Romancero gitano; Federico García Lorca

Literatura española contemporánea. Generación del 27. Biografía. Obra poética. Temas. Forma expresiva. Métrica. Espacio. Recursos

  • Enviado por: Jorge González Domínguez
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 13 páginas

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GUION

Época:

Reinado de Alfonso XIII.

La dictadura de Primo de Rivera.

La segunda República.

Ambiente cultural.

Generación del 27:

Influencias.

Nacimiento.

Medios de publicación.

Nómina de autores.

Características.

Etapas.

Federico García Lorca:

Breve resumen de su vida.

Obra poética.

Obra teatral.

Simbología.

Romancero Gitano:

Cronología.

Temas.

Forma expresiva.

Espacio.

Recursos.

Interpretación y síntesis.

ÉPOCA

Lorca vive de 1898 a 1936 y lo mejor sería dividir estos periodos en los diferentes tipos de gobiernos que pasan durante ese tiempo.

Reinado de Alfonso XIII:

El reinado de Alfonso XIII comienza en el año 1902 poniendo fin a la regencia de su madre, María Cristina, justo cuando acaba de cumplir 16 años. Al acceder al trono se encuentra con un país en crisis sobre el que van a repercutir tanto la situación internacional como los problemas internos.

En el plano social destaca un enorme crecimiento demográfico, sobre todo en los grandes centros urbanos. Madrid y Barcelona cambian rápidamente de fisonomía; surgen nuevas industrias y numerosos bancos y centros comerciales; se organizan los transportes colectivos, aumenta la prensa diaria, etc...

Entre los problemas internacionales antes mencionados, muchos repercuten decisivamente en la crisis es la Primera Guerra Mundial (1914-1918). La postura de neutralidad adoptada por España agudiza las tensiones sociales ya que, a pesar de que la oligarquía se enriquece con las exportaciones al extranjero, las clases trabajadoras se empobrecen aún más por la subida de precios.

En el plano político, los españoles se enfrentan con diversos problemas: el regionalismo vasco y catalán, las reivindicaciones del movimiento obrero y la sangría económica de la guerra en África, etc... Los grandes partidos históricos, conservador y liberal, se descomponen, no pueden hacer frente a problemas de tan difícil solución. Es esta crisis de la monarquía parlamentaria, unida a la frustración de todo intento reformista, la que propicia que, en el año 1923, el general Primo de Rivera dé un golpe de estado que es aceptado por Alfonso XIII.

La dictadura de Primo de Rivera:

La dictadura pretendía ser una solución de urgencia ante el caos político y social. El poder, concentrado en una sola mano y con mucha más capacidad de ejecución, solucionó el problema marroquí y acometió una brillante política en obras públicas. Incluso intentó un entendimiento con las clases trabajadoras, a través de la alianza con el sindicato socialista. Pero la supresión de las libertades enfrentó al general con la minoría de intelectuales que habían protagonizado el intento reformista en las dos décadas anteriores. Los destierros, multas, encarcelamientos de personalidades, algunas tan prestigiosas como Unamuno o Valle-Inclán, funcionaron como revulsivos ideológicos que se volvieron contra el dictador. Sin embargo, el factor que precipitó la caída de Primo de Rivera fue la gran crisis financiera que impidió el desarrollo económico anhelado por la burguesía. En 1931 el electorado urbano se manifestó masivamente a favor de la República, a la que consideraron como la única esperanza de cambio y regeneración.

La segunda República:

El primer gobierno de la República, presidido por Azaña, emprende la reforma del ejército y la reforma agraria, a la vez que proclama la libertad de religión en un intento de transformar España en un Estado laico y moderno. Pero estas ganas chocan con los sectores más conservadores, que ven en las reformas una amenaza a su status social y a su misma identidad nacional. Dos años más tarde, la coalición de derechas CEDA, con Gil Robles como líder, sucede en el poder a republicanos y socialistas. Gil Robles se encarga de dar marcha a las reformas del anterior gobierno y provoca así un malestar social todavía más agudo. La violencia y la crispación son los protagonistas tanto en el Parlamento como en la calle. Esta es la causa de que en 1936 todas las fuerzas populares, incluso el anarquismo libertario, se unan en la coalición del Frente Popular que gana las alecciones.

Los sectores derechistas, decepcionados ante el fracaso electoral, ponen sus esperanzas en las nuevas soluciones totalitaristas que propone el fascismo europeo. Algunos generales descontentos se unen al movimiento falangista y tradicionalista, protagonizando el levantamiento militar que dará origen a la guerra civil española, larga y sangrienta. Cuando en 1939 el general Franco asume totalmente el poder, las dos Españas enfrentadas se escinden por completo.

Ambiente cultural:

La situación de crisis económica que padece España no conlleva una crisis idéntica en el ámbito cultural. Muy al contrario, es éste uno de los momentos más ricos y positivos para el mundo de las artes y del pensamiento.

En la música destacan creadores como Manuel de Falla, e intérpretes reconocidos internacionalmente, como Pau Casals. Juan Gris, Joan Miró, Salvador Dalí y Pablo Picasso son figuras sin cuya aportación no se podría explicar la pintura europea del siglo XX. Incluso en el campo científico, poco desarrollado tradicionalmente, aparecen muy dignos representantes, entre los que se cuentan Santiago Ramón y Cajal, Pío del Río Hortega o Gregorio Marañón.

Este apogeo es fruto de varios factores y también, como no, del azar. La proliferación de universidades populares, el desarrollo de la prensa, la traducción de autores extranjeros y la coincidencia de grandes personalidades intelectuales. Además el año 1917 es el de la fundación del diario “El Sol” , en el que van a colaborar los mejores autores del momento, y, en 1924, Ortega y Gasset funda “La Revista de Occidente”, otro órgano de difusión de la cultura europea.

GENERACIÓN DEL 27

Influencias:

Los tres autores más influyentes son Juan Ramón Jiménez, José Ortega y Gasset y Ramón Gómez de la Serna. Juan Ramón Jiménez plantea desde 1914 una búsqueda de la pureza formal, de la pulcritud y desnudez del sentimiento, un camino de rigor y exigencia poética. El rechazo del arte representativo influye no sólo en los poetas sino también en los nuevos prosistas.

Ante la situación de crisis algunos autores, como Miguel de Unamuno, respondían con una actitud angustiada y comprometida con la realidad. Otros, en cambio, siguiendo la tradición modernista, conectan más lo literario con la historia cultural que con la historia social. Pronto se impone esta segunda opción.

También proporcionaron una cierta herencia a esta generación los movimientos de vanguardia que se producen en un ambiente de curiosidad y deseo de cambio y que se introducen en nuestro país gracias a Ramón Gómez de la Serna. Ya en 1908 publica “El concepto de la nueva literatura”, considerado como el primer manifiesto vanguardista español. El Ultraísmo, que se introduce en España en 1918, es el primer movimiento vanguardista que penetra en todo su esplendor. Este movimiento propugna un arte liberado de las trabas de la razón, una literatura que funcione como juego disparatado y dichoso, sin reglas que limiten la imaginación del poeta. El Creacionismo continua ese mismo camino, y propone la imagen como germen único del poema..

Después de la primera guerra mundial llega a España el Surrealismo. En el plano literario su principal aportación es “la escritura automática”, en la que el inconsciente se manifiesta de forma directa, sin que intervenga la razón. El Surrealismo vuelve los ojos, a su vez, hacia los temas enraizados en lo humano.

Todos estos factores propiciaron la gran eclosión que ha sido llamada la “Edad de Plata” de nuestra literatura.

Nacimiento:

Para que se pueda hablar de una generación literaria, una de las características fundamentales es una coincidencia cronológica. Cada autor puede diferir bastante de los demás pero esa afinidad cronológica significa que ha vivido el mismo mundo y los mismos acontecimientos. En lo que es esta generación al comenzar el año 1927 que les da nombre Pedro Salinas, el mayor, tiene 36 años y Manuel Altolaguirre, el menor, 22 años.

Existen también entre los componentes de este grupo unos estrechos lazos de amistad. Estos lazos no se rompen ni siquiera después de la Guerra Civil, cuando el éxodo les separa físicamente. Ellos permanecen unidos en la correspondencia y la memoria común. El que los poetas sean amigos supone un intercambio natural de ideas y descubrimientos estéticos, sin los cuales puede que la calidad de cada una de sus obras no hubiera sido posible.

Uno de los núcleos de agrupación e intercambio es la Residencia de Estudiantes que por aquella época dirigía Alberto Jiménez Freud. Lorca llega desde Granada en 1919 donde ya estaba Emilio Prados y, en 1924, allí se encuentra con Rafael Alberti, con el que entabla una estrecha amistad. Por allí también se encontraban Moreno Villa, Luis Buñuel y Salvador Dalí.

Otro cúmulo de coincidencias hace que se reúnan hacia 1924 en la sierra de Guadarrama poetas como Vicente Alexandre, Dámaso Alonso y Rafael Alberti. Este es el núcleo del que va a surgir la generación.

Algunos no viven en la capital como, por ejemplo, el poeta pucelano Jorge Guillén, pero, sin embargo, éste en 1924 ya mantiene correspondencia regular con Lorca, después de conocerse a través de amigos comunes y, sobre todo, por medio de las revistas literarias más prestigiosas.

Además de Madrid el otro centro geográfico del que parte la generación está en Sevilla. La mayoría de los poetas son andaluces. Pedro salinas llega a Sevilla el año 1918 para ocupar su cátedra en la Universidad y allí tomará contacto con otro joven poeta, Luis Cernuda.

El año 1927 es el que toma el nombre de la generación porque se produce un acontecimiento literario que reúne a los nuevos poetas en Sevilla. Este acontecimiento es el centenario de Góngora. Desde Madrid han viajado juntos Federico García Lorca, Jorge Guillén, Dámaso alonso, Gerardo Diego, Rafael Alberti, Jorge Bergamín, y Juan Chabás. En este homenaje los nuevos artistas recuerdan al viejo poeta, olvidado e incomprendido: al poeta de la imagen y de la exigencia formal, al que la crítica académica aún no entiende. Esta reunión es el símbolo de la voluntad de cambio de la Generación del 27.

Medios de publicación:

Ya por ese mismo año 1927 cuenta la generación con un conjunto variado de revistas donde publican habitualmente. Hasta 1926 habían venido colaborando en las publicaciones ultraístas o en aquellas que estaban dirigidas por grandes maestros como Juan Ramón Jiménez (Índice) u Ortega y Gasset (La Revista de Occidente). Ahora van a contar con órganos propios de difusión. Aparece “Litoral” en Málaga, dirigida por Manuel Altolaguirre y Emilio Prados, en 1927. “Verso y prosa”, en Murcia, y “Carmen”, en Santander. Castilla también cuenta con dos revistas importantes: “Meseta”, en Valladolid, y “Parábola”, en Burgos. Lorca colabora en la fundación de “Gallo”, en Granada. Todas ellas son revistas artesanales. Editan pocos números y van dirigidas a un público muy minoritario. Algunas, como “Litoral”, son editadas por los propios poetas. Como curiosidad decir que se cuenta que Altolaguirre distribuía ejemplares de esta revista por las librerías de Málaga llevándolos en un cochecito de bebé y, en uso de una metáfora, que al bajar la capota aparecían los números como pequeños recién nacidos a la vida literaria.

En estas revistas colaboraban también numerosos prosistas, que compartían con los poetas afinidades e inquietudes. Sus obras aparecieron sobre todo durante la época de la República.

Nómina de autores:

Es muy difícil establecer una nómina exacta de los miembros de la Generación del 27. Si atendemos a los poetas estos son los nombres más sobresalientes: Lorca, Alberti, Vicente Aleixandre, Cernuda, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Emilio Prados, Altolaguirre, Juan Larrea y José Moreno Villa.

A esta larga lista de poetas habría que añadir, sin duda, a otra extensa nómina de prosistas, entre los que se encuentran los nombres de Rosa Chacel, José Bergamín, Benjamín Jarnés, Max Aub, María Zambrano, Antonio Espina y Francisco Ayala. Otros muchos autores colaboraron en la creación de un ambiente cultural propicio en las críticas, en los proyectos y en las celebraciones.

Características:

La primera característica artística de esta generación es su extremada “conciencia artística”, su confianza, desde los momentos iniciales, en la importancia del arte como creación y profundización de la vida. Esta conciencia artística les lleva a interesarse fundamentalmente por el empleo depurado y adecuado de la forma y de la lengua poética. Intentan llegar, siguiendo los pasos de Juan Ramón Jiménez, a una “poesía pura”, exigente e inocente, en donde no haya sitio para la banalidad y el prosaísmo. Por eso son tachados por algunos como poetas deshumanizados, que ponen el arte por encima del hombre.

Relacionado al anhelo de perfección formal aparece un común desprecio hacia el fácil sentimentalismo. Este desprecio lo comparten con los poetas vanguardistas.

Sin embargo, frente a la búsqueda de una lengua poética depurada, hallamos otro centro de interés que le sirve de contrapeso y que va en una dirección distinta: el anhelo de recuperación y encarnación poética de la tradición española, tanto la culta como la popular. La poesía tradicional les sugiere a estos poetas temas nuevos, profundamente arraigados en lo humano, como el amor o la muerte. También les ofrece, además, un modelo de sencillez formal aparente, una gramática simple desarrollada en el tiempo.

De estas dos tendencias “pura” y “tradicional”, surge finalmente una interpretación de la poesía como misterio, que todos los miembros de la generación comparten; una visión de lo poético como base del descubrimiento de la realidad.

Como ha señalado Dámaso Alonso, esta generación no nace “en contra de nada”, no desea, como los ultraístas, acabar con la tradición literaria. No publica manifiestos iconoclastas, no viene a tachar, sino a escribir poesía. Y por eso es una generación abierta a todas las tendencias de su tiempo.

Etapas:

- Iniciación (1920 - 1928). Como todos son grandes creadores, ya desde los primeros momentos cada uno de ellos nos hace llegar una voz propia. El más precoz en el tiempo fue Gerardo Diego que, en 1921, publica dos de sus mejores libros: Imagen y Limbo. Estas primeras obras giran en la órbita del creacionismo.

Un año clave en esta etapa inicial es 1924. En él dos poetas de esta generación, G. Diego y R. Alberti, obtienen un importante reconocimiento: el Premio Nacional de Literatura. Alberti ya combina en su libro Marinero en tierra tradición y modernidad. Esta etapa va a finalizar en 1928, después de la fecha simbólica del centenario de Góngora. En este año aparecen libros culminantes como el Romancero Gitano sobre el que estamos haciendo el trabajo.

- Madurez (1928 -1936). Corresponde a la época de mayor esplendor, el momento en que sus componentes están más estrechamente unidos y nada se interpone entre ellos y la poesía.

Las obras publicadas en 1929 abren un abanico de tendencias renovadoras. Por ejemplo, la influencia de Góngora está representado por “La fábula de Equis y Zeda”, de G. Diego. Por otro lado la influencia surrealista se hace patente en “Sobre los ángeles”, de Alberti, o en “Pasión de la tierra”, de V. Aleixandre. Con el surrealismo coinciden estos poetas en un mismo sentimiento de angustia existencial, expresado en vivísimas imágenes oníricas. Sin embargo, no aceptan la escritura automática porque consideran a la poesía como un arte consciente, que debe aspirar a la perfección. En 1931 Lorca da a conocer “Poeta en Nueva York” (obra publicada póstumamente), y quizá la más importante y madura del surrealismo español. La guerra civil va a marcar el final de este esplendor. En este momento cada poeta había encontrado su camino propio y singular. Alberti, ya dentro del partido comunista, publicada en 1936 “poeta en la calle”, dando así un giro a su obra y orientándola hacia la preocupación cívica y social. Jorge Guillén permanecía fiel a su intento de depuración de poesía y realidad y publicaba la segunda edición de “Cántico”. También en 1936 Cernuda recoge toda su obra en un volumen que titula “La realidad y el deseo”. No sabemos qué hubiera deparado el destino a esta generación si no hubiese sido afectada por la guerra civil.

- Disgregación (a partir de 1936). La guerra civil divide y dispersa a los españoles. Por ejemplo Lorca, autor de Romancero Gitano paga con su vida una obra dedicada a la búsqueda de la verdad y la belleza. Otros muchos logran escapar a una muerte posible marchándose al exilio. De estos algunos no volverán nunca a España, como es el caso de Cernuda, E. Prados o Moreno Villa. Otros retornarán después de muchos años para encontrarse con una España extraña, como Bergamín o J. Guillén, quien nunca quiso regresar a su Valladolid natal. En España sólo permanecen durante la dictadura Dámaso Alonso, G. Diego y V. Aleixandre, poetas que mantienen, sin embargo, una digna distancia con el Régimen.

Después de la guerra resalta la importancia que todos estos autores le dedican a los temas filosóficos fundamentales: la muerte, el sentido de la vida, la injusticia o el mal. Sobresale asimismo una búsqueda de la eternidad, de una verdad perdurable, propia de los que han visto cómo el terror de la guerra asolaba ese mundo y esa tierra que amaban y les formaba. Obras como el “El contemplador”, de P. Salinas; “Clamor”, de J. Guillén, o “Hijos de la ira”, de Dámaso Alonso, son ejemplos de este nuevo sentimiento.

También aparece el sentimiento de añoranza en aquellos poetas que fueron separados bruscamente de su tierra. R. Alberti nos proporciona en su libro “Retornos de lo vivo lejano” un ejemplo de esta nostalgia que tantos exiliados compartían. “Historia del corazón” , de V. Aleixandre, es un exponente de todo lo poético que, aún en los peores momentos, el artista puede preservar.

FEDERICO GARCÍA LORCA

Breve resumen de su vida:

Nació en Granada en 1936 en el seno de una familia acomodada y liberal. Su infancia transcurrió en el campo y en este tiempo su talento se mostró, aparte de en la literatura, en la música y en la pintura. Estudió Filosofía y Letras por una imposición familiar y, después de permanecer varios años en la Residencia de Estudiantes, en 1933 viajó a la Universidad de Columbia, en Estados Unidos.

Una de sus primeras apariciones en público fue como dramaturgo, en 1920, año del estreno de “El maléfico de la mariposa”, “Doña Rosita la soltera”, “Bodas de sangre” y “Yerma”. Sus comienzos como poeta datan de 1921 cuando aparece “Libro de poemas”.

Muchas de sus obras aparecieron después de su trágica muerte en 1936 en Granada. Por ejemplo “Sonetos del amor oscuro” ha sido descubierta hace muy poco.

Obra poética:

Sus primeros poemas quedaron recogidos en Libro de poemas, de 1921, una antología que tiene grandes logros. En 1922 organizó con el compositor Manuel de Falla, el primer festival de cante jondo, y ese mismo año escribió precisamente el Poema del cante jondo, aunque no lo publicaría hasta 1931. El Primer romancero gitano, de 1928 y del que ya hablaremos más profundamente, es un ejemplo genial de poesía compuesta a partir de materiales populares, y ofrece una Andalucía de carácter mítico por medio de unas metáforas deslumbrantes y unos símbolos como la luna, los colores, los caballos, el agua, o los peces, destinados a transmitir sensaciones donde el amor y la muerte destacan con fuerza.

Tras los Poemas en prosa, escribió Poeta en Nueva York, entre 1929 y 1930, pero que no se publicó hasta 1940, y Tierra y Luna, del que algunos poemas fueron incluidos en Diván del Tamarit, concluido en 1934, aunque también se publicó póstumamente.

Calificados muchas veces de surrealistas, los poemas de esa obra clave de García Lorca que es Poeta en Nueva York, expresan el horror ante la falta de raíces naturales, la ausencia de una mitología unificadora o de un sueño colectivo que den sentido a una sociedad impersonal, violenta y desgarrada. Otro importante poema de Lorca, dentro de la línea del neopopulismo, es el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, de 1935, una elegía compuesta al morir ese torero intelectual, amigo de muchos de los poetas de la generación de Lorca. Mientras que los Seis poemas galegos, del mismo año, consiguen trascender las referencias populares evidentes.

Cabría hacer una distinción en dos tipos de poesía de Lorca. Por un lado una poesía culta con la que está elaborada la poesía de corte tradicional que habla sobre las tradiciones y por otro una poesía lírica donde el sujeto siempre es el protagonista emitiendo sus propios sentimientos.

También se podría hacer una división de dos etapas en sus obras. La primera sería una que podríamos denominar “de metáfora viva”, etapa a la que pertenece este Romancero Gitano, y que trata los temas del sentimiento trágico de la vida, muerte, frustración y represión.

Obra teatral:

El teatro de Lorca es, junto al de Valle-Inclán, el más importante escrito en castellano durante el siglo XX. Se trata de un teatro de una gama muy variada con símbolos o personajes fantásticos como la muerte y la Luna, lírico, en ocasiones, con un sentido profundo de las fuerzas de la naturaleza y de la vida.

Entre sus farsas, escritas de 1921 a 1928, destacan Tragicomedia de don Cristóbal y Retablillo de don Cristóbal, piezas de guiñol, y sobre todo La zapatera prodigiosa, una obra de ambiente andaluz que enfrenta realidad e imaginación. También pertenece a la categoría de farsa Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín. De 1930 y 1931 son los dramas calificados como "irrepresentables", El público y Así que pasen cinco años, obras complejas con influencia del psicoanálisis, que ponen en escena el mismo hecho teatral, la revolución y la homosexualidad, a partir de un complejo sistema de correspondencias.

Dos tragedias rurales son Bodas de sangre, de 1933, y Yerma, de 1934, donde se aúnan mitología, mundos poéticos y realidad. En Doña Rosita la soltera, de 1935, aborda el problema de la solterona española, algo que también aparece en La casa de Bernarda Alba, concluida en junio de 1936, y que la crítica suele considerar la obra fundamental de Lorca. Al comienzo de su carrera también había escrito dos dramas modernistas, El maleficio de la mariposa (1920) y Mariana Pineda (1927).

Simbología:

En Lorca se repiten varios símbolos que también parece apropiado señalar junto con sus significados.

  • Fuentes. Naturalidad por la flora y la fauna y sobre todo por la creación natural de las fuentes. También significan tradición en el paso del tiempo.

  • Luna. Es el más utilizado por Lorca. Su simbolismo depende de cómo aparezca. Si es roja significa muerte dolorosa, negra simplemente muerte, grande significa esperanza y en puntas tiene connotación erótica.

  • Caballo. Significa vida o también portador de muerte si es negro. El caballo sin estribos ni riendas significa pasión desbocada.

  • Hierbas. Significa verde y muerte. Por ejemplo cicuta y ortigas. El musgo refleja el paso inexorable del tiempo.

  • Agua. Aquí Lorca es influido por Jorge Manrique. La vida fluye libremente en el agua en movimiento pero el agua parada representa muerte o enfermedad.

  • Metales. Los cuchillos y puñales son símbolos de muerte mientras que la plata y el oro tienen connotación positiva.

ROMANCERO GITANO

Este libro surge tras la idea de Francisco García Lorca de reunir en un mismo volumen todos los poemas de su hermano como muestra, bajo un único recurso, de la rica variedad de la poesía lorquiana.

En Julio de 1928 se publica en Madrid el tercer libro poético de Federico García Lorca: Romancero Gitano. El volumen pequeño, impreso en papel de poca calidad, llamaba la atención por el dibujo y diseño de la cubierta. Así por ejemplo Gabriel Celaya comenta su reacción al ver el libro en un escaparate: Su autor me era desconocido, y su título no me decía nada. Pero había en la cubierta un dibujo en rojo y negro que me fascinó”. Juan Chabas escribía la siguiente descripción: “Sangre roja y cuajada, heridas de infantil caligrafía, escriben el nombre del libro. En el equilibrio de gracia esbelta, tres negros girasoles de tinta china o de azabache de tirabuzón gitano sostienen el rótulo, húmedos de ternura, en un búcaro popular que abre una boca de cerámica como una corola rizada de dompedro. Detrás, España roja, también de sangre, con perfil de cresta de gallo más que de piel de toro. En campo de nieve de papel, todo. Debajo, con letras de dibujada y compuesta torpeza, que silabean cada trazo del nombre, la firma del autor: Federico García Lorca. Y una fecha (1924.1927), y un conocido membrete editorial, de estirpe noble ya”.

Lorca pensó en añadirle al libro tres romances para su segunda edición pero éstos no debieron ser terminados.

Cronología:

Un aspecto crítico de importancia es el de la cronología. El poeta declaró en la misma cubierta de la primera edición, los años que enmarcan la composición de su libro: 1924-1927. Entre 1924-1927 indican el tiempo clave de escritura del libro.

“Burla de Don Pedro a caballo” fue escrita, en su primera versión, el 28 de diciembre de 1921, día de los Santos Inocentes.

En 1924 podemos documentar el “Romance sonámbulo”, “La monja gitana” y el “Romance de la pena negra”, más el comienzo del “Romance de la guardia civil española” terminado dos o tres años después. En enero de 1926 “La casa infiel”. Poco después escribe el poeta a su hermano Francisco: “ El romancero gitano quisiera reservarlo y hacer un libro sólo de romances. Estos días he hecho algunos, como el de “Preciosa” y el de “Prendimiento de Antoñito el Camborio”. Son interesantísimos. Si me contestas pronto te los mandaré”.

Añade a su hermano: “he visto completas cosas que antes no veía y he puesto en equilibrio poesías que cojeaban pero que tenían la cabeza de oro”.

Y es en este momento, febrero de 1926, cuando decide reservar los romances para un libro independiente.

 En Marzo de 1926 García Lorca anticipará a Jorge Guillén: “estoy terminando el romancero gitano”.

Antes de agosto de 1927 estaban escritos los romances anteriormente citados, junto con “Muerte de amor” y “El emplazado”, pues en dicho mes declara haber terminado su libro.

Temas:

Uno de los temas fundamentales es el de la represión y sobre todo el mal trato que se le daba a los gitanos.

La obra refleja las penas de un pueblo perseguido que vive al margen de la sociedad y que se ve castigado continuamente por los representantes de la autoridad.

Ese tema toca una de las constantes temáticas de Lorca: el individuo en lucha frente a una autoridad represora, muchas veces ciega, a menudo destructiva; en el enfrentamiento, el individuo, la minoría, resulta destruida. El libro transpira sensualidad por todos sus poros; un torrente de metáforas muy originales jalonan todas y cada una de las historias.

Además Lorca sitúa a algunos gitanos como máximos intérpretes del arte en muchas de sus facetas y una de ellas, claro está, es el toreo.

Sin embargo Lorca idealiza a ciertos gitanos pero establece claramente quienes son esos gitanos, así en 1935 afirma que su libro habla tan sólo de los gitanos andaluces por ser lo más puro de Andalucía pero los diferencia bien de los gitanos húngaros.

Puede establecerse cierto paralelismo entre la muerte de Lorca y la represión del pueblo gitano que el describió en vida. Federico García muere en una masacre protagonizada por la Guardia Civil defensores de una ley siniestra. De la marginalidad se deriva el tema de la violencia como se demuestra en distintos pasajes del Romancero.

Así que ya hemos dicho que la verdadera intención de Lorca más que el mundo gitano era el mundo andaluz. El Romancero Gitano es una obra directamente influida por el andalucismo y admiración de Lorca por su pueblo y gentes.

Pretende dar a conocer el pueblo “calé”. Sus tradiciones y sus ritos y también los prejuicios y marginación. El propio Lorca define lo que pretendía en el Romancero: “Quiero transmitir la pura anécdota andaluza”.

La mujer también participa en el mundo del Romancero. Soledad Montoya o la monja gitana son las representaciones de lo que representa la mujer para los gitanos y en la temática del libro: La pena de Soledad Montoya es la raíz del pueblo andaluz. No es angustia porque con pena se puede reír ni es un dolor que ciega puesto que jamás produce llanto; es un ansia sin objeto en un amor agudo o nada, con una seguridad de que la muerte (preocupación de Andalucía) llegará en cualquier momento.

Forma expresiva:

El libro es una recopilación de un conjunto de poemas con temas relacionados con la región andaluza con lo cual no se les puede tomar a todos con una métrica y rima de iguales condiciones. Como muestra deberemos tomar tan sólo algunos poemas en especial. Así vamos a ver la estructura métrica de los tres primeros poemas:

  • Romance de la luna, luna.

  • 1ª estrofa; a b a b b b a b a b b b
    2ª estrofa; a b a b c b a b
    3ª estrofa; a b b b a b a b
    4ª estrofa; a b a b
    5ª estrofa; a b a b

  • Preciosa y el aire.

  • 1ª estrofa; a b a b c b c b c b b b c b c b
    2ª estrofa; a b a b a b a b
    3ª estrofa; b b a b
    4ª estrofa; a b b b
    5ª estrofa; c b c b
    6ª estrofa; c b c b
    7º estrofa; c b
    8ª estrofa; a b a b
    9ª estrofa; a b c b
    10º estrofa; c b c b
    11ª estrofa;  a b c b

  • Reyerta

  • 1ª estrofa; a b c b b b a b a b c b c b c b c b a b a b
    2ª estrofa; a b b b b b c b
    3ª estrofa; a b c b
    4ª estrofa; a b a b

    Espacio:

    Casi todos los poemas están escritos en Andalucía, la mayor parte de ellos en barrios o suburbios gitanos.

    Recursos:

    Metáforas:
    ¡Ay mis muslos de amapola! ( Romance de la pena negra, 1ª estrofa verso 34)
    Pétalos de lata débil (San Rafael, 1º estrofa, verso 19)
    Tu fulgor abre jazmines ( San Gabriel, 3ª estrofa verso 41)
    Les clavó sobre las botas mordisco de jabalí ( Muerte de Antoñito el Camborio, estrofa 1, versos 5 y 6)

    Una corta brisa ecuestre (Prendimiento de Antoñito el Camborio en el camino de Sevilla, estrofa 2, verso 23)

    Mientras el cielo reluce como la grupa de un potro (Prendimiento de Antoñito el Camborio en el camino de Sevilla, estrofa 3, versos 45 y 46)

    Lloras zumo de limón agrio de espera y de boca (Romance de la pena negra, versos 25 y 26)

    Personificaciones:
    Cruje la aurora (San Miguel, estrofa 2 verso 8)
    Y mientras el puente sopla (San Rafael, estrofa 1, verso 23)
    Piel de nocturna manzana (San Gabriel, estrofa 1, verso 3)

    Clavel varonil ( Muerte de Antoñito el Camborio, estrofa 1, verso 4)
    Llanto de una calavera que esperara un beso de oro ( Sibila, estrofa 2, verso 7, 8 y 9)

    Comparaciones:
    Ya mi talle se ha quebrado como caña de maíz
    ( Muerte de Antoñito el Camborio, estrofa 2, verso 39 y 40)
    Los culos grandes y ocultos ( San Miguel, estrofa 5, versos 35 y 36)

    Repeticiones:
    En la noche platinoche noche, que noche nochera (Romance de la Guardia Civil española, estrofa 3, versos 35y 36)
    Agua y sombra, sombra y agua (Romance de la Guardia Civil española, estrofa 5, verso 55)

    Por el monte, monte, monte mulos y sombras de mulos ( San Miguel, estrofa 1, verso 2)

    Ironía:
    San Miguel, rey de los globos y de los números nones (San Miguel, estrofa 8, versos 49
    y 50)

    Aliteración:

    Lo llevó codo con codo (Prendimiento de Antoñito el Camborio, estrofa 1, verso 16)

    INTERPRETACIÓN Y SÍNTESIS

    Primero decir que la obra no se puede decir que sea del todo entretenida. La poesía no me acaba de convencer a lo mejor porque no tengo plena conciencia de todo lo que leo y de su pleno significado.

    Me parece que el autor, eso sí, emplea perfectamente los recursos y símbolos para llevar a cabo el objetivo que podría tener éste romancero y que es el de mostrarnos su Andalucía y, en un segundo escalón, la represión sufrida por el pueblo y la etnia de los gitanos.

    Lo poco que puedo decir es que el autor conoce perfectamente tanto el estilo como los temas que trata ya que también aparecen en otros libros como “Poema del Cante Jondo” y el tema de la marginación también se expone en “Poeta en Nueva York”

    Además también puedo observar que, en su afán por engrandecer su Comunidad y la raza gitana, exagera bastante las virtudes de estas personas así como los defectos o equivocaciones de nuestra Guardia Civil. Desde luego la objetividad brilla por su ausencia.

    Pero sinceramente no puedo hacer una crítica propia y que sea buena y con fundamento de éste conjunto de poemas porque, a pesar de haberlo leído completamente dos veces, no tengo una visión y un conocimiento de la literatura, y menos de la poética, como para valorarlo como debería.

    Sin embargo hay muchos autores y críticos literarios que sí que saben de lo que hablan y normalmente valoran esta obra como una obra de arte y muchos a su autor, Federico García Lorca, como un fuera de serie e incluso dicen que después de Cervantes es el mejor escritor que ha dado nuestra literatura.

    Así que este no va a ser un libro del todo entretenido para una persona de nivel no muy alto o sin muchos conocimientos pero sin duda para una persona que sepa de que va el tema será una buena lectura, sin duda.