecto el emotivo e intenso diálogo de Gonzalo por el dolor delante las cabezas de sus hijos. Este poema lo podemos dividir en tres partes:

- La primera parte va desde el principio del romance “Pártese el moro

Alicante...” verso 1 hasta “...son, mis hijos naturales...” verso 30 aquí nos explica la guerra entre moros y cristianos y le llevan ocho cabezas y el rey éstas las expone ante todos y manda llamar a Gonzalo para que las vea. Al verlas se da cuenta que pertenecen a sus hijos y se muere de pena.

- La segunda parte va desde “...así razona con ellas...” verso 31 hasta “...al

duelo que el viejo hace, toda Córdoba lloraba...” versos 105-106 aquí se describe el dolor que siente Gonzalo ante la situación y como va evocado entre sollozos las figuras y hazañas de sus hijos.

- La tercera parte va desde “...el rey Almanzor, cuidoso,...” verso 107 hasta

“...que a los hermanos vengara” verso 118 aquí se ve claramente cómo el rey moro se compadece del dolor del cautivo y le manda una mora para que lo consuele y de esa relación nace Mudarra hijo de la mora y Gonzalo, que vengará a sus hermanos.

Estructura externa: Hay estilo nominal al abundar nombres concretos, cómo por

ejemplo: moros, cristianos, Gonzalo Gustios, cabezas, linaje, sangre, mal, carrillo... carecen los determinantes para poder concretizar el nombre que acompaña. Hay muy pocos adjetivos, cómo por ejemplo: gran velocidad, mejor, leal, malas, buen, triste... Uso de el adjetivo posesivo, ejemplo: “...¡Dios os perdone, el mi hijo...” También hace uso de los pronombres personales: “… ¡conózcolas por mi mal!...”, hay arcaísmos franceses (d+d+n): ejemplo: “...de los infantes de Lara...” verso 30, “…mejor fuera la mi muerte...” y arcaísmos de la época y en desuso como por ejemplo: “… que della le nació un hijo…”, “…lasamente las miraba…” encontramos preguntas retóricas como: “…¿quién como vos se hallara?...” uso de exclamaciones como: “…¡Hijo Gonzalo González!...” también se hace uso de aféresis en el verso que dice: “…alimpiándola con lágrimas…” y el efecto contrario también encontramos en los primeros versos del romance: “…piensa en esto bien ganare Hay también, predominio de verbos en imperfecto, cómo por ejemplo: “... ocho cabezas llevaba...”, el pretérito perfecto simple, cómo por ejemplo: “...mandó traer un cristiano...” encontramos exageración como por ejemplo: “…jugador era de tablas el mejor de toda España…”.

Sintaxis: En el romancero predomina la enunciativa , aunque también alguna

sustantiva, cómo por ejemplo: “...que lidiaron mis poderes...” verso 17. Encontramos también enunciativas, cómo “...conózcalas por mi mal!...” verso 26

e interrogativas cómo “...adónde son los mis hijos que yo os quise encomendar?...” versos 35-36.

Figuras retóricas: En el romance hay hipérboles, metonimias, elipsis, paralelismos, símiles, translaciones semánticas, personificaciones, interrogativas retóricas, uso de anadiplosis en “…Dios os perdone, el mi hijo, hijo que mucho preciaba…”, apostrofes y repeticiones reiteradas.


Comentario de texto

LA TRAICIÓN DE BELLIDO DOLFOS

Introducción: Directamente relacionados con los fragmentos que se han podido

reconstruir del Cantar de Sancho II están los versos sobre la muerte del rey don Sancho. El monarca se apropia fácilmente de Toro, desposeyendo a su hermana doña Elvira del legado que el padre le había hecho. Zamora, sin embargo, no le es tan accesible, pues se ha convertido en un núcleo anticastellano tras de la expatriación de Alfonso, rey de León, al reino moro de Toledo. Sancho, para conseguir la ciudad, manda al Cid que se entreviste con Urraca, Bellido Dolfos, urde un plan para acabar con el cerco; finge insultar a Arias Gonzalo con el objeto de que sus hijos lo persigan hasta el real de los castellanos. Aquí cuenta a Sancho que sufre persecución por haber aconsejado a sus compatriotas la rendición de la ciudad. Lo cree el rey y lo hace su vallo (como los infantes de Carrión lo habían sido del Cid antes de llevar a cabo su felonía), a pesar, según cuenta el romance, de las palabras sobre la traición procedentes de las propias murallas de la ciudad. Y un día, fingiendo querer mostrar al monarca detalles de las murallas de la ciudad, le clava un venablo dorado y huye perseguido por el Cid hasta la ciudad, para refugiarse en el manto que le tiende doña Urraca. El romance pertenece al tema épico dentro del ciclo del Cid.

Tema: en éste romance el tema está muy claro, es la venganza de Bellido Dolfos

contra el rey.

Subtema: La muerte del rey don Sancho, las advertencias de alguien (que no se nombra en el romance), los gritos de muerte que se oyen por el castillo y las promesas hechas a doña Urraca.

Métrica: este romance es de una tirada monórrima de dieciséis sílabas haciendo cesura en la octaba y separandola por hemistiquios de ocho sílabas. El ritmo de este romance es rápido, el encabalgamiento es suave, juntamente con la esticomitia, esta corrobora la rapidez de la temática.

Estructura interna: La primera parte va desde “Guarte, guarte, rey don Sancho...” verso 1 hasta “... mayor traidor es el hijo...” verso 8 aquí nos describe de forma repetitiva la traición más dramatismo. La segunda parte va desde “...gritos dan en el real...” verso 9 hasta “... va dando voces y gritos...” verso 16 aquí nos explica la impresión a causa de esa traición con la consabida muerte. Y la tercera parte va desde “...Tiempo era, doña Urraca...” verso 17 hasta “...de cumplir lo prometido” verso 18 aquí encontramos la conclusión que recopila la idea de la traición y la muerte y Vellido Dolfos está contento porque a cumplido la promesa a doña Urraca.

Estructura externa: En el romancero tenemos dos palabras en evolución: desque

que significa desde que y complir que se cambiado una o por una u: cumplir. Las otras son del castellano actual. Predomina el uso de nombres propios cómo; Sancho, Vellido Dolfos, Urraca... y nombres comunes cómo; padre, hijo, rey, don, doña, ... y dentro de los nombres comunes, los concretos cómo; postigo, tiempo, calle, traidor..., los de lugar; Zamora y los abstractos cómo; traiciones, traición....

Al haber más abundancia de nombres que de versos; el estilo es nominal. Los versos son de diferentes tiempos y formas verbales; pretérito perfecto simple, también hay elipsis verbal que coordina versos de acción y sentimiento, carece de determinantes, así se puede concretizar más la idea desarrollada, también encontramos adjetivos cómo; casa, muerto... y adjetivos escasos cómo; mayor, gran...

Sintaxis: predomina bastante la o enunciativa, con alguna subordinada... por ejemplo: “...no digas que no te avisado...” oración sustantiva de estilo directo, oración subordinada condicional, por ejemplo: “...si gran traidor fue el padre...” y/o “...desque le tuviera muerto...”

Figuras retóricas: en este romance hay pocas interrogativas retóricas, exclamativas, no se sabe a donde inicia, por ejemplo: “...A don Sancho han malerido, muerto le ha Vellido Dolfos, gran traición ha cometido...”, hay un paralelismo al repetir traición, por ejemplo: “... traidor, Vellido Dolfos, Dolfos Vellido...” y también hay políptoton en “...si gran traidor fue el padre” y “...mayor traidor es el hijo...”


Comentario de texto

EL JURAMENTO DE SANTA GADEA

Introducción: La jura de Santa Gadea en Burgos, cuyo relato aparece prosificado

en las crónicas del siglo XIII (la Primera crónica general y la Crónica particular del Cid), parece proceder de un cantar de gesta perdido del siglo XII, intermedio quizás entre el Cantar de Sancho II y el Cantar del Cid. Es cierto que este episodio constituye un acertado final para el primero de los dos (sería el motivo principal el de la fidelidad del Cid a don Sancho) y, al tiempo, un acuerdo principal para el Cantar del Cid (se justificaría así eldestierro).

Las tres versiones conservadas del romance (la de un manuscrito antiguo, la del Cancionero de romances sin año y la del Cancionero de romances de 1550, que aquí se reproduce) son tres testimonios distintos del desgajamiento paulatino que de un cantar pueden sufrir, ganando en variantes, especímenes del romancero viejo.

Las versiones modernas se hacen eco no del juramento, sino de la actitud despreciativa de don Rodrigo ante los lazos de vasallaje que heredó de su padre y del destierro al que lo condenaba Alfonso VI; es decir, se centran en los diálogos entablados en el romance entre el Cid y el rey leonés.

El mismo silencio de las versiones modernas guardan los documentos historiográficos en torno al juramento: el Cid histórico no sería una figura marginada por el rey Alfonso en el plano jurídico, sino todo lo contrario, contó con la simpatía del monarca. Sin embargo, como político y militar no le asignó Alfonso ningún puesto importante, toda vez que no olvidó los triunfos que en batalla contra él lograra antes y después de la muerte de su hermano (antes de Llantada y Golpejera, después de Cabra y en Gormaz). Por tanto la animadversión contra él ésta implícita, pero ello no presupone que tuviera que jurar con el exclusivo fin de desmentir su intervención en la muerte de su hermano Sancho, aparte la costumbre de jurar al hacerse cargo del reino que el Cid le entrega por voluntad del anterior monarca de Castilla.

El romance, partiera o no de un hecho histórico, adquiere en el ámbito literario un valor que le otorga la independencia suficiente como para obviar el problema

de la autenticidad del hecho.

Este romance se incluye dentro del romancero viejo, en concreto en el clasificado de romances juglarescos, dentro de los temas historio épicos de la historia del Cid.

Tema: es el juramento que le hace el Cid para con el rey Alfonso VI.

Subtema: la lealtad y la fidelidad que tiene con su amigo Sancho ya que quiere descubrir quien lo ha matado y porqué. También encontramos el enfrentamiento entre el rey y el Cid y su propio destierro.

Métrica: El verso que utiliza el poeta a lo largo de todo el poema es de dieciséis sílabas, estas la podemos dividir en dos partes de ocho sílabas llamadas hemistiquios y haciendo una pausa sintáctica que la llamamos cesura. La rima que predomina es regular es en sonantes los pares oi en -ao. El ritmo es rápido en función del tema que se está desarrollando. Hay bastante esticomítia y también hay encabalgamiento suave en “...el Cid al rey castellano. Las juras eran tan fuertes que al buen rey ponen espanto; sobre un cerrojo de hierro y una ballesta de palo...”

Estructura interna: Este poema podemos encontrar tres partes. La primera va

desde “En Santa Águeda de Burgos...” verso 1 hasta “...en la muerte de tu hermano...” verso 38 aquí nos sitúa dónde está pasando la acción, el Cid hace jurar al rey utilizando un tono amenazante, de cómo lo han de matar si miente equiparando como los pobres del reino, y describe la forma poco honrosa de morir con respecto al rey. La segunda parte que va desde “... las juras eran tan fuertes...” verso 39 hasta “...yo me destierro por cuatro...” verso 68 aquí el narrador-juglar, hace alusión al tono del juramento, que era muy duro, que el rey se enfada e intercala la reflexión a cerca de dicho juramento y el destierro y el Cid en vez de irse sin más, de forma osada le dice que él se va más tiempo. Y la tercera parte va desde “...Ya se parte el buen Cid...” verso 69 hasta “...adonde asentar su campo” verso 80 aquí se ve cómo el Cid se va a cumplir el destierro llevándose con él a todos los vasallos fieles.

Estructura externa: El carácter popular del romance se manifiesta en la lengua

utilizada por el juglar, hace uso del estilo directo, cómo por ejemplo; “...villanos te maten, Alonso...” En la segunda parte se hace uso del dialogo directo entre el rey y el Cid. Utiliza los sustantivos para dar mayor realidad y concreción al evento. El estilo de la primera parte es más nominal porque hay elipsis del verbo, cómo por ejemplo; “...no con puños dorados...” Podemos encontrar seis campos semánticos, el primero es el humano, cómo: rey hijosdalgo, padre, hombre, caballero, mancebo. En segundo es el de los nombres propios, cómo por ejemplo: Alonso y Cid. El tercero es el de los instrumentos de la guerra, cómo por ejemplo: ballestas, dardos, puñales, estoque. El cuarto es la vestimenta, cómo por ejempo: calzada, zapatos, camisones, caps, calzado. El quinto es el de los animales, cómo por ejemplo: burras, caballos y mulas. El sexto es el de los instrumentos de los animales cómo por ejemplo: frenos, cordel, cuero...

En este romance se puede apreciar la toponimia, por ejemplo: Sancta Gadea, Burgos, Asturias, Oviedo y Holanda. También encontramos nombres concretos en este romance, cómo por ejemplo: cerrojo, hierro, lazo. Y abstractos cómo: el

juramento, jura y muerte. De adjetivos hay pocos, salen algunos repetidos, antepuestos al rey: “...el buen rey...” sale con un epíteto “...siniestro costado...”, “...malamente ennojado...” También salen adjetivos que indican la persona, cómo: honrado, afrentado, privado. Hacia al final hace alusión a los objetos: hierro acicalado y borlas de colorado.

En este romancero también se utilizan tiempos verbales diferentes, pero utiliza

más el presente. Ejemplo: Jura, toma, mate, sean...

En el romance se trabajan un poco los verbos. Encontramos imperfecto de indicativo cómo: era, había... Imperfecto subjuntivo: fuera, hablara... Imperfecto: saquente... Pretérito perfecto simple: alló, besó... Futuro: será, besará... También se hace uso de la tercera persona con la segunda. Infinitivo: besar... y por último también se utilizan pronombres personales que personalizan al poeta. Quizás este romancero fue compuesto por el mismo Cid o alguien cercano a él.

Sintaxi: es rudimentaria, lo que más predomina son las oraciones enunciativas, existe alguna subordinación. Hay coordinadas adversativas: “...pero allí hablará el rey...”, subordinada causal “...porque la besó mi padre...”, coordinada copulativa “...y no vuelvas más a ella...”

Figuras retóricas: Hay repetición de una misma construcción sintáctica para dar

mayor dinamismo y mayor tensión al romance, por ejemplo, “... las piernas salgan desnudas...”. Hay paralelismo cómo “...Vete de mis tierras, Cid, mal caballero probado y no vengas más a ellas dende este día en un año...” También hay anadiplosis cómo: “...muy mal me conjuras, Cid, Cid muy mal me has conjurado...” Hay una sola antítesis temporal “.. entre hoy y mañana...” Anáfora “...y el hierro acicalado, y llevan sendas adargas...” Y también hay unos cuantos

arcaísmos cómo: Do donde, Sancta Santa, Dende ­­ desde, Sáquente saquenle