Romancero gitano; Federico García Lorca

Literatura española contemporánea siglo XX. Generación del 27. Poesía y lírica lorquiana. Métrica. Romances. Gitanos. Muerte

  • Enviado por: Christan
  • Idioma: castellano
  • País: España España
  • 16 páginas
publicidad
publicidad

ROMANCE DE LA LUNA, LUNA

La luna vino a la fragua

Con su polisón de nardos.

El niño la mira mira.

El niño la esta mirando.

En el aire conmovido

Mueve la luna sus brazos

Y enseña, lúbrica y pura,

Sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna

Si vinieran los gitanos,

Harían con tu corazón

Collares y anillos blancos.

Niño déjame q baile.

Cuando vengan los gitanos,

Te encontrarán sobre el yunque

Con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,

Que ya siento sus caballos.

Niño, déjame, no pises

Mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba

Tocando el tambor del llano.

Dentro de la fragua el niño,

Tiene sus ojos cerrados.

Por el olivar venían,

Bronce y sueño, los gitanos.

Las cabezas levantadas

Y los ojos entornados.

Cómo canta la zumaya,

¡ay cómo canta en el árbol!

Por el cielo va la luna

Con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,

Dando gritos, los gitanos.

El aire la vela, vela.

El aire la esta velando.

Este Romance es el número uno del conjunto de romances del Romancero Gitano, es uno de los más conocidos de su autor García Lorca. Lorca lo dedica a su hermana Conchita García Lorca

Se trata de un poema dramático porque por medio de un diálogo el autor pone su pensamiento en voz de los personajes.

García Lorca en este poema nos muestra dos realidades: la luna y la muerte del niño en la fragua.

El tema es la fascinación y atracción que ejerce la luna. El asunto es la muerte. El autor representa a la luna como si fuera una mujer, vistiéndola de arriba abajo con un polisón de nardo el cual alude a la belleza y a la blancura de la luna.

Se puede dividir en tres núcleos:

(1-8) Presentación de la luna y el niño. Aviso del niño.

(9-20) Diálogo entre la luna y el niño. El niño advierte a la luna del peligro que corre, pero la luna le tranquiliza.

(21-36) Narración de la llegada de los gitanos y sus reacciones.

La estructura no es simétrica pero tampoco es desproporcionada.

Nos encontramos ante un romance clásico, formado por versos octosílabos de arte menor con rima asonante en los pares y sueltos los impares. Se da una rima llana.

A lo largo del poema se dan aliteraciones con sílabas como la “l” o la “r”.

En los versos 11 y 12 hay una encabalgamiento en: “haría con tu corazón/ collares y anillos” y otro en: “no pises mi blancor almidonado”.

Aparecen anáforas en el verso 19 y 13 “Niño, déjame”. También perífrasis verbales cómo “el aire la vela, vela”, este indica una prolongación de una acción en el tiempo.

Hay hipérbaton en “Dentro de la fragua, lloran” y un asíndeton “las cabezas levantadas”.

Aparecen epítetos como lúbrica y pura.

La utilización de pretéritos imperfectos nos indican la prolongación en el tiempo.

Aparecen imperativos como “huye luna, luna”

La personificación de la luna como una mujer nos lleva a no sentir una extrañeza al dialogar con el niño.

El léxico es cotidiano sólo hay alguna palabra como “lúbrica” y “zumaya” que resultan raras en nuestro tiempo, estaríamos ante arcaísmos. Son sustantivos concretos los que se encuentran en este romance

“Tocando el tambor del llano” es una metáfora preposicional.

“bronce y sueño, los gitanos”, es una metáfora aposicional.

Es un texto en el que domina la función poética , produce sentimientos de ternura, emoción ante los acontecimientos y en algunos casos de sobresalto ante la expectativa de la llegada de los gitanos. Este poema demuestra el lugar privilegiado que ocupa García Lorca en la poesía española. También la carga emotiva que aplica a este poema remarca la implicación del autor en los temas gitanos.

PRECIOSA Y EL AIRE

Su luna de pergamino

Preciosa tocando viene,

Por un anfibio sendero

De cristales y laureles

El silencio sin estrellas,

Huyendo del sonsonete,

Cae donde el mar bate y canta

Su noche llena de peces.

En los picos de la sierra

Los carabineros duermen

Guardando las blancas torres

Donde viven los ingleses.

Y los gitanos del agua

Levantan por distraerse,

Glorietas de caracolas

Y ramas de pino verde.

Su luna de pergamino

Preciosa tocando viene.

Al verla se ha levantado

El viento, que nunca duerme.

San Cristobalón desnudo,

Lleno de lenguas celestes,

Mira a la niña tocando

Una dulce gaita ausente.

Niña, deja que levante

Tu vestido para verte.

Abre en mis dedos antiguos

La rosa azul de tu vientre.

Preciosa tira el pandero

Y corre sin detenerse.

El viento-hombrón la persigue

Con un espada caliente.

Frunce su rumor el mar.

Los olivos palidecen.

Cantan las flautas de umbría

Y el liso gong de la nieve.

¡Preciosa, corre, Preciosa,

que te coge el viento verde!

¡Preciosa, corre, Preciosa!

¡Míralo por donde viene!

Sátiro de estrellas bajas

Con sus lenguas relucientes.

Preciosa, llena de miedo,

Entra en la casa que tiene

Más arriba de los pinos,

El cónsul de los ingleses

Asustados por lo gritos

Tres carabineros vienen,

Sus negras capas ceñidas

Y los gorros en las sienes.

El inglés da a la gitana

Un vaso de tibia leche,

Y una copa de ginebra

Que Preciosa no se bebe.

Y mientras cuenta, llorando,

Su aventura a aquella gente,

En las tejas de pizarra

El viento, furioso, muerde.

Estamos ante el romance número dos de la obra compuesta de 18 romances “El Romancero Gitano”. El poema está dedicado a Dámaso Alonso.

Es un texto dramático cuyo autor es F. García Lorca.

L a estructura se divide en tres partes, dos de las cuales están separadas de forma tipográfica.

(1-16) El escritor describe el paisaje donde los hechos sucederán.

(16-42) El autor describe el encuentro de preciosa con la alegoría del aire.

(43-58) Describe como preciosa consigue escapar y ponerse a salvo.

El poema trata sobre un mito tarteso. El tema es la admiración que provoca en los hombres la belleza de ella

Como su nombre indica es un romance clásico y su métrica consiste en versos octosílabos de arte menor con rima asonante en los pares quedando sueltos los impares.

La musicalidad del poema se consigue con la combinación de sílabas atonas con tónicas. Esta combinación recibe el nombre de trotaica.

En los versos 19-20 podemos observar un encabalgamiento: “Al verla se ha levantado/ el viento”.

La consonante que se repite produciendo aliteración es la “s” también produce cierta musicalidad.

En los versos 37 y 39 se da una anáfora “Preciosa, corre, Preciosa ”.

Para dar fuerza al principio del poema el autor utiliza plurales a la hora de nombrar los sustantivos: ingleses, torres, peces, etc.

Lorca utiliza algunos adjetivos de connotaciones negativas para dar un punto de vista acorde con su Romancero: negras, “negras capas ceñidas”.

Al aire se le personifica, dándole cualidades humanas. Un ejemplo es cuando dice: “el viento, furioso muerde”.

El símbolo de los carabineros tiene como termino real los enemigos de los gitanos.

Símbolos típicos de Lorca son la luna, el verde.

Cuando se desarrolla la acción el presente es el verbo más utilizado. Utiliza la función conativa, representativa y expresiva.

REYERTA

En la mitad del barranco

Las navajas de Albacete,

Bellas de sangre contraria,

Relucen como peces.

Una dura luz de naipe

Recorta el agrio verde,

Caballos enfurecidos

Y perfiles de jinetes.

En la copa de un olivo

Lloran dos viejas mujeres.

El toro de la reyerta

Se sube por las paredes.

Ángeles negros traían

Pañuelos y agua de nieve.

Ángeles con grandes alas

De navajas de Albacete.

Juan Antonio el de Montilla

Rueda muerto la pendiente,

Su cuerpo lleno de lirios

Y una granada en las sienes.

Ahora monta cruz de fuego,

Carretera de la muerte.

El juez con la guardia civil,

Por los olivares viene.

Sangre resbalada gime

Muda canción de serpiente.

Señores guardias civiles:

Aquí paso lo de siempre.

Han muerto cuatro romanos

Y cinco cartagineses.

La tarde loca de higueras

Y de rumores calientes,

Cae desmayada en los muslos

Heridos de los jinetes.

Y ángeles negros volaban

Por el aire del poniente.

Ángeles de largas trenzas

Y corazones de aceite.

Es el tercer romance del Romancero Gitano. Está dedicado a Rafael Méndez. El contenido temático del romance nos sitúa frente a una de las características escenas lorquianas, es evidente el dramatismo reinante en la escena.

El tema es como su título indica un reyerta gitana. Es una pelea con navajas en la que se suceden las muertes. Es una dura crítica de una costumbre gitana para resolver problemas entre las familias gitanas.

La división estructural es de cuatro partes:

(1-16) se narran las circunstancias de la pelea.

(17-22) muerte de un gitano.

(23-30) comparecencia de la guardia civil.

(31-38) espectral cabalgata de los jinetes muertos.

Como su nombre indica es un romance clásico y su métrica consiste en versos octosílabos de arte menor con rima asonante en los pares quedando sueltos los impares.

La musicalidad se consigue mediante una rima llana y los acentos destacando en la penúltima sílaba.

También encontramos encabalgamientos a lo largo de todo el poema ya que hace frases de gran tamaño que no entran en un verso.

En este poema la “s” vuelve a aparecer como aliteración.

Lorca recurre a los cuchillos como signos trágicos de muerte. La lucha a caballo muestra una teatralidad metafórica. Las viejas que lloran muestran una analogía con los dos combatientes. Da muestra Lorca de su etapa surrealista con la descripción de las viejas encaramadas a un árbol. El toro figura lorquiana muestra la tensión de la escena en “se sube por las paredes”. Los ángeles simbolizan la muerte.

Negros en el verso 13 es un epíteto que connota la cualidad de muerte que tienen los ángeles.

Como romance gitano no podía faltar la representación del enemigo de los gitanos que era la Guardia Civil.

Lorca muestra su dura crítica a esta forma de resolver problemas cuando compara las muertes de los romanos y cartagineses. Esto de muestra que con esto salen perdiendo todos.

ROMANCE SONÁMBULO

Verde que te quiero verde.

Verde viento. Verde ramas.

El barco sobre la mar

Y el caballo en la montaña.

Con la sombra en la cintura

Ella sueña en su baranda,

Verde carne, pelo verde,

Con ojos de fría plata.

Verde que te quiero verde.

Bajo la luna gitana,

Las cosas la están mirando

Y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.

Grandes estrellas de escarcha,

Vienen con el pez de sombra

Que abre el camino del alba.

La higuera frota su viento

Con la hija de sus ramas,

Y el monte, gato garduño,

Eriza sus pitas agrias.

¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?

Ella sigue en su baranda,

Verde carne, pelo verde,

Soñando en la mar amarga.

Compadre, quiero cambiar

Mi caballo por su casa,

Mi montura por su espejo

Mi cuchillo por su manta.

Compadre vengo sangrando,

Desde los puertos de Cabra.

Si yo pudiera mocito,

Este trato se cerraba.

Pero yo ya no soy yo.

Ni mi casa es ya mi casa.

Compadre, quiero morir

Decentemente en mi cama.

De acero, si puede ser,

Con las sabanas de holanda

¿No veis la herida que tengo

desde el pecho a la garganta?

Trescientas rosas morenas

Lleva tu pechera blanca.

Tu sangre rezuma y huele

Alrededor de tu faja.

Pero yo ya no soy yo

Ni mi casa es ya mi casa.

Dejadme subir al menos

Hasta las altas barandas,

¡dejadme subir!, dejadme

hasta las verdes barandas.

Barandales de la luna

Por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres

Hacia las altas barandas.

Dejando un rastro de sangre.

Dejando un rastro de lágrimas.

Temblaban en los tejados

Farolillos de hojalata.

Mil panderos de cristal,

Herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,

Verde viento, verdes ramas.

Los dos compadres subieron.

El largo viento, dejaba

En la boca un raro gusto

De hiel, de menta y de albahaca.

¡Compadre! ¿Dónde está, dime?

¿Dónde está tu niña amarga?

¡Cuántas veces te esperó!

¡Cuántas veces te esperara,

cara fresca, negro pelo,

En esta verde barabda!

Sobre el rostro del aljibe,

Se mecía la gitana.

Verde carne, pelo verde,

Con ojos de fría plata.

Un carámbano de luna

La sostiene sobre el agua.

La noche se puso íntima

Como una pequeña plaza.

Guardias civiles borrachos

En la puerta golpeaban.

Verde que te quiero verde.

Verde viento. Verdes ramas

El barco sobre la mar.

Y el caballo en la montaña.

Es el cuarto de los romances del Romancero Gitano, Está dedicado a Gloria Giner y a Fernández de los Ríos. Es uno de los poemas de mayor extensión de los 18 romances que lo componen

El tema que aparece a lo largo de todo el poema es la muerte por amor.

La estructuración del romance está dividida en seis partes:

(1-11) la gitana está impaciente porque su amado no vuelve y quiere suicidarse.

(12-24) el autor expresa el motivo por el cual la gitana quiere suicidarse.

(25-52) aparece el padre y la gitana le cuenta por qué esta desesperada.

(53-60) la gitana ya se ha suicidado y sus dos compadres lloran su muerte.

(61-71) diálogo entre los dos compadres por la muerte de la gitana.

(72-86) llegada de la guardia civil.

Como su nombre indica es un romance clásico y su métrica consiste en versos octosílabos de arte menor con rima asonante en los pares quedando sueltos los impares.

La repetición del epíteto verde da gran musicalidad al romance.

Con el verso “verde que te quiero verde” aparece una epifora a lo largo del poema. Podría considerarse como estribillo.

Los tiempos pasado y presente corresponden con los tiempos de la acción.

La gitana se haya bajo el embrujo de la luna y también se encuentra entregada a esta en atracción sinóptica.

Otra vez el símbolo verde aparece representando a los gitanos.

La muerte de la gitana está envuelta en misterio por su relación con la luna.

Hay metáforas en :”la higuera frota su viento” “monte, gato garduño” y “eriza sus pitas agrias”.

LA MONJA GITANA

Silencio de cal y mirto.

Malvas en las hierbas finas.

La monja borda alhelíes

Sobre una tela pajiza.

Vuelan en la araña gris,

Siete pájaros del prisma.

La iglesia gruñe a lo lejos

Como un oso panza arriba.

¡Qué bien borda! ¡Con qué gracia!

Sobre la tela pajiza,

Ella quisiera bordar

Flores de su fantasía.

¡Qué girasol! ¿Qué magnolia

de lentejuelas y cintas!

¡Qué azafranes y qué lunas,

en el mantel de la misa!

Cinco toronjas se endulzan

En la cercana cocina.

Las cinco llagas de Cristo

Cortadas en Almería.

Por los ojos de la monja

Galopan dos caballistas.

Un rumor último y sordo

Le despega la camisa,

Y al mirar nubes y montes

En las yertas lejanías,

Se quiebra su corazón

De azúcar y yerbaluisa.

¡Oh!, qué llanura empinada

con veinte soles arriba

¡Qué ríos puestos de pie

vislumbra su fantasía!

Pero sigue con sus flores,

Mientras que de pie, en la brisa,

La luz juega el ajedrez

Alto de celosia.

Es el romance quinto del Romancero Gitano. Tiene una extensión de 36 versos. Está dedicado a José Moreno Villa. Es de los poemas más cortos y por ello hay una menor cantidad de símbolos.

El tema la imposibilidad de realización de la monja gitana.

La estructura del romance es de una sola división. En ella se cuenta el transcurrir de la monótona vida de la monja. El motivo de su encierro en un convento es el conflicto sentimental que le partió el corazón. La monja borda un mantel con motivos gitanos para la misa.

Como su nombre indica es un romance clásico y su métrica consiste en versos octosílabos de arte menor con rima asonante en los pares quedando sueltos los impares.

La musicalidad se consigue con un acento tónico en la mitad de cada verso y también mediante algún encabalgamiento, como el del verso 13: “¡Qué magnolias, de lentejuelas y cintas!”.

Los versos 4 y 10 crean una disposición paralelística.

Aparece una paradoja “rumor último y sordo”, rumor puede considerarse como onomatopéyica. También formas zoomórficas como “la iglesia gruñe”.

“la luz juega” sería una personificación de la luz.

El símbolo lorquiano del caballo aparece y significa el destino humano que se da en el verso 22 “por los ojos de la monja cabalgan dos caballistas”

Hay también una metáfora como las cinco llagas de Cristo con las toronjas y el gruñir de la iglesia con el del oso.

ROMANCE DE LA PENA NEGRA

Las piquetas de los gallos

Cavan buscando la aurora,

Cuando por el monte oscuro

Baja Soledad Montoya.

Cobre amarillo, su carne,

Huele a caballo y a sombra.

Yunques ahumados sus pechos,

Gimen canciones redondas.

Soledad: ¿por quién preguntas

Sin compaña y a estas horas?

Pregunte por quién pregunte,

Dime: ¿a ti qué se te importa?

Vengo a buscar lo que busco,

Mi alegría y mi persona.

Soledad de mis pesares,

Caballo que se desboca,

Al fin encuentra la mar

Y se lo tragan las olas.

No me recuerdes el mar,

Que la pena negra, brota

En las tierras de aceituna

Bajo el rumor de las hojas,

¡Soledad, qué pena tienes!

¡Qué pena tan lastimosa!

Lloras zumo de limón

Agrio de espera y de boca.

¡Qué pena tan grande! Corro

mi casa como una loca,

mis dos trenzas por el suelo,

de la cocina a la alcoba.

¡Qué pena! Me estoy poniendo

de azabache, carne y ropa.

¡Ay mis camisas de hilo!

¡Ay mis muslos de amapola!

Soledad: lava tu cuerpo

Con agua de las alondras,

Y deja tu corazón

En paz, Soledad Montoya.

Por abajo canta el río:

Volante de cielo y hojas.

Con flores de calabaza,

La nueva se corona.

¡Oh pena de los gitanos!

Pena limpia y siempre sola.

¡Oh pena de cauce oculto

y madrugada remota!

Es el séptimo de los romances del Romancero Gitano de Lorca. Está dedicado a José Navarro Pardo.

El tema principal es la pena de los gitanos y el ansia de realización, en este caso en la persona de Soledad Montoya. El autor utiliza un gran tema que no había utilizado antes y que es considerado como raíz del pueblo gitano. La pena es un personaje grande y oscuro.

La estructura de este romance está dividida en dos parte topográficamente.

(1-38) nos muestra Soledad Montoya que busca su alegría y persona.

(39-46) se hace una referencia clara a la pena de los gitanos.

Como su nombre indica es un romance clásico y su métrica consiste en versos octosílabos de arte menor con rima asonante en los pares quedando sueltos los impares.

La musicalidad se consigue con la mezcla de acentos atonos y tónicos, también los encabalgamientos juegan un papel importante en esta cuestión: “brota / en las tierras de aceitunas” “lloras zumo de limón / agrio de espera y de boca”.

Hay anáforas con la repetición: “¡Qué pena...” y “¡Ay mis...”

Hay numerosos epítetos como: negro, amarillo, ahumados, etc.

La pena adquiere rasgos humanos porque Lorca hace una personificación de ella.

Con el símbolo de la mar, típico de Lorca, se nos muestra la muerte.

En el verso: “ mis dos trenzas por el suelo” vemos una clara hipérbole

Tierras aceitunas es tierras de andalucía, se podría decir que se refiere al espacio de los gitanos.

Para dar más intensidad y desgracia a la pena y convertirla en algo más allá del dolor dice: “lloras zumo de limón agrio de espera”.

PRENDIMIENTO DE ANOÑITO EL CAMBORIO EN EL CAMINO DE SEVILLA

Antonio Torres Heredia,

Hijo y nieto de Camborios,

Con una vara de mimbre

Va a Sevilla a ver los toros.

Moreno de verde luna

Anda despacio y garboso.

Sus empavonados bucles

Le brillan entre los ojos.

A la mitad del camino

Cortó limones redondos,

Y los fue tirando al agua

Hasta que la puso de oro.

Y a la mitad del camino,

Bajo las ramas de un olmo,

Guardia civil caminera

Lo llevó codo con codo.

El día se va despacio,

La tarde colgada a un hombro,

Dando una larga torera

Sobre el mar y los arroyos.

Las aceitunas aguardan

La noche de Capricornio,

Y una corta brisa, ecuestre,

Salta los montes de plomo.

Antonio Torres Heredia,

Hijo y nieto de Camborios,

Viene sin vara de mimbre

Entre los cinco tricornios

Antonio, ¿quién eres tú?

Si te llamaras Camborio,

Hubieras hecho una fuente

De sangre, con cinco chorros.

Ni tu eres hijo de nadie,

Ni legitimo Camborio.

¡Se acabaron los gitanos

que iban por el monte solos!

Están viejos cuchillos

Tiritando bajo el polvo

A las nueve de la noche

Lo llevan al calbozo

Mientras los guardias civiles

Beben limonada todos.

Y a las nueve de la noche

Le cierran el calabozo,

Mientras el cielo reluce

Como la grupa de un potro.